Hola nuevamente!

Este es sin duda un capítulo especial :DD y no me refiero solamente al hecho de que al fin veremos algo de lemmon -w- en esta historia, sino porque les traigo dos capítulos en uno owo (Aclaro que el que sea capitulo doble no lo hace tan o más largo que el anterior)

No quiero decirles esto con el fin de desanimarles, pero lentamente nos vamos acercando al final de esta historia ;u; pero incluso aunque "Lazos de Sangre" llegara a su fin, aún les tendría más fanfics de esta encantadora pareja que es el LenxMiku nwn

Además de que les quiero hacer algún capitulo extra sobre esta misma historia o universo aunque lo subiría como un fanfic aparte. Algo así como un bonus para que no se sientan tan tristes.

Pero bueno, aún falta para eso, por el momento disfruten de este capítulo y espero que el lemmon les guste, es la primera vez que escribo uno y estoy nerviosa.

En fin, eso es todo. Sin más que decir les dejo leer el capítulo~


Disclaimer: Vocaloid no me pertenece. Todos los derechos de autor van para YAMAHA Corporation y CRYPTON Future Media.


Capítulo 8 – "Deseo"

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-¿Segura estarás bien, Miku? –Pregunto algo preocupada la pelirosa ante el estado de la menor.

-Jejeje claro que sí, gracias por traerme a casa. –Contesto entre risas Miku, al mismo tiempo que bajaba del auto torpemente.

-Bueno, cuídate Miku-Miku, nos vemos pronto y descansa. –Se despedía tiernamente Gumi.

-Y no vuelvas a beber tanto, no quieres quedar "así" ¿verdad? –Luka apunto hacia la parte trasera de su coche, donde Meiko dormía completamente ebria y abrazando una botella de alcohol que termino robándose del karaoke.

-Eeehh~ p-pero si solo he tomado un poquito de piña colada y fue por culpa de Meiko precisamente. –Un hipo se escapó de los labios de la aquamarina provocando que empezara a reír un poco de manera boba.

-Si bueno... Aun así cuídate, buenas noches. –Se despidió para al fin irse junto con sus otras dos amigas, de las cuales, la peliverde, seguía despidiéndose de Miku con la mano a través de la ventanilla.

-Adioooos~ -Se despidió también Miku dando una media vuelta en dirección a la puerta de su casa.

Aunque estaba algo tomada, Miku aun parecía estar consciente de sus actos, por lo cual, a pesar de estar riendo, por dentro aún estaba molesta por el hecho de que Meiko le hubiera engañado para que bebiera.

Se encaminó con paso torpe hasta la puerta de su casa y tropezó con el pequeño escalón que había en la entrada provocando que casi se estrellara de no ser porque había metido sus manos. Quedo sentada ahí riendo un poco en voz alta.

-¿Uhm? –El joven de cabellos rubios aún se encontraba despierto escuchando música tranquilamente en su cama. Se quitó los auriculares al escuchar lo que parecía ser una rara risa, mas no le dio mucha importancia, así que lo olvido- "Me pregunto si Miku nee-chan estará bien..." –Pensaba preocupado el menor al momento que tomaba su móvil para enviarle un mensaje a su hermana mayor.

-Oh... -la chica que aún seguía sentada en la entrada de su casa, saco su móvil para leer el mensaje que repentinamente le había llegado.

"¿Dónde estás, nee-chan?"

-L-Len me necesita... -Balbuceo la chica mientras intentaba levantarse nuevamente para sacar sus llaves. Después de fallar unas 5 veces en meter la llave en la cerradura, para la sexta logro al fin atinarle- Maldita seas Meiko... -dijo en un susurro al ver las escaleras, el único obstáculo que la alejaba de llegar a su cómoda cama.

Temiendo caerse en algún momento, Miku se lanzó al suelo para gatear cada escalón dejando salir un hipo, seguido de su incontrolable risa.

-¿Que fue eso? –El chico se asustó un poco al escuchar esos extraños ruidos provenientes de la planta baja de su casa, pero valientemente se levantó de su cama para averiguar lo que sucedía- ¿Miku-nee? –El rubio casi pego un grito al cielo cuando vio a su hermana mayor apunto de resbalar por escaleras de no ser porque se sostenía de las barras del mismo.

-Hola Len...~ Jejeje ¿te he despertado? Lo siento mucho. –Reía avergonzada la peliturquesa volviendo a levantarse sin mucho éxito.

-¿Te encuentras bien? –Se acercó el rubio para ayudarla y está casi se le lanzo encima, para abrazarlo tiernamente.- ¿M-Miku-nee?

-Eres muy cálido~ -susurro muy cerca del oído del chico, haciendo que sonrojara un poco.

-¿Que es ese olor? –Len olfateo a su hermana.- ¿alcohol? ¡¿Tomaste?!

-¡No, no, no, no! Es que Meiko-chan...

-No digas más, con mencionar a Meiko me doy una idea de lo ocurrido.

-Se siente rico abrazar a Len~ -Decía juguetona la mayor provocando que el rubio sonrojara más.- en verdad me gustas mucho...

-A-ah... Miku nee-chan, creo que deberías ir a dormir.

-No tengo sueño...

-¿Y si te traigo un poco de café? Ya sabes, para que despeje tu mente.

-Uhm, si, gracias. -contesto Miku con una sonrisa.

-Iré a prepararlo, ve mientras a mi cuarto a esperarme, no queremos despertar a Rin. –Le indico a la de coletas.

-E-está bien.

Len ayudo a su hermana a levantarse y la acompaño hasta su habitación para luego bajar a la cocina a preparar el café para ella. Mientras el agua era calentada, el ojiazul pensaba en las palabras de su hermana. En si no había sido una declaración significativa pero sin respuesta de la vez anterior, el chico se encontraba desesperado y no sabía cuánto tiempo se controlaría.

-Aquí tienes tu café onee-cha... ¡¿E-eh?! –Al momento de entrar a su habitación el rubio quedo completamente rojo al ver a su hermana peliturquesa, revisando unos cajones de un mueble a lado de su cama, pero se encontraba inclinada hacia adelante de tal manera, que a pesar de que su vestido no era corto, casi le veía toda la ropa interior.- ¡Miku-nee!

-Oh... -La mencionada giro su cabeza para observar a su hermanito y noto el vergonzoso problema, pero en vez de apenarse solo rió un poco y se sentó cual gatito obediente.- ¡Tehe! Perdón.

-N-no importa... -Aun algo apenado, el chico se acercó donde su hermana en la cama y le entrego la taza de café.

-Gracias pequeño Lenii~ -Beso la mejilla del menor para tomar un sorbo de su bebida caliente.

Así fue tomando de a poco y la chica parecía estar mejor, aunque el rojo de sus mejillas aún permanecía ahí, cosa que el rubio agradecía ya que para él, la hacía ver más linda de lo que ya era.

-¿y bien?

-Uhm, creo que estoy mejor. –Contesto la aquamarina con ojos cansados.

-¿Quieres dormir? Para que te lleve a tu habitación. –El menor sonrió.

-Je, no tengo sueño, de hecho quisiera quedarme un rato con el pequeño Lenii~

-Oh ¿para qué?

La chica no contesto, simplemente se lanzó encima del ojiazul uniendo sus labios en un repentino beso que dejo pasmado al más pequeño.

-Te amo, Len...

-¡¿Q-Qué...?! –El rubio estaba impactado por la repentina confesión de la mayor.

-Lo que oíste. Te amo, Len. –Volvió a besar al chico.- disculpa por haberme tardado tanto en decírtelo, estaba muy insegura pero ahora lo sé y me doy cuenta de que en verdad te amo.

-Mi-Miku-nee...

-¿Si?

-También te amo... -Tomo a la chica de su cintura haciendo que se siente en sus piernas como ya era costumbre y la beso.- yo sé que... Aun estas algo fuera de sí y puede que esta confesión que me acabas de dar solo sea por el efecto del alcohol...

-Len, yo...

-Pero no importa, ya no aguanto más Miku y no creo que sea capaz de contenerme. –Sus labios se desviaron a su cuello besándolo y subiendo hasta llegar a su oreja la cual lamio y mordió levemente provocando que su hermana dejara escapar un gemido.- te deseo...

-Y-yo también te deseo Len... -contesto Miku besando a su hermanito e invadiendo la boca del chico con su lengua.

Eso último sorprendió bastante al rubio pero este no dudo en corresponder, jugando de manera traviesa con la lengua de la mayor. La manera en que estas se tocaban y enredaban, casi como un baile vulgar empezaba a excitar un poco al menor de los Kagamine que empezaba a jadear en la boca de la peliaqua.

-¿Estas bien...? –Pregunto Miku una vez rompiendo el beso, solo con un hilillo de saliva saliendo de sus labios hasta los del rubio.

-S-Si... -Contesto algo apenado.

La chica sonrió y se acercó al chico con la intención de volver a besarlo, pero se detuvo al momento de sentir algo duro rozar muy cerca de su entrepierna, provocando que se detuviera algo nerviosa. El menor noto lo ocurrido y ruborizo notablemente con vergüenza.

-Miku-nee, lo-lo siento es que yo...

-No tienes por qué disculparte, es normal. –Sonrió la chica intentando tranquilizar a su querido ojiazul.

-¿Entonces no te avergüenza el saber que eres tú la que me provoca "esto"?

-Ah, bu-bueno yo... -La chica sonrojo más de lo que ya estaba, especialmente al ver a su hermano reír un poco ante su expresión.

-Tal vez sea mejor detenernos aquí. –Aconsejo el rubio mientras acariciaba una de las mejillas rojas de la mayor.

-Pero yo no quiero... detenerme. –Tomo la mano del chico.

-¿Qué? P-pero Miku-nee, tú y yo somos...

-Hermanos, lo sé pero... -La ojiesmeralda bajo un poco la mirada hacia el "apretado problema" que tenía su hermanito.- Dijiste que yo era la culpable ¿no? –Acariciaba la rodilla del chico.

-A-Aja... -Contesto algo nervioso.

-Entonces, d-déjame hacerme responsable y que lo solucione. –Sonrió con ternura al chico al momento que subía su mano, de la rodilla hasta la entrepierna del menor que soltó un suspiro al momento de sentir la suave caricia de su hermana.

-M-Miku-nee... -Suspiro el chico mientras tomaba a su hermana nuevamente de la cintura y unía sus labios.

Al igual que la vez anterior, el beso era apasionado y hambriento. La lengua de Len exploraba la boca de su hermana, gimiendo en esta al sentir como la mano de ella ya se había colado en su pantalón, acariciando directamente el miembro del mismo.

El rubio disfrutaba, no el acto de masturbación que recibía, sino el hecho de que fuera su amada Miku quien lo hiciera. Aun así el chico se sintió algo egoísta al ser el único que disfrutará aquel momento y aprovechando a que la chica estaba distraída empezó a acariciar la entrepierna de esta por encima de su ropa interior.

-¡L-Len! –La peliturquesa no se había esperado eso, dejo escapar un gemido muy cerca de la oreja de su hermano sin parar de acariciar el miembro de este que ya se había erectado en sus manos.

-¿Qué? ¿No te gusta...? –Pregunto aquello último sintiendo como la ropa interior de su hermana empezaba a humedecer con el contacto de sus dedos.

-Si... sí, me gusta... -Confeso Miku algo avergonzada mientras continuaba con su labor.

-A mí también... -Len beso el cuello de su hermana al momento que acariciaba suavemente uno de los pechos de la chica.

-Aaaah, Len~ -La mayor gimió dulcemente.

La delgada tela del vestido que Miku llevaba puesto no logro ocultar la gran excitación que sentía en ese momento. El rubio noto un tanto avergonzado como los pechos de su hermana se transparentaban por este.

Mala noche para no usar sostén.

Len no dudo llevar su mano hasta uno de estos, apretando suavemente la punta.

Un gemido en seco escapo de los labios de la mayor, cuyo rostro sonrojado era admirado por el ojiazul el cual igual disfrutaba bastante la acción que su hermana hacia a su miembro, soltando unos cuantos gruñidos de placer que apenaban a la primera.

-Mi…Miku-nee… e-eres muy buena, no te detengas. –le pedía a esta sonriente, la cual solo asintió.

Su ropa interior ya estaba más que mojada debido al tacto y ahora Len metía la mano en este para poder sentirla directamente. Su concha húmeda y caliente por tanta excitación, el rubio debía contenerse el querer hacerla suya en ese mismo instante.

-Len… e-esto es muy vergonzoso… -decía entre gemidos la aquamarina- ¿Es correcto lo que hacemos…?

-Que no te de pena… -le miraba- Se siente bien ¿no es así? –Miku asintió- entonces si se siente bien, aah… no hacemos nada malo.

Miku cedió rápidamente a las palabras de su hermano y de un momento a otro estaba debajo de él.

Se besaban apasionadamente, con sus lenguas jugando obscenamente con la otra, mientras Len apretaba los pechos de su hermana con una mano y con la otra simulaba una penetración con sus dedos.

-Aaahh… Len –Gemía dulcemente la más grande- No aguantare mucho… -advirtió.

-Solo un poco más, onee-chan…

Len en verdad deseaba adentrarse a ella, sentir con su miembro la estrecha cavidad que sus dedos sentían en ese momento, pero no podía. Miku no estaba del todo sobria y además… se trataba de su propia hermana, aun así, era demasiado tarde para echarse atrás. Al igual que ella, él estaba a punto de correrse también, pero si lo haría sería junto con ella.

-¿Len, q-que haces?

El chico tomo ambas manos de su hermana, deteniendo el que lo masturbara y las coloco en su espalda, haciendo que sus brazos rodearan su cuello, abrazándolo.

Se acomodó encima de ella entre sus piernas, rozando suavemente su miembro sobre la húmeda ropa interior de ella provocando que ambos gimieran de placer.

-¿Te gusta…? –Pregunto caballerosamente a ella.

-Si… -Contesto un tanto avergonzada y alzando la camisa de este.

El no tan pequeño rubio noto la acción de su hermana y dejo lo que hacía para quitarse la camisa que llevaba dejando expuesto ese pecho y abdomen que tanto le gustaba a la peliturquesa; aun tenía sus heridas de aquella vez pero a ella no le importaba, tocaba todo lo que había al alcance de sus manos, disfrutando del rozar de sus sexos.

-Mmmm… ah, Miku-nee… -Gruñía el chico, tomando a su hermana de sus caderas, haciendo rozar su entrepierna con la propia.

-Len… Aaahh… -La ojiesmeralda rasguñaba la espalda del rubio embriagada por todo el placer que sentía.

Si, era embriagante, la manera en que sus cuerpos rozaban el uno contra el otro, cubiertos por una leve capa de sudor, en vueltos en un calor y una excitación jamás antes experimentadas, tal vez anteriormente en la enfermería, no, era mucho mejor que ese momento y lo que lo hacía tan especial era que lo hacían con la persona que amaban.

-Y-ya no puedo más… L-Len, yo… me voy a…

-Lo sé, i-igual yo… -Decía mientras le sonreía a su hermana mayor en un intento de tranquilizarla- Solo déjate llevar y… hazlo conmigo…

La mayor asintió dejando de contenerse y al momento que empezó a relajarse lo sintió.

Fue como una explosión en sus adentros, que la hizo estremecer, una corriente eléctrica que invadió todo su cuerpo, al mismo tiempo que sentía algo húmedo y caliente bañar sus piernas. No necesitaba preguntar que era, lo supo al momento que escucho los gemidos de su hermano, diciendo su nombre entre ellos.

Por un momento perdió toda visión, todo parecía verse borroso pero solo fue un segundo. Luego de eso cayo en su cama estando cansada y respirando un poco agitada.

Sintió los fuertes brazos de Len rodeando su cuerpo y lo abrazo acomodando su cabeza en el pecho de este.

-Te amo, Miku-nee… -beso la frente de esta.

-Y-yo igual te amo, Len… -Contesto cansada.

Len acaricia sus cabellos haciendo que se relajara. Sus ojos pesados fueron cayendo lentamente hasta que quedó dormida en sus brazos.


-Miku-nee… despierta. –Susurro Len en el oído de la mencionada.

-U-uhm… -Un pequeño escalofrió recorrió desde su oreja de la aquamarina hasta su columna.

Lentamente abrió los ojos para notar a su hermano menor encima de ella, observándola con ternura al mismo tiempo que le regalaba una pacífica sonrisa.

-Len… -Murmuro y al instante de hacerlo fue callada por los labios del menor.

Aunque por un segundo aquel pequeño gesto le sorprendió, después de todo lo ocurrido esa misma noche aquello no era nada.

Sin dudarlo rodeo el cuello del rubio correspondiendo el dulce beso. Unos segundos después fueron capaces de separarse, ambos con un leve rubor en sus mejillas pero igual conservando la sonrisa.

-Ven, es hora de que te cambies.

-¿Cambiarme? ¿Qué hora es?

-Las 3 de la madrugada. –Contesto el chico mientras desdoblaba la bata de dormir de su hermana.

-¿Eh? ¿Por qué me levantaste a esta hora? –Pregunto confusa Miku.

-Porque debes pasarte a tu habitación. Si mamá o Rin se enteran de que dormiste conmigo podrían sospechar. –Explico tranquilo- bien, alza los brazos.

-¿Qué?

-Para que te cambie y te lleve a tu habitación. –Sonrió.

-Lenii, n-no tienes que hacer esto, yo puedo sola. Además… -La peliaqua bajo la mirada con un leve rubor- es vergonzoso…

-¿Te avergüenza el que te quiera ayudar a cambiarte después de lo que acabamos de hacer? –Len dejo escapar una pequeña risita provocando que su hermana sonrojara con más intensidad.

-¡E-es diferente! ¡Además no me viste desnuda!

-De acuerdo, de acuerdo. Te daré tu privacidad si es lo que quieres. –Aun sonriente el chico se levantó, dejando la pijama de la chica en la cama y saliendo del cuarto- Me avisas cuando estés lista. –Fue lo último que dijo antes de salir.

Miku soltó un suspiro aun estando con el rostro ruborizado por la vergüenza. Tomo la pijama en la cama y empezó a cambiarse pero justo al momento de quitarse el vestido noto algo raro.

-Le-Len… -Hablo por el otro lado de la puerta.

-¿Qué pasa, Miku-nee? –pregunto desde afuera el rubio.

-¿P-por qué no tengo mi ropa interior…?

-Oh… -El chico igual sonrojo recordando lo sucedido- bueno, eeemm… tú me pediste que te las quitaras. Ya sabes, porque estaban muy mojadas…

-¡¿Qué?! –Exclamo Miku saliendo del cuarto al momento, ya estando vestida con su pijama, que era un batón no muy largo, color rosa pastel de tirantes.

Len sonrió de lado. Se veía muy bien en ese pijama, no por nada lo había escogido entre las muchas otras que mostraban menos piel.

-Shhhh… No grites que Rin podría despertar. –Intentaba tranquilizarle su hermanito, quien se estaba divirtiendo bastante con toda la situación.

-Len ¿Dónde está mi ropa interior?

-¿No la traes puesta ahora? –Pregunto mirando fijamente las piernas de la chica.

-¡N-no! Intente buscarlas pero no las encontré ¿Y que estas mirando? –Miku se tapó con una de las almohadas que había robado de la cama de su hermanito, como si aquello ayudara de algo.

-Mira, ve a dormir y si encuentro tus calzoncitos blancos con rayitas aqua… -La mayor quedo más roja- …te los llevo ¿vale?

-Le-Len, no voy a dejar que tomes mi ropa inter… ¡Kyaaaaaaaaa! -Miku grito al momento que su hermano la tomo para alzarla llevándola cargada- ¡¿Qué estás haciendo?!

El ojiazul beso los labios de su hermana, callándola como bien sabía hacer -Shhhh… Vas a despertar a Rin. –Sonrió al ver su lindo rostro sonrojado- Solo te llevo a tu habitación.

-E-está bien… -contesto resignada y dejándose hacer por el chico.

Len abrió lentamente la puerta de la habitación de sus hermanas con la mano que tenía libre y acecho para ver a Rin durmiendo tranquilamente.

Despacio entro al cuarto llevando a Miku cargada y la llevo hasta su cama donde la recostó gentilmente y luego se despidió de ella besando su frente.

-Buenas noches, Miku-nee. –Le sonrió antes de cerrar la puerta.

-Buenas noches, Lenii…

Una vez su hermano menor se había retirado de su cuarto, Miku dejó escapar un pesado suspiro. Aquella noche pudo haber sido la más larga de su vida pero igual la mejor de todas.

Lo que pasaría de ahora en adelante ya ni el mismo dios sabia, pero aun así nadie le haría separarse de su hermano. Tal vez solo un problema de todo eso era que hasta que no supieran como decirles a su hermana y madre, aquel amor de verdaderos amantes debería quedar en secreto.


Capítulo 9 – "Buscando la verdad"

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Al otro día la ojiesmeralda se levantó a las 9:30 de la mañana, una hora y media más de lo normal.

Al bajar lo primero que vio fue a sus hermanitos ya desayunando, cosa que la sorprendió pues ella siempre había sido que la que le preparaba el desayuno a los gemelos.

-¿Eh?

-¡Miku nee-chan! Al fin despertaste. –Le saludo su hermana pequeña.

-Hasta que al fin te levantas, hija.

La rubia mayor apareció en la cocina llevando un delantal azul que era el mismo que Miku usaba siempre para cocinarles a sus hermanitos.

-Mamá… -musito con sorpresa la aquamarina- ¿Tu cocinaste?

-¿Tan raro es? –Sonrió la adulta. Miku negó apenada- Hoy entro tarde al trabajo y pensé que sería buena idea prepararles el desayuno a mis queridos hijos. –apreto los cachetes de los gemelos que se dejaron hacer avergonzados por la acción de su madre- Hace tiempo que no lo hacía, espero no haber perdido la práctica.

-Claro que no mamá, te quedo delicioso. –Decía con sinceridad Rin- pero…

-¿Pero? –La madre de los adolescentes alzo una ceja.

-Pero la comida de Onee me gusta más… Jejeje.

-¡Rinny, no digas eso! –le llamo la atención su hermana.

-No Miku, ella tiene razón. Tu comida es mejor que la mía.

-Pero mamá, yo aprendí de ti. Eso quiere decir que el que haya aprendido a cocinar tan bien es debido a ti.

-Sí, pero ya sabes lo que dicen. –se acercó a su hija mayor y revolvió sus cabellos turquesas- Siempre llega el momento cuando el alumno supera al maestro.

-Supongo… pero para mí siempre serás la mejor. –Le regalo una sonrisa- espero algún día ser tan buena madre como tú.

-Pues con lo mucho que te aman tus hermanos considero que tus hijos serán bastante afortunados de tener una madre como tú.

-Jejeje… -Miku rio apenada.

-Por cierto… ¿A qué se debe que te hayas levantado tan tarde?

-Ah… bueno. E-eso es porque…

-Ella me ayudo a estudiar. –Interrumpió de pronto Len.

-¿Estudiar? –Su madre le miro extrañada.

-Sí, hoy tengo mi extraordinario de historia, ya que no pase la materia por dos puntos. –El rubio se quejó- Miku nee-chan se ofreció a ayudarme hasta tarde.

-Oh, ya veo. Gracias por ayudar a tu hermanito, Miku. –Esta última solo sonrió- En cuanto a la materia que debiste, Len…

El mencionado alzo la mirada mientras sus dos hermanas observaban un tanto nerviosas, esperando lo que su madre fuera decir.

-¿Estoy castigado…?

-No, iba decirte que me parece estúpido que te hayan reprobado solo por dos puntos. –Ahora la que se quejaba era ella. Len la vio sorprendido- ¿Qué le cuesta a tu maestro pasarte? Son solo dos estúpidos puntos. Ni que fuera la gran cosa.

-E-ehmm… Si, bueno, Hiyama-sensei es muy estricto a veces. –El chico se rasco la mejilla un tanto apenado- pero en fin ¿no estas molesta porque haya reprobado?

-No, hijo. De hecho estoy muy orgullosa de ti. Has mejorado bastante estos últimos meses y eso me alegra mucho. –Su madre se acercó a él, abrazándolo cariñosamente.

Len se dejó hacer algo incómodo pero no tardo en querer escapar de su sofocante abrazo.

-Bueno, bueno, e-es suficiente… -Logro liberarse.

-Hey, no tiene nada de malo que tu madre te abrace.

-U-uhm… Como sea.

-Casi no convivimos tú y yo, hijo. Ya que iras a tomar tu examen y yo iré a mi trabajo, ¿no te molesta si nos vamos juntos?

-Eeemm… pues no, supongo.

-Bien. –sonrió de lado- Hija ¿te puedo encargar la limpieza de hoy? Rin podría ayudarte.

La rubia menor casi se ahogó con su jugo de naranja al escuchar lo último dicho por la líder de la casa.

-¿Eh?

-Sí, es buena idea. –Miku se giró hacia su hermanita- sería bueno que la "Señorita perezosa" moviera un dedo por la casa.

Rin trago saliva- Bueno… si es para ayudar a Miku nee-chan creo que está bien.

-Gracias, mis niñas. –Les agradeció con ternura la mujer de edad adulta- Len ve a prepararte.

-Claro. –El ojiazul se levantó para irse en dirección a su cuarto.

-Rin, lava los platos y Miku, cámbiate tu pijama que ya es tarde para que sigas vestida así.

-¡Ah, sí! Disculpa. –Rio apenada y corrió a la misma dirección donde su hermano para ir a su propia habitación.

Justo cuando ya iba a llegar noto a su hermano esperándola en el pasillo. Miku se detuvo cuando vio como este le hacía una señal para acercarse a él. Un tanto confundida y nerviosa, la aquamarina se acercó al menor el cual metió su mano en unos de sus bolsillos y saco la ropa interior de la chica.

-Creo que esto es tuyo. –Len sonrió malicioso mientras le devolvía la prenda a su hermana mayor.

-U-uh, gracias. –La tomó para luego irse a su habitación estando algo sonrojada.

-Buena niña… -Susurro el rubio para luego entrar igual a su habitación.

En menos de 5 minutos Len bajo a la sala donde su mamá ya le esperaba para irse juntos.

-Hasta la noche, hijas. –Se despidió la madre de estas.

-Bueno chicas, cuídense.

-¡Adiós mamá, Len!

-Adiós a los dos. Lenii, suerte en el examen. –Le deseo Miku al chico.

-Gracias. –Le sonrió con dulzura a esta.

Una vez su madre y hermano se habían ido, la aquamarina fue planeando como sería la limpieza de ese día.

-Para que veas que soy buena y como sé que eres una perezosa a la hora de limpiar. –Rin sonrió con orgullo ante ese título- solo te daré un quehacer.

-¡Bien! ¿Y cuál será?

-Sígueme.

Rin hizo caso a las indicaciones de su querida hermana mayor y la siguió hasta el cuarto de sus padres.

-Vaya… hace tiempo que no entraba aquí. Sigue igual que siempre. –Observo la habitación la cual aún tenía ese leve olor al perfume para hombre que su padre solía ponerse para ir trabajar- ¿Qué hare aquí?

-Te tocara limpiar el pequeño armario.

Miku guio a su hermana hasta el armario mencionado y lo abrió. Vaya que si era pequeño pero en este había cientos de objetos como sacos, impermeables, zapatos y cajas llenos de papeles y/o libros que le tocaba a Rin limpiar del polvo y ordenar.

-Ya me imaginaba que no me lo dejarías tan fácil… Jejeje.

-¿Podrás hacerlo?

-¡Claro! No te preocupes onee. –Contesto con cierta emoción de ayudar la pequeña rubia.

-Bien, solo te digo que en cuanto las cajas solo debes acomodarlas, no es necesario que saques nada de estas. ¿Entendido? –Le explico tranquilamente la ojiesmeralda a la menor.

-¡Ok!

-Genial. Me avisas cuando hayas terminado. Yo estaré abajo limpiando el piso de la sala y la cocina.

-Seguro.

Miku le sonrió a su hermanita y luego se retiró para empezar su propio quehacer dejando sola a la portadora del gran moño blanco en la cabeza. Rin soltó un suspiro, no estaba segura de dónde empezar.

Primero empezó a sacar todos los sacos, abrigos y suéteres del armario. La mayoría de su difunto padre. Luego tomo el plumero que su hermana mayor le había dado y empezó a limpiar el polvo y a quitar las telarañas. Después de eso empezó a barrer las pequeñas basuras y el polvo del piso; por último dejo el acomodar los zapatos y cajas, pero al querer subir un juego de mesa a su lugar, que era en la parte de arriba del armario, Rin dio un mal paso, tropezando del pequeño banquillo del que estaba parada y se cayó llevándose consigo unas cajas y libros que casi cayeron en su cabeza.

-Auch… -Se quejó mientras se sobaba sus posaderas pues había caído sentada y fue ahí cuando la gemela de Len visualizo uno de los libros abiertos, que resultaba ser un álbum, y ahí observo una foto suya junto con su hermano estando bebés.

La rubia sonrió de lado, limpiando el álbum y empezó a ojearlo para ir viendo más fotos suyas de bebé junto con Len para luego empezar a ver otras donde esta vez aparecía su hermana Miku también, aunque ahí esta tenía por ahí de los 4 años y ella con su gemelo tenían los 2.

Conforme iba viendo las fotos de los distintos álbumes, Rin noto que estas iban desde que eran muy pequeños hasta la edad de 12 y Miku 14; eso era porque para ese tiempo fue que el padre de los tres falleció de cáncer y era precisamente este el que siempre le tomaba fotos a ellos pues era su pasatiempo favorito.

De tan solo pensar en eso un dolor y tristeza se hacía presente en la chica de 16 años por lo que decidió dejar de ver las fotos pero entonces noto otro álbum, más pequeño que el de los demás y decidió verlo siendo el ultimo que revisaría.

En aquel álbum solo había fotos de su madre y su padre, de cuando eran novios hasta de cuando se casaron. En cada foto estaba la fecha y año en las que se habían tomado. Rin siguió viendo las fotos de sus padres cuando vio algo extraño en estas.

-¿Uhm? –Rin observo detenidamente la foto que era una donde salía su madre llevando un lindo vestido azul, al parecer estaba en la playa con su padre.

Lo extraño de la foto era que esta estaba fechada a 2 meses antes del nacimiento de Miku y el vientre de su madre no parecía estar del tamaño que normalmente un embarazo de 7 meses tendría. ¿Nacimiento prematuro tal vez?

Al momento de sacar la foto del álbum para verlo mejor, un pequeño papel que había detrás de este se cayó. Rin dejo a un lado el álbum para ver este papel el cual era de la fecha del 30 de agosto, un día antes del nacimiento de Miku; el papel era de una casa de empeño y su madre había llevado algo ahí ese día pero… ¿Qué podría ser tan importante para no poder esperar y llevarlo exactamente un día antes de que tu hija naciera?

Con esa pregunta en la cabeza muchas dudas vinieron a la mente de la menor al igual que recuerdos de cuando tenía los 8 años y escuchaba a sus padres discutir, casi siempre tenía que ver sobre Miku.

-¡Rinny! ¿Ya terminaste? –Acecho de pronto la hermana mayor de esta por la puerta.

-¡Waaaaaaaa! –Rin grito del susto y en seguida guardo el papel que encontró en uno de sus bolsillos- Onee-chan me asustaste.

-Uh, lo siento ¿ya terminaste?

-A-ah… -La rubia metió los álbumes que había sacado dentro de la caja y la pateo hasta el fondo- ¡Sí! Todo listo.

-Genial. Ven, compre algo de helado para ambas.

-¡Oh, helado! En un momento bajo.

-De acuerdo pero no tardes. –La peliaqua se retiró dejando sola nuevamente a su hermanita.

Esta última saco el papel y volvió a leerlo. En este estaba apuntada la dirección de la casa de empeño, lo que significaba que podría ir y averiguar que era exactamente lo que su madre había empeñado ahí.

Obviamente algo ocultaba ella, no sabía exactamente que era pero estaba relacionado con su hermana mayor por lo que no lo dejaría pasar. A Rin Kagamine nada se le escapaba.

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-¿Sucede algo? –Pregunto repentinamente Miku al notar a su hermana tan callada.

Ambas estaban en la cocina descansando después de haber limpiado y comían tranquilamente su helado, pero después de todo ese rato Rin no había dicho ni una sola palabra.

-Ah, n-no es nada, Onee. –Termino de comer su postre- Eeemm… Tengo que salir un rato.

-Oh ¿A dónde?

-Esa es una excelente pregunta… -Rin rio nerviosa- Je, pues… uhm, yo pensaba… ah…

-¿Sabes? –Interrumpió repentinamente su hermana- no tienes que decirme, solo ten cuidado y regresa antes que mamá.

-Gracias por entender, onee-chan. Es algo rápido, te prometo que no tardare. –Contesto la menor rubia para luego correr a su cuarto.

-De acuerdo… -Observo algo confusa a su hermanita.

Ya en su habitación Rin se cambió de ropa, tomo de su pequeña bolsa, sus llaves y del papel con la dirección en la casa de empeño y bajo rápidamente para irse.

-¡Te veo más tarde, Miku onee-chan!

-¿Ya te vas?

-Sí, te dije que sería rápido. No tardo. ¡Bye! –y se fue.

-Oh… -Miku se sentó en el mueble de su sala algo desanimada. Estaba sola, aburrida y ya había terminado de limpiar por lo que no tenía nada que hacer.

La aquamarina observo su celular en la mesita de café y lo tomo con la intención de llamar a sus amigas para que le hicieran compañía cuando de pronto la puerta principal se abrió.

-¿Se te olvido algo? –La peliaqua fue a recibir nuevamente a su hermana pero en vez de eso a quien vio en la entrada fue al gemelo de esta- Len…

-Miku…

-¿Ya terminaste tu examen?

-Sí, fue muy fácil en realidad. No tarde nada en contestarlo. Seguramente me ha ido bien. –El rubio observo a su alrededor- ¿E-estas sola…?

La aquamarina asintió- Rin s-se acaba de ir…

-Ya veo…

Los dos se miraron el uno al otro por unos segundos y rápidamente desviaron su mirar estando completamente sonrojados.

-U-uhm… hay un poco de helado por si quieres. –Hablo de pronto Miku rompiendo el incómodo silencio.

-Oh, gracias. Creo que comeré un poco… -tomo el bote de helado- …en mi habitación. Te aviso solo por si te animas a ir a verme. Estoy libre para lo que sea que necesites… –El sonrojo de Miku se extendió por su rostro- lo que sea...

-O-ok… Gracias, Lenii… -Trago saliva.

El menor le sonrió y luego se retiró a su habitación siendo seguido por la mirada de Miku.

-Ah, dios... Ayúdame, por favor.


Rin caminaba en el centro de la ciudad, siguiendo las calles y direcciones que habían apuntadas en el pequeño papel que había encontrado en el álbum de su madre. Estaba a solo una esquina de llegar pero justo al dar la vuelta en el enorme edificio algo resulto mal.

En el lugar donde supuestamente debería estar la casa de empeño ahora había una enorme plaza comercial.

-No puede ser… -susurro la rubia para luego empezar a maldecir en silencio llamando la atención de un policía que pasaba por ahí.

-¿Ocurre algo malo, señorita?

-N-no es nada… espere… -Rin le entrego el papel al policía- ¿De casualidad no sabe si esta casa de empeño se pasó a otro lugar antes de que construyeran el centro comercial?

-Mmmm… -El oficial miro el nombre del lugar- Esa casa de empeño nunca se fue de aquí.

-Oh, ya veo… -dijo desanimada- entonces supongo que lo cerraron.

-No, me refiero que la casa de empeño sigue aquí solo que dentro de la plaza. En el segundo piso si no me equivoco.

-¡¿En serio?! ¡Muchísimas gracias! –Rin abrazo al policía y alegremente corrió dentro de la plaza.

-Que niña más linda. –Sonrió apenado el oficial.

Ya dentro de la plaza, Rin agradecía el aire acondicionado del lugar y subió al segundo piso buscando entre todos los distintos comercios la casa de empeño hasta que al fin la hayo.

Entro discretamente al puesto- ¿Hola? –No parecía haber nadie.

El lugar estaba lleno de objetos antiguos de valor como joyas, cuadros, pequeñas esculturas, juguetes de colección entre otras muchas cosas, algunas de la región y otras exportados de otros estados o países. Pero la pregunta era ¿de todas esas cosas cual había sido el objeto que su madre había traído?

-¿Buenas tardes?

-¡Ah! –Rin salto del susto y se giró para ver con sorpresa la persona que atendía ahí- ¿Utatane?

-Oh, eres la hermana de Miku-san… ¿Rin, verdad? –Hablo tímidamente el peliplateado.

-Sí, soy yo. –La rubia sonrió acercándose al estante donde el otro chico estaba- No sabía que trabajabas aquí.

-Solo durante las vacaciones. –Respondió la sonrisa- ¿En qué puedo ayudarte?

-¡Ah sí! –La chica saco nuevamente el papel y se lo enseño a Piko- Quiero saber cuál fue el objeto que se dio a empeñar. Según la dirección fue aquí. ¿Puede saberse?

-Mmmm… déjame veo. –Piko tomo el papel y empezó a leerlo.

-Supongo que sí. Solo espero que no lo hayan vendido aun, según el papel debieron haber venido a buscarlo un mes después de que fue empeñado.

-¿Eh? No entiendo. –Dijo la chica confundida.

-Bueno ¿sabes cómo funciona el empeño?

-La verdad no… -Contesto sincera Rin.

-Hace cuenta que te hace falta dinero. Tú traes algo que consideras tiene valor aquí y se te paga.

-¿No es lo mismo que vender?

-No. Nosotros nos quedamos con el objeto y a cambio te prestamos dinero pero hay un tiempo límite para devolvernos ese dinero que te dimos y una vez nos pagues te devolvemos el objeto. ¿Entiendes? El empeño es para gente que necesita dinero de inmediato pero que no desea deshacerse de lo que sea que esté dando a cambio. –Piko se acercó a la computadora que tenía cerca y empezó a teclear unos números.

-Ya veo ¿pero qué pasa si la persona no logra pagar el préstamo a tiempo? –pregunto Rin muy interesada con el tema.

-Pues nos quedamos con lo que nos diste y lo vendemos recuperando el dinero prestado, así de simple.

-Uh ¿Tú crees que ya hayan vendido esto que busco?

-No lo sé. –Contesto seriamente el chico- en primer lugar hay que saber que es.

-¿Y cómo puedes saberlo?

-Todos los objetos a empeñar tienen un código de registrado. Puse el código que está en el papel del objeto que buscas aquí en la computadora y me dice que aún está en la tienda solo que podría tardarme días en encontrarlo. –El chico de ojos de distintos colores apunto hacia una bodega donde habían cientos de cajas y en cualquiera podría estar lo que la menor de los Kagamine buscaba.

-Piko ¿estas atendiendo la tienda? –Apareció un hombre algo anciano que era el dueño de la tienda.

-Sí, jefe. –Contesto de inmediato el peliplateado- Eeemm… jefe ¿podría ayudarme en algo?

-¿Qué sucede?

-Estoy buscando este objeto que se dio a empeñar para una amiga.

-Un gusto. –Saludo amablemente Rin.

-Lo mismo digo, señorita. Continua.

-Según la computadora aún está en la tienda pero no sé en qué caja este.

-Deja me veo… -El hombre canoso se acercó a ver la computadora- Ah, Piko, pequeño cabeza hueca. –Revolvió los cabellos del mencionado- Lo que la señorita busca está en el mostrador.

-¿En serio?

-¿Dónde? –Pregunto la rubia buscando en el mostrador de vidrio.

-Calmados los dos. –El jefe de Piko busco con la mirada hasta que al fin lo hayo- Es este. –Abrió la vidriera y de esta saco una cadena de oro con un emblema en forma de corazón.

-Oh vaya, sí que es bonito. –Comento el albino viendo con admiración tan lindo collar.

-¿Sabe quién fue la persona que lo empeño?

-Sí, creo recordarlo. –El anciano se aclaró la voz- Fue hace como 14 o 16 años una mujer vino a empeñar esta cadena con emblema de corazón.

-"¿14 años? Entonces no fue antes de que naciera Miku." –Pensó Rin- ¿Recuerda cómo se llamaba aquella mujer?

-No recuerdo su nombre pero su apellido de casada era Kagamine si no me equivoco.

Una expresión de sorpresa se dibujó en el rostro de Rin ante la mirada de confusión y extrañeza por parte de Piko.

-¿Cómo es que no se ha vendido aun? –Pregunto el chico.

-Oh, debe ser porque está grabado. Así pierde valor.

-¿Grabado? –La menor arqueo una ceja y luego extendió las manos- ¿Me permite verlo?

-Claro. –Le entrego la cadena.

Una vez en sus manos la ojiazul abrió el emblema y leyó lo que había grabado en este.

"No importa los problemas que pasen,

Yo siempre estaré junto a ti mi querida hija.

Miku Hatsune."

Atte: Mamá

-Miku… ¿Hatsune?

-Uhm… ¿Sucede algo malo, Kagamine-san?

-¿Eh? –La chica reacciono alzando la mirada hacia el peliplateado que le miraba con preocupación- No, estoy bien… Disculpe señor ¿Cuanto cuesta este collar?

-Mmmm… -el dueño de la tienda acaricio su barba observando a la pequeña- Noto que pasas por un problema. No sé cuál sea y no es de mi incumbencia pero estoy seguro de que ese collar tiene mucho que ver.

-Así es… -contesto ella.

-No soy nadie para evitar que lo resuelvas, así que para ti te lo dejare gratis.

-¡Gracias, muchas gracias señor! –Rin casi se abalanzo hacia el mostrador de vidrio para abrazar al canoso señor- y gracias a ti también, Piko-kun. –Abrazo igual al chico provocando que sonrojara un poco.

-N-no es nada…

-Je, mi hermana tenía razón. Eres lindo. –Le regalo una sonrisa al chico para luego retirarse de la tienda- ¡Hasta luego!

Ya habiéndose retirado, Piko aun observaba algo embobado hacia donde Rin se había ido pero fue despertado de su transe por un fuerte golpe en la espalda por parte de su jefe.

-¿No te lo dije acaso? Trabajar atrae a las chicas.

-¿Eh? –Piko sonrojo con más intensidad- ¡M-me iré a ordenar la bodega! –huyo apenado.


El celular encima del pequeño cajón junto a la cama empezó a sonar.

-¿Uhm? –La aquamarina que yacía acostada en esa cama se acercó a tomarlo y reviso el mensaje.

"Onee-chan, ya estoy hiendo para la casa."

-¿Quién es? –pregunto Len mientras abrazaba a la chica por detrás.

-Es un mensaje de Rin. Ya va llegar.

-Oh que mal, yo que me quería seguir divirtiendo contigo. –El rubio sonrió, besando con ternura la mejilla de la chica.

-E-eres un idiota… -Contesto Miku estando sonrojada para luego tomar una de las almohadas de la cama y golpear a su hermano con esta.

-¿Por qué te molestas? Si no hicimos nada malo… a comparación de lo de anoche.

-Lo sé, p-pero…

-Solo han sido unos cuantos besos… -Empezó a jugar con uno de los mechones aqua de su hermana- no es mi culpa que tengas unos labios tan deliciosos.

-¡Lo sé, pero…!

-¿Pero?

-Si tanto querías que nos besáramos pudiste habérmelo pedido en vez de engañarme para que venga a tu habitación y tentarme con helado. –Miku inflo sus mejillas rojas mirando a su hermano con cierta molestia.

-Jajaja… de acuerdo, lo considerare la próxima vez. –Susurro en la oreja de la ojiesmeralda para luego besar su cuello.

-¿La próxima vez…? –pregunto apenada la chica dejándose hacer por su hermano.

-Sí… -dejo de hacer lo que hacía para verla a los ojos y sonreírle- la próxima vez.

Miku correspondió la sonrisa y cuando estaba a punto de besar al chico en sus labios fue interrumpido por el sonido del timbre.

-Esa deber ser Rin… Iré abrirle.

-De acuerdo. –Contesto desanimado Len dejando en libertad a la peliturquesa para que bajara.

-Vaya, en verdad no tardaste mucho. –Dijo Miku al momento de abrir la puerta.

-¡M-Miku! –Exclamo de pronto la rubia- ¡Hay algo que debo enseñarte! –metió la mano en su bolsa para buscar el collar que había conseguido.

-¿De qué se trata, Rinny? –Sonrió la mayor regalándole una sonrisa tierna y maternal a su hermanita.

-Uh, yo… -Rin observo a su hermana con algo de tristeza y lentamente saco su mano de la bolsa sin haber sacado el collar- no, no es nada… -le sonrió igual.

-Oh, bueno… entra, les voy a preparar el almuerzo a ti y a Len.

-Genial…

Onee-chan.


Preview:

"-No importa nada, esto debe mantenerse en secreto... -Aconsejaba Miku a su hermano menor.

-Pero yo no quiero mantenerlo en secreto. -Se quejo el rubio.

-Len...

-Miku, te amo."

.

"-Ustedes me ocultan un secreto... -Rin miro con recelo a su gemelo- quiero saber que es. ¡Merezco saberlo!

-Esta bien, Rin. Cálmate. -El chico soltó un suspiro- te diré la verdad..."

.

"-Hay una pregunta que quisiera hacerte. -Piko desvió su mirar algo apenado.

-¿Uhm? ¿De que se trata?

-N-no se como pedirte esto, Miku-san..."


Eso es todo por hoy, espero les haya gustado ;u;

Pues les aviso que debido a este capitulo doble me tardare un tiempo en subir la actualización uwu pero no se preocupen, no me tardare meses como la vez anterior. Les prometí que no volvería a cometer ese error :'3

¡Por favor dejen reviews!~ X3 Yo se que esta historia puede llegar a los 100 -w-

¡Ah! Por cierto, para aquellos que son fans de Kagerou Project, les invito a leer mi nuevo fanfic "En Busca de la Luz" (Les dije que estaría promocionando mis otros fanfics -3-)

En fin~ hasta entonces y cuídense queridos lectores. ¡Ja ne!

Atte: Mitsui Neko~