Hola lectoras!!
Pido mil disculpas por tardar tanto, y prometo subir mañana capítulo ^^
Un beso, y dejad reviews, please!
CAP.9
Cuando estaba desayunando, Edward se levantó de la silla, diciendo que tenía que ir al baño.
Pasó cosa de un minuto y noté alguien detrás. Edward metió un dedo en mi vaso de chocolate y me pintó dos lineas en las mejillas.
- Que guapa, sargento.
No pude evitar el ponerme a reír como una lela, y cogí un poco de chocolate y me pinté los labios de chocolate.
Edward se carcajeó y él hizo lo mismo. Me provocó tanta risa que mi silla cayó hacia atrás, pero no me hice daño, solo seguí riéndome.
- ¡Bella! - gritó Edward. Oí como se levantaba de su silla y venía hacia mí, pero no podía ver nada por las lágrimas de risa.
Entonces lo ví, con sus ojos clavados en los míos, y ví sus labios llenos de chocolate. Seguí llorando de risa.
- Sigues llevando los labios marrones, deberías verte - dije entre lágrimas de risa.
- Eso es porque no te has visto tú - dijo siguiendo mis risas.
- Oh, si, excusas - dije secándome las lágrimas con la palma de la mano.
- Sí, excusas, ¿pero piensas levantarte?
- Oh sí, claro - dije levantándome de golpe.
Me tendió la mano pero volví a caer, arrastrándolo conmigo. Edward quedó encima mía y nos reímos otra vez. Entonces paramos de reírnos de golpe.
Los orbes esmeralda de Edward me taladraban con seriedad. En ese momento, el timbre sonó, y ambos nos sobresaltamos. Edward se apuró, y se levanto de encima mía, y luego me tendió la mano para ayudarme a levantarme.
- Yo abro - le susurré lo suficientemente alto para que me oyese.
- Está bien - respondió guiñándome un ojo.
No pude evitar sonreírle cuando me guiño el ojo, y tras eso, me dirigí a la entrada.
Abrí la puerta y el visitante se abalanzó sobre mí.
- ¡Eh! - grité - Me caigo, me cai...- y acabamos las dos en el suelo, riéndonos.
Giré la cabeza y ví a Edward, ahora con un chico rubio, ambos observándonos con una sonrisa en la boca.
- ¿Me vais a ayudar a quitarme al duende este de encima? - les grité a los dos, riendo.
Ambos se carcajearon. Entonces Jasper le dió un empujón a Edward en mi dirección, y Edward se giró a mirarlo como si hubiese hecho algo malísimo.
Volvió a dirigir su mirada a mí, y nuestros ojos se encontraron. Se acercó a mí en un abrir y cerrar de ojos y cogió a la chica, que tenía cada mechón de cabello señalando en una dirección.
- ¡No! ¡Déjame felicitarla! - dijo la desconocida - ¡Felicidades Bella! ¡ Ya tienes dos décadas! - me dio mil y un besos en las mejillas mientras decía esto.
- Pero...¿Quién eres? - pregunté - Espera, ¿hoy es trece de septiembre? - dije levantando una ceja.
- ¡¿QUÉ?! - gritó Edward.
Ignoré a Edward y le pregunté a Alice.
- ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cómo sabes que es mi cumpleaños? - pregunté inmóvil.
- Soy Alice, la hermana de Edward - dijo mientras se levantaba y me tendía la mano -Y ese es mi novio, Jasper - dijo señalando al chico rubio.
Cogí la mano y me levanté, me puse frente a ella y pregunté otra vez.
- Encantada de conoceros. Pero...¿Cómo...- y me interrumpió.
- Edward me ha hablado de ti y bueno, lo de que sé tu cumpleaños es que Edward me lo ha dicho...- la corté.
- Espera...- me giré a Edward - ¿Cómo sabías...? - le dije.
- En los DNI lo pone...- se calló, dándose cuenta de lo que había dicho.
- ¡Edward! - exclamó Alice, poniendo la boca en forma de perfecta "O" y abriendo los ojos como platos.
- ¿¡Has registrado mis cosas!? - grité, tan fuerte que me hice daño.
Jasper y Alice me miraban, comprensivos. Edward se evadía de mi mirada.
- Yo sólo...- dijo, pero lo interrumpí.
Los miré con gesto de disculpa y le dije a Edward lo que menos hubiera querido decirle.
- Olvídame, Edward Cullen, vete a la mierda - le dije mientras pasaba por su lado, camino a mi habitación. Cerré de un portazo. Y lloré de rabia. Otra vez llorando.
