¡Hola! Espero que todos hayan tenido una bella cena de Noche Buena y Regalos de Navidad debajo de sus árboles -yo no tuve árbol, remodelación salvaje ataco mi casa y el resto es polvo!- Anyway había estado ocupado dando vueltas con muchas cosas por lo mismo, pero al fin me tome el tiempo de corregir el episodio y subirlo, quería hacerlo desde ayer, tengo fe en que les va a gustar mucho porque cuando me di cuenta ¡Ya tenia escritas 21 páginas en un solo capitulo! Ni yo me lo creí xD


Aquella mañana de entrenamiento estuvo completamente sola, pareciera que alguien se había asegurado que así fuera.

Odio las psicoimagenes, solo hacen que me duela la cabeza Oh si, esa misma mañana le había llegado un mensaje mental de Mammon pidiéndole que trabajara aquello o le tendría que empezar a cobrar cuota por cada técnica no trabajara adecuadamente.

Se dio una ducha fría, por la noche aunque había descansado, sintió varias punzadas en su cabeza, se le hizo bastante extraño pues rara era la vez que le daban dolores de cabeza.

-Sera un largo día…- se decía así misma mientras se vestía, tomo lo primero que vio, jeans, blusa morada y un suéter ligero.

Guardo todas sus cosas en su bolso, y luego tomo un porta trajes que en realidad adentro tenia un vestido y las mismas zapatillas que ayer.

Caminaba por los pasillos de la casa Vongola sin muchos ánimos, seguía algo mareada y se preguntaba si lo de la noche anterior había sucedido, si de verdad había tenido una conversación con Xanxus o simplemente, había alucinado por haber pasado gran parte de la madrugada despierta.

En su andar, se encontró a la persona menos esperada: Levi. No era por nada, pero realmente Levi A Than no era su persona favorita en el mundo, no le gustaba aquella obsesión de tener la aprobación de Xanxus todo el tiempo, mas aparte su rostro no le daba mucho confianza y después de que casi la mata con sus ataques eléctricos, era la última persona que quería ver. Pero eso sucedía mucho, además, se encontraba de acogida en una casa que no era la suya así que no podía quejarse.

-Niña- le hablo Levi, ella se giro sobre un pie y lo miro

-¿Sucede algo?-

Levi se acercó hacia ella, con un porte de superioridad -¿Qué diablos te traes con el jefe?-

Serena frunció un poco el ceño -¿A que te refieres? Lo que suceda o no entre Xanxus y yo no le conviene a nadie-

-Haz mantenido al jefe disperso de sus actividades, y como un general de Varia no puedo permitir que esas cosas sucedan, las distracciones tienen que ser eliminadas para que el jefe pueda hacerse cargo de todas sus responsabilidades-

-¿Me estas amenazando, Levi?- Para Serena, su paciencia se vio dispersada en la manera en la que le estaba hablando, no era peleonera pero sujetos como él le colmaban.

-No distraigas tanto al jefe, o tendré que tomar cartas en el asunto-

-Basura, ¿Qué diablos estas haciendo?-

El cuerpo de Levi quedo paralizado cuando de una habitación salió Xanxus.

-Jefe, yo solo…-

-¿Realmente vas a amenazarla, Levi? Peleando con ella no llegarías a ninguna parte, sobrevivió a tus ataques eléctricos y te dejo inconsciente de un golpe, sin ninguna ayuda podría matarte e incluso suplirte y ser mas eficiente. Me has decepcionado, ¿Crees que mis obligaciones como jefe han sido descuidadas?-

-Jefe, no, eso no era a lo que me refería…-

-Cállate. Yo decido como manejo mi tiempo y mis decisiones las tomo por razones que tu estúpido cerebro no entiende. Desaparece de mi vista-

Levi se quedo callado y rápidamente se dio la media vuelta para salir de allí, no sin antes ver de manera de desprecio a Serena.

-No volverá a molestarte- dijo Xanxus a Serena, quien permanecía apacible con las manos dentro de los bolsillos como siempre.

-Gracias, Xanxus-

Serena miro a Xanxus quien de igual manera la veía, de la nada tuvo una sensación bastante extraña, se sentía un tanto avergonzada.

-Yo…- intentaba decir algo coherente pero no pensaba en nada. Tímidamente dio unos pasos hacia el quedando frente a frente, a una muy corta distancia, como sus manos no estaba visibles le tomo de las muñecas y se acercó hacia sus labios dándole un suave beso.

-Es un día largo, será mejor que me vaya ahora…- susurro y se dio la media vuelta

No quería ni saber la cara que Xanxus debió de haber puesto ante eso.


-Esto es demasiado raro…- Mientras se cambiaba sus ropas por aquel vestido formal en el colegio, pudo notar que le quedaba algo grande. –No comprendo…debería de ganar peso, no perderlo…-

Se miro al espejo y la nostalgia le invadió, el vestido era de la parte de arriba que llegaba solo hasta el final de los senos era de encaje blanco, el cuello en V con una muy pequeña manga, la parte de abajo que llegaba a las rodillas era completamente negra y entallada, tenia zapatillas negras y le pidieron que se maquillara.

No tenia problema con estar arreglada, estaba acostumbrada y era algo normal, pero por alguna razón, verse así, le hizo sentir mal. Extrañaba a horrores a Squalo, extrañaba profundamente a su hermano gritón, se sentía una completa inútil al estar ella allí y el en alguna parte del continente en una misión como siempre supersecreta, arriesgando su vida y matando a una que otra pobre alma.

Suspiro, se paso la mano por el cabello y actuando su mejor sonrisa salió del baño.

No era su recital, era el de la cantante así que seria aproximadamente una hora la que estaría interpretando. Una vez en el escenario se posiciono pero no sin antes darle una mirada al lugar, Milo y Arno aun no regresaban de su congreso y para su sorpresa, por allí vio a Dino sentado quien le sonreía y hacia una seña con la mano, pero después su corazón brinco impresionado, en otra vista rápida se le figuro ver a Xanxus así que regreso la vista a la partitura para evitar pensar completamente en eso.

Paso el tiempo y el recital de la soprano salió excelente, ambas tuvieron varias felicitaciones de maestros.

-Serena- Dino se acercó hacia ella

-¿Qué haces aquí?-

-Me quedo la curiosidad de ver que tal les salió a ti y a la señorita- sonrió

Serena rio a lo bajo y antes de poder contestarle a Dino, se quedo muda. Xanxus realmente estaba allí, ahora se acercaba hacia ellos dos.

-Xanxus, ¿no sabia que te gustaban este tipo de cosas?- hablo Dino serio pero con un deje burlón en su hablar

Xanxus no contesto, simplemente lo fulmino con la mirada y se acercó lo suficientemente hacia él para que solo el joven Cavallone lo escuchara.

-Deja tus conductas tan afectivas o te aplastare como el trozo de basura que eres…-

-¡Ah! Como siempre tan conmovedor Xanxus- Dino sonrió.

Serena estaba de espaldas a Xanxus, con las manos entrelazadas y observando las flores del jardín del Conservatorio, el Joven Vongola tenia las manos en sus bolsillos, recargado en un barandal con los ojos cerrados.

-Realmente no tenias que venir, no ha sido nada importante hoy...- comenzó Serena tímida

-Para que podamos comprendernos mutuamente, deberías de contarme de este tipo de cosas, mujer-

-Si, tienes razón. No quería hacer perder tu tiempo, sé que tienes muchas obligaciones y estas cosas sin sentido podrían ser aburridas para ti-

Xanxus esbozo media sonrisa y comenzó a caminar –Vámonos-

Serena recogió su bolsa y lo siguió, el camino hacia la casa Vongola fue realmente callado, sin abusos y sin alegrías, simplemente, monótono. Pero al entrar a su cuarto, encontró sobre su tocador un florero cuadrado de cristal, con un hermoso ramo de rosas rojas sin ninguna espina con una nota que decía "X"

Xanxus en verdad es un hombre muy misterioso…

Sorpresivamente se sonrojo, el detalle le había conmovido de cierta manera. Para su mala suerte en su almohada había otra nota, de Mamon.

Flotar…Que pesado

Aun era medio día pero no quería ir a la zona de entrenamientos, se despojo del vestido y se puso la misma ropa que cuando salió de la casa. Esta vez, descalza en la comidad de su sala de estar concentro su poder mental.

Era bastante difícil, una cosa era concentrarse en alguien mas, la otra era en concentrarse en su propio cuerpo, en cada una de sus células, en levantarse. Tal vez, esa seria la tarea de mas difícil que Mammon le hubiera dejado hasta el momento.

Su cabello comenzó a mecerse suavemente, podía sentir que su cuerpo perdía peso y se comenzaba a balancear en las puntas de sus pies. Dio un gran suspiro, tenia que llegar a esa fina línea en la que su cuerpo y su mente fueren uno para poder controlarse sin ningún problema.

Una energía emanaba de su cuerpo, blanca, casi transparente como sus campos de fuerza, coloco sus manos a sus costados, concentrando toda su energía.

Se levanto unos escasos 30 cm del suelo

Se mantuvo así un momento y constato que podía subir mas, tanto que llego a topar su cabeza con el techo

-Creo que esta funcionando- se dijo así misma, completamente animada

En el momento en que intento desplazarse cayó al suelo, pensó que se había reventado alguna parte de los brazos o su cara, pero su pecho dolió.

-Maldición…- intento incorporarse pero todo le dolía, desgraciadamente se hizo un corte en el hombre que comenzó a sangrar –Duele mucho…-

-Nada mal, mujer-

Giro bruscamente haciendo que la herida le doliera mas, Xanxus estaba recargado en el marco de su puerta.

-¿Cuánto…cuanto tiempo llevas allí?- sus mejillas se tornaron rojas, estaba avergonada

-El suficiente- Xanxus se acercó hacia ella y se inclino –Debes de ser más cuidadosa, mujer- Convoco una leve llama de última voluntad en su mano y con un dedo, paso el fuego por la cortada en el hombro de Serena cauterizándola. Se puso de pie y le estiro la mano para ayudar a levantarla.

-Gracias, Xanxus- La mirada de Xanxus comenzaba a ponerla nerviosa, seguía sin saber muy bien como actuar –Xanxus, en algún momento, ¿quisieras entrenar unas minutos conmigo? Hay algo que he querido intentar-

Xanxus la miro algo confundido, la curiosidad lo invadió en esos momentos.

-Ven-

Lo siguió hasta el balcón en donde se detuvo y se puso frente a ella

-¿Qué es lo que tienes en mente?-

-Solo invoca tu llama de la ira-

Xanxus hizo caso, en una de sus manos la llama apareció, Serena coloco sus manos cada una a un lado de la llama, se concentro unos momentos y un campo de energía se fue formando alrededor de la mano de Xanxus, después de unos segundos lo movió teniendo en ella, una leve flama de la llama de Xanxus. Estaba demasiado concentrada, poco a poco la flama comenzó a crecer cada vez que ella separaba sus manos.

-Funciona…- susurró

Arrojo la llama hacia el jardín y comenzó a caer como una lluvia de fuego hacia el pasto, el cual apago inmediatamente con otro campo de fuerza.

-¿Qué tal?- le pregunto a Xanxus sonriendo mientras que él soltó una carcajada antes de responder

-Eres muy habilidosa, demasiado para ser una simple pianista, mujer-

Serena suspiro, parece que "mujer" se había convertido en su apodo.

-Soy la hija de un mafioso, me casare con un mafioso y mi hermano tiene una reputación de asesino y espadachín muy fuerte. Si yo no pudiera hacer cosas así de simples, seria una deshonra para todos ustedes, es mi obligación no ser una simple señorita-

La sonrisa, pero la seguridad con la que Serena hablaba, era algo que Xanxus había aprendido a querer, le gustaba la manera segura en que ella se expresaba. Se acercó hasta ella y comenzó a juguetear con su platinado cabello.

-Nunca serás una simple señorita- dijo suavemente –Puedo comprender porque- tomo el mentón de Serena, alzándolo un poco.

Serena se sentía analizada, sonrío levemente. –Le debo mucho al Noveno y a Vongola, así que haría cualquier cosa que él me pidiera, incluso tratarte a ti- dijo algo burlona –Pero ciertamente…- llevo su mano a la mejilla de Xanxus, quien se sorprendía levemente –Mi concepto de ti esta comenzando a cambiar bastante. Xanxus…- le sonrió, por primera vez en su vida le sonrió porque quería.

Tuvo un impulso de abrazarlo y sin preguntarle lo hizo, ella era bastante mas baja, pero Xanxus media 1.88, así que su cabeza quedo descansada en su pecho. A Xanxus no le molesto en lo absoluto, pero esa conducta lo tomo por sorpresa de alguna manera, poso uno de sus brazos en la espalda de Serena, estar así era una sensación que comenzaba a relajarle.

Pero toda paz es siempre perturbada.

-¡Jefe!-

Xanxus volteo y miro a Levi con un brillo de odio en sus ojos

-¿Qué es lo que quieres?-

-Lamento interrumpirlo…pero su padre ha pedido urgentemente que se reúna con él-

Xanxus chasqueo la boca e inmediatamente Levi desapareció con un salto, Serena se separo de él sin saber que decir.

-Yo, bueno…Sera mejor que vayas enseguida-

Xanxus la soltó, la miro por unos momentos y se adentro a la casa Vongola. Serena suspiro pesadamente, cuando al fin tenia un momento a solas con Xan…espera, ¿un momento a solas? ¿Desde cuando ella quería momentos a solas con Xanxus?

-Tal vez, realmente empiezo a tener sentimientos sinceros por él- se dijo así misma –Probablemente es así- volvió a suspirar –Pero lo prefiero de esta forma que vivir infelizmente-

Poco a poco sentía que su verdadero yo regresa, la Serena tranquila, y no la Serena estresada y paranoica, ese papel ya había sido interpretado por Squalo desde el momento en que nacieron.


Timoteo Vongola estaba detrás de su gran escritorio de roble, por su parte, Xanxus miraba por la ventana de la gran oficina de su padre.

-He notado que tú y Serena se han acercado más, no sabes el alivio que mi corazón siente por eso-

-Entiendo porque la elegiste como mi esposa- respondió Xanxus aun dándole la espalda.

-Siempre tengo una razón para hacer las cosas, ella a tu lado, te convierte en la mejor versión de ti mismo- sonrió apaciblemente –Pero no te he llamado por eso- comenzó serio –Necesito que Varia salga en una misión inmediatamente-

-Mandare a los de seg…-

-¡No!- lo interrumpió bruscamente el Noveno Vongola –Es mas delicado de lo que parece, necesito que tu y el resto de tus oficiales lo hagan personalmente, algo severo esta sucediendo…-


El cabello se mecía en su caminar, ciertamente la casa Vongola era todo un laberinto, pero la conocía como la palma de su mano, iba de regreso a su habitación, cuando de la sala principal vio salir a Xanxus junto con Lussuria y Levi, pero el que tuvieran puesto sus uniformes Varia no le provocaba algo bueno.

-Xanxus…- se acercó hacia ellos.

-Déjennos solos- ordeno, y ambos oficiales se alejaron

-¿Acaso sucedió algo grave?-

Xanxus la miro a los ojos, dudando un poco en sus palabras –Hay algo importante que debemos de hacer, debemos partir inmediatamente-

-Comprendo…- susurró algo decepcionada, las cosas comenzaban a ir bien –Por favor, ten cuidado- le tomo de las manos y esta vez, le dio un beso en los labios, algo corto, que Xanxus había correspondido.

No le dijo nada, solo la miro a los ojos y dando la media vuelta, fue desapareciendo en el pasillo.

Primero Squalo del que no sabía nada, y ahora Xanxus.

Nada me huele bien

Preocuparse era natural, pero en el ambiente en que vivían, todo era cotidiano.


-¿Serena Superbi? Aquí tengo los resultados, lo que tienes es una anemia, deberás quedarte un rato para suministrarte suero y medicamento-

-De acuerdo-

La noche anterior había vomitado absolutamente todo, comenzaba a vomitar bilis con algo de sangre, la cabeza le dolía y todo le daba vueltas. No quería molestar a nadie, así que esa mañana en vez de ir al centro medico de Vongola, prefirió ir a un consultorio de la ciudad.

-Dino…- su teléfono sonó –No te preocupes, es solo anemia-

-¿Segura no quieres que vaya?-

-Me encuentro bien, en un par de horas iré a casa-

Dino se preocupaba por ella, y lo agradecía pero no quería preocuparlo de ninguna manera.

Habían pasado dos semanas desde que Xanxus partió con Lussuria y Levi a quien sabe que lugar y no sabia nada, le preocupaba y a la vez, estaba tranquila. Miro la intravenosa en su mano, dolía, pero valía la pena, comenzaba a sentirse mejor.

-Solo debo de alimentarme mejor- se dijo para ella misma.

La lluvia caía en Roma, el otoño amenazaba con irse cada vez mas y mas. El paraguas la cubría perfectamente, tendría que haber tomado un taxi a casa pero nadie la llevaría a la zona donde vivían los Vongola, aun en contra de lo que le dijo la doctora, Serena prefirió caminar, de todas formas no estaba lejos.

-Una chica tan linda como tú no debería de caminar sola por una calle tan peligrosa-

Serena se giro hacia donde la voz provenía, de una camioneta negra salieron tres hombres en traje negro con lentes oscuros y armados.

-Barone...- reconoció inmediatamente el sello de la familia.

-Tenemos ordenes de Alessandro de llevarte ante el-

-¿Alessandro sigue con eso?- su voz sonó mas lúgubre –No me hagan reír-

El entorno comenzó a ponerse negro y del cielo, llamaradas gigantescas comenzaron a emerger, los ojos de Serena brillaban y su cabello comenzaba a flotar, sus pies no tocaban la tierra.

-Ustedes no pueden contra mí-

Una llamarada salió por debajo de uno de los hombres, solo se escucho un grito y su cuerpo, se podía ver como se carbonizaba, otro de los hombres comenzó a flotar, Serena había obtenido el control sobre su cuerpo.

-¡Maldita bruja! ¡Suéltame!-

-Imposible…- Apretó la mano y con esto, la columna del segundo hombre fue quebrada.

El tercero solo la veía con miedo, Serena se acercó un par de pasos mas hacia él, lo levanto sin tocarlo y se introdujo en su mente.

-Dale este mensaje a Alessandro, si cree que le venderé los secretos de Vongola esta muy equivocado, su patética fuerza bruta no es mas que broma de mal gusto, si no puede contra una simple hechicera no podrá con un escuadrón de asesinos-

-Eres…una bruja…- decía el hombre jadeando a falta de aire.

-Lo soy- lo arrojo fuertemente y este se golpeo la espalda con el cofre de la camioneta.

-Si no fuera capaz de terminar yo misma con tres sujetos como ustedes, no seria digna de pertenecer a Vongola, que mi rostro y mi ropa no te confundan. Soy igual de poderosa que tu estúpido jefe.


La casa Vongola la llenaba de melancolía, tan soltaría y tranquila, el silencio a veces era abrumador, no importaba las veces en que golpeara sus dedos contra el piano, no era lo mismo. Ni siquiera ir a la sala de entrenamientos le parecía entretenido, después el ejercicio físico su cuarto se convertía en su propia habitación de peligros, había podido lograr la manera de extender las ilusiones no solo a la mente de quien atacaba, sino que ella podía verlas así como Mammon con las suyas, aunque bueno, Serena prefería torturar de la otra manera.

Flotaba por toda el área, ya también podía hacerlo y sorpresivamente una paz interior la apodero, de nuevo se sentía ella, la muchacha que sonreía todo el tiempo y era feliz.

Pero ella no sabia que su paz interior seria quebrantada.

El gran reloj de péndulo del pasillo marco las 5 de la tarde cuando Serena caminaba por el, rumbo al jardín, pero su atención se vio desviada.

-Ese es...¿Ottabio?-

Aquel muchacho de cabello castaño salió de una habitación, traía puesto el uniforme de Varia y un cintillo que indicaba que estaba un nivel abajo que los oficiales, Ottabio la paso de largo, ni siquiera le puso atención a la chica.

-¡¿Sera posible?!- Se acercó a toda velocidad al cuarto y constato sus dudas.

En la habitación, justamente de espaldas estaba Xanxus sentado en su típico sillón verde, junto a él se encontraba Lussuria quien estaba parloteando algo muy alterado y Levi con la mano en la barbilla bastante pensativo, ambos se notaban cansados.

-¿Xanxus-sama?- dijo temerosamente

Inmediatamente ambos oficiales voltearon a verla al escucharla.

-Retírense, déjenos a solas-

Definitivamente era la voz de Xanxus, había regresado y se encontraba bien. Al menos él ha vuelto…

-Tranquila pequeña sirena, el jefe ha vuelto ¡INTACTO! Nosotros nos encargamos de cuidarlo mucho- le dijo Lussuria con su ya gran típico estilo de hablar mientras le jalaba amistosamente la mejilla. Levi solo la paso de largo.

Una vez a solas y con la puerta de la habitación cerrada, Serena se acercó hacia Xanxus y se puso frente a él. Estaba notablemente cansado, incluso algo molesto, la mano tallándose la sien y las piernas cruzadas como siempre mal sentado, aun tenía el uniforme de Varia puesto y tomaba el ultimo sorbo de su trago.

-Fue agotador, ¿cierto?- Xanxus asintió con la cabeza, con los ojos cerrados –Me alegra que hayas regresado con bien- Serena se sentó en el apoyo del sillón y paso una mano de forma suave por el cabello de Xanxus.

El heredero de Vongola abrió lo ojos y la miro por unos momentos, no le desagradaba del todo la atención que Serena le ponía, al menos, no era extremadamente molesta como otro tipo de mujeres. Paso su brazo por la cintura de Serena, y en un limpio jalón, la movió hasta quedar sentada casi encima de sus piernas.

-Xanxus…- quedo sorprendida y algo sonrojada.

La otra mano de Xanxus acaricio levemente uno de los muslos de Serena, haciendo que su temperatura subiera un poco más.

-¿Xanxus, que estas haciendo?- no recibió respuesta alguna. Es como si estuviera sordo

La acerco un poco más hacia su cuerpo y termino recargando su cabeza junto a la de ella y dio un fuerte suspiro, cerro los ojos y probablemente se estaba quedando dormido.

Esto es tan extraño, pero al mismo tiempo, agradable…

Serena entrelazo sus dedos alrededor del cuello de Xanxus, era algo inusual, impensable hace un mes la manera en la que se encontraba con él. Creía que si seguía así, al final no seria tan grave si realmente se enamoraba de él o viceversa.

-Xanxus- una voz limpia se escucho en la habitación, Xanxus gruño enojado, haciéndolo abrir los ojos.

-¿Qué es lo que quieres Ottabio?- pregunto de mala gana

-Tu padre quiere que lleves a Serena ante su presencia-

Ottabio era un sujeto extraño, era de los pocos en Varia que le hablaban de tu a Xanxus, ni siquiera Squalo que era un cabeza dura lo hacia.

-Desaparece de mi vista- le ordeno, y el joven de cabellos castaños salió de la habitación.

-¿Sabes que es lo que quiere el noveno?- pregunto Serena poniéndose de pie.

Xanxus guardo silencio, pero no de la misma manera en la que siempre lo hacia, había tensado su mandíbula y apretado los puños, para Serena, esa no era buena señal. El joven Vongola comenzó a caminar hacia la oficina de su padre seguido de su prometida.

La oficina del noveno era demasiado magnifica y elegante, pero al mismo tiempo sobria y lúgubre. Timoteo Vongola estaba sentado detrás de su gran escritorio de roble, con las manos entrecruzadas, el rostro con una completa expresión de afligida y totalmente callado.

Hizo un ademán con la mano a Serena para que tomara asiento, Xanxus se quedo de pie en un espacio entre su padre y la chica.

-Por mas vueltas que le he dado en mi cabeza, no se como empezar esto…- el noveno se paso una mano por el cabello, Serena estaba totalmente confundida, nunca había visto al líder Vongola tan serio.

-Solo dígame lo que debo de saber…-

-Bien- comenzó serio –Tu padre, Matteo, había estado constantemente recibiendo amenazas hacia su persona, es por ello que te envió a vivir con nosotros y él se marcho por la seguridad de sus hijos pero, hace unos meses recibí una carta sospechosamente de él, por eso se envió a un equipo Varia a investigar-

Squalo…

-Ellos identificaron a quienes amenazaban a Matteo, era un grupo de narcotraficantes así que los intervinieron, pero algo salió mal, porque después de la intervención no se supo nada de ellos. En mi preocupación, decidí enviar al resto de los primeros oficiales de Varia a investigar y…- Timoteo tomo unos momentos para suspirar y mirar a Serena a los ojos, la chica tenia una mirada algo vidriosa y le dolía el corazón de tan solo seguir hablando –Se confirmo que tu padre, Matteo fue asesinado en su residencia por un arma extraña, solo quedaron cenizas y huesos quebrados, también, el grupo de narcotraficantes era solo una pantalla y no sabemos que sucedió con el primer equipo Varia que fue mandado, hemos perdido total comunicación con Squalo y los demás…-

En esos momentos Serena sentía que un tanque apretaba su pecho, se sentía vacía, era como si todas sus fuerzas hubieran desaparecido, su cuerpo lánguido y sin una expresión clara en su rostro, había sido una bomba de información y no sabia como procesarlo, estaba en shock, las cálidas lagrimas recorrían suavemente sus mejillas.

-Desde el momento en que llegaste a esta casa, Matteo envió su testamento y una carta dirigida a cada uno de sus hijos- de un cajón del gran escritorio de roble saco una especie de pergamino y dos sobres blancos.

-Podría… ¿Podría por favor, leer el testamento?- susurro Serena con la voz entrecortada, Timoteo acepto.

"Por medio de esta carta, expreso mis ultimas voluntades y palabras de aliento:

Sé que no he sido una figura frecuente en la vida de mis hijos, pero en el ambiente donde vivimos, esto es común, aunque a mi personalmente, me llena el alma de amargura el no haber podido estar con mis hijos el tiempo que hubiera querido.

He intentado criarlos a manera de que sean seres humanos de bien, dignos de ser aceptados bajo el seno de Vongola y hasta ahora, por sus propios méritos lo han logrado.

A mi hijo, no puedo dejarle mas que lo que se encuentra en mi bóveda, eso que siempre había querido, y a mi hija, le dejo las joyas de su madre y todo mi dinero hasta el momento para que siga estudiando.

Mis propiedades son para el 9º Vongola, que disponga de ellas como mejor le parezca."

-Nuestra gente en breve traerá las cosas que te corresponden y también la llave de su caja fuerte…- Timoteo Vongola le entrego las cartas a Serena –Realmente es una perdida que hace llorar a mi corazón, tu padre era de mis amigos mas queridos, es por eso que la investigación hacia los asesinos sigue en pie.-

-Yo…quiero irme de aquí…-

Serena tomo con brusquedad las cartas y salió sin decir mucho de la oficina, Xanxus se limito a verla.

Caminaba a paso firme y rápido, con la cabeza agachada, no quería que nadie la viera derramar lagrimas, mucho menos que la vieran llorar, quería estar sola, en su habitación, quería poder ponerse una ilusión y olvidarlo todo pero simplemente no podía.

Tiro las cartas en algún lado de su escritorio, abrió la puerta de su balcón y se sujeto fuertemente del barandal, la lluvia había aumentado, las gotas de agua parecían copos de nieve y se podía escuchar su gran estruendo al tocar el suelo, sus manos temblaban al igual que su quijada y su pecho dolía.

De la nada, soltó un gemido de sufrimiento que desgarro totalmente su garganta, no aguantaba mas, tenia que sacarlo todo, comenzó a llorar fuertemente de una manera que nunca imagino, todo era confuso, quería llorar hasta perder el conocimiento, se fue resbalando hasta caer en sus rodillas, se sujetaba la cabeza negando mientras sollozaba. Toda la tristeza del mundo la invadió, incluso la lluvia se le figuraba a una tormenta mientras ella lloraba, era como si el cielo entendiera su dolor.

Toda la tarde la pasó encerrada en su habitación, no se dispuso a comer y la puerta había sido cerrada por dentro, su ausencia por la casa era mas que evidente

-Ma, pobrecilla niña. Llorando, completamente sola.- dijo Lussuria preocupado por el comportamiento de la chica.

-No ganara nada con seguir llorando- comento Levi

-Jefe, ¿no cree que debería de estar con ella?- Lussuria

Xanxus no volteo a ver a ninguno de sus oficiales, se limito a quedarse allí, sentado con los brazos cruzados, completamente pensativo.


Las gotas de lluvia se volvían cada vez más densas, sonaban a granizo en cuanto chocaban con la superficie, Serena tenia la mente completamente en blanco, su cuerpo lánguido e inmóvil, era como si solo respirara porque tenía que hacerlo. Sus ojo lloraban un mar, una por una las lagrimas se escurrían por sus mejillas y ella no hacia movimiento alguno para limpiarlas. Una parte de ella había muerto completamente y la otra le indicaba que todo era un error; pero ¿a quien creerle? Definitivamente la tristeza pesaba más que sus ganas de vivir.

Repentinamente una mano la abrazo por la cintura, acercando su espalda a su pecho. No volteo, sabía perfectamente que era Xanxus, el joven Vongola acerco su boca al cuello de Serena proporcionándole un beso

-No...- musito ella suavemente.

Pero Xanxus no hizo ningún caso, la apretujo aun mas y su mano libre busco una de ella, la cual tomo con delicada fuerza. De nuevo su boca fue buscando un lugar, le proporciono un beso en su frente, uno tan dulce, tan suave, completamente lleno de ternura y calidez. Una vez mas, su boca fue bajando hasta toparse con los labios de Serena, podía sentir su respiración calurosa, sus mejillas rosadas, lentamente la beso, primero con gentiliza y luego con algo mas de velocidad. Se miraron a los ojos y en silencio, Xanxus le limpio las mejillas con el dorso de su mano.

Había una tradición entre las familias, después de comprometerse las parejas no podían tener relaciones entre ellos hasta después de la boda, pero eso no significaba que no pudieran compartir in momento juntos en la intimidad de una alcoba.

Las manos de Xanxus se paseaban por todo el contorno de la figura de Serena, mientras que sus labios no se despegaban de los de ella.

-Xanxus...nosotros...esto no esta bien…no debemos…- decía entre besos

Xanxus movió su cabeza y aprisiono el cuello de Serena musitando –No hay anillo en tu dedo, no estamos rompiendo ninguna tradición…-

Xanxus tenía razón, y ella se preguntaba si en algún momento habría un anillo en su dedo, pero eso poco importaba ahora. Para Serena, era imposible no gemir en esos momentos, sujetaba a Xanxus con fuerza y paseaba la yema de sus dedos por su espalda.

Ni en sus sueños más bizarros, podría imaginarse lo que estaba pasando en esos momentos. Una parte de su cerebro le decía que eso estaba completamente mal, era una locura, una barbaridad, pero la otra solo se quería dejar llevar y olvidar un rato el gran dolor que sentía en esos momentos.

La tomo por el trasero y la alzo, mientras su lengua seguía saboreando en cuello de Serena, quien gemía cada vez que Xanxus pasaba sus dientes por la delicada piel de la chica.

Se sentó en la cama aun con Serena encima, la chica tenia las piernas cruzadas detrás de Xanxus para no caerse. Su vestido cayo al suelo y los besos de Xanxus bajaron hasta su clavícula, haciendola temblar, Serena en su desesperación de no saber bien que hacer le desabotono la camisa, despojándolo de ella; las yemas de sus dedos se deslizaban por el bien formado abdomen y pecho de Xanxus, hasta esos momentos no se había dado cuenta de lo agitada y sonrojada que estaba.

Xanxus sonreía para si mismo en cuanto se dio cuenta que el brasiere de Serena se abría por el frente y sin pensarlo dos veces lo desabrocho haciendo que ella se exaltara un poco. Los senos de Serena no eran exageradamente grandes o pequeños, tenían esa forma de lágrima perfecta que él disfrutaba, sus manos fueron haciendo círculos alrededor de ellos, cada vez mas pequeños hasta que se acercó a los pezones.

-Xanxus…- musitaba su nombre y eso le excitaba al jefe Varia.

Sus besos bajaron hasta llegar a los senos, los cuales comenzó a disfrutar pausadamente, Serena ejercicio sobre su entrepierna una presión que solo lo alocaba, no podía contener mas sus ganas de entrar en ella, así que de una manera que no fuera brusca la tumbo en la cama.

Serena quiso volver a sentarse pero Xanxus se acostó detrás de ella, apretando sus senos por lo que ella no pudo hacer mucho, estaba la completa merced de Xanxus en esa posición. Fue bajando la última prenda que traía puesta, fue despojada de su pantaleta.

Estaba totalmente desnuda, agitada y vulnerable. Aun asi, lo deseaba.

Xanxus tomo una de sus piernas y la alzo, no dijo nada, simplemente se fue introduciendo en ella mientras jugaba con la oreja de la chica quien, dio un gran gemido de dolor al sentir el miembro de Xanxus completamente dentro de ella. Era una sensación dolorosa al principio, se tomo con fuerza de las sabanas de la cama y trato de no lloriquear tanto.

La fue embistiendo una y otra vez mientras apretaba sus senos, ella no podía dejar de gemir, apretaba la sabana de la cama, era una sensación de extremo placer y dolor que no podía comprender.

No podía verlo, pero Xanxus jadeaba cada vez que la penetraba, al principio pausadamente pero después cada vez con más y más fuerza, el joven Vongola estaba realmente disfrutando de hacérselo, su lengua jugaba por todo el cuello de Serena, mordisqueaba el lóbulo de su oreja haciéndola gemir.

En algún momento de las embestidas su cuerpo no pudo mas y se arqueo, había llegado a su limite pero parecía que el no, la seguía embistiendo y ella seguía con su orgasmo hasta que pudo sentir algo cálido dentro de ella.

No se dio cuenta cuando es que se quedo dormida, pero el despertar en la cama de Xanxus le dio a entender que de verdad había pasado.

Él no estaba por ningún lado de la habitación, probablemente se había levantado para entrenar o para gritarle a algún lacayo, se paso las manos por la cara, se sentía algo confundida y con remordimiento.

Estoy segura que después de esto no me volverá a hablar

Dio un suspiro y se enrollo en las sabanas, para su fortuna en cuanto entro al baño encontró una muda limpia, sonrió, Xanxus tal vez había pedido que le trajeron algo, seria mejor que andar hasta su habitación con la misma ropa de ayer y lo peligroso que seria que alguien la viera.

Tal vez, realmente se preocupo por mi privacidad.

Se dio una ducha algo rápida, tomo el vestido limpio y se vistió, prefirió quedarse en sandalias. Fue al comedor y se encontró a Xanxus, a quien, por primera vez que lo conocía, se encontraba completamente tranquilo, no estaba gritándole al mesero o queriendo matar a la familia secundaria.

-¡Oh! Serena- Lussuria se acercó hacia ella, danzando de aquella extraña pero peculiar manera que él tenia -¡Querida hoy te ves radiante! ¿Acaso te hiciste un tratamiento de belleza?-

-Ah, ¿Qué?- se llevo una mano a la mejilla y dio una rápida mirada a Xanxus para regresar sus ojos al oficial de Varia –Para nada, no me he hecho nada en la cara…- contesto nerviosa

-Hum, ¿de verdad? Es que te ves completamente ¡D-i-v-i-n-a!, ¿Acaso también ganaste algo de peso? ¡Tu cadera se ve fenomenal!-

Serena se llevo ambas manos a las mejillas completamente rojas, se sentía un tomate,

-Por favor Lussuria, ¡Para! Me halagas pero tus comentarios me apenan demasiado-

-Oh, si que eres una ternura. ¡Jefe es usted un afortunado!-

Serena camino rápidamente a la mesa para huir de los comentarios de Lussuria, pasando de largo a Leviathan quien estaba de pie junto a Xanxus.

-Buenos días, Xanxus-sama- le dio un beso en la mejilla, algo que hizo enojar a Levi, pero sabia que aunque Xanxus no hubiera dicho ni una palabra, lo había aceptado, pues no frunció su ceño o apretó la mandíbula. Había aprendido a entender su lenguaje corporal.

La noche anterior había sido extraña, sentía como si de verdad hubiera pasado y al mismo tiempo no, recordaba muy poco, y lo que recordaba la avergonzaba, misteriosamente no se sentía tan culpable como pensó que amanecería, tal vez porque Xanxus aun notaba su existencia.


Sus manos estaban temblorosas, tenía la carta de su padre y dudaba en abrirla. Su corazón latía rápidamente, en parte porque tal vez le costaba aterrizar a la realidad: su padre había muerto y Squalo estaba desaparecido. Su terco hermano no estaba muerto, ellos tenían ese extraño sexto sentido de gemelos, algo que sin duda la tranquilizaba pero aun así, sentía una gran impotencia de no hacer nada. Ella allí, siendo una señorita mas, mientras su hermano arriesgaba su vida en quien sabe que.

Sus delicados dedos jugaron un poco con el sobre hasta que pudo abrirlo, suspiro con pesadez y melancolía, parpadeo un par de veces y prosiguió a leer la carta.

Se perfectamente que esta no es la mejor manera para tener una conversación, probablemente porque ya estoy muerto es que lees esto.

Serena, perdóname.

Este mundo, nuestro mundo, es todo lo que conoces, es en el que has vivido, es lo mas normal para nosotros pero, desde que te vi tan pequeña, sufriendo con ese inútil corazón, quise hacer algo por ti, es por eso que trate de darte la vida mas tranquila que he podido.

Pero no debí, porque nuestro mundo es diferente

Cuando tu madre falleció sentí un gran vació y te abandone tanto a ti como a Squalo, supe desde ese día que los había perdido completamente, pero, ¿Qué debía hacer? Tu madre muerta y yo solo siendo bueno en asesinar personas…es por esa razón, que decidí dejarte en el seno de Vongola, para que estudiaras, te recuperaras y te convirtieras en una señorita. No supe que hacer, con tu enfermedad crei y aun pienso, que lo mejor para ti era lo que te deje.

No dude nunca en comprometerte con el hijo de Timoteo, porque se que estarás segura con ellos.

Lo lamento tanto, no te vi crecer, ni a ti ni a tu hermano, a mi gran avanzada edad, me doy cuenta de todos los errores que he cometido contigo y con él, no tengo derecho de decirte ya como vivir como tu, asi que solo puedo decirte una cosa.

Ya eres casi una adulta, piensas y sientes, no te vuelvas nunca dependiente de algo por favor, trata de salir adelante por tu cuenta pero nunca niegues una ayuda sincera, cumple con lo que quieras, ya sea como músico o lo que decidas, pero nunca te exijas mas de lo que puedes, ama a quien debas amar, no aceptes el amor que creas merecer, acepta el que mereces, llora, sufre, pero vuelve a reír siempre, no permitas que nadie te quite tu felicidad.

Pero lo más importante, vive la vida que quieras.

Te ama tu padre,Matteo


SERENA POV

Recuerdo haber salido con la carta de mi padre en el bolsillo, aunque era otoño traía puesto un vestido blanco sin tirantes, largo hasta mis tobillos y sandalias cafés, llevaba una chalina que el viento me tiraba, así que de igual manera la guarde

No iba lejos, caminaba por el sendero hasta uno de los jardines que estaban afuera de la casa Vongola, pero que aun eran de la propiedad. Quería estar sola para pensar con claridad y en aquella gran casa donde siempre había gente, era tarea difícil.

Saque la carta de mi bolsillo, la mira unos momentos sin leerla. La fui elevando y se mecía con el viento, al mismo tiempo que se desgarra a en finos pedazos, unos más pequeños que otros. Vi como el aire los apartaba de mi llevándolos lejos.

-Hasta luego- musite suavemente.

En mi regreso por el sendero, algo hizo que me detuviera.


Algo aun mas extraño para ella que ver a Xanxus beber algo que no fuera Whiskey o Tequila, era verlo con ropa informal. Mezclilla oscura combinada con zapatos negros, manga larga negra y una chaqueta del mismo color, le colgaba una identificación de plata que probablemente solo tendría una "X" grabada.

-!Xanxus¡- el joven Vongola la miro de reojo y ella se acercó unos pasos mas -¿Me estabas buscando?- se atrevió a preguntar

-Nadie te encontraba- se limito a contestar y le ofreció su brazo.

Serena tímidamente lo sujeto y comenzaron a caminar juntos.

Xanxus para ella, era un muchacho complicado, en parte podía entender su comportamiento pero por otra no, en este caso, esas cosas, esos pequeños detalles y esas atenciones que le daban, eran algo que le comenzaba a atraer de él.

Para Xanxus era mas sencillo, se sentía atraído por ella, pero no iba a dejar que sus sentimientos fueran una debilidad, nunca.

El viento comenzaba a correr con frio, haciendo que su piel se enriscara.

Debí traerme un suéter...

Un relámpago hizo su fuerte presencia y de la nada, la lluvia comenzó a caer, afortunadamente no fue con fuerza.

La chaqueta de Xanxus cayó en los hombros de Serena.

-Si te enfermas serás una molestia-

-Si, tienes razón...-

La lluvia no arrecio, se mantenía tranquila y ella seguía caminando del brazo de Xanxus.

A unos pocos metros antes de entrar a la propiedad, y asegurándose que nadie los viera, se detuvo.

-¿Sucede algo?-

El no respondió, la miro fijamente a los ojos y con el dorso de una de sus manos le acaricio la mejilla. Serena se estremeció por alguna razón que ella no entendía.

Xanxus le dio un beso en los labios, sin lujuria, sin malas intenciones. Simplemente, un beso.


-Me enteré por Noveno lo sucedido con tu padre y los oficiales Varia…- el potro salvaje dejaba su taza de café en el portavasos, mirando seriamente a la muchacha que tenia enfrente. -¿Te encuentras bien?-

De con todas las personas que frecuentaba, Dino era el primero que le preguntaba como se sentía realmente –Abrumada y un poco confusa. Llorar y lamentarme no me va a ayudar en nada ni los traerá de vuelta-

La seriedad y la falta de interés en el tono de voz de Serena simplemente lo hicieron suspirar con pesadez, la chica era buena ocultando sus sentimientos pero para él, que ha convivido casi toda su vida con ella, le era fácil leerla como si de un libro se tratar.

-De acuerdo, pero llámame si necesitas algo, sabes que me encuentro aquí- se puso de pie sacudiéndose un poco sus ropas

-¿Te vas tan rápido?-

El rubio río ligeramente –Si, tengo cosas que hacer además…- calló unos momentos mientras echaba un vistazo a su alrededor –Desde que llegue he sentido una mirada de alguien que realmente tiene ganas de matarme. Anda, algo debes de estar haciendo bien para ese sujeto me quiera afuera de su hogar-

Serena quedo avergonzada por las palabras de Dino, quien simplemente se acercó{o hacia ella y le dio un beso en la mejilla, desapareciendo por el umbral de la puerta principal.

En la mano tenia su vaso vacío, pero realmente no tenia las mas mínimas ganas de levantarse del sofá y servirse otro trago de whisky, así que continuo con los ojos cerrados. La simple presencia de Dino en la morada del Noveno Vongola le causaba algo, nunca le había caído del todo bien y en esos momentos, mucho menos.

Serena camino hacia la habitación, rara vez tenia seguro y aunque no lo tuviera, Xanxus sabia perfectamente quien entraba con solo oír su caminar, y los pasos de Serena eran tan ligeros y nada parecidos a los de cualquier persona en la casa.

Serena realmente odiaba cuando Xanxus sacaba ese lado necio, de sacar conclusiones tan apresuradamente pero igual no podía quejarse, la ultima vez que vio a Dino estuvo todo el día abrasada de él compartiendo besos en las mejillas.

-No debes de tener celos de Dino- comenzó, mientras tomaba con delicadeza el vaso de Xanxus, haciendo que este le prestara atención.

Camino hacia la vinera y tomo la botella de whisky favorita de Xanxus y lo vertió en el vaso, solo para regresárselo e irse a sentar sobre el banco del piano que se encontraba de ese lado de la sala de estar.

-Él ha sido como mi hermano desde que lo conozco, a falta de Squalo, Dino siempre ha estado a mi lado. Nunca voy a poder verlo con otros ojos, no tengo intenciones de hacerlo-

Sus dedos comenzaron a sonar notas al azar, tan solo porque el abrumador silencio le comenzaba a molestar y las gotas de lluvia ya no hacían eco al caer al suelo.

Una mano ligeramente comenzó a subir por su estomago –No tengo celos del potro…- musito en su oído, tomándola por completa sorpresa, la otra mano de Xanxus subía sigilosamente por una de sus piernas –Me molesta la idea de que alguien quiera sobrepasarse contigo-

Termino entro los brazos de Xanxus, siendo cargada hasta la alcoba mientras lo besaba intensamente, una vez mas, cayó ante esos impulsos y quedo en el lecho del joven Vongola.


Abrió los ojos y apenas la luz de la luna se colaba por las cortinas, junto a ella estaba Xanxus totalmente dormido, con una mano encima de los ojos y otra en su abdomen, respirando tranquilamente. Con mucho cuidado se sentó en la cama, lo ultimo que quería era despertarlo.

-No tienes que irte en estos momentos- la voz de Xanxus la dejo paralizada

-Lo lamento, no quería despertarte yo…-

-Alguien vendrá temprano y te dejara ropas limpias, será menos vergonzoso para ti si te sales de aquí en la mañana como si nada que ahora a escondidas con las cámaras de seguridad encendidas. Alguien podría notarlo y decirle al anciano, si se entera, eso lo pondría furico…- Suspiro, Xanxus tenía toda la razón. –Además, aun no termino contigo…-

Las manos de Xanxus la llevaron de nuevo a la cama, acerco su cuerpo desnudo de frente hacia él, comenzó besando su cuello y acariciando sus pezones, haciéndola gemir por segunda vez esa misma noche, de nuevo cuenta y sin saber como, término compartiendo su cuerpo con aquel hombre tan misterioso.

Como le había dicho Xanxus, por la mañana colgado afuera del armario, había ropa para ella: un bonito blusón gris, mayones negros térmicos, botines de tacón del mismo color acompañados por una chaqueta bonita pero abrigadora también en color gris, bufandas y gorros morados solo para contrastar un poco.

Esa ropa era algo que Serena no tenia en su ropero, así que la idea que tenia en la cabeza, es que Xanxus lo había mandado a comprar para ella.

Quien haya sido, tiene buen gusto.

Procurando no despertar a Xanxus se dirigió al cuarto de baño y tomo una ducha rápida, la ropa era de su talla exacta, así que le sentó bastante bien. Regreso a la habitación, aun haciendo el mínimo ruido, pues había escuchado que Xanxus se pone de un muy mal humor, así que prefirió ponerse los zapatos lo mas rápido posible...

La cama se comenzó a mover y de la garganta de Xanxus salio un gruñido. Serena pensaba que este solo la pasaría de largo o simplemente, se molestaría por que ella seguía allí, pero, la caricia que ahora Xanxus le daba en su rostro mientras se dirigia al baño, era la manera en la que él le decía "Buenos días".

Serena nunca iba a admitir o decir que Xanxus era el primer hombre con el que había estado en lo que llevaba de vida, o que fue él quien le arrebató su virginidad. Se iría con ese secreto a la tumba, si alguien la veía ahora, lo negaría rotundamente. Pero teniendo a alguien como Lussuria cerca, guardar ese secreto seria algo un poco improbable...

-¡Sere-chan!- la chillona voz de Lussuria resonaba las paredes.

Serena se giro lentamente sobre sus pies, tratando de parecer lo mas cómoda posible ante eso.

-Ma, ma, muchacha, ¿acaso estas intentando esconder tus hermosas caderas con esa ropa?-

-Mi...mi cadera no es ancha- contesto nerviosa.

-Bueno, eso es normal ya que vienes saliendo de los aposentos del jefe. Anda, hay algo que quiero platicar contigo, ¡cosas de chicas!-

Serena quería meter la cabeza en algún cañón y que fuera disparado en esos momentos, Lussuria hablaba fuerte y cualquiera pudo haber escuchado lo que decía, aparte de su gran risa burlona, de repente sintió una gran acidez estomacal.

Lussuria la jalo de las muñecas y la arrastro hacia la parte lateral de la casa, sentándose en una de las bancas del jardín.

-¿Qué es lo que pasa Lussuria?- a decir verdad, Serena estaba algo asustada pues nunca había realmente tenido una platica con él y porque la ultima vez que se vieron, ella le estampó la cara en un piso de hierro.

Lussuria cruzo sus piernas mientras una sonrisa repinto su rostro

-Supongo que algunas cosas deben de ser difíciles para ti puesto no tienes una madre que te guie o de consejos. Y eres la hermana pequeña de Squalo y me siento algo responsable con esto. Maa ~~~- dio un largo suspiro.

-Es cierto que no tengo a quien pedirle consejos, pero, ¿a que vas con todo esto, Lussuria?-

El oficial de Varia la miro fijamente a la joven frente a él, una sonrisa se dibujo en su rostro.

-Maa, sé que debes estar confundida por las acciones y actitudes del jefe, pero el realmente te quiere bastante.-

Serena suspiro con pesadez -¿De verdad crees eso?- dijo escéptica

Lussuria soltó una leve sonrisa y desacomodo el platinado cabello de la chica -Niña tonta, no lo creo. Estoy SEGURISIMA de que así es. Solo piénsalo un poco, el jefe ha estado maltratando mucho menos a los empleados y a los mismos miembros de Varia, bebe un poco menos e incluso te ha regalado esa linda cadera.-

-Mi...¡Te he dicho que mi cadera no tiene nada malo!- reclamo con las mejillas rojas

-Ves, a eso me refería cuando dije que necesitas el consejo de alguien. Tu cuerpo cambia las primeras veces después de "la primera vez" al igual que tus pechos, el cuerpo se te ha puesto DIVINO y no te habías dado cuenta. Sabes, contrario a muchas cosas, el jefe no siempre se acuesta con las chicas solo porque si, y cuando lo hace nunca se quedan a dormir con el, a veces, tiende a ser con alguien adictivo, como en tu caso.-

Serena se acomodó de nuevo su despeinado cabello. -Aun así, digo, de verdad...¿él tiene sentimientos hacia mi?-

Lussuria movía la cabeza de forma afirmativa todo el tiempo -¡Exacto! Cada vez que alguien dice tu nombre, su cuerpo se tensa y pone atención a la conversación, pero es demasiado orgulloso y no lo va a gritar a los 4 vientos.-

La plática con Lussuria la dejo pensando en muchas cosas, odiaba sentirse como una adolescente tonta, en esos momentos lo que no quería se topo frente a ella, Xanxus.

Y sin darse cuenta, estaba sentada de nuevo entre sus pierna, con las manos ligeramente entrelazadas en silencio y en la privacidad de su oficina.

De alguna manera, se sentía bien a su lado aunque, le costaba creer que el hombre que solía maltratarla había cambiado repentinamente y podía llegar a ser caballeroso.

-Por la noche tengo que ir al colegio, debo cubrir unas horas de mi servicio...- susurro, mas que nada para empezar una conversación.

Pero Xanxus no hizo más que afirmar con un sonido en su garganta. La puerta de su oficina fue abierta sin previo aviso, haciendo presente Ottabio.

-¿Qué diablos quieres, stronzo?- gruño Xanxus

Serena dio un pequeño salto y rápidamente se puso de pie junto a al silla de Xanxus. Pero a Ottabio le daba igual encontrarlos vestidos o desnudos, sin decir una palabra se acercó al gran escritorio de Xanxus y dejo unos papeles encima de él, una actitud que al joven Vongola le colmaba la paciencia, pero por ser efectivo, era la razón por la que aun no le había quemado el rostro a Ottabio.

-Te entrego los informes de la última misión, necesitan tu firma de inmediato…-

Xanxus miro de manera fulminante a Ottabio, el cual no se inmuto en lo mas mínimo, simplemente se quedo de pie junto al escritorio esperando a que el jefe Varia se le diera la gana de firmar los papeles.

Xanxus de mala gano se levanto acomodándose las mangas de la camisa, tomo un bolígrafo y firmo lo que Ottabio quería.

-Gracias por tu cooperación Xanxus. Te dejo estos archivos, son algunas cosas de rutina, pero te llevaras un buen rato buscando la información, te lo pediré en un par de días- el joven castaño salió de la habitación.

Ottabio era el oficial de Varia mas extraño de todos, aparte de Squalo, era el único que le hablaba a Xanxus de "tu", era serio, tenia una mirada realmente pesada debajo de esos lentes de marco grueso, por alguna razón, era una persona que a Serena no le agradaba, es mas, prefería estar en una habitación sola con Levi que con Ottabio pues, había escuchado, que el muchacho era un experto en la tortura psicológica, por algo era tan necesitado en Varia y mas aun ya que Xanxus aun no lo colgaba por su actitud que tanto detestaba.

El jefe Varia miro los archivos y un par de libros que Ottabio había dejado en su escritorio, no le gustaba mucho hacer todas esas cosas, pero era algo vital: cada carta, cada orden, cada informe, cada sello, casa misión en la que él o Varia había participado tenia que pasar por sus manos primero, por su firma y su aprobación, por el simple hecho de evitar anomalías, primeramente sus oficiales se hacían cargo de ello, pero todo tenia que ser perfecto, así que tenia hacerlo.

Como en esos momentos, tenía que poner el nombre de Squalo, Mammon y Belphegor en el libro de los Soldados desaparecidos, y el nombre del padre de los gemelos Superbi en el Libro del daño Inevitable.

Xanxus tomo asiento en su escritorio, miro de reojo a Serena que por un momento había olvidado que la chica estaba allí, no le dijo que se fuera ni nada, puesto ella ya había fijado su atención en todos los libros y archivos de ese lugar. Podía encontrar libros de cada una de las personas importantes de la familia, archivos de cualquier cosa y fue cuando Serena cayo en cuenta de que no sabia mucho de Vongola y eso le daba algo de remordimiento, sabia de la mafia, había nacido en ella, sabia de los jefes, de las organizaciones, de los narcotraficantes, pero nunca se había metido de lleno a ver que sucedía.

Tomo un libro, bastante grueso y probablemente muchísimo mas viejo, era un manuscrito completamente que hablaba sobre Italia e iba desglosando las cosas que Giotto había hecho, lo tomo pero s quedo inmóvil. Xanxus se encontraba trabajando en esos momentos, y lo ultimo que Serena deseaba es interrumpirlo ya sea por un estornudo o porque algo se caí al piso, sabia que Xanxus cuando trabaja en cosas serias se encerraba en su oficina asi que en silencio fue dando pequeños pasos hacia la puerta.

Xanxus la miro de reojo y regreso a lo suyo, encontrando, lo que nunca debió de haber visto.


¿Y bien? Bueno tengo muchas cosas que decir ! puesto todo en este gran capitulo tiene gran importancia para la continuación de la historia:

He tratado de hacer que la relación entre Serena y Xanxus se de sin tantas presiones, creo que logre algo decente, y me disculpo por lo lamentable que quedo la escena lemon, soy malisima escribiendo lemon DX pero considere que era necesario tener una.

La introducción de Ottabio la puso porque mas que nada el fue quien traiciono a Xanxus en esta época, ¿cierto? enserio...no quiero equivocarme aquí, no he tenido la oportunidad de leer el X-Fiamma pero en la Wiki de Reborn dice que fue el asi que bueno xD, como iba diciendo, también sentí que fuera necesario.

En cuando a Barone, los he inventado, son mi familia OC, y oh si que ellos tienen una gran importancia a partir de ahora *inserte risa maléfica aquí* Serena entrenaba para ese tipo de cosas, como el ataque que recibió aquí, pudo ella sólita patearles el ass, nuestra chica si que tiene un gran poder :3

La carta del padre de Serena, lo mencione y pues tenia que haber un momento entre él y su hija aunque fuera en este horrible final, se aceptan pedradas.

No se realmente cuando vuelva a actualizar, posiblemente después de año nuevo así que les dejo mis buenos deseos y mi buena vibra a todos ustedes, que sus metas se vean cumplidas y no les falte salud.

Feliz año les deseo de corazón a todos mis lectores !