-Sr. Lovegood, no lo había notado ahí atrás- exclamó McGonagall, cuando la voz de su más…peculiar estudiante la tomó por sorpresa.
-No se preocupe, profesora, es normal. Parece que soy singularmente talentoso para ser ignorado. Mi padre dice que es porque un nabgrators se coló en mi cuna de bebé- la profesora parecía haberse quedado atónita, sin saber muy bien cómo responder a tan bizarra declaración. Los ojos del rubio parecieron danzar alrededor del grupo, sin duda siguiendo algo que solo él podía ver o nombrar, y de pronto se posaron con agudeza en los orbes grises de Hermione.
Hermione se vio reflejada en esos ojos de cristalino azul y sintió el agudo aguijón de la nostalgia, sin duda un sentimiento prestado. Hermione Granger veía en el niño a su extravagante amiga. Hermione Black notaba otras cosas, como que al igual que su hija, Xenophilius Lovegood estaba aislado del mundo. Demasiado extraño para encajar con sus demasiado lógicos y analíticos compañeros Ravenclaw, no cabía duda de que le habrían hecho notar cuan "singularmente talentoso para ser ignorado" era. La niña no pudo evitar preguntarse si conservaría todos sus zapatos.
-Creí que los wrackspurts solo te hacían distraído- dijo la joven, para romper el silencio, con una sonrisa tentativa. El ojiazul la recompensó con la más brillante sonrisa, que dejaba al descubierto casi todos sus dientes. Hermione decidió ignorar, por el momento, la mirada de incredulidad de sus amigos y profesora, que sin duda se preguntaban por su estabilidad mental.
-Oh, es un error común, no es distracción, es confusión, son sentimientos muy similares. Pero la confusión puede enturbiar sentimientos que la distracción no, ¿no cree, Lady Black?- Hermione se tomó un momento para digerir el perspicaz comentario y observación sobre la situación con Lily. Luna había heredado su habilidad para ver la esencia de las personas y las cosas de su padre, ahora no cabía dudas.
-Nunca me lo había planteado, pero tienes razón, por supuesto- asintió, finalmente, la niña, correspondiéndole la sonrisa al chico- Y puedes llamarme Hermione- la pelinegra no notó el ceño fruncido del pelinegro a su lado que estaba, por primera vez desde que la conocía, experimentando celos.
-Xenophilius, o solo Xeno- respondió el chico, que si notó el efecto en el ojinegro, pero decidió no decir nada en ese momento. Inclino su cabeza respetuosamente, cubriendo su momentánea sonrisa. Le agradaba Hermione, pero esos dos estaban rodeados de breasiogas. Tendrían hijos muy inteligentes.
-Muy bien-dijo la Jefa de la Casa Gryffindor, saliendo de su estupor y aclarándose la garganta- Volviendo al tema, señor Lovegood, ¿Qué fue, exactamente lo que vio?-
Veinte minutos después, Minerva McGonagall concluyó en que, dejando de lado los seres imaginarios involucrados en la historia, el testimonio del ravenclaw coincidía con la descripción previa de Lupin. Teniendo lo necesario, procedió a regresarle el movimiento a los cuatro Gryffindors involucrados.
-ustedes no tienen ni una idea, señores, señorita- comenzó la mujer, con un aire extremadamente severo, en cuanto los cuatro leones estuvieron de pie- de cuan avergonzada me encuentro de saber que cuatro estudiantes de la Casa de Godric sean capaces de tantos simultáneos actos de cobardía-
-¡Ellos nos provocaron! ¡Fue defensa propia!- acusó James, esperando que la Jefa de su Casa le creyera y abogara por ellos.
-Por favor, Sr. Potter, no agregue cinismo a la cobardía. Ellos me han dado su versión de los hechos, y tienen un testigo que lo vio todo- la ofensa clara en su tono, hacia el joven que creía podía tomarla por tonta. James miró a su alrededor, hasta que sus ojos se posaron en el Ravenclaw que, apático ante el drama, había retomado alegremente su peculiar snack.
-Lovegood? El testigo es Lovegood? Profesora, ¡es un lunático! Si su historia es válida, entonces uno de sus duendecillos imaginarios nos obligó a hacerlo- dijo, el respeto perdido en su obstinación por salirse con la suya. Su tono derramando exasperado sarcasmo.
-Los duendecillos son reales- interrumpió Hermione, su tono inocente enmascarando su diversión mientras James Potter cavaba su propia fosa- los de Cornualles son muy traviesos, una vez, los vi colgar a un niño del techo, por sus orejas-
-Oh! Eso habrá sido algo realmente interesante. La perspectiva desde allí- Divagó soñadoramente Xenophilius ayudando, sin ser su intención, a la empresa de Hermione de exasperar al Gryffindor- pero, ¿no fue doloroso?- Hermione se inclinó, como si fuese un secreto, pero usó una voz susurrante lo suficientemente fuerte para que todos oyeran.
-Creo que él estaba demasiado distraído por la presencia de los duendecillos como para notarlo- "más como aterrado", pensó Hermione Granger, recordando el desastre en DCAO con Lockhart, y la mala suerte de Neville.
Lovegood masticó pensativamente su última flor de acónito y luego asintió.
-Tiene sentido-.
James Potter explotó.
-¡NO! ¡NADA DE ESTO TIENE SENTIDO! ¡TODOS ESTAN DESQUICIADOS, COMO NO PUEDE VERLO! ¡EL ESTA LOCO Y ELLA SOLO ESTA JUGANDO CON SU MENTE!- su rostro estaba rojo por los gritos.
-suficiente, señor Potter!- exclamó, escandalizada, la profesora- 50 puntos serán descontados por la falta de respeto hacia la autoridad. Además, 30 puntos serán retirados a cada uno de ustedes, señores, por el acoso al señor Lupin. Otros 30 puntos serán descontados por intentar atacar a un estudiante por la espalda, por parte de la señorita Evans y el señor Black- levantó la mano, cuando vio a Lily abrir la boca- a cada uno. Además, los veré a los cuatro en mi oficina tras la cena, por el siguiente mes-
-y que hay con Black? ¡Ella nos atacó también!- se quejó James.
-James, déjalo nos van…- empezó Sirius, tratando de detener a su amigo.
-¡NO! Ella debería estar castigada también, uso magia en otros estudiantes, magia que nosotros aún no hemos aprendido- discutió.
-No me he olvidado de la señorita Black- dijo McGonagall, acomodándose las gafas y mirando seriamente a Hermione. James sonrió, presumido; si el caía, al menos ella caería con él- 30 puntos para Slytherin, por la lealtad demostrada a sus amigos, mas allá de las Casas, 30 puntos por mantener una mente fría bajo una situación de amenaza e incapacitar a sus atacantes sin provocarles daño- sus ojos se movieron a Severus- 10 puntos por evitar la violencia innecesaria, buscando una autoridad escolar y- sus ojos fueron hacia Remus- 30 puntos para Gryffindor, por demostrar que el honor, la amistad y la lealtad aún pueden ser encontrados en la Casa de Godric, a pesar de los detrimentales sucesos de hoy, que ciertamente lo ponen en duda-los tres se esforzaron por mantener una expresión seria ante la incredulidad de Potter, que había quedado boquiabierto ante el giro que su "plan" había dado. Xenophilius no se había molestado, y había reído bajito ante la expresión descolocada del niño, dejándose caer en el pasto, antes de volver a ignorar todo en pos de buscar figuras en las nubes- Ustedes cuatro, síganme- dijo la profesora, señalando a los castigados- los demás, tengan un buen día-
Una vez los Gryffindors se perdieron de vista, Hermione se encamino hacia donde se encontraba Xenophilius Lovegood y se dejó caer a su lado. Severus la siguió, recostándose a su lado, aunque aún algo dudoso respecto al niño que yacía al otro lado de su amiga. Remus se acostó al otro lado del pelinegro, demasiado ocupado batallando con su lobo, que estaba más despierto que nunca, faltando tan poco para la luna llena, y con los acontecimientos recientes; su lobo había hecho un descubrimiento que lo había dejado en un humor que Remus jamás había conocido en su parte más instintiva. Solo había conocido dolor, y pánico; eran las sensaciones que relacionaba con su lobo, pero ahora éste estaba…feliz.
-Gracias-dijo, finalmente, la pelinegra.
-¿por qué?- el rubio no quito la vista de las nubes.
-por decir la verdad. Por hacer lo correcto aun cuando puede traerte consecuencias con ellos luego- ahora el niño si la miró.
-a ellos los veo de vez en cuando, tendré que lidiar con ellos en alguna ocasión. Pero yo soy yo, todo el tiempo- Hermione sonrió, antes de mirar las nubes. "De tal padre, tal hija", pensó.
-de todos modos, no deberías merodear solo por ahí… nosotros estamos aquí junto al lago por las tardes…si quieres- ofreció, la joven- estudiamos, más que nada- El joven la miró una vez más, sus ojos serios por primera vez, evaluándola.
-Me gustaría, un día que no esté recolectando- volvió a mirar al cielo, y sonrió genuinamente- gracias-.
Xenophilius reflexionó, sin prestar real atención a las nubes, acerca de los dos slytherins y el Gryffindor que compartían el momento de relajación con él.
No se habían burlado de el en ningún momento. Había notado las miradas de profunda extrañeza que habían compartido los dos niños, pero no había malicia ahí. Hermione Black, por otro lado, no era como nadie que él hubiese conocido (fuera de su familia); había aceptado todo con naturalidad, e incluso había discutido el efecto de los wrackspurts con él. Era muy agradable. Y era obvio que si ella lo aprobaba como compañía, sus dos acompañantes iban a aceptarlo sin condiciones. Esta era su oportunidad para hacer amigos. La primera que le habían dado desde que tenía memoria.
Era obvio que ambos niños adoraban a Lady Black, aunque de diferentes maneras, afortunadamente. Xeno se preguntó si Hermione Black era alguien digna de ser seguida tan fielmente.
El joven se concentró una vez más en las nubes, disfrutando el silencio. No iba a rechazar posibles amigos, el tiempo respondería sus preguntas.
¡Buenas noches! ¿Cómo están? Aquí les dejo otro capítulo, espero que lo disfruten. Mil gracias por los comentarios, estoy tan feliz de que les esté gustando la historia, me da muchos ánimos para continuar con la escritura, no se imaginan. Al comienzo no sabía muy bien lo que estaba haciendo, realmente, y ahora (poquito a poquito) las cosas van tomando forma.
¡Saludos, y hasta el próximo capítulo!
Lady Black Snape
