Mis personajes son de SM propiedad de Naoko Takeuchi,
La historia es casi mía (digo casi por que tiene similitud a la novela de Jane Austen Orgullo y Prejuicio, casi nada pero lo tiene). Las mansiones, ciudades, pueblos, y demás, son solo invento mío, claro que existen pero las rutas tal vez no coincidan. Al igual que las denominaciones de los nobles, son pura mezcla de mi mente loca..
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Corazón de Poeta
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Michiru POV
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Como esperar retener toda la serie de emociones y sentimientos en mi corazón, en mi cuerpo, ¡en mi ser! Sentí un cosquilleo en el estomago, hormigas caminando dentro de mí, y un revoloteo en mi corazón, digno de un fuerte palpitar en mi pecho desenfrenado ante el suave contacto de sus labios unidos a los míos. Sensaciones nunca antes experimentadas, un gozo extremo en el cálido y sensual baile de sus besos.
Al principio, el contacto fue tímido y discreto, pero conforme avanzó, se volvió infinitamente más seductor y… apasionado. En mi vida jamás había besado a un hombre, pero él hizo ese momento… divino. Yo inexperta en la materia... ¡parecía que no lo era!, como si en un tiempo atrás fuésemos cortados y separados para reunirnos de nuevo en este momento de éxtasis, quedando perfectamente a la medida.
Yo correspondí de igual manera a ese acto de cariño que siente hacia mí y que yo siento hacia él. Y si no fuera por mis principios de mujer y el lugar en el que estábamos… ¡juraría que hubiese pasado cualquier cosa! Su mano acariciando mi cuello, atrayéndome más… y más hacia él. Con la otra mano rodeando mi cintura y mis manos recorriendo cada rincón de su sedoso cabello rubio. ¿¡En qué momento llegamos hasta esto!?
Abrí los ojos y una serie de momentáneos recuerdos llegaron hasta mí. El principal: el lugar donde estábamos. Mi cuerpo, mis emociones, no quería parar. Pero fue necesario.
Él también se dio cuenta de lo que estábamos haciendo. Con delicadeza y agitado respirar, nos fuimos separando lentamente.
Nos miramos frente, a frente. Sus ojos me miraban confundido y de alguna manera extasiado. De pronto se acercó a mi oído, diciéndome en una voz profunda y susurrante que me hizo estremecer.
— Perdóname, eres una dama — esas simples palabras hicieron que el color de mi rostro cambiara considerablemente a uno total carmesí. ¿Qué estaba haciendo? Aunque por el momento, supongo que ya estaba colorada. Me dio un último beso en el torso de mi mano. — Éste debió ser el primero — hizo una sonrisa torcida que me dejó casi muda.
— No… no… esto no… — con un beso fugaz, calló mi boca.
— Ven, concédeme la siguiente pieza — hizo un ademán para que me tomara de su brazo, de manera instantánea y sin conciencia, lo hice. De esta manera nos dirigimos hacia donde estaba el bullicio y el baile.
— Espera, no pueden vernos entrar así… no… no es correcto — no me preocupa el escándalo, me preocupa lo que piense mi padre (por mi madre estaría encantada verme entrar de la mano con él).
— No tiene nada de malo que dos amigos entren de la mano a un baile ¿o sí? — ¿amigos?, ¿acaba de decir amigos? Si, bien fui yo la que lo pedí, pero y lo de hace unos momentos ¿no significó nada para él?
— ¡Mira yo no…! — empezaba a irritarme ¿a caso soy solo su juguete?
— Además, en un tiempo no muy lejano tú serás la dueña y señora de todo esto — ¿Qué fue lo que dijo?… ¡¿Qué yo qué?!
— ¿Que yo… qué? — hiperventilo… no puedo respirar… que me detenga porque me voy a desmayar…
— ¿No te gustaría ser la futura Duquesa de Valence? — "…"
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No, no me desmaye. Solo me quedé en suspenso. Aunque el golpe de sus palabras fue una bomba para mi débil corazón que nunca ha amado. Mis pies todavía aguantaron miles de sucesos.
Al entrar de su mano la vista de todos los presentes, se posaron indiscretamente y sin disimulo sobre nosotros. Se empezaron a murmurar y a especular sobre la explicación de la escena. Mi padre me miraba con extrañeza, sin dar crédito a lo que sus ojos veían. Supongo que ha de creer que me trajo a la fuerza (no es tonto, sabe que "no nos agradamos").
Lady Neherenia me mataba con los ojos, cuando empezamos a bailar. Yo lo miré, queriendo ver en él alguna señal de duda que me hiciera retroceder, pero en su lugar, me encontré con su hermosa sonrisa retorcida.
— No les des importancia, ignóralos — me dijo en un susurro que solo yo alcancé a oír. Asentí y le sonreí. ¿Cómo podía yo sentirme tan insegura?, siempre he tenido el control de mis actos, pero ahora me siento pequeñita a su lado. Siento que él puede protegerme.
Yaten nos lanzaba miradas de odio, porque lo aborrece. Pero ahora que sepa lo buen caballero que es, seguro que le va a caer mejor. Mi madre adelantándose a los hechos, alcancé a escuchar que sería un "matrimonio ventajoso para la familia", obviamente eso no es lo que quiero.
Mis hermanas, Lita, Serena y Mina, nos miraban incomprendidas (se supone que lo odio). Las miradas de envidia no se hicieron esperar, sobre todo cuando al bailar, rocé con la mirada de una bruja de las que estaban hablando mal de mí. Más aún cuando al terminar la pieza de baile, éste me dio un beso en la mano. No me gusta usar a Haruka contra mis enemigos, pero sus rostros denotaban una ira irremediable y envidia de ego caído, al ver que sus respectivas hijas no consiguieron ni siquiera una sonrisa de mi hermoso caballero.
— ¿Qué es tan gracioso Señorita? — negué con un movimiento de cabeza, sin disimular mi felicidad — ven vamos a sentar — me hizo que le tomara nuevamente de la mano y lo hice gustosa.
Hizo un ademán de noble caballero para invitarme a sentar, pero me quedé de pie a su lado. Fuera para que esta escena me resultara incómoda y sin embargo, es todo lo contrario. Me resulta placentera.
Sin embargo llegaron mis respectivas contrincantes, junto con Lady Neherenia, exigiéndole un baile. Me pareció que él las rechazaba, pero posiblemente… ¡Ah!, no tiene caso, mejor dejo que ellas bailen con él. A fin que está disfrutando que lo elogien poco le importara que yo me… — ¿A dónde vas?— sentí su cálida mano sobre la mía. Al parecer si le importo que me fuera a ir — solo quiero bailar contigo — me susurró mientras me llevaba a la pista…
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Haruka POV
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No tomé en cuenta ni el lugar ni el momento en el que estábamos. Simplemente la bese sin medida ni tiempo. El calor de sus dulces y deliciosos labios es delirante. Siendo ella tan cómplice de mis sentimientos. Su piel suave y tensa, ante mi contacto me hizo reaccionar… Estaba llegando demasiado lejos.
No quería separarme, pero me vi obligado por las circunstancias. Yo soy… ¡tengo que ser un caballero! Y ella… ¡Oh!, ante ella mi cuerpo y mi alma fría, se convierten en fuego.
Me quedé contemplando su pecho agitado y sus ojos confundidos. Quise seguir con aquel instante lleno de ternura y pasión, para besarla nuevamente. Pero me desvié hasta su mejilla — Perdóname, eres una dama — Le susurré al oído. Su hermoso rostro se tornó ruborizado. Para "aligerar" el ambiente. Le di un beso en el torso de su delicada mano — Éste debió ser el primero — Si, debió ser el primero. Pero no de nosotros. Si no de otra pareja que sea más normal que nosotros.
— No… no… esto no… — sellé su boca con un beso. El solo movimiento de ellos, me hace quererla… ¡besar nuevamente!, nuevamente y despacio. Los he probado solo una vez y ahora automáticamente se han convertido en un vicio. Mi delicioso vicio.
— Ven, concédeme la siguiente pieza — Es peligroso que estemos los dos solos aquí. Por lo menos delante de tanta gente puedo controlarme.
— Espera, no pueden vernos entrar así… no… no es correcto — es tan encantadora. Se altera por que nos puedan ver juntos una simple chusma.
— No tiene nada de malo que dos amigos entren de la mano a un baile ¿o sí? — difícilmente puedo notar una expresión en su rostro. Pero esta vez, fue diferente. Se tersó ante mi palabra de "amigo". Aún no puedo creer, que siga pensando que puedo aceptar ser solo su amigo.
— ¡Mira yo no…!
— Además, en un tiempo no muy lejano tú serás la dueña y señora de todo esto — ella es la única que puede hacerme rabiar y amarla al mismo tiempo.
— ¿Que yo… qué? — la única que puede hacer que mi corazón se acelere y se detenga al mismo tiempo.
— ¿No te gustaría ser la futura Duquesa de Valence? — y la única que puede hacerme ridículamente… un romántico enamorado.
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Al entrar al gran salón, como era de esperarse, todas las miradas curiosas se posaron en nosotros. Pero les resté importancia, pues iba de la mano orgullosamente de la que será la futura dueña y señora de esta casa. Sería bueno que se vayan acostumbrando. Yo los ignoré por completo, pero es ella quien siempre ha vivido con esta gente y sabe bien el tipo de calaña que es — No les des importancia, ignóralos — ahora ya estás conmigo. No sé quien se ve bien al lado; si ella a mi lado o yo al lado de ella. De cualquier manera, nos complementamos, y es más que su belleza lo que me atrae. Tiene un aire de… no sé qué… pero me fascina. Su sonrisa es una de las cosas que me gustan de ella. Su orgullo inquebrantable; su amor y dedicación hacia su familia; su sinceridad sin hipocresía.
Incluso hasta me hace bailar, cosa que rara… ¡rara vez hago! Sentí la necesidad de robarle otro beso. Pero no delante de sus padres. Así que me contuve y le di uno en la mano. Logré alcanzar a ver en su rostro algo de risa.
— ¿Qué es tan gracioso Señorita? — que importa si se ríe de mi o conmigo por no saber bailar. Pero verla así por mi causa, es un alago. — ven vamos a sentar — Si es un alago, pero será mejor que no baile por ahora o terminaré pisándola.
Nos quedamos de pie, junto a las ventanas. Pero de repente se empezaron a acercar una que otra señorita y también Neherenia pidiéndome un baile, no veo la razón de su insistencia si ni siquiera soy un buen bailarín. Y además ¿Qué les hizo pensar que pudiera invitarlas?, de donde se les pudo ocurrir semejante tontería, bueno a Neherenia como quiera, ya conozco como es de insistente… ¿pero a estas otras? ¿Que no saben que no me gusta que me hablen con simpleza y como si me conocieran?
Tal vez creyeron que al bailar con Michiru… ¡Michiru! — lo siento, no sé bailar — fue una tonta excusa pero poco me importa lo que piensen. Moví la cabeza para buscarla y por suerte no tenía mucho que se acababa de ir. Le tome su mano inconscientemente. — ¿A dónde vas?— la llevé a la pista nuevamente — solo quiero bailar contigo — me adelanté, cuando le vi un semblante molesto… a los que yo denomino. Celos.
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— Michiru ¿bailamos? — ¿y yo? ¿Qué estoy pintado o qué?, hombrecito bajo…
— Me siento cansada Yaten. Otro día será — eso es mi princesa.
— Hiciste bien en rechazarlo — ya estábamos sentados, después de todo habíamos bailado ya mucho — eres mi pareja de baile.
— No seas vanidoso. Más que rechazarlo, mis pies están punzocortantes por tus pisotones — hermosa y sincera. Soltó una leve carcajada, y yo la seguí.
— Oye, ¿que no te han enseñado que no te debes burlar de los menos afortunados? — me miró con ojos sensibles, divertidos y tan hermosos que mis latidos comenzaron a agitarse.
— Creo bien que tú no eres uno de ellos.
— No te quejes, antes deberías ayudar a tu prójimo. Qué dices, ¿Me enseñas a bailar? — sus ojos denotaron sorpresa y alegría.
— Yo soy la menos indicada para eso. No soy muy buena, pero lo que sé puedo enseñártelo — y luego se quedo unos segundos pensando — aunque bien podrías pagarte a un maestro de baile. Sería mejor — ¿que no entiendes que quiero pasar más tiempo contigo? Negué inmediatamente.
— No, definitivamente no, sería demasiado aburrido.
— Entonces me quiere decir ¿qué le parezco graciosa Sr. Haruka? — cruzó sus brazos simulando molestia.
— Por supuesto que no, bueno un poco. Pero irremplazable si — sonrió abiertamente. Me alegra que sea yo quien la haya causado.
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Se llegó la hora en que todos los invitados regresaban a sus respectivos hogares. Como buenos anfitriones les dimos las gracias por asistir a la velada. Ya no quedaba mucha gente, solo unos cuantos. Mientras Andrew despedía a las hermanas BanderVart, encontré para mi mala suerte, la Srta. Michiru que se tenía que ir. ¿Qué no puede quedarse? Prometo no tocarla. Bueno, no prometo nada. Me acerqué rápido hasta donde se encontraban ella y su familia — ¿Tan pronto se van? — que ridícula pregunta, cuando ya son los últimos por retirarse. Eso a mi debida insitencia por que permanecieran tanto rato que me fue posible.
— Si Sr. Haruka, fue una excelente fiesta. Le agradezco mucho el habernos invitado. Y también el honor de haber bailado con mi hija mayor, debido a que nunca le gusta venir a este tipo de fiestas — ¡Oh!, lo sabía no pudo resistirse a mi encanto.
— Papá, por favor no...— evitaba que su papá la pusiera en evidencia. Pero qué más evidencia necesito de la que ya me ha brindado.
— El honor fue mío. Me honraron con su presencia, sin "ella" no hubiese sido lo mismo — obviamente su papá no notó el doble sentido de aquella palabra. Me limité a darle una mirada fugaz a sus encantadoras lucecillas azul verdoso — Me da mucho gusto que se haya divertido señorita Michiru — incliné mi cabeza saludándole o más bien despidiéndola con un beso en su cálida mano, en la que modelaba un impecable guante blanco. Pero no más reluciente que sus manos desnudas.
— Me la pasé bien, gracias por todo — se subió en el carruaje que los llevaría hasta su casa.
— Nos retiramos Sr. Haruka, gracias por todo — se inclinó la de cabello negro largo y siguió a su hermana mayor.
— Hasta pronto
— Muchas…muchas gracias señor — la hermana de cabello azul tartamudeó un poco, posiblemente sigue con la idea de que soy un monstruo terrible. Tengo que borrarle esa imagen de su cabeza, sobre todo si vamos a ser familia.
— Gracias señor, con su permiso — Me saluda una soñolienta señorita. A ella no la había visto. Es una niña de unos 15 o 16 años, su cabello da luces color violeta, contrastando perfectamente con su delicada piel blanca. Supongo que por su rostro de inocencia es la más pequeña. Algo que si tiene esta familia, es que ninguna se parece, pero sin lugar a dudas las 4 son hermosas. Obviamente resaltando a la segunda mayor. Ahora que lo recuerdo, a la primogénita no la conozco. Algún día será. Me incliné a saludar, ya me estoy cansando.
— Muy buena noche señor Haruka, haber cuando va a visitarnos a nuestra casa, estaremos gustosas de tenerlo por allá. Pero nos avisa, para tener todo listo para su llegada a nuestra humilde morada — me causa gracia lo notablemente interesada que se ve en que yo tenga cierta relación con su hija. Pero de algo que estoy seguro es que ella no se fija en mi dinero. ¿O será posible que solo juegue conmigo? No, no creo. Y aunque lo fuera, lo sabría inmediatamente. Sería bueno ponerle una trampa.
— Lo tendré en cuenta Sra. Van Dort — se despidió y se subió al carro.
— Hasta pronto Sr. Haruka.
— Hasta pronto — se subió.
Despedí agitando mi mano en el aire. Me quedé viendo el carruaje que se llevaba a mi amada, hasta que se perdió en la oscuridad de los árboles y el campo de la carretera.
— Ha sido una buena fiesta, ¿no crees?
— Sin duda — mi vista seguía embobada hacia la nada, cuando noté los ojos de Andrew sobre mis hombros — ¿qué sucede?
— Nada, es solo que normalmente me contestas: si tú lo dices, como digas, como sea… Ella sí que te ha cambiado — es tan cierto lo que dice. Ahora me he de ver ridículamente cursi con lo que dije.
— Tonterías.
— Entonces dime, ¿Por qué bailaste solo con ella?
— Simple cortesía — le di frente, y pasé a su lado rumbo a la casa, tratando de ignorar sus comentarios que me ponen en evidencia.
— Como tú digas hermano — me siguió los pasos y subimos las escaleras.
— No empieces, y dime ¿siempre si hablaste con el papá de la Srta. Lita? — seguíamos conversando, mientras íbamos recorriendo los desastres en el gran salón que la fiesta había dejado, para luego dirigirnos al vestíbulo
— Si, pero solo le dije que mañana iba a visitarlo exclusivamente a él — ya no tengo ganas para beber algo. Andrew al parecer está igual que yo y solo nos acercamos a los sillones frente a la chimenea y nos sentamos un momento.
— ¿Estás seguro de lo que quieres hacer? — asintió con sus ojos fijos hacia las llamas.
— Te pido que me apoyes en esto — levantó su cabeza y me miró con ojos suplicantes.
— Sabes que sí — ya no será lo mismo. Ahora que él se case, me dejará solo. Es por eso que necesito urgentemente una esposa y que mejor ella para serlo.
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Son cerca de las 11 de la mañana, será mejor que me dé una vuelta por aquellos rumbos a ver si encuentro a mi maestra de baile.
Como es mi costumbre, salgo en mi caballo negro. Esta vez llevo puesto el traje para cabalgar, no es por nada pero a mí todo me queda bien. Será mejor que deje a un lado mi vanidad si quiero robar por completo el corazón de aquella dama.
Apenas llego a unos cuantos metros del lago, amarro mi caballo a un árbol para confirmar si mis sospechas son ciertas.
Camino y… este es el tipo de sorpresas que me encantan, bueno, de un tiempo acá, han llegado a fascinarme. Me acerco sigilosamente por detrás de un árbol, donde puedo vislumbrar que está escribiendo. No es bueno espiar, pero me tiene inquieto que es lo que escribe en ese cuadernito.
Es increíble, como si fuera capaz de leer mis pensamientos lo cierra con fuerza y se ríe — lo siento Sr. Duque, no puede leer esto ¿No sabe que es de mala educación espiar a los demás? — ¿cómo…? ¿Cómo fue posible que supiera que soy yo?.. Ni siquiera se levanta, me coloco frente a ella y tiene los ojos cerrados apoyando su cabeza en el árbol. Luce un vestido gris con tonos negros y un pañuelo blanco. Yo me apuro por ponerme cualquier cosa elegante para verme bien, y ella con cualquier cosa resalta lo hermosa que es ¿O será que yo soy el enamorado? Quién diría que me volvería tan cursi por una mujer.
— Sería bueno que sea yo el protagonista de la historia en su cuadernito — como viéndose descubierta, abre sus ojos crispándolos y luego los cierra para luego soltar una leve carcajada — ¿eso quiere decir que si?
— Eso quiere decir, que no cabe la menor duda que usted es un hombre tan arrogante como vanidoso— oprime su cuaderno contra su pecho sosteniéndolo con las manos cruzadas — Tengo cosas más importantes que escribir aquí — está bien, eso si me caló. Cómo que tiene cosas más importantes que yo.
— ¿Cómo quién? ¿Quién es más importante que yo? — me acerqué y me senté a su lado así intentando sacarle algo de información. Pero al parecer es más firme de lo que creí.
— Si no lo conociera diría que tiene celos — como se le ocurre eso. ¿Celos yo?, si como no — Además dije "cosas", no personas — a bueno, eso ya aclara algo, por lo menos no está escribiendo sobre el hombrecito ese — en cuanto a lo que escriba, no es asunto suyo — terminó firmemente desviando su vista al contrario de mi rostro.
— Por supuesto que no me interesa —yo también desvié mi vista — simplemente no quiero que escriba nada malo de mí.
— Está bien, lo perdono por su insolencia de querer saber sobre lo que contienen mis escritos.
— ¿Cómo se atreve a hablarme así? Soy un Duque — me fingí molesto, para así llevar a cabo el plan para "descubrirla".
— Será un muy Duque o el Rey de Inglaterra, pero no le permito que quiera pasar sobre mí — es tan orgullosa que sé está diciendo la verdad. Pero quiero llevar esto hasta el final.
— No te molestes — la sostuve para que no se levantara. Se volteó ofendida, no la culpo realmente esto es culpa mía. Pero sin poder evitar que lo haga, me levanto igual que ella y le sostengo de los hombros, aunque no consigo que me mire a los ojos, simplemente se limita a mirar el agua.
— Como espera que no lo haga. Si le molesta que yo sea una campesina bien podría dejarme de hablar, como lo hace ahora — ¿Qué acaso no recuerda lo que pasó ayer? ¿Se le ha olvidado todo lo que sentimos?
— Perdóname — la solté, pero ella no se movió — solo quiero que me contestes una cosa.
— ¿Qué? — contestó secamente.
— Si…si — ¡que nervios!, y tan solo para una simple pregunta — si yo fuera de otro estatus social…
— ¿Si fueras pobre? ¿Cómo yo? — esta vez me volteo a ver con ojos amenazantes.
— Sí, bueno, no me refiero a ti. Tu mamá me dio a entender que nuestra unión sería un matrimonio ventajoso para tu familia y yo no…
— ¿… un matrimonio ventajoso? — habla en forma de burla y diversión por mis palabras — ¿y quién le dijo que me casaría usted?
— bu…bueno yo… — tenía que arruinarlo. Creí que reaccionaría de una forma más agresiva, pero después de esa sonrisa, se tranquilizó de una forma natural como si no hubiese pasado nada.
— A fin de cuentas, creo que no debió de haber pasado nada. Nos equivocamos eso fue todo — no, eso no. Sus palabras increíblemente dolieron más que su risa.
— No, no fue un error ¡Simplemente quiero saber si a ti te importa mi dinero y no yo! — al grano, y a lo que vine. Se quedó en silencio unos momentos que me parecieron una eternidad.
— Eso ya deberías saberlo — se dio la vuelta y me dio la espalda mientras caminaba entre el verde pasto.
— ¡No! Espera — la alcancé y le sostuve de la cintura hundiendo mi rostro entre sus cabellos marinos. Huele tan bien que me quedaría así por siempre. Ella intentó zafarse, pero evité que lo hiciera con un fuerte agarre solo de mis manos para evitar lastimar su pequeño abdomen. Al final se rindió y tomó mis manos entre las suyas.
— ¿Por qué lo dudas? — fui bajando mi rostro hasta recargarme en su hombro dándole un beso en su mejilla.
— No quiero perderte por nada — le susurré en el oído y después me pasé enfrente de su rostro y besarla nuevamente como la noche anterior. Aún cuando lo haya hecho ya, tiene el mismo efecto como la primera vez. ´
Es una dulce adicción, lo hago una vez y no quiero parar de hacerlo. Lenta y suavemente la fui acercando a mi cuerpo, pero ella se retiró bruscamente. Y no es para menos, no deberíamos hacer esto.
— Perdóname no debería hacer esto — ese leve instante ya era para que me agitara como si hubiese corrido 100 yardas.
— Ni yo tampoco. Esto no está bien.
— Lo sé, pero solo hay una solución ¿no crees?
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Michiru POV
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"Es tan difícil este hombre Haruka. De repente tiene un estado de calor en sus palabras, y después se torna de un frío como invierno. Siento que tiene como una coraza de piel dura como un árbol. Algo así como para protegerse, tal vez es de las personas que han sufrido mucho. Pero no creo, se le ve tan decidido, firme. Pero hay veces que le noto como si se hundiera en una tristeza que solo él conoce. Quisiera ayudarlo a soportar el peso que recae en su alma. De repente parece un niño, y luego un adulto. Como quisiera que me dejara entrar en su corazón para que no sufriera solo. Posiblemente esté exagerando, pero las mujeres tenemos un instinto que nos caracteriza y distingue de los hombres. Algo que nos avisa cuando nuestros seres queridos están sufriendo. Lo menciono un "ser querido" para mí, porque ya ha entrado a mi alma.
A veces es tan arrogante que supera la arrogancia del astro Rey, pero su mirada es tan cándida, reluciente y sensual. Nadie podría culparme al haber caído sin abstención a sus besos, ¡es irresistible! Y terriblemente seductor. Aunque en un pasado me haya parecido repugnante, bueno, más bien lo que causaba en mí, siempre fue una irresistencia que no podía controlar, por eso no me gustaba nada de nada.
Posiblemente ya tengo su olor en mi nariz, por eso lo huelo… cuando… ¡espera!, siempre que percibo su olor, es él…" anda de curioso otra vez — lo siento Sr. Duque, no puede leer esto ¿No sabe que es de mala educación espiar a los demás? — aún sin abrir los ojos, estoy segura de que es él. Nadie en este mundo huele tan rico. Y su presencia se siente tan agradable.
— Sería bueno que sea yo el protagonista de la historia en su cuadernito — ¿a caso si leyó algo?, no, no puede ser, lo cerré antes de que lo viera, estoy segura de eso — ¿eso quiere decir que si? — ¡uff!, tal parece que fue una trampilla. Qué suerte, por un momento me creí descubierta.
— Eso quiere decir, que no cabe la menor duda que usted es un hombre tan arrogante como vanidoso— contesto de la manera más tranquila — Tengo cosas más importantes que escribir aquí — le noté un leve puchero en su rostro. Lo dicho, a veces parece un niño.
— ¿Cómo quién? ¿Quién es más importante que yo? — nadie tonto.
— Si no lo conociera diría que tiene celos — ¡lo descubrí! Está celoso de que escriba sobre alguien más — Además dije "cosas", no personas — se sentó a mi lado como queriendo sacarme más información — en cuanto a lo que escriba, no es asunto suyo — desvié mi mirada ofendida.
— Por supuesto que no me interesa — si como no, curioso — simplemente no quiero que escriba nada malo de mí — lo hice en un pasado pero ahora ya no.
— Está bien, lo perdono por su insolencia de querer saber sobre lo que contienen mis escritos. — le dije en tono de broma pero al parecer lo tomó muy en serio.
— ¿Cómo se atreve a hablarme así? Soy un Duque — ¡ash!, ahí va con su pose de superioridad.
— Será un muy Duque o el Rey de Inglaterra, pero no le permito que quiera pasar sobre mí — si él empieza con sus cosas ridículas, entonces también yo.
— No te molestes — me sostiene y yo me quedo sin habla, pero mis ojos evitan mirarle, sé que podría caer en sus brazos de nuevo.
— Como espera que no lo haga. Si le molesta que yo sea una campesina bien podría dejarme de hablar, como lo hace ahora — estúpido como no se da cuenta de lo que está casando. Tan bien que estábamos.
— Perdóname — ni cuenta me di a qué hora me soltó, seguí estática como si sus manos siguieran sosteniéndome — solo quiero que me contestes una cosa.
— ¿Qué? — seguía con mi vista desviada de la suya.
— Si…si… si yo fuera de otro estatus social… — con que era eso ¿eh?, ¿Cómo se atreve a pensar que me fijaría en su dinero?, eso es lo último que tomaría en cuenta, si bien el dinero es tentador, lo reconozco pero piensa que yo…
— ¿Si fueras pobre? ¿Cómo yo? — tonto, tonto y más tonto.
— Sí, bueno, no me refiero a ti. Tu mamá me dio a entender que nuestra unión sería un matrimonio ventajoso para tu familia y yo no… — ¿qué yo qué?
— ¿… un matrimonio ventajoso? — ¡ja, ja!, como si yo quisiera casarme contigo — ¿y quién le dijo que me casaría usted?
— bu…bueno yo… — piensa las cosas antes de hablar. Pero bueno, por lo menos no fue todo culpa de él, yo sé que mamá si dijo eso. No es del todo culpable, tendré que tenerle un poco de compasión.
— A fin de cuentas, creo que no debió de haber pasado nada. Nos equivocamos eso fue todo — sobretodo yo me equivoque.
— No, no fue un error ¡Simplemente quiero saber si a ti te importa mi dinero y no yo! — el dinero, ¡el dinero!, que no sabe que él vale más que todo su oro. Quien se atrevió a hacerle tanto daño que se menosprecia tanto que el valor de sus libras. Si, lo reconozco, el dinero es algo por desgracia indispensable y también tentador. Pero también es en lo último que valoraría de él. De seguro piensa que lo dejaré en la ruina. Bueno, es precavido, que proteja sus intereses y que me deje a mí de una vez por todas.
— Eso ya deberías saberlo — debo alejarme de él, "por su bien".
— ¡No! Espera — ¿Porqué hace esto? ¿Porque cuando me voy me detiene? Debería seguir a esa tal Neherenia, así sus intereses aumentarían en vez de bajar si se casa conmigo. Intenté zafarme, pero la parte de mí que lo quiere cerca se ha vuelto más fuerte. Me rendí y sostuve sus manos, tan suaves y duras. Sentí un escalofrío en mi estomago cuando recargó su cabeza en mi hombro y escuchaba su respiración.
— ¿Por qué lo dudas? — ¿Quién te ha causado tanto daño? confía en mí.
— No quiero perderte por nada — sus palabras hicieron que mi corazón empezara a latir en un ritmo incontrolable. Puede ser tan espontáneo y… y lindo. Empezó a besar mi mejilla y en un movimiento fugaz, ya estaba nuevamente en mis labios que lo recibieron gustosos al tenerlos nuevamente sobre los míos. Fue acercándome más y más hasta pegarme a su cuerpo, que sentía los músculos de su pecho junto al mío. Es tan placentero que… ¿Qué es eso? Siento algo… en…
Lo empuje bruscamente para separarnos, esto ha llegado algo lejos. Que digo algo ¡demasiado lejos!
— Perdóname no debería hacer esto — no esto está mal.
— Ni yo tampoco. Esto no está bien — por lo que sentí, nada bien. No puedo respirar.
— Lo sé, pero solo hay una solución ¿no crees? — ¿de qué solución habla? No querrá decir matrimonio ¿o sí?, no matrimonio no, de ninguna manera.
— Sentémonos un rato — ¡ah! Era eso, que bien, mejor.
— Si, está bien — tantas emociones, no, no puedo estar sentada. Me levanté rápidamente.
— ¿Qué te parece si damos un paseo? — se levanta y me indica que yo vaya primero. Caminamos un corto rato sin nada de qué hablar, el momento por extraño que parezca, no era incomodo, al contrario. Difícilmente con una persona puedo pasar tanto tiempo en silencio, sin que me resulte incómodo. Pero con él, es todo lo contrario. Si hablamos o si no, todo es tranquilo, literalmente hablando.
De pronto lo vi que se recargó en un árbol, habíamos estado caminando por la orilla del lago.
— Se llamaba o se llama Esmeralda — escuchar el nombre de una mujer… no es nada bueno y no se siente nada bien.
— ¿Quién? — esa confesión me sacó de mis pensamientos. ¿Quién era ella?, ¿fue su esposa? ¿su prometida?...
— Fue mi novia y prometida — colapso seguro. ¿Cómo se le ocurre decirme esto?, bueno después de todo fui yo quien se lo pidió.
— ¿Qué…? — Trago saliva — ¿Qué fue lo que pasó? — quiero, pero no quiero que me lo cuente. Su expresión denota algo de tristeza y a la vez disgusto. No quiero hacerlo…— si no quieres, no lo hagas, no tienes que contarme nada.
— Pero tienes que saberlo… — cerró sus ojos para traer sus memorias a su presente, a nuestro presente. Dio un fuerte suspiro que casi me rompe el alma. Es como si por primera vez lo sacara de su corazón — quiero contarte lo que pasó.
— Está bien — me puse de pie a su lado, no me gusta verlo triste. Quisiera abrazarlo y decirle que estoy con él. Pero posiblemente eso sería incómodo. Solo paso mi mano tocando la suya que tiene recargada en el tronco. Para hacerle saber que cuenta conmigo. Sonríe. Bueno, por lo menos lo hice reír.
Dio un gran suspiro y comenzó con su relato…
— Hace ya algún tiempo, me iba a casar con la ya antes mencionada… Esmeralda era del tipo de mujer que todo hombre quiere. Hermosa, deseable… — ¿ya la olvidó o no?
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Haruka POV
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Sus ojos, su cuerpo, su cabello. Era la mujer perfecta, yo no la amaba, sin embargo mi padre insistía en que debía conseguir un matrimonio.
— Sabes tus deberes. Pronto cumplirás la mayoría de edad y necesitas una esposa para que te acompañe cuando yo me haya ido — a sus 39 años era un gran hombre de suficiente moral, que cumplía y regía con las normas. Se volvió muy estricto desde que murió mi madre, y se podría llegar a decir que me tomó especial rencor a su muerte, debido a mi gran parecido con ella, con sus ojos.
Esmeralda la había conocido por un par de amigos de la Universidad. Decían que yo le atraía, sin embargo no me importaba en lo más mínimo.
Por mala racha del destino, me empezó a interesar, la empezaba a desear. Como no hacerlo si era muy coqueta para su edad, casi irresistible. La mayoría de la gente siempre la tildó de mujer de la vida galante a tan temprana edad.
Era hija de un hombre borracho, no me llegué a enterar si algún día llegó a golpearla. Si lo hubiese hecho, no habría dudado en mandar matarlo.
Cierto día cuando iba paseando por el parque central de la ciudad de Londres, me la encontré en un bar, cuando un hombre intentaba sobrepasarse con ella. Obviamente no me podía quedar ahí sin hacer nada. Debido a las condiciones de ebriedad en que se encontraba, pude lograr tumbarlo aunque reconozco que dio batalla. Cuando por fin logré separarlo de ella, me acerqué a su lado.
— ¿Cómo se encuentra señorita?
— Gracias por ayudarme — me contesto muy amablemente agitada y algo apenada pues el hombre quien estaba con ella, le había roto algo de sus prendas que dejaban ver un poco de su corsé. Me quité el saco para cubrirla con éste. Su vestido destrozado por la fuerza de aquel hombre tan bestia.
— No fue nada — con un pañuelo que ella llevaba, limpió un hilillo de sangre que corría por mis labios. Reconozco que me quedé fascinado por su belleza.
Poco a poco nos fuimos haciendo amigos. Mi padre aceptaba mi relación con ella, debido a que tenía un tío que la respaldaba en dinero. Un fuerte bancario hermano de su madre fallecida.
Al pasar el tiempo, me di cuenta que le tenía un especial cariño. Más allá del sentimiento de amistad. Mi tía no aceptaba nuestra relación, me decía que ella no era una buena mujer, se esparcían rumores que solo quería escalar posición. Pero yo me negaba a creerlo, su forma de ser, me daba a entender que de alguna forma había sufrido y yo quería protegerla y sacarla del vacío donde se encontraba.
Mi padre estuvo de acuerdo y dio su consentimiento cuando al presentársela se quedó fascinado con su belleza, dijo que había tenido suerte de conseguir a alguien como ella que me quisiera.
Ella me había contado que en algún momento de su vida había tenido complicaciones con su padre, quien la obligaba a venderse para conseguir el sustento de la familia, o más bien para seguir pagando su vicio.
— Tuve que venderme para conseguir alimentar a mi madre, hasta el día en que ella murió, dejé de hacerlo el día en que se fue. Ya no tenía razón alguna — su vida había sido muy trágica y yo me sentí de alguna manera responsable por ayudarla. Ella me llenó del cariño que a mí me había hecho falta, se puede decir que llegué a amarla…
— Gracias por confiar en mí — le dije tomando su mano cariñosamente, para después darle un tierno beso.
Llegó por fin el día en que me decidí a pedirle matrimonio.
— Srta. Esmeralda. ¿Quiere ser mi esposa? — ella dio un salto y me abrazó gritando. Con sollozos y lágrimas
— Eres lo mejor que me ha pasado en la vida — Reconozco que en ese momento me sentí el hombre más feliz del mundo. Todo apuntaba a ella, a que sabríamos como enfrentar los recuerdos de su oscuro pasado. Después de todo yo tampoco era el perfecto hombre. Pero me había enamorado de ella, eso era seguro.
Algo que siempre tuve en cuenta es que ella siempre ayudaría a su papá y a sus dos hermanos. Una mayor que ella, quien al parecer también se dedicaba a lo mismo y su hermano quien no pasaba una buena ocasión para ponerse borracho. Nunca llegué a conocerlos, ni siquiera a su papá. Y no me importaba, solo importaba que pronto fuera mi mujer. Una hermosa señora que sería respetada por todas las clases sociales.
Pero todo cambió unos días antes de la boda. Cuando estaba en un bar, con mis compañeros de la escuela. Entré a uno de los cuartos, iba a buscar a mi compañero, quien se había ido a "divertir" con una de las "servidoras del lugar".
— Ya es hora de irnos — entre en la puerta equivocada. Mi mundo se me vino abajo y todo lo que había formado en mi mente, los sentimientos de ansiedad de odio cuando descubrí a mi prometida sosteniendo relaciones con un hombre… Me lancé furioso a quitar las sabanas para saber quién era aquel hombre y… ¡ahorcarlo, golpearlo! Mas mi alma se hizo añicos cuando descubrí que era mi padre.
El tiempo se me detuvo. Era mi padre con quien la encontré en la cama. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo. No podía ser cierto. El hombre que me dio la vida se acostaba con mi prometida.
Al verme, los dos se quedaron estáticos. Sin nada que decir.
Una horrible mezcla de sentimientos de horror, angustia, odio, celos, impotencia. Impotencia por contenerme al golpear al hombre que se supone merece mi respeto, mi cariño. Estaba confundido, creí que me odiaba, pero en ese momento lo confirmé. Él no quería que yo fuera feliz. Me culpaba por todas las desgracias que habían pasado en su vida. Y ahora quería cobrárselas de la forma más vil y cruel que se puede concebir.
Y ella… esa mujerzuela.
— ¡ERES UNA MALDITA ARRASTRADA! — le jalé los cabellos tirándola al suelo. No me importó si podía lastimarla o no, quería que sufriera que sufriera — muchas veces la gente me dijo el tipo de mujerzuela que eras, ¡pero me negaba a creerlo! Que ciego, que ciego. ¿Y tú? — Me dirigí a mi padre que se quedó atónito — ¿cómo pudiste hacerme esto? Soy… soy tu hijo — mi garganta se colapsó, pero no iba a llorar frente a ellos. Ni solo ni con nadie. Ahogué mi llanto, levanté mi cabeza. Podría haberlos matado a los dos en ese instante, si no fuera porque recobre la poca compostura que me quedaba. Salí vuelto una bestia, una fiera, un hombre al que le acababan de romper el corazón, el alma entera. Quería que ella dijera algo, lo que sea, cualquier cosa para terminar con su miserable vida. Pero se quedó callada llorando, ¡¿Por qué lloraba?!, se supone que fue a mí a quien me traicionaron, a quien le jugaron este maldito juego.
Salí de ese lugar, el día de pronto se había tornado lluvioso y con una terrible tormenta. Fue una suerte, ya que no pude más contener el llanto y de esta manera fue más fácil esconder mi sufrimiento de la gente. No llegué a la casa hasta el día siguiente, me fui a quedar con mi tía, excusándome que tenía pendientes ahí, cuadernos olvidados y eso. Me recosté en la que era mi recamara en su casa. Creo que entré en un estado de trance ya que no pude seguir llorando y en mi mente no dejaba de repetir una y otra vez la escena que había presenciado.
Empecé a formular una y mil preguntas. La más importante ¿hacía ya cuanto que me engañaban? ¿Porqué lo había hecho? Yo estaba seguro de que me quería, pero era obviamente una máscara que intentaba mantener hasta no sé cuánto tiempo más. Suerte que los descubrí a tiempo. De algo si estaba seguro, yo aún no era un Duque, mi padre tenía ese título, era él quien sostenía la cabeza de la familia y el título de gran señor. Y lo más importante, quien poseía el dinero. Y yo no me iba a convertir en eso ni heredar su fortuna hasta su muerte. Obviamente esa mujerzuela no podía esperar tanto, por eso fue a los brazos de la abeja reina. Pero…porque engañarme, porque molestarme, si yo pude haberle dado todo, ningún título, pero si cariño y todo lo que le había hecho falta.
La gente me lo advirtió, todo mundo me lo decía y yo ciego que nunca quise verlo. Una persona como ella difícilmente puede recomponerse de su vida pasada. Fue mi error querer intentarlo con ella.
Como era de esperarse se rompió nuestro compromiso. Más no di detalles de lo ocurrido. Simplemente dije que no estaba listo para un asunto tan delicado como lo es el matrimonio. Tuvo intentos fallidos por verme y "explicarme" lo que había pasado, pero naturalmente se lo negué. Como se atrevía siquiera a pisar mi casa… perdón en aquél entonces era la casa de mi padre. A él no le dirigí la palabra por más de dos meses. Andrew le pareció extraño que yo rompiera mi compromiso así tan de repente y de la forma en que trataba a esmeralda, indicando a cualquier sirviente que no la dejara pasar. A mi padre más le valía obedecer mis mandatos, si no quería que se formase un escándalo, que le perjudicara su impecable imagen.
A mi hermano simplemente le dije que ella me había sido infiel, pero no le dije quien fue su cómplice en ese acto tan deshonroso.
Él era un buen hombre y buen padre cuando vivía mi madre. Aún no alcanzo a comprender como fue posible que llegara a tanto, que llegara a lastimarme tanto. Y nunca lo supe, justo una semana después de que le empecé a hablar por asuntos financieros, murió. Le dio un ataque al corazón cuando llegaba de haber hablado con un hombre.
Sus allegados dijeron que podría haber sido un posible asesinato, sin embargo en la autopsia que le realizaron, se comprobó que fueron causas naturales. No hubo más investigación en eso.
Inmediatamente de su muerte, nos dejó su testamento. A mí por ser el mayor, me heredó el título de Duque y a Andrew el de Lord.
— Aquí están todas las propiedades y los documentos respectivos — nos indicó el secretario — señor Duque Haruka. A usted le dejó esto…
Eran las escrituras de la mansión de Westminster. Y otros papeles más.
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Michiru POV
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Cómo se supone que debo reaccionar ante esta confesión. Me he quedado sin palabras. Jamás me hubiese imaginado que algo así le pasara. Y mucho menos con su padre. Bueno, eso ya explica muchas cosas de su comportamiento, de su forma tan fría de ser. Le rompieron el alma entera,
— No te quedes así, dime algo — Su rostro se tornó más triste del que ya había optado al comenzar su relato. Tan solo de saber que lo hizo sufrir, un rencor profundo hacia esa mujer se formó dentro de mí. Por haber lastimado a un ser querido.
— Yo… yo. Yo no quiero hacerte daño — me recargué en su hombro y le tomé de la mano — eso fue… algo terrible — no sé si lo que digo está bien o mal. Pero mis palabras solo salen de mi corazón — solo puedo decirte que… que tu dolor es mío ahora. Por lo que me contaste, nadie supo de tu desgracia, y has llevado eso contigo ese peso todo este tiempo — no puedo llegar a entender cómo es posible que alguien tan estúpida como lo fue esa mujer, como pudo dejarlo. Él es todo, es el hombre casi perfecto. Su dinero viene de sobra, es su corazón lo que vale más, y ahora más que se que su corazón se encuentra roto.
— Tienes razón, jamás nadie había sabido esto. Nunca nadie supo, por eso me ahogué en silencio — no me imagino sus noches de tortura al recordar que la mujer que tanto amaba… lo engañó por dinero. Lo traicionó de la manera más vil y cruel.
— Te confieso que siento como si me hubiese quitado un peso de encima. Siento que puedo confiar en ti.
— ¿Y… la sigues amando? — Me miró con ojos extrañados — digo, no porque alguien te haya hecho daño, significa que tu cariño por esa persona haya desaparecido.
— Supongo que no. Aunque si la vuelvo a encontrar, no sé lo que haría. Creo que tengo algo de… miedo, por volverla a ver.
— Para entonces yo estaré aquí a tu lado, para ayudarte con esa mujer loca. Nunca te dejaré solo — ¿qué pasaría si la viera?, ¿la sigue queriendo? — ahora eres mi protegido.
— Ahora ya sabes la verdad. Por favor… nunca… nunca me lastimes de esa manera.
— No puedo prometerte nada. No me mires así — lo voltee a ver cuando me miró con ojos de extrañeza — uno no sabe, que es lo que te tiene preparado el destino, la vida. Pero de lo que puedes estar seguro es que siempre te seré fiel, fiel amiga…
— ¿Y fiel amante? — me retiré y lo solté, levantándome.
— Bueno, para eso es muy pronto ¿no te parece? Dejemos ver qué pasa. Me gustas… — por fin lo saqué, eso es algo difícil. La palabra tiene un significado muy especial, y debe tener su consistencia exacta del momento — pero quiero conocerte, más. Quiero que empecemos…
— ¿Sé mi novia? — "…"
— ¿Qué? — un latido de emoción empezó en mi corazón.
— Quería estar seguro de que supieras lo que me atormentaba, en respecto a mí pasado con la relación que tuve. Que supieras las verdaderas razones por las que me es difícil confiar en que mi cuenta bancaria no es lo que realmente te importa.
— Puedes estar seguro de eso.
— Y te creo. Por eso mismo quiero formalizar mi relación contigo. Quiero pedírselo a tu padre, pero en el momento en que tú me lo pidas.
— Yo también quiero estar contigo. Pero primero quiero restaurar tu corazón — le puse mi mano en su pecho y él la aprisionó con las suyas — Saber que es todo mío, estar segura de que ya no existe ningún fantasma que te atormente.
— ¿Y cuanto tiempo tendremos que esperar?
— El necesario.
— Por eso te quiero — con un tierno beso en las manos, en mis oídos hace eco esa última y tierna palabra. Me hace tener un sentimiento indescriptible de felicidad.
— ¿Y cuando tendré el honor de enseñarle a bailar? — se rió tiernamente.
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Nos quedamos un rato más bailando, y siguió pisándome como la noche anterior. Pero poco a poco iba mejorando,
— Aprendes rápido.
— Que nadie se atreva a poner en duda que tengo una buena maestra — de pronto se separó de mi — Michiru lo siento, lo olvidaba, tengo que irme — se fue corriendo a su caballo, y pronto lo escuché relinchar, al parecer se fue a toda prisa.
Yo me quedé parada, en la misma posición en que me había dejado y al cabo de unos minutos, me senté y seguí escribiendo.
"Sin duda, este hombre tiene algo que lo hace tan especial. Podría haberle dicho que sí cuando me pidió ser su novia. Pero estoy segura que aún no la olvida, por lo que dijo en su relato, eso fue ya hace mucho tiempo y aún no puede olvidarla ni perdonarla. Y no es para menos, como podría perdonar a alguien que le causó semejante dolor, ¡y con su padre! Que mujer tan malvada y tan perversa.
Y si algún día llega, ¿Qué haría yo?, y si todo fue un malentendido. Es casi imposible pero probable. Su papá nunca le dio explicación alguna y no veo la razón para hacerle tanto daño, incluso a su propio hijo. Eso no tiene perdón. Pero, vamos, quien soy yo para juzgarlo. Ella tenía sus razones para hacer lo que hacía, pero si él ya le iba a dar todo… ¿qué más quería?, Él es una persona tierna, aunque a veces se muestre frío. Tiene el brillo del sol y una mirada cándida y dulce cuando no mira con odio. Me siento honrada por haber tenido de él, esa confesión tan triste y la que oprimía de una manera horrible su corazón. No quiero siquiera imaginar que sufrió sólo esas angustiosas horas de dolor.
¡Ja!, aún no puedo creer cómo fue posible que llegáramos hasta esto. Él y yo no nos presentamos en una ocasión muy buena… cierto, ni ellos tampoco. ¿y si nuestra relación termina igual? Yo nunca he amado a nadie ¿y si no puedo darle lo que se merece? Bueno, por lo menos estoy casi segura de que cuando está conmigo es feliz. Quiero hacerlo completamente feliz"
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Haruka POV
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— Ya estoy aquí, perdonen por el retraso — llegué saludando a Lita y a su padre.
— Bueno, ahora que ya estás aquí. Puedo comenzar — asentí. Después de una larga conversación a cerca de los sentimientos de Andrew por la Srta. Novotny. El Sr. Novotny indicó a Andrew que pasara a su despacho. Yo me quedé afuera con la novia.
— Gracias por estar aquí Sr. Haruka. Su presencia es importante para el Sr. Andrew y para mí también.
— Nada me haría más feliz que la propia felicidad de mi hermano. Y confío en que usted puede hacer muy bien ese trabajo.
— Gracias por la confianza. No lo defraudaré. — nos quedamos sentados en el sillón del vestíbulo y después salió Andrew muy agitado, enseguida entro Lita.
— ¿Qué sucedió? — movía la cabeza negativamente y algo atónito. Se le veía unas gotas de sudor.
No dijo palabra alguna, y no paso mucho tiempo después cuando salió Lita gritando y se le colgó del cuello de mi hermano. ¿Dónde había visto ya esta escena? Bueno, obviamente el final será totalmente distinto. Eso espero yo.
— Los felicito — ella se acercó y le di un abrazo. Después de todo se convertirá en mi hermana.
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— ¿Y para cuando será la boda? — le pregunté a Andrew ya cuando habíamos llegado a la casa.
— En dos meses. Podría ser más pronto, pero de regalo de bodas quiero regalarle la cabaña.
— Muy buena idea, y ¿a dónde se irán de noche de bodas?
— En Inglaterra.
— Me alegro por ti. En verdad que sí — me acerqué y le di un abrazo. Pude notar que caía de sus ojos un par de lágrimas. Mi corazón se arrugó.
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Al caer la noche me fui a acostar en mi cama sin cenar. Es extraño, pero nunca me había sentido "casi bien". Digo casi por que todavía faltan asuntos por resolver. Pero por ahora siento que me quité un gran peso de encima, Me siento libre, ligero.
Me levanto, veo por la ventana y miro las estrellas. Cuando estoy a su lado siento paz y cuando camino a su lado, solo pienso cosas bellas.
Esmeralda me dejó el corazón destrozado, pero estoy segura de que Michiru podrá pegar los trozos cachito por cachito.
No sé si todavía siga queriendo a Esmeralda, pero ruego al cielo por que no vuelva a cruzarse en mi camino.
Ahora Andrew, va a casarse. Ahora si me quedaré completamente solo.
"Yo nunca te dejaré solo ". Es cierto, ella está conmigo. No formalmente, pero por lo menos cuento con su cariño.
— Buenas Noches Michiru.
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Michiru POV
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Llego a mi casa ya pasada la tarde, casi llegando la noche. Me voy directamente a mi habitación pero mi mamá me detiene.
— ¿No vas a cenar?
— Me duele el estómago — si siento una leve molestia, pero no es del todo enfermedad, más bien es como un sentimiento.
— ¿Te doy algo para cúralo?
— No, no, ya se me pasará — al parecer lo que Haruka me confeso, si me afectó. Siento unas ansias ganas de llorar, pero eso es mala vibra para él. Necesito ser feliz para que él también sea feliz. Este sentimiento de empatía hacia su sufrimiento me hace ver que lo quiero más de lo que me imaginaba. Y cómo no, si me ha demostrado que me quiere.
Apenas me voy recostando en la cama, escucho los gritos de alguien que viene corriendo en el jardín. Me asomo por la ventana y veo que es Lita.
— ¡Rei, Michiru, Amy, Hotaru! — bajé corriendo las escaleras temiendo que algo malo le hubiese pasado. Pero la expresión en su rostro denotaba lo contrario.
— ¿Qué sucede hija? — le contesta tiernamente mi madre.
— ¡ME VOY A CASAR! — ¡¿Qué?!, ¿Lita se va a casar? Me quedé en estado de shock mientras mis hermanas la abrazaban una por una al igual que mi madre le besaba la frente — ustedes han sido como mi familia. Es por eso que quiero que sean las primeras en saberlo. Michiru, ¿que tú no me vas a felicitar? — sus palabras me sacaron de mi trance.
— ¿Eh?, a sí. ¡Felicidades Lita! — seguía con una extensa sonrisa.
— ¿Cómo fue? ven cuéntanos — Rei la tomaba de las manos y la dirigía hacia la sala de estar. Mientras yo las seguía con la vista, mi padre me tomó el hombro por atrás.
— Se siente como cuando se casó Prudence ¿no lo crees hija?
— Si papá, es lo mismo que pienso.
— Se siente felicidad y tristeza al saber que ya nada es igual. Ella va a formar su propia familia con su marido y sus propios hijos — matrimonio. ¿Por qué la gente tiene que casarse?, no se pueden quedar así y ya.
Pero que digo, si Haruka quiere formalizar una relación conmigo. Por supuesto que quiero formar una relación con él pero… es algo extraño para mí. No sé si pueda manejarlo.
— El Andrew fue acompañado del Sr. Haruka para pedir mi mano — ahora entiendo cual era su prisa. Supongo que se le habrá olvidado. Pasamos tan linda tarde.
— Papá, puedes disculparme, no me siento muy bien —
— Por supuesto hija, yo te disculpo con Lita. — subí pronto las escaleras. No sé cómo voy a actuar en ese momento en que el me pida matrimonio. Bueno, es muy pronto hablarlo pero…
Ya no quiero pensar en eso. Ahora será mejor que duerma, para calmar esta ansiedad. Algo que si puedo decir, es que él es como un poeta, por que se guarda los sentimientos para él solo. Porque de alguna manera no quiso que nadie sufriera, ni siquiera su padre que lo lastimó tanto.
No logro conciliar el sueño. Siento como si algo me faltara.
Tal vez… — Buenas Noches Haruka.
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Hola mis hermosos lectores! Perdonen el retraso tuve complicaciones , Pero ya estoy de vuelta ¡! Y con un cap más largo que los anteriores :P
:P Gracias por sus aportaciones!, el principio de este fic lo hice gracias a sus ideas! Y que les pareció lo de esmeralda ¿? Cruel no. Jejeje
Gracias a todos por seguirme y por ejercer la presión necesaria para que mi conciencia me dijera (ponte a escribir ponte a escribir).
Solecito: hola solecito! haha que bueno que te dejé suspirando, y espero y este también te haya gustado boniss! Seee fue muy romántico y éste creo que lo fue más pero vamos poquito en poquito…. Espero tu review y nuevamente perdón por el retraso :P hoy si me la pase escribe y escribe y escribe para terminar el cap jejejjeje besos!
Harukita chan: jejeje que bueno que te gustó. :P gracias por seguirme!
Gracias mis hermosos lectores y lectoras ! saben que soy tardada pero segura jejeje Nos vemos en la próxima se cuidan ciaito ¡! Besos
