Capítulo Diez — Recelo de hermanos.
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Kakashi Hatake era conocido por ser uno de los profesores más exigentes y rectos del instituto, claro, sólo a los alumnos les exigía porqué él era un hombre que no se exigía a si mismo. Sus constantes y muy conocidas llegadas tarde a todos lados eran prueba de ello.
Sin embargo, siempre pretendía que sus estudiantes dieran lo mejor de si y respetaran las reglas del establecimiento y el saber que una de sus estudiantes se había ido sin avisar era algo que no lo pasaba por alto.
El salón estaba vacío, a excepción por él que aún seguía ahí pero ya se había levantado para irse. Tomó el libro de asistencias y salió directo a la sala en donde Hayate debería estar a toda hora, pero al enterarse por parte del Uchiha que el preceptor no estaba en su lugar no le quedaba más remedio que llamarle la atención.
Tocó la puerta para avisar de su llegada y la abrió enseguida, encontrándose con el hombre que veía unos papeles.
—Ah, Kakashi, gracias —agradeció tomando el libro y dejándolo junto a los demás.
El peligris asintió y cerró la puerta detrás de él, sentándose en la silla frente al hombre de ojos cansados quien lo miró un poco extrañado por su actuar, Kakashi no era muy partidario de entablar conversaciones y aunque no se llevaban mal, tampoco eran grandes amigos, sólo compañeros de trabajo.
—Haruno hoy se retiró por una emergencia —habló Kakashi —Y cuando vino a avisarte, no estabas —reprochó.
Obviamente, al otro hombre le pareció sumamente extraño y hasta le sorprendió, Haruno nunca de retiraba y el hecho de no haberla visto sólo significaba que se fue sin avisar.
—Kakashi, ¿de qué hablas? No me he movido de aquí —se defendió un poco ofendido por la acusación.
Él conocía su trabajo y sabía muy bien que no debía moverse de su lugar, y el hecho de que un profesor le esté reprochando como un niño pequeño no le gustaba nada.
Y claro, no se sorprendió nada, el Uchiha le había mentido por salvar a la chica y encima nadie había dicho la verdad; Haruno se había ido sin decir nada y eso sólo significaba un castigo, debía entender que esa acción estaba prohibida. ¿Qué pasaría si le llegara a ocurrir algo fuera del instituto? Sus padres culparían al colegio creyendo que su hija estaría en clases, cuando en realidad se había retirado sin decir nada, por lo tanto, no quedaría evidenciado en ningún lado que ella de había ido.
Habían cosas que él podía pasar por alto, pero eso no, porqué era más que sólo irse y ya, se trataba de la seguridad de la chica.
—Lo sabía —dijo levantándose de su lugar, causando la mirada interrogante del preceptor —Olvídalo. Hasta el lunes —se despidió.
—Adiós —Hayate vio sin entender muy bien lo que pasaba por la cabeza del hombre que segundos antes había cerrado la puerta de la sala.
Pero estaba seguro de algo; le esperaba un castigo a la chica.
Kakashi llegó a la oficina de la directora y golpeó la puerta esperando que le cediera el pase, y cuando oyó el permiso desde adentro abrió la puerta y entró.
La mayor esperaba que fuera importante, porque para ese entonces estaba cansada y sólo quería estar tranquila un momento.
Sus ojos verdes miraban todo el frente, mientras se llevaba el helado a la boca y disgustaba otro poco. Itachi a su lado estaba en la misma situación, ambos sumidos en el silencio y como la primera vez, a Sakura no le molestaba en lo más mínimo.
—Oye, Itachi —habló ella, ganándose la mirada de él —¿Qué estudias? —preguntó interesada.
—Administración de empresas.
—¿En serio? Vaya, eso es genial —dijo emocionada.
Itachi sonrió, pero bajó la mirada y eso no pasó desapercibido por ella, que al verlo enseguida se preocupó. Al parecer, no era tan genial para él.
—No es lo que quiero realmente —confesó sin verla —Es lo que mi padre quiere y necesita. Como el hijo mayor, debo hacerme cargo de la empresa más adelante y para eso debo estudiar la carrera.
Sakura lo miró lastimosa. Podía darse cuenta que ese tema lo angustiaba, de sólo oírlo se daba cuenta.
—Pero, es tu vida. Es tu decisión, ¿o no? Yo creo que él lo entendería si lo hablaran —opinó.
—Ya decidí hacerlo, además, ya llevo dos años de la carrera y en tres ya me recibo. Hacerme cargo de la empresa me permitirá llevar la economía de mi familia, y además, podré estar cerca de ellos —explicó más seguro, cosa que hizo a Sakura sonreír tenuemente por la seguridad del chico —Y por sobretodo, no quiero que Sasuke vea como echo a perder todo lo que nuestro padre logró sólo por no querer hacerme cargo. Quiero ser un ejemplo para él, en algún momento va a tocarle, y quiero que sea seguro de si mismo con respecto a eso.
La pelirosa bajó la cabeza al escuchar el nombre del Uchiha menor, sin embargo, sonrió; la forma en que Itachi se preocupa por Sasuke es conmovedora, aunque el menor sea un idiota hilarante, a él poco le importaba y no lo dejaba de lado.
Con más razón creía que Itachi era más humano y noble que su tonto hermano.
—¿Y tú tienes hermanos? —preguntó él para cambiar de tema.
—No, aunque me hubiera gustado ser la mayor —comentó ella riendo.
—A veces es un trabajo duro, pero te acostumbras —dijo él, recordando todas las veces que cuidó de Sasuke, jugó con él y lo ayudaba en muchas cosas. Sí, había sido un poco agotador, pero no se arrepentía.
Y así siguieron durante un poco más de media hora, hablando sobre ellos, contándose cosas y burlándose de otras.
Sakura ya había olvidado la última vez que la pasó realmente bien con alguien, a excepción de sus amigas, e Itachi olvidó la última vez que estuvo tanto tiempo con una chica hablando animadamente. En la universidad hablaba con chicas, pero no duraba más de cinco minutos, en cambio con Sakura era fácil hablar, contarle cosas y reírse, ni siquiera le daba importancia al tiempo.
Luego de haber caminado un rato por el parque, Itachi recibió la llamada de uno de los trabajadores para avisarle que ya tenían los pisos y cerámicos, debía ir a verlos y asegurarse que eran los correctos.
Se subieron al auto y Sakura le indicó la dirección de su casa que no quedaba muy lejos de donde estaban.
—¿Te parece si vengo a las diez? —preguntó él refiriéndose a la fiesta.
—Claro, a esa hora está bien —aceptó ella agarrando su mochila abandonada en el asiento trasero. Se acercó a él y besó su mejilla siendo correspondida por el chico —Hasta más tarde, Itachi.
—Nos vemos —se despidió él.
Ella se bajó y el auto arrancó inmediatamente después de recibir una última sonrisa por parte del moreno.
Sakura miró el auto a la distancia, hasta que dobló en la esquina y ella decidió entrar a su casa.
De tanta charla y risas, se le habían hecho las cinco y media de la tarde, a esa hora sus padres no estaban y agradeció que así fuera. Sólo quería bañarse y dormir un rato, luego debía prepararse para la fiesta del amigo de Itachi.
¿Cómo serían?
Esperaba no quedar como una metida, porqué al único que conocería seria al Uchiha y eso de cierta forma le daba vergüenza, estar entre gente que no conocía. Aunque Itachi le dijo que eran algo escandalosos, pero que al fin y al cabo eran agradables, eso hizo que los nervios tempranos se fueran un poco.
Subió hasta su habitación, tomó una toalla y se encerró en el baño. Tomaría un tranquilo y, seguramente, largo baño.
Detuvo el vehículo y pudo ver los autos de los trabajadores. Estacionó enfrente de la que era su casa y cruzó aproximándose a la vivienda.
—Buenas tardes —saludaron un par de hombres que se ocupaban de las ventanas.
—Buenas tardes —saludó él pasando de largo al interior.
Todos estaban ocupados en lo suyo, lo cual lo hizo sentirse seguro con la gente que estaba ahí, ninguno se dedicaba a perder el tiempo.
—Toshi —saludó aproximándose al hombre que contaba las cajas en donde él supuso que estaban los pisos y cerámicos nuevos.
—Ah, Itachi —el hombre se levantó y caminó hasta él —, están todos, pero necesito que te fijes si son los correctos.
Asintió y abrió una de las cajas, encontrándose los pisos de color azul marino con detalles en negro.
—Están bien —corroboró sonriendo.
—Entonces ahora mismo comenzaremos a colocarlos. Por dos días no se podrá caminar en la casa, por eso los dejamos para el último —explicó.
—De acuerdo. Sólo buscaré unas cosas y me voy —avisó el chico yendo a las escaleras.
Subió y entró a su cuarto. Agarró un bolso y comenzó a colocar algo más de ropa, un libro que estaba leyendo y que aun no había terminado, cuadernos de la universidad y algunas cosas más.
Miró un momento toda la habitación para recordar si necesitaba algo más, y al corroborar que no, salió del cuarto y volvió a bajar.
Se despidió de los trabajadores, diciendo que luego dejen la copia de las llaves escondida bajo la piedra decorativa en la entrada.
Subió a su auto y arrancó en dirección a la casa de sus padres.
—Sasuke, si tienes tarea debes hacerla —dijo Mikoto viendo a su hijo tirado sobre el sofá con los ojos cerrados, aunque bien sabía que no dormía.
—Ya no tengo siete años —respondió únicamente él, recordando que a esa edad su madre siempre le ordenaba hacer la tarea antes de jugar con Itachi.
Había llegado a su casa hace media hora, Naruto le insistió para que fueran a jugar una partida de PES a su casa y el pelinegro no se pudo negar, así que estuvo desde que salieron hasta hace un momento en casa del rubio.
Al llegar a su casa, sólo se encontró a su madre limpiando y cuando le preguntó por Itachi ella respondió que había salido.
—No me interesa, si tienes deberes vas y los haces —volvió a decir ya un poco molesta por la contestación de su hijo menor. Era el rebelde de los dos, y eso a veces la sacaba de sus casillas.
—No tengo tarea, ¿podrías dejarme tranquilo? —habló calmado, pero sin sonar altanero o irrespetuoso. Realmente quería estar tranquilo.
Mikoto suspiró y decidió dejarlo, así que salió de la sala y fue a la cocina a preparar algo para que Sasuke comiera.
Por su lado, el Uchiha menor dejó sus manos bajo la cabeza y la mirada en el techo, pensando y armando el lío mental que ya tan normal era en él.
Se preguntaba donde estaría Sakura, pero principalmente, pensaba una forma de disculparse que fueran más que sólo palabras. Se sentía un idiota por lo que pasó, ya había perdido la cuenta de las tantas veces que la hizo sentir mal, y vaya que eran muchas, pero tiempo atrás la chica sólo se entristecía un momento y luego actuaba como si todo estuviera bien.
Ahora era diferente, porqué Sakura ya no podía fingir que todo estaba bien, no con lo que pasó y encima, teniendo que soportar los malos tratos suyos. Ahora era más propensa a ignorarle y serle indiferente, cosa que antes le hubiera dado igual, incluso lo hubiera preferido así, pero ahora no le gustaba nada.
—Maldición —murmuró colocando su ante brazo sobre sus ojos, totalmente frustrado.
Sentía que debía disculparse con ella o no volvería a dormir tranquilo. Sabía que le debía mucho, y por lo menos ahora, no le importaba dejar su orgullo de lado si con eso conseguía que al menos ella vuelva a hablarle.
De golpe, el sonido de la puerta principal abriéndose le hizo levantar la cabeza, encontrándose con Itachi.
—Hola pequeño hermano —saludó Itachi burlón, siempre había usado adjetivos diminutivos para dirigirse a él, cosa que ahora le molestaba.
Sasuke gruñó sin contestar el saludo y volvió a su antigua posición, ignorando olímpicamente a su hermano.
—Que carácter, así nunca vas a lograr nada —se burló el mayor con segundas intenciones, refiriéndose a los problemas de su hermano con la pelirosa.
Conocía a Sasuke, y no era de las personas que se frustraba por las cosas, pero al verlo tirado en el sofá con mal humor y encima con una cara de total amargura, era de esperarse que en su cabeza sucedían esos enredos mentales que últimamente atacaban seguido.
Y estaba casi seguro que era por la chica con la que acababa de estar.
Se moría de ganas por contarle de su salida con Sakura, obviamente, sin malas intenciones, sólo para ver su reacción y quizás así, de esa forma, logre que Sasuke cambie aunque sea un poco con ella e intente arreglar las cosas correctamente, porque sí, él sabía que la chica no le era completamente indiferente al tonto de su hermano.
—Ah, Itachi, ¿fuiste a ver cómo va la casa? —preguntó la mayor saliendo de la cocina.
—Sí, colocarán los pisos y por dos días no puedo ir a casa, así que traje algunas cosas —contó sonriendo a su madre.
Sasuke al oírlo, no pudo evitar sospechar; su hermano no era como él, lo admitía, Itachi siempre fue más amable y cortés, pero podía notar que estaba demasiado feliz y eso lo hacía sospechar.
No pudo evitar recordar cuando lo vio saliendo con Sakura de la casa, y por su mente pasó la fugaz idea de que tal vez esa no fue la única vez que tuvo interacción con la pelirosa.
Apretó los dientes, de golpe sintió molestia y de nuevo ese sentimiento de traición lo invadió.
—¿A dónde fuiste? —preguntó de golpe, con cierto recelo hacia su hermano. Itachi lo miró interrogante, Sasuke nunca le preguntaba por sus cosas, mucho menos por los lugares a los que iba —Digo, ver la casa no te tomó mucho, ¿o si?
Itachi sonrió ligeramente, al parecer Sasuke tenía una leve sospecha.
—Estuve con una amiga —contó el Uchiha mayor, viendo como Sasuke fruncía el ceño —, y la pasamos bien.
—¿En serio? ¡Ay, no me digas que me traerás una novia! —exclamó segura Mikoto, emocionada ante la idea de tener una nuera con quien compartir las tardes de té.
La mayor estaba tan ensimismada en sus fantasías con la chica desconocida, que no notó como sus hijos se miraban retadores y recelosos.
—No, madre... —aclaró el mayor sin dejar de ver a Sasuke —, por ahora —aclaró sonriendo con burla.
Sasuke vio como su hermano subía las escaleras, y tuvo que controlar su reciente ira; sabía muy bien que Itachi lo estaba retando, y en ese momento lo supo... la chica con la que había estado era Sakura, no tenía dudas. Tal vez se equivocaba, pero en su interior algo le decía que estaba en lo correcto. Si hubiera sido una chica cualquiera, en ese caso su hermano no tendría razones para hablarle y mirarlo así, como mofándose en su cara.
—Sasuke, hice algo para que comieras —avisó su madre, a lo que él se levantó y la siguió hasta la cocina.
Sobre la mesa habían algunos platos de cosas saladas, ya que él no toleraba lo dulce. Incluso una tetera humeante, seguramente el té verde.
Ambos se sentaron y compartieron lo que la mujer había hecho.
—Estás molesto por algo —habló ella viéndolo, sólo debía ver el rostro de su hijo para darse cuenta.
Entonces él sonrió, su madre siempre sabía lo que le pasaba.
—No —dijo más tranquilo y sereno —, es mi cara de siempre, no tengo otra —bromeó ganándose la risa de su madre.
No podía decirle lo que tanto le molestaba, no quería dar explicaciones y además sentía que su madre se decepcionaría; y eso era algo que no soportaría, porque después de todo, Mikoto era la única que podía hacerlo sonreír hasta en los peores momentos.
Entonces ella no preguntó más, tenía muy presente que si había algo que le molestaba mucho a su hijo menor, eran las constantes preguntas.
Ambos continuaron disfrutando de lo que ella había preparado, mientras hablaban un poco de diversas cosas.
Itachi en su habitación se recostó en la cama, tomó el móvil y le marcó al más escandaloso de sus amigos.
—Diga —atendieron del otro lado, era la misma persona que lo había interrumpido en su almuerzo con Sakura.
—Tobi, hoy iré con una amiga —avisó el chico.
—¿De verdad? ¡Tobi ya se siente emocionado! —gritó como todo un nene.
Itachi tuvo que alejar un poco el aparato de su oído, no quedó sordo de pura suerte.
—Sólo quería avisarte, te veo en la noche.
—¡Claro, Itachi, adiós!
Suspiró, no entendía como ese chico se comportaba así, aunque era el más alegre del grupo y eso a todos les agradaba, incluyéndose.
Sólo esperaba que Sakura la pasara bien y se olvidara de todos los problemas con Sasuke.
Su hermano menor si que era todo un genio, debería pedirle consejos para despreciar a la única chica que se podría enamorar de él realmente.
Me tardé, ya sé :'v
Ya tenía el capítulo terminado, pero no usaba la pc para subirlo, simple xD
Como se darán cuenta, quise detallar algunas cosas, como por ejemplo; explicar el porqué Itachi teniendo casa propia está viviendo con sus padres, sus sentimientos sobre su futuro y un poco de la sospecha de Sasuke y su relación con Mikoto.
En el próximo capítulo ya se viene la fiesta y algo va a pasar, ¿se imaginan qué?
Espero que les haya gustado este capítulo y perdonen la demora :l
El Once ya está por la mitad y ahora capaz me ponga a escribirlo y mañana ya lo estaría subiendo.
¡Muchas gracias por los reviews, los follow y favoritos, no saben la alegría que me da al tener tanto apoyo!
Son unas bellezas.
Ya saben que pueden dejarme alguna idea que tengan, puede ser que quede bien con algo que ya tenga pensado, así que bueno.
Muchas gracias por la paciencia, nos vemos en el próximo capítulo.
Besitos :*
