CAPITULO X Boda y Luna de Miel

Tal como se había planeado la boda se realizaría en el tiempo esperado, habían montado el lugar de la boda en el inmenso jardín de la que seria su casa. Solo invitaron a las familias y algunos amigos de Alaska. Sue se encargo de la comida, que seguramente seria devorada por la manada en un par de minutos, incluso tenia una varilla en sus manos para evitar que Seth y Quil se comieran todo antes de tiempo.

Leah estaba en el cuarto con Alice y Esme que se preocuparon hasta del ultimo detalle de la chica, incluso le hicieron una despedida de soltera a la que accedió a ir con la condición de que no hubiera bailarín, ya que Edward sabría inmediatamente, ya era demasiado difícil para ella compartir la telepatía de manada para además soportar que su futuro esposo leyera también su mente sin entrar en fase.

La maquillaron suavemente ya que no dejo que la convirtieran en un payaso, según sus propias palabras, amaba la ropa pero no el maquillaje, le hicieron la manicura a sus uñas postizas ya que las propias siempre estaban desgastadas con lo de las transformaciones, el pelo le había crecido un poco así que no seria problema, aunque solo pidió una corona de flores ya que los velos le parecían patéticos.

Estaban terminando los detalles que faltaban, cuando alguien golpeo la puerta, Leah con el embarazo tenia aun mas agudo el olfato

-Adelante Bella

La humana de los ojos chocolatados pasó al cuarto sonrojada, saludo tímidamente a Esme y a Alice, que en el fondo aun le guardaban rencor por herir a Edward pero lo disimulaban muy bien.

-Quiero hablar contigo-dijo la humana en un hilito de voz

Esme y Alice salieron en silencio cerrando la puerta

Leah le hizo una seña para que se sentara, quedando ella de pie, moviéndose de un lugar a otro, poniéndose los aretes y el fino collar de perlas a juego que había comprado para la especial ocasión.

-Habla- dijo secamente

-Yoooo… este… bueno quería… desearte muchas felicidades… ya que seremos hermanastras muy pronto y no quiero que haya rencor de ningún tipo…

Leah miro a Bella, estaba más pálida de lo normal, seguramente debido al embarazo, y sin quererlo los ojos de la humana la enternecieron

-Tienes razón nuestros padres se aman y lo peor que podría suceder seria odiarnos por cosas que ya no existen. Tu tienes a Jake y el te ama… Yo amo a Edward y nada mas me importa… amigas no seremos al menos no en un futuro cercano, pero quiero que el trato sea cordial

Bella le agradeció el gesto, sus ojos siempre decían mas de lo que ella decía con su voz, la castaña tomo un pequeño bolsito que llevaba en su mano y saco algo de el, acerco su mano a la Quileute y le enseño algo brillante con un diamante rojo

-¡Mi anillo!-dijo tomándolo de las manos de Bella-gracias lo busque tanto

-Lo encontré hace unos días pero quería dártelo en persona

Leah sin pensarlo la abrazo, algo extraño le sucedía últimamente en presencia de la humana, algo que solo se explicaría unos años después…

En el otro cuarto, Edward sonreía, había escuchado todo lo que hablaron y pensaron las dos mujeres en el dormitorio y estaba feliz de que ya no hubiese ni odios ni celos entre ellas.

Todos los invitados estaban sentados esperando por la novia, los chicos de la manada vestían pantalones, camisas blancas y corbatas negras, se notaba que lo único que querían era quitárselas quedando en el estilo que mas les gustaba: los pantalones cortados

Mientras un nervioso Edward estaba al frente de todos, ensayando nerviosamente sus votos mientras Carlisle trataba en vano de calmarlo. Emmett y Jasper se hacían caras graciosas y le lanzaban pensamientos picantes al novio. Edward los miraba furiosos, ya que no podía responderles en esos momentos

El encargado de casarlos seria Billy, ya que en esos momentos era la cabeza del consejo Quileute.

Leah le pidió a su hermano que la entregara en el altar, para ella aun era el hombre de la casa, se excuso por eso con Charlie que la verdad se sintió aliviado de no ser el que le entregara algo a Edward.

No hubo música cuando Leah se dirigió al altar, le pareció demasiado cursi y lo prohibió a pesar de los reclamos de Rosalie, que amaba las entradas de las novias muy teatrales, con paso detrás de otro y todo eso.

Le basto a Edward verla para quedar descolocado, para el era una criatura casi angelical, amo verla vestida de blanco, con la corona de flores y una sencilla rosa amarilla en las manos, pensó para si mismo que el famoso brillo de las embarazadas existía, y su mujer era la prueba de aquello, se sintió dichoso de ser el único que poseería a aquella doncella por toda la eternidad. Ni se fijo en Alice, Rosalie y Emilie que venían delante de ella

Leah vio al que seria su marido como una bella escultura, su hermosa palidez en aquel bello cuerpo de piedra, no necesitaba escuchar latidos en su pecho, para saber que el viviría por siempre para ella, a pesar de algunos prejuiciosos se sentía feliz de llevar en su vientre el fruto de su amor.

Cuando por fin llego al lado de Edward en un camino que le fue eterno, se fijo en los ojos lujuriosos de este, estaba sonrojada así que le pidió mentalmente que se calmara un poco si no, se le iba a lanzar en frente de todos incluidos sus padres, el simplemente asintió con una picara sonrisa, que fue interrumpida por un carraspeo que fingió Carlisle. Seth con una visible risita se la entrego diciéndole en su fuero interno "tranquilo león, que ya viene la luna de miel"

Se arrodillaron frente a Billy que dijo palabras en Quileute, que según le traducía Jacob a Bella los demás escuchaban ya fuera por sus oídos vampiricos o lupinos según quien fuera.

- Esta dando las gracias a las estrellas, al sol, a la tierra, al agua y a nuestros antepasados… Por haber actuado en la imprimación de dos seres que alguna vez fueron declarados enemigos naturales… -susurraba Jake en el oído de la que pronto seria su esposa.

Billy prosiguió quemando unas yerbas aromáticas en un plato que paso sobre las cabezas de los novios, mientras seguía agradeciendo, y deseándoles larga vida y una prole abundante.

Pidió los anillos y los cubrió con las cenizas, dijo una última plegaria y se los acerco al novio para que dijera sus votos, Edward miro a Leah con el aun tibio anillo en su mano y comenzó a hablar:

-Leah te prometo que mientras camine sobre la tierra, velare tus sueños, espantare tus temores, protegeré tu vida, te daré mi aliento y todo lo que poseo, y ya que te amare eternamente te prometo mi entera fidelidad, mi pasión infinita y hasta el último de mis pensamientos, y con este anillo sello mi promesa de amor eterno

-Edward prometo amarte hasta mi último suspiro, darte mi respeto absoluto, mi pasión eterna y mi fidelidad sin condiciones con este anillo sello mi promesa de amor eterno.

-Pueden besarse-concluyo Billy

Se besaron como si fuese la primera vez que lo hacían, fue un beso casto digno de una ceremonia de esa envergadura. Todos aplaudieron.

Cuando los novios se levantaron, comenzó el desfile de felicitaciones y las fotografías de rigor.

Bailaron el vals que fue lo único que Leah no quiso cambiar, después de todo era su día y ella era una feliz novia embarazada, con un marido que la complacía en casi todo, ya que tampoco quería mal acostumbrarla.

Como era de esperarse los invitados de la novia se comieron todo los del novio solo conversaban y bailaban. Y ya a la medianoche los chicos de la manada bailaban solo con pantalones. Bajo las atentas miradas de sus novias que miraban recelosas a las vampiras venidas de Alaska.

Los novios se retiraron a esa hora en medio de los flashes de los fotógrafos amateurs. Alice ya se encargaría luego de recolectar las fotos para crear un espectacular álbum de fotografías.

Se despidieron de todos los invitados y se dirigieron rumbo al aeropuerto donde tomarían un vuelo a Brasil rumbo a Isla Esme donde disfrutarían una luna de miel de por lo menos un mes.

Cuando llegaron a la isla, Leah estaba tan cansada que solo se dedico a dormir, durmió por un par de días bajo la furiosa mirada de su comprensivo esposo, que a pesar de todos sus deseos solo quería el bien de su mujer.

Al tercer día no aguanto más y la despertó con caricias, besos y el boxer rebosante de deseo, Leah sintió su entrepierna humedecerse al toque de la mano de Edward en su pecho, la otra corrió las bragas introduciendo sus dedos en ella, definitivamente su esposo sabia como enloquecerla, con el vaivén de sus gemidos, ella rozaba el miembro de el vampiro que gemía también, no soporto estar mas tiempo así rompió sus boxers y hundió su miembro en Leah, que gimió aun mas fuerte, el estaba atrás y con sus manos tocaba sus pechos y la ayudaba tocando su botón de placer, ella sintió las embestidas mas placenteras, sentía que ya llegaba al orgasmo, el vio aquello en su mente y se excito aun mas, sentían que perderían la cabeza, acabaron juntos Leah jadeaba agotada, Edward solo la besaba feliz de hacer el amor con su mujer.

Se acurrucaron en la cama, Edward le acariciaba la barriga que estaba comenzando a crecer, mientras miraba a su mujer en todo su esplendor

-Si no te despierto dormirías toda la luna de miel-dijo riendo

-No me molestaría que me despertaras así todos los días-le contesto

Estuvieron un mes completo de luna de miel, por las mañanas Edward despertaba a Leah con el desayuno, después iban a la playa de la isla, se bañaban y ella miraba embobada a su hermoso marido brillando al sol, por las tardes hacían una fogata en la que Edward cocinaba los animales de los que se alimentaba, para que su esposa comiera y así no desperdiciar nada, por lo general eran peces y aves que abundaban en el lugar. Y en las noches hacían el amor a la luz de la luna.

Con el paso de los días la barriga de Leah creció hasta ser del tamaño de un embarazo de 6 meses, así que decidieron volver para tener un mejor cuidado en Forks. Habían tenido una luna de miel soñada, pero ahora debían volver a la realidad.