TITULO ¿Los Pájaros Tirándole a las Escopetas? Por: Tatekanine

Sailor moon no es mía, aunque ganas no me faltan... es de la gran Naoko Takeuchi... Este fic no tiene nada que ver con sailors, así que no verán por ningún lado transformaciones, ni monstruos horribles que no lo dejan dormir tranquilo a uno. Es un universo alterno, solo me baso en los personajes de la gran Naoko para crear esta loca historia... Así que a leer. Muy bien... espero lo disfruten.

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-AH!! ENTONCES SI SE ESTÁ ESCONDIENDO DE MI!!! –gritaba la chica llamando la atención de quienes los rodeaban-

-no pongas palabras que no son en mi boca, Sandy…

-entonces

-no lo vas a encontrar sencillamente porque no está… Darien no vino a la fiesta

-JAJAJAJAJAJAJA tu me crees idiota o que?

-pues… -dubitativo decía el joven temeroso de decir lo que pensaba en ese momento

-ninguno de ustedes se perdería esto por nada del mundo, han estado ventilándolo durante meses –decía la chica señalando todo a su alrededor- así que no hagas que te saque lo que quiero saber por la fuerza… ¿donde está Darien? –mascullaba la chica, casi haciendo rechinar sus dientas por la rabia-

-en su casa –expresaba el joven tranquilamente dando un sorbo a su vaso-

-¡¡NO ME MIENTAS!! –Chillaba la chica pataleando como niña chiquita haciendo un gran papelón-

-pues si no me crees, llámalo

-ya lo hice y no me contesta su celular y el número de su casa nunca me lo quiso dar… aunque sería de gran alivio que lo hicieras tú –pedía la chica sonriendo con coquetería extendiendo su mano-

-¡ah! no, si él no lo hizo créeme que yo si que menos, sus razones tendrá

-esta bien, entonces iré a cerciorarme por mi misma

-¡¡QUE¡No!, y a esta hora si que menos… si quieres has los reclamos que quieras, pero mañana… disfruta, Sandy, que esto… –decía también señalando a los invitados y lo divertidos que se veían- no se ve todos los días

CAPITULO 10: Acorralando

Era frustrante ver a todo el mundo en la pista de baile riendo como payasos y ella sentada cerca de la barra con muchas ganas de acompañarlos, y no es que le gustara mucho hacerlo y en realidad se consideraba mala bailarina, pero el entusiasmo de los presentes era contagioso y su acompañante la había dejado sola como un hongo y eso ya empezaba a molestarle, llegaba a su lado con un vaso de soda para ella, le hacía unas cuantas sonrisas tontas y ella de la misma manera y con la ilusión de su compañía le sonreía igual, pero de inmediato él daba la vuelta y se retiraba a seguir bebiendo con sus amigos como unos gorilas.

Quería verlo de una manera diferente a como lo veían las demás chicas, no como un objeto de lujo y popularidad, le parecía un hombre interesante e inteligente y aunque él no se percatara de ello, la hacía sonrojar hasta la médula tan solo con una sonrisa o un toque de manos, pero le estaba demostrando que todo lo que decía su amiga Lita, con respecto a ellos era cierto, todos vacíos, todos superficiales, solo de rostro bonito pero sin carácter y con aquel pensamiento se entristeció.

De nuevo lo vio acercarse con las misma sonrisa tonta y veía en su caminar que los tragos estaban haciendo su efecto, se notaba descompuesto y bastante desordenado.

-hola linda –le dijo ofreciéndole otro vaso de soda-

-Taiky ya me voy –dijo levantándose con determinación de su asiento viéndolo a los ojos, los cuales estaban ya rojos-

-pero, porque? –Preguntaba con inocencia-

-porque no me gusta quedarme todo el tiempo sola, estoy aburrida y quiero irme –dijo la peliazul con firmeza-

-no… no te vayas…

-no entendiendo porque me pides que me quede, si tienes a todos aquellos amigos –dijo Amy señalando a algunos de los jugadores del equipo- que te están esperando

-pero yo quiero quedarme contigo

-por favor, deja el cinismo… no estoy molesta, pero quiero irme

-todo es mi culpa… perdó… perdóname, no debí dejarte sola, pero… -decía el castaño con la lengua trabada-

-no necesitas disculparte, además no es tu obligación acompañarme toda la velada, llegué con mis amigas y fueron ellas la que me dejaron sola, es con ellas con quien debo estar molesta

-no, deja que me explique

-no es necesario –expresaba la joven conteniendo su enojo emprendiendo la marcha-

-no, no voy a permitir que te vayas –le dijo sosteniendo su brazo e impidiéndole moverse, la chica lo miró sorprendida- no hasta que me escuches… ¿quieres bailar? –Decía con torpeza ofreciéndole su mano guiándola lentamente a las pista mirándola fijamente perdiéndose en ese mar de pupilas azules, de fondo se escuchaba una suave canción y ellos dos, centro de toda atención-

Por ti hoy me vuelvo a ilusionar,
por ti hoy descubro un mundo nuevo,
en ti he encontrado la razón,
y el sol que ilumina mi sendero.
Por ti no hay distancias ni fronteras,
en ti solo existen primaveras.
Al fin en tus brazos despertar
y andar el camino que nos queda.

-perdóname –dijo el castaño a oídos de la chica haciéndole estremecer hasta el ultimo hueso- he bebido demasiado y no ha servido de nada… aun tengo miedo

-¿miedo a que? –Preguntó la chica sin obtener respuesta-

-… -silencio-

Luchare por tu amor
te entregare hasta el alma
todo el valor que hay en mi corazón
es tu nombre que me acompaña.
Luchare por tu amor
por este sentimiento
es una luz, un disparo,
es un grito es la fuerza
que me da aliento.

-a enamorarme y no ser correspondido -respondió sujetándola por la cintura con más fuerza y aspirando fuertemente el aroma de su cabello- pero si no saco fuerzas para decirlo ahora, creo que ya no podré hacerlo… -decía con el corazón a mil por hora, la chica se percató de inmediato-

-¿te sientes bien? –Le dijo ella mirándolo a los ojos-


Por ti nada ya me detendrá
Por ti enfrentándome sin miedo
Serás mi refugio hasta el final
Mi fe y mi guía hacia mis sueños

-no se... solo respóndeme algo, y te diré como me siento… te quiero, Amy… te adoro… -expresó mirándola fijamente a los ojos sin soltarle la cintura- ¿Quieres ser mi novia? –Quien diría que Taiky Kou, toda una celebridad en su universidad, estaría sudando de nervios y temor por esa respuesta, cuando nada podía descomponerlo antes-


Luchare por tu amor
te entregare hasta el alma
todo el valor que hay en mi corazón
es tu nombre que me acompaña.
Luchare por tu amor
por este sentimiento
es una luz, un disparo,
es un grito es la fuerza
que me da aliento.


A tu lado aprendí q' existe la paz
cambiando el color del cielo
este amor inmortal vive en la eternidad.
A tu lado aprendí q' existe el dolor
tu ausencia es mi desvelo
no te olvides jamás,
mi alma te acompañara.

-… -los nervios se estaban a apoderando de ella, su mirada cálida la estaba desbaratando, sabía bien que quería responder pero las palabras no salían de su boca- me dejaste toda la noche sola, porque no sabías como decirlo?

-perdóname… soy un idiota

-solo tenías que preguntarlo –le dijo abrazándolo con fuerza- si, Taiky, si quiero –susurró en su oído, ambos se acercaron lentamente para sellar este comienzo con un beso que fue aplaudido por la mitad de los asistentes y ante el rencor de algunas damiselas muertas de la envidia, ellos, ajenos a todo, seguían en lo suyo-


Luchare por tu amor
te entregare hasta el alma
todo el valor que hay en mi corazón
es tu nombre que me acompaña.
Luchare por tu amor
por este sentimiento.

Luchare Por Tu Amor - Alejandro Fernández

-respondiendo a tu anterior pregunta… ahora me siento mucho mejor, pequeña –dijo besándola nuevamente-

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-¡¡¡POLICIA!!!! OIGA, SÉ QUE ME ESCUCHA, NO SE HAGA EL SORDO… ESTO ES UN ATROPELLO, NO PUEDE ENCERRARME EN UNA CELDA CON ESTE DELINCUENTE… YO SOY TODA UNA DAMA Y MEREZCO RESPETO… ¡¡¡POLICIA!!! OIGA, SAQUEME DE AQUÍ!!!... CUANDO SE ENTERE CON QUIEN ESTA TRATANDO SE VA A METER EN SERIOS PROBLEMAS!!!!... ¡¡¡SAQUEME DE AQUÍ YA!!! –Se escuchaba la potente voz de una pelinegra por entre las rejas de una estrecha celda mientras los demás presos en las celdas continuas se quejaban por los gritos-

-CALLATE!!!... pretendo dormir y los demás también –le decía Nicholas sentado en un rincón del cuarto-

-ah no¡¡¡levántate!!!... esto es por tu culpa y si yo no puedo descansar, tú tampoco –decía Ray enojada halándolo de la camisa obligándolo a levantarse-

-hey suéltame!!! La vas a rasgar… ¿no ves que es nueva?, además, de que sirve que estemos parados si aun así vamos a pasar la noche aquí… juntos

-¡NO!, me niego –renegaba ella pensativa, alejando las palabras del joven de su mente- ¡si!, tu estás estudiando derecho, de algo debes servir… ¡¡¡SACAME DE AQUÍ!!! –le decía gritándole en la cara haciéndolo retroceder-

-ya cálmate que te va a dar algo… bueno, supongo que podríamos hacer una llamada

-esta bien, llama a alguien –le decía esperanzada-

-querida, vivo solo y las personas que conozco están todas en una fiesta, pasándolo de lo lindo… lugar donde debería estar yo, y no aquí escuchando tus alaridos –le dijo ganándose un buen pisotón- llama tu

-¿yo?, pero… las chicas están en la fiesta y Sere está donde Darien… eso es!!!, llama a Darien!!!

-no

-¿porque? él es la solución

-donde esté bien entretenido con tu amiga y yo llame a interrumpir, me mata… prefiero estar una noche en una celda así sea contigo, que el resto de mis días bajo tierra

-pero es tu amigo –le decía la joven atónita ante la respuesta del muchacho-

-por eso… para Darien esa es una oportunidad única, y esas oportunidades no se pueden arruinar por tonterías… reglas son reglas –expresaba el castaño bastante tranquilo

-¡¡¡idiota!!!

-¿y porque no llamas a tu casa?

-¡¡¡porque no!!!

-es tu decisión

-¡¡¡ARTEMIS!!! –Gritó la joven varios minutos después de meditarlo, si Luna se enteraba de su situación, podría irse despidiendo del país, pero Artemis siempre las ayudaba-

-estás loca –le decía viendo los ataques de histeria que la joven protagonizaba cada varios segundos-

-¡¡¡claro él puede sacarme de aquí!!!

-bien por ti –decía aun sentado al fondo del cuarto-

-¡¡¡POLICIA!!! EXIJO HACER UNA LLAMADA… ¡¡¡CONOZCO MIS DERECHOS!!!

-si señorita, ya la escuché, no es necesario que siga gritando… puede hacer su llamada, sígame

Minutos después…

-¿alo? –Escuchó la voz de Luna y maldijo para sus adentros- hola Luna, necesito hablar con Artemis

-¿que necesitas?

-hablar con él

-está dormido y no soy mandadera de nadie –se escuchó al otro lado del aparato-

-es urgente, Luna –decía empezando a desesperarse al ver que la mujer al otro lado del auricular no cedía-

-si es tan urgente, dímelo a mi –Ray ante la insistencia de la mujer en saber lo que ocurría, comenzaba a pensar que aquella pelinegra podía oler el miedo a distancia-

-es que…

-¿ya te aburriste en la fiesta?

-si!!! Es eso!!!

-esta bien, envío a Roger por ti

-NO!!!

-entonces…

-esqueestoyenlacárcel –susurró rápidamente viéndose vencida y sin más oportunidad de salir de allí-

-¡¡¡QUE, QUE!!!

-¿entendiste lo que dije? –Preguntó esperando una negativa-

-¡¡¡CLARO QUE SI!!! –la escuchó gritar por lo que tuvo que alejar el auricular de su oído, y muy en el fondo pudo detectar la voz de Artemis quien pretendía saber que pasaba, definitivamente era una tonta al caer en las trampas de su tutora… Artemis solía dormir bastante tarde mientras ellas estuvieran fuera- ESTO ES INAUDITO, RAY¿COMO TE METISTE EN SEMEJANTE PROBLEMA?

-después te cuento, después me regañas¡¡¡solo sácame de aquí!!! –Pedía la chica desesperada-

-debería dejarte pasar la noche en ese lugar

-no, por favor –le imploraba, asustada con la idea-

-me debes demasiadas explicaciones, Ray Hino… ya vamos por ti –al escuchar repicar el auricular, sabía que se le venía el mundo encima-

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-ya había dicho que te ves preciosa? –Escuchó la pelirroja esa voz sensual más cerca de su oído de lo que pensaba-

-si, me lo has dicho varias veces hoy –expresaba la chica cohibida tomado un sorbo de su bebida, evitando mirar directamente al joven de profunda mirada y larga cabellera negra quien la acompañaba desde un par de horas atrás- también me decías que te gusta mucho la música –comentaba intentando encaminar la conversación por otro sendero-

-es cierto, me encanta tocar algunos instrumentos, pero hay cosas que me gustan mucho mas –decía el chico con todo el doble sentido del mundo, ambos estaban sentados en uno de los sillones mas apartados de toda la casa, uno de esos recónditos lugares que ayudan a realizar la mas perversa de tus fantasías, todo estaba muy oscuro, pero podía jurar que el rostro de la joven podría competir sin problemas con el color de su cabello, era una chica ingenua y de alguna manera siempre le gustaba jugar con la inocencia de jovencitas de ese tipo, y ahora disfrutaba mas el juego, se le presentaba mas interesante- me encanta tenerte cerca, escucharte reír… y esa fragancia que tienes me vuelve loco –recitaba el joven a oídos de la pelirroja quien miraba sus zapatos como si fuera lo mas interesante del universo- Karín

-Seiya… yo –la chica se atrevió a mirarlo, gran error, él la veía con adoración, sus ojos brillaban a la luz de las distantes farolas de la pista de baile, su brazo derecho estaba recostado en la pared detrás de ella, mientras su rostro se acercaba peligrosamente a su cuello, aspirando su perfume, disfrutando el momento y torturándola a ella con su cercanía, de lejos vio a Mina salir del lugar acompañada de alguien y de repente despertó- tengo que ir al baño –e inmediatamente y como un resorte salió disparada hacia el tocador-

-es difícil… pero no imposible –pensó el joven viendo como la chica desaparecía cual hechicera, bebió un sorbo de su wisky y sonrió para si mismo-

Su madre siempre recalcaba que una mujer jamás debía perder la compostura sin importar la situación, ella era una dama y a cada instante se lo recordaba, ante todo debía conservar su posición de joven educada tal como la habían instruido durante tantos años en el internado en el que estudió con su amiga Serenety, no entendía como en unos minutos ese hombre que la esperaba fuera lograba descontrolar sus hormonas de tal manera, no estaba acostumbrada, pero le gustaba esa sensación y era eso, lo que mas le preocupaba. Miró su rostro en el espejo, puso un poco de maquillaje extra, alisó su cabello, tomó un sorbo largo de agua y con decisión salió del lugar-

-te extrañaba –escuchó la voz de Seiya quien la tomaba con fuerza por la cintura y la arrinconaba contra la pared cerca de la puerta del baño, ambas manos al costado impidiéndole la huida- ¿es mi impresión, o huyes de mi?

-son impresiones tuyas… estoy preocupada por mis amigas, no las he visto

-no tienes porque… ellas también están bien acompañadas –susurraba el joven cerca del cuello de la chica, acariciando su curvatura con tortuosa lentitud- me gustas… mucho, Karin –decía el chico mirando sus ojos y labios alternativamente, demasiado cerca, podía sentir su respiración unos milímetros y esos labios tentadores serían suyos sin que ella se opusiera-

-SEIYA!!! –Ambos asustados por semejante grito voltearon a mirar, la chica avergonzada por la situación y él enojado por tan inoportuna interrupción-

-que!!!!

-¿donde esta Márion?

-no… lo… sé –respondió mirando de nuevo a su pelirroja acompañante- ¿en que íbamos?

-como que no, estaba contigo

-pues ya no lo está –respondió de nuevo, pero recordando a la chica con la que un par de horas atrás pretendía compartir su cama- no se donde está, Lane… vamos Karin –dijo tomando la mano de la pelirroja y saliendo del lugar dejando a la jovencita amiga de Marion con muchas preguntas en mente-

-te agradecería si me llevaras a casa

-si, yo soy quien va a llevarte hoy a tu casa… pero antes quiero pasar más tiempo contigo preciosa –decía deteniendo su marcha encarándola y sujetándola por la cintura- no te me vas a escapar tan fácilmente, quiero mostrarte un lugar que me encanta visitar a esta hora, sé que te va a gustar –ambos subieron al auto del joven y salieron de la cabaña en la que se llevaba a cabo la fiesta, dejando atrás el bullicio y el gentío del lugar. Desde una de las habitaciones mas elevadas de la casa un joven rubio presenciaba la huida con una sonrisa en el rostro, al parecer la fiesta de su hermanita había resultado una excelente celestina para sus amigos, hasta él había salido beneficiado sin proponérselo, de esta manera elevó su copa y brindó al aire por su suerte-

&&&&&&&&

La situación era incomoda, desde que habían emprendido camino hacia la casa de la rubia no habían pronunciado palabra y de eso ya mas de veinte minutos, y él, que no detestaba los silencios prolongados, empezaba a incomodarle y no encontraba palabra para iniciar conversación; siempre la miraba de reojo para ver alguna reacción de la joven por su presencia, pero parecía inmutable y era ese parte del encanto que tenía para él, le gustaba que no se comportara igual que otras chicas que conocía, que lo tratara como un hombre normal, que lo bajara siempre de esa nube de superioridad que acostumbraba montar con sus amigos y en la universidad frente al resto del mundo. Él no solía ser así, en sus años de adolescente siempre había sido demasiado frío y retraído para tener amigos o salir con chicas, pero para su madre era una gran frustración ver a su hijo, un hombre tan apuesto como él y solo, así que se había dedicado a presentarle todo tipo de amistades en el club que frecuentaba con su padre de niño, y allí conoció a Andrew, un joven desparpajado y alegre que había logrado ganarse su confianza y posteriormente su amistad, convirtiéndose en su mejor amigo. Gracias a él había abierto su horizonte, conociendo muchas jovencitas que le coqueteaban siempre, y con una sola sonrisa suya caían a sus pies… en un principio esa actitud del sector femenino para con él, le había parecido cómica, luego se volvió tan frecuente que lo hacía casi por inercia, ninguna le gustaba realmente así que solo pasaba un rato divertido con ellas y después las olvidaba, de esa manera al ingresar a la universidad y conocer al resto de sus amigos, se había ganado la reputación de mujeriego y Don Juan, para su madre era una actitud normal en un hombre como él, para ella él era perfecto y aunque antes le había gustado que su madre lo viera de esa manera, lo había hecho sentir orgulloso de si mismo, ahora no era igual. La actitud de su hermana era totalmente diferente, ella solía traerlo a tierra con bastante frecuencia y de la peor manera, para la pequeña era inadmisible su proceder, le recriminaba siempre sus acciones tan solo con doce años de vida, así, la rubia a su lado había sido la forma perfecta de darle una lección, y ese día si que lo había logrado, no había podido estar a solas con ella ni un instante, Hotaru se había encargado de tal tarea, y se felicitaba por ello, recordándole que para Serenety no era nadie.

-hace frío –la escuchó susurrar, ella sobaba sus brazos intentado darse calor, miró hacia ella y salía vapor de su boca, de inmediato bajó la velocidad del auto, se orilló un poco en aquella oscura carretera, puso las luces de emergencia y se giró mirando a la joven de frente con dulzura, de inmediato se acercó a ella, haciendo lo mismo que ella intentaba hacer anteriormente pero con mas vehemencia, intentaba darle calor con sus propias manos-

-estás helada –decía el chico casi abrazando a la joven-

-¿que estas haciendo? –Preguntaba la chica casi en shock, lo tenía demasiado cerca de ella y para su disgusto la sensación empezaba a agradarle, que contradicción!-

-colócate mi chaqueta –dijo quitándose la chaqueta marrón, quedando solo en el saco negro que tenía antes- si sigues así, en vez de llevarte a tu casa tendremos que ir directo a un hospital –expresaba con ternura el chico colocando sobre los hombros de la rubia la chaqueta, después de esto, el joven acarició su mejilla y se quedó observándola con devoción, la chica agradeció enormemente que las luces del auto siguieran apagadas, detestaría tener que explicar el color carmesí que estaban tomando sus pálidas mejillas- no fue buena idea salir a esta hora de casa con este clima –ahora el chico se dedicó a brindar calor a esas pálidas manos, las cuales acariciaba con suavidad- tu piel es muy suave, parece de bebé –y besó la palma de la mano de la chica cerrando los ojos, disfrutando la oportunidad, Serenety despertó de su estado de ensimismamiento y quitó su mano con brusquedad de la presión del chico-

-será mejor que continuemos… es demasiado tarde –decía la chica acomodándose mirando hacia el frente, no quería ver el rostro de desilusión que mostraba en esos instantes Darien Chiba ante su reacción, además tampoco se quería preguntar porque diablos le había permitido tal cercanía cuando antes ni siquiera le permitía hablarle-

-es cierto –expresaba el joven y su rostro de frustración era notorio, así emprendió camino de nuevo hacia la ciudad, preguntándose que había hecho mal, para que ella se alejara de esa manera de él y de nuevo sintió como se formaba ese silencio incomodo, en el que no se sabe que decir-

-me da tristeza dejar sola a Hotaru… pero ahora la noté mucho mejor que cuando llegué –comentaba la chica minutos después, al parecer era ella quien no soportaba los silencios prolongados y a falta de algo para decir, retomaba lo único que tenían en común: su hermana-

-el cambio fue radical… hasta quiso salir del cuarto, tienes gran influencia en ella –expresaba el chico mirando la carretera- ni siquiera Malachite fue capaz de lograrlo

-tal vez, solo es cuestión de saberla tratar

-aun así, no puedo comprender como haces para entenderte con ella –preguntaba el pelinegro echando su cabello hacia atrás con su mano derecha, un acto que no pasó desapercibido por la rubia, de perfil se veía muy bien-

Ya en la ciudad Serena le daba indicaciones al joven Chiba sobre la ubicación de su casa, entraron en uno de los sectores más exclusivos de las residencias de la ciudad de Tokio, casas enormes, algunas coloniales otras más costumbristas y mansiones ostentosas de grandes jardines, la joven rubia había decidido que la dejara en la entrada de su casa, pero ante la rotunda negativa del joven se estaban adentrando en su majestuosa casa rodeada de robles y árboles de cerezo en pleno florecimiento

-no era necesario entrar, podía haberme dejado en la entrada de la casa, yo podía caminar –expresaba la chica sin mirarlo ya en la entrada de la casa, desabrochándose el cinturón de seguridad-

-¿puedo pedir un favor?

-si, dígame –miró la joven, se había ganado su atención-

-siempre que te diriges a mi, me hablas como si fuera un desconocido, y en ocasiones ni siquiera sé como debo hablarte para que no te enfades conmigo, sé que al inicio me comporté como un patán, y te ofrezco mil disculpas por ello, jamás debí tratarte como lo hice, no era correcto, pero me gustaría que me hablaras de tu, que no me siguieras tratando como un extraño… un extraño que sabe donde vives –decía el chico mirándola fijamente y luego la entrada de la casa, esperaba impaciente una respuesta, que se demoraba en pronunciar la rubia-

-disculpas aceptadas, Darien… gracias por traerme a casa –decía la chica sonriéndole con dulzura, sin siquiera esperar a que él le abriera la puerta del auto, se bajó, él chico tardó varios segundos en entender el mensaje, sonrió para si mismo, este había sido un paso enorme-

-iras mañana a visitar a mi hermana? –Preguntó con anhelo el chico luego de bajarse rápidamente del auto antes de que la chica desapareciera tras la enorme puerta-

-claro, le dije que estaría para desayunar con ella… siempre cumplo mi palabra –le dijo ella de medio lado aun sonriendo-

-vengo a recogerte entonces

-tendría que ser muy temprano, si deseas desayunar con tu hermanita

-aquí estaré –el chico sonriendo, entró en su auto y arrancó con un solo pensamiento en mente, el día de mañana iba a ser muy diferente de eso se encargaría él, no iba a permitir que Hotaru acaparara la atención de la rubia, haría lo que fuera, pero Serenety sería suya-

&&&&&&&&

-Amy, préstame tu auto!!! –Escuchó la voz apurada de su amiga rubia, quien solicitaba con ahínco las llaves de su auto-

-¿para que?, sino tienes pase

-no te preocupes, lo necesito, luego te cuento –al ver su rostro apurado, la peliazul no tuvo mas remedio que hacerlo-

-prométeme, que tendrás cuidado con lo que haces

-claro¿cuando te he quedado mal? –Se escuchó hablar a la rubia que se alejaba con rapidez-

-siempre… es eso lo que me preocupa –caviló dando un sorbo al vaso de licor del que tomaba Taiky-

-pasa algo, mi amor –escuchó de su ahora novio quien regresaba del baño tomándola por la cintura y depositando un beso en su mejilla-

-nada… o eso espero

Sentía que lo que estaba haciendo no era la mejor manera de hacer las cosas, pero al ver a su dulce tormento sentado cabizbajo en el balcón que antes compartía con él, esa idea desaparecía como humo de sus pensamientos y se forjaba otra, lo quería y deseaba estar con él aunque fuera solo esta noche, se acercó sigilosamente en cuclillas a su lado y él levantó la cabeza con lentitud, fijó sus pupilas plateadas en ella y la besó.

-podemos irnos –le dijo la joven con ternura, él sonrió como niño chiquito-

-¿a donde?

-a tu casa, ya es justo, debes descansar –explicó pasando uno de los brazos masculinos detrás de su cabeza con la intención de levantarlo-

-me parece una excelente idea –decía con una gran sonrisa esforzándose para levantarse, se sostuvo de la baranda y erguido intentó caminar con normalidad, no lo logró-

-no eres capaz, estas borracho –dijo Mina detrás de él, sosteniéndolo y caminando a su lado-

-NO ESTOY BORRACHO!!!

-está bien, no lo estás… solo un poco mareado, no repliques y entra al carro

-no, yo manejo, vamos en el mío –renegaba Yaten al reconocer ese auto como uno que no era el suyo-

-no estás en condiciones de manejar… y no se manejar otro auto que este –decía la chica en el asiento del piloto, encaminándose sin más a la casa del platinado-

-que mandona! -renegaba a cada rato en el asiento de al lado, luego el joven ya callado decidido a realizar actividades mas placenteras y acercándose a la chica le impedía manejar con normalidad- me encanta este lugar

-Yaten, quédate quieto –pedía la chica minutos después de dejar la fiesta intentando poner atención a la carretera y no a los labios del joven, que en su cuello se volvían mas insistentes a cada instante-

-no quiero y si no puedo manejar, tengo que entretenerme en algo –y como niño chiquito disfrutando de un dulce acariciaba a la chica-

-cuidado con esas manos, sino quieres perderlas en el intento –ordenó Mina al sentir las manos del chico en algunas partes de su cuerpo que no habían sido exploradas todavía, el joven haciendo puchero se quedó mirándola tan solo acariciando su mejilla y la curvatura en su cuello-

-¿como sabes donde vivo? Nunca te lo he dicho –preguntaba él, aun en su letargo debido al licor, intrigado por ese hecho-

-sé muchas cosas sobre ti –respondió ella y pensándolo bien, sabía demasiadas cosas que no cualquiera conocería, se había encargado de averiguar muchas de sus costumbres, gustos, lugares preferidos y una vez hacía tiempo atrás había decidido seguirlo con la intención de conocer el lugar donde vivía, para en sueños imaginar su habitación, la cual veía muy masculina, en tonos pálidos y nada que resaltara demasiado en ella además de una cama grande de dos plazas, perfecta para él-

-¿como que cosas? Yo no se mucho de ti –comentaba el joven reconociendo la calle donde vivía, sin poner atención al rostro de tristeza de la joven al entender su situación- llegamos!! –al bajar del auto Yaten Kou sentía como si el mundo diera vueltas y ningún paso lo daba con certeza, Mina tuvo que llegar en su auxilio para evitar su encuentro de cara con el piso, pero su cabeza aun cavilaba sobre las palabras del chico, él no conocía mucho sobre ella, casi nada antes de esa noche, normalmente solo la ignoraba y evitaba todo el tiempo, lo que sucedía en ese momento era importante por su eventual cercanía con él, pero nada mas, si ocurriese algo mas allá, pensaba ella, sería un completo error, y se arrepentiría siempre de ello, decidida, quería dejar a Yaten cómodamente instalado en su cama, luego de un beso de buenas noches y dirigirse a su casa a pensar en su dicha o desgracia-

-no puede ser tan difícil subir unas cuantas escaleras –recriminaba ella al notar el robusto cuerpo del joven casi sobre ella- unos pasos mas y estaremos en tu apartamento… espero que tus hermanos no hayan llegado

-yo también –decía él sonriéndole como tonto, esperando su recompensa de la noche abrazándose a la joven-

Ingresaron a la enorme residencia y sin esperar mas, Yaten Kou abrazó a la joven guiándola lentamente hacia su habitación, besaba su cuello, acariciaba su espalda brazos, luego se entretenía con sus labios, sin que ella opusiera demasiada resistencia y a pesar de que el sueño hacia su trabajo en él, quería continuar, se dejo caer con ella en la cama intentando complacerla y satisfacerse él, pero la modorra que el licor producía tenía su efecto

-¿donde guardas tus pijamas? –fue lo último que espero escuchar de la chica quien a fuerza de lidiar, pretendía deshacerse de su abrazo bajo él, lo cual después de mucho esfuerzo logró, para su menudo cuerpo debía pesar bastante-

-¿para que?, no creo que las necesite

-yo si –después de buscar en muchos cajones había conseguido un pantalón largo de algodón y una camiseta ancha, quería cubrir la mayor parte de piel de ese cuerpo que la llamaba desde la cama, no quería por ningún motivo cambiar su decisión, se acercó, quito los zapatos e intentaba quitar el pantalón que cubría sus piernas, él sonriendo ante una mejor perspectiva se deshizo de él, para continuar con la camisa, pero al ver que ella aun continuaba vestida decidió ayudarla a deshacerse de las prendas que la cubrían- no, no voy a desvestirme –intentaba la joven hacerlo desistir de sus intentos con besos y abrazos, lo que ayudaba era e hecho de que aun estaba muy tomado así que se deshizo fácilmente de él, y le colocó el pantalón que había encontrado a pesar de la oposición del platinado y mientras seguía con su tarea, confirmaba que su decisión había sido sabia, lo mejor era dejarlo descansar y meditar sobre los momentos vividos, no quería ser una mas en la lista, ella quería ser quien lo hiciera cambiar y a pesar de las estadísticas creía en poder lograrlo, luego de pasar la camiseta por el cuello y vestirlo completamente después de una ardiente lucha y con ayuda de él mismo se acostó a su lado, él aun pretendiendo algo mas pero con el sueño venciéndolo. Lo veía dormir como un ángel, con la respiración pausada, poco a poco se fue alejando de él, posó un beso en la frente y luego otro en sus labios, lo miro por última vez esa noche, y se encaminó a casa, con una sutil sonrisa, esa noche había sido sin duda una de las mejores de su vida

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Habían llegado a la mansión más rápido de lo que Ray hubiese deseado, el camino a casa había sido un completo infierno, ninguno de sus acompañantes decía palabra, Luna se encargaba de ignorarla, ya en la estación se había encargado de dejarle claro, que las cosas no terminaban ahí y Artemis solo mostraba un rostro de desilusión que nunca le había visto dedicarle, no la miraba directamente a la cara y así mejor, sus ojos solo mostraban frialdad, estaba bastante enojado con ella, su comportamiento del día había sido deplorable, pero si para ella todo esto era una tortura y todo por culpa de Nicholas, él no se imaginaba lo que le esperaba.

-te vas a quedar enterrada ahí? –escuchó la voz fría de Luna, estaba tan ensimismada en sus temores que no se fijó cuando ambos se bajaron del auto, esperando a que ella hiciera lo mismo, se bajó y caminaba lentamente hacia la puerta que ya estaba abierta por una de las mucamas en pijama, no se sabía quien estaba mas asustada si ella o Ray, cuando pasó el umbral se dirigió a las enormes escaleras que daban al segundo piso, al tocar el primer escalón, escuchó de nuevo a Luna hablar- ¿a donde vas?... tu noche aun no termina

-pero, tengo sueño… estoy cansada –decía con voz cansina-

-si no fuera por tus estupideces todos estaríamos durmiendo ya, pero no… la niña tenía que hacer su acto de la noche, nadie se va a dormir hasta que tu y yo hablemos… Lily, llama a las demás

-no es necesario, ellas no tienen nada que ver –se escuchó a Artemis hablar, quien se quitaba el abrigo-

-que esperas… Llámalas!!! –Casi gritó la pelinegra al ver que la chica no se movía, su rostro demostraba pánico-

-¿que pasa? –Se escuchó la voz de Serenety desde la cima de las escaleras, acompañada de una somnolienta Lita quien tenía una almohada en la mano-

-tanto mejor, llamen a las demás –dijo adentrándose en el recibidor, las dos pusieron cara de asombro-

-mi señora, las demás niñas no han llegado –se escuchó la voz nerviosa de la mucama como un susurro, la pelinegra escuchó la frase y su rostro ya enojado parecía el del mismísimo demonio, no fue necesario decir mas, Serenety y Lita bajaron de inmediato y se sentaron cada una a lado y lado de Ray intentado preguntar con miradas que sucedía, ya que nadie decía nada-

-ahora esperamos que las demás "niñas" nos honren con su presencia –expresaba la mujer en su trono tomado una taza de café que amablemente había traído la mucama- puedes ir a dormir Lily, la noche parece larga

-que está pasando? –Se atrevió a preguntar la rubia en la sala-

-¿es que no te das cuenta?... TODAS ROMPIERON MI TRATO!!!! DEBIAN LLEGAR TEMPRANO Y A EXCEPCION TUYA Y DE LITA QUE NO SALIÓ, NO VEO A NADIE MAS QUE RAY Y ESO SOLO, PORQUE AMABLEMENTE ARTEMIS Y YO LA SACAMOS DE UNA MUGROSA CELDA DONDE DEBIÓ PASAR LA NOCHE –las dos chicas recién levantadas se quedaron con la boca abierta al escuchar lo último y miraban a cada rostro en la sala buscando explicaciones-

-si vas a sacarme en cara el haberme sacado de allí, no te preocupes, voy a pagarte todo lo que debiste gastar hoy por mi

-NO SEAS ESTÚPIDA RAY!!!… me importa un comino el dinero de tu fianza y la de tu amiguito…

-él no es mi amigo… no tenían porque pagar su fianza también…

-no te queda bien esa faceta egoísta, no íbamos a permitir que ese joven pasara también la noche donde tu te metiste –decía Artemis mirándola bastante enojado-

Flash Back…

-sígame señora, es por aquí –escuchó Ray la voz del policía, al levantar el rostro vio a Luna imponente de abrigo negro y mirada oscura-

-gracias a Dios están aquí… -expresó la joven con alegría al ver a Luna acompañada de Artemis que se limitaba a hablar algo que ella no lograba escuchar con el policía, Luna solo miraba con interés la celda y al joven que en ella la acompañaba-

-¿quien es él? –Preguntó sin miramientos la mujer-

-nadie –respondió cortante la chica en la celda-

-disculpe, en el expediente dice que son novios –interrumpió el policía al escuchar la respuesta de la joven-

-¿así que están juntos en esto? –Preguntó Artemis al escuchar el comentario del policía- realice el papeleo también para él, pagaré su fianza

-NO ES NADIE… NO TIENES PORQUE HACERLO, ARTEMIS –replicaba la joven fuera de si, no quería que Nicholas saliera de ese lugar, merecía sufrir en las brasas del infierno por hacerla pasar por semejante suplicio-

-no eres quien para decir que hago o no –finalizó el platinado, después de eso la joven pelinegra no volvió a pronunciar palabra, pero grababa en su memoria cada gesto del castaño, los agradecimientos a sus tutores, la falsa y desdeñosa sonrisa que le dedicaba al salir del lugar, viéndose triunfante y dejándola a ella, humillada-

Fin Flash Back

-y si me dejaras explicarte entenderías que todo fue su culpa –decía la chica al rubio sin que este se tomara la molestia de mirarla-

-DEJA DE ECHARLE LA CULPA DE TUS ERRORES A LOS DEMÁS!!!!!

-es cierto, fue un accidente…

-quiero pensar que así fue, Ray, de lo contrario no estarías aquí –expresaba la mujer dándole la espalda mirando por la ventana- que bien… alguien mas nos quiere acompañar a esta hora

-déjala Luna, no es necesario que también te desquites con ella –decía Artemis intentando menguar la ira de la pelinegra-

-no… te… entrometas –mascullaba la mujer encarándolo- Buenos días, Mina –saludó la mujer con falsa cortesía a la rubia que sin zapatos pretendía subir las escaleras en silencio-

-eh… hola Luna, estas despierta! –Saludó la chica mirando a las demás con temor- sé que estabas preocupada por mi tardanza, pero ya estoy aquí, no hay porque alterarse

-¿alterarme¿crees que estoy alterada? –Decía la mujer visiblemente enojada haciendo retroceder a la rubia-

-no te enojes, ya estoy aquí… ¿que mas importa? –expresaba Mina intentando restarle importancia, miraba a Artemis buscando respaldo, pero él solo demostraba impotencia-

-teníamos un trato Mina, tu mejor que nadie lo conoces, porque fuiste tu la que mas se comprometió a cumplirlo… y al romperse las condiciones del trato, tampoco yo tengo porque cumplir mi parte

-tenemos todo el derecho de ir a la Rivera cuando queramos… este o el fin de semana que nos plazca –refutó Ray de inmediato-

-no ahora, ni sin mi autorización… y tu menos que nadie¿crees que después de lo de está noche te dejaré hacer lo que te plazca?... aunque no creo que sea yo quien deba poner un correctivo, cuando tu abuelo se entere, no será necesario decir mas

-no te atreverás –ahora si, la chica pelinegra estaba espantada, si su abuelo se enteraba, pocas probabilidades tenía de seguir estudiando en el país, y menos de tener su revancha con Nicholas-

-¿lo dudas? Si es la única manera de aplacar tu conducta… ni siquiera voy a dudarlo –decía Luna muy cerca de Ray, quien la miraba casi con odio- miren a quien tenemos aquí, gracias por acompañarnos Karin, que sorpresa!! –dando una palmada la invitó a sentarse cerca de Mina-

-gracias Luna, pensé que estarían todos dormidos ya –decía la chica inocente, con una sonrisa radiante-

-¿quien te trajo?

-un amigo, es de confianza, no tienes porque preocuparte

-¿PREOCUPARME¿ERES ESTÚPIDA? NO CONOCES ESTA CIUDAD Y DEJAS QUE CUALQUIER DESCONOCIDO CON CARA DE IDIOTA TE TRAIGA A CASA SIN MAS? –decía Luna en el rostro de la pelirroja-

-no tienes porque hablarme así, y no tienes porque tratar así a Seiya, él no es ningún idiota –intentaba defenderse la joven bastante asustada con la voz temblando, ahora si, se percataba de la cara de desconsuelo que mostraban sus amigas que la miraban con asombro ante su confesión, su alegría era tanta que no se había percatado ni de la hora, ni de la situación en la que se encontraba, pero ya tenía mejor perspectiva, y su hora de llegada no era la acordada, ahora estaba en problemas-

-¿recuerdas lo que te dijo tu padre antes de venir aquí? –Luna al verla asentir continuó- quiero que lo tengas muy presente Karin, porque lo que menos deseo ahora, es tener que avisarle a tus padres de tu mal comportamiento… –la joven con la cabeza agachada y los ojos en lágrimas no se atrevió a decir mas- con estas joyitas tengo y me basta

-¿podemos ir a dormir? –Decía Lita con bastante valentía luego de un bostezo y la cabeza recostada en su almohada recibiendo un codazo de Ray-

-creo que ya es suficiente –expresaba Artemis divisando las copas de vino que se encontraban aun en la mesa de centro-

-no lo es… aun falta alguien y creo que acaba de llegar –acercándose a la ventana, la pelinegra vio un auto acercarse, se detuvo y del asiento principal salió un joven de cabellera larga quien con caballerosidad abrió la puerta del copiloto de donde se vio asomar la cabeza de Amy que le sonreía embelezada, ambos frente a frente y después de hablar algo y para asombro de la mujer se besaron dando paso a un abrazo prolongado, segundos después se escuchó la puerta abrir y luego vio el auto marcharse, al dar la vuelta pudo ver a Amy de frente quien la miraba seria- alguien a aprovechado muy bien esta noche

-no son necesarios los comentarios irónicos, Luna… pido disculpas por mi tardanza, sé que no era el trato que teníamos y lamento no haber cumplido mi palabra

-me alegra que siquiera alguien en esta sala sepa que obró mal… aunque me desilusionas sobremanera, pensé que tu sensatez sobrepasaba tu inteligencia

-no tienes porque hablar con ofensas, acabo de disculparme, no actué como debía y acepto que me retracé bastante

-y como no hacerlo si estabas tan bien acompañada? –Hablaba Luna de brazos cruzados, los demás se limitaban a presenciar el enfrentamiento- también fui joven, Amy y espero que ese noviecito de quinta solo sea distracción de una noche, se supone que tu prioridad es terminar tu carrera nada mas, o eso escuché decir orgullosamente a tu madre, antes de venir aquí

-y lo sigue siendo, Luna… no te preocupes, mi madre será la primera en enterarse de que tengo novio, le encantará escucharlo, no pretendas intimidarme de esa manera, no tengo porque ocultarle mis relaciones a mamá… y te agradecería que dejaras los apelativos despreciativos, no se escuchan nada bien en los labios de una fina dama –expresaba la peliazul inmutable- Artemis, perdóname, no fue mi intención preocuparte esta noche… me retiro, buenas noches –decía dirigiéndose al platinado con una expresión sumisa y despidiéndose subió las escaleras-

-y ustedes que esperan… a dormir!!! –decía enojada la pelinegra sin voltear a mirar a nadie sentándose frustrada en un sillón- mañana ayudaran a Lily a realizar las labores de la casa hasta que quede como una tacita de té –y sin esperar mas todas fueron desfilando rumbo a su cuarto-

-ya decía yo, que esa fiesta solo iba a traer problemas –se escuchó la voz de Lita quien se abrazaba con ahínco a su almohada mientras subía cansada los escalones, las demás se limitaron a mirarla con resentimiento, todas con rostros demacrados, rimel corrido y peinados esponjados caminaban con zapatos en mano y la esperanza de poder dormir unas cuantas horas antes del tortuoso régimen de limpieza al que Luna pretendía someterlas al despuntar el sol- aunque, tengo mucho que preguntar

-CÁLLATE LITA!!!! –Escuchó la joven esa frase varias veces, antes de que varias puertas fueran azotadas con fuerza-

Continuará…

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Notas de la autora:

No tengo mucho por decir, no hay disculpas que sirvan para remediar mi ausencia, solo quiero agregar que este capítulo salió de la nada, poco a poco fui agregando líneas que se convirtieron en escenas que me gustaron, espero que les guste lo que he escrito, solo lo hago por ustedes… y como los reviews son lo que mas anima a escribir, espero muchos para actualizar pronto.

Mis mayores agradecimientos a estas niñas hermosas que sacan unos minutitos de su tiempo para dejarme sus aportes, las quiero.

Moon, Atenea, Moonlight8, Yamiana, Pola Kaiou

Nos vemos pronto,

Su amiga, Tatekanine

Domingo, 16 de julio de 2007