Se que prometí que actualizaría la semana pasada. Sorry, estuve muy enferma, en el médico me recetaron unas pastillas y estoy sufriendo los efectos secundarios (nauseas, fiebre, lo usual) no pude agarrar la computadora por unos días :(

Espero les guste.


Cuando Loki despertó todo era de color negro, negro obscuro, infinito. No recordaba la última vez en que se había sentido tan aterrado. Aterrado de estar solo, flotando en el vacío como la última vez, sin ninguna escapatoria. Se levantó y vio a su alrededor con ansiedad, bajo él podía ver rocas grises y brillantes. Se sintió aliviado, de alguna forma, al ubicar a Calder a unos metros de él, también recostado en el suelo y abriendo sus ojos perplejo. "¿Qué pasó?" le escuchó preguntar al incorporarse. Pero Loki tampoco parecía estar muy claro de la respuesta, tenía que concentrarse en los hechos importantes. Lo primero que notó fue que a metros de distancia podía ver regados trozos de metal, maquinaria y equipaje. Tragó saliva. "Creo que la nave se estrelló," le respondió a Calder secamente, sus ojos aparentemente inexpresivos.

No. Tú la estrellaste, Loki.

Después de levantarse, Loki no tardó en encontrar a Lady Sif tirada en el suelo, los brazos en su cabeza de forma defensiva, pero sin ninguna herida grave. Le dio un par de golpes ligeros con el pie tratando de hacerla reaccionar. "Despierta, Sif" dijo, haciendo que la mujer se diera la vuelta en el suelo y abriera los ojos rapidamente. Al verlo, la ira explotó de inmediato en sus ojos, se levantó de golpe y miró hacía los trozos de nave tirados a su alrededor. "Tú," dijo señalando a Loki y levantándose, "tú, solo una cosa te pidieron ¡y mira lo que hiciste!" gritó. Loki no vio necesario contestar.

Calder, que se arreglaba su botas a unos pasos de Sif la miró frunciendo el ceño. "Sif, pelear con él no va a resolver nada," dijo, en su cara una expresión seria, "tenemos que encontrar a lo demás de la tripulación, no pueden estar lejos."

Sif le dio una última mirada a Loki, que no parecía realmente afectado por sus palabras y se volteó hacía Calder con ojos agresivos. "¿Y en dónde supones que cayó el resto de la nave?" preguntó una voz detrás de ella antes de que pudiera abrir la boca. Todos voltearon para ver al maquinista, Beawolf, caminando hacia ellos. Cojeaba con una pierna. Calder entreabrió los labios antes de responder, después miró hacia arriba, a los pocos metros que el vacío no alcanzaba a llenar, y señaló a una delgada línea de humo que atravesaba esa parte del cielo y se perdía detrás de una zona rocosa a unos kilómetros de allí. "Debería estar hacía allá, así que lo mejor es que empezásemos a caminar."

Minutos después Sif, Calder y Beawolf, el maquinista, estaban buscando en los escombros cualquier cosa que pudiera servirles para caminar hasta allá. Una brújula asgardiana al menos, que les dijese hacía donde dirigirse (perderse en un lugar que exactamente igual a donde quiera que mirases era algo sencillo). Loki, intentando no lucir dubitativo, miró a sus lados buscando también. De pronto divisó una caja de concreto no muy lejos de allí. Estaba abollada y se le habían formado grietas, por las que salía una especie de luz roja. Loki caminó hacia ella con curiosidad, y cuando estuvo frente a ella, observando los candados que la envolvían no pudo evitar que un presentimiento lo invadiese.

Acaso es…

"Oigan, creo que deberían venir para acá," dijo Loki en voz alta, llamando la atención de los otros. Su voz sería, preocupada.


Thor caminó hacía la nave destrozada con los ojos abiertos y con surcos de preocupación en sus sienes. La última vez que había visto la Marea había sido hace muchos años, cuando el Capitán Niord y su padre se habían conocido. En el momento le había parecido que era una gran nave, poderosa, capaz de navegar en cualquier sitio. Verla ahora en su actual estado era extraño, con piezas faltantes, abollada e inservible. Al parecer habían tenido un accidente. Varios integrantes de la tripulación yacían en los lugares cercanos a la nave, tosiendo, heridos o solo echados en el suelo por la sorpresa de haber sobrevivido. No hubo ningún muerto.

La nave de Thor estaba solo a unos metros de distancia, se había estacionado al ver los rastros de humo de la nave caída. Thor había seguido el rastro de la Marea por días enteros antes de por fin encontrarla.

Él y Fandral, que había venido acompañarlo, entraron al interior de la nave buscando rastros de Loki, y se encontraron con el Capitán. El hombre tenía un par de magulladuras, fuera de eso parecía estar bien. Al preguntar por Loki su mirada se oscureció y dijo que debía de estar en la sala de máquinas. Thor no escuchó nada después de eso, se avecinó apresurado hacía la parte de atrás de la nave. "¡Espera, Thor!" exclamó el viejo Capitán intentando decir algo, pero el dios del trueno ya se había encontrado con los restos destrozados de la sala de máquinas, en donde ahora solo había un espacio vacío que daba hacía afuera. Thor sintió una opresión en el pecho.

No había ningún rastro de Loki.

La mano izquierda de Fandral cayó en el hombro de Thor, preocupado. El dios del trueno se quedó quieto, solo observando. Abrió su boca para decir algo, cuando de pronto afuera se escucharon murmuros consternados, de preocupación, desorden. Ambos salieron, extrañados, y Thor pudo ver los ojos preocupados de varios rostros de la tripulación. Cuando el Capitán le explicó la situación, Thor no supo que decir o que hacer.

Cuando lo supiera, su padre enloquecería.

"El ether no está," había dicho el Capitán Niord, "lo buscamos por todos lados. No está."


Cuando vieron el interior de la caja Calder, Sif y Beawolf dieron un paso atrás. Sus ojos y bocas abiertos, mirándose entre ellos. Loki permaneció agachado donde estaba, solo observando el brillo rojo saliendo de la caja y después volteando lentamente para encarar a Calder. Por un momento nadie dijo nada.

"¿Qué hacemos?" dijo Beawolf, que fue el primero en hablar. Todos de pronto miraron a Calder, quien quieto, se dedicó a mirar el Ether por un poco más de tiempo que los demás. Después volvió a mirar hacía la línea de humo que hacía media hora había dicho debían seguir. Por último miró a su alrededor, al inmenso vacío y a lo solos que estaban en él.

De pronto Loki supo exactamente en lo que estaba pensando, y no le gustó en absoluto.

"Vamos a continuar el camino solos," dijo Calder rompiendo el silencio y agarrando del suelo las cosas que había encontrado. "Nos turnaremos para cargarlo, deberíamos llegar en unos cuatro o cinco días." Sin más, el hombre tomó la caja entre sus mano y empezó a caminar.

"Espera, ¿qué?" preguntó Lady Sif, atónita, "¿llegar a dónde?" dijo poniéndose en el camino de Calder, sin dejarle pasar.

"A Helheim," respondió Beawolf por él. Su rostro inexpresivo, su voz grave. Lady Sif se giró hacía él, defensiva, sin poder hablar. "Estás loco," fue lo primero que manejó a decir, "no podemos hacer eso, debemos regresar a la nave."

"Si, si podemos," respondió Calder apartando a la mujer de su camino, "y lo haremos." Pero Sif, insistente, volvió a pararse frente a él, "¿porqué?"

Calder, entonces, pareció perder su paciencia. Loki no recordaba que hubiese pasado antes. El hombre siempre parecía de buen humor, nunca parecía molesto. Pero…

"Lo haremos porque yo soy el segundo hombre al mando en la Marea," dijo autoritario, "eso significa que yo también y si digo que vamos es porque vamos."

Sif se quedó callada después de eso. En cuestión de minutos todos empezaron a seguir a Calder, que de alguna forma, parecía saber el camino. Loki no dijo nada, pensó que en verdad su opinión no valía mucho la pena. Pero si hubiese hablado, probablemente hubiera protestado al igual que Sif.

Bueno, quizás de una forma un poco más coherente.


Esa noche acamparon al aire libre. Nadie estuvo muy conversador. Calder parecía decidido en llevar su carga hasta el destino acordado en Asgard, no dio explicaciones adicionales acerca de por qué no era mejor idea ir primero a la nave. La mayor parte seguía poniéndole un ojo encima a Loki de vez en cuando, pero su constante vigilia pareció detenerse cuando acamparon y todos se fueron a dormir. El único que se quedó despierto fue Calder, que se quedó vigilando a un lado del Ether. Lucía muy despierto.

Durante la noche, Loki despertó nervioso. Se removió en el suelo, mirando de vez en cuando hacía Calder y el Ether. No había tenido aún una verdadera oportunidad de ver luchar a Calder, realmente no tenía la mínima idea de si su fuerte residía en su fuerza o en las simples demostraciones de astucia que le había dado. No podía estar seguro.

Podría llevarme el Ether y largarme de aquí.

Pensó en su momento, mirándolo. En su mente no parecía muy difícil. Pero a su mente llegaron las muchas criaturas que debían de estar en busca de un poder tan grande, y que escapar del campamento tal vez sería solo el primero de sus problemas.

Tampoco quería quedarse solo en el vacío.

Era un pensamiento que no le daba gracia de ninguna forma.

Tampoco tenía muchas ganas de enfrentarse a Calder. Tenía que reconocer que a pesar de su molestía inicial hacía él, el hombre le agradaba. Era él único en la Marea demás del Capitán que no lo trataba como a un prisionero. Siendo Loki Laufeyson eso podía significar algo.

Loki se dio la vuelta una vez más y decidió volver a dormir.