─ …Akari tomó la decisión, por todo lo que Kyōko-chan estaba pasando, lo que ella misma provocaba

Saben lo absurdo que se escuchaba toda esa historia anterior, muy… fuera de lugar… tal vez… muy fantasiosa por así decirlo. Eso y mucho mas era lo que Himawari estaba pensando en ese instante, pero algo tenía que tener lógica pero la historia que Akari le acababa de contar carecía de todo y mucho más.

Himawari bebió otro sorbo de té, pequeños tragos hasta que terminara la narrativa de la pelirroja, y con el fin de la historia también había llegado el fin de su té. Bajó la taza y la colocó sobre la mesa, misma que en silencio había quedado después de que Akari terminara su… ¿cuento?

La carrera que había tomado Akari no le ayudaban a darle veracidad a su historia, pues la pelirroja se destacaba como escritora de cuentos para niños, algo que hacia demasiado bien. Sumándole eso a la ecuación lo que quedaba no era precisamente una historia para niños, pero si tenía la temática que las caracterizaba como las cosas sin sentido y fantasiosas.

─ Akari-chan… ─ por algo debía empezar pero… ─ lo siento, no puedo ─ Himawari se levantó con una expresión en blanco ─ no puedo creer lo que me acabas de contar, pero aun así algo si me queda bastante claro… intente, la verdad revelar el misterio porque así me sentiría mejor conmigo misma, pero cuando las pruebas empezaron a apuntar en tu contra yo desee estar completamente equivocada… ahora veo, que incluso no fui lo suficientemente confiable para ti que hasta me ocultaste la existencia de ella ─ dijo apuntando a la pelirroja ─ quien supongo ha de ser tu hermana gemela o prima parecida, la verdad no sé. Pero después de todas las mentiras yo… jamás pensé que tu… de entre todas fueras capas de lastimar a una de tus amigas… estas… quedas detenida por intento de homicidio… lo… lamento ─ abandonó la celda dejando atrás a su mujer

─ Himawari espera ─ Sakurako fue tras ella alcanzándola justo antes de salir por las rejas del pasillo

Himawari desacelero progresivamente hasta que se detuvo ─ ¿tú lo sabias?

─ Si

─ Sabias que ellas… ─ ella empezó a titubear ─ sabias lo lo que planeaban

─ Si

─ ¿Por qué? ─ pronuncio suavemente ─ ¡¿Por qué no las detuviste?! ─ gritó tomando a su esposa mientras su mirada se oscurecía entre torbellinos de emociones

─ no puedo hacer eso

─ ¿no puedes? ¡Eres su cómplice maldición! ─ Himawari encaró a su esposa acorralándola en la pared ─ ¡ellas trataron de matar a Toshinō-senpai y tú solo te quedaste de brazos cruzados!

─ Himawari cálmate, así no son las cosas

─ Yo… ─ Himawari bajo los brazos que cayeron por los costados de Sakurako ─ yo renuncio… no puedo

─ ¿Por qué?

─ ¡acaso eres idiota! ─ Hima empujo sus brazos aventándose lejos de la castaña ─ es obvio que me equivoque, creí que mi mejor amiga jamás me mentiría y… y… ─ sus ojos se cristalizaron y gotas se formaron alrededor ─ resulta que no fui lo suficientemente buena, una amiga de verdad… incluso mi esposa… tú me ocultabas secretos

Sakurako no soporto mucho ver a su pechos grandes llorar, se acercó en un instante y la abrazó con fuerza demostrándole que aunque su cabeza hueca se equivoque y haga las cosas sin pensar, ella está ahí para amarla. Beso la mejilla de Hima volviéndola roja por el atrevimiento y lo vergonzoso que se veía estar así en esa posición, pero dejó que Sakurako le diera cariño.

─ Akari no quería lastimar a nadie ─ Akari apareció justo detrás de ellas en medio del pasillo

─ Akari solo deseaba que sus amigas fueran felices ─ dijo la otra chica de cabello rojo con vestido de sirvienta quien estaba parada del otro lado

─ Himawari, parece una mentira, pero es real

Akari caminó hasta estar junto a la pelirroja y a su costado se situó con la mirada puesta sobre Himawari quien había escapado de los brazos de Sakurako. La pelirroja se inclinó como disculpa por lo que había sucedido y dejando una sonrisa pensó que la mejor forma de convencer a Himawari era que la viera partir.

─ Himawari-chan, nosotras nos sentimos igual cuando descubrimos lo que podíamos lograr, ahora para nosotras es simplemente natural. Este poder nos permite hacer realidad cualquier sueño de cualquier mujer, podemos llevar felicidad a nuestros seres queridos. Así como muchas Kyōko-chan lo ha decidido, Akari debe ir con ella. Adiós ─ la pelirroja agitó su mano y de la nada empezó a desaparecer como polvo destellante con un brillo especial, se esparció movido por el viento y su brillo se apagó lentamente

Himawari miró atónita el lugar donde estaba parada la pelirroja sin saber que era exactamente lo que había ocurrido. Hima temblando caminó hasta el sitio junto a la pelirroja Akari siempre con una mano en el aire esperando toparse con algo, pero no logró nada.

─ ella no pertenece a este lado ─ dijo Akari llamando la atención de Himawari ─ Himawari debe desear y Akari hará ese deseo realidad

─ ¿eres un ángel Akari?

─ No Himawari-chan, pero puedo cumplir tus deseos

─ quiero saberlo todo

─ está bien

Todo pareció ser solo un sueño, pero para Himawari los sueños no son siempre las representación de imágenes aleatorias dentro del cerebro cuando se llega al estado de relación o reduce la actividad y la sensibilidad; no, para ella todo fue una reproducción coordinada y ordenada de eventos con un desenlace único, que aunque desafiaba las leyes físicas y carecían de explicaciones razonables, dichos eventos explicaron en detalle lo que estaba sucediendo.

Ya en su casa Himawari no le quedó otra más que tirar la toalla, no solo porque estaba lejos o simplemente no podía resolver el caso, aunque el caso estaba ya resuelto, pero no podía formular un registro con cuentos de libros mágicos y chicas pelirrojas con poderes para conceder deseos. Era ridículo si se lo pensaba bien, pero gracias al deseo que Akari le dio todas las respuestas que ella quería, pero la verdad fue demasiada para ella.

─ aquí tienes Hima, un poco de pastel como querías ─ Sakurako colocó sobre la mesa que estaba en el centro de la sala y frente a Hima

─ gracias ─ dijo en tono suave casi susurrando

─ ¿Qué te preocupa? ─ Sakurako tomo asiento en el suelo junto a su esposa

─ es que… tengo una duda

─ ¿existencial?

─ podría ser

─ ¿estás pensando en el deseo de Toshinō-senpai?

─ ¿no te asusta no recordar nada?

─ No, porque al no recordar no sabré el por qué de mi miedo

─ Pero… ¿no existe otra manera? Si el reinicio se da, ¿eso no llevaría a que surja un bucle infinito?

─ no sé de qué hablas Hima ─ Sakurako dijo rascándose la cabeza

─ quiero decir, que la historia se repetirá sin que podamos hacer nada una y otra vez

─ A eso… mmm… no lo hará

─ ¿Por qué estás tan segura?

─ Porque el otro lado no será afectado y Toshinō-senpai no podrá olvidar

Himawari saboreo su pastel intentando creer en las palabras de su esposa, de ser cierto, pero existía un detalle que no estaba del todo claro, incluso Akari parecía no tener la respuesta a esa incógnita. ¿Quién fue la Kyōko del deseo? ¿Quién fue la que quería tanto ser famosa? y más importante aún ¿Dónde está esa Kyōko?

─ oye Hima ¿Akari-chan se quedará en la cárcel?

─ Si, a decir verdad es como si no le preocupara, después de todo puede salir de prisión si así lo desea sin que nadie se pueda dar cuenta

Sakurako abrazó repentinamente aHimawari sacando de lugar a la chica de cabello azul, usando su peso la llevó al suelo sin dejar oportunidad a un escape. Sonriéndole con amor beso la nariz de Hima y susurro un detalle tan bajo que casi fue llevado por el viento

─ sabes que el reinicio borrara nuestros recuerdos ─ dijo Sakurako ─ esta es una oportunidad que tengo para decirte lo mucho que te amo sin que me estés molestando por ello luego

─ sé que me amas así que no espero que me lo digas Sakurako, pero reconozco que me llena de felicidad escucharlo de tus labios

─ Hima-chan, ¿puedo besarte?

─ jamás permitiría que alguien como tú me besara ─ dijo Hima volteando el rostro sonrojado ─ a menos que seas la chica que más amo

─ entonces ¿soy esa chica?

─ Si Saku-chan, eres esa chica

Beso.

Fin.

Bueno gente esto ha llegado a su fin, la verdad no planeaba revelar nada de nada. Porque así es mejor. Sin más que decir disfruten de esta partecita.

Akari se despertó temprano como parte de su rutina y de su trabajo, ser una sirvienta de tiempo completo en la mansión de Kyōko. Como ella no habían muchas que vivan en la mansión, solo un par más que vienen de vez en cuando, así lo había querido Kyōko.

Como parte de su trabajo preparó lo necesario para ese día, día que comenzaba en los primeros minutos en los que Kyōko empezaba a ser activa. Vestida de traje de criada la pelirroja tocó suavemente sobre la puerta de su ama

─ ¿Kyōko-chan? ─ No era seguro que la rubia le respondiera pues casi nunca lo hacia

Akari interpretó el silencio dándole la oportunidad de aventurarse en los aposentos de la rubia, con delicadez abrió la puerta y se adentró en la habitación media oscura. A medida que su pie pisaba el suelo los ruidos que hacían sus pisadas no estaban bien afinadas, curiosa por eso desvió la mirada al suelo encontrando miles de hojas que lo cubrían.

─ ¿Qué ha pasado aquí?

Akari doblo sus rodillas para alcanzar algunas hojas, ayudada por la débil luz del sol que se colaba vio unos dibujos medio entendibles pero que se repetían en cada hoja

─ Ayano…

Akari reacciono a ese nombre, repentinamente unos gimoteos le acompañaron. Sin perder tiempo se acercó a la cama pero no llegó hasta la rubia por haber quedado impactada

─ Ayano… no… no me dejes ─ Kyoko tenía lágrimas en sus ojos y sollozaba dormida apretando con fuerza una almohada

Akari retrocedió a prisa saliendo de la habitación, afuera se detuvo de repente y reviso una hoja que había recogido en la habitación de Kyōko. Ahora con mayor iluminación aprecio el dibujo bastante bueno de una chica de larga cabellera que ondeaba al viento que parada a la sobra de un árbol presumía su belleza esperando el momento de su cita que jamás llegará

─ Sugiura-senpai

Algo estaba mal las cosas no debían ser así, Akari lo presentía como un dolor en su pecho que le cortaba la respiración. Estaba mal, los deseos estaban mal. Rápidamente agarró dentro de su habitación un libro de aspecto deteriorado donde con rapidez empezó a escribir

─ ¿Qué pasa? ¡No! ─ Pero lo que debía suceder no parecía ocurrir ─ ¿Por qué no desaparecen? ─ Las palabras que escribía no desaparecían

El teléfono sonó en ese mismo momento y Akari lo atendió sabiendo quien era la que estaba del otro lado de la línea.

─ ¡Sakurako-chan! ¿Qué sucede?

se ha roto la conexión Akari-chan, el reinicio cerró la puerta al otro lado

─ ¡no! ─ grito al aparato con lágrimas fluyendo por el dolor ─ ¡ella está del otro lado! ¡Ella está del otro lado! No puedo… no puedo ayudarla… ─ Akari cayó de rodillas sintiéndose impotente ante esa situación, sus poderes la abandonaron y su corazón lo lamentó, ya no puede ayudar a la chica que ama.

Lo siento mucho

Y esto acabó aquí, ahora si por fin terminé este fanfic.

Yo soy Gabriel que les desea un buen día.