OMN 10:
Milán era la ciudad de la moda en Italia, y en esa época de glamour donde la mayor parte del país está en crisis, donde medio mundo se está muriendo por no tener esos billetes de color, ese dinero signo en sus manos, gente como los Salvatore se hacen de oro a costa de la desdicha ajena, esos son los pensamientos que rondan la cabecita de Elena en la mayor parte del tour, ve como todo el mundo les sonríe, como la gente los alaba al ver esa billetera repleta de dinero o tarjetas, o talonarios. La gente estaba esclavizada por la gente que vivía de los demás. Elena, vivía de esa gente si, pero su caso era totalmente diferente ella preferiría estar en la pobreza que en la situación en la que vivía, fuese de lujo o no, ella era una puta, se acostaba por dinero, aunque normalmente no le molestaba pero desde que estaba en esa misión veía las cosas de otra forma, apretó los puños, cuando oyó los sollozos del pequeño Silas.
-Tenéis que disculparme...Louis, querida, acomapañanos, nos veremos en el hotel, Damon-se despidió con un gesto y pasó por delante de Elena, la chica se quedó blanca, relativamente estaba sola ante Damon.
El chico ni se coscó, solo redució su marcha para estar a la altura de la morena, pero ninguno pronunció palabra en el trayecto.
-Tenemos que pasar por las tiendas de modo de la avenida…¿o prefieres descansar?-¿se estaba dirigiendo a ella?-¿Elena?
-Perdón...no, lo que prefieras…-sin darse cuenta le estaba tuteando, cosa que no tendría que molestarle ya que era parte del plan, pero a estas alturas ya nada tenía cabida.
-¿Te encuentras bien? ¿tanto flash jode? Porque a mi lo que me jode es que me llamen monstruo…
La chica frunció el ceño, no entendía para nada a qué venía eso, pero le afectó, porque eso le recordó que era así como se veía ella realmente, por lo que aceleró el paso para mandarle así una advertencia a Salvatore.
-¿Así que es verdad?-ni le escuchó-¿¡es lo que piensas de mi!?
Elena se quedó fija en el sitio, dándose de bruces con Damon cuando se dio la vuelta, ¿había entendido bien?
-¿De qué cojones estás hablando?
-¿Qué crees que no sé que me llamastes monstruo? ¿¡por haberme…!?-se calló, estaban en mitad de la calle, a la vista de cientos de paparazzi, nunca había tenido un fallo así, ahora estarían en la mira de todo el mundo, queriendo pasar desapercibido ignoró a Elena y siguió su camino, sin darse cuenta que la castaña no estaba dispuesta a dejar eso así.
Avanzó a grandes zancadas y agarró de la manga a su jefe, para tirar de él, para que se atreviera a decir algo así en la cara.
-¡Nunca te he llamado monstruo! ¡Yo no tengo la culpa de que TU te sientas así! por algo será-se quedó tan fresca, le soltó, limpiándose después en su falda-ah, una cosa, volvamos al hotel…
-¿¡Qué…!?-miró a su alrededor, iba a tener que hacerle caso, otra vez la gente estaba pendiente de su discusión tan acalorada, con mala leche se acercó hasta ella, quiso golpearla allí mismo, declararle la guerra, y dejarle claro que él tenía el control, pero no podía ni debía hacer nada de eso, agarró del antebrazo a la chica y tiró de ella hasta quedar alejados de la prensa, le pidió a uno de sus vigilantes que apartaran a la gente-¡escúchame bien…!-la empotró contra un cristal, estaban en una calle sin salida-a mi nadie, ¡nadie! me llama monstruo ni lo insinúa, ¿¡te ha quedado claro!?
-¡No!-le escupió en la cara, literalmente, Damon se apartó unos centímetros asqueado, para después recuperar la compostura y lanzarse contra ella, la agarró del cuello, estrellándola en el mismo sitio, la chica ahogó un grito por el impacto y la fuerza que ejercía esa mano sobre su cuello.
-¡NO vuelvas a torearme hija de puta! ¡Porque eso es lo que eres! ¡Una puta!-la soltó con asco, las piernas le fallaron, y la chica cayó al suelo, llevándose ambas manos al cuello, tosió varias veces, sintiendo que la garganta le quemaba, y la cabeza le daba vueltas, Damon, enfurecido la observó, dándose cuenta de la estupidez que acababa de hacer, quiso disculparse, pero entonces recordó las palabras de Connor, y necesitaba recordarse así mismo, que vivir en ese mundo, significaba cumplir unas normas, se agachó a su lado, apartó un mechón de su cabello, para poder verla.-Elena…
La castaña alzó la cabeza, en su rostro se mostraban muchas emociones, muchos sentimientos, pero algo muy claro: miedo.
-¿Qué cojones quieres…?-le gritó como pudo-¡¿disculparse?!-quiso levantarse, era lo que iba a hacer pero no se veía con fuerzas para hacerlo, y Damon estaba peligrosamente cerca, y su subconsciente quería besarlo, y olvidar este incidente, cosa que no iba a suceder.
-Dime la verdad..-la agarró de los hombros, su plan maestro de conseguir averiguar las cosas despacio se había visto destruido solo con verla, no podía pasar un sábado entero esperando a saber la verdad, ni un sábado ni una hora más-¿qué tienes que ver con Connor?
Esa pregunta derrumbó todas las barreras de Elena, ella que estaba preparada para negar hasta lo más evidente, ella que no sufría o mostraba sus emociones en público, ella, no podía fingir delante de él, solo ver su rostro descompuesto la paralizó.
-Damon…-tragó saliva ruidosamente, sin saber exactamente qué excusa podía utilizar, técnicamente estaba preparada para ello pero emocionalmente no, lo que vio reflejado en sus ojos la paralizó en todos los sentidos posibles.
El teléfono de Damon sonó, varias veces, la insistencia de la llamada pudo más que el ambiente de tensión que se formó a su alrededor, el chico gruñó y sin mirar la pantalla respondió.
-¿Qué…?-cerró los ojos con fuerza, llevándose unos dedos al puente de la nariz, todo le superaba.
-Hola Damon…
-¿¡Connor!?-soltó de repente, Elena no movió ni un músculo, ni uno solo, no estaba entendiendo nada-¿¡por qué cojones tienes un teléfono!?
-Porque ahora mismo estoy cogiendo un privado para perderme en un paraíso tropical…-soltó una carcajada-¿y tú? ¿dónde andas?
-Tiene que ser una broma-susurró, más para si mismo que para cualquiera-¿¡cómo cojones te has escapado!?
-Ha sido fácil...te pusiste nervioso...al ver que tu putita podía ser una traidora...fue fácil hacértelo creer..-lo contó como si se tratase de un secreto a voces-saliste disparado, dejando solos a unos panolis..y fue cuestión de tiempo que escapase, recuerda que me entrenó Wes…
-¡Maldito hijo de puta!
-¿¡Por qué!? ¿por haberme escapado? ¿o por haberte echo dudar de la honestidad de tu puta?-dijo con sorna-¿no me jodas? ¿¡la has matado!?-soltó una carcajada más pronunciada-pues bueno te veré entonces en el Infierno…
-¡Escúchame bien cerdo hijo de perra, como te pille vas a maldecir haberme engañado! ¿¡me oyes!? ¡vas a querer estar muerto!
Cuelga, lanzando el teléfono contra la pared, ahora tiene que enfrentarse a Elena, darle más explicaciones que darán lugar a que sepa la verdad, se gira sobre sus talones, ya no le quedan fuerzas para hacer ni decir nada, Elena le observa, temblando, no sabe que pinta Connor llamando, pero tampoco sabe exactamente qué va a pasar.
-Elena-se dejó caer a su lado-yo...me equivoqué…
"¿¡Equivocarse!?"
-¿Cómo…?-musitó, recuperando el color en sus mejillas-¿¡de qué narices me hablas!? ¡Primero me atacas sin motivos, y ahora…! ¡¿de qué vas?!
-Elena, lo siento muchísimo…
-¡A mi no me vale!-se levantó, con torpeza, alzando una mano y cruzándole la cara-¡malnacido!
-Me has pegado…-se llevó la mano a la mejilla-¡¿tu?!-le devolvió la bofetada, siendo eso superior a él, Elena, en vez de asustarse o achantarse se la devolvió, esta vez con más fuerza si era posible-¡no vuelvas…!
-¿No vuelva que…?-alzó la cabeza-¿esto?-intentó golpearle por tercera vez, pero esta vez Damon fue más rápido y la frenó, acercándola peligrosamente-púdrete…
-Lo siento…-escupió otra vez, quedándose prendado de sus labios, quería besarla, sentía esas ganas inmensas desde que supo que todo había sido un engaño, tal vez lo normal sería seguir investigando pero de lo único que tenía ganas era de besarla. Elena vio el deseo en sus ojos, y tuvo que callarse todos los insultos que tenía preparados.
-Bésame…
-A tus órdenes-sin soltarla, y con esa postura tan incómoda devoró sus labios, con deseo, con lujuria, se fundieron en un feroz beso.
ONE MORE NIGHT
Amara llegó puntual a su habitación, tras dejar a Silas con su mucama particular, fue directa a la habitación que tenía reservada para ella sola, había sido un día muy duro, lleno de fotografías, buenas caras, sonrisas falsas con su hermano, y aguantar toda esa falsedad solo para demostrar ante su padre que podían convivir juntos pero que la empresa debía estar a cargo de uno solo.
Se dejó caer sobre la cama, el peso de la cama cambió cuando alguien se tumbó a su lado, sonrió como una estúpida colegiala…
-Hola amor…-susurró con ternura, besando sus labios-¿ha sido duro?
-Peor que eso…-se removió inquieta-¿y tú? ¿cómo te ha ido?
-Wes no sabe nada de mi existencia ni Damon sabe nada de nada-rió-es fácil engañar a tu hermano cuando se trata de sentirse culpable.
Amara asintió, acurrucándose en sus brazos, mientras el moreno le redactaba las llamadas, los engaños, y las torturas psicológicas.
-Pero he estado a punto de perderlo todo…
-¿Por qué?-se removió-Si Damon se ha creído la mentira...no veo el problema…
-No hablo de Damon si no de su nueva puta…
-¿Quién?
-Elena Gilbert-sonrió-trabaja para "alguien"
-¿para Wes?
-No lo sé…-se levantó, apoyándose en el respaldo de la cama-la verdad es que no tengo muy claro para quien trabaja…
-¿alguien externo?-Amara recordó a Katherine, y a su parecido con Elena-¿eso puede traer problemas?
-Si queremos quitar a Damon del medio, tener la fórmula y que Wes no sepa ni que existo, si, puede traernos muchos problemas.
-Mierda-se levantó, apartándose de la cama, como si le quemase el mero contacto, empezó a dar vueltas por la sala, nerviosa-¿¡y qué hacemos ahora!? ¿¡matarla!?
-Ya te he dicho que no sé para quién trabaja, pero si sé algo sobre ella, cosas simples de las cuales puedo tirar, ya sabes que pasarme mucho tiempo en el filo de la muerte me ha dado la posibilidad de viajar sin ser visto…
-¡Eres gilipollas!-le lanzó su bolso-dime, ¿la tienes comiendo de tu polla?
-Nop-dijo divertido-pero si de mi mano, la acabo de librar de que la maten, ahora depende de mi el siguiente movimiento.
-No se yo...averigua si tiene algo que ver con Wes porque entonces estamos muertos…
-No me delatara…
Enzo, como era evidente se levantó y se escabulló por la puerta principal sin ser visto, Amara observó la noche de Milán, dándose cuenta que cuando decidió destruir a Damon no era tan fácil como lo predijo.
Amara llegó a casa esa noche más temprano de lo normal, acababa de enterarse que Silas le había puesto los cuernos-por segunda vez consecutiva-con Tessa, su mejor amiga, y ella, una vez más, en contra de todo pronóstico le había perdonado, pero esta vez era diferente, se dejó caer en el sofá de su casa, encendió la televisión, volviendo a ver el perfecto rostro de su perfecto hermano mostrando los avances de la Bolsa con respecto al Banco Salvatore. Amara le conocía, y sabía que su hermano no podía estar tan bien, llevaba cuatro años en Nueva York, le había costado muchísimo adaptarse al idioma, pero ahí estaba él, como un resorte, suspiró, apagando el televisor para no despertar al servicio.
Su padre se había ido unos días antes para darle una sorpresa a su hijo predilecto, y ella se había quedado sola, literalmente sola cuando más necesitaba a alguien.
Se adentró en la cocina, y revisó los periódicos del día anterior, varios casos de fraude, pero nada sin importancia, sonrió, teniendo en cuenta que el dinero pasaba por las manos de su padre, los fraudes y demás deberían afectarle un poco, pero nada, no le importaba ni lo más mínimo.
Habían pasado unas semanas cuando el escándalo saltó, en el cumpleaños de su perfecto hermano, el dejó claro ante el público de medio planeta que abandonaba sus estudios y su intervención en la Bolsa, y demás, fue un escándalo que duró meses, incluso un año, donde las cámaras no dejaban de rondar por Italia y por la misma Nueva York; Damon hizo varias apariciones en público pero en ningún momento explicó esa desfachatez, no dio ninguna señal hasta su vigésimo primer cumpleaños, cuando mostró ante miles de cámaras lo mujeriego que era, lo poco que le importaba su imagen y demás.
Amara empezó a odiarlo. Porque en su casa nada fue a mejor, todo lo contrario, su padre se pasaba mañanas y días enteros dando conferencias, calmando a las fieras que querían robarle el pan de cada día, y Amara se vio en la encrucijada de perderlo todo, TODO. Su vida privada, dejar de ser la oveja perdida para tener toda la atención puesta en ella, si una vez vio imposible odiar a su pequeño hermanito ahora le despreciaba con todas las letras, estaba perdido viviendo la vida loca, pero ¿¡con qué dinero!?
Un día de finales de agosto Amara salió a pasear antes de quedar con Silas, llevaban una racha de un año juntos otro separados, uno de peleados y otro de acaramelados, no terminaban nunca pero tampoco estaban juntos, cuando se cruzó con un grupo de ancianos charlando.
-Pues si…-el hombre la miró fijamente a la cara cuando la reconoció-el mundo esta lleno de estafadores como Damon Salvatore…
Esas palabras se le clavaron en el corazón como alfileres, y todas esas conversaciones a trozos que había escuchado en esos años tomaban sentido en su cabeza loca: había una posibilidad de que Damon se estuviese riendo de ellos.
ONE MORE NIGHT
Damon se arregló el traje delante del espejo, la corbata era el complemento que más odiaba en ese momento, le mostraba demasiado formal, las manos de Elena jugaron con el nudo de esta, al ver que no tenía ninguna gana de ponérsela.
-Perfecta-sonrió satisfecha, dándole un pequeño golpe en el pecho, mostrando su mejor sonrisa, Damon agarró esa mano, para que no se alejase más-¡hey…! que vamos a llegar tarde…
-Valdrá la pena…-la cogió de la cadera, acercándola más, Elena colocó sus manos sobre el pecho para impedir que la besara, o acabaría perdiendo lo poco de cordura que le quedaba. Se habían pasado gran parte de la tarde debajo de esas sábanas, olvidando la vida real, pero ahora tocaba exactamente lo contrario, centrarse en la vida real-bésame…
-¿es una orden señor Salvatore?
-Más que una orden es una súplica-dibujó unos pequeños pucheros, ladeando la cabecita para dar más fuerza a sus palabras, Elena se mordió el labio inferior.
-Eres de lo peor…-pero no le dejó protestar pues le dio un tierno beso, unir sus labios era sentir una descarga eléctrica rodeando a ambos, ninguno de los dos afirmaría ante nadie que esa sensación era de todo menos esperada, para ellos era sumergirse en una burbuja, única y espectacular, donde solo estaban ellos dos, pero el sonido de la puerta les avisó de que debían regresar a la fiesta que celebraban en honor a los Salvatore, Elena agarró fuertemente la mano de Damon, dándose cuenta que no quería soltarle por nada en el mundo, tiró de él, y volvió a besarle, esta vez con más fuerza, el chico sonrió contra sus labios.
-Dios...eres dinamita…-susurró en sus labios, provocando que la chica cerrase los ojos para sentir esa sensación tan placentera, cuando los abrió se encontraba sola en la suite, con una sonrisa de quinceañera salió por la puerta contigua dejándose caer en su propia cama.
Tal vez estuviese mal, tal vez no sería la propio de haber estado a punto de perder la vida, pero se sentía feliz, alegre y en una nube, dio unos saltos más en la cama antes de coger el teléfono y contactar con esa sucia rata.
-¿Enzo?-preguntó al no oír a nadie tras la línea, se tensó con la sola idea de verse en otra encrucijada como la anterior.
-Me debes una preciosa.
-Te debo una si, pero déjame que te aclare un par de cositas…-se quitó los tacones que estaban matando sus pies por completo, se dio unos pequeños masajes antes de continuar con la conversación-no pienso arriesgar mi trabajo por tus delirios…
-¿Cual de los dos trabajos?
La castaña se calló un momento, y una sonrisa se dibujó en sus labios, Enzo era listo, podría decirse que se parecía mucho a su hermana, pero eso no quitaba que Elena no se dejaba mangonear por nadie.
-Ambos, Enzo, ambos.
-Entonces te volveré a denunciar.
-Bien, espero tu nueva denuncia entonces, y a ver quien cae primero…
Elena colgó, guardándose el teléfono en el bolsillo de su chaqueta, había hecho una locura, en cierto modo la había cagado pero ahora mismo su cuerpo hablaba por ella, y ella creía que podía con todo.
Arreglada bajó al evento, y todas sus dudas se disiparon cuando lo vio, ahí, sonriendo a miles de cámaras, y a millones de personas que no conocía, una sonrisa tonta se le dibujó en los labios cuando sus miradas por casualidad se cruzaron, fueron unos segundos, pero suficiente para saber que no quería verse de otra forma. Al pisar el último escalón, y con su mirada aún clavada en su jefe, tropezó, pero no llegó a pisar el suelo pues unas manos la sostuvieron, unas manos que ella conocía muy bien.
-¿Elena?
-¿Matt?
Sé que es muy corto, demasiado corto, pero espero que valga la pena para lo que vendrá a continuación. He decidido subir aquí en vez de TDTL porque tengo esta historia muy abandonada, sed sinceros, ¿hay algo que esté haciendo mal? ¿debería cambiar alguna cosilla?
Gracias por leerme :)
