Este capitulo esta dedicado con todo el cariño del mundo a Mora, porque se lo prometí y por su cumple, espero que le guste mucho.
Llegué al diez, increíble ¿verdad, este capi es muy especial pues no pensé llegar tan lejos y lo he hecho gracias a ustedes.
Ahora si… Enjoy it!
Capitulo X: Desesperación
Katrina recibió el mensaje de Jeanne de llevar a Lyserg a París, era una orden, pero aunque no se la hubieran dado ella lo habría hecho.
Miró el interior de la sala de la casa, en un mueble grande estaba Lyserg, inconciente, no era para menos, grandes energía habían luchado en su interior y además estaba herido. Ella había improvisado unas vendas en los dos brazos del joven inglés, pues el izquierdo tenía una herida muy profunda y el derecho estaba quemado, ella no sabía mucho de medicina pero estaba tratando de ayudar, los otros se habían curado solos.
Katrina caminó hasta el sillón y observó a Lyserg, se veía relajado pero ella sabía que algo lo estaba atormentando, y eso la hacía sufrir, no era justo que de la nada saliera un grupo de personas y quisieran destruir su vida… suavemente, Katrina, pasó el dorso de su mano por la mejilla del ojiverde, ella deseaba con todas sus fuerzas serle útil en esta batalla pero sentía que estorbaba, lentamente se arrodilló junto al joven para susurrarle algo.
- Lyserg yo…
- Katrina ¿con quien estabas hablando ahora?- Liev acababa de entrar a la sala con Yoh y Ryu.
- Eee… con la Doncella- la chica se paró rápidamente y se alejó del inglés-, debemos ir a París ahora y llevar a Diethel con nosotros.
- ¡Perfecto, así todos podremos revisar nuestras heridas, decirles a los otros lo que averiguamos y prepararnos para lo que venga, ustedes están de acuerdo supongo.
- Claro, lo mejor en este momento es regresar.- Yoh, a pesar de ser siempre una persona tranquila, se veía preocupado, las cosas no estaban bien, lo que esa mujer le había hecho a Lyserg era horrible y algo le decía que había otros tanto o más fuertes que ella. Yoh recordó también a los extraños sujetos que los habían atacado en Japón y se preguntó que sería de los que escaparon y si había más como ellos.
Por mutuo acuerdo decidieron que se irían en la posesión de los Soldados X, no tenían tiempo para esperar un transporte común. Yoh habló con Hao quien estaba de un genio negro pero que aceptó ir, por supuesto en su espíritu de fuego.
Mientras ellos se dirigían una vez más a París, en la mansión del abuelo Diethel Sara se había cambiado de ropa y estaba sentada en un sillón descansando, debía aprovechar el tiempo libre que tenía pues sabía que pronto volvería a la batalla, pero estaba más tranquila pues ahora tenía un nuevo y gran poder y ya nada ni nadie la iba a derrotar. Sara recordó su infancia, no había sido fácil, como para la mayoría de los shamanes, había nacido y crecido en un pequeño pueblo de Inglaterra donde todo era monótono y la gente se escandalizaba por tonterías, cuando ella expresó que podía ver espíritus la marginaron y rechazaron, así que ella, en vez de negarlo, quiso aprender más, y tuvo la fortuna de conocer a Meiko y a Lytton… ya no sería rechazada ni odiada, todos le temerían y tendría el poder que siempre deseó, además de al lindo Lyserg.
Se levantó de donde estaba y se dirigió a un cuarto, ahí estaba descansando una amiga de ella, la esgrimista que había atacado a Horo en Japón, estaba despierta pero en la cama y se veía muy enojada.
- Hola Isabel… veo que ya te has recuperado.
- Hola Sara, si ya estoy mejor, pero eso no es suficiente, fracasé en mi misión y me siento patética.
- No exageres, si yo hubiera ido a Japón también habría fracasado, simplemente fuimos descuidados y nos confiamos, pero eso no sucederá de nuevo, conocemos a nuestros oponentes y ahora sabemos a que atenernos.
- Veo que estás muy animada, no es para menos al parecer te fue bien.
- En realidad yo esperaba lograr más, pero por el momento las cosas están saliendo bien, lo que hay que hacer es descansar y prepararnos para las batallas que vengan. ¿tú vas a seguir con tu misión?
- Por supuesto, debo traer al hijo de la señora Meiko como sea, no me importa si es lo ultimo que haga, ella me ha ayudado mucho y no quiero decepcionarla más, además es una pequeña venganza, nadie me ataca por sorpresa y se queda tranquilo y estoy segura que seré apoyada por los otros dos sobrevivientes.
- Tienes razón, cuando llegue el momento debes avisarme, quiero ir con ustedes para ver a mi regalo.
- Tu regalo… eso escuché, muy interesante¿qué piensas hacer con él?
- Eso es un secreto…
- Tú y tus secretos… en fin- Isabel se levantó de la cama- iré a ver como están los otros, te avisaré cuando estemos listos, será pronto.
La chica se fue dejando a Sara sola, pronto las cosas se pondrían emocionantes y se iba a preparar.
Len Tao, como cosa rara, estaba furioso, el lugar donde estaban parecía una casa fantasma, no se podía hacer nada, era como si no hubiera nadie, ahí, por supuesto estaban algunos de sus amigos, pero él no era un buen conversador y en realidad no creía que tuviera mucho que hablar con Manta, Anna era como él así que estaba descartada, Tamao al parecer se asustaba con solo verlo, Pilika estaba inconciente y Horo… Horo estaba muy ocupado tratando de evitar que su madre le hiciera daño a él o a su hermana. El chino se sentía inútil, no hacía nada y al parecer no podía hacerlo, quería, deseaba ayudar a Horo pero ¿cómo? Él no sabía nada, no entendía y prefería las batallas cuerpo a cuerpo que a un enemigo a distancia.
Se arrepintió de no haber ido a Londres con Yoh y Ryu, cuando los vio llegar a todos heridos, signo claro de que tuvieron una batalla, pero al menos tendría algo que hacer: escuchar el porqué estaban así.
Los soldados X llevaron a Lyserg a una habitación y lo hicieron atender, Katrina se quedó con él mientras Liev iba a dar un reporte de lo que había sucedido, Hao y los suyos se esfumaron mientras Yoh iba a ver a sus amigos.
Una vez reunidos, Yoh les contó todo lo que había sucedido, mientras Horo contó también lo que le había pasado a él y a su hermana.
- … pero Lyserg está bien ¿verdad?- la pregunta de Manta rompió el silencio que se había establecido después de que todos contaron lo sucedido.
- Esperamos que así sea Manta, estaba bastante mal.
- No te preocupes Ryu, ya veras que todo se arreglará, jiji.
- Don Yoh como puede estar tan tranquilo…
- En realidad no lo estoy, pero sé que podemos arreglarlo, los Soldados X y Hao son buenos aliados aunque no nos agraden del todo.
- Pero no nos podemos quedar aquí sentados esperando a que nos ataquen… ya no quiero que me ataquen- Horo sonaba más desanimado de lo normal, él no estaba bien con los ataques de su madre, pero podía soportarlo, sin embargo cuando Pilika fue atacada se dio cuenta que las cosas para ellos no iban a mejorar.
- Pero tampoco podemos atacar, no sabemos que nos espera y no es conveniente arriesgarnos.- como siempre Anna tenía razón. Una vez más reinó el silencio, pero esta vez nadie lo interrumpió, uno a uno fueron saliendo de la salita donde estaban.
Len ahora si estaba histérico, no habían dicho nada interesante, no podían atacar, todos estaban preocupados… salió al extenso jardín de esa mansión para intentar despejar su mente, pero no pudo pues en ese lugar estaba Hao.
- Pero si es Len Tao, hace tiempo que no te veía esa cara, a que se debe el honor. – aunque Hao trataba de sonar tan sínico como siempre, era obvio que no estaba de muy buen humor y Len no estaba dispuesto a aguantárselo.
- Cállate imbécil lo ultimo que quiero es escucharte o peor aun verte…
- Wow… alguien esta de malas¿qué sucede? Papá decidió desheredarte o te diste cuenta que no hay nada que hacer respecto a HoroHoro…
- Mira grandísimo…- Len estaba a punto de estallar, pero no pudo hacer nada al ver la cara de Hao, quien tenía la mirada fija en el cielo y su expresión era de desconcierto. El chino no entendía lo que pasaba hasta que oyó un fuerte zumbido, como de miles de insectos. El sonido venía del lugar a donde el mayor de los Asakura miraba, el ojidorado dirigió su mirada a la fuente del sonido y descubrió una masa inmensa y negra que se acercaba rápidamente a donde estaban ellos.
Al ver eso Len no reaccionó pues no sabía lo que era pero Hao llamó a Opacho, que salió de la nada, y le pidió que entrara, la orden era pedirle a cualquiera que pudiera luchar, soldado X o no, que saliera.
Len entendió lo que hacía Hao, fuera lo fuese esa cosa, no era buena y debían eliminarla o ellos serían eliminados, a medida que se fue acercando, se empezó a sentir una energía maligna ya familiar para ellos, Hao y Len se prepararon para luchar y aunque no lo dijeran o demostraran, deseaban con todas sus fuerzas que llegaran lo otros guerreros.
- Oye Hao, que rayos es eso, se siente una terrible energía pero estoy seguro que no son espíritus…
- Peor que eso, son demonios… y aunque no son muy fuertes, son demasiados y van a causar muchos problemas…- Len iba a seguir indagando, pero no lo hizo, pues afuera ya estaban Yoh, Ryu, Horo, el trío de la flor, Jeanne, Marco, Katrina, Liev, Pilika, Opacho y otros dos soldados X a los que no pudo distinguir pues todos fueron cubiertos por la masa negra.
De cerca ya se podía ver bien lo que eran, había insectos gigantescos, con miles de ojos y colmillos, lanzaban veneno y atacaban con garras y aguijones, estos eran fáciles de destruir, pero eran demasiados, Len pudo ver también unas cosas negras que parecían tener cuerpo humano pero sus piernas eran de animal, en vez de manos tenían garras y al parecer no tenían rostro, pero si una gran boca con muchos dientes, además de eso había unas pocas pero grandes quimeras, que con su cola de dragón herían fácilmente a sus oponentes.
Len se preocupó, no veía a ninguno de sus amigos, y él estaba rodeado por unas diez de esas cosas negras, tres quimeras y cientos de insectos, que eran los que le impedían la visibilidad. Él empezó a luchar con todas sus fuerzas, no era fácil, pero era lo que había querido. Sin embargo estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta que detrás de él había dos de esas cosas negras que se le fueron encima y antes de que Len pudiera defenderse ellos, con sus garras, desgarraron todo el torso del chino y los que quedaban le cayeron encima tratando de matarlo con sus dientes. Len lanzo un ataque general y se los quito de encima, y pudo notar que había acabado con uno, destruyendo su cabeza… listo, ya sabía como deshacerse de ellos, pero no era sencillo, eran todos muy agresivos y al parecer a los insectos les gustaba mucho la sangre, pues estaban desesperados por tomarse la que había quedado en el suelo. Len pudo sentir la presencia de Yoh cerca de ahí y aunque no lo veía sabía que lo oiría.
- ¡Yoh!...¡Yoh!
- ¡Si Len!- los dos chicos hablaban a los gritos pues el sonido era insoportable y se había sumado el ruido de los ataques.
- ¡Tienes cortar la cabeza de esas cosas negras para poder destruirlas!
- ¿En serio?...¡Eso arregla mucho las cosas Len, gracias!
Yoh no escuchó más a Len, había dicho lo necesario y era de mucha ayuda, ahora debía concentrarse en acabarlos, pero había, también, tres quimeras que lo estaban rodeando y el hecho de que lanzaran fuego por la boca no le ayudaba, además los "cara de ciempiés" (como había bautizado a las cosas negras), podían lanzar unos rayos de color vinotinto que quemaban mucho.
Una de las quimeras se aproximo rápidamente a Yoh para atacarlo, pero él se defendió y devolvió el ataque hiriendo a la quimera en el vientre, esta empezó a sangrar demasiado, sin embargo no parecía que fuera a morir, pues siguió atacando. Las tres quimeras atacaron al tiempo a Yoh con mucha perseverancia, él se estaba agotando, y en un momento de desesperación atacó con tal fuerza que logró destruir a una, quedaban dos quimeras, diez "cara de ciempiés" y muchísimos insectos que no lo dejaban concentrarse.
Cuando de concentración se trata no se puede hablar de HoroHoro, su naturaleza es ser distraído, incluso en una batalla, y esta no era la excepción, especialmente si se toma en cuenta que no ha estado muy bien y que esta preocupado por lo que sucede. Pero todo eso no quiere decir que él ya no sea un buen guerrero que este dispuesto a ayudar a sus amigos.
Cuando Horo se vio rodeado de insectos y demonios estaba decidido a pelear, ya se había cansado del jueguito del Caleum o de su madre o de quien fuera, quería que todo fuera normal otra vez, pasar un buen rato con sus amigos y comer algo abundante y delicioso, pensando en eso decidió atacar sin embargo al observar bien, notó que, lo único que se movía a su alrededor eran los insectos que formaban la burbuja que lo separaba de sus amigos, las quimeras, y lo que él calificó como demonios, estaban formando un circulo a su alrededor y no lo atacaban algo que le pareció extraño pues podía sentir la energía espiritual de sus amigos, que indicaba que ellos si estaban luchando y el hecho de que él no fuera atacado significaba que su madre tenía algo que ver en eso… Horo entonces se preocupó, tal vez su madre volvería a atacar a Pilika y eso no lo podía permitir.
El ainu corrió hacia la barrera de insectos dispuesto a romperla y buscar a su hermana, sin embargo no pudo llegar pues en sus pies, brazos y tronco se enredaron varios insectos gigantes, y después llegaron más, eran muy veloces y pesados y Horo cayó al suelo, ya no podía moverse ni un poquito y a medida que llegaban más insectos, más se le dificultaba respirar pues cada vez lo estrujaban más, en el lugar donde estaba el joven se formó una gran masa de insectos, él ya no veía nada, no respiraba, no se movía… empezó a escuchar detalladamente como los insectos comían… ¿ se lo estaban comiendo!... su desesperación llegó al límite, llamó a Kororo mentalmente y trató de usar toda la energía que tenía, mientras hacía eso vio fugazmente como su cuerpo era comido por insectos, como estaba abandonado en un gran llano y se descomponía, vio como ya no le importaba a nadie…
Para ninguno de los que allí luchaba pasó desapercibido un extraño cambio en la temperatura, estaba haciendo más frío, y aunque estuvieran en invierno todos sabían que era producido por un medio externo, por la energía espiritual de alguien, era producido por Horo, y el problema radicaba en que cada vez hacía más frío y eso era un impedimento para luchar.
HoroHoro no sabía esto, estaba envuelto en insectos y lo que veía era complementado por lo que sentía, en verdad sentía a los insectos desgarrar su piel como si se tratara de una planta… quiso pedir ayuda pero no pudo vio, sintió como su cuerpo se fusionaba con los insectos… y entonces hizo más frío…
Len se preocupó, había empezado a hacer mucho frío y de un momento a otro la temperatura había bajado drásticamente, él sabía que era Horo y que algo malo le estaba pasando, así que utilizando todas las fuerzas que tenía rompió algo de la barrera que lo rodeaba y otras barreras, al llegar a Horo estaba lleno de heridas y tenía aun a algunos insectos pegados a él, sin embargo siguió y encontró una masa de insectos en el suelo, de ella venía la energía del ainu, el chino se aproximó pero no atacó, no sabía como hacerlo, podía herir a Horo en el proceso y sería peor, estaba pensando en que hacer cuando vio una luz muy brillante…
Todos los que ahí luchaban vieron esa luz que los cegó, cuando abrieron los ojos, no había insectos, a su alrededor estaban los cadáveres de los que habían sido destruidos y a lo lejos huían algunos, todos estaban confundidos, pero sintieron un poder muy fuerte y cuando vieron que era se dieron cuenta que quien había acabado con todo era la doncella Jeanne…
Todos estaban aun un poco aturdidos por lo sucedido así que no se movieron, Len estaba muy malherido, pero al parecer no lo había notado, Horo estaba sentado en el suelo con la mirada perdido, estaba bien, no tenía sangre ni heridas graves, ni siquiera su ropa estaba dañada, lo único que tenía era una cortadita mínima es la palma de su mano derecha, pero nada más, sin embargo aun estaba en shock cuando Len, con algo de dificultad, se le acercó.
- Horo…
- …
- ¡Horo!
- ¿Mmm?
- ¿Estas bien?... pareces algo perdido…
- … estoy bien… - Horo aun estaba muy distante -… de hecho estoy mejor que tú- tenía razón, Len estaba sangrando mucho y su pecho y abdomen tenían heridas profundas.
- Puede ser, pero yo no enloquecí cuando me atacaron.
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Cómo que qué quiero decir, usaste demasiado tu poder y casi nos congelas… eso nunca te había pasado
- … lo siento…- Horo se incorporó- no lo note…
Diciendo esto el peliazul entró a la casa, estaba muy extraño y no dejaba de verse la herida en su mano, herida que empezaba a tomar a su alrededor un color morado oscuro.
Len se quedó parado ahí solo, algo había pasado y necesitaba saber que, pero por ahora debía preocuparse por sus heridas pues ya empezaban a dolerle. Cuando se dirigía a la casa con los otros, posó su mirada en una ventana del segundo piso, ahí estaba Lyserg, que miraba fijamente todo, no se veía tan mal, estaba sin camisa y tenía sus dos brazos vendados, estaba muy pálido pero en general se veía bien… Len frunció el ceño, no le gustaba eso, si estaba mejor ¿Por qué no los había ayudado¿Qué tanto había visto de la pelea? O ¿Qué sabía que ellos no? Esta última pregunta se la hizo Len al ver como Lyserg levantaba levemente la comisura izquierda de sus labios en algo que no se sabía si era una sonrisa o algo más, pero que de bueno no tenía nada.
Continuara…
Nota: Hola! En verdad lo siento mucho, me tarde demasiado y eso es imperdonable, especialmente si yo me quejo cuando otros lo hacen, espero me disculpen pero estoy muy estresada, en un mes y algo tengo que presentar un examen del cual dependerá mi entrada a la universidad y debo estudiar mucho, y el cole no esta fácil, así que no puedo prometer que no me tardaré, espero seguir recibiendo sus reviews y ojalá no me abandonen…
Gracias por sus reviews… ustedes me ayudan a seguir con esto:
ESTRELLA DE KALEIDO STAR: como ve Lyserg ya esta descansando… tú no te rindes con eso de Daniel ¿verdad? Espero seguir viéndote por aquí.
Lady-Amaltea: aquí hay un poquito de la historia de Sara, pero eso no la justifica, y decidí ponerle más problemas a Horo.
Godfather's sweetheart: Hola! Para ti un poco de sufrimiento de Horo jeje. Yo nunca abandonaría este fic, es que he estado ocupadita¿quieres muertes? Que cruel, te esperaré por aquí.
