¡Hola!
Naruto no me pertenece
Aviso de la autora: Como les comentaba en el capítulo anterior, este momento no es un bebé, como dice Sakuita, de Luz de Vida. Sino que es una situación que ocurrió antes de Destructor de Sellos. Es parte de una precuela de DdS. Espero les guste.
He aquí el décimo momento –que, eventualmente, sí tiene un poco más de sentido...
"Anécdotas que se cuentan" es una serie de diversos y dispersos momentos entre Neji Hyuga y Sakura Haruno.
Décimo momento sin sentido de la historia de los momentos sin sentido: El Sello no existe
Resumen: Sakura se rehúsa a ver el sello maldito de Neji.
.
El Sello no existe
.
El hombre miró, sin ninguna expresión clara en el rostro, como la puerta del salón se abría. Ella entró, como siempre, como si se tratara de su propia casa, como si hubiera confianza entre ellos.
—Haruno. Tu turno de trabajo ya terminó, por favor, retírate.
Sakura Haruno era la médico oficial del Clan Hyuga y entrenaba en ninjutsu médico a Hinata y a Hanabi, por lo que era usual verla en la mansión del clan.
—¡No ha terminado!—exclamó ella—. No te he atendido.
—No tienes por qué atenderme—aclaró él con calma. Sakura era enviada a ese salón para que se cambiara de ropa, no para atenderlo a él. De hecho, tenía prohibido siquiera dirigirle la palabra—. Cuida tu chakra para quienes lo necesitan.
—Soy médico. Todos me necesitaran en algún momento—murmuró ella.
—Yo no. Menos si eres pagada con el dinero del Souke.
—Oh. En ese caso—sonrió ella—, te atiendo gratis, ¿vale?
—Sal.
—No. Deja que te examine.
—No. Haruno. No entiendes que estás aquí para atender a los miembros del Souke. No puedes relacionarte conmigo.
—Pues, mi contrato no dice que estés excluido de mis servicios en esta casa.
—Yo no existo en los contratos. Ni siquiera hace falta mencionar que no debes atenderme.
—Entonces, no hay problema…
—Sí hay problema. Yo no merezco las atenciones de una médico entrenada por la Sannin.
Sakura pestañeó. Un escalofrío la recorrió.
—Hasta donde sé…
—No sabes nada. Ahora, deja de perder el tiempo y vete.
—Neji—repuso ella, molesta. Sentía una gran ira al ver la actitud sumisa de él y ya se estaba cansando—, yo no pierdo mi tiempo—su voz aumentaba con cada palabra—. Tú eres quien está desperdiciando toda su vida. No lo soporto. Eres un fracaso.
—Lo sé.
—¡Eres un fracaso por no querer cambiar nada! —dijo, desesperada—. Por aceptar esto.
—No se puede cambiar nada, Haruno. Las cosas son así.
—Estás desperdiciando tu vida. Ellos no pueden ordenarte qué hacer con tu vida, no pueden controlar tu voluntad. No eres esclavo de nadie.
—Eso es exactamente lo que hacen conmigo: me ordenan qué hacer y controlan mi voluntad.
Sakura se acarició las sienes. No estaba enfocando bien el asunto.
—Estos días he estado hablando con Hinata—dijo ella, con suavidad. Neji arrugó la frente—. No hay que tener muchas luces para darse cuenta de lo incómoda que está con todo esto—Sakura levantó la mirada para ver la reacción de Neji, entonces él supo que ella estaba mintiendo. No había hablado nada con su prima, pero ella ni se inmutó y siguió diciendo—. Hinata no quiere que estés pendiente de ella todo el día, ni que abandones tus entrenamientos para cuidarla. Al contrario, ella quiere que sigas tu camino como el gran Shinobi que, sin duda, llegarás a ser. Ella se siente mal por tu estilo de vida y se siente culpable por la forma en qué vives.
—No sabes lo que dices.
—Es muy valioso que dediques tu vida a proteger a tus primas. Ellas lo valen. Además, los mejores son aquellos que han encontrado una razón para proteger. Pero Hinata está incómoda con tu protección. También tienes que prestar atención a los sentimientos de ella.
—Estás confundiendo los sentimientos de Hinata—respondió, para arrepentirse, pues no debía caer en el juego. Sabía bien que Hinata no tenía nada que ver con las ideas de Sakura. Su prima podría sufrir y preocuparse, pero jamás sería cómo Sakura decía.
—Hinata no quiere ser tu protegida—insistió Sakura.
—Hinata no es mi protegida. Es mi obligación.
—Obligaci…
—Haruno. Cierra la maldita boca de una vez. No sabes lo que estás diciendo. Tengo un sello. Hinata es mi obligación.
—No tienes ningún sello.
—Maldición, Sakura—gimió Neji, ella sintió que su corazón se encogía pues pudo sentir el sufrimiento de él en esa expresión—. Tengo un sello, que me obliga a cuidar de Hinata, aunque ella no quiera, que me obliga a hacer lo que mande el clan, aunque yo no quiera. Yo no tengo voluntad, ni oportunidades. Lo único que tengo es un sello.
—Solo de eso sabes hablar, Neji—le dijo Sakura, con fuerza.
Neji bufó molesto y se quitó las vendas que le cubrían la frente. Cuando se percató, Sakura tenía los ojos fuertemente apretados.
—Mírame—exigió él.
—¿Estás desnudo?
—Mira el maldito Sello—gruñó.
—No tienes ningún sello. Tu estúpido sello no existe. Lo que pasa es que eres un cabezota—dijo ella, sin abrir los ojos—. La tinta no puede hacerte tal o cual persona. Un poco de tinta no dice qué tipo de personas eres o cuál será tu destino. Así que deja de ser tan sufrido y ponte a hacer algo con tu vida. Ya llevas mucho rato desperdiciándola. Cuando estés aprovechando tus habilidades, Hinata dejara de sentirse culpable y yo…
—Hinata no tiene por qué sentir culpa. Ella debería saberlo—gruñó él con rabia. No tenía sentido que ella mintiera sobre Hinata. No tenía sentido que no le importara su sello. No tenía sentido que lo tratara de esa forma—. Esta es mi vida y no se puede cambiar.
—Pues Hinata se preocupa por ti. No quiere que sigas con esto que llamas vida, porque no lo es. Solo te hundes cada día más en el fracaso. Además, ella se siente culpable por eso.
—No tengo vida propia—susurró él, acercándose. Tomó las manos de la mujer y las llevó hasta su frente. Estaba harto de la forma en que le hablaba y le demostraría que el Sello del Pájaro Enjaulado era su condena de esclavitud. No podía hacer nada para luchar contra él... más que obedecer.
Sakura, una vez más, sorprendió a Neji. Acarició con lentitud cada línea del sello que sobresalía en la piel tersa, sin abrir sus ojos.
Neji cerró los ojos, ante el suave tacto de los dedos de Sakura. Por un momento, se sintió acariciado y los dedos de ella, deslizándose en su frente, borraron todo el dolor que le había causado el sello. Abrió los ojos sorprendido cuando los dedos bajaron por su rostro y le acariciaron las mejillas. Ella estaba muy cerca y lo tocaba sin ningún miramiento.
Cuando Sakura le acarició con un dedo la comisura del labio, pensó que algo malo ocurriría. Pero nunca se imaginó que ella lo besaría.
Sakura apretó aún más sus ojos y pegó los labios contra los de Neji, que no la recibieron. Ella volvió a acariciar las líneas del sello, mientras sus labios trataban de abrirse camino en la boca cerrada de Neji, que no se movió.
Sakura no tenía mucha experiencia dando besos pero no pensaba rendirse. Lograría que Neji le respondiera el beso. Llevó sus manos al cabello de Neji y lo atrapó entre sus dedos, pegó su cuerpo al de él y no dejó de mover su boca.
Él cedió por un momento, que ella aprovechó para profundizar el beso. Entonces, él la apartó.
—¿Te volviste loca? —gruñó.
Neji estaba seguro que ella no podría apretar más los ojos, pero lo hizo. Sakura dio un paso hacia atrás y le gritó, sin abrir los ojos:
—El loco eres tú. Te inventaste un sello, permites que mancillen tu dignidad y no te consideras una persona. Eres un demente, Neji. Participas de este juego macabro. Y estás lastimando a muchas personas… estás lastimando…. ¡A Hinata!
Neji estuvo a punto de replicar. Él no se había inventado ningún sello y ella había cruzado la línea de la estupidez. Pero la forma en que dijo Hinata, le hizo tomar conciencia de que Sakura estaba preocupada por él. Toda la discusión fue por ella, fue por el dolor y la preocupación que ella sentía.
Estaba tan preocupada por él que gritaba tonteras y lo besaba. Tanto dolor le causaba conocer cómo lo trataban y cómo él malvivía que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para que él se diera cuenta de su error.
Suspiró y se cubrió el sello.
—Ya lo cubrí—murmuró. Sakura abrió los ojos y fue capaz de sostenerle la mirada—. Se te hace tarde.
Ella asintió. Tomó sus cosas y caminó hacia la puerta. Antes de salir, lo miró significativamente tratando de adivinar qué pensaba él. Estaba aturdida, sabía el sufrimiento que esas líneas sobre la frente de Neji le causaban, pero ella no quería más sufrimiento para la vida de él: por eso lo besó. Para convertir el sello, en un buen recuerdo. Porque cuando ella pensara en el Sello, pensaría también en el beso y se sentiría feliz.
Por su parte, Neji estaba confundido y eso no era bueno. Él no podía dejarse confundir por un beso, porque él solo tenía un camino. Siseó, con seriedad:
—Nunca vuelvas a hacer algo así, Haruno—ella achicó los ojos, retadora—. No te conviene relacionarte con un clan.
Sakura sonrió y a Neji lo envolvió un calor difícil de describir.
—No me relacionaré con un clan, Neji. Lo haré contigo.
¿Qué les pareció? Sakura es de armas tomar (o besos dar) y Neji es un marginado (infantil, como en Raruto).
¿Qué opinan del beso -o del nobeso? La idea de Sakura era llevarse un buen recuerdo de la primera vez que tocó el sello y no verlo solo como una maldición. Este momento se cuenta en el Capítulo III de Destructor de Sellos.
El próximo será… uhmm… creo que el de Sasuke agresor... y después vendrá otro subido de tono pero muy amargo.
Muchas gracias a todas las personas que comentan: MarianitaUchiha, Bhodi, Ann Caroline, GIZETLEO, Gabitha, Sol naciente, Laura, Sakuita 01, Katarina Hyuga y Sakura Hatsu. Además, de hacerme muy feliz, hacen crecer al fic en calidad con sus opiniones. Espero me puedan contar qué opinión tienen de este momento.
Cualquier opinión que tengan, la aprecio mucho.
¡Nos estamos leyendo!
