Lluvia


Ron Weasley



Subí ágilmente a mi habitación, recogí mi mochila la cual descansaba vagamente debajo los pies de la cama. Saqué los cuadernos y libros que había ocupado en la mañana y coloqué dentro de ésta el paraguas encogido dentro de su funda azul y un block de notas. Fui al baño, me lavé los dientes, peiné mi cabello y terminé por acomodarme mi impecable uniforme. Faltando diez minutos para las tres de la tarde me despedí de mi madre, saliendo de mi hogar a paso algo rápido.

Quería encontrarme con Harry antes de preocuparme de la academia de ajedrez, no para desearle suerte, porque sé que esas cosas, incluyendo el destino, no existen. Uno es capaz de lograr las cosas que desea según sea la capacidad de nosotros mismos, no de las circunstancias que son ajenas a ti. Si eres fuerte, sobrevives ante cualquier situación. Si confías en ti, tienes las ganas de hacer algo nuevo, ¿por qué entonces necesitar suerte?

Durante mi trayecto hablé con mi subconsciente, iba a sacar mi ipod, cuando noté, ya estaba a la entrada del colegio. En la ventana perfectamente limpia de "La casita de los atrasados" vi mi imagen proyectarse, aproveché de acomodar el nudo de mi corbata, se había corrido un poco al ir a paso expedito.

Fue entonces que vi la lisa cabellera de mi hermana brillar con la tenue luz solar, para saber que no llegaba tarde y poder ver a mi amigo antes de su reunión. Me disponía a gritar su nombre, pero cabelleras de distintas tonalidades iban haciendo su presentación. Una rubia platinada, Luna. Una azabache, Harry. Una castaña, Granger… ¿Granger? ¿Qué hacía esa chica con ellos?

-¡Ron! ¡Estamos aquí! –Demasiado tarde para huir, Ginny me llamaba estrepitosamente, agitando sus manos, llamando la atención de estudiantes, auxiliares y cuanta gente pasaba en aquellos momentos.

Suspiré y caminé hacia ellos, mientras el grupo hacia lo mismo hacia mi cuerpo. No necesita ser algún consejero tarotista o adivino para saber que mi presencia a Granger le incomodó. Su rostro alegre se transformó al de un animal cuando le quieren quitar su comida. Fue la primera impresión que me dio, casi me río al imaginármela en mi cabeza con la cara de un gato enfurecido, mostrando sus garras y dientes al acosador, un gato con una peluca castaña enmarañada.

-¿Qué es tan gracioso que sonríes? –Preguntó Harry.

-No viene al caso decírtelas ahora –Contesté- ¿Tienes todo listo para tu reunión? ¿Draco vendrá?

-Me avisó que no asistirá a clases durante esta semana, su hijo tiene principio de bronquitis y su madre no le puede cuidar-

-¿Quién más de tu lista falta entonces? –Harry partiría mal si faltaban más integrantes de su lista a CEAL. Esta era la primera reunión, aquí se presentan todas las listas de los estudiantes que quieren salir electos, en el caso de mi amigo Harry, los escogidos para trabajar con él par a par eran: Harry, obviamente con el cargo a presidente, además, tenía la idea de hace años formar un CEAL dirigido por él. Luna, la cual por una apuesta sucumbió a integrarse a la comisión y tiene potencial en lo que respecta a organizar cosas, su mente es muy creativa. Ella postulaba al cargo de vicepresidenta. Draco, ocuparía el cargo de secretario de actas. Es ágil tomando apuntes, haciendo aportes concisos con las palabras adecuadas, además de desenvolverse muy bien en lo que respecta a entrevistas y solicitudes. Pero quienes no me convencían hasta el día de hoy, eran los faltantes integrantes a nombrar. El dudoso número uno de mi lista es Cedric. Fue nuestro compañero en primero medio, pero se quedó repitiendo al haber reprobado tres ramos. Ahora es compañero de Luna y Ginny, ambas dicen que es un chico muy atento, y debido a la frustración de haberse quedado un año atrasado, cambió radicalmente, se volvió más preocupado de sus estudios. No he entablado mucha conversación con él, Draco también habla cosas positivas de su persona, ambos trabajan en el bar de las Tres Escobas, por lo que le confiaron el cargo de tesorero. La segunda y última de mi lista, Katie, otra compañera de mi hermana, además es miembro del equipo de fútbol femenino, salió mejor jugadora los dos últimos años por sus dotes deportivos. A ella le asignaron el cargo de actividades extraescolares. ¿Por qué dudaba de ella? Creo que dudo de toda persona que no conozca cien por ciento. Mi problema mayor, es que no me interesa conocer a más personas, puede que me suceda lo mismo que sucedió con Lavender años anteriores, y si bien ahora las cosas se estaban arreglando, no prefería arriesgarme, contaba con un grupo de amigos lo suficientemente grande y unido ¿Para qué gastar mi tiempo conociendo gente, si ya tengo todo lo qué necesito?

-Draco, pero al tratarse de asuntos familiares tiene justificación, los demás chicos ya están en la sala de reuniones-

Nos dimos las manos, mientras que con las otras dos faltantes nos golpeábamos en señal de apoyo la espalda de cada uno.

Ese simple gesto, y sabía que le transmitía a Harry todo mi apoyo.

-Me tienes que contar cómo les fue –Declaré.

-Y claro, que a Luna se la coman los perros –Reclamaba la rubia al ser ignorada por mí.

Los restantes se rieron ante el comentario de la chica.

-Claro que no me olvido de ti –Le abracé de manera fraternal y le besé su mejilla-, No dejes que no tomen enserio tus opiniones en la reunión, sabes que eres el punto crucial en esta lista para salir victoriosos.

Ginny hizo lo mismo que yo, la abrazó y besó en la otra mejilla, Harry hacía señas a los otros postulantes, diciéndoles que ya iban en camino a la sala de reuniones. Mientras ocurrían estas situaciones, miré de soslayo a Hermione, ella veía como Ginny besaba ahora a Harry dándole ánimos, bajó su rostro y al parecer, estaba muy entretenida viendo sus zapatos sin brillo.

El timbre sonó y con aquel sonido mi hermana empujó a mis otros dos amigos para que se fueran de una vez, se fue empujándolos hasta perderla de vista.

Granger y yo nos quedamos mirándonos esta vez. Ella me clavaba su mirada sin expresiones, yo le contenía la suya, era una guerra, como jugar a las "quemadas".

-¿Por qué te quedaste de corrido en el colegio, si tenemos clases a las 17.00? –Para salir del incómodo silencio, y para pestañar con un motivo –porque al parecer, ella no iba a pestañar en días- le pregunté lo primero que se me vino a la mente.

-No sabía que el colegio era tuyo y tenía que pedirte permiso para quedarme aquí –Contestó de manera altanera- ¿Algún problema qué me quede?

En mi interior contaba hasta diez una y otra vez, rápidamente para que no le lanzara algún improperio, pensaba disculparme por mi actitud de hoy a pesar de que no tuve la culpa completamente yo, pero con ese carácter bien difícil se me iba a hacer.

-Era solamente una pregunta –Corté con el pleito antes de que se agrandara. Pensé en qué más preguntarle- ¿Almorzaste con mi hermana y mis amigos?

-¿Tienes problema con eso también? Te informo que ellos también son mis amigos ahora, y si quiero, puedo almorzar con ellos las veces que quiera, y quedarme a dormir incluso en este colegio, puedo hacer todo lo que se me venga la gana-

-¡Estoy tratando de ser amable contigo, y tú, lo único que haces es contestarme de mala forma! –Exploté, su actitud osada y rebelde no me estaba cayendo nada de bien. ¡Ya llevábamos dos peleas en menos de un día!

-Disculpa majestad que mi carácter no le sea de su agrado, pero está bueno que te bajen de la nube que tú mismo alojaste. ¿Dices que eres amable conmigo? Pues, fue súper amable lo que hiciste hoy después de terminar la clase hoy en la mañana, y no hablaré del rostro que pusiste cuando me viste apenas llegaste al colegio, parecías un gato enfuruñado, aunque después volviste a tu etapa tonta y comenzaste a reírte bobamente-

¿Yo había puesto la misma expresión que ella? Ahora no pude evitar reírme, debió ser graciosísimo, yo imaginándomela tal cual como ella me imaginó a mí… un momento ¿Por qué me río?

-…Estúpido –Le escuché decirme.

-¿Estúpido? Podrías decirme algún otro sobrenombre, no lo sé, tienes tanto vocabulario humanista… -Creo que encontré mi nuevo hobbie, molestarla, sacarla de sus casillas, eso me hacía ganar puntos, me vengo por cada objeción que ella haga.

El gato que se siente amenazado porque le quitarán su comida volvió a nacer, ya veía que efectivamente, sacaría sus garras y me daría unos cuantos rasguños, hizo al parecer, el mismo ejercicio de relajación, peros supongo que en vez de contar del uno al diez, ella decía las letras del abecedario.

-Majadero, simple, mentecato…-

Y la tenía en la palma de mi mano, me insultaba de manera educada.

-Necio, memo, sandio…-

Pero debía de reconocer que no se daba por vencida, creo que le gusta ser la ganadora en todo, no se lo permitiré.

-Ganso, soso… -

¿Cuántas palabras más pensaba decirme?

-Lerdo, burro…-

-¡Hermione! ¿Nos juntamos en el recreo? –Mi hermana interrumpía el listado de la nombrada haciendo acto de presencia junto a nosotros nuevamente. La castaña me miró, clavó sus pupilas en las mías, e hizo una mueca que era similar a una sonrisa torcida, solo significaba una cosa, ella había ganado la batalla que yo había comenzado.

-No lo sé Ginny –Cambió drásticamente el tono voraz de su voz por unas cuantas tonalidades más suaves-, veré si me desocupo a tiempo en la biblioteca, para alcanzarte a ti y a los demás.

Sus últimas palabras las dijo mirándome nuevamente. Ella, inconscientemente, me dio otro motivo para molestarla.

-¿A la biblioteca de nuevo? O sea que eres una aficionada a permanecer encerrada en cuatro paredes, llena de libros ¡Qué divertido! –Me burlé.

Ginny le miraba preocupada, y a mi me propinaba miradas de odio, más fuertes que la que veía nacer en Granger.

-¡Ron Weasley! Que mal educado eres, no sé como eres mi hermano-

-Yo tampoco lo sé –Argumentaba, haciéndose la ofendida-. Un gusto compartir contigo y los chicos el almuerzo.

Se desabrochó otro botón de su camisera –los dos primeros ya dejaban al descubierto su cuello y parte de su pecho- y se soltó un poco más su corbata. Besó en la mejilla a mi hermana, y lo que hizo a continuación me dejó petrificado.

Acercándose lentamente hacia mí, se acercó a mi mejilla y la besó. Me volvió a dar su mirada en señal que "volvía a ganar" por no sé cuántas veces ya en el día, se dio la media vuelta para hacerle la señal de "chao" a Ginny y embarcó rumbo a la biblioteca.

Comencé a respirar a los segundos después, mi corazón latía desenfrenadamente, y no conocía la razón, no podía moverme, tampoco razonar con vehemencia.

-Tierra llamando a Ron, Tierra llamando a Ron –Jugaba Ginny, poniendo su palma de su mano frente a mí. Comenzó a reírse, me besó mi mejilla. Salí del trance.

-¡Anda a clases! hace rato que tocaron el timbre –Le grité.

Ella se fue corriendo, pero riendo como las locas.


Eran las cuatro de la tarde, aún faltaban cuarenta y cinco minutos para que la reunión acabase y saber como les había ido a los chicos. Eran las cuatro de la tarde y yo me encontraba sentado en una de las mesas que albergaba el pequeño salón donde todos los miércoles practicamos ajedrez. Eran las cuatro de la tarde y miré hacia la ventana. Vi una cabellera castaña pasar fugazmente. Eran las cuatro de la tarde, llevaba diciéndome eso hace exactamente unos diez minutos atrás. Todo lo que tenía que arreglar en aquel salón lo había echo en apenas media hora. No era difícil acomodar mesas y sillas, sacarles el polvo con un paño húmedo, borrar el pizarrón, contar las piezas de los ajedreces, todo estaba intacto, como el año pasado.

La otra media hora, la había ocupado pensando en la persona que acaba de ver. Decidí salir a buscarla en ese momento. Cerré el salón, rápidamente.

No sé por qué comencé a seguirla como si yo fuera un espía, me escondía entre los pasillos, entre los árboles. Ella era una especie de turista que visitaba alguna ciudad por primera vez. En sus manos llevaba un papel, de seguro era el mapa del colegio. Hogwarts es bastante grande, yo no me perdía porque inicié mis estudios a los cinco años, y esos fue hace bastante. ¿Sería tan orgullosa Granger para no pedir ayuda a saberse ubicar mejor en el colegio? Decidí salir de mi personaje de espía, para sacarla de sus casillas una vez más.

-¡Granger!-

Ella se volteó, desagradablemente. -¿Qué quieres?

-Nada, solo pasaba por aquí, y te vi algo perdida ¿Necesitas ayuda para encontrar… hum… nuestra sala de clases por ejemplo?-

Ella no contestó, pero quien sufrió las consecuencias fue, el papelito que hace unos instantes era un mapa, lo destrozó y me tiró los picadillos a la cara. Se volteó y siguió caminando.

-¡Hey! ¿No te enseñaron modales? La basura se bota en los papeleros –Bien, punto para Ron.

Se devolvió, se agachó y producto de su movimiento su falda se tambaleó con una leve brisa. No vi nada más allá que sus delgadas y formadas piernas, llevaba unos shorts cortos debajo de su uniforme que cubrió lo demás. Me dejó nuevamente paralizado. Se tomó el tiempo para recoger papel por papel y nuevamente me sorprendió. Se agarró de mi cinturón para poder levantarse, todo lentamente. Me miró, respiró del aire que yo respiraba. Me agité, sentía arder mis mejillas y mis orejas. Sentí sus manos dentro de mis bolsillos.

Ella, me dio la sonrisa de ganadora.

-Supongo que, entre un basurero y tú, no hay gran diferencia –Rompió el contacto con aquella frase y se dispuso a marcharse.

El color carmesí aún no me abandonaba, pero no podía permitirle que me noqueara de esta forma, alcancé a tomarle el brazo para detenerla.

-¿Qué es lo que pretendes Granger?-

-Demostrarte que no dependo de ti, que soy superior a tu persona, y que está bueno que te dejes comportar como si fueras un niñato, te lo dije hace un par de horas atrás-

El sol que fue testigo de nuestra discusión al inicio de las clases de la tarde no se hacía presente en este momento, el cielo estaba gris, matizándose con unas nubes más cargadas que venían del sur con paso seguro, menos mal que había traído el paraguas… el clima cambia tan rápido en este sitio.

-Yo solamente venía a ofrecerte mi ayuda, y tú te comportas así. Por eso no vamos a congeniar nunca Granger-

-¿Y quién dijo que yo quería congeniar contigo?-

-Bueno… somos compañeros de clase, lo mínimo es que nos llevemos bien –Ella tenía razón, no me afectaba el echo de que no nos hablásemos en clases, al parecer no teníamos gustos en común, no pertenecíamos al mismo electivo. Pero había algo en mi interior que me decía, a modo de instinto que debía de acercarme a ella.

-Tan caballero que te portaste hoy en la mañana…-

-¿Vas a sacar a flote nuevamente lo de la mañana? ¡Así nunca terminaremos de discutir!-

-¡Pídeme disculpas de una maldita vez entonces! –Gritó.

Su rostro se tensó. ¿Eso era lo que quería? Ok.

-Disculpa por lo de la mañana –Me observó. El timbre sonó y me dejó parado al medio del pasillo.

-Mujeres…- dije marchando al árbol donde de seguro, estarían ya los demás.


La reunión no fue tan complicada. Se encontraba el director del colegio, Don Albus, el profesor de actividades extraescolares, Hagrid, y los antiguos miembros del CEAL quienes eran de cursos inferiores. La lista de mi amigo es la única que se presentó, por lo que es la única que irá a competencia. Si saca el 50% de votos de los estudiantes, quedarán como el CEAL 2006-2007 de Hogwarts. Si esto no sucede, se hará nuevamente una reunión para llamar a más interesados en participar. La próxima semana tendrían que hacer su propaganda, visitar a los cursos y decirles sus ideas, la semana próxima a aquella, serían las votaciones.

La tarde se hizo mucho más helada en cosa de minutos, la leve brisa de unos momentos atrás era más hostigosa, y unos pequeños goterones empezaban a mojar los terrenos. Permanecíamos en recreo, decidimos salir de la protección del árbol, pronto el pasto se pondría resbaladizo. Y como estábamos en las primeras semanas de clases, Filch pasó avisando que se suspendían las clases de la hora siguiente, podríamos irnos a nuestros hogares temprano.

La garúa se hizo intensa, hilos de agua caían ruidosamente en los paraguas de los muchos estudiantes que comenzaban a abrirlos para protegerse del líquido. Neville con Luna compartían paraguas, Harry y Ginny hacían lo mismo, yo era el único que se encontraba bajo uno. Sin pareja.

Íbamos media cuadra arriba del colegio, con la maría de los estudiantes, cuando recordé que en el salón de ajedrez había dejado mi reloj cuando me dispuse a limpiar las mesas.

-Vayan ustedes a casa, se me quedó mi reloj en el salón de ajedrez –Hablé.

-Te esperamos –Respondió Harry.

-No es necesario, procura llegar con mi hermana a salvo-

-Como si fuera el fin del mundo Ron, tan sobre protector… Vamos Harry –Ginny tiraba del brazo a mi amigo, la otra pareja de enamorados también continuó su camino.

Mientras descendía al colegio nuevamente, un trueno adornó el sonido de mis pasos con el chapotear del agua. En el pronóstico del tiempo se anunciaba una leve llovizna, no un temporal con truenos y lo demás.

Llegué al recinto nuevamente, eran escasos los personajes que se encontraban ahí. El salón de ajedrez se encontraba al final del colegio, cerca de una de las tres estancias con pasto y árboles que ofrecía la casa de estudios. El piso estaba resbaladizo, ya en las orillas se forjaban pequeños riachuelos que terminaban en grandes charcos. Abrí la puerta, saqué mi reloj y decidí acortar el camino, yendo por el sitio donde siempre nos solíamos juntar después de las clases para descansar. El viento era más potente, agarraba mi paraguas con fuerza, pero al intentar poner mi reloj durante la caminata a la salida del colegio, aquel implemento que me cubría de la lluvia voló al sector de los árboles y las bancas.

Corrí sin dejar de mirar mi muñeca, terminé de colocarme susodicho aparato cuando alguien puso mi paragua en mi mira.

Inconscientemente había corrido hasta debajo de nuestro árbol, y allí se encontraba Granger, mojada de pies a cabeza, empapada, al punto de que su ropa se le ceñía a su cuerpo, trasluciendo su sujetador blanco de encajes. Su cabello ya no estaba enmarañado. Sino, liso por la cantidad de agua que seguía bajando frenéticamente por sus curvas. Ella me miraba aún con mi paragua en sus manos.

-¡Granger! ¡Estás empapada! –Le quité el paragua de sus manos y se lo puse encima de su cabeza, al menos ahora no se mojaría más de lo que ya estaba-, sostenlo –Me saqué el vestón del colegio y se lo puse sobre sus ropas mojadas-. ¿Se puede saber que haces debajo del árbol? ¿Dónde está tu chaleco? ¿Por qué no traes paragua? ¿Por qué no te vas a tu casa?

Ella me miraba inexpresiva, estaba tiritando. Mi corazón latió con más fuerza, y no conocía la razón, tampoco mis impulsos obsesivos por protegerla, como si se tratase de Ginny o mi madre.

-Estaba debajo del árbol porque quería saber de Harry, Luna, como les había ido. Y también quería ver a Ginny y a Neville. No sabía que iba a llover, no tengo paraguas –Habló rápidamente, humo salía de su boca.

-Si eres tan inteligente te habrás dado cuenta que toda la gente hizo abandono del colegio ¿Por qué no te fuiste? –Trato de no discutir con ella, pero al parecer siempre escojo las palabras menos indicadas.

-Mamá me vendrá a buscar a las 18.30-

-¡Pero para eso falta muchísimo tiempo! Ni siquiera tienes paraguas, te dará una pulmonía. Ya estas bastante grande como para irte sola a tu casa-

-No me sé el camino de regreso a mi casa. Llegué ayer en la noche a la ciudad, no presté atención, y hoy mi madre se dio muchas vueltas para encontrar el colegio. Aún no nos acostumbramos a la ciudad-

Ahí entendí la razón del por qué se quedó de corrido desde la mañana en el colegio. Si apenas conoce las dependencias de éste, menos conocerá la ciudad… me sentí pésimo por haberla molestado en la tarde. Yo analizaba todo esto, esperando alguno de sus arrebatos, pero parecía avergonzada, bajó su rostro, y por primera vez no la sentí a la defensiva ¿Será que es débil a la lluvia?

Un trueno inundó el silencio, ella dio un brinco que me dio un susto. Eso era, le aterran los truenos, por eso está así, dócil.

-¿Te sabes la dirección de tu casa? –Le pregunté. Ahora, ambos estábamos debajo del paragua, en medio del pasto.

-Sí… -Contestó tiritando.

-Vamos a mi casa, está cerca de aquí, allí podrás usar algo de ropa de Ginny mientras esperas a tu madre, estar así te hará enfermar-

Alzó su vista, sus pestañas tenían agua, pero estaba convencido que no era lluvia, sino, lágrimas.

Salió del refugio del paraguas y volvió debajo del árbol, buscaba entremedio de unas bancas una caja dada vuelta, la invirtió y debajo de aquel cubo sacó un bulto formado por su chaleco.

-¿Qué tienes envuelto ahí? –Le pregunté cuando volvió a mi lado.

-Son libros, los pedí hoy en la biblioteca, no quiero que se mojen-

Una sonrisa nació en mi rostro. Prefirió mojarse completamente, antes de que le sucediera algo a los libros, definitivamente ella es alguien totalmente increíble. Le saqué su bolso de su hombro, quise cargar con él, además del bultito creado. Ella sostenía el paragua para que no nos mojáramos.

En ningún momento mi corazón dejó de latir con tanta efusividad. Tener a Granger al lado mío, sin sus palabrotas, sin su mal humor, sus quejas, arrebatos e insinuaciones raras, sumándole su miedo a los truenos que nos acompañaron durante el trayecto a mi casa, y su apegada y mojada vestimenta, la cual dejaba su cuerpo a manifiesto –si no fuera por mi vestón…- producía que en mi mente y en mi pecho se sintiera algo totalmente extraño y nuevo para mí. Algo que no había aprendido en el colegio, y que me recordó a primero medio, cuando conocí a Lavender. Tuve miedo en aquel momento… y recordé el primer pensamiento que tuve de ella cuando la conocí, Que linda chica

Me ruboricé inmediatamente, creía que el latido de mi corazón se escuchaba como si estuviera conectado a un alto parlante. Íbamos en una caminata silenciosa, la cual era decorada por pequeños chillidos si el clima proporcionaba un trueno, por muy débil que éste fuera.

-Ya estamos pronto a llegar… ¿Ves esos condominios que se encuentran siguiendo este sendero?-

Ella me observó y luego siguió la dirección de mi dedo. Asintió.

-Allá vivo con Ginny y mis padres-

Tres truenos más mientras acortábamos camino, cuando un automóvil hacía una especie de carrera con nadie; nos lanzó toda el agua acumulada en la orilla de la vereda, ella que ya estaba empapada y tenia su cuerpo frío y helado, quedó doblemente peor. Trate de interponerme, pero no fue lo suficientemente.

-Perdóname, te has mojado y retrasado por mi culpa, me aprovecho de tu paraguas y cargas con mis cosas-

Me habló con un tono tan melancólico, pero seguro, que sentí y noté el error de mis disculpas de hoy en la tarde. Ella me pedía perdón desde su corazón, yo le decía aquellas palabras para sacarle de quicio, por eso se enojó. Esto de convivir con mujeres ayuda de cierta forma.

-No te preocupes, menos mal que me devolvía buscar un reloj, sino, estarías ahí, y quizás en que condiciones-

-Apenas me contacte con mamá, le diré que me compré un paraguas, siempre quise tener uno, pero donde vivía no era necesario-

-De seguro que mañana lloverá de nuevo, mejor que te quedes con el mío, hoy probablemente los centros comerciales hallan cerrado temprano por el temporal-

-¿Pero y tú con qué te protegerás?-

-Hay más paraguas en casa, pierde cuidado-

-Gracias… por todo-

Fue lo último que dijo antes de que entráramos al ante jardín de mi hogar. La cerámica estaba muy resbalosa, casi al llegar a la puerta, sanos y salvos, ella perdió el equilibrio y alcancé sostenerla. La agarré de su cintura, la estreché contra mi cuerpo y nuestras miradas se contuvieron lo suficiente, otro trueno sonó y ella acortó todo el espacio que había entre nuestros cuerpos y se acurrucó en mi pecho.

-Estás… nervioso, tu corazón palpita muy fuerte –Habló aún apoyada en mi pecho. Yo no le quitaba mi mano de su cintura.

-…¿Pero que son esos ruidos de afuera? –Sentí la voz de mi madre, abrió la puerta y nos vió en aquella extraña posición.

-¡Ron Weasley! ¿Qué se supone que haces? –Exclamó alarmada. El echo que se viera que tenía arrinconada a una chica empapada entre mi cuerpo, sujetándola con fuerza de su cintura, y ella con una cara de desconcierto –por mis alarmantes latidos de corazón- no daban una vista muy decente de mi persona.

-No es lo que te imaginas mamá –Respondí separándome lentamente de Hermione, un trueno me ayudó, porque la castaña dio un brinco y un grito ahogado.

-¡Hermione, estás mojadísima! –Ginny también salía a nuestra llegada-, un momento, ¿Qué le hiciste a Hermione Ron?

-Conversen a dentro, el clima está pésimo –Mi madre mandaba a Ginny al baño por algunas toallas para secarnos y no gotear la salita de estar.

-Dime por qué estás tan mojada, estás tiritando y sale humito de tu boca –Ginny examinaba por todas partes a Hermione ¿Cree que soy un animal?

-En el recreo, antes de que comenzara a gotear, decidí ir a verlos… debajo del árbol –Hizo una pausa, se sonrojó hermosamente-, pero no encontré el camino hasta que la llovizna era ya un mini temporal, ya no estaban, no tengo paraguas y mi madre iría por mí al horario de salida de clases. Aún no me ubico en la ciudad como para haberme ido sola a mi casa y…-

-¡Pobre chica! De seguro que estabas muy angustiada –Mi madre la abrazaba como si se tratase de Ginny.

-Si hay algo que le temo en esta vida, es a las tormentas, no puedo actuar con decisión, me bloqueo... de seguro que estaría aún debajo del árbol, si Ron no hubiera aparecido…-

Acabando de decir esas palabras, ella alzó la vista, y me miró algo sonrojada. Mi corazón comenzó con el tamborileo.

-Ginny…-

-Ni que me lo digas mamá, vamos Hermione a mi habitación para que te pongas algo seco.

La castaña hizo una mini reverencia con su cabeza empapada y subió los peldaños disculpándose por ir goteando en el camino.

Suspiré cuando no la vi más.

-Eres todo un caballero amor –Mi madre me apretujaba contra su cuerpo, esparciendo besos entre mi rostro.

-Mamá, no tienes que hacer esto, ¡es vergonzoso!-

-Cuida mucho de ella, se ve que es una pobre e inocente muchacha-

Si supiera como es Granger cuando no está con el pánico de las tormentas… mi madre me guiñó un ojo y se escabulló por la cocina.

Me dirigí a mi habitación, busqué una muda de ropa y me encerré en el baño. Me di una ducha rápida para entibiar mi cuerpo con el agua que formaba vapor en el reducido cuarto. Cuando bajaba nuevamente, ella ya se encontraba sentada en el sillón, con unos jeans de Ginny, una polera que dejaba parte de su ombligo al descubierto por ser más alta que mi hermana, y una chaleca creada por mi madre a base de croché. Cuando me vio, me dio una sonrisa. La lluvia no cesaba, al igual que los truenos. Aún permanecía dócil.

-Llamemos a tu madre, para que ella venga a buscarte aquí –Le dije.

-Voy por mi celular- se paró y fue a la mesita de la entrada, donde permanecían sus pertenencias. Comenzó a deshacer el bultito creado por su chaleco, a sacar las cosas de su bolso y no lo encontró.

-¿No lo encuentras Hermione? –Preguntó mi hermana al notarla nerviosa.

-¡No está! ¡Lo perdí! –Se desesperó, se agarraba su rostro y se lo restregaba con brutalidad.

-¡Te harás daño Hermione! –Retaba mi hermana a la ofuscada chica-. Ocupa mi celular, mañana podemos ir a buscarlo al colegio, de seguro que se te extravió ahí, verás como lo encontramos mañana –Le animaba, al momento de prestarle su rosado celular.

-Gracias… -Ella marcó un número, esperó paciente a que su madre le hablara. Eran las 18.30 exactas, su madre debería de estar en Hogwarts precisamente-. Mamá, si, Hermione, mamá, estoy en casa de una amiga, me podrías venir a buscar aquí por favor…-

¿Y yo qué? ¿No me nombra? Me sentí un poco mal… pero bueno, poniéndonos a pensar, recién ahora pudimos entablar alguna conversación, y es por su temor a los truenos, me pregunto como responderá mañana.

-¿Qué te dijo? –Preguntó mi hermana.

-Que tome un taxi y le diga mi dirección, ella aún no encuentra el colegio, con el tráfico producto de la lluvia, así que se fue a casa, allá me estará esperando. ¿Dónde está el paradero Ginny?-

-Te iré a dejar yo a tu casa-

-¿Tú Ron? ¡Pero si te carga conducir!-

-No debes vivir muy lejos, ¿o no Granger? –Me molestó un poco la situación de que me estuviera evitando.

Ella se percató de mi cambio de estado de ánimo.

-No te molestes más por mí, suficiente trabajo te di el día de hoy, iré a tomar un taxi y le digo que me deje en la calle Diagon…-

-¿¡Vives tan lejos!? –Exclamó Ginny-. Con razón te pierdes, por allá hay muchas avenidas y calles, si te sientes segura, yo te acompaño hasta tu casa-

-No quiero molestar, de verdad…-

-Molestarás si te sigues haciendo de rogar, vámonos –Me dirigía a buscar las llaves del vehículo, pero mi madre entraba al salón donde nos encontrábamos con galletas recién horneadas y unos tazones con leche caliente. Pidió que comiésemos algo antes de marchar.

Una vez acabada la merienda, partimos rumbo al hogar de Hermione. La lluvia parecía cesar, los truenos durante el trayecto del viaje no se sentían, eran ahogados por los otros autos en la carretera por lo que no saltó en ningún momento. Cada cierto rato, le miraba por el retrovisor, iba atrás con Ginny, hablando sobre su electivo.

Si que queda lejos La calle Diagon en comparación al establecimiento y nuestra casa. En vehículo personal es una media hora de viaje.

-¡Esa es mi casa! –Apuntó a una hermosa casa de madera-. ¡Muchísimas gracias!

Se despidió de Ginny con un beso en la mejilla, y se disponía a bajar del auto sin usar mi paraguas.

-No te olvides, llévatelo –Se lo pasé, mirándola de reojo.

Ella lo abrió una vez fuera del vehículo y atravesó la parte delantera, para abrirme la puerta.

-Muchas gracias por lo de hoy, no lo olvidaré, y estoy en deuda contigo. Me iba a besar la mejilla, pero a último momento se arrepintió y me dio un abrazo.

No encendí el motor hasta que la vi estar dentro de su casa, Ginny se pasó al asiento del copiloto. Sabía que durante la media hora de viaje, tendría un enorme interrogatorio.

-Así que… ¿Qué tal se llevan ahora?-

-Igual que siempre-

-Yo no lo creo-

-Se comportó dócil por los truenos, te diste cuenta que les tiene pánico-

-No te conocía tantas atenciones de caballero, Ronnie-

-No fastidies enana-

Y así fue todo el trayecto hasta que llegamos a la casa.

-¡Chicos! Se fueron y no escucharon, por más que grité –Nos recibía nuestra madre-. A su amiga se le quedó el uniforme del colegio.

-De seguro que Ron querrá ir a dejárselo, ¿cierto hermanito?-

-Tan caballeroso que es mi hijo, es todo un Don Juan-

Dichas esas palabras, mi madre me entregó un uniforme a medio centrifugar. Vería de nuevo a Hermione, y tal vez, ahora me despediría con un beso.


Nota de la autora:

Siento el no haber podido actualizar antes, no tengo Internet en mi casa, por lo que ahora o estoy aprovechándome de la voluntad de mis amigos, o estoy en un ciber. O ESTOY CONECTADA ILEGALMENTE A LAS 4 DE LA MAÑANA XDDD No se pueden quejar, es un capítulo bien grande ^^ tienen harto para disfrutar, y espero alguno que otro rew, y como queda inconcluso, al parecer Ron volverá a ver a Hermione… ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Cualquier opinión, duda o lo que usted quiera decirme, al botoncito verde, no sea tímido/a ^^

Por cierto, he comenzado una nueva historia que tambien es Ron/Hermione, se llama Rescatada, esta en mi profile, si quieren, pueden ir a echar un vistazo, he subido un solo capítulo, también me gustaría saber su opinión con respecto a ella ^^.

¿Por qué años 2006-07? Porque en ese periodo se vio más firme la revolución pingüino aquí en Chile y yo la viví a puño, sangre y todo lo demás xD entonces, tengo información de sobra, y vivencias muy… geniales para el fic :D gracias por pasarse, y n ose pierda ^^

El próximo capítulo es POV Hermione (: