CeeLes: Veamos, por dónde empezar... ¡MILLONES DE DISCULPAS A TODOS LOS LECTORES! T_T Sobre todo a Kod-chan y a Rainhard. Temo decir que el capítulo 10 estaba maldito porque no puedo encontrar otra explicación. Archivo perdido, muerte de PC, falta de wii-fi y la lista puede seguir. Lo bueno es que ya ha terminado esa tortura y más le vale al 11 no hacerme algo así porque si no seguramente terminare más desquiciada. Ejem, bueno como decía, mil perdones. Pero luego de tanto tiempo aquí tienen el capítulo, léanlo lento que ahora sí puedo decir que me costó sangre subirlo... bueno a lo importante.

¡MUCHAS GRACIAS! Gracias a todos los lectores como siempre por seguir la historia y a los que comentan y los que comentan de forma anónima: Bardiche T, Kris-tim, Rainhard, Utau-Mizuki, Lady Tsunderella, Valengali, Geral-chan, SakuMarhi, Jav12as, Loreley, Susy, Pierrot Kitsune, jeza007x95. A quienes por cierto les contestare lo más pronto posible sus comentarios, y una disculpa enorme también por eso.

Capítulo especialmente dedicado a Rainhard con tu Hayate -Carim, ahora puedo decir que si tuviste paciencia hahahaha. Y a Geral-chan, que le deseo mucha suerte y animo con su nueva historia, si leí tu MP, y perdón por tardarte en contestar pero cuando pueda leo tu historia y comento.

Por ultimo pero no menos importante, Jav12as, sobre la duda que has cargado y no entendí hasta ahora xD y como no tengo otra forma de contestarla más que por aquí. Cuando escribo en la historia que a Fate se le oscurecen los ojos no son de forma literal... bueno, lo escribo para dar entender que un sentimiento negativo pasa por su mente y se refleja en sus ojos. Espero que hayas entendido la explicación y para cualquier otro que tenga alguna no dude en comunicarla.

Ahora al capítulo y advierto que pueden sufrir traumas con ciertas escenas...

Disclaimer: MAHOU SHOUJO LYRICAL NANOHA pertenece a su(s) respectivo(s) autor(es).


Con una mirada hacia los líderes Alicia pudo notar la ausencia de Hayate en los palcos, donde un gran concejal tomaba su lugar, con la mirada llena de diversión. El concejal más viejo de los Elementum siempre portaba su capa blanca cubriendo su rostro ya arrugado y escondiendo su brazo izquierdo o lo que quedaba de este, ya que lo había perdido durante su última guerra hace años. La historia era tan vieja como él; con ya ciento veintitrés años de edad era el Elementum que había vivido más, contando en que la mayoría de sus antecesores murieron a causa de las guerras. Y para Alicia, su sola presencia era razón suficiente para molestarse y ser consumida por la furia. El ruido de la gente, expectante y ansiosa, llegaba a los oídos de la rubia como el molesto zumbido de una mosca. No había muchas cosas que molestaran a Alicia Testarossa y de hecho eran cosas demasiado especiales, que no sucedían a menudo. La segunda más importante era el ruido ocasionado por las personas, que lograban agitarla de una manera que la joven guerrera no admitiría jamás.

Alicia paso a morder su lengua, deteniendo su gesto de morderse el labio inferior y evitando así que alguien lo notara en las pantallas que rodeaban el estadio. Los gritos del público le hacían querer golpear una y otra vez el suelo con el pie, en una mímica ansiosa. Cuando su rostro giro a la derecha, el rostro comprensivo y divertido de Micaiah le hizo sentirse exasperada.

-¿Qué?- pregunto con brusquedad.

-Terminare esto rápido- aseguró la pelinegra-. Solo espera un momento a la indicación, ¿Te consigo tapones de oídos por mientras?

No pasó desapercibida la diversión por Alicia, quien se limitó a hacer una mueca de desagrado y mirar al frente donde dos Deumonium nivel SS+ conservadores les miraban con ojos depredadores, esperando la señal para entrar en fase instintiva y destrozarlas. Sus ojos observaron a McGaren y Gracia, las dos guerreras jóvenes más fuertes de esa raza y se preguntó, con inquietud, la fuerza sobrenatural que poseían. Alicia había luchado varias batallas con razas diferentes pero en realidad jamás se había enfrentado a un guerrero Deumonium. Se preguntaba si debía dejar la mirada siempre sobre ellas, como si se tratara de un Nigromante, y si eran tan tóxicas como esos asesinos.

Su mirada borgoña topo con la de Fate, del otro lado del estadio, mucho más clara e inocente que la suya. Rápidamente desvió la mirada, ignorándola. Respiro profundamente aguantando el aire. Quería desviar las miradas de todos sobre ella, le insultaban; esos extraños que deseaban saber su magia y no tenían derecho de hacerlo. Solo aquello le hacía saber que sería un día desagradable y todavía debía de aguantar las clases en la academia Aitana. Sus pensamientos regresaron hacia Hayate, quien seguramente se encontraba castigada por los grandes concejales. Debería de ver lo que había ocurrido cuando se terminara aquel espectáculo; La menor de los Yagami todavía no aprendía a cerrar la boca.

Amy, que se encargaba de narrar los duelos, apareció en las pantallas elevando su mano para finalmente dar inicio a la batalla. En las pantallas volvieron a aparecer los competidores. Los Deumonium habían entrado a fase instintiva llenando el campo de batalla con su magia tan agresora y aplastante, siendo un desperdicio de energía sin duda, pensaba Alicia.

-¡Que la batalla comience….!

Alicia miro a Micaiah y después se giró para salir del lugar tranquila. Micaiah se inclinó en cuanto los Deumonium se lanzaron hacia ellas; su mano derecha se movió hacia su cadera izquierda con rapidez y, cerrando su puño, imito el desenvainar de una espada justo cuando sus oponentes bajaban sobre ella. Medio segundo después los dos Deumonium cayeron inconscientes en la arena ante los ojos pasmados de todos los espectadores. Micaiah todavía inclinada en la misma posición mantenía una hermosa katana negra en su diestra, justo frente a su cabeza. Amy, con la mano alzada todavía y la boca abierta bajo el micrófono, dejando que el silencio continuara extendiéndose.

-No es posible…-susurró Carim desde su lugar.

Sintiendo la garganta seca Largo Kiel miro a Amy y le incito a hacer lo debido.

-¡Ganadoras: Alicia Testarossa y Micaiah Chevelle!

Los Elementum estallaron en aplausos que resonaron sobre el estadio, justo en el momento que Alicia abandonaba la zona. Largo miro hacia el concejal Elementum, con la sospecha y la molestia creciendo en él. El Elementum simplemente sonrío y después, miro hacia Lily con sorna. Los líderes le miraron inmutables, antes de que Quattro riera a carcajada limpia. McGaren se inclinó hacia delante, con el asombro escrito en su rostro e incrédula de lo sucedido. Con los ojos abiertos y brillantes en impresión Carim y ella se miraron entre sí. Dos de sus compañeros nivel SS+ habían sido vencidos de un solo ataque, tan rápido como si fueran nivel C. Tribeca al lado de Carim maldijo por lo bajo y después golpeo la pared detrás de ella, causándole una grieta.

-¿Qué demonios paso?- rugió- ¡Ambas parejas eran nivel SS+!

-Pero aun así tienen un nivel diferente- respondió Els Tasmin, dos asientos a la derecha.

-¿Qué opinas Carim?- preguntó McGaren.

La nombrada no opino nada, todavía con la vista fija en Micaiah quien abandonaba el campo sin ninguna prisa, saludando a algunos espectadores. Una mueca se instaló en sus labios, analizando las opciones.

-Al parecer el torneo será más difícil de lo que parece…- miró hacia el frente, topándose con la mirada molesta de su líder Largo-. Y en dos batallas nuestra raza ha perdido.

-Cambiaremos esa estadística pronto-bramó Amitie Florian.

-Me cobrare esta humillación con sangre-habló McGaren.

Carim se guardó sus comentarios. Sobre todo el que no estaba muy segura de que ellas pudieran hacer algo. Ella era la única de su generación que tenía experiencia en el campo de batalla; con tan solo veinte años ya había luchado contra la raza Nigromante y los Paladium y por ello, estaba segura que el grupo de la Alicia Testarossa era muy peligroso.

Del otro lado del estadio Fate contuvo un grito de frustración, ahogándolo en su garganta mientras apretaba sus manos echas puños y golpeaba la pared a su izquierda. La frustración que sentía no podía describirse con palabras al ver tal escena; su hermana ni siquiera había tenido que mover su mano.

-Mucho…más fuerte- susurró para sí.

Alicia era mucho más fuerte de lo que había supuesto en un principio. Si Micaiah era el cuarto Elementum más fuerte del grupo conservador, no tenía esperanza alguna en contra de Alicia. Incluso Hayate, que había sufrido en la batalla contra Jeremiah, contaba con un mayor nivel…

-¡Maldición!-gritó.

Las personas cercanas le miraron curiosa, pero a Fate no le importó y pronto corrió a la salida, intentando no ahogarse en sus propios sentimientos que hacían pesado su pecho. ¿Qué podía esperar hacer, siendo nivel AAA+? Necesitaba volverse fuerte, mucho más fuerte que todos. Con decisión abandono el estadio; no podía sucederle eso a ella, no de nuevo. Alicia tenía que mirarla cuando estuvieran de frente, su hermana debía verla y no darle la espalda, eso no podía suceder nunca más. La imagen de Nanoha acudió a su mente en el momento que peleaba ella sola contra el grupo de conservadores y sin mostrar miedo.

Incluso Nanoha estaba demasiado lejos de ella. Ahora mismo, ella era, de su grupo, la más débil. Y así no era capaz de mirar siquiera a la cara a su hermana; seguramente era una decepción para su familia. Su madre Precia Testarossa contaba con tres espíritus y había ganado veintiséis batallas a su edad, siendo nivel SS+ desde los doce. Alicia fue nivel SS+ desde los catorce años y Chrono, aun cuando solo tenía veinticuatro años, ya era un general Elementum. Sobre todo Lindy había sido de los rangos más altos de los Elementum desde que había entrado a la batalla. Al cabo de un tiempo afloro toda su frustración guardada por años y echó a correr con todas sus fuerzas.

Con el sonido de su respiración en sus oídos y su corazón latiendo desbocado, llego a preguntarse: "¿Qué es lo que me hace falta?" y a pesar de buscar esa respuesta durante todo el trayecto a la casa de Hayate, no encontró respuesta alguna.

Capítulo 10. Elementum, Raza Ancestral.

Rodeada de oscuridad, Hayate solo era capaz de escuchar las gotas de su propia sangre caer al suelo de roca. Aquel líquido espeso se deslizaba por sus antebrazos hasta la punta de los dedos de sus pies y le abandonaba. La posición, colgada de las muñecas al techo por cadenas, más que incomoda, resultaba agotadora para los músculos de sus brazos, que ya los sentía entumecidos. Cerró los ojos un momento, segura de que ya no corría riesgo de que su torturador personal regresara y volviera a castigar sus antebrazos, abriéndole la carne de nuevo que el filo desgastado de una cuchilla. Intento moverse pero se detuvo al sentir como la piel rasgada de sus muñecas se abría más y gotas de su sangre descendía por su cuello.

Quiso soltar un sollozo, pero lo fue imposible. Desde la infancia había sufrido de ese tipo de castigos, como la mayoría, y se preguntaba cuando sería el día que podría hablar sin temer terminar en aquel lugar frío y desolado bajo la tierra. Los tres grandes concejales mantenían su posición solo por una razón: el miedo. Eran implacables, fríos y crueles. No tenían compasión ni siquiera hacia su propia familia.

Eran personas que no dudarían en matar a sus hermanos para conseguir sus objetivos. Solo esas tres personas habían mantenido a toda la raza Elementum alineada desde su llegada al poder. Cuatro generaciones habían tenido que soportar el dolor, la tortura y la opresión corrupta de esos monstruos. Los grandes concejales harían lo que sea por mantenerse en la punta de la pirámide de su raza y nadie contaba con el valor para desafiarlos. Los tres disfrutaban alargando su vida de manera innatural y sus espíritus acabaron siendo consumidos por sus pecados, convirtiéndose en bestias salvajes. Ya no eran más seres unidos a la naturaleza y toda su pureza fue desvanecida con la sangre inocente que sus compañeros habían derramado.

Recordó el regaño recibido y con sus heridas ya curadas por Shamal, no pudo ser salvada del castigo. Signum y Leone habían intercedido por ella, pero al final resultó inútil. Por su culpa su hermana había sido limitada y Leone ya no podría tomar decisiones sin que ellos lo supieran. Un sollozo escapo de sus labios, recordando a su familia. Si sus padres estuvieran vivos sabrían que hacer. Y ella tendría la fuerza suficiente para oponerse a ellos. Por ahora solo podía soportar aquello y esperar que el día avanzara, rezando porque Reinforce se encontrara a salvo, donde fuese que la tuvieran.

-¿Cuánto más tiempo necesitas para liberarnos?

Sus ojos intentaron enfocar entre la oscuridad, pero era incapaz de ver algo. La voz de Alicia Testarossa la dejo alterada un momento hasta que volvió a hablar, justo enfrente de ella.

-¿Seguirás aguantando esta tortura por siempre?-pregunto Alicia.

Hayate soltó un quejido cuando la rubia tocó uno de sus antebrazos heridos.

-¿Dónde está la esperanza que hizo a el espíritu Reinforce escogerte? ¿Dónde está la fuerza de tus antepasados?

-Yo…-Hayate soltó una risa irónica-. Yo no puedo hacer eso… no soy como tú, ni como Lindy. No puedo hacer nada por nadie. Y tú eres una conservadora, ¿no deseas seguir así?

-No somos conservadores más que de nuestra antigua estirpe. Nuestra cultura, no de esta esclavitud.

-¡¿Entonces porque no haces nada?!- exclamó-¿Por qué no te opones a ellos?

-No es mi deber, es el tuyo- respondió tranquila.

Hayate bajo la cabeza, soltando un grito ahogado. ¿Qué deseaba que hiciera? Ella no era capaz de hacer nada, absolutamente nada. Las manos frías de Alicia le tomaron su rostro, haciéndola soltar un respingo y sus ojos zafiro enfocaron los borgoñas, heridos.

-Libéranos Hayate Yagami- escucho la súplica de Alicia-. Tu raza necesita a su líder, a su esperanza… su viento bendito.

Hayate soltó el aire que había estado conteniendo todo ese tiempo y sintió las lágrimas deslizarse por su rostro, combinándose con su sangre al caer al suelo.

"Libéranos de este dolor".

¿Dónde había escuchado esa frase… de hace tanto…?

-Mamá…- susurró entre sollozos.

-Te liberaran al atardecer- Alicia se alejó de ella-. Piensa lo que te he dicho. No soy tú enemiga en esto Hayate, soy una aliada que necesitaras en esta lucha. Y pelearemos cuando nos llames.

Nuevamente fue envuelta en el silencio y el sonido de su sangre. Soltó una carcajada al sentirse estúpida. Por ahora no tenía el valor de hacer algo así, pero finalmente aquel sentimiento llamado esperanza volvía a instalarse en ella. Alicia era demasiado lista, pensó, había plantado la semilla que necesitaba en ella. Su pensamiento viajo a Fate; si su mejor amiga conociera su verdadero pasado y a la verdadera Alicia, tal vez ella tendría la fuerza de levantarse en contra de los concejales y entonces, finalmente Hayate sería capaz de enfrentarse a todo.


"Mucho más fuerte, necesito ser mucho más fuerte" Fate intento apartar las imágenes de su última pesadilla, de sus recuerdos, lejos de su mente pero siempre terminaban volviendo a ella. Hoy más que nunca no podía dejar de repasarlos uno tras otro. "Si no me vuelvo más fuerte…" evito cerrar los ojos para que las imágenes no se hicieran mucho más claras. Durante toda su vida, nunca había sido capaz de recordar en forma concreta lo que había pasado con su familia y con ella en la guerra. No sabía cómo era que a los siete años de edad había perdido todo, pero claramente había algo que jamás podría olvidar, por mucho que el tiempo pasara.

El sonido de la madera quemándose, los gritos… y la sangre. Su madre gritaba, o Fate aseguraba era su madre… Y aquella sensación de pánico, de un terror tan único y diferente que deseaba no experimentar nuevamente. El miedo de saber que perderías todo lo que amabas y no serias capaz de protegerlo. La raza Elementum nunca había tenido miedo alguno a la muerte propia, no tenían ese tipo de cultura; para ellos la muerte era algo inevitable y natural, que se volvía el más grande honor cuando protegías a tu raza. Pero el miedo a perder lo amado remplazaba esa palabra. Desde los siete años Fate siempre había temido a eso: perder todo nuevamente. Sin embargo también temía pelear por ello. Y hasta ese momento nunca creyó que fuese necesario hacerlo, el mundo continuaba en una paz obligada, ya no habría derramamiento de sangre. Más ahora notaba que se equivocaba totalmente; ya no podía simplemente llorar, esconderse tras su madre o esperar a que su hermano la defendiera. Debía madurar y debía de ser lo suficientemente fuerte para defender lo que amaba.

Sus pasos apresurados se detuvieron justo frente a la puerta principal de los Yagami y tomo unos minutos para recuperar el aliento antes de tocar la puerta con fuerza. Escucho el ruido de los pasos familiares de Signum tras esta antes de que abriera la puerta y le mirara un poco sorprendida.

-Oh, eres tú.

Fate le miró con duda, tal vez Signum esperaba a alguien más. Echando un vistazo hacia adentro la rubia espero ver a su mejor amiga, pero esta no apareció.

-Quiero ver a Hayate, Signum- pidió tranquila.

-No se encuentra Testarossa. Tendrás que esperar para verla-respondió con una voz hueca.

-¿Qué le paso? ¿Dónde está?

Signum negó con la cabeza mientras colocaba una mano enfrente de la joven.

-Basta, sabes que hay cosas que no debes saber. No preguntes algo que no te puedo responder.

Fate hizo una mueca angustiosa y sonrió torcidamente hacia la guerrera. Siempre había sido de esa manera, por más que intentara cambiarlo; ella nunca sabía lo que pasaba en relación con el consejo y el gobierno de su raza.

-Como siempre ¿No?- musitó-¿Porque soy yo la que no debe saber nada? ¿Por qué nadie quiere decirme nada? ¿Es porque soy…?

-Para Testarossa- pidió Signum-. No preguntes cosas de las que no te gustara la respuesta.

-¿Tengo otra opción?- ironizó-. Ustedes ya decidieron eso por mí.

Signum negó con la cabeza. No tenía tiempo ni ganas para escuchar a una niña quejarse sobre injusticias a su persona. Debía idear la forma para poder sacar a Hayate, aun cuando le hubieran limitado ya. Sus ojos miraron a Fate, que se inclinaba ante ella en una súplica silenciosa.

-¡Por Favor!-escucho su voz ahogada-. Por favor entréname Signum.

La mayor de las hermanas Yagami dudo un segundo y le mido con una nueva admiración. De pronto Fate se estaba convirtiendo en una mujer, en una guerrera que deseaba poder hacer algo más. La hija de Precia Testarossa comenzaba a ser mucho más decidida. La pelirrosa le hizo erguirse y la sostuvo de los hombros, obligando a Fate a verla directo a los ojos. La decisión era innegable en la rubia y sabía que siendo tan obstinada, no se detendría por un simple no.

-¿Me dirás tus razones?-preguntó curiosa-. Nunca antes habías querido ayuda en tus entrenamientos, ni mucho menos aprender de mí, de hecho, de nadie. Pensé que deseabas mejorar por ti misma.

Fate hizo una mueca y desvió la mirada hacia el suelo.

-En parte- murmuró-. Pero esta noche que ha pasado he tenido otra pesadilla, y me he dado cuenta que ya no puedo simplemente llorar y esperar a que alguien venga para protegerme. Debo volverme fuerte y proteger a…

La joven quedo en silencio. Signum suspiro pesadamente y soltó sus hombros; se giró para darle la espalda y entonces saco de uno de los bolsillos de su chaqueta un cigarrillo al que prendió con una pequeña flama que hizo aparecer en su mano. Lindy seguramente no aprobaría aquello, pero no podía negarse al ver tal decisión en Fate.

-Empezaremos hoy después de clases.

Fate asintió con la cabeza, sonriendo y le dedico otra inclinación en agradecimiento. Arf apareció entre sus pies, ladrando alegre.

-Solo recuerda: yo no soy una instructora, soy una guerrera. No tengo paciencia para esto y no te hare las cosas fáciles en ningún sentido, si no avanzas a mi ritmo terminare con el entrenamiento.

La joven Elementum asintió con la cabeza.

-Entiendo. Dile a Hayate que necesito hablar con ella cuando vuelva.

La pelirrosa asintió antes de dar media vuelta y entrar a su casa, cerrando la puerta tras de sí. Entonces Fate suspiro aliviada y soltó una carcajada llena de amargura al recordar como debió obligarse a callar, para no decirle a Signum que deseaba proteger a Nanoha más que a nadie.


Nanoha miró hacia Fate, la joven Elementum se mantenía tensa desde que le había encontrado esta mañana de camino a la Academia. Tensa y ansiosa, lo podía decir con solo mirarla; Fate parecía muy concentrada en algo y no sabía en qué. Incluso Arisa y Suzuka que caminaban a un lado de ella habían preferido mantenerse en silencio para no ocasionar una discusión. Nanoha sabía que en ese momento tampoco era conveniente que ella le hablara a Fate, a pesar de que la curiosidad por saber que le ocurría le carcomía la cabeza y además, le molestaba sobremanera que la rubia no tuviera la confianza de contarle sus preocupaciones.

Desde la inauguración sabía que tal como ella, Fate había notado que sus sentimientos mutuos habían madurado rápidamente, convirtiéndose en algo que a la pelirroja le costaba mucho no gritarle en la cara. Sus ojos se desviaron a la mano libre que Fate mantenía en el bolsillo de su chaqueta. Deseaba poder tomarle de la mano. El día anterior le había pedido a la rubia que esperara hasta ese día para tener tiempo de pensar que hacer y Fate lo llego a aceptar sin mucha opción, sin embargo creía que ya era momento para que la Elementum y ella hablaran como era debido sobre lo que ocurría con ellas. Su corazón se estremeció de pronto, inseguro. En realidad no quería saber que diría Fate, sobre nada.

-¿Quiénes pelearan por la mañana?- pregunto Arisa despreocupada.

-Al parecer solo de nivel SS+, por eso nosotros tenemos clase- contesto Suzuka.

-Deberían dejarnos tener el día libre- bufó la de ojos verdes.

-Muchos se han saltado las clases para ver los combates- informó la pelimorada-. Si no querías venir debiste hacer eso.

Cruzaron el portal, registrando su entrada y caminaron por el pasillo del primer edificio, en dirección hacia las escaleras que conducían a sus salones. Justo entonces escucharon el bullicio proveniente del patio que conectaba a la cafetería. Nanoha levanto la ceja extrañada y sus compañeras no dudaron en ir a ver que provocaba el escándalo. A dos pasos de llegar ya podían observar un gran grupo de estudiantes discutiendo y peleando entre sí. Arisa detuvo a Suzuka para colocarla detrás de ella. Fate en cambio, evito que Nanoha hiciera aquello.

-¿Qué está pasando?- pregunto Suzuka extrañada.

-Están discutiendo entre las razas- susurró Arisa-. Por lo ocurrido ayer.

Fate crujió los dientes y la pelirroja soltó una maldición. Justamente ahora tenía que suceder algo así. En ese momento comprendía a lo que se refería Nanoha con esperar a ese día, y la pelirroja estaba segura de que Fate había previsto que eso sucedería desde el incidente con la directora. Los golpes comenzaron a volverse más feroces entre los alumnos mientras que la magia comenzaba a ser arrojada de un lado a otro. Arisa comenzó a retroceder, no queriendo terminar en medio cuando una de las magias arrojadas se dirigió hacia ellas y Fate, en un intento por protegerles, hizo uso de su propia magia. El fuego formo una barrera que desvió rápidamente el ataque; Arf gruño enfadada, mostrando los dientes mientras saltaba frente a ellas y Linith se concentró en colocarse delante de Suzuka, para preocupación de Fate.

-Vámonos de aquí-exclamó Suzuka.

Antes siquiera de poder responder una cadena mágica salió disparada de entre la multitud y tomo a Fate por el brazo. Nanoha la tomo en su mano con intención de tirar de la cadena, pero el dueño de esta fue mucho más rápido. Ambas salieron disparadas hacia adelante, en dirección a la acumulación enardecida de jóvenes. Ni bien hubieron caído en el lugar, cuando los golpes ya llovían sobre de ellas sin darles tiempo de respirar. Nanoha rápidamente se colocó de pie logrando esquivar al primer Elementum que se abalanzaba sobre de ella, con el elemento tierra sobre su cabeza en forma de una enorme roca. Cuando este aterrizo a su lado, el puño izquierdo de la chica impacto en su mandíbula, enviándole directamente al suelo inconsciente y justo entonces, dos Elementum saltaron sobre su espalda, golpeándole con magia para hacerla caer de rodillas.

-¡Malditos salvajes!- se escuchó la exclamación de alguien.

Usando su fuerza, Nanoha logro elevarse con prontitud, empleando el impulso para dejarse caer de espaldas y librarse del agarre de ambos Elementum, dejándolos sin aire. Mientras giraba sobre el suelo, evitando ser aplastada por la multitud, busco con la mirada a Fate y sus ojos se dilataron al ver como la rubia peleaba fieramente contra dos Deumonium mientras otro tiraba todavía de su brazo con la cadena, esquivando a duras penas las mordidas de Arf.

-¡Voy a matarte inferior! ¡A ti y a todos!

-¡Ven a intentarlo salvaje animal!

-¡Malditos!

Entre el ruido y las peleas, la mente de Nanoha se encontraba demasiado dividida como para poder concentrarse solo en defenderse. El ataque de un fuego azul alcanzo su brazo y la tiro hacia la izquierda, llevándose consigo a otras tres personas que luchaban muy cerca de ella. Las maldiciones de Arisa llegaron a sus oídos, mientras algún que otro quejido de Suzuka lograba escucharse entre la multitud y, luego de otro ataque que pudo esquivar, escucho la exclamación de Fate. Su vista enfoco a la joven, quien acababa de dejar sobre el suelo a sus tres oponentes y que eran suplantados por otros cinco. Sus ojos chocaron contra los borgoñas, molestos, antes de que fuera bloqueada por otros Deumonium. Nanoha comprendió que en cuestión de segundos Fate seria aplastada por tantos contrincantes y se levantó corriendo en dirección a ella. Un Elementum se interpuso en su camino y por quinta vez cayó al suelo junto con los alumnos a su alrededor. Esquivando un ataque y alejando a su oponente de una patada logro arrodillarse con dificultad, mientras los segundos pasaban con rapidez. La desesperación inundo su mente cuando otro Elementum cayó sobre de ella intentando cortarle la cabeza con una cuchilla, que solo logro alcanzar y cortar su chaqueta. De pronto Arisa surgió a su izquierda, repartiendo puñetazos a diestra y siniestra, importándole un comino si golpeaba a Elementum o Deumonium y entre maldiciones gritaba el nombre de Suzuka, y a su vez, retaba al que se atreviera a enfrentarse contra ella. Con su amiga haciéndose cargo de la situación, conteniendo a varios alumnos y sin tiempo que perder, obtuvo el espacio suficiente para moverse libremente. Nanoha retiro su guante negro de la mano izquierda y apunto hacia el techo. Gritando con furia, su ataque mágico color rosa formo un estruendo que de inmediato detuvo en seco el movimiento de la gente a su alrededor.

-¡Ya basta!- sus ojos azul violáceo se pasearon alrededor del lugar, observando los rostros de todos aquellos desconocidos-¡Ya basta!

Aprovechando el momento de desconcierto Suzuka, pocos metros a su derecha corrió para alcanzar a Fate, quien ya estaba sobre el suelo cubriendo su cabeza, con la ropa rasgada y bastante apaleada. Nanoha camino hacia ella, la tomo por las axilas con ayuda de Suzuka y lograron arrastrarla a un lugar seguro, alejada de la mayoría. Arf en su segunda fase corrió hacia ellas, colocándose arriba de Fate para protegerla, con la mirada fiera y mostrando sus colmillos.

-Se comportan como si tuvieran rabia, maldición.- rugió Arisa- ¿Quieren ser expulsados?

-¡Cállate animal!- grito un Elementum-. Fue uno de los tuyos el que ataco a nuestra directora.

-¡Maldito inferior!-gritó un Deumonium-. Son los malditos animales ustedes, vengándose de esta forma por su líder.

El griterío fue creciendo de un momento a otro. Linith bajo los pies de Suzuka soltó un maullido y su compañera entendió el mensaje.

-¡Basta! ¡Somos aliados, no enemigos!- replicó Suzuka.

-¿Estás bien?-susurró Nanoha con preocupación a Fate que ya se colocaba de pie tambaleante, con los ojos llenos de cólera y las manos echas puños.

-¡Alianza a la que se nos obligó!- gritó un Elementum.

-¡Deja de culpar a la otra raza de todo! ¡¿O acaso no eres capaz de elegir por ti mismo?!- pregunto Fate con fuerza, limpiándose la sangre que escurría de su nariz.

-¿Por qué defiendes a esos salvajes Testarossa?- exclamo alguien-¡¿No es tu hermana una conservadora?!

Nanoha pudo ver crecer la furia en los ojos borgoña de Fate.

-¡No soy mi hermana!

-¡¿Y tú qué Takamachi?!- grito un Deumonium-¡Salvándole la vida a un enemigo! ¡Eres una maldita traidora a tu raza defendiendo a una Testarossa!

-¡Yo no traicione a nadie!- la acusación inundo de rabia a la pelirroja-¡Ustedes son los que traicionan a su familias rompiendo el pacto! ¡Lastimando a sus compañeros!

"Fate no es un conservador, ella no es así."

-¡Ellos jamás serán compañeros ni aliados míos!- grito un Deumonium y escupió a los pies de Fate sonoramente.

Fate entrecerró los ojos, mientras que los azul violáceo de Nanoha se trasformaban en violetas, mirando solamente a aquel compañero. Antes siquiera de poder moverse, Suzuka se había arrojado con rapidez a un lado de aquel Deumonium y de un solo golpe con el mango de una daga lo había tirado al piso, dejándolo inconsciente. Con el rostro fruncido y la respiración agitada, se giró hacia sus amigas.

-Ya me tenía harta ese imbécil- exclamo con la voz tensa.

Arisa abrió la boca de la sorpresa de ver a alguien tan tranquila como Suzuka golpear a alguien. Nanoha parpadeó sorprendida, ya con sus ojos de su tono azul violáceo y con una sonrisa bailándole en los labios. Fate elevó las cejas demasiado perpleja. Ninguna se hubiera imaginado que Suzuka pudiera reaccionar de esa manera, siendo de las personas más serenas que conocían.

-¡Maldita inferior!

Eso era lo único que se necesitaba para que la batalla volviera a cobrar vida. Al segundo los alumnos se arrojaban unos contra otros, dispuestos a destruir a quien se interpusiera en su camino. Nanoha intento tomar a Fate de la muñeca antes de que terminaran separándose de ella, sin embargo la rubia se apartó de ella, corriendo hacia el enemigo que se arrojaba hacia Suzuka. Después de aquello fue imposible saber quién peleaba contra quien; Nanoha, Fate, Arisa y Suzuka se defendían del que se acercara a medio metro de ellas sin importar quien fuese; los ruidos y los estallidos hacían a sus oídos zumbar de manera irritante y eso sofocaba cualquier grito o llamada. En todas direcciones llovían golpes, magia y patadas. Los espíritus se hacían visibles por momentos y brincaban sobre los Deumonium, enviándolos al suelo donde atacaban sin piedad con garras y colmillos. Todo se había convertido en un caos.

Alicia y Micaiah habían llegado justo en ese momento para observar la escena y asombradas se miraron entre sí. La rubia iba a dar la media vuelta para alejarse cuando a su vista cruzo con la cabeza de su hermana Fate, quien peleaba contra dos Deumonium. La mayor de las Testarossa evito fruncir el ceño. La pelinegra no tuvo que esperar escuchar las palabras de Alicia para saber lo que cruzaba su mente. Los ojos borgoña de Fate se toparon un momento con los de su hermana y ambas fruncieron el ceño.

-Saca a Fate de ahí ahora- rugió la rubia.

Micaiah invoco en su mano derecha su katana negra, dispuesta a realizar la orden cuando los profesores Vita Wolkenritter, Stan Voltz y Letti Lowran entraron por el lado izquierdo del lugar. Micaiah desvaneció su arma y regreso sobre sus pasos. Alicia le tomo de la mano rápidamente y se dirigieron a la salida para evitar ser involucradas en la lucha. Fate no dejo de observar a su hermana hasta que el puño de alguien la hizo girarse y recibirlo de lleno en su frente.

-¡Deténganse malditos subnormales!- el grito de Vita resonó por el lugar.

Los alumnos, empujados por magia, cayeron al instante al suelo, siendo separados unos de otros de la misma forma. Los ojos furiosos de la pequeña profesora observaban a cada uno de ellos. Letti acomodo sus gafas con un dedo cuando el silencio inundo el lugar y sin mediar palabra, comenzó a escribir en un pequeño cuaderno varias notas con un pequeño bolígrafo. Voltz, de brazos cruzados tomo la palabra:

-Espero que sepan que todos los que están aquí…- Letti se acercó rápido hacia el para susurrarle algo en la oreja-… con excepción de Takamachi, Harlaown, Bannigs y Tsukimura, quedan expulsados del torneo y serán degradados a nivel C.

-¡Y agradezcan que solo tendrán que tomar muchas horas extra de castigo! ¡Yo les cortaría a todos los brazos!- rugió Vita.

Voltz carraspeó.

-Como ha dicho mi compañera, cumplirán horas extra y sus padres recibirán la noticia, no antes de que cada uno de ustedes hable con la directora y con la subdirectora. Y si todavía tienen ganas de matarse, la profesora Vita estará encantada de ser su oponente. Claro, a diferencia de los otros profesores, a ella como ya bien aclaró, no le importa dejarlos sin brazos. Así que hablen, ¿Quién desea seguir peleando?

El silencio se extendió por el lugar y con el rostro tenso de enojo, Vita volvió a gritar:

-¡A dirección todos ustedes imbéciles! ¡Y quién todavía tenga ganas de luchar, lo llevare en pedazos a la arena de duelos!

Uno por uno los alumnos se colocaron de pie, esquivando las miradas de los profesores y caminaron tras Vita, quien golpeaba los pies contra el suelo a cada paso. Nanoha camino hacia Fate, la única alumna que seguía tendida en el suelo y le ofreció su mano.

-Puedo hacerlo sola- habló con voz rasposa.

-Lo sé- respondió Nanoha, sin moverse.

Fate trago pesado, saboreando el sabor de su propia sangre. Mantenía su ojo derecho cerrado a causa de uno de los golpes que había recibido y sus brazos se habían entumecido de dolor. Arf se encontraba sentada a un lado de su cabeza, el cachorro sacaba la lengua, con las orejas gachas con desanimo. Linith se echó a su lado, lamiendo con cuidado sus patas delanteras para limpiarse. Suzuka y Arisa se colocaron a un lado de Nanoha, mirando a Fate. Como ella, las tres contaban con heridas en su cuerpo y partes de sus ropas se encontraban rotas, pero no parecían haber sufrido ninguna lesión grave. Conociendo a las Deumonium en cuestión de minutos estarían como nuevas. Arisa le paso a Nanoha el guante negro que había recogido el suelo luego de la batalla, donde su amiga lo había dejado caer para poder ir con Fate.

Los ojos borgoñas miraron los azul violáceo de Nanoha inexpresivos antes de desviarlos molesta y ponerse de pie. Mirando las heridas de la pelirroja, una por una, su rostro se contrajo en angustia y escondió su mirada tras la sombra de su fleco. Las lágrimas ardieron en sus ojos.

"¿Por qué siempre tienes que defenderme?"

-Nanoha, Arisa, Harlaown y Tsukimura- Letti las señalo-. Las llevare a enfermería.

Las alumnas asistieron, caminando tras ella e ignorando las miradas de desprecio y odio hacia ellas, se dirigieron en silencio hacia la enfermería. Suzuka, con un brazo sangrando bajo la mirada preocupada:

-¿Ahora que pasara Arisa? ¿Romperán el pacto?

-No lo sé…

-¡Claro que no!- interrumpió Nanoha, segura-. Eso no pasará jamás.

Fate crujió los dientes y Arf bajo las orejas, triste.

"¡¿Por qué no puedo protegerte Nanoha?!"


Los rugidos llenaban el lugar junto con los aplausos que ovacionaban a Carim Gracia, luego de que fuera ella quien derrotara a dos Elementum conservadores. Amy exclamaba su asombrosa hazaña, incrédula de como con un solo dedo la Deumonium los había dejado fuera de combate. Justo como con la victoria de Alicia y Micaiah, la de Carim había traído desconcierto a los líderes de otras razas y por la expresión furibunda del concejal Elementum, a partir de ahora las cosas comenzarían a volverme mucho más violentas. Largo Kiel aplaudía ante la primera batalla ganada de ese día. Victoria Dahlgrün le observaba desde su lugar, con una fría mirada. Al parecer, Carim era un problema mayor del que se imaginaba Alicia. Aun cuando los Elementum vencidos no eran del nivel más alto, el que fueran sometidos tan rápido era un problema. Tiida se recargo sobre uno de sus hombros con una expresión divertida en su rostro.

-Los concejales no estarán felices por lo sucedido- rio por lo bajo.

-Ni Alicia- le recordó Victoria.

-Con un dedo… es un maldito demonio- Tiida sonrió aún más, deseaba pelear contra ella.

-Bueno, no estoy segura de que tengas esa oportunidad- argumentó, sabiendo lo que pasaba por la mente de su compañero-. Y ahora debes concentrarte en descubrir qué relación tiene con nuestra querida líder.

-¿Con mi prometida?- el tono de sarcasmo fue mal recibido por Victoria, quien le dedico una mirada de advertencia-. Sera un placer.

-Si llegara a ser lo mismo que con Nakajima…

-No pasó nada con Nakajima, Victoria, esa vez fue la primera que…

Victoria desvío la mirada y levanto su mano haciéndole guardar silencio. Tiida evito soltar la exclamación atorándola en su garganta y espero a que su compañera hablara, sin embargo no le gusto la respuesta y la advertencia impuesta en las palabras.

-No me interesan tus razones. Pero si vuelves a poner en riesgo lo que hacemos, yo misma te mato.

-Los siguientes oponentes son…

Victoria entrecerró los ojos nuevamente, cruzándose de brazos al escuchar su nombre y se levantó para bajar a donde le correspondía. Cuando escucho el nombre de Tiida alzo una ceja y finalmente, escucho el nombre de los dos Deumonium que pelearían contra ellos. Resultaba bastante obvio que las batallas entre los niveles más altos fueran una raza contra otra, solo para que los líderes continuaran presumiendo quien era mejor. Tal y como había dicho Hayate, el torneo se había degradado a un circo que proclama diversión solo a los espectadores. No les importaba que alguien muriera, deseaban poder tener un buen espectáculo y nadie podía oponerse a ellos, incluso cuando Largo Kiel se rehusara al consejo de las familias Deumonium. Se rió ante la ironía de aquel parecido entre las razas y recordó que por lo menos los Deumonium tenían libre albedrío.

-Yo me encargo de esta batalla- indicó Tiida.

Cuando entro en la arena seguida de su compañero y los otros dos Deumonium, la vista de ambos fue a parar hacia Carim, que ya se encontraba sentada en una de las filas más cercanas a la arena observándoles junto con el resto de su grupo. La mirada de Victoria se desvió hacia Tribeca y después de unos segundos volvió hacia la arena y a sus contrincantes esperando la señal. En ningún momento dejo de cruzar sus brazos e ignoro los insultos de los Deumonium, que se encontraban ansiosos por comenzar. Tiida continuó con la vista en Carim, sonriendo y cuando la indicación de Amy resonó en el lugar elevo una mano en dirección a la Deumonium, apuntándole con el dedo índice, e imito disparar con una pistola un balazo a su cabeza. La Deumonium a la izquierda de Carim, McGaren, le miro con odio.

Los Deumonium se abalanzaron un segundo contra Tiida y este los esquivo moviéndose por la arena. Victoria continúo de brazos cruzados y sus ojos se desviaron nuevamente hacia Tribeca. Los ojos rosa cobrizos no se habían desviado ni un momento de su persona y esa actitud no le gustaba a la Elementum. La mirada verde cobrizo de Victoria le advirtió de aquello a Tribeca, pero esta continuó con la vista fija en ella. Tiida se posicionó del otro lado el campo de batalla y finalmente hizo aparecer una pistola en su mano derecha. El color negro y rojo brillaban a la luz del sol atrayendo la visión de los espectadores; sus oponentes brincaron hacia atrás para esquivarlo y el castaño disparo una vez. El Deumonium a su izquierda recibió el disparo en la boca del estómago y cayo inconsciente al suelo. Asustado, el Deumonium restante se apartó deprisa en dirección a Victoria, buscando protección. La joven quiso moverse a un lado para no estorbar a su compañero cuando el disparo resonó en el aire y todo alrededor explotó, cubriendo la visión de los espectadores con humo.

Tribeca se levantó de su asiento para observar lo que había sucedido.

-Publico, al parecer Tiida Lanster no ha podido detener el ataque y ha disparado a su compañera. ¿Dahlgrün estará bien?-exclamó Amy por el micrófono.

-¿Qué paso?- pregunto Els Tasmin confundida.

-No pudo detener el ataque- respondió Kyrie a su izquierda.

-No-contradijo Tribeca-. Lo hizo a propósito.

El humo se dispersó para mostrar al Deumonium herido e inconsciente sobre el suelo. Amy grito el nombre de los ganadores y entonces Victoria estuvo a la vista de todos, con el rostro fruncido en ira y sus ojos fijos en Tiida, quien sonreía hacia ella. La mano de Victoria se encontraba extendida hacia el frente y su magia color verde claro cubría su cuerpo. Carim supo que la había usado para protegerse de la explosión a tiempo. El castaño sonrió y dio media vuelta, sabiendo que la chica había entendido perfectamente el mensaje. Seguramente eso quedaría entre ambos, así que no se preocupaba por el regaño de Alicia ni de nadie más, incluso si el chisme llegaba a oídos de sus compañeros nadie sabría nada. Victoria lo dejo partir y deshizo la posición de su mano para caminar fuera de la arena, ya con una expresión relajada en el rostro aunque por dentro continuaba igual de molesta que hace un momento. Tiida había intentado herirla y la rubia conocía a fondo como pensaba.

El mensaje era claro, y había sido escuchado por todos los que notaron que fue un ataque a propósito; "No te atrevas a pensar que puedes contra mí."


Luego de haber casi huido de la enfermería y de las clases Fate se había reunido con Signum para comenzar sus lecciones, a lo que a la guerrera no le había parecido correcto pero le servía en ese momento para despejar su cabeza y relajarse. Así que dejando a un lado sus obligaciones, ambas se dirigieron al área de entrenamiento que se encontraba vacía ese día. La pelirrosa había colocado una mesa de metal en una esquina con varios aditamentos y una taza de café que Agito se encargó de preparar. Fate observo curiosa todo lo que la mesa contenía, preguntándose qué utilidad tenía cada cosa. Cuando sus ojos observaron unas extrañas muñequeras doradas, Signum explico finalmente lo que harían.

-Primero probare tu nivel. Ponte las muñequeras.

Fate se colocó las muñequeras pensando en que Signum las exigía como protección.

-Bien, empecemos.

Solo con esa orden, Fate supo que de protección tenían muy poco. Tan pesadas como rocas las muñequeras la tiraron al suelo. La rubia sintió que sus manos casi se partían por el peso. La magia lograba hacerlas tan pesadas que así evitaban que pudiera moverse libremente. La joven se arrastró, sacudió e incluso giro sobre si misma intentando ponerse en pie. Signum sonrió entretenida, con su café en la mano y tomando asiento en una de las orillas de la mesa. Aquello tomaría su tiempo.

Luego de media hora batallando con las muñequeras, finalmente Fate pudo ponerse de pie, con los brazos cayendo a sus costados y sin ser capaz de moverlos. Signum se colocó de pie para caminar hacia ella.

-Primera lección. Saber controlar la fuerza de los demás y la tuya propia; las muñequeras tienen ese propósito. Una vez que logres moverte sin problemas, podrás utilizar la fuerza ajena para tu beneficio y una vez que logres usar su fuerza para atacar, habrás logrado controlar tu propia fuerza.

-No tiene sentido-jadeó Fate, cansada.

-Lo tendrá- Signum dejo a un lado su taza de café-. Y tendrás que aprenderlo a pasos agigantados Testarossa, porque no hay tiempo.

Fate hizo un último intento de elevar las manos y con una sonrisa tensa asintió. Debía lograrlo, solo así sería capaz de obtener poder y proteger a los que amaba. A su mente regreso nuevamente Nanoha y se sonrojo, pero aquello paso desapercibido por Signum quien se colocó en posición de ataque.

-Probare tu nivel atacando.- dijo y Fate asintió.

Sintió un golpe en su mandíbula y cayó de espaldas contra la arena, aturdida, sin saber que era lo que había sucedido. Sus ojos borgoña enfocaron luego de recuperarse de la sacudida a la guerrera frente a ella. La mirada severa e impasible de Signum se posó en la suya y Fate se sintió avergonzada. Se encontraba demasiado distraída en el entrenamiento, pensando en Nanoha, para poder hacer algo bien. Se sintió estúpida en ese momento; por más que intentaba sacarla de su mente, parecía todo lo contrario. No podía dejar de regresar a ella, a su risa, su olor, su calor… se maldijo mentalmente. Su corazón continuaba latiendo incesante por ella, Nanoha Takamachi, una Deumonium. Aquel sentimiento que le ahogaba desde hace tan poco tiempo, único y nuevo para ella, ocupaba todo su ser y eso le dolía demasiado. Sobre todo sabiendo lo que significaba. ¿Qué pensaría su madre, Precia Testarossa, si supiera que una de sus hijas amaba a una Deumonium? ¿Su madre pensaría igual o diferente de Alicia hacia esa raza? Fate no era capaz de soportar la idea de que alguna de ellas siquiera, no aceptara sus sentimientos por Nanoha.

-Atenta-urgió Signum.

Fate logro girarse a un lado justo a tiempo para esquivar la patada mortal de Signum que se dirigía a su estómago. Recordó que continuaba en medio de un entrenamiento e intento apartar nuevamente esos pensamientos de ella y concentrarse. De un salto que le hizo usar toda su fuerza se colocó de pie, balanceándose hacia un lado por el peso de las muñequeras y justo cuando tomaba posición de ataque, otro golpe en la boca la mando de vuelta al suelo, dejándola sin aire en los pulmones. Los ojos zafiro le miraron tranquilos, serenos, pero trasmitiendo la fuerza que en la guerrera residía. Agito aterrizo sobre su hombro, mirando hacia la rubia en el suelo con sorna.

-Hoy-Signum se sentó sobre su espalda-llegaste a mi puerta por la mañana, pidiéndome entrenarte. Pero ahora mismo, eso es lo que menos tienes en la cabeza.

-Perdóname Signum, no volverá a suceder.

-Es por la menor de los Takamachi- el rostro y las orejas de Fate ardieron sabiendo que no era una pregunta.

-¿Cómo lo sabes?

Una sonrisa de medio lado asomó en los labios de Signum, antes de que esta desviara la mirada hacia el techo. Moviéndose un poco y sacándole nuevamente el aire junto a un quejido a Fate, su mano se buscó en el bolsillo izquierdo de su chaqueta el paquete de cigarrillos y saco uno que Agito prendió al momento, y le dio una calada. Fate jadeo sonoramente, intentando mover sus manos pero fue inútil, así que espero a que Signum hablara.

-Es obvio. A parte de Harlaown, Takamachi es la única persona a la que le permites tocarte… sin dar la impresión de que te incomoda. Lo he visto, incluso con Hayate, pareciera que el contacto no es algo de tu agrado. Aunque no te culpo.

La mirada de Fate se turbo un momento, antes de volverse dolorosa. Jamás lo había notado, que alguien diferente a su madre Lindy, no le causara incomodidad con su cercanía. Por más que fuera un sentimiento que le pudiera hacer feliz, en ese momento no lo fue.

-Si Hayate se enamorara de un Deumonium… ¿Qué pensarías Signum?- pregunto suavemente.

La guerrera alzo una ceja, y fumo nuevamente de su cigarrillo, bajando la mirada de vuelta a Fate. Los ojos borgoñas contenían un dolor muy parecido al de hace diez años, cuando había encontrado a esa misma niña, llorando entre la nieve, herida y sangrante. Su rostro volvió hacia el techo y soltó una bocanada de humo, analizando la pregunta. No tenía duda alguna de que esa respuesta deseaba Fate que se la diera alguien más, que por desgracia ya no se encontraba junto a ella.

-No importa lo que piense. Es su vida, puede amar a cualquiera y aunque estuviera en contra, defendería con mi vida su libertad de elegir a quien amar.

Fate permaneció en silencio ante su respuesta. La pelirrosa sintió un temblor recorrer el cuerpo de la joven y cerró los ojos, evitando mostrar cualquier emoción en su rostro. No necesitaba ver para saber que la chica lloraba en silencio. Meditando nuevamente su respuesta, no creía que fuera malo amar a alguien, no importando la persona que fuese o a la raza que perteneciera. La imagen de Shamal llego a su mente y suspiro pesadamente. Fate no era la única que se sentía perdida con respecto a ese tema.

-¿Continuaras o no?- le preguntó a Fate.

-S-Si me dejas respirar un segundo…

Una media sonrisa ilumino el rostro de Signum. Desde las gradas, en un ángulo donde no podía ser vista Shamal observaba la escena sonriendo. No pudo evitar querer mirar nuevamente a la guerrera después de curarle a Hayate las horribles heridas hechas a manos de los concejales. Se había enterado de que Signum ahora se encontraba limitada como ella y no era capaz de utilizar a Agito con libertad. La tristeza llegó a sus ojos. Últimamente nada bueno ocurría para nadie de su raza. Había dejado por un momento su deber como vigilante y sanadora en las batallas para poder estar cerca de Signum solo un pequeño momento, aun a costa de que Leone lo advirtiera y quisiera separarlas aún más, poniéndole nuevos deberes que no le darían tiempo para respirar y, sin embargo, estaba fuera de su razón la necesidad que sentía de ver a la guerrera, aún de lejos y a escondidas. Sus ojos se posaron en Fate un segundo, la joven contaba con una determinación única para volverse fuerte, sin duda alguna le recordaba a alguien.


-¿Entonces que harás?

-Hablar con Fate.

Nanoha desvió la mirada al suelo, intentando calmar el sonrojo de su cara que había aparecido luego de confesarle a su mejor amiga y a Suzuka que se encontraba enamorada de Fate. Como siempre su mejor amiga no había reaccionado de la mejor manera y se dedicó cinco minutos a gritarle en la cara una lista enorme de maldiciones, los porque no debió de enamorarse y de lo que le haría a Fate si se atrevía a hacerla sufrir. Suzuka había reído un momento intentando tranquilizar a su pareja de batallas mientras felicitaba a Nanoha, quien intentaba ocultarse debajo de un libro. Justo entonces había llegado Yuuno a reclamarles por estar haciendo tanto escándalo en su biblioteca. Arisa lo había echado de su mesa de una patada y ahora discutían fieramente sobre demandas y contrademandas que la rubia ni siquiera era capaz de entender, pero no quería dar el gusto al Stratege de ganar. Suzuka se había sentado a su lado y le había hecho la pregunta que Nanoha había pensado desde la mañana, luego de haber peleado y no poder encontrar a Fate en sus clases.

-Bueno, me alegro mucho por ustedes que quieras hablar con ella, pero dale tiempo a Fate- Suzuka sonrió tristemente-. Hay cosas que le tomaran más tiempo de aceptar.

Nanoha le miro curiosa.

-¿Cómo?

Suzuka negó con la cabeza.

-No me preguntes nada, hay cosas que simplemente no le corresponden contar a uno, estoy segura de que pronto Fate te lo dirá… y se entenderán un poco mejor.

-Deberías amenazarla- exclamo Yuuno llegando a su lado.

-¡Nadie te pidió tu opinión delgaducho!- rugió Arisa.

-Pero no creo que acepte… ¡puhff!

Suzuka lo cayó de un golpe al estómago, volviendo a sorprender a sus amigas. La Elementum rió nerviosa mientras se disculpaba con la mirada. Como ya había dicho, había cosas que a nadie ajeno a Nanoha y Fate le correspondía decir. A su mente acudió el recuerdo de su pasado, donde Fate lloraba escondida de todos. Sí, se dijo a sí misma, había cosas que nadie era capaz de comprender… ni de perdonar.

-Bueno, tengo una idea- habló contenta-. Hoy hay una fiesta para los alumnos en el centro de la ciudad, por el torneo. Que les parece si asistimos y aprovechas para hablar con Fate.

Nanoha abrió la boca dispuesta a rechazar aquella idea cuando fue Arisa esta vez quien le golpeo en la espalda, mandando su cabeza contra el libro tan fuerte que rebotó contra la portada. La rubia intento no reírse pero Yuuno estallo en carcajadas.

-Vamos a ir- contesto Arisa.

En su mente todavía sentía que no era capaz de aceptar los sentimientos de Nanoha por Fate, pero sabía que su amiga necesitaba su apoyo para poder hacer las cosas. Su mejor amiga siempre había sido muy insegura con respecto a Fate, además de que no contaba con la confianza en sí misma de los otros. Arisa, igual que Suzuka quien conocía el pasado de Fate, conocía todo lo que había sufrido la pelirroja y no podía fallarle por ahora, aunque no estuviera de acuerdo. Sus ojos esmeraldas miraron los de Suzuka y sonrió; ella misma no admitía los suyos propios.

Nanoha se levantó molesta de su asiento y le tiro el libro a la cara a Arisa, para después intentar arrojarse contra Yuuno. Suzuka la detuvo justo a tiempo interponiéndose entre ambos.

-Pues iremos entonces. Le avisare a Fate y Hayate- sonrió complacida.

Nanoha abrió los ojos y la boca, sonrojada de pies a cabeza y con todo dándole vueltas ante la idea de declarársele a Fate.

-¡Yo no he aceptado nada!

Suzuka le ignoro y se dirigió a la salida de la biblioteca, mientras que Arisa continuaba molestando a Yuuno. Nanoha tuvo el impulso de correr hacia una pared y golpearse con fuerza al ver que habían pasado totalmente de ella, igual que su familia. Cerró los ojos pensando una y otra vez en la reacción de Fate y el miedo invadió su cuerpo, mucho más fuerte que aquella mañana. No quería saber lo que opinaba Fate, no quería ni imaginarlo. Algo le decía que no saldría nada bien. Tal vez por la actitud que siempre tomaba la Elementum hacia ella y a su relación o por el simple hecho de que no tenía confianza en sí misma, e incluso tal vez porque no sentía lo mismo. No sabía la razón pero su intuición le decía que no sería agradable y ella no quería pasar por eso.

Su mirada cansada se desvió hacia el suelo y se inclinó para tomar su libro de lengua. Una sonrisa llego a sus labios al recordar el día en que Fate casi la golpeada con ese mismo objeto por no poder aprender una simple frase. Su corazón comenzó a latir con fuerza de pronto al tener presente el hermoso sentimiento que le provocaba el solo pensamiento de la rubia. No quería pensar en ese momento todo lo que significaba amarle, solo se concentraba en la sensación, en todo lo que le provocaba y lo que le gustaba de Fate. También en lo que no le gustaba, como su tonta forma de pensar las cosas, tan calculadas. Recordó las veces que le observaba en el salón de clases concentrada en las lecciones, como mordía tan deliciosamente su labio inferior o como peinaba su cabello con sus dedos haciéndolo brillar. Cuando acomodaba la corbata negra que le estovaba de pronto, tan bruscamente que parecía un berrinche. Las veces que sus ojos borgoña se desviaban hacia ella para mirarla profundamente a sus ojos, haciéndola sonreír. El aroma de su cuerpo tan puro, su voz suave y el contacto tan inquietante de su piel. Y recordó como esa misma mañana evitaba mirarla.

Nanoha sacudió la cabeza intentando no pensar en eso para no enojarse. Odiaba cuando Fate la ignoraba a propósito, angustiada en cosas que no deberían afectarle. Recordó el odio en sus palabras y su mirada cuando el Deumonium con quien habían peleado la había comparado con Alicia Testarossa. Fate se veía muy afectada, como si detrás de la frase pronunciara escondiera algo enorme.

"¡No soy mi hermana!"

Nanoha negó con la cabeza, recordando perfectamente su encuentro con Alicia. Fate no era como su hermana, lo sabía, entonces porque había gritado de esa manera ¿Y por qué le afectaba tanto la comparación? No creía que Fate odiara a su hermana, así que tenía que tener otro significado.


Hayate cerró los ojos y respiro profunda y lentamente. Se concentró en el olor de los árboles, del aire y la humedad provocada por la pequeña llovizna de hace dos horas. Sentía como poco a poco su alma regresaba. Reinforce se posó sobre su hombro besando su mejilla alegre y entonces la castaña sintió que su corazón retornaba a latir en su pecho de una forma no dolorosa. Cada día que regresaba a estar en aquel encierro era una tortura que le mataba. Pero ahora mismo con la naturaleza rodeándole, con Reinforce a su lado y la brisa tocando su cuerpo le devolvía la paz perdida, por lo menos un momento. Abrió sus parpados para evitar caer al suelo dormida y decidió recargarse contra su árbol favorito de los jardines de la Academia para empezar a leer. Las palabras de Alicia cruzaron su mente una vez más y negó con la cabeza.

Jamás podría ser la heroína que Testarossa y su raza necesitaban. Ella no tenía la fuerza suficiente para lograrlo.

Las hojas a su izquierda volaron agitadas y un segundo después Carim se encontraba junto a ella, abrazándole y hundiendo su rostro en su cuello para oler su aroma. Hayate alzo las cejas, correspondiendo el abrazo aun cuando se encontraba confundida ante la repentina aparición.

-¿Carim?- preguntó insegura.

-¿Dónde estabas?- murmuro contra su piel.

Carim pegó sus cuerpos un poco más, comprobando el estado físico de Hayate. Cuando la había dejado la última vez se encontraba perfectamente sana, pero ahora podía sentir algo diferente. No había heridas, ni marcas, nada extraño y sin embargo algo era diferente. Una sonrisa se instaló en los labios de la castaña y separo sus cuerpos para poder mirarla a sus profundos ojos azul rey. Su mano ascendió al rostro de la Deumonium y acarició suavemente su piel. Aquel terso contacto estremeció a Carim de pies a cabeza e intento precipitadamente besarle los labios, lo que Hayate esquivo alejándose de ella.

-¿Tengo que empezar a preocuparme?-susurró Hayate.

Carim la siguió con la mirada, observando su atuendo casual. Nunca había visto a Hayate usando vaqueros ni chaqueta negra y le agrado el estilo de su cabello, con dos pequeñas trenzas a los lados. La castaña tomó un libro que se encontraba sobre el césped y después se echó debajo de un árbol, ni siquiera notando la mirada de la rubia.

-¿Cómo?- preguntó Carim.

-Ya puedes detectar mi aroma, aun cuando he usado magia para evitarlo. Eso solo sucede cuando alguien se familiariza con mi aroma, por lo menos en tu raza- Hayate paso una hoja de su libro, no molestándose siquiera en ver su reacción-. No es buena señal que me puedas encontrar tan fácilmente, significa que hemos pasado demasiado tiempo juntas.

Carim se recargó contra el árbol tras ella. ¿Demasiado tiempo juntas? Carim no estaba de acuerdo; cuando se llegaron a ver en ese mismo jardín de la Academia solo abarcaba antes del inicio de clases y podía contar las ocasiones. No eran ni siquiera tres horas por día. Hayate pasaba mucho más tiempo con Griffith entre las clases y todavía más con su grupo de amigas, que abarcaba la mayoría del día. Eso le irritaba, ella quería que Hayate le dedicara ese tiempo a ella. Apenas hace tan poco tiempo consiguió besarla y tenerla en sus brazos, cuando la castaña le rechazaba. Carim creía que merecía poder salir con ella y que Hayate debía aceptarlo, pero entendía la posición de la Elementum y la suya propia.

-Tal vez deberíamos vernos solo una vez por semana.

Carim elevó la mirada evitando abrir la boca de sorpresa. Hayate debía estar bromeando.

-¿Cómo?

-¿Vas a decir solo "cómo" a cada cosa que diga Carim?- preguntó finalmente apartando la vista de su libro.

Carim guardo silencio, era un avance que Hayate considerara la idea de verle por lo menos una vez a la semana cuando antes le había pedido apartarse. Claro que para ella eso no era suficiente, como tan poco le era suficiente el hecho de la posición que ocupaba cada una. Quería a Hayate y quería poder estar junto a ella como su pareja, no le importaba si era una locura o no, ahora mismo, eso era lo único que necesitaba. En dos pasos ya se encontraba nuevamente junto a la castaña, mirándola a los ojos y sonriendo ansiosa.

-Bueno, te diré que no.

-¿No a qué?-rió divertida Hayate.

-Se mi novia.

La seguridad con la que lo había pronunciado hizo creer por un segundo a Hayate que se trataba de una broma, hasta que miro la seriedad en los ojos azul rey de Carim. Tan pronto como se esfumo su risa, Hayate sintió como su rostro se encendía y la rubia sonrió, complacida por eso, para después bajar su cabeza en un nuevo intento de besarle. Cuando su rostro estuvo al nivel de la joven se acercó lentamente y justo cuando sus labios se tocaron la castaña se tiró hacia un lado, esquivándola y alejándose usando sus manos y rodillas. Todo sin soltar el libro que mantenía en su mano derecha.

-¿N-Novia?- el murmullo entorpecido hizo a Carim fruncir el ceño.

-Sí, novia…- hizo una pausa y trago pesado-. ¿O prefieres prometida?

-¡¿Prometida?!- grito Hayate, poniéndose de pie.

La castaña comenzó a alejarse de ella a pasos apresurados y Carim se levantó corriendo tras ella. Reinforce oculta por la magia giraba una y otra vez alrededor de Hayate, feliz por su compañera, sin prestar atención a los pensamientos de la joven Elementum. Hayate se sostuvo la cabeza y negó vehemente; ahora mismo no podía soportar eso, no justo ahora.

Intento ignorar la fuerza con que su corazón golpeaba en su pecho y la felicidad que estallaba en todo su ser.

-Detente de una vez Hayate- exclamó Carim.

-Créeme, no quieres estar conmigo- rebatió acaloradamente Hayate-¡Ve a respirar aire a otro lado lejos de mí!

Carim se sulfuro enseguida al no entender si la estaba rechazando, huyendo o burlándose de su propuesta. Le había costado trabajo tomar una decisión así y sentía que Hayate no la estaba tomando en serio. Bueno, en realidad no había pensado hasta ese momento en pedirle a la castaña estar con ella… pero le había costado decirlo en voz alta.

-Voy a estar con quien quiera. Dime de una vez que sí- gruño.

-¿Es una orden o una petición?- Hayate aceleró el paso.

Carim frunció el ceño y al instante apareció frente a Hayate frenando su carrera y haciéndola chocar contra su pecho. La tomo del rostro y le obligo a mirarla con brusquedad. Pero el enojo se esfumo de su rostro cuando noto las lágrimas que rodaban las mejillas sonrojadas de la Elementum y la tristeza de los ojos zafiro que parecían mucho más apagados que hace un momento. La soltó al momento espantada.

-¡Perdóname!- habló con los labios temblando -¿Te lastime? ¿Te hice daño?

Hayate negó con la cabeza y Carim se sintió mucho más tranquila.

-¿Te ofendí de alguna forma?

Hayate volvió a negar y la Deumonium trago pesado sin saber qué ocurría. Lentamente, paso sus manos por su cintura y la abrazo a su cuerpo mientras Hayate se aferraba a su pecho, escondiendo su mirada. Con mucho cuidado beso sus cabellos castaños e intento consolarla acariciando su espalda. Las lágrimas silenciosas de la castaña terminaron rápidamente y se dedicaron un momento a relajarse con el sonido del viento agitando las plantas a su alrededor.

-Hayate… si crees que lo dije como juego no fue así.

-No- respondió tranquila-. Sé que lo dijiste en serio.

Finalmente la rubia recordó un pequeño detalle que le hizo sentir su cuerpo pesado. Hayate se casaría con Tiida Lanster. Estaba comprometida a otra persona aun cuando no fuera su decisión y no sintiera algo por él. Era la líder Elementum y no dudaba que la castaña cumpliera con aquel compromiso para complacer a su gente. Miro su mano derecha encontrándose con el anillo plateado adornado por el zafiro y rápidamente tomo la mano de Hayate con las suyas para arrebatárselo.

-¿Qué haces?- exclamó Hayate.

-Romperlo.

-¡No!

La Deumonium parpadeó pasmada cuando Hayate agarro su mano con las suyas para tomar su anillo, en un tiempo mucho más rápido del que ella se lo había quitado. Con cuidado la castaña lo guardo en el bolsillo de sus vaqueros y suspiro aliviada, antes de pasar a ver recriminatoriamente a la rubia.

-Es el legado de mis padres Carim- le recriminó-. Recuérdalo la próxima vez que intentes romperlo.

-No lo sabía.

Hayate soltó un largo suspiro y se cruzó de brazos intentando calmarse. Eran demasiadas emociones por un día, y una tras otra. Su pecho comenzó a dolerle unos instantes, y el nuevo aparato implantado por Shamal se encargó de apagarlo. La sanadora le había advertido no esforzarse en ningún sentido y le había pedido mantenerse tranquila para evitar que la magia negra se expandiera mucho más rápido.

-Pensé que lo odiabas- susurró Carim.

-Y lo hago- respondió-. Pero es el único recuerdo que tengo de mis padres.

-¿Qué les paso?

-Los torturaron a muerte- respondió tajante.

El dolor en los ojos de Hayate hizo a Carim sentirse miserable.

-Por mi raza- completó.

-No te estoy echando la culpa, el pasado no se puede cambiar.

-¿Me odias?-pregunto débilmente la Deumonium.

-No, jamás podría hacerlo.

Hayate casi se sintió ofendida de que le preguntará algo así cuando justamente era todo lo contrario. Observo a Carim nuevamente a los ojos y sus miradas se enlazaron de forma inconsciente. La rubia tomo su mano lentamente hasta que logro entrelazar sus dedos y una vez más acerco sus cuerpos para poderle hablar en voz baja:

-Te quiero.

Hayate sonrió y con su mano libre tomo su rostro para besarla suavemente en los labios en una delicada caricia. Carim gimió por el contacto y, soltando su mano, abrazo su cuerpo al suyo y profundizo el contacto. Sus manos se movieron ansiosas por el cuerpo de la Elementum y la castaña correspondió dejándose guiar. Una mano se coló por su blusa y acarició la piel de su espalda. Hayate intento acercarse mucho más a Carim y continuó besándola una y otra vez disfrutando su sabor, su calor y su contacto. Carim la alzó un segundo y de pronto sintió estar atrapada nuevamente en ese vórtice que no le dejaba respirar; se sintió liviana y un instante más tarde su espalda toco una superficie suave. Hayate abrió los ojos nuevamente enfocando un techo blanco y enarcó las cejas. Se encontraba en el cuarto de Carim. Soltó un quejido cuando los labios que mantenía apresados se alejaron de los suyos pero se alegró al notar que finalmente era capaz de respirar. Inhalo aire entre jadeos y sus ojos zafiro observaron con éxtasis como la Deumonium peleaba con su corbata blanca y sus zapatos ya habiéndose desecho de la chaqueta de su uniforme.

Hayate abrió los ojos en comprensión de lo que ocurría y miro hacia Reinforce sobre su cabeza sonrojada. El espíritu sonrió antes de agitar su mano despidiéndose y la castaña intento detenerla sin éxito. Pronto Carim estuvo sobre ella y se estremeció al sentir como intentaba quitarle la blusa y sus labios recorrer su cuello. Cuando aparto la blusa, Hayate volvió a recobrar el sentido.

-¡Espera un segundo!

Carim alejo su rostro de ella para mirarle con las mejillas sonrojadas.

-¿Qué? ¿Te lastime?

-¿No crees que vamos muy rápido?- expresó con preocupación.

Sinceramente Carim respondería que no. Así que solo hizo una mueca y miro a Hayate expectante de que continuara, con el cuerpo estremecido por su cercanía. Hayate sintió su rostro más caliente cuando notó que la mirada de Carim bajaba hacia su pecho y uso sus manos para cubrir un poco más esa zona.

-Creo que vamos muy rápido- opino Hayate.

Carim se dejó caer sobre ella soltando un gemido agónico.

-No me hagas esto…

Hayate rió divertida ante la reacción de la rubia, hasta que comenzó a sentir nuevamente los besos de la misma sobre su piel y sus manos recorriéndola.

-¡Hey!

Carim acalló sus palabras besándola nuevamente en los labios y Hayate volvió a dejarse llevar, pronto, todo dejo de importarle y lastimarle. Dejo de pensar en algo más. Nuevamente Carim logro que solo fuera ella, entre cada beso y caricia, amándola. Y Carim llego a sentirse completa, con una razón para vivir. Desde ese momento se prometió que haría lo posible para poder estar por siempre abrazando a Hayate, incluso aunque tuviera que pelear contra su familia. No necesitaba nunca más pelear por ser alguien, ni conservar una posición entre su gente; no cuando tenía lo más importante entre sus brazos. Ambas sonrieron entre sus besos.

-Te amo.


La noche había llegado ese día rápidamente. Fate, por petición de Suzuka, había accedido a asistir prontamente a la fiesta en el centro de la ciudad, justo dentro de una enorme casa de dos pisos. El lugar se encontraba adornado de las paredes y las ventanas por telas y flores, con una enorme pista de baile y un pequeño escenario donde varios músicos se habían puesto a tocar. Varias mesas ya se encontraban llenas por la gente que conversaba sobre el ruido de la música y otras más largas contenían bocadillos y bebidas de todo tipo. Algunos alumnos ya habían comenzado a beber una extraña mezcla color amarilla fosforescente que les hacía gritar luego de beberla. Fate miro alrededor buscando a sus amigas y noto que aún ninguna llegaba al lugar. Tranquilamente fue a sentarse en una de las mesas desocupadas y se quitó su chaqueta negra dejando a la vista una blusa con escote, luego se dedicó a observar el lugar. Normalmente huiría de cualquier sitio con tanta de gente, pero hoy deseaba ver a Nanoha y hablar un momento con ella. O eso había pensado antes de llegar a casa llena de cansancio para bañarse y buscar en su armario una y otra vez por ropa que ponerse. Luego de haberse probado cinco atuendos diferentes se golpeó la frente con la palma de su mano y negó con la cabeza. Iba a ir para hablar, no para seducir a Nanoha. Claro que ni bien pasaron cinco minutos ya se encontraba vestida y arreglando su cabello lo mejor que le fue posible. Arf no había parado de reírse panza arriba por sus contradicciones.

A pesar de todo, se encontraba nerviosa pensando si le gustaría a Nanoha lo que había elegido y comenzaba a pensar en que usaría la chica esa noche. Pensó en una falda, a la pelirroja le quedaban bien las faldas y luego pensó en una corta, y volvió a golpearse la frente con fuerza. El cansancio la estaba haciendo perder la cordura. Respiro profundamente intentando calmarse y soltó el aire de forma exagerada, pero eso no le ayudo. Sus ojos volvieron a pasear por el lugar y en aquel momento se encontró con la mirada de su hermana sobre de ella. Fate se sintió angustiada al segundo y se colocó de pie para poder verla a pesar de la gente que caminaba y bailaba en la pista; Alicia se encontraba del otro lado del lugar, imperturbable como siempre. La música termino en ese momento y los ojos de su hermana mayor se desviaron hacia Tiida, haciendo a Fate sentirse extrañamente abrumada. Hasta ahora notaba que deseaba hablar con Alicia de Nanoha y lo que sentía por ella.

Olvidando la chaqueta en la silla Fate intento caminar hacia su hermana. Todavía no lograba avanzar tres pasos cuando una hermosa jovencita se cruzó en su camino. Los ojos verde oscuros le miraron apreciativamente y la rubia se sintió incomoda ante la profundidad. La joven de piel casi plateada le miro de arriba abajo sin ocultar su interés, hasta que sus ojos quedaron fijos en los borgoñas de la rubia, quien le sostuvo la mirada a pesar de sentirse bajo los ojos de un halcón. Fate le dedico una reverencia justo en el momento que la música inundaba nuevamente el lugar. La joven de ojos verde oscuros brillantes también le dedico una reverencia y le ofreció su mano en señal para que le concediera un baile. Fate por respeto agacho la cabeza y le dedico una disculpa.

-No deseo bailar por ahora, en otra ocasión quizás- intento ser amable.

-¿Te negarás a la líder Silfideum? Valiente de tu parte, no mucha gente haría eso.

El tono claro y suave de la joven hizo saltar en su posición a Fate. El sonido le recordó a una melodía atrayente que parecía hechizar con cada palabra. Por alguna razón su cuerpo se sintió más liviano y de pronto todos sus sentidos se encontraban atentos en Lily Strosek como si el mundo a su alrededor hubiese perdido el color. Un gruñido de Arf bajo sus pies se escuchó demasiado como una ilusión.

-Perdón, no fui capaz de reconocerle- Fate parpadeó intentando alejar esa extraña sensación de su cuerpo-. Bailare.

Fate tomo la mano de Lily y la guio entre la gente a la pista de baile. La más joven sonrió curiosa hacia ella y se dedicó a dejarse llevar. Cuando estuvieron en la pista de baile, la Elementum coloco su mano libre en la fina cintura de la chica y sintió la de la joven tocar su hombro.

-No me reconoces porque jamás me has visto. Deduzco entonces que no asististe a las primeras batallas… o que no prestaste atención al palco de los líderes.

Fate negó con la cabeza y comenzó a moverse, siguiendo el ritmo tranquilo de la música.

-Los Elementum son la raza más interesante que he tratado- hablo divertida.-Nunca sabes que es lo que harán después.

-¿Por qué lo dices?- la mirada de Fate se concentró en la extraña sonrisa de la joven, la cual le recordaba a una muñeca de porcelana.

-Tan… contradictoria…- la sonrisa se volvió mucho más encantadora.

Fate permaneció en silencio, ignorando el gruñido de Arf, ya que a ninguna de las dos les agradaba mucho la cercanía de Lily, pero solo era un baile y pronto terminaría.

-Odias la cercanía de las personas y sin embargo te obligas a estar aquí- continuo hablando la Silfideum.

-No puedo negarme a un líder, ¿o sí?

Lily rió. Su cuerpo se acercó mucho más al suyo, tocándose casi íntimamente y Fate fue capaz de sentir la respiración caliente golpear su cuello. La rubia coloco su otra mano sobre la cintura de la joven sin desearlo, notando finalmente que su cuerpo parecía no obedecerle únicamente a su mente. Incomoda frunció el ceño, mirando con reproche a la que sabía era la causante de aquello. Arf gruño mucho más fuerte y golpeo con el hocico una de las piernas de Fate.

-Los Elementum guardan secretos entre su gente, como animales asustados de poder ser devorados- susurró Lily-. ¿No crees?

Fate le miró con la molestia creciendo en su interior. Intento mover su cuerpo lejos de ella, pero este no reacciono. Incluso así, su mente se encontraba sin la atención necesaria en aquello que no se sentía preocupada, solo sentía la molestia y la incomodidad.

-Como tu madre, Lindy o tu hermana Alicia- Lily coloco las manos alrededor de su cuello-. Quien diría que tú hermana te lleva cinco años.

-¿Cómo lo sabes?- pregunto Fate incrédula.

Normalmente nadie era capaz de adivinarlo y ninguna de ellas se había tomado la molestia de decir que no eran gemelas. Por alguna razón Alicia deseaba que las cosas fueran así y Fate, conociendo esa información, lo había respetado.

-Se mucho más de lo que te imaginas Fate… pero no todo, desgraciadamente. Si no me hubiera evitado este incomodo momento para ti.

La Elementum no creyó en ningún momento que eso hubiese evitado aquella conversación, ya que la Silfideum parecía disfrutarla enormemente.

-No uses mi nombre- exigió Fate.

-Tan parecida a tu hermana, no solo físicamente. Debo decir que me pareces mucho más interesante, tanto como para probar si soy capaz de eliminarte.- Fate se tensó y de nueva cuenta el rugido de Arf se escuchó-. Eres igual de peligrosa que tu hermana.

La expresión de Fate cambio un segundo a una de sarcasmo, era irónico que todo ese día pensara en que ella y Alicia eran muy diferentes, para que una chica le dijera lo contrario al final.

-No me lo tomes a mal- continuo Lily-. Simplemente no confió en ninguna raza y como un posible enemigo, debo de saber a lo que me enfrento. ¿No opinas igual?

-Opino que eres una persona desagradable y desearía que me dejaras ir de una vez- respondió cortante Fate.

El comentario hecho para ofender solo logro hacer reír de nuevo a Lily.

-Por ahora tal vez pueda desagradarte, pero recuerda que nunca se sabe quién será tu nuevo aliado o tu nuevo enemigo.

-¿Que desea de mí la líder Silfideum?- pregunto intrigada.

Las manos de Lily subieron lentamente por su cuello a su mandíbula y a sus mejillas, acariciando su rostro. Los ojos verdes la examinaron, cada detalle y Fate se sintió nuevamente incomoda, evitando siempre aquella mirada mientras que la sonrisa de la Silfideum era suplantada por un gesto nervioso.

-Saber Fate- respondió finalmente-. Mi raza no es creadora de tecnología como los Stratege, ni buscamos pelear como los Deumonium. Buscamos saber todo, a eso nos dedicamos. El poder del conocimiento del otro te vuelve intocable.

Fate entrecerró los ojos.

-¿Por qué yo?

-Es mi misma pregunta, ¿Por qué tú?- la sonrisa volvió a los labios de Lily- Además eres un posible aliado.

La Elementum le miro sin entender lo dicho. Las manos de la Silfideum acariciaron su rostro y Fate sintió las orejas calientes. A pesar que no le gustaba el contacto ni la cercanía de aquella joven, no olvidaba el hecho de que se encontraban demasiado cerca, ni siquiera con la mente ofuscada. Quiso alejarse nuevamente y su cuerpo continúo sin responderle, bailando al ritmo de la música como sumergida en un trance. No quería estar así con nadie que no fuera Nanoha y no deseaba que la tocara alguien que no fuera la Deumonium. El sentimiento de incomodidad paso a convertirse en un sentimiento de degradación.

-¿Qué me hiciste?- pregunto cortante-. Deshazlo ahora.

-Solo un pequeño hechizo- Lily le guiño un ojo-. Trata de relajarte.

-Déjame ir ahora- exigió Fate.

-Necesito saber, ¿Qué escondes? ¿Por qué eres tan protegida?

Sus rostros se acercaron lentamente y Fate pudo escuchar perfectamente el rugido de advertencia de su espíritu. Las preguntas llegaron a su cabeza como un balde de agua fría que le hizo recuperar un poco de concentración. Nunca en su vida había escuchado que se encontrara protegida por alguien. ¿Protegida por quién? Sus rostros se acercaron mucho más y Fate recordó nuevamente a Nanoha.

-¿Protegida?

-¿No lo sabes?- pregunto incrédula Lily.

Cuando sus alientos chocaron contra sus rostros, la fuerza para continuar la conversación abandono a Fate, siendo suplantada nuevamente por un extraño vació. Justo en ese momento Arf se dispuso a atacar con enojo a la Silfideum.

-Si llegas más lejos…-advirtió Fate.

Lily se detuvo en ese momento, notando la hostilidad de la magia dorada de la Elementum. Sus ojos brillaron divertidos ante el reto impuesto con la advertencia. La raza Silfideum era conocida por su gusto ante el reto y los juegos, incluso si se tratara de poner tu vida en la línea, el éxtasis que provocaba una victoria ante tu "competidor" siempre era suficiente recompensa al final. Su deseo de continuar era fuerte pero Lily era sabia y reconocía que cosas como esa no le convenía hacerlas con una Elementum, ya que sería uno de los peores insultos. Además todavía tenía una conversación pendiente con Hayate Yagami, y no creía que besar a su mejor amiga ayudase con eso. Lily retiro lentamente las manos de su rostro y después agito sus cabellos levemente, sin dejar de mirarle.

-No lo hare entonces…- susurró.

Fate se sintió aliviada cuando su cuerpo volvió a responderle y pudo alejarse de la Silfideum. La incomodidad fue dejando su cuerpo de a poco, pero sus orejas continuaron ardiendo, todavía demasiado avergonzadas de la cercanía que habían mantenido. Sus ojos observaron curiosos e inquietos que su hermana Alicia quién se permanecía a solo un metro de ellas, atenta a los movimientos de Lily; su rostro no mostraba preocupación, pero la mueca amarga que mantenía en sus labios era muy extraña en la fría Alicia. Nuevamente Fate intento avanzar hacia ella y por segunda vez Lily se interpuso, volviéndola a tomar del cuello. Arf, quien ya se había relajado luego del incidente salto frente a su compañera en un intento de morderle que fue bloqueado por las defensas magias alrededor de la Silfideum.

-Discúlpame, necesito averiguarlo…

Fate parpadeó extrañada. ¿A qué venia la disculpa? Alejo su rostro pensando que de un momento a otro decidiera terminar con lo que había empezado y solo se relajó cuando con una sonrisa la joven se alejó de ella lentamente, soltando aquella risa que comenzaba a exasperar a Fate. Reiteradamente su mirada se dirigió a Alicia; su hermana había dejado de contener esa mueca en su rostro y cuando sus miradas se cruzaron, pudo ver el reproche escrito en los de color más frío.

"Demasiado cerca"- pensó inquieta Alicia.

Su mirada descendió hacia Lily frente a ella, quien le sonrió divertida antes de señalarle una esquina casi desierta del lugar y entendiendo el mensaje, dándole un último vistazo a su hermana menor, se dirigieron hacia el lugar comenzando una conversación entre susurros.

Fate abandono la pista de baile soltando un suspiro de alivio. Aquello había sido demasiado extraño e intimidante. Ahora que sus pensamientos eran claros, le preocupaba a sobremanera que de una forma tan sencilla una persona lograra dominar su cuerpo sin el mayor esfuerzo. Aun no contaba con el nivel para poder frenar hechizos de un nivel tan alto, ni siquiera con defensas básicas y no había sido capaz de notarlo ni con la ayuda de Arf. Debía mejorar rápidamente o no tendría oportunidad alguna si llegaba a enfrentarse a un oponente fuerte.

Se dirigió a una de las mesas para tomar un descanso e, intentando no pensar nueva mente sobre magia o debilidades, la rubia tuvo tiempo para pensar nuevamente en la posición que había mantenido con Lily Strosek. Se sonrojo al pensar estar en una misma situación con Nanoha. Sintió su rostro caliente y se recrimino por pensar algo así. Su mirada se dirigió a la entrada del lugar esperando ver a Nanoha entrando por esta y dirigiéndose hacia ella, con la sonrisa que siempre mantenía sobre su rostro. Se decepciono un poco cuando aquello no ocurrió y soltó una exclamación al sentir que le soplaban en su oído derecho.

Fate se giró al escuchar la risa divertida de Hayate. Su amiga se sostenía el estómago, riéndose de ella con ganas. Una sonrisa se instaló en los labios de la rubia y se dispuso a reclamarle a la castaña cuando noto tras esta una presencia desconocida para ella. La Deumonium Carim Gracia se encontraba de brazos cruzados conservando una sonrisa amable en su rostro, casi pegada a la espalda de Hayate.

-Deberías haber visto tu cara- rió Hayate.

-Claro ríete- exclamo Fate-. Solo no te quejes cuando haga lo mismo.

Reinforce en el hombro de su compañera soltaba una pequeña risa mientras se cubría la boca. Fate se sintió aliviada, las veces que Hayate desaparecía normalmente regresaba cansada y silenciosa, sin embargo esta vez parecía mucho más animada y vivaz, como hace días no lo estaba. Quiso preguntar el porqué de ese cambio pero la presencia de Carim acercándose más a ella le dejo quieta. Los ojos azul rey quedaron fijos en los suyos y a pesar de la diferencia de altura Fate se sintió intimidada ante la presión y poder que ejercía Carim a su alrededor. Su nivel era muy diferente al de ella, y en cierta forma le recordaba a su hermana Alicia. La Deumonium avanzo un paso hacia su persona un poco más, consiguiendo que por inercia Fate elevara una mano para poner algo entre ellas. De pronto sintió la mano suave de Hayate tocar su hombro, relajándose ante la tranquilidad que trasmitía su amiga. La sonrisa de la castaña logro hacer que su cuerpo dejara de estar tenso aun sin ser consciente de aquello.

-Fate, ella es Carim Gracia- les presentó.

Algo extrañada por la familiaridad de Hayate con la joven, Fate miró nuevamente hacia la Deumonium, notando por primera vez la conexión entre las magias de su amiga y esa chica. Hayate acerco su boca a la oreja de la joven y susurró algo que hizo arder el rostro de Fate. "Pórtate bien y saluda".

-M-Mucho gusto- Fate le dedico una inclinación.

Carim parpadeó, antes de hacer lo mismo.

-El gusto es mío, Hayate me ha contado de ti.

-Espero que nada malo… luego inventa cosas…

-Yo no digo nada que no sea verdad Fate y me ofende que lo dudes- Hayate dramatizo con una expresión.

Las dos rubias no pudieron evitar reír suavemente.

-¿Qué es tan divertido?

La voz de Arisa hizo que giraran sus cuerpos hacia la derecha, topándose con la rubia de ojos verdes, Suzuka y Nanoha, quien mantenía la mirada sobre Carim algo extrañada. Y Fate sintió el corazón salirse un segundo de su pecho con solo tener la presencia de Nanoha tan cerca. Sintiéndose mareada de pronto y con las orejas calientes subió sus manos a cubrirlas y se giró corriendo en dirección a la mesa de los postres para intentar calmarse, preguntándose que había sido esa reacción tan increíblemente pusilánime. Seguramente todas la creían estúpida y Hayate se encontraba riendo con ganas de ella. Al toparse de lleno con una mesa Fate bajo las manos intentando calmar sus nervios y tomar algún alimento. Estuvo a punto de reírse cuando noto que sus manos temblaban.

-¿Estas bien?

La pregunta de Nanoha a su lado le hizo alejarse de un brinco, llamando la atención de la gente cercana por un momento. Al parecer justamente hoy a todos les daba por hablarle de sorpresa y acercarse demasiado a su persona.

-E-Estoy bien, ¿Por qué la pregunta?

Nanoha parpadeo elevando una ceja, curiosa ante la actitud de Fate.

-Bueno, Hayate dijo que te sentías algo inquieta por la pelea de esta mañana…- hizo una pausa y sus ojos se posaron en su escote-… así que…

Fate sintió su rostro enrojecer y cruzo los brazos sobre su pecho. Lo último que le faltaba; a la pelirroja se le ocurría mirar un sitio muy indebido, en un momento nada oportuno y justo cuando se encontraba tan nerviosa junto a ella. Miro de reojo hacia Nanoha notando el sonrojo que cruzaba sus mejillas y su nariz, mientras se cruzaba de brazos y miraba de manera muy inquieta sus pies. El conjunto de Nanoha le hacía verse mucho más hermosa pero se lamentó que no llevara falda.

-Lo siento… no quería mirarte… bueno no ahí…

-¡No lo digas así!-Fate sintió que le salía humo de las orejas.

Por alguna extraña razón el rostro de Nanoha pronto igualo su tono y la Deumonium chasqueo los dientes. Su mirada giro a un lado y movió sus manos una y otra vez, como si no consiguiera acomodarlas. Ambas permanecieron en silencio un momento, esperando a tranquilizarse un poco. Sus corazones latían como si acabaran de correr justo como en la prueba, con millones de hormigas tras su paso. A pocos metros de ellas Hayate observaba la escena intentando no soltarse a reír y recibiendo un codazo de advertencia por parte de Arisa.

-Nanoha…- la pelirroja le miro a los ojos-. Sobre esta mañana yo…. quería…

-¿Tu?- pregunto bajito Nanoha.

-Quería decirte que….

-¡Nanoha!

La mano de Miyuki golpeo fuertemente contra la espalda de la pelirroja, sacándole el aire y haciéndola trastabillar. Fate casi se arrojó sobre ella en reacción, pero se mantuvo firme y con una expresión de dolor en el rostro aunque no había sido quien había recibido el golpe. Nanoha se irguió un poco y le dedico una mirada llena de enfado a su hermana mayor, quien solo sonrió.

-Así que tú eres la linda Fate- Nanoha intento decir algo, pero la mano de la mayor cubrió su boca al segundo, impactándose dolorosamente contra sus labios-. Soy Miyuki, su hermana mayor.

-Mucho gusto- Fate le dedico una inclinación.

Nanoha rodo los ojos y aparto la mano de su hermana, y justo cuando volvía a abrir la boca esta fue cerrada por la mano de Miyuki por segunda vez, tan fuerte que se escuchó el impacto. Fate contuvo otra mueca de dolor y se preguntó cómo aquella chica era hermana de Nanoha cuando no tenían nada en común en su actitud. La mayor parecía estar acelerada de alguna forma, a diferencia de Nanoha quien siempre parecía tranquila. Lo que no podía negar era que ambas eran igual de expresivas en sus movimientos y sus gestos. Los ojos jade le miraron de arriba abajo inspeccionándola con ojo crítico mientras Nanoha intentaba una y otra vez de apartar la mano de su boca, con una expresión molesta.

-Oye tienes razón Nanoha, tiene buenas proporciones.

El silencio lleno el lugar, antes de que Fate sintiera el rostro arderle de nuevo. Nanoha aparto de un manotazo a su hermana, ahora enojada y sin saber si su rostro se encontraba rojo de nuevo por aquello, o por lo dicho.

-¡No molestes! ¡Y ya vete de una buena vez!-la urgió entre balbuceos.

Antes de que su hermana lograra decir algo mas Nanoha le obligo a dar la vuelta y la empujo por la espalda repetidas veces hasta que logro alejarla de Fate. Mientras tanto la rubia se giró al escuchar las carcajadas de Hayate tras ella. La castaña sostenía su estómago fuertemente e intentaba inhalar aire para no ahogarse. Suzuka y Arisa reían de una forma parecida mientras Carim intentaba evitar hacerlo, desviando su rostro a otro lado.

-¡Hayate!- exclamó Fate.

-¿Yo que-e?- hablo entre carcajadas.

"¡Idiota Miyuki! Seguramente ahora Fate pensara que soy una pervertida."

Nanoha no se percató de la presencia frente a ella hasta que choco contra esta. La pelirroja se disculpó rápidamente con la persona, encontrándose con una sonrisa divertida y unos ojos verdes oscuros que parecían atravesar de una manera poco común su cuerpo.

-No te preocupes- hablo Lily-. Pero me gustaría me concedieras un baile a cambio.

Los ojos azul violáceo se dirigieron un segundo hacia Fate, que parecía discutir con Hayate todavía con el rostro sonrojado. Incomoda con lo que había ocurrido hace unos momento Nanoha asintió con la cabeza y ofreció su mano a la joven, quien la tomo suavemente y le guio lentamente a la pista de baile. De pronto Nanoha noto algo extraño en el contacto. Antes siquiera de poder pensar que era lo que ocurría, su cuerpo comenzó a moverse solo y tomó por la cintura a Lily.

-Silfideum- exclamo frunciendo el ceño.

-Lily Strosek- se presentó.

-Porque mi cuerpo…

-Mi magia, ya bien lo sabes. Lamentablemente no funciona del todo con tu raza. No puedo llegar tan fácil a tu mente.

Nanoha miro hacia Fate un segundo y luego volvió a mirar a la chica.

-¿Qué quieres?- pregunto cortante.

-Extrañamente te has molestado, ¿A qué se debe?- preguntó alegre y subió sus manos para acariciarle las mejillas.

-¿No es razón suficiente el que busques obligarme?

Nanoha uso parte de su magia logrando alejar un poco sus cuerpos y mover sus manos a los brazos de la chica, mas su esfuerzo se vio bloqueado nuevamente por aquella magia.

-Los Deumonium tienen tu información resguardada y me pregunto porque. Yo necesito saber esa información… ¿tú me responderás?

Los ojos de Nanoha se abrieron con aprensión y sus labios temblaron un momento, previendo que era lo que deseaba saber aquella Silfideum y no podía permitir aquello. Volviendo a hacer uso de su fuerza intento apartarse pero fue insuficiente; el contacto directo con Lily aumentaba su magia sobre ella.

-¿No me dirás?

-No deberías querer saber algo así- respondió Nanoha y sus ojos enfocaron a Fate del otro lado del salón, que le devolvió una mirada preocupada.

-La has de amar...- la pelirroja le miro de nuevo-. Para no poder dejar de verla, seguramente estas muy enamorada.

-Déjame ir…

Lily acaricio su rostro, acercando mucho más sus cuerpos. Nanoha intento apartarse por última vez. Desde el otro lado Fate observaba la escena, inquieta.

-Perdón- susurró Lily antes de posar sus labios en los suyos.

El beso dreno la energía de Nanoha, quien se concentró en permanecer consciente de esa realidad mientras todos sus recuerdos atravesaban su mente e incluso, cosas que no era capaz de recordar. Uno por uno sentía como a través de esa conexión con la Silfideum eran drenados, haciéndola sentirse vulnerable y expuesta. Sus sentimientos, sus pensamientos, todo se dirigía hacia Lily quien saboreaba sus labios como si se tratara de algún festín. Nanoha abrió los ojos cuando la imagen de la esfera roja paso por su mente y llego a la Silfideum, que sonrió en el beso.

"¡No!"

Raising Heart puesta en sus manos por su padre, arrebatada de sus manos por el mismo. La sangre que llenaba sus manos, el dolor que le provocaba, el miedo, el rencor y la ira. Escucho su propio grito atravesar su cabeza y sintió su cuerpo arder con la ira de la indignación. Nanoha hizo otro esfuerzo e intento concentrarse en dejar la mente en blanco para evitar que le robara más, pero fue inútil; las defensas mágicas no servían en contra de aquella magia. Cuando el recuerdo de su primer encuentro con Fate llego a su mente, Nanoha quiso gritar.

"¡No robes eso!"

La vez que la había visto con algo más que amistad, cuando sus miradas se había cruzado, la vez que le había dejado sentir su contacto, el sentimiento que cruzaba su corazón cada vez que la veía. Su deseo de tenerla cerca…

"¡No!"

El baile que habían compartido y aquella hermosa sonrisa que parecía brillar en sus ojos borgoñas. Las lágrimas de indignación ardieron en sus ojos.

Fate sintió su pecho contraerse cuando Lily beso a Nanoha, pero cuando noto que la pelirroja no parecía disfrutarlo en absoluto la rabia invadió su cuerpo, casi al mismo nivel del dolor de ver a la persona que amaba junto a alguien más. Fate intento correr hacia a ella pero Hayate la tomo del brazo con fuerza, obligándole a verle.

-Espera, hay tres guardias.

Hayate y Carim habían notado desde un primer momento la escolta que acompañaba a Lily Strosek y sabían de lo que eran capaces. Si alguien intentaba acercarse demasiado a su líder no dudarían en atacar, aun con personas inocentes cerca. La castaña frunció el ceño sin entender que era lo que hacía Lily Strosek. Fate miró nuevamente hacia Nanoha.

-¡No!- exclamó Fate.

Carim pasó un brazo por su cuello.

-No la veas- hablo.

Ni siquiera con esa indicación Fate fue capaz de apartar la mirada de aquella escena. Se estaba ahogando de verlo, aun cuando sabía que Nanoha no sería capaz de hacer algo así, por lo menos no con una desconocida. Escucho el llamado de Hayate y no fue capaz de entender lo que decía. Un quejido angustioso abandono su boca sin que fuera consciente cuando los labios de Lily se curvaron en una sonrisa.

"No, no, no… ¡Aléjate de ella! ¡Sepárate ya!"

-¡No!

El grito abandono la garganta de ambas, Nanoha y Fate, al mismo tiempo y de forma atropellada. La rubia se soltó de Carim y Hayate para correr a la salida lo más rápido que pudo, esquivando a las personas que entraban. Nanoha había logrado alejarse finalmente de Lily y respiraba agitadamente, con una lagrima resbalando por su mejilla y apretando los dientes en un intento de contenerse, furiosa de lo que había ocurrido. Sus mejillas enrojecidas mostraban su indignación al haber sido expuesta de esa manera. El ladrido de Arf desde la entrada le hizo girar para ver la espalda de Fate y correr al segundo tras ella.

Hayate negó con la cabeza y sus ojos se encontraron con los serios de Lily.

"Nanoha es la portadora de Raising Heart, creo que deberías saberlo".

La voz de la Silfideum resonó en su mente y Hayate abrió los ojos, sorprendida, casi aterrorizada. La noticia de que Nanoha fuera la portadora del artefacto más peligroso de los Deumonium, lo único que podía vencer sin ayuda a una nación entera, le atenazaba el corazón. Sus ojos zafiros miraron incrédulos a Carim y esta respondía con una mirada de duda y preocupación. Los labios de Hayate temblaron mientras las preguntas llovían en su cabeza sin control. ¿Por cuánto tiempo le había pertenecido a Nanoha? ¿Sabía usar todo su poder? ¿Había matado ya con este? Y sobre todo, ¿La sed de sangre también estaba dentro del inconsciente de Nanoha? Ahora entendía porque Lily Strosek había tomado esa acción tan extraña.

-Tengo el honor de anunciar…

Aquella frase devolvió a Hayate a la realidad y sus ojos zafiros observaron a Leone Phils sobre el pequeño escenario que se había alzado en medio de la pista de baile. No sabía cuánto tiempo había estado ahí, pero comenzó a sentirse asfixiada cuando Tiida Lanster se movió lentamente entre la gente hacia ella. Miro hacia Carim un momento y negó con la cabeza, sin poder mediar palabra. Casi siendo movida como si su cuerpo no le perteneciera, intentando contener cualquier expresión de sorpresa, llego junto al Elementum.

-…el compromiso de nuestra líder Hayate Yagami, con el heredero de una de las familias más poderosas, Tiida Lanster.

Los ojos de Carim se dilataron con odio, fijos en Tiida mientras contenía sus manos hechas puños de alzarse para romperle la cara al castaño. Respirando profundamente intento calmarse; Hayate era suya y la amaba solamente a ella. Incluso con ese pensamiento en mente no pudo evitar desear gritar y alejarse con ella de ahí, en lugar de ver cómo era abrazada por aquel petulante, que besaba su mano. Sus ojos se volvieron color cobre cuando por un segundo, la mirada divertida de Tiida se cruzó con la suya, casi retándola. Su mirada azul rey se desvió hacia Hayate y esta le suplico con la mirada. Supo entonces que Hayate intentaba evitar mostrar su incomodidad y mientras sonreía a las personas, gritaba por dentro. Comprendió que debía ser fuerte también y bajo la mirada, aun cuando todo su ser clamaba por hacer pedazos a Tiida.


-Fate.

Nanoha le tomo de la mano y Fate se giró para verla. La pelirroja sintió la culpa llenar su cuerpo al observar las mejillas sonrojadas y las lágrimas recorrer el rostro de Fate. Antes de que lograra decir algo la rubia le abrazo y negó con la cabeza. De pronto la opresión en el pecho de ambas cedió y sus corazones latieron rápidamente. Y ahora mismo Fate entendía la disculpa que le había dedicado Lily, previendo aquel dolor.

-Sé que no es tu culpa.

-Entonces porque…

-No… quiero verte con alguien así de nuevo…

Nanoha sintió su corazón acelerarse mucho más y devolvió el abrazo. Permanecieron en silencio un momento, descansando de lo que había pasado y calmando sus mentes. Nanoha olio el cabello de Fate sintiéndose intoxicada como siempre por el olor de la rubia. Por su parte la Elementum acaricio sus cabellos rojizos lentamente, perdida en sus pensamientos. Como había deseado ese contacto y como había anhelado tener a Nanoha cerca, así, sin preocupaciones. Cerró los ojos sabiendo que aquello no podía durar para siempre. Pasó una mano por su rostro tratando de limpiarlo y se alejó, evitando que la Deumonium fuera capaz de verle a la cara. Siempre se había preguntado, ¿Qué era tan diferente entre sus razas? Ahora mismo, comprendía un poco mejor cuales eran las diferencias y porque parecían tan importantes.

-La poligamia es permitida por ustedes- habló Fate.

Nanoha le miro con extrañeza, sin entender a qué venia eso al tema.

-Sí, pero eso que…

-Nosotros…- Fate coloco un dedo en su boca para hacerla guardar silencio-. Nosotros solo contamos con una pareja en toda nuestra vida. La persona que elegiste, que te eligieron y nadie ocupa su lugar, jamás.

Nanoha elevo una ceja, esperando a que continuara. Fate sintió su corazón dolerle y alejo su mano de ella, retrocediendo lentamente, intentando alejarse más.

-La esperanza de vida de tu raza, ni siquiera sobrepasa a los 60 años y nosotros, podemos vivir cien.

-Ustedes creen en dioses, tienen ceremonias ostentosas y se conectan con la naturaleza como si fuera parte de ustedes. Nosotros creemos en nuestra suerte, no respetamos ninguna costumbre y difícilmente podemos distinguir que planta es la que envenena y cual no- Nanoha hizo una pausa avanzando hacia ella, los mismos pasos que Fate había retrocedido-. Todo eso lo se Fate.

-Hace diez años, tu raza masacro a la mía,- la rubia intento no llorar- y nos obligaron a cumplir un pacto que nos degradaba.

-Yo no soy quien lo hizo…- Nanoha lo dijo casi como un lamento.

-Y yo no soy quien te odia por eso- una sonrisa agónica subió a los labios de Fate-. Ya lo entiendes Nanoha, ¿Puedes verlo? No importa lo que ocurre entre nosotras, no importa lo que somos. Cada persona ajena que no piensa como nosotros, forma una barrera que nos divide.

-¡La romperé entonces!-grito furiosa.

-¡Y ellos te romperán a ti!

Solo el ruido de sus respiraciones rompía el silencio. Sus ojos continuaron fijos en los de la otra, intentando trasmitir todo lo que deseaban solo con eso. Otra lágrima se deslizo por la mejilla de Fate y Nanoha soltó un gemido ahogado.

-Ellos, los que están arriba de ti, pueden arrebatarte todo lo que amas y pueden arrebatármelo a mí también. Los míos indudablemente lo harán, lo sé y yo no puedo perder de nuevo eso Nanoha, no de nuevo.

-¡Te amo! ¿Porque es malo que lo haga?- grito exasperada- ¡¿Porque no puedo amarte?!

El corazón de Fate latió el doble de rápido, de forma dolorosa. Nanoha no tenía por qué haberlo dicho ahora, no tenía por qué haberlo dicho jamás. Ella no deseaba saber lo que solo les haría sufrir más. Las lágrimas se deslizaron por su rostro, acompañadas por las de Nanoha, quien había comenzado a sollozar e intentaba limpiarlas sin éxito con las mangas de su blusa.

-Porque no soy como tú- susurro bajito Fate.

-¿Tú no me amas?- sollozo Nanoha.

Fate bajo la mirada. No podía decirle la verdad y ni podía mentirle ahora mismo. Permaneció en silencio, dejando que sus lágrimas cayeran por su barbilla, a sus ropas. Pronto sintió el calor de Nanoha traspasarle con un fuerte abrazo y no pudo evitar corresponder. Aquello era todo lo que necesitaba para sentirse en paz, sin miedo. Rodeada por aquel sentimiento tan hermoso que parecía desaparecer todo su dolor y todas sus preocupaciones. En ese lugar es donde deseaba poder estar por siempre. Rodeo con sus brazos a la pelirroja y junto mucho más sus cuerpos, queriendo fundirse de esa forma con ella. Nanoha elevo la mirada observando sus labios y tomo su rostro suavemente, acercando sus rostros. Cuando sus alientos se combinaron haciéndolas sentirse mareadas y sus bocas estuvieron casi rozándose, Fate se alejó de ella negando con la cabeza.

Ahora mismo, besar a Nanoha sería algo muy doloroso y eso era lo último que deseaba sentir con ella. No quería sentir culpa besándola, ni imaginarse a su madre mirándola con desprecio, ni a su hermana mayor odiándola por ello y sobre todo, no deseaba que alguna de ellas mirara con ese odio a Nanoha, porque aquello le rompería el corazón. No deseaba perder a nadie más. Nanoha la dejo marcharse y dejo que Fate corriera mientras se sentaba sobre el suelo, soportando las lágrimas.

Justo en ese momento Arisa llego junto a ella y sin preguntarle, sin saber lo que ocurría, le abrazo con fuerza, esperando poder calmar su dolor. Nanoha estalló a llorar en ese momento, gritando en un intento de sacar aquel sufrimiento y aquel sonido rompió el corazón de Fate… pero no detuvo su carrera.


-Els Tasmin y Auris Gaiz han caído, los ganadores son Micaiah Chevelle y Fabia Crozelg- se escuchó con fuerza.

El público continúo en silencio, aterrado por lo que acababa de ocurrir. La pequeña niña, simplemente había elevado una mano y de pronto, las dos guerreras Deumonium habían comenzado a gritar en agonía, antes de auto atacarse con sus corazones y su magia. Amy había tenido que dar por terminada la pelea evitando que el suicidio se llevara a cabo. Ninguno, ni siquiera el concejal Elementum era capaz de hacer algo así y Lindy Harlaown, mantenía los ojos abiertos en impresión, no esperando ese tipo de desenlace. Ahora mismo no entendía como existía alguien como esa niña. Micaiah camino hasta Fabia y la tomo en brazos dándole un beso en la mejilla para sacarla del lugar y la niña sonrió. Los leves aplausos se escucharon por el lugar de parte de algunos Elementum, pero los Deumonium permanecieron en silencio. Desde su asiento Ellis McGaren maldecía una y otra vez y las mellizas Florian se cubrían la boca, aterradas de lo que acababa de pasarle a dos de sus amigas. El encuentro no había durado ni siquiera dos minutos.

-¿Pero que es ese monstruo?- pregunto Kyrie Florian.

-No lo sé- hablo Schach-. Pero comienza a orar para que no te toque como oponente.

-Si Alicia es más fuerte que esa cosa… ya puedes empezar a temer McGaren- apunto Tribeca.

Tribeca en ningún momento dejo de observar a la niña en brazos de Micaiah, como si de un momento a otro esta fuera a saltar hacia ella. Ahora comprendía porque sentía aquella incomodidad cerca de ella, como si los sentidos de su cuerpo le avisaban lo peligroso que era encontrarse cerca de Fabia. Los ojos de la niña le miraron desde la distancia y sonriendo con inocencia elevo su manita para agitarla diciéndole adiós. La Deumonium contuvo el aire, sin saber que pensar sobre aquello y sintió sus labios temblar al saber que esa niña era lo que con tanto afán cuidaba Victoria Dahlgrün.

¿Qué era Fabia Crozelg?


CeeLes: Hehehe, ¿Hubo traumas? ¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Comentarios? Todo es bienvenido, muchas gracias por leer.