Les doy mis más sinceros agradecimientos a las chicas que se toman el tiempo de leer y dejarme su comentario.
Y un pequeño aviso para las personas que leen o leían "Buscándote" estoy trabajando en el capítulo por que como les había dicho antes ya estaba terminado pero se me extraviaron las USB en donde estaba el fic además de que en esos meses tuve un percance por eso lo deje pero ya lo retome y en cuanto termine el capítulo lo publicare además de que también lo estoy corrigiendo, no está abandonado ni nada, lo terminare cueste lo que me cueste. Gracias a .7, feriyen, jailys-sama, Rukia Moon y Millaray437 por sus reviews en esa historia que me llenaron de emoción y culpa u_u.
Muchas gracias
Recomendación musical: *Down With The Sickness - Disturbed *A.D.I.D.A.S. - Korn
Bleach pertenece a Tite Kubo
En lo alto, de pie y firme a través de los días de traición y las noches de resignación. Por cada derrota... ¡Hay una victoria!
*—Maldita Mizuho… ¿Por qué no viene ella por sus cosas?— Asano Keigo caminaba a paso lento con una bolsa del minisúper en las manos.
Su hermana mayor le había dado una lista y lo había botado de casa amenazándolo de que más le valía que comprara todo lo anotado o si no se las vería con ella ¿lo peor? Que no le había dado dinero y ahora ya no tenía ni un centavo. Había visto un manga ecchi en la librería y quería comprarlo pero ya no podía hacerlo…
—Maldita Mizuho abusiva…— y así siguió maldiciendo a su hermana hasta que llego a una esquina.
Cruzo la calle sin cuidado a fin de cuentas no había vehículos o eso pensó hasta que una ambulancia y una patrulla pasaron a toda velocidad casi aplastándolo si no fuera por las luces rojas que lo alertaron. Pasmado vio que dé tras de esas iban otras cuatro, inconscientemente se pegó al muro de una de las casas.
—Valla susto…— murmuro pasando saliva, ahora si con más cuidado se fijó a ambos lados de la calle antes de cruzar…
Pero a unos diez metros de donde él estaba parado como pasmarote había alguien más. El castaño no distinguía bien a esa persona por lo obscuro de las calles, sin embargo había algo que lo mantenía alerta, iba a llamarlo pero el tipo levanto el rostro dejando unos ojos amarillo brillante a la vista.
Eso no era normal y definitivamente tampoco lo era ese gruñido bestial que había soltado.
Keigo retrocedió muy lentamente sin embargo lo que ahora denominaba como criatura avanzo hacia su temblorosa humanidad, lleno de terror soltó la bolsa y hecho a correr a todo lo que sus piernas daban con esa cosa respirándole en la nuca. Nunca supo cuánto avanzo si fueron metros o calles completas, pero diviso un callejón al que sin dudarlo se metió, se escondió entre unos contenedores de basura, la nariz y garganta le ardían, las piernas le temblaban; escucho pasos y se tapó la boca con ambas manos y cerro fuertemente los ojos próximos a llorar.
—Arghhh…— gritó ante el intenso dolor en su hombro izquierdo.
Esa cosa lo había encontrado y le había enterrado unas horripilantes garras en su hombro y lo había arrojado contra un muro, el golpe lo había aturdido y veía borroso, se llevó su mano derecha a su herida y solo vislumbró una cantidad irreal de sangre saliendo de ella. Trato de levantarse pero el dolor se lo impedía, el monstruo estaba frente a él y aterrado se dio cuenta de que de verdad iba a morir.
Sin embargo un rayo de luz azul lo segó momentáneamente; la mano que se dirigía hacia el ya no estaba, algo se la había arrancado de cuajo. Volteo hacia el final del desolado callejón y vio a dos figuras encapuchadas.
La más alta corrió dando un salto y de una patada le había volado la cabeza sin embargo el monstruo siguió moviéndose dándole un zarpazo que el tipo esquivo girando en el aire y enterrando una katana en medio de su pecho haciendo que la criatura se retorciera y comenzara a desaparecer en pequeñas pelusitas brillantes.
Keigo estaba en shock, pero se dio cuenta que el movimiento anterior había hecho que la capucha callera sobre los hombros de su salvador revelando su identidad…
—Hitsugaya-sempai…— murmuro incrédulo antes de desmayarse del susto y la pérdida de sangre.
-o-o-o-
Koga vio a los chicos que había mencionado Zommari y maldijo su suerte, ahí estaban los tipos que había mencionado Tōsen y no tenía que adivinar quién era quien, el pelinegro carecía de presencia y el pelirrojo era todo lo contrario, su reiatsu era muy fuerte y al parecer se estaba incrementando.
Se sintió muy incómodo al estar en presencia de un sangre pura y más cuando los ojos grises del moreno se clavaron en los suyos y comprobar que no había ningún sentimiento en esos ojos plata. Al ser un traidor pensó que al menos el chico lo vería con odio y resentimiento pero no veía nada, esos eran los ojos no expresaban emoción alguna.
Byakuya seguía impasable y vio de reojo a su acompañante del cual sus ganas de matar y mancharse de sangre eran cada vez más grandes, con una diminuta sonrisa le hablo:
—Renji…
El aludido uso su shunpo y sin preámbulos ataco al joven Quincy que a duras penas esquivo el agresivo ataque. Los otros dos vampiros vieron al joven pelirrojo desaparecer de su vista y enseguida se pusieron alerta, pero lo vieron a lo lejos materializar una katana y atacar al destructor, Koga le dio un último vistazo al pelinegro que seguía sin moverse y saco de su bolsillo una esfera de metal y estaba por lanzarla al suelo pero una voz a sus espaldas lo sobresalto junto a su compañero.
—Ustedes manipulan a esos hōllows— aseguro tranquilo.
Zommari se giró y vio que el pelinegro ya estaba detrás de ellos y ni siquiera lo había perdido de vista por más de un segundo. Koga recordó que no debían subestimarlos así que trato de relajarse para estudiarlo mejor.
Byakuya los veía a ambos con absoluta indiferencia, estaba más atento al combate que Renji llevaba a cabo con ese Quincy y la forma en que los hōllows se habían replegado y dispersado por los alrededores en busca de alguien a quien devorar. Zommari no dejaba de verlo, estaba seguro que ese muchacho no iba a atacarlos, conoció a su padre y si esa hubiese sido su intención desde un principio ya estarían combatiendo.
— ¿No vas a atacarnos?— pregunto Koga bastante interesado.
Byakuya no se giró, apenas y lo vio de reojo:
— ¿Quieres que lo haga?— levanto ligeramente una ceja.
Ambos hombres no dijeron nada solo veían como el joven Kuchiki los ignoraba en sus narices, después de un corto silencio Byakuya volvió a hablar:
—Seres tan insignificantes como ustedes no me interesan en lo absoluto…
Zomari furioso, levanto su mano para materializar su arma y darle una lección a ese mocoso, sin embargo salida de la nada una voz femenina interrumpió:
— ¡Corta Golondrina!
Un enorme y filoso circulo de metal atado a un acuerda dándole en aspecto de un yoyo iba directamente a la cabeza de Kuchiki Byakuya y justo cuando estaba por tocarlo una barrera trasparente se irguió frente al pelinegro.
— ¡Cirucci maldita! ¿Qué demonios haces aquí?— Leroux le grito enojado.
—Tu trabajo, te dieron una misión y en lugar de cumplirla te pones a charlar idioteces…— sonrió altanera.
Iba a dar un segundo ataque cuando un puñado de pétalos de cerezo entorpeció su vista y el pelinegro ya no estaba.
—Qué falta de educación el interrumpir una conversación
La chica de coletas retrocedió asustada al ver al pelinegro frente a ella y usando shunpo se trasladó a otro de los edificios.
Cirucci estaba alerta pero una fuerte explosión que estremeció el suelo e incendio un edificio que apenas estaba en construcción distrajo a todos.
La torre de reishi se desvaneció y el reiatsu del Quincy desapareció por completo.
Byakuya en un refinado movimiento acomodo las mangas de su camisa negra de seda, Zommari ya tenía su Zanpakutō en las manos y Koga a una extraña muñeca de metal a su lado.
Sin embargo
El tiempo pareció detenerse al ver que Renji estaba detrás de la chica con una espada de forma irregular y puntiaguda echada al hombro y una perturbadora sonrisa en los labios:
—Eres demasiado estúpida para ser tan linda…
Después de esas palabras la mujer ni si siquiera parpadeo cuando el pelirrojo le tomo bruscamente el rostro ladeándolo y dejando al descubierto su cuello, la vampiresa inmovilizada sintió como los colmillos de Renji le desgarraban el cuello.
La herida que le causo fue mortal sin embargo la mujer intento librarse pero de nada le sirvió, el chico había bebido mucha de su sangre y no podía regenerarse tan rápido así que se vio perdida cuando vio salir de su pecho el filo de esa enorme espada…
—Maldición…—murmuro antes de comenzar a desaparecer por completo.
Zommari apareció detrás de Renji dispuesto a partirlo en dos, pero fue esquivado por el pelirrojo en un ágil movimiento en donde se giró y choco su espada contra la del moreno.
"el Quincy está muerto, será mejor que nos vallamos" pensó Koga al ver que Zommari tenía intenciones de pelear.
—Vamos Dalk— le dijo a la muñeca metálica que estaba a su lado —Como tú digas…— le contesto ella con voz extraña.
Byakuya los vio alejarse y frunció el ceño, ellos no eran importantes los vampiros que le interesaba matar eran Kariya Jin, Tōsen Kaname y Muramasa. Ahora tenía otros planes en mente.
Se giró al ver a Renji que se acercaba a él con una herida en un costado que ya se estaba cerrando, había conseguido cortarle un brazo al fanfarrón de Zommari pero el muy infeliz había huido.
—Acabemos con los hōllows…— fueron las palabras del joven Kuchiki antes de que ambos desaparecieran.
-o-o-o-
Rukia había salido del hospital con tranquilidad a pesar de que ver a Ishida Ryūken le había puesto de pésimo humor, detestaba a ese hombre porque era ambicioso y estúpido. Se creía sabio e inteligente pero no era más que un cobarde que había dejado morir a su padre y esposa.
En cuanto tuviera la oportunidad lo mataría sin piedad.
— ¿Qué hacías ahí?— Ishida Uryū estaba parado al final de la calle vestido completamente de blanco señalando el hospital.
—Nada que te incumba— le respondió indiferente, siguió su camino con el chico a su lado.
"definitivamente lo matare" Rukia cerro sus ojos ante ese pensamiento.
Caminaron en un cómodo silencio hasta donde estaba la torre de reishi, se pararon en una esquina y vieron a la dueña, una mujer de largo cabello negro que cortaba a los hōllows con una espada y reía jubilosa.
— ¿Qué hacemos?— pregunto el chico viendo a la Quincy.
—Espera, se acercan más…— se mantuvo alerta.
— ¡Pero qué suerte la nuestra!—exclamaron dos voces al unísono.
Rukia y Uryū se giraron y vieron que tras ellos estaban dos chicos que por su vestimenta idéntica eran gemelos. Rukia se les quedo viendo y reconoció el reiatsu de los vampiros que seguían al chico de lentes, el Quincy volteo a verla y ella asintió, él también los había reconocido.
—Ne Quincy-san este no es lugar para una cita— dijo uno de los gemelos burlándose.
Ambos pelinegros se sorprendieron porque de verdad ese día creyeron que eran pareja y estaban demasiado divertidos como para notar la falta de reiatsu de la joven ojivioleta.
—Pero no vinimos a conversar si no a matarte— aseguro el otro chico.
Ishida preparo su arco y Rukia se cruzó de brazos, sin embargo fue un efímero instante en que ambos pelinegros se percataron de que había alguien más detrás de ellos y que había lanzado un ataque.
De un salto esquivaron la espada que iba directo hacia ellos. Ishida disparo una flecha que fue detenida por un abanico rojo que estaba unido por una cadena a la espada que por poco les corta la cabeza.
— ¡Hō, Ban! Sabía que estarían perdiendo el tiempo así que vine a echarles una mano— dijo Yoshi.
—Ishida…—llamo la morena —Te dije que si estabas conmigo te daría a la asesina de tu madre y abuelo…
—Sí…— trago saliva y apretó más su arco.
—Ahí tienes…— señalo con la barbilla a la mujer de vestimentas chinas —Toda tuya…
Uryuu se tensó viendo fijamente a la mujer que los veía con superioridad y soltó el aire que tenía retenido muy lentamente…
— ¿Sabes? Por alguna razón pensé que lo dejarías como para el final o algo así, ya sabes primero utilizarme y esas cosas— menciono el chico ajustando sus lentes.
Rukia parpadeo y lo vio con curiosidad ¿Tan infame la creía?
— ¿Y porque pensaste eso?— pregunto ella de vuelta y el chico solo se encogió de hombros —Deja de ver televisión— le respondió con una gota resbalando por su cabeza ante tal ocurrencia.
Yoshi escucho la conversación y sonrió, sabia de lo que estaban hablando; recordaba haber matado a unos Quincy's hace siete años, la habían enfrentado con valentía y honor aunque de nada les sirvió -se recordó con burla- sin embargo al ver al joven de lentes más detenidamente reconoció que era lo que esa mujer Quincy trataba de proteger en esa enorme casona que ella había atacado.
—No creo que eso sea necesario Yoshi-san— dijo uno de los gemelos pero la mirada de la mujer los hiso guardar silencio.
— ¿A sí? Son tan imbéciles que ni siquiera han notado que esa niña no es humana— señalo a la pequeña Kuchiki con su espada.
Ambos sorprendidos por tan tonto error voltearon a verla, se pusieron en guardia cuando sus ojos violetas cambiaron a rojo.
—Ishida no te dejes llevar por…— la morena se interrumpió al verlo lanzarle una luminosa flecha a la mujer de cabello verde azulado.
Tuvo que suspirar al verlo atacar a la insufrible de Yoshi, y por la forma en que lo hiso le dio una idea de que el chico no tenía ninguna experiencia combatiendo vampiros, solo esperaba que no terminara muerto ya que de alguna manera Ishida le caía bien.
Los vio alejarse mientras Ishida evitaba los salvajes ataques de Yoshi, después lo buscaría; ahora tenía que deshacerse de la dueña del Vollständing, ignorando a los gemelos fue a su encuentro con la Quincy que todavía no se percataba de su presencia.
Ambos hermanos se miraron y asintieron
Cerca de donde estaban había un hidrante que estallo sin razón aparente dejando salir una cantidad enorme de agua, Rukia detuvo su perezoso andar y giro un poco su rostro para verlos de reojo.
—No sentimos tu presencia, pero tienes un aura obscura y tu hilo espiritual es rojo así que eres un vampiro como nosotros…— menciono Hō acomodando su gorra roja.
El rostro de Rukia permanecía serio, impasible, ninguna emoción se reflejaba en él dándole una verdadera apariencia de muñeca sin vida…
Cosa que ambos chicos hubieran creído sin dudar de no ser porque ella les respondió:
—Ustedes jamás serán como yo…— dándoles de nuevo la espalda caminó.
Hō molesto, de su bolsillo saco la tapa de una botella que tenía un extravagante inscrito, pero fue detenido por su hermano que también tenía una tapa en su mano.
—Eres una sangre pura— aseguro Ban —Pero eso no tiene importancia, si esperas que nos arrojemos a tus pies para adorarte lo llevas claro, te mataremos porque esa es nuestra principal misión— con altanería se acomodó su gorro blanco sin bajar su cabeza ante la presencia de la chica dándole a entender que no le tenía ni la mínima pisca de respeto.
Una de sus finas cejas se levantó ligeramente ¿de verdad creían que eso le importaba? Ignorándolos siguió su camino. Sin embargo ellos se enfadaron aún más al ver la insolencia de la vampiresa.
—Maldita ¡¿Cómo se atreve a ignorarnos?!— Hō gruño
Los ojos de ambos se hicieron rojizos y sus colmillos sobresalieron en su boca, sin más arrojaron al aire ambas tapas:
— ¡Guhl, Günther!— exclamaron al unísono.
Enseguida toda el agua que salía del hidrante se arremolino formando dos figuras irregulares que se posicionaron a lado de ambos chicos, Rukia hizo una mueca de disgusto y se volteó justo a tiempo cuando una de esas cosas se le acercaba.
Levanto su mano y la enterró en ese irregular cuerpo acuático, obviamente no le causó daño alguno pero sintió la consistencia del agua diferente a la normal.
—Eso no te servirá…— dijo una voz proveniente de esa cosa hecha de agua.
Abrió lo ojos sorprendida al escuchar esa voz; los vampiros de más alta jerarquía eran capaces de materializar parte de su alma –sí, tenían alma, tenebrosa e infame pero tenían- en un arma que usualmente era una katana que cambiaba de forma según su personalidad sin embargo habían aquellos que a pesar de ser de un linaje totalmente vampírico no contaban con esa capacidad, eran buenos en el combate cuerpo a cuerpo pero no alcanzaban el mismo nivel que los demás, así que algunos recurrían a un ritual diabólico y prohibido que consistía en extraer una alma del infierno y sellarla en algún objeto con el fin de usarlo como arma para igualar a la Zanpakutō.
— ¿Son tan débiles que tienen un muñeco que pelee en su lugar?— les dijo de forma reprobatoria, el grupo de Kariya había caído muy bajo en busca de poder.
Ambos hermanos hirvieron en cólera, por lo general eran astutos y muy diestros en batalla pero esa chica los había llevado al límite de su paciencia que no pensaban con claridad.
— ¡MATENLA!— gritaron con furia desmedida.
Günter y Ghul se abalanzaron sobre Rukia y la cubrieron totalmente de agua encerrándola en una enorme burbuja con el fin de ahogarla.
Rukia quedo suspendida en el centro sin moverse, solo levanto el rostro dando la impresión de que buscaba aire, sin embargo un breve movimiento de sus manos alerto a los chicos, las uñas de la pelinegra crecieron y afilaron y sus ojos se tiñeron de negro haciendo brillar más su iris carmesí, la enorme burbuja de agua comenzó a cristalizarse. Hasta que estallo en pequeños pedazos de hielo.
Hō fue más rápido que su hermano y salto lejos del alcance de la morena que fue directamente hacia ellos a una velocidad impactante, desorientado busco a su hermano encontrándolo a unos metros.
Abrió sus ojos con horror al ver a su hermano desaparecer lentamente mientras esa mujer tenía su pie enfundado en una bota negra de suela gruesa y pesada pisando cruelmente su cabeza que anteriormente había sido cortada con la katana blanca que tenía en su delicada mano y de la cual resbalaba la sangre de su hermano.
—Ban…— murmuro aun sin creerlo a pesar de que ya no había rastro alguno de él.
Furioso arremetió contra la chica que lo esquivo con insultante facilidad, cegado por el odio trato de dañarle el rostro con sus garras pero con una patada en el estómago fue arrojado violentamente contra un muro agrietándolo por el impacto, Humillado hasta límites insospechados se levantó y salto para un nuevo ataque donde la morena ya lo esperaba y con un limpio corte partió el cuerpo del chico en dos sin darle la más mínima oportunidad de hacer algo.
Sus ojos negros de pupila carmesí lo veían desaparecer paulatinamente hasta quedar en nada, en su bello rostro habían salpicaduras de sangre que no se molestó en limpiar dándole un aspecto aún más lúgubre…
—Valla, no sabía que las sanguijuelas se mataban entre si…— en lo alto de un poste de luz la mujer Quincy la veía con una sonrisa —Tu sí que eres despiadada, mira que matar a los de tu especie…
Se le borro la sonrisa al esquivar la espada de la vampiresa que casi la deja sin cabeza así que tomo más impulso y usando Hirenkyaku se desplazó por el obscuro cielo, Rukia se quedó de pie encima del poste viendo como la Quincy tomaba más altura, sus ojos no la perdieron de vista ni un instante y cuando la vio detenerse y empuñar su espada para después dejarse caer con velocidad levanto su mano apuntando en su dirección con su dedo índice…
Una energía diferente comenzó a formase en la punta de su blanco dedo con un sonido similar al rompimiento del viento, la Quincy trato de frenar al percatarse de lo que era pero ya era muy tarde…
—Cero…— dijo en un quedo susurro.
La inmensa energía de color violeta se disparó en contra de la Quincy que nada pudo hacer y quedo hecha cenizas al recibir el impacto.
A kilómetros de ahí Byakuya y Renji vieron el cero alzarse en el cielo, del otro lado de la cuidad Rangiku y Tōshirō igual lo vieron y más animados se dedicaron a terminar con los hōllows, Hinamori cerca de ahí trago saliva pensando en el pobre incauto que lo recibió, Yoruichi y Soi Fong solo sonrieron al verlo perderse en la infinidad del cielo.
A unas calles de ahí Ishida que había estado combatiendo con Yoshi se había estremecido al sentir el denso reiatsu de la joven Kuchiki, reconoció que no era como el de Hitsugaya o Abarai que eran grandes y poderosos, este era más denso e intenso, se sentía como si cayeras al océano más profundo y frio sintiendo los pulmones cada vez más apretados, ahogándote lentamente… desesperantemente aterrador…
Hasta Yoshi había flaqueado al sentirlo y la vio sudar por el esfuerzo de mantenerse en pie, alarmado puso toda su energía en moverse, ignorando a su oponente se fue para llegar a donde estaba la pelinegra. Cuando llego fue testigo del asesinato de los vampiros gemelos y momentos después de la mujer Quincy. Mudo de la impresión solo le quedo clara una sola cosa, a Kuchiki Rukia no le temblaba la mano para asesinar y manchar sus blancas manos de sangre, era sumamente cruel y fría al contemplar los cuerpos a los cuales les había arrebatado la vida. Con certeza se dijo que los otros dos eran igual de sádicos que esa pequeña morena.
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Destrozarla; eso quería, tomar su rostro y borrar esa sonrisa de sus labios, ver como la luz se escapaba de esos ojos llenos de superioridad. Había combatido bien, estaba seguro de eso, había peleado como jamás lo había hecho, entonces ¡¿Por qué no podía hacerla caer?! Estaba herido y fatigado y ella también pero no dejaba de sonreír, la muy perra lo disfrutaba, su Doll Rizu había sido destruida y se había inclinado por la batalla cuerpo a cuerpo y aun así no podía acabar con ella, Muramasa tenía razón, Shaolin Fong era letal; si fuera como los demás que dependían de su Doll estaba seguro que hace mucho que estaría bien muerto, se relamió la sangre que había en su boca producto de una herida y volvió a sonreír. Él también era fuerte y se lo demostraría a esa maldita.
— ¡Mabashi deja de perder el tiempo!— grito Kagueroza apurado esquivando son su espada un golpe de la princesa Shihōin.
Habían comenzado a combatir cuando sin previo aviso ambas vampiresas se habían lanzado contra la rubia Quincy la habían atravesado el pecho y dejándola desangrarse en el suelo, Yoruichi había lamido la sangre de sus uñas y después se había lanzado contra Inaba Kagueroza.
Soi vio de reojo como la morena de cabello purpura perseguía el traidor de Kagueroza, era claro que estaba jugando y solo perdía el tiempo, estaba por llamarle la atención cuando vio como un cero violáceo surcó el cielo.
Mabashi retrocedió, Inaba apretó la mandíbula al notar que faltaban dos reiatsu de los suyos. Soi volteo a ver a Yoruichi que le asintió sonriendo lo cual ella devolvió la sonrisa.
— ¡Shunkō!— exclamo la de ojos dorados yendo directamente hacia el hombre de cabello bicolor.
Los ojos rojizos de Soi vieron al punk frente a ella y frunció el ceño, Rukia-sama estaba peleando en serio, siempre peleaba enserio; ella no malgastaba tiempo en palabras o acciones innecesarias, si tenía que matar a alguien lo hacía y ya, entonces ¿Qué hacia ella perdiendo el tiempo con semejante porquería? Extendió su mano frente a ella…
—Pícalo hasta la muerte Suzumebachi…— en su dedo medio un aguijón dorado se materializo elevando su reiatsu en el proceso.
Desapareció de la vista del vampiro que atento la buscaba con sus ojos rojos, pero ella era más rápida de lo antes demostrado por que lo hirió en un costado donde una mariposa negra apareció en lugar de algún corte, molesto puso más atención esquivando algunos y recibiendo más de esos piquetes que le escocían la piel, Soi se hartó y mostrando una agilidad inigualable le asesto un segundo piquete en la espalda sobre una de las mariposas que ya tenía allí. El no alcanzo a reaccionar por lo que su muerte fue inevitable.
—Da la vuelta y solo una sombra queda…
Ante esa frase dicha al rubio la morena se giró en busca de su compañera que estaba sobre unos escombros, con shunpo llego hasta ella.
—Este es el destino que les espera a los traidores, todos y cada uno de ustedes pagaran por lo que hicieron… — dijo seriamente al hombre que yacía en el suelo cubierto de sangre y que desaparecía sin quitarle la vista de encima.
—Volvamos Yoriuchi-sama
—Sí, ya es muy tarde…
Ambas se retiraron dejando la destrucción de los alrededores camuflándose en las sombras para no ser vistas por los humanos que acordonaban el lugar apagaban incendios y rescataban heridos.
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Yoshi se vio obligada a retirarse porque los alrededores se llenaban cada vez más de personas, se habían visto involucrados muchos individuos y edificaciones. Estaba infestado de policías tratando de averiguar qué diablos había pasado, con mala cara desapareció jurándose matar a ese Quincy y a la pequeña Kuchiki.
Ishida seguía sosteniéndose de una pared sin dejar de pensar en lo que había visto y frustrándose al darse cuenta de que no sabía cómo se vengaría de esa mujer, él no era un asesino…
— ¿Todo bien?—se acercó al chico que tenía una herida en su costado derecho que sangraba.
La voz de la chica lo hiso levantar la mirada para encontrarla frente a él, ver que sus ojos habían regresado a la normalidad lo tranquilizaba, sinceramente le gustaba más verla con ese sublime violeta en su mirada que ese despiadado carmesí, aunque hoy también se habían puesto negros, supuso que eso era exclusivo de la casta pura.
—Sí, supongo que pudo ser peor— le contesto incorporándose un poco.
Esa respuesta la hiso sonreír, Ishida se le quedo viendo al ver que tomo su brazo para ayudarlo a apoyarse pero cuando ella sonrió alzo ambas cejas asombrado. Nunca la había visto sonreír de hecho dio por sentado que era incapaz de hacerlo…
"definitivamente se ve más bella sonriendo, lástima que no lo haga a menudo…" con ese pensamiento se apoyó más en ella cuando esfumaron en la obscuridad de la madrugada.
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Ginjō había eliminado a todos los hōllows de la zona en donde se encontraba, estaba exhausto y casi le da algo cuando encontró al primer hōllow y este se defendió e incluso amenazo, eso no era normal ya que por lo regular en el rarísimo caso de que encontrara uno era como ver a una bestia sin sentimientos ni pensamientos, nada que ver con lo que se había encontrado esta noche…
Siguió en busca de esas criaturas para eliminarlas, su lealtad estaba con el último Shiba y eso significaba que tenía que luchar en contra de los traidores, él se lo había dicho: has lo que lo que Kuchiki Byakuya diga Ginjō, a él también le debes lealtad…
Eso solo significaba que el último Shiba estaba con los Kuchiki y la última Shihōin…
Con un suspiro resignado continúo su camino sin centrarse en nada más
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Riruka le había perdido la pista a Ginjō desde hace un buen rato y había tratado de encontrarlo buscando su reiatsu, sin embargo al ser una Fullbringer sus capacidades eran muy limitadas, no era una humana normal pero tampoco era extraordinaria y eso siempre la había frustrado desde pequeña…
Sin embargo esa noche se dio cuenta de que por más especial que fuera nunca sería como un vampiro, aun contemplaba el cuerpo de Giriko que se encontraba frente a ella sin vida y para su más profundo horror partido por la mitad en una escena de lo más grotesca.
Había sentido toda esa energía en Karakura y había decidido seguir a Ginjō, quería demostrarle a él a Hitsugaya y esa Hinamori que ella también era fuerte y podía combatir a cualquier enemigo. Ginjō les había explicado a detalle la situación de la raza vampírica y por qué ellos no debían meter sus narices, ellos no pertenecían a esa raza y ni siquiera eran híbridos para siquiera pertenecer a su sociedad e indudablemente morirían si hacían algo, ellos no dijeron nada lo que significaba que no lo aceptaban del todo.
Sin embargo al perder al pelinegro se topó frente a un Hōllow, a pesar de que ya sabía más o menos como y que eran la impresión la dejo en shock, era más impactante de lo que pensó, inútilmente quiso acabar con el pero no pudo ni siquiera sabía cómo, no importaba cuánto se esforzara solo conseguía esquivarlo para huir. Cuando esa cosa la acorralo y se regodeaba de su presa Giriko había aparecido justo a tiempo para evitarle una muerte espantosa.
No, no sirvió, Giriko solo fanfarroneo sobre su Fullbring pero ni siquiera llego a invocarlo cuando ese Hōllow ya lo había matado cortándolo desde la cabeza hasta su cadera.
No se podía mover ni parar las lágrimas que salían de sus ojos sin control, sabía que iba a morir esa cosa seguía frente a ella, pero no podía dejar de ver los restos de su compañero, se tensó cuando el aliento de ese Hōllow le golpeo el rostro gruñéndole…
— ¡Ahhhh!— grito espantada llevándose las manos al rostro al sentir una corriente de aire y algo liquido salpicándola.
—No tenías por qué hacerlo estallar, eso ha sido asqueroso…— se quejó una voz femenina.
—Cierra la boca, está muerto ¿no?— contesto una masculina con agresividad.
Riruka levanto el rostro quitando sus manos de sus ojos notándolas llenas de sangre al igual que su ropa y cabello, se le revolvió el estómago, tragando saliva se concentró en las tres figuras que estaban cerca de ella y habían matado a ese Hōllow.
—Sigamos…— dijo la otra obscura figura con voz grave dando a entender a la chica que era otro muchacho.
— ¿Y qué hacemos con ella?— pregunto la chica haciendo que Riruka se encogiera.
—Mátala o simplemente déjala ahí ¡yo que sé! ¿Por qué carajos me preguntas a mí?— volvió a contestar de malas maneras el primer chico.
—No te estaba hablando a ti amargado— le respondió ahora molesta.
La pelirosada no podía distinguirlos en la obscuridad de esa callejuela ya que iban vestidos de negro con largos gabanes y las capuchas les ocultaban sus rostros, de pronto se percató que el otro chico que se mantenía en silencio ignorando a los otro dos que discutían se acercaba a ella y de forma nada amable la tomaba del brazo y la levantaba de un rudo tirón.
— ¿Qué diablos haces?— pregunto el chico al ver a su compañero.
— ¿La vas a matar?— pregunto la muchacha de forma tranquila.
Riruka se removió tratando de que la soltara, estaba por quejarse cuando el chico que la tenía fuertemente agarrada hablo.
—Es una Fulbringer, se la llevare a Byakuya-sama y que él decida que hacer…— sentencio el chico a lo que los otros no dijeron nada aceptando su decisión.
Al escuchar ese nombre sus ojos se abrieron a mas no poder, ni siquiera encontró su voz para gritar o intentar defenderse, sintió como sus manos eran apresadas por una finísima cadena azul brillante, estaba demasiado nerviosa para pensar en algo.
"finge demencia y niégalo todo" fue su absurdo pensamiento, tratando de no imaginar lo que le iba a suceder al estar frente al Kuchiki trato de ver a sus captores, cosa que no ocurrió ya que de la chica solo sobresalía su cabello que era de un extraño tono verde. Pasando de eso el tratar de ver sus rostros se percató de que un fino destello morado brillaba sobre los tres, enfoco más su mirada hasta que lo descubrió.
"una ¿mariposa?" sus ojos no la engañaban, había tres mariposas negras que con cada aleteo soltaban un particular resplandor morado. No tenía idea de lo que eran pero esos insectos iban frente a esos tres vampiros, como si los guiaran…
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En medio del bosque que rodeaba su casa, Byakuya veía atentamente como la pequeña apertura rodeada de chirriantes cadenas obscuras que había abierto con su sangre se cerraba lentamente ocultando su llameante interior…
Renji recargado en uno de los arboles fumaba un cigarrillo viendo seriamente la grieta que conducía directamente al inframundo cerrarse por fin y de la que minutos antes había salido un centenar de mariposas negras.
Mensajeros del infierno
A su parecer eso se debió hacer hace doscientos años pero en vista del giro de los acontecimientos y las cosas que iban descubriendo todo se había atrasado. Sin embargo ahora se sentía tranquilo ya que su sociedad, su raza se levantaría de las cenizas, esas Jigokushō tenían como misión buscar hasta el último vampiro en el mundo, no importaba quien fuera si acudían es que eran leales y estaban dispuestos a combatir contra los que osaron traicionar las leyes y sus regentes.
Estaba emocionado por ver quienes llegarían en el transcurso del día ya que faltaban un par de horas para el amanecer, no es que esperaran una gran cantidad prácticamente habían quedado al borde de la extinción, aun así según quienes llegaran podían dar libremente caza a los que no y que obviamente si no estaban muertos estaban con los traidores.
—Vamos esperemos dentro…—dijo Byakuya comenzando a caminar hacia la casa.
El pelirrojo lo siguió tirando lo que quedaba de su cigarrillo pisándolo al pasar.
Esta vez se asegurarían de terminar esta guerra.
-o-o-o-
*Otra vuelta más sobre la cama quedando enredado en las sabanas haciéndolo ver como una oruga gigante, pateando con pereza se libró de ellas y se tallo el rostro con ambas manos. Había dormido a ratos demasiado cortos y se sentía terriblemente cansado como si no hubiese dormido en días, se sentó en medio de su lio de sabanas y se recargo en la ventana abriendo un poco la cortina y con un bufido la volvió a cerrar.
Estaba nervioso y no podía evitarlo, su plática con Karin lo había dejado con cierto grado de incertidumbre y ni siquiera tenía idea de que pensar o hacer por su hermana o siquiera por el mismo, sin embargo su nerviosismo no era por eso estaba seguro, toda la mendiga noche sintió que algo lo llamaba o atraía mejor dicho.
Tenía esa sensación que da en el estómago cuando haces algo malo y sabes que te han descubierto y te espera lo peor, joder ¡hasta las manos le sudaban!
Su ansiedad iba en aumento al escuchar la sirena de una ambulancia o patrulla, cerraba los puños cuando creía escuchar personas gritar o explosiones lejanas. Había perdido la cuenta de las veces que había asomado la cabeza por la ventana a ver si veía algo pero solo olía a humo de algún incendio; sin embargo no dejaba esa sensación de sentir que debería ir, quería ver el desastre que se estaba formando afuera seguramente por unos vándalos.
Y eso era lo que lo asustaba porque no quería ir simplemente a ver, no, quería ver explotar un edificio hasta que cayera hecho escombros… se moría de ganas por hacerlo el mismo…
Nunca había tenido tales instintos destructivos pero no podía evitarlos…
Mordiéndose el labio inferior volvió a mover la cortina para ver hacia afuera solo que esta vez el cristal le devolvió su propio reflejo y lo que vio lo espantó por completo.
Su reflejo le mostraba su rostro pero sus ojos eran de un brillante amarillo y su sonrisa era escalofriante.
Cerro la cortina bruscamente y sudando frio trago saliva, con manos temblorosas busco su teléfono debajo de la almohada, ya no quería seguir pensando que se había vuelto un demente, cuando lo encontró busco entre sus contactos hasta que encontró el que buscaba y sin pensar que eran las cuatro de la madrugada marco.
Espero un momento hasta que la voz del otro lado contesto con extrañeza.
— ¿Ichigo?
—Rukia…
Continuara…
En fin, pero por si acaso me preguntan el reflejo que ve Ichigo No es su hōllow interno ni una alucinación, era el mismo el que vio en el vidrio solo que la expresión que tiene en ese momento si es la del Ichigo blanco ;D
Y sobre los ojos de Rukia bueno no es hōllificacion ni nada, la verdad es que estaba viendo Tokio Ghul y pues me pareció bien que ella, su hermano y Yoruichi los presentaran así, vendría siendo como su verdadera forma (?)
Bueno espero le hayan entendido y gustado
Muchas gracias por leer
Ja ne!
