Hola, ¡amigos! no. Aún no he muerto, pero si ha pasado una eternidad. Mil disculpas por la tardanza. Disfruten la lectura por favor.
Ángel
Medical Cosmos 7:20
Albafica se sentó en uno de los sillones de la sala de juntas que por el momento se hallaba vacía, dejo correr la vista por el lugar sin reparar en el mismo propiamente, se suponía que podía haberse ido hacia rato, pero por alguna razón decidió no hacerlo de momento.
La primera vez que había entrado a esa sala había sido en compañía de Shion, en sus años de facultad, cuando todo era diferente…muy diferente.
Flash back
Aquella primera vez esa oficina espaciosa y llena de lujo le había parecido enorme, jamás se habría imaginado que estaría en ese lugar antes de terminar el segundo año de universidad y mucho menos se imaginó que lo haría acompañado.
-Este lugar es impresionante-comento Albafica asombrado por lo impecable del lugar, llevaba una camisa de vestir de un azul casi blanco y su mochila naranja colgaba de una sola de sus correas en su hombro derecho.
-Y que lo digas-repuso Shion, luego de un largo silbido-Apuesto a que si esto fuera una sala de rehabilitación podría albergar, por lo menos a cuarenta personas.
Albafica sonrió y negó divertido ante el comentario de su amigo- No tienes remedio, Shion. Siempre queriendo hacer de cualquier espacio un área para enfermos. Temo que algún día conviertas tu habitación en una enfermería.
- ¿Y por qué no?-desafió él- Po eso elegí la carrera, la gente es mi prioridad. No puedes ser médico si no tienes el deseo de ayudar, en especial a los que no cuentan con los recursos.
-¿Cómo las personas sin seguro?
-Como los pacientes sin seguro-le corrigió-Piénsalo, este lugar gana millones cada año con el simple hecho de ser un hospital privado, no pierden nada con regalar un poco de su servicio de vez en cuando.
Albafica no dijo nada, de verdad meditó en la idea que su amigo le planteaba. Una obra de caridad, no era nada descabellado y mucho menos era imposible. Ya se había preguntado una vez; Cuánto ganaba el hospital a lo largo de un año por cada operación costosa que realizaban y haciendo cuentas aisladas había encontrado cantidades más que suficientes.
-Algún día hare ese sueño realidad y tú y Minos estarán ahí para verlo.
Shion le volvió la cara a Albafica y este pudo apreciar el compromiso y la convicción en sus ojos amatistas, no cabía duda de que Shion tenía un gran amor por la gente, él mismo dedicaba parte de su tiempo a usar sus conocimientos para ayudar a los demás. Su cabeza era un mundo de ideas frescas, todo tenía un plan, todo formaba parte de una meta; desgraciadamente… esos mismos sueños y planes no se llevarían a cabo jamás, quedarían sepultados junto con él y la amistad que alguna vez tuvo.
Fin del flash back
- Como desearía que las cosas fueran diferentes…
Concluido ese pensamiento, el joven médico cerró sus ojos y luego de un suave suspiro echo la cabeza para tras, se sentía cansado, cansado de mirar al pasado y torturarse con lo que alguna vez fueron hermosos recuerdos de algo que no existía más. La realidad lo estaba devorando y la rutina lo absorbía, los momentos de serenidad se volvían un tormento cuando lo tomaban por sorpresa los recuerdos, la culpa, el enojo.
Al igual que Minos, Albafica estaba molesto consigo mismo. Quiso entregarse al sueño, antes de que los malos sentimientos le abordaran, pero antes de que siquiera su cuerpo pudiera terminar de relajarse Shaina apareció abriendo la puerta de golpe.
- ¡Dr. Pixes!-el alarmante timbre de la enfermera le hizo respingar-Gracias a Dios, está aquí ¡Lo necesitan en urgencias, rápido!
Sin más que añadir, la mujer se hizo a un lado y Albafica cruzó la puerta con la mayor rapidez posible al tiempo en que se metía nuevamente en la bata banca y pedía el cuadro del paciente.
-Hombre. Veintiséis años. Ataque cerebral hemorrágico.- Declaró Shaina de manera automática ganándose la mirada desconcertada del doctor.
- ¿Qué cosa? ¿Ya llamaron a un neurocirujano?
- ¡Él es el neurocirujano!
- ¡¿Qué?!- soltó estupefacto al momento de llegar a la sala de emergencias y encontrar a los paramédicos ingresando a Aiacos al pabellón-No puede ser…
Cuarto de Camus-piso 4
La pregunta aun flotaba en el aire como una pluma ligera y blanca ¨ ¿Cree que alguien quiera adoptar a un niño como yo? ¨
Los ojos grandes y brillantes de Camus ansiaban temerosos una respuesta. Rápidamente la mandíbula de Hades se destrabó y una mueca comprensiva y apacible cobro forma en su rostro.
-Por supuesto que sí, Camus. Cualquiera sería muy afortunado al tener la compañía de un niño como tú.
Un rayito de alegría se reflejó en los ojos del menor, un sentimiento de añoranza se alojó en el pecho del rector, era como volver a mimar a su propio hijo otra vez. Si no fuera un hombre en la plena crianza de un adolecente, posiblemente la idea de la adopción podría parecerle agradable, pero ese no era el caso, aunque no quería decir que lo que acababa de decir no fuera verdad.
Lastimosamente el tierno momento se vio interrumpido por la entrada abrupta de June.
-¡Señor, necesitamos un neurocirujano!
-¿Y Aiacos?
La enfermera miro de Camus a Hades, no tuvo que decir más.
Orfanato de la fundación Galard-misma hora.
Aioria estaba sumergido en el más profundo y placido sueño, ya que Milo estaba de vuelta estaba bastante tranquilo como para roncar a sus anchas hecho una bola en su cama cuando de improvisto una fuerte sacudida le hizo brincar y casi caer de la cama.
- ¡Milo! ¿Qué pasa contigo? Casi me da un infarto- lo acuso él con medio cuerpo colgando de la cama a lo que Milo respondió poniendo el índice sobre sus labios que formaban una O indicando silencio.
-Aioria, necesito tu ayuda-dijo el pequeño por lo bajo, tan bajo que sólo su amigo era capaz de escucharle.
- ¿Mojaste la cama? O ¿Qué?
-¡No, claro que no es eso cabezota! Quiero armar una fiesta.
- ¿Armar una fiesta?-repitió dubitativo el otro desfigurando su entrecejo con una ceja alzada-Pero si te acabamos de hacer una…
-¡No es para mí!-se apresuró a decir-Es para alguien más. ¿Me ayudas o no?
El chico se lo pensó un momento, le intrigaba saber quién era ese ¨alguien¨ del que hablaba Milo y por qué le quería hacer una fiesta si apenas le conocía. Claramente esos eran punzones de celos a causa de su amigo, no es que Aioria fuese envidioso, pero desde el principio sólo habían sido ellos dos y nada más, sin embargo, pensó en cómo se sentiría si no tuviera amigos. Por supuesto, sería muy feo.
Está por demás decir que en los niños no hay maldad, y en el corazón del pequeño Aioria se hallaba el deseo de compartir, no importaba de quien se tratara, el chiquillo miro fijamente a su amigo y asintió con resolución.
-Cuenta conmigo ¿Qué necesitas?
-Ayuda. Mucha ayuda.
-Y se en dónde está.
Cuarto de Shaka y Sr. Kypo
La diminuta pluma gris se aproximó a la nariz del niño rubio que dormía abrazado a su monito de peluche. La pluma tocó la punta de su nariz una vez, luego dos veces y por ultimo tres, pero el infante no pareció darse cuenta nunca, fue entonces que la plumilla arremetió en una animada sacudida sobre la nariz y posteriormente todo el rostro de Shaka hasta que el niño hizo una mueca de desagrado.
- Shaka ¡arriba!-soltó Aioria en la oreja de su amigo quien despego los parpados de golpe como si se hubiera quedado sordo.
Frente a él estaba Milo, arrodillado y con la pluma gris en la mano sonriendo bobamente como si se estuviese disculpando, en seguida los ojos azules de Shaka se volvieron dos rendijas que miraron de Milo a Aioria simultáneamente- ¿Qué ora es?-preguntó.
-No es tan tarde, como las…
-Siete con treinta-le atajo Shaka a Aioria-¿Qué hacen en mi cuarto?-volvió a interroga un tanto desconfiado. Más les valía que no se tratase de una broma o esta vez sí que le diría a Saori-No vinieron a molestarme, ¿Verdad?
Ambos niños se miraron extrañados, como si les hubieran acusado de lo más nefando. Miraron a Shaka y encogiéndose de hombros soltaron a la par:
- ¿Por qué haríamos eso?
De inmediato el crio se apenó por lo dicho, tal vez ya pensaban que era un cobarde. Inconscientemente empezó a hacer nudos la manta de su cama lo que no se les escapo a los otros dos, pronto dejaron de lado el favor que pensaban pedirle; Milo ladeo su cabeza y estudio la mirada esquiva del rubio, ya la había visto antes, sabía lo que era.
- Shaka. ¿Alguien te está molestando?-un vistazo rápido por el rabillo del ojo y el azul nervioso del aludido le dijo la verdad. Definitivamente, eran esos ojos, los de un niño solitario que se esconde para protegerse, el que no habla por miedo a no ser oído, por temor a represalias. Un chico al que no le incomoda la soledad, pero que le gustaría saber de una buena compañía.-Alguien te está molestando.-declaró el peli azul convencido frunciendo el entrecejo y sacando el aire de sus pulmones por la nariz, así como lo haría un toro.
-¿Son los chicos del patio que dijiste?- repuso Aioria. Recordaba que Shaka le había mencionado algo acerca del por qué no salía a jugar al patio, pero no pensó que fuera algo tan grave. De repente se sintió culpable, de alguna manera se sentía molesto y triste al mismo tiempo- ¿Por qué no le has dicho a la señorita Saori o a Sorrento?-Shaka no contestó, sólo sacudió la cabeza- ¿Qué pasa?, ¿No puedes?- y volvió a negar- ¿Por qué no?-pero ahora ni siquiera se movió. El castaño estaba por insistir cuando Milo le puso una mano en el hombro.
-Está bien si no quiere decirnos, Aioria. Déjalo.-Luego miro al rubio y le dijo-No importa si no lo dices, igual cuentas con nosotros. Eres nuestro amigo-concluyó cálidamente.
-¿Aun quieren mi ayuda?-preguntó poco confiado. Aioria y Milo se percataron de que Shaka no se sentía cómodo con el tema, así que no lo desviaron y asintieron animosamente con la cabeza. Eso hizo que el crio se sintiera importante de una buena manera, alguien le necesitaba y no le buscaba para fastidiarle, conociéndolos, no le pedirían que participase de una travesura, eso era exclusivo de ellos dos- Pues si me dicen de que se trata mucho mejor ¿No?
-¡Genial!-exclamaron los chicos en coro para después llevarse las manos a la boca, con suerte y no habían despertado a nadie.
Medical Cosmos-9:00PM
Minos veía como ingresaban a su amigo a un cuarto, rodeado de máquinas, enfermeros y demás. En cuanto ya no hubo nadie camino hasta la puerta y la abrió, pero justo antes de entrar, Hades apareció a sus espaldas tomando el pomo de la puerta.
-Solo quiero ver cómo esta-sentenció Minos con voz queda.
-Un vaso sanguíneo que se rompió y sangró hacia dentro del cerebro-Hades vio como los hombros de Minos subieron y bajaron pesadamente en una sola exhalación. El rector llegó a pensar que lo mejor probablemente sería dejarlo que viera a su amigo a solas.
-Señor Hades-el rector centró su atención sobre su antiguo alumno-Muchas gracias.
-No me lo agradezcas a mí, hijo. Agradece al médico de emergencias, de no haber sido por Albafica, yo no habría llegado a tiempo y Aiacos estaría muerto.
-Cayó en coma, ¿verdad?
-Lamentablemente sí. Nuestra mayor prioridad es evitar una hernia cerebral.-Las cejas de Minos se juntaron y sus ojos alertados vieron hacia atrás encontrándose sin pensarlo con el horrible desconsuelo en los ojos de Violate. No tenía puesto su uniforme de enfermera. Únicamente vestía unos tejanos y remera blanca con una chaqueta gris.
-Violate…
Estacionamiento
-Déjame ver si entendí. Necesitas mi ayuda para acceder a los documentos privados del hospital, nombres, números de cuenta, adeudos y demás para conseguir pruebas de que Apolo es un criminal. ¿Es así?
-Básicamente- Valentine se recargo flojamente en el mismo auto junto a su hermano, con las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones negros.
-Es algo peligroso. ¿No?-refutó Radamanthis cruzando los brazos sobre el pecho, otra de las cosas que hacía para pensar, pero también de las que no se daba cuenta-¿Qué pasara si Apolo se entera? Supongo que no esperara unas simples disculpas.
El muchacho soltó una risilla muy lejos de tener gracia, entendía lo que su hermano quería decir- Si… supongo que antes de exigir cuentas ese sujeto mandara meterme una bala en la cabeza.-En lugar de parecer gracioso, el comentario únicamente dio lugar a un incómodo silencio.-Procurare ser rápido, sólo requiero de cinco minutos máximo.
-No.
-¿No?
-De ninguna manera vas a entrar ahí, es muy peligroso. Levantarías sospechas inmediatamente, hay cámaras por todo el hospital. Es más fácil si lo hago yo.
-Bromeas, ¿verdad?-espeto Valentine, muy poco convencido de si su voz había sonado dudosa o incrédula.
-¿Querías mi ayuda, no? Ahí la tienes. No voy a infiltrarte al hospital, si quieres esos documentos yo los traeré.
-Ya no soy un niño, Radamanthis. Puedo cuidarme solo.
Radamanthis estaba por refutarle a su hermano cuando se percató de la presencia de un vehículo en la lejanía.
-¿Alguien sabía que venias?
-¿Qué? Claro que no.
-No es habitual ver un auto de lujo y aparentemente sin placas por aquí a no ser que sigan a alguien.-El rubio continuó mirando el auto negro, específicamente al lugar en donde se situaba el conductor, los vidrios polarizados le obstruían el panorama, pero sabía que también le estaba viendo.
-Exageras, hermano.
-¿Traes auto?
-Si.
-¿En dónde te estas quedando?
-Un departamento en el centro. ¿Por?
Radamanthis desvió la vista del coche y saco su móvil e hizo como si alguien le llamara por teléfono-Claro, en seguida voy-soltó con tono exagerado y empezó a caminar dejando a Valentine como examen en blanco.
-¿Rada?-el chico se apresuró a seguir a su hermano, pero este último no le prestó atención hasta que no estuvieron lejos del estacionamiento. Entonces el traumatólogo arrastró a su hermano detrás de una columna cerca de la puerta trasera de la clínica y lo puso contra la pared-¿Pero qué?..
-Dame las llaves de tu auto.-dijo con más demanda que cualquier otra cosa.
-¿Qué?-preguntó exasperado el peli rosado-¿Qué esto? ¿Un asalto? Estas rayando en la paranoia, Rada.
-Valentine.
-¿Qué?
-Las llaves-a regañadientes el muchacho le entregó las llaves a su hermano, quien las intercambio por las suyas-Mustang azul marino. Al fondo del estacionamiento subterráneo. Hay papeles con la dirección en la guantera.
En ese preciso instante las manos de Valentine se elevaron por si solas en una clara señal de…
-¡Un momento! ¿Qué pretendes?
-Sólo quiero cerciorarme de que nadie te está siguiendo.
Valentine fijó su mirada en la luna sobre sus cabezas y acto seguido dejo salir un suspiro-No puedo creerlo… acabamos de reencontrarnos y arruinas el momento con un repentino complejo de mamá gallina.
-sólo haz lo que te digo. Además… tenemos mucho de qué hablar.-Y como si nada se alejó, con las manos en los bolsillos de la bata.
-Tantos años… y no has cambiado en nada, hermano…
Puerto de la ciudad
Apolo se encontraba en el muelle, admirando la perfección de las olas del mar oscuro, el suave aroma del mar lo envolvía, no hace falta decir cuánto disfrutaba del momento, pero lo que más gozaba era saberse un paso adelante.
-Así que Kanon planea investigar como se lo sugerí. Bien. Será un juego divertido, mientras tú me persigues yo persigo los millones de Julián Solo.
- ¿Señor?
-Hagen-Apolo se viro en la dirección del muchacho-Me imagino que si estás aquí es porque tienes algo para mí.
-Así es, señor.-Hagen se aproximó más a la orilla del muelle y le tendió a su jefe un sobre amarillo-Aquí está toda la información del hombre al que ha estado buscando. El señor Nadrell. Uno de los hombres más adinerados, después de Julián Solo. Sus acciones valen más de medio billón.
-He oído por ahí que no tiene interés en conservar la compañía, tiene… esa ridícula idea altruista de donar hasta el último centavo. Un completo despilfarro, ¿A quién le interesan los pobres? La gente sin hogar está de más, no son más que perros que quieren un hueso. Pero dudo que el sujeto quiera vender sus acciones-el peli rojo se froto la barbilla de manera pensativa-El chico Solo… tiene esas organizaciones y recintos de apoyo.
-¿Va a proponerle al joven Julián comprar las acciones, señor?
-Eres muy listo, muchacho, pero no. Voy a hacer que Julián adquiera esas acciones. El muchacho sabe ganarse a la gente sin esfuerzo, esa es una gran ventaja de la que me pienso aprovechar, desfalcaremos más dinero de lo habitual. Será perfecto.
-¿Qué pasara con Kanon?
-Kanon es un problema menor, con un poco de dinero bastara para cerrarle la boca.
-Pero… Kanon no es un corrupto, señor.-Intervino Hagen, seguro de que su jefe también lo sabía.
-¿Quién dijo algo sobre pagarle?-repuso el hombre con sorna.
Medical Cosmos-curto de Camus
El pequeño había vuelto a dormir, ignorando el caos que se vivía cruzando la puerta de su habitación. Por una parte estaba Violate, fuera de la habitación de Aiacos, la chica lo contemplaba con desconsuelo a través del cristal, mientras que Minos no cesaba de pasarse las manos por los cabellos con la manzana de Adán yendo de arriba abajo desde la soledad de su escritorio. Albafica, por su parte tenía las manos enganchadas en el volante, aun no creía lo que acababa de pasar.
Es fácil ser niño y no enterarse de nada, ¿verdad? Los problemas de los extraños no son de nuestra incumbencia, no hay nada que ahuyente el sueño, no hay nada que te moleste, sólo tus sueños.
En el sueño de Camus había un enorme lago de aguas cristalinas, frescas y brillantes bajo el cálido sol, el lago estaba rodeado de verdes y frondosos árboles de gran altura. Había niños y niñas que entraban y salían del agua, pequeños botes con personas en ellos flotaban a lo lejos, eso y más era lo que el pequeño francesito veía desde una manta a los pies de un árbol de fuertes raíces.
-Es un lugar muy bonito. ¿Verdad?
Esa había sido una voz totalmente desconocida y ajena, aunque bastante cándida. Camus levanto la cabeza y en una de las ramas más gruesas vio sentado a un muchacho de atuendo blanco. Pantalones, zapatos y hasta camiseta del mismo color, su piel también era clara lo que hacía que el verde lima de su cabellera resaltara considerablemente al igual que sus ojos amatistas.
El muchacho le regalo una sonrisa la pequeño y bajo de un salto del árbol-Hola, me llamo Shion. Tú debes ser Camus.-El aludido asintió curiosos y sorprendido a la vez mientras el joven tomaba lugar a su lado-Te estaba comentando sobre el lugar. Es precioso. ¿Por qué no estás jugando como los demás?
-No puedo-contesto sencillamente sin gran entusiasmo, pero libre de tristezas, el lugar era demasiado bonito para sentirse triste.
-¿Por qué no?-cuestionó Shion.
Camus recogió sus piernas y las abrazó posando su mentón en ellas-Porque estoy enfermo y me puedo lastimar-contestó curvando un poco sus labios hacia arriba. Para sorpresa de Camus, Shion se empezó a reír como si le hubiera contado un chiste, el niño lo vio pestañeando del desconcierto-¿Qué es tan gracioso?
-¡Lo que dices!-dijo Shion aun riendo-Me parece gracioso porque no es cierto-rápidamente, el muchacho se puso de pie y le ofreció su mano a Camus-Ven, te mostrare-pero el chico se mostraba reticente a su proposición-¿Qué pasa? ¿No quieres jugar? Será divertido, confía en mí.
Cuando menos lo pensó, el pequeño ya corría y chapoteaba en el lago junto con otros niños, había empezado tranquilo, caminando únicamente en compañía de su nuevo amigo desconocido, hasta que un grupito se acercó a él para jugar. Al principio, Camus se negó, rechazando amablemente la oferta.
-No, muchas gracias, estoy bien.
- ¿Pero qué cosas dices?-le interrumpió el muchacho con alegría-Pero claro que estará encantado de jugar, ¿verdad que sí, Camus?
Camus se volteo a ver a Shion con la alarma en sus ojos grandes y redondos-No puedo, es en esta parte donde mi sueños se vuelven…
-¿Pesadillas?-el niño asintió con seriedad, el muchacho se puso a su altura y apoyo una de sus impecables rodillas sobre el suelo terroso-Oye. Te prometo que nada malo pasara, ¿de acuerdo?
-¿Quién eres tú exactamente?- cuestionó finalmente el francesito ladeando ligeramente su cabeza.
Shion negó con dulce paciencia ante el menor y antes de que pudiera abrir la boca…
-¿Sigues despierto?-June o despertó al entrar en la habitación-¡Ay, perdona! Te desperté. Lo siento, angelito, venía a darte tus medicinas, pero no quería ser tan escandalosa.
-No, no importa, está bien-cuando la enfermera entro con la bandeja de los medicamentos, Camus se sintió muy preocupado. La muchacha tenía los ojos hinchados como si hubiera estado llorando-Oiga…he…. ¿está bien?
-Sí, estoy bien ¿me veo despeinada o algo?-espetó ella intentando disipar la atención de pequeño.
-Te ves muy triste-le dijo él-¿te dijeron algo feo? ¿Qué no eres bonita? A las niñas del orfanato siempre las hacían llorar con comentarios así. ¿Te dijeron que tu cabello es feo? Porque a mí me parece muy bonito.-le dijo con toda la naturalidad de la sinceridad que había en su pequeño cuerpecito-Toda tú eres muy linda, no deberías llorar.-concluyó el menor con una amplia sonrisa que lo único que consiguió fue cristalizar los ojos de la chica quien al mismo tiempo se cubría la boca para no reír.
-De verdad que eres adorable-le dijo-No es eso lo que me paso, pero agradezco tus cumplidos, eres todo un caballerito. Seguro que cuando crezcas las chicas desearan salir contigo-ella le guiño un ojo.
-Entonces ¿Por qué llorabas?
-Un amigo mío… él… se puso mal-contesto escueta para n entrar en detalles que seguramente un niño no podría comprender-Y bueno, nos tiene preocupados.
-Tranquila, ya verán que se pondrá bien.
Como si fuera de vidrio, algo dentro de June se quebró. Desde que Aiacos había entrado al hospital, nadie, absolutamente nadie había dicho algo similar, todos conocían el estado en el que se hallaba, todos sabían de medicina, todos sabían lo que no era probable y de repente aparecía este inocente niño y le decía lo que tanto había ansiado escuchar de la boca de un profesional, era devastador y a la vez le daba algo de consuelo, todos querían escuchar eso.
-Gracias… de verdad. Gracias- gesticuló en lo que se secaba las lágrimas que empezaban a nacer en sus preciosos ojos azules-Sera mejor que me apresure o me pasare de la hora y tu doctor me va a regañar.
Eran bastantes medicinas y June se las administro todas sin el menor problema, al final la joven tomo la bandeja y abrió la puerta, miró a Camus para despedirse mientras salía y en ese momento chocó sin querer con Pharao, uno de los mensajeros privados de Apolo y abogado, y no de los limpios…
El hombre se detuvo para ver a la chica que había caído sentada sobre el suelo con la bandeja a un lado y las medicinas regadas, solo para mirarla con desdén y decirle-Que chica tan torpe, eres tan lenta e inútil que no puedes hacer algo bien ¿Qué esperas para recoger lo que tiraste? No deberías vestir eso si ni siquiera puedes salir de un cuarto en una pieza.
Al presenciar esto, los puños de Camus quisieron cerrarse del coraje, pero sus dedos apenas se movieron, pero aún tenía su pequeña y educada boca.
-Y tú no deberías usar un traje como ese si no eres un caballero. Tratar así a una mujer es ignominioso.
Una de las cejas de Pharao se alzó y sus ojos trazaron una línea en la dirección en la que provenía la voz, pequeña y molesta.
-Palabras muy grandes para una pequeña boca. No deberías meterte en cosas de mayores.
Un repentino carraspeo a espaldas de Pharao hizo que una sonrisa victoriosa apareciera en el rostro del galito. Cuando Pharao se dio vuelta Asgard estaba justo frente a él, con ambos brazos sobre el pecho y aplastándole prácticamente con la mirada.
-Me parece que el niño tiene razón muchacho. Careces de modales, te sugiero que te retires, si vienes a resolver cuentas con el rector apresúrate, no quiero verte más por aquí.
Un gruñido interno invadió a Pharao, pero mantuvo la compostura, fingiendo que no le importaba, ya se las cobraría después.
Al ver que el joven se marcaba, Asgard se agacho para recoger los medicamentos y ayudar a June a ponerse en pie-Muchas gracias, doctor Asgard. Definitivamente usted es el guardaespaldas oficial de las enfermeras de este hospital.
-Es cuestión de ética, nada más.-El hombre corpulento le dedico un guiño a Camus quien se encontraba bastante satisfecho-Es bueno saber que aún hay caballeros bien educados por aquí.
-Bu..bu..bueno jejeje alguien debía decirle algo ¿no?
-Niño. Eres muy valiente-en seguida soltó una carcajada y le dijo a June jugando-Deberías casarte con él June, es listo, educado y joven ¿Qué más puedes pedir?
A Camus se le encendieron las mejillas y June al verlo se empezó a reír con disimulo, al menos ya no se veía tan triste y eso, según Camus, era bueno.
-Bueno, chiquillos. Me retiro.-Se despidió el doctor y June y Camus hicieron lo mismo.
-Se ve que es muy buena persona-comentó el niño.
-Demasiado buena, Camus. Demasiado buena.-finalizo ella sonriente.
Centro de la ciudad
Desde el momento en que escucho el ronronear del motor de ese lujoso Ferrari negro, el rubio casi no despegó los ojos del retrovisor, ya había dado cuatro vueltas por la misma zona (aunque por calles alternas) y el vehículo que había avistado desde el estacionamiento en la clínica aun lo estaba siguiendo.
Iba por la quinta vuelta, cuando de repente ya no vio más el auto que le seguía ¿sería que su hermano tenía razón y estaba rayando el la paranoia por el hecho de encontrarlo? Ingresó en una calle aledaña y se centró en la segunda salida, pero en cuanto llegó a la primera, el vehículo negro le salió al paso.
Luego de un rechinar de dientes seguido por una maldición, el hombre puso la marcha en reversa y hundió el pie en el acelerador para así conseguir darse vuelta y salir de la mira de aquel auto misterioso.
-Pero claro, Valentine. El loco soy yo-masculló sarcásticamente mientras giraba con violencia hacia la derecha.
La persecución se extendió hasta los barrios bajos de la ciudad, no importaba cuantas vueltas diera, el conductor misterioso siempre salía a su encuentro.
-Al diablo con esto. ¡Ya estoy harto!
Como último recurso, Radamanthis llevo el auto hasta una calle poco iluminada, en la parte trasera de un bar para ser exactos; se quitó el cinturón y la bata, se apeó del auto y lo cerró de un portazo. El vehículo misterioso se frenó detrás del suyo y apagó su motor. Radamanthis llenó de aire su pecho y frunció el ceño a la espera del otro conductor.
Desde el interior de su auto, los labios rosados de la mujer se arquearon en una embustera sonrisa, encendió su auricular y espero la indicación.
-¿Lo tienes, Lanna?
La mujer tomo la manija y respondió-Lo tengo… justo frente a mí-ante el fornido hombre rubio se levantó una alta y hermosa mujer de larga cabellera lacia color castaño, vestida de negro con una chaqueta de cuero color vino y gafas del mismo color, pero en un momento…las cejas de la mujer se unieron en un disgusto-Tú no eres Valentine.
Continuara…
N/A: MILLLLLL Y UN BILLON DE PERDONES POR LA TARDANZA! T.T
Esta temporada de escuela se puso súper pesada, mi pc estaba sin funcionar y luego no había internet! Xc lo siento tanto!
Pero fuera de eso… quiero agradecer ese review, el último. Hacia un siglo que no actualizaba y no sé cómo lo llegaron a leer: 3 la verdad que eso y la constante motivación de dos escritoras que amo muchísimo, me inspiraron a seguir. Muchas gracias. Y…..Dejen sus reviews! xp
