AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH no pude más tenía que soltarlo y no puedo esperarme hasta mañana, de verdad con todo mi corazón espero que esta historia les guste tanto como a mi. Por eso no saben como me alegra leer sus reviews, me indica que el esfuerzo que uno como escritora hace esta siendo valorado y recompensado.

A leer, disfruten del cap como yo lo hice al escribirlo.

Los personajes son de Meyer y la historia es original mía.

Redención

"Hay veces que el perdón no se alcanza con simples palabras,

Hay veces que puede pasar una vida y nunca será suficiente."

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El calor se hizo presente, detrás de la puerta las llamas devoraban el pasillo y la cocina. Alice hecho un vistazo por debajo de la puerta y miro como el fuego se aproximaba al baño.

-¿Qué ademos? , Ali ven para acá. – decía Bella que se encontraba lo más alejado de la puerta.

El techo crujía y de la esquina derecha comenzaba a hundirse ante la presión de la montaña de cachivaches que tenía encima.

-Yo, yo no sé.- decía Alice mientras se agarraba la cabeza y trataba de pensar en cómo salir de allí.

La puerta de emergencia se encontraba muy lejos de allí, el pasillo ardía y no había salida. Alice cerró los ojos y recordó la voz de su madre. ¿Te gusta bañarte?, bañarse eso es.

-Bella ayúdame hay que abrir la llave de la regadera, necesitamos agua. – Alice sonreía mientras trataba de jalar la cadena que liberaba el agua y colgaba del techo, Edward había arreglado personalmente.

La pequeña niña se subió a los hombros de Alice y con sus pequeñas manos jalo la cadena, logrando así liberar el agua que Altamira había vaciado en el tonel unos momentos antes de que todo ocurriera.

El agua mojo a las dos niñas y lleno el lugar.

-Buena idea, esto debe protegernos del fuego.- decía Bella mientras que con sus deditos quitaba el agua de sus ojos.

-Al menos eso espero. – ambas sonrieron, sin embargo a fuera sonaba un ruido horrible, el fuego avanzaba cada vez más rápido.

Alice miró hacía el techo y vio como de un lado comenzaba arder lentamente, el material era de la peor calidad y no iban a durar mucho tiempo. Poco a poco trozos grandes de techo se iban despegando y cayendo al agua. Bella y Alice gritaban cada vez que uno caía.

-Mami si es hora de encontrarnos está bien, solo protege a Edward por favor. – rezaba la pequeña Cullen mientras Bella solo se pegaba a sus piernas y cerraba los ojos.

EL ruido era ensordecedor, el fuego producía un sonido horrible como si la parrilla estuviera encendida y ellas estuvieran dentro de una cacerola.

En ese momento en el extremo opuesto del lugar comenzó a escucharse un gruñido, como si alguien rascara el techo con mucha ansiedad.

-Bella, mira, mira es Ness bebe.- la pequeña abrió los ojos y miro a su adorado perro asomar el hocico por el pequeño hoyo que había hecho, el perro mordía el derredor para que el material cayera y se hiciera más grande. Lo suficiente para poder pasar.

-Hurra, hurra , Nesss! .- gritaban las niñas mientras empezaban a juntar sillas o bancos para poder alcanzar el lugar donde el perro estaba.

Por fin el perro fue capaz de hacer un agujero lo suficientemente grande para que pasaran, Bella creyó ver sangre en el hocico de Ness sin embargo el pensamiento quedo interrumpido cuando parte del techo del otro lado se cayó, dejando entrar por completo los cachivaches envueltos en llamas al agua.

Las niñas gritaron, pero eso no impidió que Alice cargara a Bella en sus hombros y se la acercara al perro, este la agarró como si fuera un cachorrito del cuello de la chaqueta y la saco de allí.

La pequeña se abrazó del cuello de Ness y bajo la cabeza. Su manta de flores era lo único que le quedaba asi que se la puso encima del cabello.

-Sal de aquí Ness, Vete, VETE.- gritaba Alice.

El perro comenzó a ladrar sin embargo obedeció, comenzó a salir del hoyo cuando su pata y lomo de lado izquierdo rozaron un metal caliente que allí se encontraba, ocasionando que el perro comenzara a aullar sonoramente.

-No llores., Ness, no llores, hay que apurarse salir de aquí y regresar por Alice. –

- ¿Bella?, ¿Bella , dónde están? –

Edward los había encontrado gracias a los aullidos de Ness, la pequeña se impresiono por el aspecto que el chico llevaba, nunca lo había visto así. Sangre, polvo , suciedad y moretones se juntaban en su cara y no dejaban ver sus hermosos ojos verdes con claridad.

El chico al ver que la niña estaba bien le dio un beso en la frente.

-Estaba muy preocupado por t …

-No, no, Ward, Alice esta allí.- decía la niña saltando sobre el lomo del perro.

El muchacho asintió y se acercó a la cara d e Ness.

-Sal de aquí, sálvala , voy detrás de ti.-

El pastor alemán le regreso una mirada profunda, como si hubiera entendido perfectamente lo que el chico decía. Y comenzó a salir del túnel.

Edward encontró a Alice tirada en el piso, con el agua rodeándola y el fuego muy cerca de ella. La tomo en sus brazos y comenzó a trepar para salir de allí.

-Edward, eres tu.-

-Por supuesto nita, soy yo. Tenemos que salir de aquí.

-Quiero ver a mamá,.- decía con una voz débil. Un hilito de sangre le escurría por la frente, seguramente por un rayón que se había hecho al caer de las sillas.

-Y la verás, Nita, la verás pero no hoy, no aquí. Tenemos que irnos.-

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La noche pintaba tranquila para aquel viejo, Emmet no había llegado aún de su trabajo pero eso no era extraño, a veces llegaba a la de la noche. Ese chico valía oro, a pesar que no era su nieto directamente.

El viejo Alistair alargo una mano hacía el tocador y tomo una vieja foto. En ella estaba él un poco más joven y fuerte, su amada Shanaya en toda su belleza, su hija y su hermana Emilia.

Emmet se parecía bastante a su abuela, compartían la mirada fuerte y el carácter arrebatado tan característico de los Masen.

Alistair se tocó el puente de la nariz y sonrío, si Emilia no hubiera muerto jamás habría tenido a Emmet en su vida, al menos con él podía aligerar el dolor de su perdida. Pero si todo salía bien pronto iba a averiguar la verdad. Edward era la clave, Edward tenía que decírselo y con estos pensamientos el sueño fue reclamándolo poco a poco.

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-Carajo, carajo. – repetía Vladimir mientras se dirigía a la oficina de su hermano en París.

La torre Eiffel relucía en el fondo de aquella impresionante vista, mientras el lujoso despacho se abría, los candelabros, el piso de mármol y los muebles de la más exquisita caoba brillaban.

Vladimir atravesaba la estancia con paso firme.

-Señor no puede pasar, su hermano está en una junta, Señor, Señor por favor.-

-Lárgate, maldita sea lárgate.- gritaba Vladimir ignorando a la secretaria y atemorizando a todos los presentes.

Stefan escucho el ruido en su oficina y de inmediato supo que su hermano se dirigía hacía allí.

La puerta dio un empujón repentino y un huracán entro por ella, a la sala de juntas. Vladimir con las aletas dilatadas, los ojos rojos y cansados por el viaje desde Italia hervía en furia.

-Largo, largo, déjenme solo, déjenme con mi hermano.-

Los socios se impresionaron pero hicieron lo que se les pedía. Y uno a uno abandonaron la estancia. Stefan ni siquiera se molestó en levantarse ya conocía a su hermano y los Dunchester era famosos por ese carácter arrebatado.

-Y ahora qué pasa? … mira que si es una de tus tonterías te juro q …

-No hay nada. Maldita sea, nada. – gritaba mientras tiraba todos los papeles de la mesa y la golpeaba con ambos puños, era el peor berrinche del mundo.

-¿Qué? ¿De qué hablas? , tranquilízate, maldita sea , tranquilízate con un carajo.-

-La tumba de la heredera, de la gran hija de Charlie está vacía, vacía. Maldita sea.

Stefan se levantó de un salto, pero como Carajo era posible. – No puede ser, tu y yo lo vimos ella estaba muerta y …

En ese momento lo recordaron ellos jamás lo vieron, nunca vieron el cuerpo, nunca supieron a ciencia cierta que paso esa noche, solo sabían lo que Emily. ..

-Emily , Emily es la respuesta, tráela, TRÁELA RÁPIDO.

Vladimir se acercó a la licorera, y se sirvió un vaso de Whisky.

-Ese es el maldito problema. Ayer hubo una fuga de la prisión escaparon varias convictas entre ellas Emily. –

Stefan se agarró la frente en un gesto de desesperación, no podía creer que alguien hubiera osado engañar a los Dunchester.

-Maldita sea, Charlie, ni muerto dejas de jodernos.- sentenció Stefan.

-Ya puse a todo mi equipo a buscarla, la vamos a encontrar antes de que salga de Londres, pero primero necesito que me digas como la convenciste para que se echara la culpa.-

-Es una historia larga pero más te vale encontrarla , si no ambos estamos perdidos.- decía Stefan a tiempo que aventaba contra el cristal la copa de Whisky rompiendo en mil pedazos la ventana de su oficina. Preguntándose porque tenían tan mala suerte.

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Carmen se disponía a servir la cena, lo tenía todo listo, el café estaba calentándose en la estufa, el pan estaba rebanado y ahumado justo como le gustaba al señor Alistair. La mujer volteó a ver la hora 8:20, pero que estaría haciendo Emmet que se demoraba tanto.

Cuando de pronto en el salón oyó un ruido, un fuerte golpe a la puerta y como esta se abría con un crujido estruendoso, Carmen corrió hacía la estancia y miró horrorizada a los recién llegados.

Un pastor alemán gimiendo y llorando en el piso, una niña pequeña de unos tres años sosteniendo la cabeza del animal en sus piernas y acariciándolo, la pequeña estaba empapada hasta los huesos y Emmet lleno de polvo, hollín y cualquier otra sustancia.

-Pero, ¿Qué significa esto? Jovencito.- decía Carmen que se consideraba como su madre. En ese momento miro con más detenimiento a la niña.

-No es hermana de Edward?, el joven que siempre viene a revisar la basura. Emmet robándote a su hermana no vas a conseguir nada, mira que no es la mejor…

-Cállate, Carmen y ayúdame.- decía Emmet mientras tomaba al perro y le amarraba el hocico con un cordel.

La ama de llaves levantó a la niña del piso y se la llevo para cambiarla, Bella protestaba pues no quería dejar solo a Ness pero no tuvo otra opción.

-Muy bien Ness, ahora si voy a enderezarte esta pata, y te va a doler pero después estarás bien, lo prometo, ¿Esta bien? –

Pero el perro ya no entendía de razones, el dolor de la quemadura era demasiado para el animal.

-Pero que estás haciendo Emmet.- decía Eleazar a tiempo que llegaba de un largo día en el jardín, con un maletín.

-Eleazar gracias a Dios, pensé que tendría que hacerlo yo, ayúdame tú fuiste veterinario no?.-

-Voluntario en un refugio animal, pero si puedo ayudarte tráelo para acá.-

El perro lucía una buena parte de su pelaje quemado y la pata izquierda estaba torcida por la quemadura.

-Le ataste fuerte la trompa?

-sí, no te preocupes.

-Porque esto sí que va a dolerle y si se suelta nos ganaremos un buen mordisco.

Ambos hombres se dispusieron a curar al perro, Emmet con toda su fuerza sometía la animal que se movía inquieto en la mesa del comedor mientras que Eleazar le enderezaba la pata y con alcohol curaba las quemaduras del perro.

-Es necesario hacerlo asi?

Carmen regreso con Bella y ambas miraron la escena, Ness comenzó a aullar sonoramente cuando Eleazar le aplicaba un ungüento especial en las quemaduras. La pequeña cerraba los ojos y se abrazaba a su manta de florecillas azules.

Después de un rato el perro, se durmió en un rincón de la estancia, se encontraba mucho mejor. Las heridas estaban curadas y ya nada le iba a pasar.

Mientras se limpiaba las manos Eleazar miro a la pequeña niña de ojos caoba que miraba atenta toda la casa sin moverse del lado del perro. Vio el vestido azul que Carmen le había puesto y se le encogió el corazón, ese vestido era de su hija, la hija que ambos no pudieron tener.

-Necesito que llames a un doctor Carmen, que venga rápido. Edward no tarda en llegar.- decía Emmet mientras se abrochaba la camisa limpia que había tomado de su cuarto.

Cuando un ruido fuerte los interrumpió, Eleazar se precipitó a abrir la puerta. Allí estaba el cobrizo cargando a Alice que estaba empapada, los adultos de aquel hogar se impresionaron al verlo de cerca.

Edward en verdad se parecía a …

-Vamos Bella, tenemos que irnos.- decía el chico mientras con la mano le hacía señas a la niña.

Bella tomo su manta de flores y con una mano comenzó a mover a Ness para que despertara.

-No, Edward, tu no te los puedes llevar a ningún lado, mira como estas.- decía Emmet a tiempo que cargaba a Bella del piso.

-Ni, tu ni nadie me va a decir que hacer. Dame a Bella en este momento.-

-Mira como estas, necesitas ver un doctor, ya es tarde para estar vagueando en las calles.- decía el grandote mientras con ponía una mano en el pecho de Edward para tratar de detenerlo.

-Lo que yo haga o no, no te importa. Con un carajo dame a la niña. Ness vámonos.-

El perro se levantó del rincón dio unos cuantos pasos y se tiró al piso. Estaba claro que el perro no podía caminar por hoy.

-Lo ves.- decía Emmet. – no puede, no pueden irse, entra y confía en nosotros.-

Carmen tomo a Bella de los brazos de Emmet, la niña veía a Edward con unos ojos fijos, se notaba que estaba cansada de todo lo que habían vivido hoy.

Edward entró como un torbellino, no le importaba nada, él quería salir se allí, quería regresar a su casa, quería entrar en el refugio y ver a julio y a los demás. Quería jugar una partida de cartas pero sobre todo quería la paz y tranquilidad que había tenido hasta ese día.

Tomó a Bella de los brazos de Carmen y colocó a la niña en su espalda. Bella que estaba acostumbrada a ir así, se colgó de su espalda y recostó su cabeza en el hombro del chico.

Carmen estaba deseosa de reprender a ese muchacho imprudente y justo cuando iba a decir algo, Eleazar llego a su lado y la tomo por el hombro, con este gesto supo que debía quedarse callada.

Acomodo a Alice del otro lado de su brazo y tomo a Ness del piso, dos niñas y un perro eso era lo que Edward estaba cargando mientras caminaba con dirección a la salida, cuando Emmet se interpuso.

Su gran cuerpo tapo toda la entrada.

-Déjame salir o en este momento nos arreglamos, yo no te tengo miedo.- amenazó el cobrizo.

-yo tampoco, y tú no irás a ninguna parte. Además a donde irías, no tienes nada, NADA. – Emmet sabía que estaba siendo cruel, pero Edward tenía que entender que necesitaba ayuda. – Tus amigos, tu casa, tu familia desapareció y las niñas no merecen vivir entre cenizas, porque tú eres un don nadie, testarudo y necio. Eres irracional, egoísta que solo piensa …

En ese momento el grandote sintió u puñetazo en la cara, justo debajo de la barbilla. Emmet no se había dado cuenta el momento en el que Edward había puesto a las niñas y al perro en el piso y ahora tenía las manos libres para pelear.

-Tú no sabes nada de mi.- decía a tiempo que le daba un golpe en el estómago al chico de 16.-

-No sabes mi historia.- y las lágrimas comenzaron a resbalar por las mejillas del cobrizo a tiempo que le propinaba golpes en las costillas a Emmet.

-No sabes de dónde vengo, y todo lo que he hecho para sobrevivir,.- le dio otro golpe y Emmet ni siquiera se movió , entendía que el joven necesitaba desahogarse y él lo ayudaría, ese día el chico juró que ayudaría y protegería a Edward lo que le restará de vida.

-Las tristezas que hemos vivido pero sobre todo tú no sabes lo que se siente estar solo.- por fin el cobrizo se sentó en el suelo y se puso a llorar como nunca. Bella corrió a abrazarlo y puso su frente junto a la suya.

-Estas equivocado, - Las miradas voltearon a ver el dueño de esa voz.

El señor Alistair bajaba las escaleras con dificultad, vestido en pijama observaba la escena mientras escalón por escalón ayudado por Eleazar se aceraba a Edward.

Carmen aparto a la niña y en cambio el señor Alistair con trabajos se sentó en el piso junto a Edward, que solo lloraba con sus manitas en los ojos.

Allí tirado el niño parecía eso, solo un niño de 10 años, en lugar de la bestia que había llegado queriendo llevarse a las chicas de allí.

El viejo tomo su barbilla y le alzo el rostro para poder verlo bien. Sin embargo e inexplicablemente para todos los presentes el viejo se puso a llorar.

Todos exclamaron sorpresa, hasta Emmet que estaba allí de pie junto a ellos se convirtió de piedra. ¿Por qué lloraba Alistair.?

Edward no entendía por qué ese viejo que lo espiaba todas las noches por la ventana, ese hombre que le separaba la basura y que en innumerables ocasiones quiso acercarse a platicar con él, lloraba tan amargamente.

Por fin el recién llegado hablo.- Yo sí sé lo que es estar solo, yo sé las tristezas de la soledad, el tener que ser fuerte para otros, yo sé el sacrificio que siempre has hecho y sé lo que viviste con tus padres.-

Edward salto ante esta afirmación, en los ojos del viejo se veía una gran pena.

-Lo sé, porque yo no tuve la fuerza para detenerla, y porque indirectamente yo cause esto y no merezco nada de ti, en verdad que no lo merezco. – decía mientras lloraba y las lágrimas resbalaban por su cara hasta caer a las manos del niño.

Carmen y Eleazar miraban sorprendidos la escena, la búsqueda se había terminado.

-Te pareces tanto a mi Eli. –

Y con estas palabras el mundo de Edward reinicio su marcha una vez más.

¿Qué tal? , a que eso no se lo esperaban, en los demás capítulos sabremos que onda con este viejillo loco. Me dan su opinión?, para mi es muy importante que ustedes al igual que yo disfruten a historia. Por cierto hemos estado pensando en que tenemos adelantos e imágenes y muchas otras cosas así que si quieren entrar en el recién nacido grupo serán más que bienvenidas groups/835349173201884/

Como siempre muchas gracias a las silenciosas que nos leen peor que no se animan a decir nada.

PottericaTwilighterVictoria deseo cumplido, no te separes ni por un momento de ella. / Nadiia 16 en lo de James tienes absoluta razón la proxima vez no va a ser muy agradable, lo peor es que niños en el mundo son reclutados en la realidad, yo también adoro a Ness, qué tal en este capitulo? te esta gustando? / al Guest o personita que se esta leyendo todos los capitulos de un solo jalón, GRACIAS. Ojala y sigas aqui con nosotros y formes parte tambien de este ejercito.