Holaaa n.n

¿Que tal? Lamento haber tardado tanto para este capi u.u

Recuerden: UN guion (-) es En Ingles; DOS guiones (- -) es frances.

Capitulo 10: Pruebas de Quidditch

La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego.

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Los jóvenes entraron al aula de Defensa, en silencio; como de costumbre Draco, Blaise y Pansy se sentaron hasta el fondo del aula; Harry, Ron y Hermione hacía el medio y Hans en la primera mesa acompañado por un Nott ceñudo y una Lisa que no dejaba de suspirar con su presencia; pero como de costumbre, el chico no hacía caso en lo absoluto.

El profesor Fiódor alzó la mirada solo cuando la puerta se hubo cerrado y con tranquilidad se puso de pie dirigiéndose a la clase.

- Al ritmo que vamos, espero que para la próxima clase hayamos terminado el tema de los Hombre lobos – Movió su varita y un fajo de pergaminos comenzó a repartirse – Se alegraran de saber que ninguno ha reprobado su ensayo, ya que al menos la idea general la tienen – Susurros emocionados se escucharon mientras recibían los ensayos – Únicamente el Sr. Lamarck que no lo entregó tiene mala nota.

- El ensayo lo tengo aquí profesog, y también el que dejó la clase antegiog a la que se me hizo imposible asistig – Exclamó Hans de inmediato. Sacando un par de pergaminos. El profesor lo miró un segundo.

- ¿Imposible? ¿Había mucho tráfico? – Se burló el profesor, tomando solo el de la clase anterior.

- Algo así – Contestó el rubio; el profesor torció el gesto.

- Hans Piere Lamarck ¿no? – Preguntó el profesor –Curioso nombre ¿Acaso sabe lo que significa?

- Si, dos cosas: mis padgues tienen buen gusto –La clase reprimió una risita - Y usted a pesag de su edad eh… maduga, sigue creyendo en cuentos de brujos y vampiros – Culminó burlón; el rostro de Fiódor se crispó enojado – En cualquier caso, hablábamos del ensayo: mejog léalo – Insistió tendiéndole el primero – Si algo de lo que escgibí le llama la atención, califíquelo, si es basuga tígelo y ya – El profesor receló pero finalmente lo tomó; y recogió los del resto de la clase dejándolos todos sobre su escritorio, aclarando que no volvería a dar esa oportunidad a nadie.

- Perfecto, ya sabemos lo dañina que puede ser la plata para estas criaturas además conocemos los hábitos de caza; pero eso no es lo que los va a salvar cuando estén frente a uno; deben ser capaces de deshacerse de esas bestias, predecir sus ataques y aprovecharse de ellos.

La clase asintió de forma generalizada; Hermione tomaba nota de sus palabras aunque el pulso le temblaba un poco. Harry la miró sin poder culparla, él mismo estaba intentando controlarse como hacía desde la primera clase. Ron por su parte lo escuchaba mitad maravillado, mitad indignado.

- Como todo ser irracional, los hombres lobos atacan al primer estimulo que se presenta, demostrando así su inferior intelecto… ¿Si? – El profesor enarcó una ceja burlona, obviamente sabiendo que eso sería entretenido.

Dos manos se alzaron rápidamente, Fiódor observó a Hermione pero decidió darle la palabra a Lamarck ya que no era la primera vez que la castaña interrumpía para irrumpir un discurso pro basuras, como los llamaba él.

- Creo profesog, que discrepo de su opinión – El rubio parecía muy Cortez al hablar, pero a su lado, Nott y Lisa se alejaron unos centímetros de él, como si temieran algo. – Lo que hace al hombge lobo tan peligroso para el seg humano, mientras es luna llena- recalcó - es precisamente que puede manteneg su capacidad de análisis; además de sus habilidades físicas por supuesto – Agregó – Si bien, estas personas (NO basura) – Su voz se volvió ruda – Piegden su conciencia humana durante las tgansformaciones, son capaces de comprendeg su alrededor e incluso de idear las mejores manegas para su cacegía.

- Interesante teoría – Dijo el profesor con una ligera sonrisa – Sin embargo les hablo desde los hechos; la maldición Finio Lupus…

- Esta pgohibida en más de ciento setenta y ocgo países – Le interrumpió Hans de inmediato.

- En buena parte de Europa se permite cuando la vida de un mago está en riesgo. – Intervino Blaise Zabini – Mi abuelo propuso su aprobación en Inglaterra donde…

- Es el país menos humano y con mayor hostilidad de Europa, en cuanto a materia de Licántropos – Saltó Hermione indignada – Razones de sobras hay para prohibir semejante hechizo.

- ¿Profesor, que es la Finio Lupus? – Preguntó Hannah Abott dudosa.

- ¿Me permitirán contestar los señores Lamarck y Granger? – Preguntó sarcástico y sin esperar respuesta se dirigió a la clase - La maldición Finio…fue inventada por los egipcios hace dos mil setecientos años aproximadamente; es una forma realmente efectiva de deshacerse de un licántropo cuando no se cuenta con una daga de plata en la mano; además de ser capaz de atravesar la piel mágica a la primera.

- Pero sus efectos son horribles – Intervino Hermione enojada.

- ¿A qué te refieres? – Preguntó Harry.

- Por supuesto a las personas normales no les ocurre nada, y para algunos los efectos son desagradables, ya que despelleja vivo al animal y luego la carne se va consumiendo poco a poco hasta matarlo; literalmente, acaba al lobo – Una expresión general de desagrado cundo el aula; el profesor rió – Ahora les desagrada, pero más les desagradaría morir desollados por la bestia.

- Desaggadable es quedagse corto – Rugió Hans – La PEGSONA – recalcó – Muere desangrada o de dolor horas, incluso días después; nada justifica semejante atgocidad.

- Si sus futuros hijos fuesen mordidos por un Licántropo, eso sería una atrocidad.

- Pgefiego a mis hijos vivos y con cola y pelaje en luna llena que verlos asesinados de esa manera – Rugió Hans poniéndose de pie, con un tono que hizo encogerse a todos el aula. El cabello se le movía como si una ráfaga de aire hubiese entrado en el aula.

- Siéntese Lamarck – Rugió el profesor- Este absurdo careo ha terminado, cinco puntos menos a Gryffindor y si tiene algún otro deseo de interrumpir, lárguese de mi clase.

- Así debe resolveglo todo ¿no? Corriendo a los que se oponen a sus ideas – Respondió Hans sentándose; pero eso no significó que se quedaría callado, interrumpió un par de veces más la clase costándole otros quince puntos a la casa de los leones. Pero cuando Fiódor se dispuso a enseñar cómo realizar la maldición, se marchó enojado y fue seguido casi inmediatamente por Harry, Hermione, Hannah y Malfoy.

El Slytherin temblaba ligeramente apoyándose en la pared; tenía el rostro verdoso como si estuviese a punto de vomitar. Los otros cuatro fijaron su mirada en él, pero el simple hecho de ser Draco Malfoy impedía que alguno de los ingleses mostrara preocupación por él.

- ¿Estás bien, garçon? – Preguntó Hans.

- Vieron como me veía… va… va a practicar la maldición… conmigo – Las palabras le salieron atropelladamente.

- Esa magdición no hace efecto en pegsonas totalmente humanas – Dijo serio

- Además si lo hiciera Dumbledore tomaría cartas - Hermione también estaba seria.

- Aunque te lo tendrías bien merecido. – Terció Harry en un susurro. El resoplido de Hans no fue normal; Hannah pegó un salto ante la exclamación del chico.

- ¡Quienes piensan así tegminan pensando como asesinos! – Le gritó. Harry abrió la boca buscando algo que replicar - ¡Nadie meguece algo semejante!

Y se marchó furioso, su piel de por si pálida parecía resplandecer en color plateado al pasar frente a la ventana.

Harry lo observó enojado ¿Quién se creía ese imbécil para llamarlo asesino? Más cuando lo hacía defendiendo a Malfoy; enojado, intentó sacar su varita pero Hermione le tomó del puño.

- No te metas en más problemas Harry – Le suplicó la castaña. – Suficiente con estar castigados dos semanas.

A medida que la semana transcurría, el clima se enfriaba poco a poco. Las clases estuvieron relativamente normales y a pesar de las diferencias de pensamientos, una escena como la del martes no se repitió nuevamente en clase de Defensa, sin embargo, el profesor no disminuía sus insidiosos comentarios.

La sala de los menesteres se había vuelto, junto al despacho de Cormac, uno de los pocos lugares seguros donde él y Harry podían verse sin sentirse amenazados por imaginadas miradas indiscretas, aunque el ojiverde había tenido que disminuir las visitas nocturnas ya que Ron no se seguía creyendo eso de "voy a las cocinas"

- Vamos Harry, se que te andas viendo con una chica, dime ya quien es – Le había dicho la mañana del miércoles cuando le hizo ver al peliazabache que notó su ausencia la noche anterior.

- Bien, me descubriste. Yo…Tengo un tórrido romance con Buckbeak – Fue su respuesta que se ganó un almohadazo de su amigo quien al menos se rió, el chico se lo devolvió ganándose la reprobatoria mirada de Hans, pero no le hicieron caso: desde el martes el rubio solo se limitaba a hacer eso, y mientras no le dirigiera la palabra Harry era feliz; además verlo fallar tan continuamente en clase de Transformaciones, Encantamientos y las practicas de DCAO le elevaban la moral a cualquiera.

El sábado fue el turno de Slytherin realizar las pruebas de Quidditch, Draco Malfoy recuperó el puesto buscador del equipo; Malcolm Baddock tomó el puesto de golpeador y Tracey Davis fue la primera guardiana de Slytherin en los últimos diez años. En el caso de Gryffindor, serían solo dos los puestos en discusión: un golpeador y un cazador, dado que Peakes había renunciado para unirse al club de Gobstone y Ketie Bell terminó Hogwarts el curso anterior.

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- - ¿Cómo se siente hoy señora? - Preguntó Jazmín acercándose a Sawda con una ligera reverencia. La pelinegro frunció el seño, dejando en el buró de al lado de su cama el libro que estaba leyendo.

- - Mejor – Respondió – Pero vamos Jazmín, nos conocemos casi desde que nacimos no es necesario eso de "señora"

- - Pero es la líder de nuestro Clan mientras el Conde no esté – Alegó la pelirroja guardiana.

- - Jazmín tiene razón – Terció Rebeca sentada en una silla junto a la cama donde estaba Sawda semiacostada. – Usted es nuestra Señora le debemos respeto. – Sawda suspiró.

- - Espero que el Conde esté de regreso está noche – Lamentó, sonrió aunque no era una sonrisa que abarcara sus ojos. Sus ojos castaños se mantenían triste desde la muerte de su esposo y no parecía tener intenciones de cambiar eso - ¿Jazmín, has visto a Patrick últimamente?

- - No, no se ha pasado por acá – Lamentó sentándose. Rebeca se puso de pie con mala cara, no le apetecía escuchar lamentos de joven enamorada.

- - Debo hablar con Reimond, señora –Se excusó marchándose, dejándolas a solas en la habitación de la joven profesora.

- - Tu lo quieres mucho, cierto – La voz de Sawda apenas se escuchaba, la pelirroja asintió sentándose en el borde de la cama, Sawda se enderezó cruzando las piernas en pose india.

- - Si – Respondió mirando al suelo – No quería ceder a él, pero estoy enamorada de Patrick.

- - ¡Te has sonrojado! – Exclamó Sawda sonriendo.

- - ¡No es cierto! – Negó Jazmín de inmediato, aunque en efecto su rostro estaba como un tomate.

- - Si lo es – La pelinegro le tiró una almohada que le dio en la cara. Jazmín se dispuso a devolvérsela entre risas, pero se contuvo.

- - Si no estuvieras embarazada…- Dijo con una sonrisa

- - No soportaría, entonces, el infierno de no tener a Jean Marcus – Completó la frase con dolor. La mirada de Jazmín se entristeció.

- - No es justo contigo lo que pasó - Lamentó la guardiana – Tu eres la alegría y pureza ejemplificada, es un crimen verte triste.

- - Pero Sir Carlos así lo quiso, yo… si de verdad quieres a Patrick no desaproveches ninguna oportunidad ¿Por qué no vas a verlo hoy? Según sé, presentara pruebas de Quidditch.

- - No señora, es mi deber cuidarla hoy.

- - Pero yo te ordeno que vayas a ver a Patrick – Dijo seria, suspiró – Escucha Jazmín, eres mi mejor amiga, pero no desperdicies tu vida cuidándome.

- - Hablas como si pensaras que no vales la pena

- - Si no me hubiese casado con Jean Marcus, no lo valiera.

- - ¡Pero igual seguirías siendo mi amiga Sawda! – Gritó – No puedo dejarte sola.

- - No estaré sola, estoy con Rebeca – Exclamó – Y a todas estas, es una orden directa Jazmín, ve al colegio a verlo, de lo contrario estarías cometiendo insubordinación.

La pelirroja se mordió el labio, indecisa, miró hacia la puerta y luego hacía su amiga que la veía seria, suspiró la abrazó fuertemente, Sawda le correspondió el abrazo.

- - Estaría más tranquila dejándote aquí si Mariette y Fleur estuvieran contigo.

- Sería divertido estar las cuatro juntas de nuevo – Susurró – Quizás algún día podamos ir a visitarlas, ahora vete, no desperdicies el tiempo conmigo.

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A las diez en punto del domingo, el equipo integrado por Ron, Ginny, Damelza, Kirke y Harry se reunió en el campo de juego frente a unos veinte chicos que se disponían a presentar la prueba; fácilmente reconoció a Patrick que se hallaba casi al final de todos. En las gradas había unos cuantos leones, águilas y tejones que no tenían nada mejor que ver lo que se presentaría a continuación.

- Bueno, creo que lo mejor es comenzar con un vuelo de calentamiento – Dijo planeando utilizar eso como filtro y descartar a los malos voladores. De inmediato organizó a los aspirantes en grupos de cinco y rápidamente pudo descartar a siete que tuvieron que irse a sentar a las gradas, algunos sin poder emprender vuelo y otros por estamparse contra el suelo o los postes de gol.

Viendo el grupo reducido a quince, el ojiverde pidió que se colocaran a la derecha los que optarían como golpeadores y a la izquierda los cazadores. El ojiverde montó sobre su escoba echándole un vistazo a las gradas; le sorprendió ver a Hans hablando con Luna. Un poco más abajo Cormac le dirigió un gesto de apoyo con la mano que él contestó con una sonrisa.

El resto del equipo también alzó el vuelo. Harry respiró hondo y habló.

- La prueba será sencilla, nosotros – Señaló al equipo – Jugaremos contra la mitad de ustedes que presentaran a cazadores, dos golpeadores nos defenderán a nosotros y dos a ustedes durante diez minutos y así se turnaran, luego nosotros decidiremos quienes entran al equipo

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- Estags muy linga hoy – Comentó Hans sentándose junto a Luna mientras veía a los aspirantes dar una vuelta al campo.

- Se que es mentira, pero gracias – Contestó la rubia mirándolo – Tu si te ves muy bien, pero eso ya lo sabes.

- Si, lo sé - Afirmó aunque su tono no era echón-…pogque me veo a mi mismo con clagidad, tu también deberías haceglo, en vez de miragte con wirdwegs cerca – Culminó con cierta gracia, la rubia sonrió - ¿Qué tal tu clase?

- Nada mal, suspendí un ensayo de pociones, pero C.C.M. y encantamiento recompensa un poco mis notas.

- Si quieges podría enseñarte pociones – Se ofreció él – Se me da fácil, pero tendgás que ayudagme con encantamientos – En ese momento Harry se alzaba en el aire al igual que el resto del equipo. El rubio notó un ligero movimiento de la mano de un chico un par de asientos más abajo, bajó la mirada, si no se equivocaba ese que saludaba a Potter era el profesor de vuelo; y el ojiverde le dirigía una encantadora sonrisa muy parecida a las de…

Negó con la cabeza apartando sus pensamientos no tan agradables, y le prestó atención a Luna que le contestaba.

- No tengo ningún problema, aunque no soy muy buena con eso de enseñar; Hermione Granger, en cambio, es muy inteligente – Ambos miraron a la aludida que estaba en las gradas del frente junto a unas gemelas, una castaña y el chico Longbottom. Hans rió por un segundo -…y Harry es un excelente profesor.

- Prefiego que me enseñes tu – Dijo algo tajante. Harry daba las instrucciones de lo que harían, el rubio lo observó con el entrecejo fruncido y preguntó - ¿Hace mucho que conoces a Potteg?

- No mucho, dos años aproximadamente – Dijo distraída. Estuvieron unos segundos en silencio en los que ella colocó sus soñadores ojos azules en él - ¿Por qué Harry no te agrada?

- En seguio, ¿Cómo haces cgeer a la gente que eges despistada? – Cuestionó – He… escuchagdo un par de cogas de él.

- A mi Patrick no me agrada – Comentó viendo al ruso salvar de una Bludger a Kirke, y lanzársela a Dean que era el cazador del otro equipo. – Parece el tipo de personas a las que nada le importa.

- Apagentemente es así, pero no es mal chico – Le defendió – Solo ha sido lasgtimado demasiado, así que teme mostrag verdadero integés, no digamos afecto por alguien.

Ambos estuvieron viendo parte de la prueba en silencio, Patrick era bueno, al igual que Dean, Abercombrie y Geoffrey. Del lado de Hermione, ella Neville y Parvati gritaban porras y burlas cuando Harry metió la Quaffle en los aros de Ron, por una equivocación del chico que optaba como cazador contra el que jugaba.

- ¿Quiénes son las chicas que estág con Grangeg y Longbottom? – Preguntó el francés de pronto interesado.

- Lavender Brown, Parvati y Padma Patil – Dijo la rubia con sencillez – Es extraño que Hermione esté con ellas.

- ¿Por qué?

- Lavender fue novia de Ron y Padma salió con él al baile navideño - Dijo con sencillez – Además, creo que a Parvatil le gusta Harry desde que fueron juntos a ese mismo baile.

- Entiendo – Dijo pensativo ignorando la mirada fruncida de Cormac que había escuchado y no le agradaba tanta preguntadera sobre Harry.

Pronto las pruebas terminaron, Mclaggen bajó a dar su opinión al equipo, tal como lo hizo con los otros tres, mientras que los aspirantes esperaban impacientes. Patrick tomó su escoba y voló un rato a baja altura, haciendo unas cuantas piruetas para relajarse. Mientras Hermione dejaba a las Patil y Lavender, y junto a Neville fue a las gradas donde se hallaba Luna y Hans.

- ¿Incomoga por lo que escuchabas de aquel lado Grangeg? – Cuestionó Hans al verla sentarse junto a Luna. Hermione lo miró un segundo desconcertada, luego exclamó.

- No – Negó – Pero si realmente sabes algo, cierra el pico; es asunto de ellas.

Granger, Lovegood y Longbottom conversaron un rato más haciendo hipótesis sobres quienes serían elegidos, y aunque Luna intentó incluir a Hans a la conversación, este prefirió mantenerse al margen por completo.

Poco antes de que los demás salieran, Patrick se acercó a Hans que sonreía, el pelinegro también sonrió al ver a Luna, Hermione y Neville.

- Hans, chicos, lunática – Saludó.

- Patrick - Gruñó Hans – Respeta.

- Bien, lo siento Luna – Se disculpó sin sentirlo, dirigiéndose inmediatamente a Hans - ¿y qué? ¿Quedé?

- No pienso agguinagte la sorpgesa – Dijo con tono enigmático – Debes aprendeg a seg paciente

- ¡Bah! Me quedan varias décadas de vida para aprender a serlo – Alegó el pelinegro – Si quedo… ya verás

- No debegias haceglo – Le advirtió Hans mirando rápidamente hacías uno de los vestidores, los que no estaban usando el equipo de Gryffindor. Una figura se escondió de su mirada

- ¡Bah! Tomare mi regalo de cumpleaños – Agregó con picardía. Y volvió con todos los demás aspirantes al ver volver al equipo.

- ¿Está cumpliendo año? – Hans asintió a la pregunta de Hermione.

- ¡Harry va a dar los resultados! – Exclamó Neville viendo al pelinegro llamar la atención de todos, aunque realmente no era necesario: las personas estaban al pendiente de saber quiénes serían los nuevos integrantes del equipo de los leones.

Cormac se alejó del equipo para sentarse en la primera grada. La tensión se hizo palpable en el aire, hasta que el ojiverde exclamó.

- Todos han hecho lo mejor que han podido, sin embargo algunos han destacado un poco más. Ambas decisiones fueron cerradas pero finalmente decidimos que el cazador será Geoffrey Hooper – Los que aspiraban a cazador aplaudieron con cortesía aunque obviamente desilusionados; aunque los amigos de Hooper armaron un gran revuelo coreando su nombre.

El chico, un moreno de cuarto curso de apariencia larguirucha, se apresuró a subir a su escoba y alinearse con el equipo, Harry le sonrió dándole ánimos, y esperó a que disminuyera el ruido, para poder continuar.

- Como golpeador hemos tomado a Patrick Zargorianski.

- ¡LO SABÍA! – Gritó el ruso dando una vuelta doble hacía tras, los aplausos se escucharon nuevamente en el campo - ¡SOY EL MEJOR! – Comenzó a exclamar en ruso dirigiendo su escoba hacía los del equipo; el resto de los que presentaron para golpeador se marchaban derrotados, pero aun así, ellos y todos en el campo pudieron ver claramente a Patrick saltar de la escoba a un par de metros del suelo frente a Ginny y antes de que alguien pudiese reaccionar el chico la tomó de la cintura alzándola unos centímetros besándola en los labios a lo que Ginny correspondió como si fuese su mayor deseo en el mundo.

- ¡Ginevra! – Gritó Ron indignado lanzándole la Quaffle que tenía en sus manos. La bola iba a golpear a Patrick en la nuca, Harry ya se preparaba mentalmente para reprender a Ron por su comportamiento; pero el ruso demostrando porque quedó elegido, se dio la vuelta rápidamente golpeando la bola roja con el bate que no había soltado, mandándola de regreso al pelirrojo que se la había enviado.

La Quaffle golpeó a Ron en el estomago sacándole el aire, muchos en el campo estallaron en carcajadas. El ojiverde estuvo a punto de acompañar a la multitud, pero intentó contenerse por respeto a su mejor amigo.

- Vamos a entrenar una hora – Informó el ojiverde, algunos de los presentes empezaron a marcharse. Harry bajó la voz y miró luego a Ginny, Patrick y Ron – Luego hablo con ustedes – Dijo serio: no podía permitir que escenas así se presentaran frente a todos porque pondrían al equipo entre dicho.

Durante la hora de entrenamiento muchas personar se fueron pensando en aprovechar de mejor manera su domingo, mientras otras llegaban, principalmente Gryffindor para analizar las nuevas posibilidades de ese año.

Luna se marchó a eso de las once y media, al igual que Neville, por lo que del lado de las gradas donde estaba Hans, solo se hallaban él, Hermione y un poco más abajo Cormac.

- ¡Si tomas tan suave el bate se te va a caer! – Le gritó Patrick a Kirke siguiendo con lo que hacían, Cormac susurró algo.

- ¿Grangeg, que haces aquí, a ti no te gugta el quidditch, o me equivoco? – Preguntó Hans de pronto.

- No, no te equivocas, pero apoyo a mis amigos – Dijo la pelicastaña escapándosele una pequeña sonrisa.

- Yo también apoyo a Patrick, de lo contgagio estagia leyendo algún buen libgo – Comentó; Hermione lo miró aun más fijamente.

- ¿Qué quieres? – Preguntó sin rodeos – Desde que llegaste no es que te guste hablar conmigo – Hans sonrió.

- No me molegtagia haceg las paces – Aseguró – El entgenamiento tegminó – Informó poniéndose de pie y marchándose del estadio al ver al equipo bajando a tierra.

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- - … por eso estaba allí mi Señor – La voz de Jazmín temblaba ligeramente; el Conde Poulsen había llegado y le exigió verla para saber porque había estado en los terrenos del castillo cuando su orden era cuidar a Sawda; quien en ese momento escuchaba en silencio sentada a la derecha del Conde.

- - Entiendo – Dijo pensativo, miró a Sawda con dulzura – Se que te deje a cargo, pero no puedes ordenarle a tu guardia que te deje sola, es peligroso para ti, y para la niña.

- - Lo siento Señor – Se disculpó ella con la mirada en el suelo. – No volverá a ocurrir.

- - En eso confío – Aseguró él – No estamos en momentos de tener algún descuido; cuando Dumbledore o la Orden del Fénix se den cuentan que sus horas están contadas intentaran hacer algo contra nosotros y yo no puedo permitirme tenerte sin protección – La pelinegro asintió aun sin levantar la mirada.

Alguien llamó a la puerta; El Conde Poulsen permitió la entrada sin quitar su mirada de la alicaída de la Veela embarazada.

- - ¡Mi Señor, ha vuelto!

- - Pareces sorprendida, Rebeca – Dijo el Conde posando su mirada en ella; llevaba algo alargado envuelto en una manta.

- - No, no, para nada Señor – Alegó ella de inmediato haciendo una pronunciada reverencia. – Señor, venía a informar… Hemos capturado a una muchacha de la Orden del Fénix.

- - ¿Tiene relación con los hechos? – Preguntó el Conde de inmediato. Jazmín y Sawda miraron a Rebeca expectante.

- - Al parecer no, Yuichiro no la ha reconocido – Dijo.

- - ¿Entonces para que la han traído? – El brillo de venganza que había aparecido en su rostro desapareció – No quiero prisioneros inocentes; sabes perfectamente lo que nuestras leyes dicen al respecto.

- - Ella no es del todo inocente, mi señor – Dijo Rebeca tendiendo el objeto que llevaba en sus manos. El Conde lo tomó quitándole la manta.

- - Una cazadora en la Orden – Dijo blandiendo una espada de plata cuyo mango poseía unos rubí con un brillo como la sangre. En la hoja un Fénix cuyo alcance de las alas cubría las iníciales A.A.S. – Como Potter. – Añadió. - ¿Cuál es su nombre?

- - No ha querido darnos su nombre – Dijo.

- - En ese caso déjenla en los calabozos hasta que recuerde como se llama – Exclamó.

- - Mi señor – Llamó Sawda de pronto – ¿Cuando acabaremos con los asesinos de Jean Marcus? ¿Cuándo mataremos a Potter?

- - Por ahora, tu no deberías pensar en eso – Dijo él serio – Potter verá destruirse su mundo antes de morir con ellos; para eso se necesita tiempo, por ahora nos conformaremos con un susto.

- - ¿Patrick le hará algo? – Preguntó Sawda; el rostro de Jazmín se crispó ante la mención del pelinegro. El Conde negó con la cabeza y le tendió la espada a Rebeca.

- - Aleja este objeto de mi vista - Le ordenó y agregó – El martes Potter… debería cuidarse de sus compañeros.

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Hermione se apresuró a bajar al campo al ver que Ron, Harry, Ginny y Patrick entraban a los vestuarios de Gryffindor; la castaña pensó en esperar a sus amigos para almorzar juntos y luego hablar con Ginny para que le contase todo sobre Patrick; aunque sinceramente, era algo de esperarse desde que el pelinegro entró al colegio la pelirroja no se le separaba ni un segundo.

- ¡Eh! Hermione – La llamaron, se giró y no pudo evitar fruncir el ceño ligeramente: había mantenido la esperanza de que ese pesado no le dirigiera la palabra.

- Hola Cormac – Fracasó al intentar ser efusiva. Cormac la alcanzó, mientras el estadio comenzaba a vaciarse; sonrisa que vaciló al ver su expresión. Ahora que mantenía una relación con Harry, no estaría mal hacer las paces con sus amigos; o al menos con Hermione porque Weasley le caía como una patada en el hígado. Aunque por lo visto, debía esforzarse con la castaña.

- Supongo que esperas a Weasley – Comentó – Escuche que están saliendo.

- Así es – El tono de Hermione no parecía querer dejar lugar a duda. Cormac sonrió de lado, como si le importara con quien saliese ella – Realmente estoy enamorada de Ron.

- Bien, yo… no diré que me alegra por ti, Weasley es un idiota, pero si tú estás bien… - Hermione suspiró y lo encaró.

- ¿Por qué me hablas Mclaggen? ¿Qué quieres?

- Nada – Respondió y agregó de inmediato - Si lo que te preocupa es que me interponga entre tú y Weasley, tranquila Granger, estoy saliendo con alguien y realmente estoy enamorado – Hermione dejó la defensiva al ver el brillo que se reflejaba en sus ojos, unos muy sinceros -…Solo quiero que hagamos la paces – le ofreció.

La castaña lo miró un segundo confundida: eso parecía un deja vu de la escena que acababa de tener con Hans. Se dispuso a estrecharle la mano, pero no tuvo el chance suficiente: Ron salió furioso de la tienda; la castaña lo miró, ni siquiera se había dado cuenta cuando Ginny y Patrick habían salido y ahora se dirigía tomados de la mano a la salida este. No lo pensó dos veces y se apresuró a seguir a su novio para saber que le pasaba.

Cormac la observó un segundo; al menos no le había ido tan mal. Estaba seguro que Harry vería con buenos ojos su iniciativa, y hablando de ojos, su mirada se conecto con la esmeralda del peliaazabache, parecía que Harry quería hablar, ya que le hizo una seña con la cabeza para luego ambos dirigirse hacia la salida, en donde se encontraron.

- ¿Estás bien? – Preguntó, Harry negó, parecía azorado y enojado a la vez. El castaño tuvo el impulso de abrazarlo pero se contuvo: estaban a la vista de todos.

- Discutí con Ron – Dijo el peliazabache – Él piensa que es mi culpa que Ginny esté con Patrick. – Al ver la cara de desconcierto de su pareja, se apresuró a contarle lo que había ocurrido en los vestuarios:

- Bien chicos, nos veremos entonces el martes a las siete – Despidió Harry – Ron, Ginny y Patrick, quiero hablar con ustedes.

Los aludidos se acercaron a él ojiverde, el pelirrojo refunfuñando, Patrick en cambio le tomó la mano a Ginny y los cuatro fueron hasta los vestuarios de Gryffindor.

- ¿Qué fue eso de allá afuera? – Cuestionó serio.

- ¿Qué cosa? – Preguntó Patrick – No temas que piensen que entre al equipo porque le gusto a Ginny, demostré ya que soy el mejor.

- ¡Yo no voy a consentir que salgas con este imbécil, Ginebra! – Exclamó Ron.

- ¡Já!, pruébame Ronald. – Saltó Ginny de inmediato. Harry suspiró sintiéndose en una especie de Deja vu.

- Chicos, esta situación ya la pasamos una vez – Les recordó Harry esperando que no comenzaran a pelear como la última vez.

- ¿Qué diablos te pasa? ¡Tú deberías ser el primero en poner objeción a esto! – Le gritó el pelirrojo.

- Tu hermana y yo hemos terminado Ron – Le recordó el ojiverde.

- Escucha Weasley – Comenzó Patrick hablando por fin – Ginny es mayorcita para saber lo que quiere, ¿Y sabes qué? Me quiere a mí – Miró a Harry – Ni mi desempeño ni el suyo se va a arruinar, así que si no te importa Potter, me voy con MI NOVIA - miró con malicia a Ron a quien Harry tuvo que sujetar para que no se le abalanzara encima - Y te aconsejo que hables con tu guardián porque no puede estar atacando al equipo por la espalda.

Tanto el ruso como Ginny se marcharan, dejando al pelirrojo furioso.

- ¡Suéltame! ¡Le partiré la cara a ese imbécil!

- ¡RON! – Intentó calmarlo Harry sin soltarlo - Entiendo que Zargorianski sea un idiota, pero Ginny ya está grande - Le recordó el ojiverde.

- Si no hubieses terminado con ella, no estaría con ese imbécil – Le reprochó Ron soltándose con un empujón que hizo trastabillar a Harry

- Si siguiese con ella, nos estaríamos haciendo daño mutuamente Ron, ¡no puedes controlar su vida! – Le gritó Harry enojado. El pelirrojo se marchó resoplando

- Siempre lo he dicho, Weasley es un idiota – Exclamó Cormac – Siempre anda creyendo que puede controlar los sentimientos de las personas como quiera. Espero que su hermana le restriegue el novio en la cara – Dijo con malicia.

- Yo no – Admitió Harry pensativo – Ginny es como mi hermana menor, y Zargorianski realmente no me agrada, me da mala espina.

- Yo no le agrado a Weasley – Harry lo miró divertido porque lo había dicho como si fuese un descubrimiento – Pero no por eso vas a dejarme ¿o sí?

- No lo digas ni en broma – Le retó Harry, Cormac sonrió viendo a un par de niños de primero pasarles por un lado.

- Estuve observando a ese chico en los entrenamientos – Comentó de pronto, acercándose al castillo.

- Me recuerda a ti – Lamentó Harry medio divertido.

- ¿A mí? – Frunció el ceño - Zargorianski es insoportable: dando órdenes a todo el equipo, se la da de que sabe mucho.

- Por eso lo digo - El castaño le empujo en broma y entraron al vestíbulo donde se toparon con una mujer de unos treinta y tanto, algo gordita pero bonita, con el cabello negro a la barbilla - ¿Quién será?

- Es Celine Forbes – Comunicó el castaño, y agregó al ver el desconcierto del chico – Les dará clases extra de historia.

- ¿Cómo sabes?

- Me la presentaron ayer – Explicó- Tuve que reunirme con ella tras la cena porque pretendía dar clases de siete a diez de la noche a un año por día, eso imposibilitaba los entrenamiento de Quidditch; supongo que traerá sus nuevas propuestas para los horarios. – Dijo mientras se acercaban al Gran Salón.

- Parece del tipo que quiere hacer las cosas bien – Comentó Harry.

- Si – Coincidió - ¿Nos vemos esta noche en la sala?

- Claro ¿Por qué no? – El ojiverde sonrió y entró al comedor dejando al castaño atrás. El Gryffindor se dirigió a su mesa; Ron, Ginny ni Patrick estaban, por lo que se sentó junto a Hermione que parecía algo consternada.

- Ron está muy enojado, ¿Qué ocurrió? – Preguntó apenas se hubo sentado, el chico se sirvió papas asadas con carne guisada mientras le contaba lo que había ocurrido en los vestuarios. Hermione no comentó nada, aunque Harry sabía que ella estaba de acuerdo con él, después de todo, la castaña es una chica razonable.

Una niña de primero se acercó a ellos tímidamente, Harry la reconoció: era la misma que le había dicho que Dumbledore lo buscaba cuando realmente era Cormac.

- Disculpa, el profesor Dumbledore me ha dado esto para ti – Harry tomó el sobre que le tendía, muy similar a los que recibía del director el año anterior.

- ¿Qué crees que sea? – Preguntó el pelinegro a su amiga viendo a la niña marcharse.

- ¡Quizás haya descubierto algo sobre R.A.B.! – Exclamó emocionada pero en voz baja.

- ¡Ábrelo a…! – Se calló al sentir que eran observados, recorrió la mesa con la mirada encontrándose con la de Hans quien parecía interesado en ellos. La castaña frunció el entrecejo: algo no le agradaba. Harry sacó una nota del sobre, Hermione se le acercó para leer juntos:

"No debemos descuidar nuestra tarea, te espero esta noche a la 8"

P.D. Deberías probar el Pie de Cabello de Ángel, es delicioso.

- ¡Estoy casi seguro que descubrió el original! – Exclamó Harry- Quizás ya lo destruyó, o R.A.B. lo hizo ó…

- Shhhh – Le chitó Hermione con una severa mirada – No debemos hablar de eso donde cualquiera pueda oírnos, Harry – Le reprendió – Lo mejor será terminar de almorzar he irnos a otro sitio – El chico asintió viendo pasar por junto a ellos a Hans – Hans Lamarck no me está agradando – Comentó.

- ¡Bienvenida al club! – Exclamó el peliazabache.

- Descuiden, el sentimiento es gecipgoco – Susurró Hans en un tono sumamente bajo, saliendo del Gran Comedor con prisa, coincidiendo casualmente con una de las Patil con la que tropezó sin querer. – Lo siento Pagvatil.

- Soy Padma – Contestó la chica cortante, señalándose el emblema de Ravenclaw.

- Ahoga más lo siento – Dijo avergonzado – Eh… ¿Padma, podguiamos caminar juntos? Quisiega pedigte un favog - Una Slytherin de sexto que les pasó por un lado, no pudo evitar suspirar al oírle ese tono tremendamente seductor. Todo él se había envuelto en un brillo de perfección poco natural; pero que obviamente no logro su cometido.

- Lo siento, voy tarde - Dijo la Ravenclaw con naturalidad dirigiéndose a la biblioteca. Hans la observó caminar durante unos segundos. Quizás se había equivocado de táctica, pero entonces… abrió los ojos recordando lo que había escuchado durante las pruebas de Quidditch cuando las Patil estaban con Brown, Granger y Longbottom. ¡Claro! ¡Padma y Brown salían! A ella le gustaban las mujeres, por eso su intento no le serviría de nada, pero entonces…

Recuperó su sonrisa y alcanzó a Padma en el primer escalón de la escalera principal. Le tomó la muñeca obligándola a detenerse y enojada se giró.

- ¿Qué demonios quie…? – Sus ojos azabaches se encontraron con los platas de él y sorpresivamente quedó enganchada a ellos a pesar de que no parecían los mismos: eran fríos e inexpresivos y podría jurar que tenían cierto brillo como de color naranja. Pero no le importaba, realmente no le importaría si en ese momento se cayera el mundo; lo único que podía llamar su atención eran esos ojos… lo único que le importaba.

- ¿Qué te pagese linda, si haces algo pog mi? – Le susurró él al oído. Padma apenas y se estremeció al sentir su aliento gélido cerca de su piel; solo quería seguir viendo esa mirada tan atrayente.

- Lo que quieras – Dijo con un tono apersonal al que Hans no le dio importancia, solo sonrió y le tendió el brazo a Padma para que lo tomara, está así lo hizo.

- ¿Te pagece bien un paseo pog el lago? - Cuestionó con caballerosidad.

- Me encantaría.

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¿Que les pareció?

Espero les halla gustado n,n el proximo capitulo se llama "Padma"

Y hablando de ella ¿Que querrá Hans con la Ravenclaw?

Espero Reviews :D

Nos leemos pronto

Besos n.n