¡Hola!

Esta vez si tengo excusa para mi desaparición, estaba en descanso médico por casi una semana a causa del maldito asma y falte al trabajo y a otros compromisos T-T

En fin como dice el enanito alérgico de Blanca nieves: 'cuando se viene, se viene'; bueno lo importante es que he vuelto por fin a ponerme al corriente

Un placer saber de ti, Gaby sensei y sabia que te iban a gustar estos dos capítulos . No soy buena haciendo escenas tan eróticas y sensuales como las tuyas en tus historias :P; pero como puedes ver me esforcé un poquito y ya me salio algo, hasta creo que espante a terceros por allí jijijijiji ( a mi edad por Primus que rocheeee! O mejor dicho que vergüenza! PLOP!)

Oh, si se están encaminando, como lo puedes notar, no olvidemos que son novatas en comparación del resto de 'Cons. Es duro adaptarse a un ejército así y escribo lo que lógicamente deba ocurrir, no son ideas locas mías (la autora Jennytronia tuvo más compasión con sus Deceptifemmes en sus historias, buena hasta donde lo veo. ¿Una chica púrpura que ama ver mil y una veces Titanic y siempre llora? O.O) Okis, eso ya es otra historia continuemos que Rumble ya entró en escena.


Rumble entró al cuartel personal de Soundwave. Al percatarse de que no había nadie, buscó desesperado entre sus casilleros, llenos de cosas que le habían arrebatado a los humanos y que habían despertado su curiosidad. Al suelo cayeron revistas, discos, ropas íntimas, joyas y otras cosas valiosas para los humanos, pero que para los Decepticons no tenían valor alguno.

Finalmente sacó algo del fondo del casillero; un diamante brillante, tan grande que cabía en su mano. El Cassecticon comenzó a frotar la piedra con entusiasmo. De repente alguien lo empujó por atrás bruscamente.

-¿Qué tienes allí? ¡Enséñamelo, enséñamelo!- le gritó Frenzy, tratando de quitarle el preciado objeto.

Rumble empujó a un lado a su gemelo. - ¡Esto es mi estrategia para conquistar a la líder de las chicas aladas!

Frenzy se puso de pie mientras se reía, causando la cólera de Rumble.- ¿En verdad crees que ella te va hacer caso por eso? Lo único que vas a recibir es un golpe, es una Cybertroniana no una humana.

- ¡Cállate!- contestó malhumorado Rumble- ¡Ya verás que funcionará! Apuesto que hasta me dará un beso en agradecimiento- dijo parándose y guardando la piedra.

- Apuesta aceptada. Si pierdes tendrás que servirme en todo lo que quiera por cinco ciclos solares.

- Si gano harás lo mismo- respondió el Casseticon azul saliendo del lugar.

- ¡Eso veremos, galán, eso veremos! ¡Esto va ser muy divertido! – dijo Frenzy saliendo también.

Capítulo 10

Otro Espacio

Thundercracker permaneció en silencio mientras la fémina amarilla hablaba y hablaba. No podía contener sus ansias, tocando las alas de una chica tan bella. Quería que la situación dejara de ser tan fastidiosa; tenía ganas de lanzarse sobre ella y hacerla suya, pero las cosas eran diferentes porque ella era su compañera y debía ser respetada.

- Nosotras cuatro nos aseamos en una unidad de limpieza más grande que ésta - narraba alegremente la joven. - Whirlwind talla las alas de mi jefa mientras ella ayuda a Highervolt con las suyas y Volty me da masajes en la espalda. ¡Ah, qué agradable sensación!

- Tienes razón - dijo Thundercracker para tratar de acabar con sus nervios.- No hay nada mejor que asearse.

- No me refiero a eso. Me refiero a tus manos…tocándome…- murmuró la joven volviéndose al Seeker azul con ópticos llenos de deseo.

Thundercracker se quedó inmóvil y en silencio, clavado por esa mirada provocativa. Estaba a punto de estallar, su hambre a punto de salir.

- ¿Es verdad que abusabas de muchas mujeres Autobots? – dijo ella mientras abrazaba y acariciaba a su compañero. - ¿Qué te parece si jugamos a que yo era una mujer Autobot y tú abusabas de mí? - propuso sin dejar de tocarlo.

Thundercracker rápidamente tomó a la joven Seeker por sus manos, arrinconándola contra la pared y sintiendo su estructura aún mojada. La fémina era tan pequeña y frágil…

- Está bien…pero luego no te lamentes – le advirtió antes de besarla con ardiente deseo. Ella rió abrazándolo, plenamente disfrutando de su anfitrión.


Skywarp sacó un cubo de alto grado de uno de sus casilleros mientras escuchaba detrás de él a su compañera sobre energizada, sentada en la cama de recarga de él y, al igual que Skywarp, cayéndose de cansancio.

El Seeker negro le alcanzó el cubo, pero la joven lo rechazó, completamente ebria.

- Gracias…Warp…gracias por su hospitalidad y por ser tan amable conmigo - deliró ella sin darse cuenta que su cabeza caía sobre el pecho de él.- Si hay al alguna forma de devolverle el favor…

- Ya que lo mencionas…- dijo el Seeker mientras tomaba a la fémina por los brazos y la acostaba despacio sobre la cama para echarse sobre ella y explorarla.- Sé cómo puedes pagarme el favor.


Whirlwind retrocedió de los ópticos hambrientos hasta que chocó con la cama de recarga de su superior. Ya no había escapatoria.

- Co…Coman…Comandante… ¿No podemos…hacer…esto…de forma…más pacífica? – rogó la joven que no dejaba de temblar.

- ¿Pacífica? ¿Acaso olvidas que estamos en medio de una guerra? - fue la respuesta del líder Decepticon mientras la empujaba a su cama.


El tiempo de descanso de las mujeres Decepticons había terminado. Los ópticos de Whirlwind se encendieron al escuchar el llamado de su líder. Se levantó despacio para no despertar a su amante y se separó un poco de él para contestar.

- El plan se llevó a cabo con éxito, Capitán - reportó en voz baja. - El resto de mis compañeras están con los otros oficiales.

- Buen trabajo - respondió la Seeker lila.- Avisa a las demás sobre las pruebas que se llevarán a cabo dentro de veinte breems.

- Capitán…

- ¿Sí?

- Gracias…

- De nada…las espero en el centro de mando de la base.

Apenas terminó la comunicación, Whirlwind salió del cuartel. Starscream, que había escuchado todo, no salía de su asombro. No habían sido órdenes de Megatron. ¡Todo había sido idea de esa mujer Decepticon!

No había duda alguna, todo estaba bastante claro para él.


Las horas pasaron y por fin se hizo de noche. La sala de recreaciones estaba llena de Decepticons que se turnaban para hablar con sus compañeras, el energon de alto grado se servía y disfrutaba en abundancia mientras Megatron estaba en su asiento acompañado por Soundwave y Armystorm.

Starscream estaba parado en un extremo de la sala, disgustado al ver ese horroroso cuadro: El odioso Megatron, su máquina telépata lame pies y su última adquisición, una fémina sirvienta o, por qué no decirlo como era, su amante.

Starscream ni siquiera hizo caso de los alegres llamados de Skywarp para brindar con Thundercracker por la fiesta. Simplemente salió de ahí sin que a nadie le importara, con excepción de Whirlwind, que quería ver qué le ocurría pero los insistentes Combaticons no la dejaban en paz.

Poco después de que Soundwave saliera también, Armystorm trataba de controlar su claustrofobia. A diferencia de sus hermanas era muy sensible a los lugares cerrados y le urgía volar; estar bajo el mar era aún demasiado para ella. Megatron no tardó en notar su estado y le preguntó que le ocurría.

- Lord Megatron, permiso para salir…un momento…- pidió la joven temblando.

- Es cierto, casi olvido lo que me advirtió Shockwave. Ve y sal por un rato, no te alejes de la base.

La joven Seeker hizo un saludo y procedió a retirarse. Ahora la preocupación de Whirlwind era Armystorm, pero Dead End no dejaba de hablarle cuando le llegó el turno a los Stunticons.

Starscream notó que sus niveles de energía eran muy bajos cuando estaba a punto de llegar a la plataforma de salida. Si quería volar por largas horas era necesario regresar a su cuartel y energizarse un poco. Pensamientos confusos se apoderaban de él mientras caminaba enfurecido; Megatron lo había hecho a un lado por una fémina, se sentía utilizado y engañado por muchos decaciclos. Estaba seguro de que Soundwave también lo sabía. ¿Cómo se habían atrevido a engañarlo así? ¡Justamente a él! Quizás debió haberle disparado a esa usurpadora cuando lo amenazó en Polyhex. Si se hubiera encontrado frente a ella en ese momento, la habría eliminado.

De pronto sintió una presencia. Levantó la mirada y se detuvo al escuchar pasos aproximándose en medio de las pocas sombras proyectadas por la iluminaria de aquel interminable corredor. Se trataba de Armystorm, que se detuvo frente a él. Ambos Transformers se miraron el uno al otro en aquel pasillo en el que sólo reinaba el silencio, un gran contraste con el lugar de donde había venido la fémina.

- ¿Qué pasó?- habló por fin Starscream.- ¿La favorita de Megatron deja la fiesta tan pronto? Y eso que él no puede vivir sin tu presencia. Alguien debería avisarle para que no se preocupe y pregunte por ti.

La joven frunció el ceño. Shockwave ya le había advertido muchas veces del infantil carácter de su Comandante aéreo, por lo que debía ser cuidadosa al momento de hablarle.

- En el ejército de Megatron no hay favoritos, a excepción de usted que tiene el privilegio de ser su segundo al mando. Debería ir también a la fiesta. Lord Megatron dijo que todos los Decepticons deben estar presentes a menos que le remuerda la conciencia por las bombas que dejó por allí.

Starscream empuñó sus manos con furia, repitiéndose a sí mismo que si pudiera la haría pedazos.

La joven avanzó hacia la salida y siguió hablando. - No se enfade, Comandante, y aproveche la victoria de hoy. Estoy segura de que Lord Megatron sentirá compasión y no lo castigará.

- A propósito… - dijo Starscream para detener su paso. - Gracias por entregarme esta tarde a tu hermanita, la Autobot.

Armystorm volteó bruscamente. Allí estaban de nuevo sus ópticos fulminantes, como aquella vez en Polyhex.

- ¡¿Qué ha dicho usted?- exclamó mientras se acercaba amenazante a su superior.- ¡¿Cómo se atreve a llamar Autobot a Whirlwind?

Starscream sonrió cruelmente. - He notado que yo le gusto. Es muy normal, todas se rinden ante mis encantos, pero soy generoso y estoy dispuesto a ayudar también. –Añadió acercándose.-¿Qué te parece si yo hago feliz por las mañanas a tu hermanita Autobot a cambio de que tú en las noches hagas lo que yo quiera?- murmuró seductoramente mientras tomaba una de las manos de la fémina para acercarlo más a él.

Un golpe seco se escuchó de inmediato. Starscream se llevó la mano a la cara por el dolor de la bofetada. Los ópticos de Armystorm echaban chispas y sus manos estaban empuñadas, apretándose de tanto odio.

- ¿Cómo te atreviste a golpearme? ¡ME LA PAGARÁS, MALDITA!- gritó el Seeker mientras hacía retroceder a la chica Decepticon.

- Es usted peor de lo que pensaba…-murmuró ella. - Es usted un…

-¡Hola 'Ermy!- interrumpió Rumble, llegando con un regalo en la mano y acompañado de Frenzy. - ¿Cómo has estado, muñeca?

Armystorm cambió su rostro de odio en cuestión de astrosegundos a una sonrisa amigable y de inmediato se agachó un poco para recibir a los Cassetticons.

- ¡Oh vaya, las creaciones del Oficial Soundwave! Creo que no nos presentaron debidamente. ¿A qué debo su visita?

- Te he traído un presente de bienvenida - dijo Rumble, alcanzándole una caja adornada similar a los regalos de los humanos.

Armystorm abrió el contenido y se maravilló con la pequeña piedra que sostenía en sus manos; nunca en su corta vida había visto algo tan bello y brillante.

- Es hermosa… - comentó mientras examinaba la joya.

- Ni un millón de esos harían justicia a tu belleza, Armystorm- respondió Rumble. Sólo Frenzy se dio cuenta de que esas palabras habían sido copiadas de una película.

La bella Decepticon se arrodilló para estar a la altura del Cassetticon azul y lo tomó en sus brazos, acercándolo a ella seductoramente.

- Gracias… ¿Sabes, Rumble? Tú sí sabes cómo hacer feliz a una mujer.

- Y dime, muñeca… ¿Tendrías una cita conmi…?

Rumble no pudo terminar su propuesta al ser besado por la Seeker, sorprendiendo a Starscream y Frenzy.

- Espero que te haya gustado, porque…es la primera vez que beso a un Decepticon - dijo la joven tocándose sus labios púrpura con los dedos.

Rumble sintió que estaba en la Matriz. No podía vocalizar palabra alguna, ni siquiera podía ver la mano de su gemelo pasar por su rostro, sencillamente estaba flotando.

-Se murió…- murmuró Frenzy asustado. - ¡No reacciona!- Finalmente empujó a su gemelo de vuelta a la fiesta y ambos Cassetticons se alejaron. Rumble no dejaba de ver a Armystorm como entre sueños, despidiéndose de él con una dulce sonrisa en su rostro.

Una vez solos, el silencio rodeó de nuevo a los dos Seekers, pero Armystorm fue la primera en romperlo.

- Lo reto a una prueba de velocidad… Ahora, Comandante.

Starscream se rió de la propuesta y se encaminó a la plataforma de lanzamiento, seguido por Armystorm que estaba dispuesta a todo. Soundwave fue el único que notó la salida de los dos Seekers, sentado en su puesto de vigilancia de la base.

Ya en los aires, ambos F-15 comenzaron a hacer las apuestas.

- Si yo gano, lo cual es lo más seguro puesto que soy el más rápido de Cybertron,- dijo Starscream a través de la radio - harás todo lo que yo te diga por siete ciclos solares enteros. Serás mi esclava personal.

- Si logro vencerle - respondió la joven- no volverá a llamar a Whirlwind Autobot en lo que le reste de vida, ¿le quedó claro?

Y así la competencia de vuelo estaba a punto de comenzar.


Continuará…

Fly me to the moon… a perdón, creí estar en mi maratón de Evangelion otra vez, XP. 'Esclava personal' va ser una frase muy recurrente por lo que veo, cuídense y nos vemos pronto! :O)