Aquí el 9no capítulo....
Enjoy it...
Uno de los capis más difíciles de hacer...en mi opinión..
Review plis¡!
Eine ungewisse Zukunft (Un futuro incierto)
Alguien en un rincón oscuro temblaba. Su cuerpo estaba magullado. Con moretones. Que tardarían días en curarse. Bufó con desesperación. Qué ocurría?. Miró a su alrededor. Cajas y más cajas de cartón y de madera. Frío. Eso era lo que sentía. Frotó sus manos tratando de entrar en calor. Pero era inútil. Miedo. Tenia miedo. No sabía que pasaba tras esas puertas metálicas. Aunque lo temía.
Comenzó a concluir varios pensamientos que rondaban en su mente. Sus ideas revoloteaban aquí y allá borrosas. Se concentró aún más. Cerrando sus ojos. Encogiéndose. Abrazando sus piernas débilmente.
Sus recuerdos comenzaron a pasar como una película.
Eran retazos. Pedazos.
Luz. Veía una luz blanquecina. Flotaba?. Y esas alas que le daban la espalda?. Y esos cabellos dulcemente color caramelo. El ambiente irradiaba paz y amor. Una sensación hippie quizás?. Sonrió para sus adentros. Con afán sentía como ese mundo se derrumbaba al ver dos seres. Declarándose amor eterno. De una forma carnal. Draco y Morgausse.
Fuego. Mucho calor. Su frente se perló del sudor. Qué era eso?. Porque visualizaba sombras tenebrosas?. Unos ojos rojos. Le perseguían. No quiso mirar atrás mientras corría como podían sus piernas. Como dice el dicho. La curiosidad mató el gato. Giró su rostro. Su semblante se crispó del dolor. Una mujer era sacrificada. En fuego vivo. Morgausse.
Se encontraba en la edad media. Mujeres vestidas con vestidos extravagantes. Hombres machistas. La época del machismo. Aunque prosperaba el caballerismo. Una cantina. Una mujer ataviada en un vestido rojo escarlata. Tomaba de un vasito de tequila. Giró su rostro. Señalando sus colmillos. Sedienta. En busca de su presa. Morgausse.
Oscuridad. Frío. Mucho Frío. Pisó firmemente el suelo. No había nieve. Eso que significaba?. Frotándose los brazos. Sintió como su estómago era jalado para abajo. Su cabeza daba vueltas. Cayó sentado sobre algo duro. Abrió los ojos. Frunció el ceño. Estaba sentado sobre el alféizar de una ventana. Miró el sol que salía a lo lejos. En el horizonte.
Su interior se llenó de calidez. Aún confundido. Se sentó correctamente. Ya que daba para las afueras de una casa. Su mirada asombrada. Se encontró a una pareja. Dormitando abrazados. Muy sonrientes. Observó los rostros de ellos. Se sorprendió al verse a sí mismo. Cambiado físicamente. Se veía más corpulento. Sus cabellos no eran negros. Sino castaños.
Contemplando a la mujer que se encontraba a su lado. No podía ver su rostro. Le daba la espalda. Los cabellos de ella se desperdigaban sobre la mullida almohada como un abanico. Se movió un poco. Por la molestia de los rayos del astro rey. Dio un pequeño brinco al ver que su yo había despertado mirando fijamente donde estaba él. Dudoso se quedó quieto. Hasta alivianarse cuando su yo meditaba el rostro de la persona de su lado.
Alzó su mano para acariciar el rostro de ella. Con delicadeza. Con suma tranquilidad. Se apegó más a ella. Abrazándola con ternura. Su mirada era intensa. Su mano bajó. Hasta quedar en un lugar específico. Se acercó a ella dándole pequeños besos en sus párpados cerrados. Ella gruñó suavemente. El se rió con burla. Le dijo "Despierta dormilona". Le respondió con balbuceos.
La mano de su yo escondida bajo las sábanas comenzaba a moverse con sutileza. Y amor. Él frunció el ceño. Se desconcentró cuando ella ya había abierto los ojos. Ya había despertado. "Ya deja, Me da náuseas." Él correspondió "Es que, ya quiero verlo." Ella rodó los ojos "Faltan cinco meses y ahora quítate que tengo que ir al baño por tu culpa". Él abrió sus ojos a más no poder. Ésa mujer estaba embarazada. Un bulto pequeño se asomaba en su vientre desnudo. Morgausse.
Abrió los ojos. Respirando agitadamente. Qué eran esas imágenes?. Eso era estúpido. Tan solo apareció en ese lugar sucio. Y lleno de cajas que no sabía que se encontraba dentro de ellas.
Qué tenía que ver Morgausse con todo eso?. Y él que tenía?. Porque desde que ella se manifestó en su vida. Comenzó a tener esas visiones?. O eran premoniciones?. Con temor. Aún temblando. De frío y de algo más. Se recostó para dormir de nuevo. Quería que ya todo acabara. Regresar de nuevo a la normalidad. Una lágrima fluyó en su mejilla.
Lestat seguía en lo suyo. Tras haber sido atacado por la espalda. Un traidor de nuevo. Gruñó de la exasperación. Enajenado. Violentamente encajaba sus armas lo más profundo en sus contrincantes. Corría velozmente zafándose de las garras enemigas. Se encontraba cortándole la cabeza cuando oyó la voz clara de alguien. Esa persona. Ese ser que al que estuvo unido hace siglos atrás. Por primera vez en mucho tiempo lo escuchó.
Bajó la guardia. Sorprendido. Cayó al suelo estrepitosamente. Cerró sus ojos ante el dolor que le causaba la herida mortal en su costado. Se taponó. Desde luego le sangraba a borbotones. Frunció el ceño. Porqué sangraba si era un ser de la noche?. Una risa retumbo sus oídos sensibles. Suspiró largamente con enfado.
X: ups¡. Perdón tío….-sonrió con burla.- Vamos levanta…tienes que pagar por esto.
L: yo?.Disculpa pero tu iniciaste con esto. Es tu estúpida pelea. –se levantó débilmente.-
X: Eres hipócrita siempre lo haz sido. Nunca diste algo de ti. Todo rodaba a tu alrededor. Te equivocas. Tu no eres el centro del universo. –izó su arma.-
L: quieres guerra?. Pues guerra tendrás imbécil.
X: no imbécil tu. Me lo quitaste todo ante tu imperio. –sonrió alzando la ceja desafiante.- Un imperio que se derrumbó.
L: ah si?. Y quienes fueron los traidores?. –cogió su espada.-
X: -posó su dedo índice sobre la mandíbula.- Mm. No lo sé…-sonriendo burlonamente.-
L: Maldito…Ustedes lo fueron. Simplemente nos dieron la espalda.
X: oye cuida tu reputación. Estas muy débil. –volteó a su alrededor.- No querrás que te vean así de ese modo no?.
L: cállate de una buena vez. Siempre hablas en vez de actuar. –manoteó su espada al aire. Muy cerca de él.-
X: wa¡ cuidado con mi cuellito. No vaya a ser que me muerdas después.
L: -gruñó de la desesperación. Miraba de vez en cuando su herida.- Vamos da el primer golpe¡.
X: -negó masticando chicle.- Tú…
L: tira tu chicle mugroso y empieza.-enfadándose por el sonido de dentro de la boca de él.-
X: y si no quiero?
Lestat se encogió de hombros con la mirada altanera y orgullosa. De pronto su rostro se colmó con gotas de sangre. Frunció la nariz con asco. Ladeó su rostro. Su expresión cambió al ver que la guerra aún no terminaba. Parecía no querer finalizar. Su interior se llenó de furia. Sintió como un peso se recargaba en su espalda. Era reconfortante como sentir a alguien que estaba a tu lado.
L: Gracias. –suspiró con dolor. Su herida no dejaba de emanar sangre negra.-
M: de nada padre. Vas bien?. –miró su lesión.-
L: saldré de esta. –hacía de torniquete su mano sobre ella.-
M: Desgraciado. –viendo el cadáver del que apuñaló a Lestat.-
L: Yaxley no tenía la culpa.
M: No?. –asintió con premura.- pero aún así se pasó al otro bando.
L: ahí viene uno. Preparada?. –alzó su Excalibur.-
Ambos se lanzaron de cabeza a aquella locura. Pero una locura por sus bienes. Propiedades. Ideales. Propósitos. Morgausse se detuvo por unos momentos. Estática. Su mirada se denotaba perdida. Lestat seguía dando bandazos. Observando como su primogénita se congelaba en medio de la nada. Confundido. Se acercó a ella sigiloso.
L: Morgy?. –Lanzando sus movimientos a los que se le venían.-
M: Keis…-susurró.-
L: qué?. Que hace ella aquí?. –miró a su alrededor buscándola entre los árboles. Entre la nieve que caía y lograba taponarlo todo de un color blanco. Para confundir a los demás.-
M: No…-y se echó a correr a toda velocidad.-
L: Morgausse¡. –Vociferó entre tres lobos que se le acercaban con furia.-
Harto de su arma blanca. Quiso sacar sus armas verdaderas. Las armas mortales como el decía. Las armas que menos le gustaba. Las pistolas. Disparó una vez. Haciendo un círculo matando a los lobos. De un solo tiro. Satisfecho. Se irguió. Pero para tan solo quedar congelado.
Frente a él. Se encontraba la persona a la que tanto amaba. Pero a la vez que tanto odiaba. Pero lo más doloroso. Fue un grito desgarrador que se oyó por todo el valle. Keis había muerto. Su hija. Loba.
Luz. Paz. Un ambiente lleno de fe. Amor. Varios seres rumbaban. Deambulaban con túnicas grises. Murmullos. Susurros que declaraban la hora de la batalla final. Tan cercana que estaba. Que ponían de alerta a los ángeles. Vigilando a los arcángeles como debatían el fin de esa era de discordia por el poder de la noche. Arcángeles que escribían en el diario del destino.
S: Zagiel tenemos que hacerlo.- miraba a su alrededor nerviosa. Desdoblando su túnica.-
Z: No podemos Selene. Nos castigarán.
S: -bufó. Su mirada vagaba por el rostro del ángel con suspicacia y a la vez con súplica.-
Z: No. –Dijo zajamente.-
S: -gruñó pateando el suelo. Viendo como los arcángeles se miraban con desacuerdo unos con los otros.- Por favor?.
Z: Que no te queda claro que no?. Que palabra no entiendes?.- se cruzó de hombros.-
S: -inhaló aire y se contuvo unos segundos.- Está bien.
Z: -asintió. Iba a dar media vuelta. Cuando…-
S: y si él muere?. –alzó la ceja.-
Z: qué?. –frunció el ceño.-
S: si muere Bill…Si ellos.-miró disimuladamente a los seres de arriba.-deciden matarlo.
Z: No pueden hacerlo.
S: cómo sabes?. Ellos son impredecibles.
Z: eres testaruda. Y estúpida. Cómo ellos escribirán eso si el mayor no lo permitirá?. Él cree en la palabra de la bruja.
S: eso dices y crees tu. Pero. Estás seguro que él dimitirá sobre eso?.
Z: es una estupidez hablar de eso. Pase lo que pase será a favor d ela humanidad. No de ellos. Sabes que a ellos ya les llego su fin.
S: No. –Su voz se notaba ronca.-
Z: Sólo lo haces por tu hermano?. –preguntó cauteloso.-
S: Sí. –su mirada se entristeció.-
Z: vamos¡. No creerás lo que diga esa vampiresa.
S: Le creo y tu también eres supersticioso con Morgausse.
Z: Yo nada más con la bruja Berith.
S: Sí claro. Santo devotado…-rodó los ojos. Se puso seria.- Pero en serio piénsatelo. Es probable que rubriquen la muerte del gemelo?. Piénsalo.
Por unos momentos Zagiel se quedo pensativo sopesando el futuro. El rumbo que daría los arcángeles si escribieran tal desorden. Tan solo causaría más caos. La futura muerte de todos los seres de la noche junto con el que cargaba la profecía de Lanchelot. E incluso con el que cargaba la profecía de Amerië.
Miró a sus superiores. Rodeando un gran altar de mármol. Con un vasto libro antiguo. Hojas de lino. El libro del destino. El libro en el que tan solo lo podían escribir y leer los espíritus de su mayor. Pero como podría hacerlo si tenía un poder elevado al suyo. Frunció el ceño analizando los movimientos de ellos.
S: -sonrió al verlo así.- y que dices?.
Z: -Torció su cabeza. Negó con pesadez.- Sabías que eres terca?.
S: Sí lo sé en cada momento me lo dicen. –se encogió de hombros divertida.-
Z: -exhaló con pesadumbre.- Tenemos que hacerlo?.
S: sí. –asintió.- Qué esperas? No estarás ahí paradote. Quieres salvar el mundo?. –le cogió de las solapas de la túnica.-
Z: -dejándose arrastrar por ella.- querrás decir tú mundo.
S: vamos. No seas anormal.
Z: si lo soy. –la miró con rareza.-
S: si como digas. Vamos que tenemos que idear un plan de cómo pedir "prestado" el libro. –hizo entre comillas con los dedos.-
Z: Más bien robarlo….
S: para un bien común…hasta es para nosotros. –le guiñó el ojo cómplice.-
N/A: Selene...Esa chica me cae bien...uno de mis personajes favoritos después de Morgausse...y Keis una chica que no permaneció mucho tiempo en esta historia....una gran chica...
