Capítulo 10

Y bien, cuéntame cómo salió todo.

Me ama.

Eso ya te lo había dicho. ¿por qué decidiste venir en este viaje entonces?

Porque era algo que ya había decidido y él está dispuesto a dejarme crecer.

¿Fue romántico?

Fue increíble. Pero quisiera que mejor me contaras sobre qué haremos estos dos meses.

Trabajaremos en un albergue que se encuentra en el barrio rojo de Mumbai, por ser nuestros primeros dos meses, el trabajo consistirá básicamente en ayudar a atender a los pequeños en el albergue, no es un área sencilla, es un distrito dedicado a la prostitución, y extremadamente pobre, por ser quien eres nos han dado la opción de que nos hospedemos fuera del área y nos traslademos a diario a trabajar ahí. Y francamente creo que sería lo mejor al menos la primera semana.

Derek, eso no es lo que habíamos hablado.

No, pero he pensado mucho, creo que te imaginas el Hogar de Pony y esto no es ni de chiste el Hogar de Pony, Mumbai es una ciudad atestada, con extrema pobreza y el barrio definitivamente será insalubre, por ningún motivo puedes andar por el lugar tu sola, sé que tienes seguridad, pero, no debes andar sola y debes considerar a tus agentes, no te les pierdas, y yo te acompañaré.

Crees que no estoy lista. – no era una pregunta, sino una afirmación.

Nadie está listo para esto Candy, el mundo no debería ser así.

Supongo que tú y Allistear ya tienen la casa dónde debemos quedarnos.

Sí, no es nada extravagante ni lujoso, es una sencilla casa en un barrio seguro, hasta ahora no has visto nada de la cara real del país, y quiero que si en algún momento sientes que es demasiado me lo digas, antes que nada, tu salud y seguridad es lo más importante.

Está bien Derek, gracias. – le dijo ella mientras apretaba su mano.

Descansa todo lo que puedas por ahora.

Llegaron al aeropuerto y abordaron el avión, era un sencillo avión comercial, el vuelo duraría alrededor de 2 horas.

Los equipos de seguridad nos encontraran en Bombay. Son hombres de la entera confianza de mi padre y de William

¿Por qué no volaron con nosotros desde Delhi?

Porque en lo que ustedes estaban fuera Allistear y yo los mandamos con anticipación a Bombay.

Muy bien, dormiré un rato. – le dijo ella mientras se acomodaba en el estrecho asiento cuidando de no invadir el espacio de él, pero al final no lo logró, terminó dormida en recargada sobre su hombro,

Derek la observó, no tenía duda que William Andrew la había hecho su mujer, pero él estaba dispuesto a dar la batalla, después de todo, no todos los días se conoce una mujer como ella.

Él aeropuerto de Mumbai es una maravilla de la arquitectura moderna, un grito al mundo sobre la prosperidad, lujo y extravagancia del país, limpias líneas blancas, galería de arte hindú, después de todo no por nada es la ciudad más prospera de la India, ni tampoco cuenta con uno de los PIB más altos de la región asiática solo porque si. Pero si observas un avista aérea puedes darte cuenta que cerca se encuentra uno de los slums de la ciudad, una serie de casuchas hechas de cartón, lámina o lo que fuera, hacinadas una sobre la otra, con muchísima gente viviendo ahí, la pobreza, el hambre, la violencia e incluso la agonía de la muerte son el pan diario de los que viven ahí.

Candy descendió del avión seguida de Derek, en el área de equipaje los esperaban cuatro hombres de entre 30 y 35 años, vestidos informalmente, pero en quienes se adivinaba la tensión de aquellos que siempre están preparados alerta y listos para actuar. Los cuatro eran fuertes, y de apariencia pulcra.

Candy, ellos son, Mark, John, Steve y Rob, harán trabajo para Tiny Hands junto que con nosotros. – le dijo Derek con una sonrisa significativa.

Srita… - comenzó John, quién parecía ser el líder del equipo.

Candy, solamente por favor, John, ¿cierto?

Sí, Candy, estamos listos, vamos. – le dijo amablemente mientras se hacían cargo de las maletas y se dirigían a fuera de la terminal, dónde los esperaba una Suburban de modelo no reciente.

Manejaron en silencio por las atestadas calles de la ciudad, el tráfico y la forma casi suicida de conducir era algo que impresionaba a Candy, además de que por las calles vagaban libremente vacas y todos los conductores cuidaban de no dañarla cediéndoles el paso debido a su estatus de animal sagrado.

Por fin después alrededor de una hora llegaron a un barrio acomodado, no era lujoso, pero en las calles se adivinaba la tranquilidad y confort que el dinero puede hasta cierto punto comprar, la casa era una sencilla casa con barda alta y blanca al frente y un pesado portón del mismo color, el viejo motor del portón chirrió cuando John oprimió el botón del control para abrirlo, pero se abrió bastante eficientemente, y Candy pudo ver un jardín con árboles frutales, y otros dos hombres en el patio. Descendieron de la comodidad del aire acondicionado a la humedad típica del puerto, si bien las temperaturas no son extremas, la humedad hace que el calor se sienta diferente, y así lo sintió Candy en ese momento, miró a su alrededor.

Probablemente era la casa más común en la que había vivido, no era pequeña para los estándares de un ciudadano común, pero para ella como heredera de una de las fortunas más grandes del mundo definitivamente parecía pequeña, pero le gustaba, era acogedora y fresca, entraron y ahí la esperaban tres mujeres, dos de ellas fueron presentadas como parte del equipo de seguridad, y la otra era el ama de llaves.

Candy saludó y se dirigió y siguió a Joan el ama de llaves a la habitación, era una mujer de unos 50 años, con cara bondadosa, y trato amable.

Srita. Candy, está es su habitación, tiene un baño privado, sé que no es a lo que está acostumbrada, pero al menos es cómoda.

Gracias Joan, y por favor llámame Candy, dime, como es que te contrataron

He trabajado para los Cornwell por muchos años y la señora Diana me pidió que viniera a hacerme cargo de usted por estos meses.

Te lo agradezco, y no te preocupes, la habitación está perfecta.

La dejo para que se prepare, en una hora se servirá la cena.

Gracias.

Joan salió de la habitación y se topó con Derek, ni él ni Candy lo sabían, pero uno de los encargos de Diana era no dejarlos solos por mucho tiempo, así que decidió que regresaría en 10 minutos con toallas para Candy.

El sol comenzaba a ponerse, eran más de las 6 de la tarde, y Candy tenía ese sentimiento de irrealidad que te asalta cuando haz viajado de un lugar a otro en un solo día, parecía increíble que en la mañana había estado en brazos de Albert en medio del paraíso, y ahora estaban a kilómetros de distancia, y ella se encontraba en esa pequeña y sencilla habitación con dos meses de ausencia por delante. Miraba la puesta del sol a través del ventanal de su habitación que daba a una pequeña terraza. Escuchó que llamaban a la puerta y dio permiso de pasar sin siquiera voltear.

Candy

¿Sí?

Cenaremos en una hora, y después de eso necesitamos tener una junta con John y el equipo, para determinar lo que haremos el día de mañana.

Está bien Derek, gracias.

¿Necesitas algo? – le dijo él cruzando la habitación hasta llegar a su lado.

No realmente, solo pensaba en cómo puede cambiar tu vida en tan poco tiempo.

Lo extrañas.

Sí… creo que nunca hemos pasado tanto tiempo lejos…

Un año es mucho tiempo.

Jajajaja serán dos meses.

¿Sólo te quedarás dos meses?

No, me quedaré todo el año, pero cada dos meses veré a Albert y nos iremos 15 días a hacer el trabajo de recaudación de fondos para Tiny Hands.

Ya veo, supongo que William lo arregló.

Así es.

Derek iba a decir algo cuando la puerta que él había dejado entreabierta se abrió por completo y Joan apareció con blancas toallas pulcramente dobladas.

Lo siento, la puerta estaba abierta.

Está bien Joan.

Aquí están tus toallas.

Sr. Dupont también puse toallas en su habitación. Candy, cómo quieres que coordine la cena, tú y el Sr. Dupont solamente…

No Joan, incluye a todos, viviremos como una familia estos dos meses, quiero conocerlos.

Muy bien Candy. ¿Puedo traerles algo?

Michael Dupont percibió la renuencia de la mujer de dejarlos solos en la habitación de ella y sonrió para sus adentros. No cabía duda que William pensaba en todo. Le sonrió a Candy y se dirigió a la puerta para salir de la habitación y dirigirse a la suya. Joan dejó a Candy sola, pero se ocupó de cerrar con llave al salir.

Candy se dio un baño y buscó cómodos pantalones de algodón y una camiseta de tirantes, se recogió el cabello en alto y calzó sandalias, aún tenía unos 20 minutos y decidió llamar a Albert para avisarle que habían llegado con bien, aunque seguramente John ya le había reportado eso.

Mi amor, ¿cómo estás? – Candy sintió su cuerpo estremecerse ante el tono masculino de su voz.

Bien, te llamaba para avisar que llegamos bien, ya estoy en la casa.

Que bien, ¿Qué te pareció?

Es perfecta, cómoda, acogedora.

Me da gusto, y ¿la gente?

La primera impresión es buena, aunque aún no los conozco, Joan es excelente.

Sí, ha estado con Diana por más de 20 años, así que es de toda confianza, no dudes en acudir a ella por cualquier cosa, y los demás también son de confianza.

Albert.

¿si?

No llamé para…

Hablar de la gente que contraté. Lo siento, sólo quería hacerte saber que estás segura.

Gracias, ¿Dónde estás?

Volando de regreso a casa.

¿Tan pronto?

Hay mucho por hacer para poder liberar los 15 días que pasaré contigo.

Con razón te siento tan lejos.

¿Me extrañas?

¿Tú que crees?

Qué no más de lo que yo te extraño a ti princesa.

Estoy nerviosa.

Todo estará bien, ya verás.

Leí, investigué, pero no sé si estoy lista.

La realidad es cruda mi amor, pero uno aprende a apreciar a la gente, a ser agradecidos, porque muchos teniendo tan poco aún pueden sonreír.

¿Así fue en África?

Sí, al principio fue muy duro, y por supuesto que quería dejarlo todo para quedarme ahí por siempre. Es desgastante, es crudo, pero también es bello, y transformador.

¿Qué pasa si quiero adoptarlos a todos?

Pues, no creo que es muy posible, pero si puedes pensar en ayudarles a encontrar un hogar, los números de adopciones en la India han decaído por la falta de apoyo del gobierno, así como por no haber agencias de adopción certificadas, eso podría ser parte del proyecto que desarrolles por apoyar. Traer a todos los niños acá no es una realidad.

Tienes razón.

Mi vida, debo dejarte porque está entrando una llamada que esperaba.

Te amo, te llamo al rato.

Yo también te amo.

Ella alcanzó a escuchar como él contestaba en alemán el otro teléfono antes de colgar. Suspiró por un momento y luego se regañó a sí misma, apenas llevaban unas cuantas horas separados. Derek llamó a la puerta para indicarle que era hora de ir a cenar.

En el comedor los esperaban John, Mark, Rob, Steve, Beth y Mariane, también se habían unido los dos guardias de la entrada, Ben y Josh. Joan entró con una fuente llena de vegetales y se dirigió a la cocina por más, sin pensarlo Candy la siguió para ayudarla, lo cual sorprendió un poco a los ahí presentes, porque definitivamente no lo esperaban, esperaban una niña caprichosa y mimada que no tenía ni idea de en lo que se estaba metiendo.

Joan, ¿en qué te ayudo?

En nada niña…

Tonterías, pásame eso, yo lo llevo. Derek, ¿puedes venir? Ayúdame con esto, mientras yo llevo lo demás.

Joan estaba impresionada, con toda la naturalidad del mundo había hecho que el joven Dupont cooperara y ella misma llevó parte de lo que faltaba, y cuando vio que todos en la mesa se estaban poniendo en pie incómodos ante la situación sin rodeos les dijo que no era necesario.

No se paren, ya casi terminamos, además no cabemos todos en la cocina.

Derek regresó para ayudarla y después le abrió la silla de la cabecera para que tomara asiento.

Gracias. Por favor sírvanse, estoy segura de que todo quedó delicioso. Joan, toma asiento. – le dijo indicando inocentemente el asiento que Joan estaba segura Derek pretendía ocupar. -

Candy, pero si necesitan algo.

Todos somos adultos y perfectamente capaces de ponernos en pie, no te preocupes.

Joan no dijo nada y tomó asiento como se lo indicó.

Bueno, ya saben que soy Candy, les pediré que por favor me llamen así, y si están de acuerdo, me gustaría que conviviéramos como una familia, vamos a pasar la mayor parte del siguiente año juntos, así que eso será más sencillo.

Sí así lo quieres está bien. – le contestó John.

Supongo que tú eres el líder.

Sí, pero todos tienen libertad de hablar.

Jajaja, menos mal, díganme exactamente cómo funcionará esto, nunca he tenido un equipo de seguridad.

Nunca te has dado cuenta que tienes un equipo de seguridad. – le respondió Steve.

¿Ustedes…?

Sí, hemos estado en Yale, y hemos trabajado para los Andrew por un tiempo.

No sé qué decir.

Pues si no queremos que se den cuenta que somos tu equipo de seguridad y el del señor Dupont, debemos actuar con normalidad, nosotros seremos parte de tu grupo de voluntarios, trabajaremos en el orfanato igual que ustedes y a la vez haremos nuestro trabajo. Beth y Mariane siempre estarán cerca de ti. Nosotros aunque no siempre nso veas también estaremos siempre al alcance. – le respondió calmadamente John.

Así que Beth y Mariane, ustedes serán mis amigas.

Por así decirlo, pero no te engañes con nuestro aspecto común, podemos protegerte. – le dijo seriamente Beth.

Esto es inverosímil, muy bien, prometo no darles problemas.

Jajajajajajajaja – todos soltaron la carcajada.

¿Suelo darles problemas?

Digamos que eres impulsiva y eso a veces no nos deja mucho margen para actuar, como la vez que estrellaste el auto nuevo del señor William. – le dijo Mark.

¿Ustedes?

Nosotros debimos haber impedido que salieras de la mansión, pero eres demasiado escurridiza, así que terminaste estampada en el árbol.

¿Los regañaron muchos?

Jajajajaja Candy, ¿tú que crees? William Andrew enojado. – le dijo Derek.

Lo siento…

No hay problema Candy, pero ahora que eres consciente si consideras ser un poco más prudente sería bastante bueno.

Haré lo posible, ¿A qué hora debo estar lista mañana?

Debemos salir de aquí a las 5:00. Las labores en el orfanatorio comienzan a las 7, pero debemos reportarnos antes y que nos asignen trabajos. – le contestó Derek.

En ese caso, me retiro, muchas gracias a todos por la gran labor que sé que harán y que descansen. Joana, la cena estuvo exquisita.

¿Me dirás que quieres para mañana?

Cielos…. Creo que tienes libertad creativa Joana, incluso por mí no hay problema si integras cocina local. ¿chicos?

Todos sonrieron conscientes de que esa era su labor como señora de la casa, y que ciertamente no tenía ni idea de que hacer.

¿Cómo lo haces en Chicago? – preguntó Derek curioso.

En la mansión la tía se hace cargo de todo, y en el penthouse …

El señor William cocina o le dice a Mary que hacer. – completó Marianne ante su titubeo.

Exacto, ¿cómo…?

Lo sé porque Mary es mi madre y te adora, pero está consciente de tu falta de habilidades en esa área.

Candy enrojeció hasta la raíz, al parecer era algo que tendría que aprender.

Joana, permíteme adaptarme esta semana, y la próxima semana revisamos los menús juntas ¿te parece?

Por supuesto Candy, haré un alista de cosas que debes decidir y saber, no es una mansión, pero servirá como entrenamiento.

Debo agradecérselo a Diana supongo. – dijo mientras se ponía de pie y era consciente de que Albert pasaba por alto muchas cosas que se esperaban de ella. Pero agradecida con la oportunidad de aprender.

La señora Diana solo quiere que te sea sencillo cuando lo necesites.

Lo sé, lo agradezco, buenas noches.

Candy se dirigió a su habitación, se puso unos cortos shorts y una camiseta de Albert que aún tenía su aroma. Llamó al número de él. Y le contestó una voz soñolienta.

Te desperté.

No me molesta.

Menos mal, ¿sabes que Diana pidió que me enseñaran a manejar una casa?

¿Cómo?

Sí, Joana tiene instrucciones de enseñarme cómo manejar una casa, aunque sea una casa pequeña como esta.

Sabías que hacer en el Magnolia.

Jajajaja, pero ahí no había servidumbre, sólo te decía que quería de comer, y al parecer soy famosa por ello.

¿Marianne?

Sí.

Mi vida, no te agobies no importa, si es necesario contrataremos quién se haga cargo de eso y ya.

¿No me crees capaz?

Eres capaz de todo lo que te propongas, pero no quiero que eso sea una carga para ti.

Lo veré como mi casita entrenadora, y verás que cuando regresé a Chicago seré capaz de cocinar.

Mi amor, no importa.

No crees que puedo aprender. – le dijo ella en tono ofendido.

Tal vez yo no he sido buen maestro, eres perfectamente capaz de servir cereal. ¿Qué harás si te toca trabajar en la cocina?

¿En el Orfanato?

Sí.

Ayudar, soy buena ayudante ¿no?

Jajajajajajaja por supuesto que eres buena ayudante, no lo dudes. Te amo.

También te amo. ¿Te quedarás en Chicago?

Estaré en Chicago unas dos semanas, después debo ir a Boston y a Nueva York. Olvidé decirte que mandé un regalo de nuestra parte por el nacimiento de su segundo bebé.

¿Una sonaja de plata de Tiffany?

Ya sé que te parece inútil

Pero es brilloso y costoso, supongo que a ella le fascinó.

¿Mi vida?

No es lo que piensas, pero me enoja que lo haya obligado a casarse, solo se embarazó por eso, y al parecer planea seguir teniendo bebés.

Tal vez es feliz.

Con una rubia cabeza hueca a su lado. Albert, es tú amigo, lo conoces y sabes que lo que dices es una tontería.

No la perdonas a ella, pero él fue quién te traicionó.

Lo sé, y créeme que en su momento le dije de que se podía morir, pero ahora como amiga, y sabiendo que su arte está sufriendo, qué tiene que trabajar en lo que siempre odió, que Richard no lo dejará ni a sol ni a sombra para que sea el perfecto hombre de negocios… te amo.

Jajajaja sentiste cargo de conciencia de hablar de él.

Lo siento, a él lo superé, pero la tontería de casarse con ella por compromiso, y de echar por la borda sus sueños, esa aún no la supero. Sabes que es increíble actor, y que además sus pinturas comenzaban a darse a conocer.

La de ojos verdes queda estupenda en mi oficina.

Jajajajaja dices eso porque piensas en mi cada que la vez.

Por supuesto, y tienes razón en lo que dices, de hecho, planeaba comer o cenar con él en Nueva York.

No le vendría mal de seguro.

¿Has hablado con él?

No desde la última vez que me los topé en Yale, ¿recuerdas?

Sí, me lo dijiste, tal vez no le vendría mal tener una amiga.

Pensé que para eso tenía a su esposa.

Sabes que no se puede mantener una conversación con ella.

Se lo merece por haber utilizado el cerebro equivocado.

Le daré tus saludos entonces.

Lo defiendes porque estuviste a punto de hacer lo mismo.

¿También hubieses dejado de hablarme?

Tal vez me hubiese muerto de un corazón roto. ¿Crees que se pueda? – le dijo ella en un tono dramático.

Jajajajaja no creo que hubieses muerto de un corazón roto, mi amor, no hubiese podido permitirlo. Además, seguro Derek se hubiese hecho cargo de ayudarte a olvidarme.

Como si fuera tan sencillo, además, ya te he dicho que el sólo me ve como amiga.

Y ya te he dicho que eres una ingenua, pero piensa lo que quieras, solo mantenlo a distancia.

Te lo prometo y sospecho que Diana también encargó a Joana que me ayudara con eso.

¿Por qué lo dices?

Derek vino un momento a mi cuarto en la tarde y Joana regresó 10 minutos después con toallas cuando ya había más que suficientes en mi habitación.

Es probable que tengas razón, ¿quieres que hable con Diana?

No, no es necesario, por mí está perfecto.

Debes dormirte ya, ¿a qué hora comenzaras el día mañana?

Debo estar lista a las 5:30 así que probablemente cómo a las 4:30.

Te llamaré para despertarte.

Sí, será una forma agradable de despertar.

Jajajajaja no estaba siendo romántico.

Estabas asumiendo que no me despertaré, pero no me importa si con eso puedo escuchar tu voz para empezar mi día.

Entonces así será que descanses princesa.

Gracias mi príncipe.

Jajajaja no me llames así. Te amo, dulces sueños.

Yo también te amo príncipe de la colina.

Eres imposible. Te mando un beso.

Igual.

Albert colgó consciente de que hubiesen podido seguir así por largo tiempo. Se acomodó en el asiento y se quedó pensando sobre su conversación con ella. Terry ya no le dolía desde hacía algún tiempo, eso era bueno, habían pasado tan sólo 6 días desde que se suponía debía casarse, y parecía toda una eternidad, ahora debía esperar dos meses para verla.

Candy se recostó en la cama, y alguien llamó a su habitación. Se levantó y abrió, era Derek.

Pensé que te gustaría un poco de compañía.

En realidad, ya estaba acostada, será difícil levantarme temprano.

Puedo venir y despertarte.

No te preocupes, Albert me llamará para que lo primero que escuche sea su voz. ¿No es romántico? – le dijo ella omitiendo la verdadera razón.

Más que romántico al parecer. Bueno, ya que me rechazas te dejaré sola, tal vez Marianne o Beth acepten mi compañía. – le dijo él con la intención de darle celos.

Tal vez… pero por favor no te involucres, no al menos que vayas en serio.

¿Me crees capaz?

No, pero no soy ajena a ese tipo de costumbres dentro de nuestra clase, sin embargo, ni mis primos ni Albert lo acostumbran.

¿Qué me dices de Neal?

Neal es…. Neal….

Jajajaja no tienes como defenderlo, no te preocupes, no haré nada que no deba. Que descanses. – le dijo mientras besaba su mejilla.

Candy se quedó pensando si lo que Albert le había dicho era cierto y Derek había cambiado su forma de verla. Decidió tener cuidado, y se fue a dormir, eran las 11 de la noche y debía despertarse a las 4 de la mañana así que no podía seguir pensando en ello.

Candy no durmió mucho esa noche, la emoción y los nervios de lo que estaba por venir la hacía despertar cada rato temiendo no escuchar la llamada de Albert. Cuando por fin logró dormir por lo que a ella le parecieron 5 minutos su celular comenzó a sonar.

¿Albert? ¿está todo bien?

Mi amor, todo está bien, pero es hora de que te levantes.

¿Cómo dormiste?

Mmm no dormí, ¿ya llegaste?

Comenzaremos el aterrizaje en unos minutos, así que debo colgar y tú debes levantarte y darte un baño… de hecho imaginarte dándote un baño, recorrer tu cuerpo con la esponja mientras beso tu cuello…

¡Albert!

¿Estás despierta ahora?

Despierta y excitada, y tú estás a miles de kilómetros de distancia así qué tal vez tendré que hacerme cargo de ello yo misma, o bien... Derek está en la habitación de un lado.

No me hagas eso, apenas comenzaba a visualizar la parte de tu misma…. Te amo princesa, y estos dos meses sin ti serán eternos.

También te amo, y supongo que ya debes irte…

Sí mi amor, espero que tengas un buen día, tengo que colgar. Pensaré en ti todo el día.

Candy se levantó y tomó un baño de agua helada con el afán de despertarse, desenredó su cabello en la ducha y lo dejó suelto para que se secara un poco asegurándose de tener una liga para recogerlo en cuanto se secara al menos un poco, tomó pantalones ligeros y una camiseta de algodón,, no se molestó en ponerse maquillaje, pero guardó el Luckenbooth dentro de su camiseta, usarlo la hacía sentir a Albert cerca de ella. Salió de su habitación al mismo tiempo que Derek.

Hola preciosa ¿cómo dormiste?

No muy bien, pero estoy emocionada, vamos, huelo café y eso me hace amar a Joane o quién sea que decidió ponerlo.

Jajajajaja fui yo.

Mentiroso, sé perfectamente que no eres bueno para despertar, Stear me lo dijo, tenía que despertarte todo el tiempo que compartieron el departamento.

Mi querido Stear y su gran boca, está bien, no fui yo.

¿Listos?

Sí John, sólo necesito café.

Aquí tienes. – le dijo Steve mientras le entregaba un termo grande lleno.

Gracias…. ¿cómo?

Candy, hemos sido tu equipo de seguridad desde que fuiste a Yale, sabemos perfectamente que no eras una persona matutina, y que no funcionas sin café, a esta hora de la mañana debe ser negro, y cargado, extremadamente cargado.

Gracias Steve.

De nada, Joane preparó desayuno y también comida para más tarde.

Joane, te amo.

Jajajaja toma Candy, aquí tienes una manzana, y un sándwich de crema de cacahuate, sé que no te gusta desayunar tan temprano, pero te espera un día difícil, así que por favor come aunque sea la mitad de eso.

Gracias Joane, ¿nos vamos?

Sí, la camioneta está lista afuera.

La camioneta tenía los logos de Tiny hands, pero era la misma que ellos habían abordado el día anterior y ella no los había visto antes.

Trabajan rápido.

Cuando está uno a cargo de la niña de los ojos de William Andrew uno no puede cometer errores, ahora en el lugar no somos tu equipo de seguridad, somos colaboradores de la ONG.

Muy bien.

Manejaron en silencio Candy observaba por la ventana, el paisaje fue cambiando poco a poco y después dramáticamente, pequeñas construcciones que no podían clasificarse como casas formaban un laberinto, la atmósfera era deprimente, las prostitutas que no tenían clientes estaban en la puerta de sus cuartitos, algunas de ellas con más de dos pequeños, y otras, apenas parecían tener más de 12 años, también había jovencitos apenas entrando en la pubertad. Él corazón de Candy se encogió un poco, y Derek que iba a su lado apretó su mano sabiendo que ella no estaba preparada para lo que iba a encontrar, se estacionaron al lado de una calle apilada con basura y deshechos, bajó sola, a pesar de que John le ofreció la mano sólo le sonrió y bajó, un edificio qué en occidente hubiese sido clausurado para ser derrumbado aquí presentaba la mejor de las vistas en comparación a lo que había a su alrededor, Candy atravesó la puerta y el olor a humedad, hongos, gente hacinada y algo que parecía olor a comida asaltaron sus sentidos, pero una menuda mujer india con oscuros ojos bondadosos y sonrisa luminosa se acercó para darles la bienvenida.