El internet... el internet... ¡Qué cosa tan inestable! =/
Aquí tienen el segundo capítulo. Disfruten C:
CAPÍTULO 10:
"Sintiéndote"
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- ¿Qué hacen aquí?
- La pregunta es ¿por qué tú y Kurt se estaban besando?
- ¡Mamá!
- Pam, James – sujetó la mano del ojimiel firmemente entre la suya – Blaine y yo somos novios.
- ¡Bien! ¡Ya era tiempo de que pasara! – expresó el papá emocionado.
- ¡Estamos felices por ustedes! – continuó su esposa con una gran sonrisa.
- Ya se estaban tardando demasiado.
- ¡Papá!
- Blaine, no era ningún secreto que estaban enamorados. Los dos eran tan obvios y sabíamos que era sólo cuestión de tiempo para que estuviesen juntos.
- ¡Oh! – dijo Kurt con la cara roja.
Pam rió – creo que ustedes eran los únicos que no se daban cuenta lo que sentían el uno por el otro, porque para los demás era tan evidente.
Luego de bromear y avergonzar a la joven pareja durante varios minutos, el matrimonio salió de la habitación, invitando a Kurt a cenar y prohibiéndoles cerrar la puerta nunca más. Blaine protestó alegando que muchas veces estuvieron a puerta cerrada a lo que Pam respondió que antes no los habían encontrado con los labios tan hinchados y rojos.
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Al día siguiente el ojiazul llegó a casa de su mejor amigo y novio luego de que sus padres se hubieren ido al trabajo.
Luego de desayunar se instalaron en la sala a ver un programa que a los dos les encantaba, pero por primera vez el televisor estuvo encendido sin que nadie le prestase atención, pues ambos chicos yacían acostados en el gran sofá besándose.
Una hora más tarde sus amigas aparecieron de improviso y se quedaron con ellos todo el día. Kurt y Blaine trataban de disimular, pero las miradas que se daban y las sonrisitas nerviosas los delataron, así que tuvieron que contarles a las chicas que eran novios y ellas gritaron emocionadas, felicitándolos y diciéndoles que por fin se habían dado cuenta y los dos rodaron los ojos.
Salieron al centro comercial a divertirse y a comer. Al momento de separarse, las chicas se despidieron y ellos fueron a casa del ojiazul pues querían darles la noticia a sus papás sobre el noviazgo.
Cabe resaltar que ellos tampoco se sorprendieron por el acontecimiento y los felicitaron emocionados. Esta vez fue el turno de Blaine de quedarse a cenar en casa de su novio junto a su familia y compartieron una hermosa velada.
El fin de semana las dos familias se reunieron, como lo habían hecho en tantas ocasiones, y celebraron el noviazgo de sus hijos.
Los Hummel estaban felices porque Blaine era todo lo que deseaban para su hijo. Por su parte los Anderson estaban igual de dichosos porque Kurt era lo que habían soñado para su pequeño.
Y los dos chicos no podían estar más agradecidos de que sus familias los apoyaran de esa forma y que estuviesen celebrando junto a ellos.
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El tiempo había transcurrido rápido y la joven pareja estaba celebrando su primer mes de ser novios.
Días atrás Blaine había estado observando su pulsera con adoración y acariciando los te amo grabados en diferentes idiomas. Quería darle a Kurt algo especial y luego de pensarlo mucho, decidió que le escribiría una canción.
El castaño había hecho la pulsera con sus propias manos y él iba a trabajar en esa canción y en algo más que luego se le ocurrió.
- Te amo – dijo el castaño mientras abrazaba por detrás a su novio y apoyaba la barbilla en su hombro – estoy tan feliz de que estemos cumpliendo un mes juntos.
- Yo también estoy feliz. Todo esto parece tan irreal a veces.
- Lo sé, pero es real, una hermosa y maravillosa realidad. Tengo al novio más hermoso, divino y dulce del mundo – le besó el cuello suavemente haciéndolo estremecer.
- Te amo Kurt – dijo en medio de un suave gemido cuando el ojiazul succionó en ese punto que tanto le gustaba.
Esa clase de besos y pequeñas caricias era lo que habían avanzado con confianza y seguridad durante ese mes y ambos estaban bien con eso.
Con un suspiro se separó del cuello de su novio antes de que no pudiera detenerse y se dejara llevar – vamos a comer.
- Sí – fue lo único que pudo responder porque todavía estaba aturdido por las sensaciones que recorrían su cuerpo.
Luego de que terminaron, Blaine lo tomó de la mano – hay algo que preparé para ti y quiero dártelo ahora – lo llevó hacia el salón donde estaba el piano. Había un asiento preparado ahí, frente a un proyector en la pared.
Una vez que Kurt estuvo sentado, el moreno encendió el aparato, el cual mostraba una edición con fragmentos de videos de ellos desde que se volvieron amigos y los diferentes momentos que habían compartido a lo largo de los años, así como muchas fotos que se habían tomado juntos desde que eran novios.
El corazón del ojiazul latía tan fuerte y su garganta estaba cerrada con un nudo que le dificultaba pasar la saliva. Y de pronto se estremeció al escuchar el piano a un costado, volteó y vio a Blaine tocando – esta canción la escribí para ti con todo mi corazón – le sonrió y empezó a cantar.
Entonces lo entendió, la canción era el fondo musical de la proyección que estaba viendo y se le erizó la piel por completo.
Tantos recuerdos, tantos momentos juntos, todo empezó como una hermosa amistad y había terminado años después en un maravilloso noviazgo. Se obligó a tranquilizar su mente para poderle prestar atención a lo que decía la canción.
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Toma mi mano
Vamos a caminar un rato,
Vamos a hablar un instante
Siente mi amor,
Siempre ahí a tu lado.
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Eres el único
Al que atesoro más que nada.
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Te amo más de lo que nunca sabrás
Te amo más de lo que nunca verás
Más de lo que mi corazón nunca pudo mostrar
Te amo más de lo que nunca sabrás.
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El video terminó con dos fotos de ellos, cada una ocupaba la mitad de la pantalla. La primera los mostraba cuando tenían 12 y 14 años, ambos se estaban mirando mientras sonreían. Esa fue su primera foto juntos y había sido tomada por Pam al parecerle adorable la forma como se divertían por una travesura que habían hecho.
La segunda era de hacía una semana atrás, estaban sentados sobre una toalla con las manos entrelazadas mientras se besaban. Esa foto se las había tomado su amiga Tina sin que ellos supieran y luego se las había dado como recuerdo del fin de semana en la playa.
Kurt pasaba sus ojos de la una foto a la otra y varias lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas.
- ¿Estás bien? – preguntó el ojimiel sentándose a su lado y colocando su mano sobre una de las de su novio.
El castaño giró la cabeza para mirarlo – esto es lo más hermoso que alguien me ha dado. Y me refiero a todo, el video con nuestros momentos, la canción que me escribiste, que tocaras el piano – suspiró – Tú, Blaine, tú eres todo lo que siempre quise en mi vida y más.
Una lágrima trazó su camino terminando en la comisura de la boca – te amo con todas mis fuerzas y te voy a amor por el resto de mi vida.
Blaine se acercó, besó el camino que la lágrima había dejado marcado, puso sus manos sobre el pálido rostro sosteniéndolo con amor y suavidad y juntó sus labios en medio de un eres el amor de mi vida.
El beso fue suave, dulce, lleno de amor y romanticismo. Los dos estaban convencidos que a pesar de ser tan jóvenes, habían encontrado a la persona con la que querían pasar el resto de sus vidas.
- ¿Desde cuándo sientes esto por mí? – Blaine había querido preguntar desde hace mucho y sólo decidió que era el momento de hacerlo. Quería saber y el único que podía responderle eso era Kurt – ¿Cómo te diste cuenta?
- ¿A qué viene eso?
- Recuerdo que salías con Kenny y después nunca más lo vi y ahora me amas.
- Eso fue hace un año y dejé de salir con él justamente porque me di cuenta de lo que sentía por ti. Y no te amo ahora, siempre lo he hecho, aunque antes era de una forma diferente pero día a día el sentimiento fue cambiando.
- ¿Entonces llevas un año enamorado de mí? ¡Wow! – sonrió ampliamente – Te amo mucho, sabes.
- Claro que lo sé y ni siquiera necesitas decirlo porque puedo verlo en tus ojos, puedo sentirlo en tus besos, en tus manos cuando me acarician o cuando tus dedos se entrelazan con las míos.
Blaine suspiró y abrazó fuertemente a su novio, reposando su cabeza en el hombro de éste.
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Kurt estaba acostado recordando lo perfecto que había sido su día junto a Blaine, cada segundo compartido, el video, la canción en el piano, las miradas, las sonrisas, los besos, incluso habían avanzado en el nivel de las caricias.
Empezó a sonreír mientras suspiraba. Cuando conoció a Blaine jamás se hubiera imaginado que iban a terminar siendo novios y tal vez en el futuro, mucho más que eso.
Un golpeteo incesante en el vidrio lo sacó de su ensoñación haciéndolo sentarse automáticamente. Miró hacia un costado y vio a contra luz la sombra de alguien agachado tratando de abrir la ventana.
Su corazón se aceleró y se levantó despacio de la cama procurando no hacer ningún ruido. Camino sigilosamente y empezó a mover la fina cortina que reflejaba gracias a la luz de la luna, la sombra de la persona que estaba del otro lado.
La ventana estaba siendo abierta cuando Kurt deslizó la cortina por completo hacia un lado, quedando de frente al intruso.
- ¿Qué estás haciendo aquí a esta hora?
Una brillante sonrisa resplandeció – no podía dormir y estaba seguro que tú tampoco – terminó de abrir la ventana e ingresó a la habitación.
- Afortunadamente hay una rama de ese árbol que da hacia aquí – le sonrió cálidamente.
- Muy afortunadamente – tomó el rostro de su novio entre sus manos y lo besó con fervor.
- Estás helado.
- Hace frío allá afuera. Aquí porque tienes puesta la calefacción no lo sientes.
- Estás temblando, pero yo puedo calentarte – lo atrajo hacia su cuerpo envolviéndolo con sus brazos mientras se volvían a besar – El ósculo fue interrumpido por la ráfaga que entró haciéndolos estremecer.
Se soltaron y Kurt cerró la ventana mientras Blaine se aseguró que la puerta estuviese cerrada con llave.
- Así que mi hermoso novio no podía dormir y decidió venir en medio de una fría noche a buscarme. ¿Cómo pudiste tan siquiera pedalear? Está helando.
- Mi bicicleta está dañada.
- ¿Cómo viniste?
- Caminando.
- Blaine, ¡cómo se te ocurre! Pudo darte una pulmonía o algo al exponerte de esa forma. Son 10 minutos a pie de tu casa a la mía, lo cual no es mucho, pero con el frío que está haciendo es demasiado tiempo para estar expuesto.
- No te enojes… yo… es que… quería verte.
- ¡Cómo no me voy a enojar si cometes semejante imprudencia!
- Estoy abrigado.
- Igual Blaine – su mirada de enojo se suavizó al ver como la gran sonrisa que el ojimiel había tenido hasta hace poco había desaparecido por completo, siendo remplazada por un ceño fruncido y los ojos fijos en el suelo. Suspiró y se acercó a él acariciándole el rostro – no quiero que te vayas a enfermar – susurró en un tono suave y besó su frente.
No quise enojarme, pero es que ¿en qué estabas pensando al hacer eso?
- No podía dormir y quería verte.
- ¡Dios! Eres demasiado adorable para tu bien – lo tomó de la barbilla haciendo que eleve la mirada – ahora tengo que encargarme de calentarte para que no te enfermes – le besó suavemente los labios – dame esa chaqueta.
Blaine empezó a abrirla para quitársela.
- Sácate esos zapatos y métete debajo del cobertor. Enseguida regreso – antes de que el adolescente pudiera decir algo, el castaño había salido de la habitación.
Blaine estaba acostado en la cama, cubierto hasta el cuello. La verdad tenía mucho más frío del que trataba de aparentar. La puerta se abrió pero él no volteó a ver, sólo esperó aunque algo impaciente.
Kurt se sentó en la cama – toma esto cariño, te va a ayudar – el moreno lo miró y vio que tenía una taza en la mano – es chocolate caliente, con una ramita de canela como te gusta.
El ojimiel se sentó de inmediato y sujetó la taza con ambas manos. Ese calor se sentía muy bien y suspiró. Mientras bebía el contenido, Kurt empezó a acariciarle los rizos y le dedicó una sonrisa.
- ¡Estuvo delicioso! Gracias – sonrió.
- De nada bebé. Ahora vamos a acostarnos, salvo que quieras hacer otra cosa.
- No, acostarnos está bien.
El ojiazul se metió bajo el cobertor y abrió los brazos. Blaine enseguida se acomodó abrazando fuerte el cuerpo de su novio mientras éste lo apegaba más a él.
- Hueles delicioso – aspiró el aroma por unos segundos – ¡Hey! todavía estás frío. Tenemos que solucionarlo en este momento – empezó a besarlo despacio y poco a poco fue profundizando.
Todo era tan perfecto, la forma en que sus labios encajaban, el sabor de sus bocas, la manera en la que sus lenguas se deslizaban, el calor que emanaban sus cuerpos, las caricias que sus manos prodigaban.
Blaine sonrió en el beso y comenzó a deslizar su mano por la espalda del ojiazul, llevaba un par de minutos haciéndolo cuando decidió meterla por debajo del pijama tocando por primera vez su piel.
Kurt suspiró al contacto y continuó besando, bajando hacia el cuello. Deslizó la palma de su mano por debajo de la camiseta de algodón de Blaine, recorriendo todo el pecho y descendiendo hasta el estómago.
Era la primera vez que se tocaban por debajo de la ropa y las sensaciones eran un millón de veces más fuertes que lo que habían experimentado antes.
Separándose del beso, Kurt miró fijamente a su novio – ¿puedo? – preguntó levantando un poco la camiseta y Blaine asintió, así que se la fue quitando lentamente y la lanzó a un lado.
El moreno empezó a desabrochar los botones del pijama, deteniéndose para mirar a los ojos al castaño en busca de alguna señal. Cuando éste le sonrió, continuó hasta haberle quitado la prenda.
Se habían visto casi desnudos cientos de veces, pero esta vez era diferente. Ambos contemplaban el pecho descubierto del otro y se permitieron besar, tocar, acariciar y adorar cada milímetro de piel expuesta.
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Cuando el internet vuelva a ser estable responderé todos los reviews que están pendientes más los nuevos. Ahora voy a intentar publicar los capítulos del maratón de TCCTV antes de quedarme sin señal nuevamente ;)
