RENUNCIA: LOS PERSONAJES SON S. MEYER LA HISTORIA QUE ESTAS LEYENDO ES MÍA.
GRACIAS A MI BETA LAURI POR HACER SU MAGIA CON ESTA HISTORIA!
EPOV
-"yo tampoco…de hecho es la primera vez que lo hago"
Salimos del cine tomados de mano, la noche estaba tranquila, sentía el olor a sal en el aire. Me pareció buena idea una caminata, Port Ángeles era una atracción turística que a los humanos parecía agradarles.
-"¿Te gustaría caminar?"
-"Yo bueno… tengo frío".
Otra vez, ¡estúpido!, monstruo antitérmico, debía estar frío para ella.
-"¿quieres regresar?" - Asintió.
-"Te invito un té en mi casa ¿que dices?, no tendrás que colarte por la ventana o tirar la puerta abajo esta vez."- Sonreí, estaba esperando una invitación.
-"Ok"
El viaje fue grato, subí la calefacción al máximo, mi termómetro interno no era de fiar. La tome de la mano, ella apoyo su cabeza en mi hombro y suspiró complacida. Un sentimiento de paz me invadió.
Al llegar los pensamientos de la Sra. Stanley me golpearon. Aparqué y las luces de la casa se encendieron. Como espía no llegaría muy lejos…
-"¿De quien será ese auto y que hace en la puerta de la profesora Swan?"
- "Jessica hija ven,¿reconoces el auto?"
-"No mamá ¿quien será?"
De tal palo tal astilla pensé.
-"Ja! La anoréxica tiene novio ¡por fin! mañana en la escuela lo voy a comentar" Los pensamientos de la madre y de la hija me estaban sacando de quicio.
-"la señora Stanley, nos espía, me pone de los nervios, estoy harta de ella y sus cotilleos"
-"Isabela tranquila, la noche es muy cerrada no me verá, te aseguro que no sabe de quien es el auto, es la primera vez que lo uso en Forks" Estaba seguro, la distancia y la falta de luz jugaban a mi favor.
-"¿Estas seguro?"
-"tanto como si pudiera leer su mente" Me reí al ser tan honesto con ella. Ella me miro a los ojos y no dijo nada. A veces tenía la sensación de que ella sabía cuando le mentía.
-"de ser así sabrías todos los chismes del pueblo" - Me encogí de hombros restándole importancia.
-"bajemos" Le dije
Me apresuré a bajar del auto, abrí su puerta, le ofrecí mi mano para bajar. Los pensamientos y las voces de las entrometidas otra vez me llegaron.
-"mamá ven, fíjate si ves algo, yo no veo nada esta muy oscuro". "Mierda si que es alto"
- "Jess no veo nada"- "Maldición me voy a quedar con la intriga."
Al entrar a la casa sentí su corazón acelerarse, pasó una mano por su cabello, estaba nerviosa.
Esa reacción me inquietó, no sabía que esperaba de mí, me indicó el sillón de la sala y me relajé, escuchaba ruidos en la cocina el horrible té se avecinaba.
No sabía cuanto más iba a mantener la farsa de mi humanidad, pero era algo que meditaría después, ahora iba a disfrutar su compañía.
Antes de sentarme tomé su violín, era hermoso y delicado, la caja de resonancia estaba firmada por Antonio Stradivari lo que indicaba su autenticidad, sin dudarlo exquisito y muy costoso.
-"¿También eres Luthier?"- Su pregunta me sorprendió. Dejé el instrumento en el estuche y la miré intensamente. Era hermosa pero por sobre todas las cosas, era mía.
-"Tu violín es casi tan exquisito, único e invaluable como tú" mis declaraciones la dejaron sin palabras.
-"me preguntaba si te gustaría que tocáramos juntos, como un dúo".
Pareció pensárselo.
Tome el té, empujando dentro de mi boca tratando de sentir su gusto lo menos posible. Era asqueroso. No pude evitar un gesto de hastío.
-"Me atrae la idea, pero está el problema del lugar" la miré sin entender, obviamente el lugar era mi casa.
-"Mi casa sería el lugar, no hay manera que mueva mi piano de su sitio, tú en cambio puedes llevar el violín al lugar que quieras"- nuevamente sorprendida, movió su cabeza en señal de negación.
-"No, no lo haré" dio por zanjada la discusión, mientras tomaba unos sorbos de la horripilante infusión, pero yo sabia como arremeter.
-"¿a que le temes?" la pinché.
-"¿Es broma? tus padres y hermanos estarán allí, moriría de vergüenza, además está el detalle que doy clases en el Instituto donde tus hermanos y tú concurren…" estaba muy entretenido con sus conclusiones.
Parecía meditar algo, mientras tomaba el té.
-"Todos ellos saben de mis intenciones contigo"- Se atoró, comenzó a toser repetidas veces, se puso roja y tragó gordo.
-"además no deberías preocuparte, somos extremadamente discretos y casi no socializamos" - Medito un momento.
Lo sopesé un poco y me dispuse a decirle un par de verdades a cerca de los Cullen.
-"Hay algo que tal vez no sepas de mi familia…"
-"¿Hay más?" estaba expectante.
-"¿sabes? Mis hermanos están juntos…" estaba azorada, tenía la boca abierta. Era adorable, no se lo esperaba.
-"¿juntos?," Indago y seguía tomando el té.
-"Bueno… mmm… verás, Jasper y Alice son pareja, así como Emmet y Rosalie, llevan juntos casi el mismo tiempo." Se atoró nuevamente, pero esta vez fue peor, tuve que suavemente golpear su espalda y los ojos se le llenaron de lágrimas.
-"continúa" me dijo, mientras trataba de componerse.
-"Jasper y Rosalie son mellizos hijos de una hermana de mi madre, mis padres los acogieron al morir los suyos, Emmet, Alice y yo no tenemos relación de sangre entre nosotros" Casi todo era verdad.
-"¿porque todos tienen los ojos del mismo color?"- No me lo esperaba, había decidido ser honesto con ella.
-"coincidencia por la dieta que llevamos"
-"¿Qué dicen tus padres de estas dos relaciones?"- Me reí de su pregunta, si supiera…
-"Ellos solo quieren nuestra felicidad"- era verdad.
Ella meditó unos segundos.
-"Acepto"- estaba feliz, había fantaseado con ella tocando a mi lado, tal vez componer algo. Estaba complacido.
Se acomodó en el sillón a mi lado y la acuné en mis brazos, la dejé apoyar la cabeza contra mi pecho, justo en el lugar que debía estar mi corazón, que de latir estaría eufórico por su contacto.
Tenía miedo de que hiciera alguna pregunta…si la hacía le respondería con la verdad, estaba harto de ocultarme.
A ella pareció no importarle, se acomodó nuevamente, a los pocos minutos se quedó dormida. La sed estaba ahí, la garganta me ardía pero la tenía bajo control.
La noche paso lentamente, era la primera vez desde que la observaba dormir que lo hacía tan profundamente. Era fascinante.
Disfruté cada momento de su sueño plácido y apacible. La mañana no se hizo esperar.
La señora Stanley se había levantado para poder verme salir, sus pensamientos al ver el auto fuera me llegaron.
-"Perfecto se quedo a dormir, las cosas ocultas que se traía la mosquita muerta.
¿Quien será? seguro que alguien adinerado. Ella es tan rara podría ser un traficante de armas."
Isabela comenzó a removerse sobre mi pecho, el ritmo de su respiración cambió, estaba despertando, aspiró mi aroma y su corazón se aceleró.
-"¿Qué haces aquí?"¿Qué?¿me estaba echando? ¡si me había invitado!, ¿no la supe interpretar correctamente?
-"Pensé que era bienvenido" le dije desilusionado y triste.
-"No, por supuesto que lo eres…pero tus padres…deben estar preocupados…yo, bueno…"- Me solté a reír aliviado, estaba preocupada por mis padres, que tierna. Ella estaba completamente nerviosa.
-"ellos saben que pasé la noche aquí"- tenia que liberarla de su intranquilidad.
-"¿Qué?"- El corazón le latió fuerte llevando toda la sangre a su cara, saltó del sillón y pasaba una y otra vez las manos por su cabello. Estaba completamente agobiada.
-"Cálmate Isabela, de hecho están más tranquilos ahora que saben que estoy dentro de la casa." - Se quedo soldada al piso y me miro vacilante.
-"Ellos saben de tus actividades de acechador"- Me reí a carcajadas. Su cara era impagable.
-"¡claro que si!, en mi casa suelo usar la puerta para salir ¿sabes? Entrar por las ventanas a hurtadillas es un hábito nuevo"- Su rostro era insondable parecía estar asimilando lentamente toda la información.
Luego de unos minutos miró su reloj y luego hacia la ventana, sabía que la señora Stanley estaba realizando actividades de jardinería para verme salir.
-"La señora Stanley esta regando" - me dijo levantado una ceja.
-"Si, tu visitante la tiene intrigada"- Lo sabía, estaba loca por saber de quien se trataba. Algunos humanos no tienen vida propia.
-"Edward, ¿no vas a clases hoy?" - Su pregunta sonó a reprimenda. Me acomodé en el sillón, ahora entendía porque dormía en él, era mucho más cómodo que su cama. La miré y le dije sin tapujos.
-"Si, de hecho debo ir a dejar mi auto a casa. Estoy esperando que la señora Stanley salga a hacer las compras, pero parece demasiado interesada en conocer al propietario del auto negro aparcado fuera, ¿acaso tú sabes quien visita a la profesora Swan? Ella muere por saberlo" - sonreí socarrón.
-"¿Entonces, que haremos?"Indagó.
-"Tu irás a dar clases y yo hago novillos hasta que pueda escapar de tu vecina acechadora"
-"siéntete como en tu casa"- Me dijo y subió a alistarse. Escuchaba ruidos arriba. Los pensamientos de la señora Stanley me invadieron…
"-Ya es hora de que ella salga, debe ir para el Instituto ¿la llevará el?¿saldrán juntos de la casa?. Las chicas del supermercado o tal vez las de las peluquería reciban el chisme mejor todavía no lo se"
-"Ella es insistente ¿verdad?"- Preguntó mirando hacia la ventana. Le contesté lo que había escuchado.
-"¡No sabes hasta que punto!, tu visitante sería una buena charla para la fila del supermercado o la peluquería, todavía no lo decidió".
-"Suerte entonces. Nos vemos luego"- Me dijo sin más, su distancia me quemó. La necesitaba cerca.
-"No me perdería tu clase por nada"- Me levanté del sillón, me acerqué a ella, la abracé y la besé con mucho cuidado de no lastimarla, la garganta me dolía, pero peor era el dolor que me provocaba sentirla lejos.
La acerqué más, su aliento era indescriptiblemente dulce, poderoso, embriagador, su saliva la sentía como lava en mi boca. Me quemaba el deseo de su sangre pero más me quemaba el de mantenerla a mi lado.
Besarla era un tormento delicioso, único, desesperante y poderoso. La amaba más de lo que creí posible.
Lentamente fui rompiendo el beso, cuando sentí que no podía controlar más la ponzoña que tenía en la boca, mis ojos estaban negros, pero el dolor era soportable, el sacrificio valía la pena. No me importaba morir de sed si podía besarla sin matarla.
Su corazón golpeaba contra su pecho y lo sentía contra el mío. La abracé con suavidad y le besé el tope de la frente. Ella aspiró mi aroma y sonrió como una niña pequeña en una juguetería.
Tomó su abrigo, se paró en la puerta de la casa y se despidió con la mano. Me acomodé en el sillón resignado a la espera.
Al abrirse la puerta los pensamientos de la molesta mujer me llegaron de nuevo.
"oh! alguien sale, sabía que tendría que ir para el Instituto"
-"Buenos días"- Le dijo Isabella.
-"Rayos es solo ella ¿y él no va a salir?"
Tenía que hacer algo si quería salir de aquí para la clase con Isabella. Mi celular timbró en el bolsillo. Alice.
-"Hola Al ¿ya regresaste?"
-"No, llego en unas horas. ¿Estas divertido?" - Me dijo entre risitas.
-"nop"
-"Esta me la debes, dame un minuto, cuando escuches el sonido del teléfono en lo de los Stanley escapa, la entretendré." - Cortó la comunicación.
A los pocos segundos el teléfono timbró en la casa vecina, la señora Stanley atendió y fue mi momento de huir. Salí de la casa con mucho cuidado de que no me vea y me metí dentro del auto, el viaje a casa fue agradable era tarde para mi primera clase así que decidí ir para la de Isabela, que era antes del almuerzo.
Llegue a casa, Esme estaba arreglando el jardín la bese en la frente…
-"Hijo realmente te ves…feliz"- su sonrisa era amorosa.
-"Lo estoy madre, la invité a casa hoy y acepto venir"
-"¿quieres que prepare algo especial para ella?" - Sonreí.
-"No madre, solo viene a tocar el violín, vamos a tratar de componer algo juntos" Asintió
-"Hijo ella es para ti"
-"¡Lo es!"
Con eso entré a la casa y subí a la habitación, tenia que cambiarme la ropa arrugada, preparar las partituras para la tarde, a ella le gustaba mucho Bach. Tenía unas buenas en alguna parte, cuando las encontré las dejé sobre mi escritorio. La hora de su clase se acercaba, subí al volvo y fui para la escuela.
Faltaban unos minutos para la clase, al entrar al salón, el borbollón de pensamientos me chocó, todos giraban en torno al cotilleo generado por Jessica Stanley de que la profesora de español había recibido un tipo en su casa y se había quedado a dormir, pero nadie pudo ver de quien se trataba.
O sea ni ella, ni su madre. Sus murmuraciones me resultaron graciosas, divagaban al igual que las de su madre, desde un traficante de armas, hasta un poderoso empresario. Estábamos a salvo.
Me acomodé en mi pupitre y su aroma me envolvió, estaba cerca.
Isabela entró al aula con paso firme sin levantar la vista, todas las molestas voces pasaron a segundo plano, me concentre en ella, su rostro, las delicadas facciones, la profundidad de sus ojos, todo en ella era perfecto.
Ella sin vacilar explicó la tarea, y yo estaba decidido a impactarla.
No tenía en claro que canción usar y recordé una que Esme tarareaba a su regreso de un viaje por Sudamérica, esperaba recordarla completa.
Me centré en los recuerdos de Esme del viaje y ¡bingo!, ella y Carlisle bailaban en la costa del mar brasileño al son de la canción interpretada por su autor en vivo.
Apresuradamente comencé a transcribir la letra, cuidando todos los detalles de los versos, era el reflejo de lo que yo sentía por ella, no me iba a detener por nada ni por nadie.
Finalice la escritura cuidando muy bien los detalles y entregue el escrito. Ella disimuladamente comenzó a leerlo.
Al terminar de leer busco mis ojos, los suyos eran cálidos, anhelantes. Se la veía feliz, llena y me sentí completo. Ella era lo que le faltaba a mi existencia, me devolvió al hombre que creí muerto, el que palpita con su cercanía y vibra con su contacto.
Ella me hizo feliz. Relegando al monstruo, al asesino, al vampiro, dando paso a un hombre que la amaría por la eternidad.
Ella recompuso su expresión, tomo mi escrito y lo puso entre sus libros. Luego se abocó a corregir las demás tareas y fue suficiente para calmarla. Salió del salón, no la seguí no quería incomodarla, me fui a la cafetería donde Emmet y Rose me esperaban, Alice había viajado con Jasper a visitar a unos amigos de él.
Rosalie por supuesto no me hablaba y Emmet estaba sumamente divertido.
-"Así que saliendo con una mujer mayor y encima te da clases ¡Increíble hermanito!"
Asentí
-"¿Ya le dijiste?- Negué- ¿ no noto lo frío que esta tu cuerpo cuando…"
-"¡Emmet!" le reprendí molesto por semejante pregunta.
-"Tu y ella aún…no han…"- Volví a negar- "¡santurrón!"
-"¡Emmet basta!"...asintió con la cabeza gacha.
Me levanté de la mesa y me despedí de mis hermanos. Volqué en la basura la bandeja de comida sin tocar y fui a mi próxima clase, matemática.
Llegué y el profesor aún no estaba, me acomodé en el pupitre dispuesto a ver la nada hasta que la clase terminara.
El profesor llegó, repasaba una y otra vez en su mente un beso en la mejilla que Isabela le había dado. Luego la imagen de un hombre alto y de cabello negro bastante macabro que preguntaba por ella oculto en unas gafas de sol. Me envaré en el asiento, tenia que salir y buscarla ¿qué estaba pasando? ¿Quien era este tipo? ¿Qué quería con ella?
Tenia que salir ¡ahora!…
-"Profesor debo usar el sanitario".- El aludido asintió en silencio. Corrí por los corredores a paso humano siguiendo su aroma. Al llegar al estacionamiento su chevy estaba ahí, fui hacia ella y percibí que tenía horas sin subirse, su olor era tenue, el viento soplaba fuerte trate de concentrarme…nada, era malo para el rastreo.
Cerré mis ojos y busqué en la mente de todas las personas algo…nada.
¡No podía perder más tiempo!, corrí por el bosque hacia su casa, su olor estaba ahí en el bosque ¡que diablos!
Era tenue pero reciente, tal vez una o dos horas, su olor me llevó a unas mantas, había varios árboles en la parte trasera de la propiedad, en el mismo lugar había huellas de un auto deportivo, esbelto por el ancho de las cubierta y varias pisadas livianas.
De aquí la casa se veía ala perfección. Me colé por la puerta de atrás… otro olor me llegó. Otro humano, su aroma se mezclaba con añil y pólvora, estaba armado. El pánico me invadió, alguien la quería muerta y estaba cerca, el aroma era reciente.
Volví a concentrarme…mi cabeza estaba por explotar con tantas imágenes y pensamientos.
De repente un hombre miraba unas fotos de Isabela conmigo en el cine, otras de ella en un aeropuerto, con el cabello rubio y gafas obscuras. Mientras trataba de mantener la vista en la carretera, estaba saliendo de Forks.
Mi celular timbro…Alice
-"Edward, veo a Isabela aparcada en un auto llorando a mares, después la veo tratando de escapar de alguien que le apunta con un arma. Edward, ¿qué es esto? ¿Qué esta pasando?"
-"No lo sé Al, alguien la busca, estoy desesperado, creo que di con el tipo, esta saliendo de Forks lleva unas fotos de ella, unas antiguas y otras de ayer"
-"¡Dios! encuéntrala, si veo algo nuevo te llamo"
Comencé a buscarlo de nuevo y nada. Corrí hasta la casa, tomé el Aston Martín que era lo más rápido que tenía y comencé la carrera contra el tiempo.
Seguí tratando de encontrar la voz mental mientras manejaba dejando atrás los límites de la ciudad y lo logré. Me llevaba ventaja una hora tal vez.
Su mente era precisa y práctica, venia siguiendo a Isabela desde hace un tiempo.
Pensaba que iba a hacer con el dinero que le pagarían por matar a la "sombra", después se ocuparía de los cabos sueltos. Mi imagen apareció en su mente, estaba en la fila del cine y me vio mostrar mis dientes a un tipo.
¡Maldito bastardo de porquería! Nos estaba siguiendo. Me reprendí por no notarlo.
La bestia dormida en mi rugió furiosa por sangre, la suya. La ponzoña me llenó la boca de solo pensarlo, lo quería ver suplicar por su vida, muerto de miedo, por solo pensar que tenía algún derecho en cobrarse la vida de Isabela. Ella era mía y nadie la iba a tocar. El y todos los que viniesen pagarían con sangre semejante osadía. El vampiro sonrió siniestro ante la idea, el hombre estuvo de acuerdo.
Me estaba acercando, me llevaba 20 Km. de distancia y la nieve comenzó a caer lentamente, eso me daría ventaja…
Su mente era calculadora y estratégica, repasaba una y otra vez sus planes para acabar con ella y conmigo.
Caí en la cuenta de que era un profesional muy bien entrenado. ¿Quién se tomaría tantas molestias por una profesora de español? De repente la realidad de mis palabras me abrumó, yo lo había visto, ella no era una mujer normal, todas las veces le había restado importancia porque así era; no me importaba nada, solo que ella me aceptase.
Su pasado era eso y nada más. Yo tampoco resistiría un juicio de moral. Y la amaba por sobre todas las cosas.
Cuando estuve lo suficientemente cerca apagué las luces, de un momento a otro tomó un desvío en la carretera y entró a un hotelucho. Aparcó y se bajó. Dejé mi auto lejos de su vista y avancé con cuidado a paso humano.
Un auto trato de arrancar, el motor no respondió por el frío, eso llamo su atención, se dirigió al auto y apuntó con el arma. Un corazón latía fuerte dentro del auto y su olor me llegó era ella…
Gracias por las alertas, review y comentarios que son el combustible del motor de esta historia. Dejen un review y reciben un adelanto del próximo capítulo. Que se publicará el martes 22 de marzo.
