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Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero en cambio, todos los drabbles/one shot si son mios, no tomes lo que no es tuyo. Di NO al PLAGIO.
Título: Of Weird and Beautiful Things, Capítulo 10; One Shot #68 en lista: I Got You
Tipo: One Shot
R: T
Conteo total de palabras: 2067
Advertencia: Muerte de un personaje, y no creo haber puesto malas palabras...
Summary: Después de todo, para eso te tengo, cariño… Él siempre estaría ahí para ella, siempre, no importaba que, desde lo más triste hasta lo más feliz, etc. Para eso lo tenía…
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Of Weird and Beautiful Things
ItaSaku AU
Moderno
Hurt/Comfort/Tragedy/Angst/Romance
One Shot
Capítulo 10:
I Got You
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Ese día se levantó con un raro sentimiento.
No sabía por qué, ni siquiera sabía que era lo que estaba sintiendo.
De alguna manera, se sentía agitada, nerviosa, y un sinfín de emociones más, pero aún así, no sabía qué era lo que la carcomía por dentro.
Suspirando, se paró de su cama y rápidamente, fue al closet, sacando de este su ropa íntima, su neceser y la ropa que se pondría, dejando esta ultima en la cama. Con pesadez, se dirigió al cuarto de baño, cerrando la puerta con seguro y acercándose al largo lavabo, dejando ahí sus cosas y quedándose ahí parada. Se quedó viendo a la joven que estaba justo enfrente de ella, imitando sus movimientos, y entonces, por alguna razón, sintió como la tristeza abrumaba y cobijaba a su corazón, haciendo que casi se tire al suelo a lloriquear. Sintió como esos sentimientos relacionados entre sí, -tristeza, enojo, miedo, nerviosismo, y más-, le apretujaban nuevamente el corazón. Quería llorar, pero aún no sabía por qué.
Cerró los ojos y suspiró, metiendo y sacando el aire de manera lenta. Abrió los ojos, y comenzó a desvestirse, quitándose aquella gigantesca camisa para su mediano tamaño, pronto, quedándose solo en bragas. Volvió a suspirar y dejó caer sus bragas al piso, sin importarle, dejándolas ahí. Después de eso, se dirigió a la regadera, abriéndola con lentitud, y metiéndose al agua fría, sin importarle cuanto estuviera, se quedó debajo de este hasta que salió el agua caliente, pronto, casi quemándole la piel.
Casi despertando de un extraño sueño, abrió el agua fría, tibiando el agua y pronto, tomando el shampoo, tallándose el cabello de manera lenta, casi robótica. Se lo quitó de manera rápida, y una vez que no hubo residuos en su corto cabello, tomó el jabón y el estropajo, llenándolo de jabón y rápidamente, tallándose de manera brusca su delicada piel.
Y de repente, de nueva cuenta, quiso llorar, y no por las heridas que se pudo haber hecho, y que sentía, con el estropajo, sino por aquel extraño sentimiento abrumando a su corazón.
De pronto, una pregunta hizo que todos los relojes del mundo se detuvieran, para ella. ¿Y si…? ¿Y si había pasado algo? ¿A Itachi? ¿A algún familiar?
Y todas esas preguntas, más otras incluidas, hicieron que se sintiera más nerviosa. Tenía miedo.
De manera rápida, terminó de bañarse, cerrando rápidamente las llaves y tomando la toalla más cercana, secándose como pudo, salió prácticamente corriendo, y de milagro, no cayendo al piso.
Se vistió como pudo y se dirigió a su habitación, un poco más calmada. Suspirando, se secó el cabello y lo peinó, se vistió y salió de aquella recamara, bajando rápidamente los escalones, hasta llegar a la cocina. Ya ahí, tomó una manzana y agarró la lista del mandado.
Checó su bolsa, viendo que se encontrara su monedero, con una tarjeta de debito y dinero, más alguna identificación. Metió la lista y sus cosas a aquella larga bolsa, agarró las llaves del auto y se dirigió a la calle.
Desactivó la alarma y se subió a este, se puso el cinturón de seguridad y prendió el coche, quitando el freno de mano y pisando el freno, puso a andar el coche, a una velocidad media, y sin quererlo, pronto se encontró en el supermercado, estacionando el coche, apagándolo y bajándose de este, para después, ponerle alarme e irse.
Tomó un carrito y fue a las frutas y verduras, tomando todo lo que necesitaba, después, fue a tomar la leche, margarina y demás, para después ir por lo que le faltaba en la lista.
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Dos horas después, ya se encontraba en su casa, bajando todo y dejándolo en la entrada. Cansada, se secó con el brazo el sudor que perlaba su frente, sacó un cansado suspiro y se dirigió a acomodar todo.
Después de un rato, ya había acomodado las cosas, y se dio cuenta de que ya casi sería hora de comer, y además, pronto llegaría Itachi, su esposo.
Una tonta sonrisa de enamorada se asomó por su cara, y pronto, comenzó a sacar los ingredientes de la lasaña.
Sacó la pasta, la salsa de tomate, la carne, el vino, el aceite, el queso, más las especies necesarias para darle aquel característico sabor.
Sonrió de nueva cuenta, imaginando a Itachi, y lo feliz que sería después de probar su famosísima lasaña.
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Itachi se dirigió de manera apresurada a su casa, se quitó los zapatos y se metió así, fue directamente a la cocina, buscando a Sakura.
Cuando entró en la cocina, se encontró con una feliz Sakura haciendo comida, como le gustaba verla así, así de feliz, pero entonces, recordó lo que había pasado y porqué había regresado más pronto a casa.
Respiró de manera lenta, y le llamó:
— Sakura…— y ante esto, ella soltó un pequeño grito, y se volteó a verlo.
— Itachi, me asustaste— le dijo ella, poniéndose una mano justo encima de su corazón.
Él, suspiró, y se acercó a ella, abrazándola, para después decirle al oído:
— Necesitamos hablar…— terminó él, dándole unas suaves palmadas en su espalda, para después separarse de ella y darle un casto beso en la boca. Después de esto, la dirigió a la sala, sentándola justo encima de él. Pronto, se encontró a sí mismo dándole cariños a su esposa, tales como pequeños besos alrededor de su cuello, y abrazos, entre otras cosas, ante esto, ella se rió, y le pregunta:
— ¿Qué pasa, Itachi? — Pregunta ella, regalándole una pequeña sonrisa.
Itachi, ante la pregunta de ella, se puso tenso, alejándose un poco de ella, y suspirando, decidió que lo mejor que podía hacer, es yendo directo al punto:
— Hace una hora, he recibido una llamada de Naruto…
Sakura frunció el ceño, ¿para qué llamaría Naruto a…?
Un momento, ¿y si…? Pero no pudo llegar al final de aquel pensamiento:
— Me ha dicho que tu padre ha muerto…
Y ante esto, Sakura sintió como su castillo de cristal se destruía en mil pedazos, sin reparo alguno…
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Se pusieron la ropa adecuada para ir con la familia de ella.
Cuando llegaron, los recibieron una completamente derrumbada Kushina, quien apenas podía aguantar las lágrimas, y un Naruto, totalmente decaído, quien no mostraba su alegría usual, sino que ahora mostraba una seriedad impenetrable.
Se acercó a ambos, y los abrazó, no pudo evitar a echarse a llorar como una pequeña.
Kushina, mirando a sus dos pequeños destrozados, decidió que tenía que ser fuerte, abrazando a ambos y dándoles palabras de consuelo.
Itachi solo miraba de lejos, dándoles su espacio.
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Ya había pasado el tiempo, por lo menos, tres horas, y él, siempre alado de Sakura, tomando su mano, apoyándola, y ella, apoyando su cabeza en el hombro de él, llorando un mar de lágrimas en silencio.
Suspiró un poco, y la abrazó por completo, dejando que ella le corresponda y le manche más aquella camisa con lágrimas.
Ella soltó varios gimoteos, antes de quedarse dormida, sin quererlo…
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Habían pasado dos horas más, cuando por fin, Sakura abría nuevamente sus ojos, encontrándose con los negros profundos de Itachi.
— ¿Cómo estás? — le pregunta él, con una pequeña sonrisa en sus labios, y ella, sin quererlo, respondió con otra sonrisa y unas palabras:
— Un poco mejor, gracias…
Él, conmovido, le besa la frente, las mejillas, la nariz y los labios, mostrándole su cariño, -muy poco usual en él si hay otras personas presentes-, y también, mostrándole su apoyo, y ella, se lo agradeció en silencio, dejando que le consintiera…
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Pronto se hizo de noche, y apenas probó bocado.
Después de un rato, ya casi no lloraba, y sin quererlo, pronto se encontraban varias personas reunidas, entre ellas, su Itachi, su madre y su hermano, más otras personas, recordando las aventuras que hacían con su padre:
— ¿Y recuerdan la vez en que le dibujé la cara con un marcador negro, 'ttebayo? — le pregunta Naruto a Sakura y a Kushina, un poco más animado. Y ellas, ante el recuerdo de Minato enojado al ver su cara toda rayada, les entró la risa.
— ¡Como no habríamos de recordarlo, Naruto-chan, 'ttebane! — le dice su madre, agregando: — A tu padre le duró el enojo como una semana, y el marcador como dos… — termina ella, aún entrada en la risa.
— ¡Te castigó como tres meses! — incluyó Sakura, recordando y riéndose del pobre Naruto.
— ¡Todavía me acuerdo, Dattebayo! ¡Jamás olvidaré su regaño!
Y Sakura rió más, para después agregar:
— ¿Y te acuerdas de la vez que quería asustarnos, y se fue corriendo hasta el patio y chocó contra el mosquitero?
Y los demás, se rieron imaginando a Minato chocar de esa manera.
— ¡Me reí como por dos meses, Dattebayo!
— ¡También Minato se rió ante lo que hizo, 'ttebane! — agregó Kushina, recordando y riendo ante lo que hizo y dijo Minato aquella vez.
— ¡Yo también reí por mucho tiempo! ¡Y todo lo recuerdo como si hubiera sido ayer…! — dijo Sakura, a quien por un momento le entró la tristeza.
Kushina, queriendo evitar esto, decidió agregar otra aventurilla de su esposo y padre de sus hijos:
— ¡¿Recuerdan aquella vez en la playa? ¡¿O la vez en la que quiso regañar a Tsunade por beber tanto y le dejó un ojo morado, Dattebane? ¡¿O la vez que Rasengan lo persiguió por toda la calle?
Y así continuó, hasta terminar la noche…
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Pronto, se encontraron en aquella capilla, donde dejarían las cenizas de su padre.
Por Kami, fue tan duro dejarlo ahí. Sin Itachi ahí con ella, se hubiera derrumbado por completo. Y es que no podía evitarlo, era como una niña pequeña, imaginando cuan solo su padre se sentiría aquí…
Y de pronto, ya no estaban más en aquella capilla, sino fuera de ella, con su madre y su hermano, junto con otras personas:
— Sakura-chan… — había comenzado Naruto. — Ya no estés tan triste, por favor, 'ttebayo…
Sakura le sonrió.
— Lo intentaré…
— Bien chicos… — había comenzado su madre, — este es el momento más doloroso para mí, y sé que para ustedes también… Es hora de marcharnos de aquí…
Sakura soltó más lágrimas, Naruto se puso tenso y Kushina soltó una que otra lágrima:
— A mí también me duele… — Agregó Kushina, — Pero simplemente, es tiempo…
Sakura no dijo más palabras, y Naruto las abrazó a ambas, pidiendo en silencio que ambas fueran fuertes. Después agregó:
— No te preocupes, Sakura-chan, mamá puede venirse conmigo, el tiempo que ella quiera…
— No es necesario… — iba a comenzar Kushina, pero Naruto la interrumpió.
— ¡Nada! ¡Te vienes y ya!
Y esta, simplemente asintió.
— Así que te puedes ir en paz…
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Itachi y Sakura llegaron a casa.
Este estacionó el automóvil justo fuera de la casa, bajó de este y fue directamente a la puerta del copiloto, abriéndola y ayudando a Sakura a bajar, dejando que esta se apoye por completo de él.
Itachi abrió la puerta y se encaminó hasta la sala, dejando a Sakura en este y dejando que apoye su cabeza en sus piernas.
Sakura soltó un par de lágrimas y uno que otro gimoteo, para decirle después a Itachi:
— Gracias por estar conmigo, Itachi…
— Cuando quieras, cariño, ya sabes que siempre voy a estar ahí para ti…
Y ella, sin poder evitar la emoción, se paró y abrazó por el cuello a Itachi, y él sintiendo como mojaba su camisa con lágrimas nuevamente.
— Muchas gracias, Itachi, por eso te amo tanto…
— Yo también, y sabes que siempre estaré ahí para ti…
— Después de todo, para eso te tengo, cariño… — había terminado ella, con una pequeña sonrisa en sus labios.
Y si, muy cierto, para eso lo tenía. Él siempre estaría ahí para ella, siempre, no importaba que, desde lo más triste hasta lo más feliz, etc. Para eso lo tenía…
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Muchas gracias por pasarse a leer :)
Agradezco mucho sus comentarios, si agregaron la historia a favoritos y/o a seguir. Y también, a los que sólo leyeron, porque se dieron la oportunidad.
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#11: First Love
