Saludos. Presento los dos nuevos capítulos de mi fanfiction con una mezcla de emoción y entusiasmo.
Ser escritor es una de mis principales hobbies, y si me demore tuvo que ver principalmente con el regreso a las actividades escolares. Aun así hice un esfuerzo por inspirarme y dedicar una noche a la semana a este proyecto que ya esta por cumplir mas de 5 años.
Estoy por adentrarme en el desarrollo de la personalidad de cada personaje, algo que me costara mucho trabajo. Esto es necesario para justificar los oscuros sucesos que están por suceder. En cuanto a Hikari y a Iori no hay tanto problema (especialmente con Iori, donde en la pelea que tendrá contra uno de los tamers villanos mostrara una gran madurez), pero con el resto de los personajes me llevara tiempo. Así que es muy probable que me demore mucho en publicar los siguientes capítulos.
Como los vi entusiasmados con la escena lemon, decidí darles una pista certera de los personajes que iban a estar involucrados en el capitulo 10. El capitulo 11 "El sueño profético" pueden encontrarlo sin censura en la categoría "M". Queda claro que será LA UNICA OCASIÓN en la que encontraran este tipo de contenido en la historia
Sin más que decirles, por el momento, me despido.
P.D. ¿Qué paso con sus historias? ¡Ya quiero ver que pasa! Espero que publiquen pronto.
Capitulo 10:
La oscuridad que acecha a Hikari
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Luego de permanecer más de 5 días en Japón, la mayoría de los niños que habían sido capturados en la batalla contra Abaddonmon, al fin estaban regresando a sus lugares de origen. Algunos contactaban con Taichi y los otros elegidos mayores, quienes con ayuda de Wallece abrían los una puerta al mundo digital para que desde ahí los niños pudieran abrir una puerta a su lugar de origen. Otros pedían ayuda a la embajada de su país; aunque no podían explicar como fueron a parar en Japón, tras comprobar su nacionalidad no tenían más remedio que ayudarlos a regresar.
Con respecto a sus digimons, algunos se quedaban con sus camaradas, pero la mayoría decidió regresar al mundo digital, pues estaban preocupados por el estado en que los campos oscuros habían dejado al mundo digital.
Wallece había permanecido en la casa de Yamato todo ese tiempo. El, junto con sus digimons, estaban ansiosos por regresar a EUA. Sin embargo, se vio forzado a aguardar a Taichi, quien venia en representación de todos los elegidos para que les aclararan la gran cantidad de dudas que tenían tras enterarse de los sucesos ocurridos en la zona Kernell. Koushiro podrían hacerlo, para estaba recuperándose en el hospital.
Una vez que Taichi llego con Wallece, este le explico detalle a detalle lo que había ocurrido.
Las murallas R'lyeh habían prevenido a Koushiro del destino que les aguardaba a los elegidos si entraban a la zona Kernell ha pelear contra "el traidor digital" por tal razón, el chico trabajo arduamente para evitar que esto pasase. Gracias a los nuevos datos que había aprendido a manipular, Koushiro logro romper el sello que mantenía al poder divino en Iori, esto como resultado de haber estudiado las murallas R'lyeh por meses. Lo demás era pan comido, solo tenia que traer a Jyou y a su digimon para que las cosas ocurrieran por si solas. Pero todo se complico después de que Iori rechazara el digi-metal y condenara (sin estar consiente) a el y a sus amigos a un destino de muerte.
Tras este hecho, Koushiro se contacto en secreto con Wallece, quien tras escuchar sus explicaciones, decidieron formular el plan que le salvaría la vida a los elegidos.
— Koushiro me explico que en las murallas había leído algunas referencias acerca de niños elegidos que murieron en el mundo digital. — Explicaba Koushiro a Taichi. — Todo indicaba que esto no podía ocurrir, pues sus digimons daban su vida a cambio de la de ellos.
— Mejor nosotros que nuestras camaradas. — decía Terriermon con ternura.
— Aun no entendemos bien cual es el proceso, pero temíamos que este se viera afectado en la zona oscura. Así decidimos tomar precauciones.
— ¿con la antena que los chicos instalaron? — preguntaba Taichi.
Wallece afirma con la cabeza.
— Genai lo tenía todo planeado. Obligo a luchar a los niños en sus peores condiciones. En la zona oscura la digi-evolución estaba sellada, y con la supuesta muerte de Koushiro el pensaba que ya no existía nadie mas que pudiera ayudarles en tal situación. Tenía la victoria más que asegurada. La antena que instalamos no solo permitía la digi-evolución, si no que también permitió que el proceso, mediante el cual los digimons daban la vida por sus camaradas, se llevara acabo.
Wallece suspira antes de continuar hablando.
— La segunda antena serviría hacer un portal que permitiera a Yamato y a ti entrar a la zona Karnell. Pero decidimos tomar precauciones. Si el proceso para abrir el portal del mundo real al digital era interrumpido, Koushiro lo podría continuar para abrir uno del mar de las tinieblas a la zona Karnell, y así, encontrarse con Iori para invocar a su arcángel divino.
— Ya entiendo. Aun así, es injusto que nos hayan ocultado todo esto, nos dieron un gran susto.
— No queríamos que todos actuaran de tal forma en que Genai pudiera sospechar. Para engañar a tus enemigos primero tienes que engañar a tus amigos, según dicen.
Taichi asiente. Luego se apresura a detener al chico que le se levanto reunir todas sus pertenencias.
— ¿Piensas irte? — le preguntaba frunciendo el seño. — Esta crisis no ha terminado, nos puedes ser de mucha ayuda si te quedas.
— Lo siento, pero mis padres quieren que regrese cuanto antes. — le respondía dándole la espalda.
Taichi baja la mirada.
— Entiendo.
— Taichi… — decía Wallece sin voltear a verlo — probablemente nos volveremos a encontrar para el día de la batalla final.
Wallece al fin voltea a ver a Taichi
—Cuídense.
Y dicho esto toma a sus dos digimons y se retira.
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Hikari sentía como el agua caliente de la regadera le recorría todo su cuerpo mientras observaba como un poco de sangre escurría hasta el piso, la cortada que se había hecho en la frente aun no terminaba de cicatrizar. Con dulzura se lava sus cabellos siendo muy cuidadosa en no lastimar la herida por la que fue sometida a tratamiento medico con analgésicos.
Apenas esa mañana, había presenciado un evento que más que le llenaba de preocupación has el alma. Ese evento tenia que ver con el la oscuridad que desde pequeña le invadía, un evento del cual no podía aguantar mucho sin contárselo a alguien. La oscuridad la estaba invadiendo nuevamente, pero… ¿a quien se lo contaría?
Quizá a Takeru, o a Ken, quienes en cierto ocasión también habían ido a ese lugar conocido como "El mar de las tinieblas" Miyako también era buena opción, pero los recientes sucesos le impedían mantener contacto con ella.
Tanto los padres de Iori como los de Miyako (posiblemente también los de Daisuke) estaban muy desconcertados por los últimos sucesos, de por si habían faltado mucho en sus deberes familiares desde que iban a cumplir sus misiones como elegidos, mentiras piadosas y bajo desempeño en clases habían sido las mas altas repercusiones hasta el momento en que la lucha contra los ángeles caídos había comenzado. Toda la gente estaba desconcertada y los padres de los elegidos lo estaban aun mas con el hecho de que sus hijos tuvieran algo que ver algo con las atrocidades ocurridas hace poco. Los desastres ocasionados por Abaddonmon desconcertaron a toda la gente. En los medios televisivos lo único que pasaban a cada momento era la imagen del enorme caballo fantasmal y la figura del primer ángel caído. Fanáticos religiosos anunciaban la llegada del fin del mundo. Aunque los elegidos habían explicado a sus padres que esa criatura se trataba de un digimons, era muy difícil para ellos no ponerse nervioso ante las explicaciones que presentaban los fanáticos religiosos de figuras judío-cristianas del apocalipsis.
La ceguera de Iori fue la gota que derramo el vaso, desde ahora en adelante, ellos como sus padres, no podían permitir que sus hijos se expusieran a esos (oscuros y ocultos) peligros.
Con ella eso no era problema. Sus padres, como los de Takeru y Ken ya estaban bien familiarizados con los digimons, y lo que era aun más importante, confiaban en ellos (tanto en los digimons como en sus hijos) a tal grado que los habían ayudado ya en varias ocasiones.
Entonces, comenzó a pensar en los sucesos ocurridos luego de que todos habían decidido ir a dar la cara a la madre de Iori.
Recordaba la escena como si nuevamente estuviera ahí. Los 8 elegidos estaban uno al lado de otros con la mirada en el suelo. Algunos de ellos derramaban sus delgadas lágrimas en sus digi-tamas (donde yacían sus digimons esperando nacer) mientras escuchaban los reproches histéricos de la madre de Iori.
La señora desconcertada, miraba con sus ojos llenos de lágrimas a los elegidos, ponía especial atención en Koushiro, Daisuke y Hikari quienes presentaban heridas y manchas de sangre difíciles de ignorar.
Jyou estaba al frente de la situación. Luego de esperar a que la madre desquitara todo su enojo y tristeza en ellos esta al fin logro contenerse para escuchar la explicación que los niños le tenían preparada. Hubo un poco de silencio antes de que Jyou suspirara y comenzara a hablarle despacio a la desconcertada madre.
— En una pelea que tuvimos contra un digimon maligno... — Le explicaba Jyou, despacio. — …Iori fue herido. El digimon que lo protegía no pudo hacer nada.
La señora no podía asimilar nada de lo que el chico le explicaba. Sin saberlo cerro lo ojos y negó con la cabeza. Una cosa era segura, su hijo había perdido la vista por culpa de esos digimons que tanto estaban haciendo escándalo, y por esos niños que lo exponían esos peligros.
— Vállense… — decía conteniendo un grito apunto de salir. — Vállense o llamare a la policía…
Los niños estaban dispuestos a acceder. Lentamente, Miyako se acerca a la madre de su amigo, en sus brazos tenía al victorioso bebe Upamon quien se encontraba durmiendo, único digimon sobreviviente a la batalla junto con Tailmon y Gomamon.
Miyako traga saliva antes de extender los brazos para ofrecerle el digimon a la señora.
— ¡ALEJA A ESA COSA DE EL! — Estallaba la señora en ira. —¡NO SE LE ACERQUEN! ¡NO QUIERO QUE NINGUNO DE USTEDES SE LE VUELVAN A ACERCAR!
Miyako baja la mirada y lentamente se retira con el digimon en brazos. Todos los demás elegidos obedecen y también se retiran.
Hikari al fin libra de su mente esos recuerdos y se enfoca nuevamente en el suceso que le ocurrió esa mañana. No podía soportarlo más, tenía que contárselo a alguien. Cuidadosamente sale de la regadera para inmediatamente cubrirse con una toalla.
Al mirarse en el espejo, algo la desconcierta. En su brazo izquierdo, un extraño tatuaje negro se hacia notar. La chica observo cuidadosamente el tatuaje, era algo así como una "corona de espinas", muy amplia, lo suficiente para llamar la atención. ¿Cuando, donde y como le apareció esa marca? ¿Acaso tenia algo que ver con lo que había sentido esa mañana?
***
La luz tenue del sol en pleno ocaso se colaba por el ventanal de la habitación de Daisuke. Era un ocaso hermoso, de aquellos que coloreaban las calles de las ciudades con un anaranjado tenue.
Una gota de sudor recorre la frente del chico. Daisuke lentamente abre los ojos. Al fin había despertado luego de haber permanecido todo el día en un profundo sueño. Se encontraba acostado en su cama, desnudo de medio cuerpo, las vendas que protegían su lastimado hombro le cubrían la mitad de su pecho. Rápidamente voltea al lado para ver a su digi-tama.
Un nudo en la garganta se le forma rápidamente, la manera en como V-mon murió enfrente de el le hería muy profundamente, tal era el caso que en el fondo de su corazón le guardaba cierto odio al fallecido Gennai.
"Espero que regreses pronto… V-mon"
Daisuke interrumpe sus pensamientos al escuchar el sonido de la televisión, muy probablemente una nota relaciona con la reciente batalla contra Abaddonmon, pues logra escuchar nuevamente a los fanáticos religiosos analizar las imágenes que desde lejos del campo de batalla, las cámaras de los noticieros, y de uno que otro excéntrico que llevaba cámara en su celular, habían filmado.
El chico se levanta despacio, y tranquilamente sale de su habitación para descubrir a su familia viendo con atención la nota, sentados todos juntos en la sala.
— Al fin despertaste, Daisuke. — Le decía su padre.
El chico se sorprende un poco al ver como toda su familia voltea a verlo con determinación luego de apagar la televisión.
— Ven, tenemos que hablar contigo.
Daisuke no puede evitar fruncir el ceño. Era obvio de lo que querían hablarle. Sin más, el chico obedece luego de suspirar. Tranquilamente se sienta al lado de su hermana, Jun, quien se limitaba a observar el suelo.
— No recuerdo haberte dado el permiso para ponerte tatuajes. — Le reclamaba su padre.
— Esto es… — respondía mientras ocultaba la enorme marca, misma que tenía Hikari. — … no se como la obtuve, la tengo desde la ultima vez que regrese del mundo digital.
— Como que no sabes
— Es la verdad, no lo se. — Le respondía cortantemente.
El padre del chico suspira y la madre se apresura a reclamarle.
— No le hables así a tu padre.
— Lo siento.
Hubo un momento de silencio.
— Daisuke, después de hablar con la madre de tu amigo Iori, pensamos que lo mejor es que te apartes de el y de tus demás amigos, y también, de esas criaturas llamadas digimons. — Le hablaba su padre, con franqueza.
— Lo siento, no puedo hacer eso. Si mis amigos y yo nos quedamos con los brazos cruzados, tanto este mundo como el de los digimons podrían desaparecer.
— ¡Basta ya de tonterías!
— ¡No son tonterías! ¡¿Crees que esto es uno de nuestros juegos?! ¡Ustedes mismos vieron como digimons malignos salieron de nuestros ordenadores para atacarme! ¡Ustedes mismos vieron los destrozos que ese ángel maligno ocasiono cuando apareció en la ciudad!
— Nos explicaste que ese ángel era un digimon, pero aun así su simple apariencia me aterra. Siento como si te estuvieras metiendo con algo… — se interrumpe así mismo para tragar saliva. — … con algo muy oculto.
— No importa que sea, nuestro deber como niños elegidos es detenerlo.
Hubo otro momento de silencio, lentamente la madre de Daisuke se levanta y se acerca a su hijo. El niño no hizo gesto alguno tras recibir la bofetada.
— ¡¿POR QUÉ TIENES QUE SER TU DAISUKE?! ¡¿POR QUE TIENE QUE SER MI HIJO QUIEN TENGA QUE CARGAR CON ESA RESPONSABLIDAD?!
— No lo se, las cosas son así, y ya. — Le respondía su hijo, despacio.
— ¡¿Qué quieres que hagamos?! ¡¿Qué que nos quedemos con los brazos cruzados mientras vemos como arriesgas tu vida?! ¡Podrías morir!
— Entonces, cierren los ojos y no vean. — Le respondía con fastidio.
La forma en que Daisuke le respondió a su madre le hizo merecedor de otra bofetada. El ambiente se comenzó a poner mas pesado justo cuando el sonido del timbre suena en el hogar de los Motomiya. Jun rápidamente se levanta a abrir la puerta para escapar de tan pesada situación
— Es Yagami Hikari.
Daisuke rápidamente se levanta para recibir a su amiga. Justo después de darles la espalda a sus padres, este se detiene para esperar a que ellos le objetaran algo. Pero eso no ocurrió.
***
Hikari caminaba tranquilamente por las calles de Odaiba, no había nada que la apartara de sus profundos pensamientos. Había poco tráfico y las calles estaban casi deshabitadas, el hermoso ocaso coloreaba de anaranjado toda la ciudad y el viento acariciaba tiernamente el rostro de la chica. Sin duda, era una tarde agradable.
Tras caminar por un buen rato, se detiene de repente para descubrir la figura de su Tailmon. Ambos se observan fijamente, la mirada determinante de la chica hace que Tailmon entendiera el mensaje.
— Ya veo que quieres estar sola. — Le confirmaba su digimon. — Esta bien.
Y dicho esto, Tailmon se retira.
La chica se lo queda observando por unos momentos. No era que Hikari no quisiera pasar tiempo con su compañero digimon, era más bien el hecho de no molestar a sus amigos luego de que sus digimons regresaran a ser digi-tamas. Si se presentara junto can Tailmon, tal vez haría sentir mal a sus camaradas.
Tras observar como su digimon se alejaba, la chica apresura el paso. Ya era muy tarde y había prometido a sus padres regresar pronto.
Cuando al fin llego a su destino, la casa de Takeru, noto decepcionada que nadie se encontraba en ella. De por si ya se había arriesgado mucho al ir a visitarlo después de que el no había respondido a sus mensajes, así que era de esperarse. Muy probablemente Takeru había salido afuera de la ciudad, donde la señal de las D-Terminal no llegara, posiblemente la casa de su abuela.
Podría subir unos cuantos pisos del edificio para buscar a su amiga Miyako, pero no quería meterla en problemas con sus padres quienes, dado las últimas circunstancias, le habían prohibido ver a sus amigos.
La casa de Ken estaba muy lejos, sus opciones se habían acabado.
Pero no podía esperar ni un minuto mas, tenía que desaguarse, tenía que hablarle a alguien de las sensaciones que había estado sintiendo hace un par de días, pero sobre todo, tenia que hablar de lo que había presenciado esa mañana. Entonces, pensó en Daisuke, que no vivía muy lejos de aquel lugar. Aunque el nunca ha estado en "el mar de las tinieblas" el como su amigo podría escucharla, además se había vuelto mas maduro como ella pudo comprobar la ultima vez que estuvieron en el mundo digital.
Era arriesgado ir a verlo, pues tampoco había tenido noticias de el. Probablemente sus padres habían hecho lo mismo que los de Miyako e Iori.
Tras pensarlo varias veces, al fin tomo su decisión.
***
— Perdón, creo que vine en un mal momento. — Se disculpaba Hikari con Daisuke.
— No te preocupes. — Le decía Daisuke mostrándole una débil sonrisa.
Ambos se encontraban en el balcón de la habitación de Daisuke, observando como el sol se ocultaba.
— ¿Puedes creerlo? — Decía sorpresivamente el chico — Hace unos momentos mis padres me pidieron que me alejara de todos ustedes.
La niña baja la mirada.
— Solo están preocupados por ti Daisuke, eso hace una familia.
Hikari salta un poco del susto tras escuchar azotar la mano de Daisuke en la pared.
— ¡Aun así, no puedo permitir que ellos interfieran!
La chica observa un poco sorprendida a su amigo, Daisuke inmediatamente lo nota.
— Lo siento.
— Esta bien, Daisuke.
Silencio nuevamente. Los dos niños miran al cielo para descubrir la hermosa luna llena que acaba de de hacerse notar.
Hikari se muerde el labio y traja saliva antes de hablar.
— Quiero contarte algo que me ha estado pasando.
Daisuke voltea a ver a su amiga. La chica comenzó a hablar sin apartar sus ojos de la hermosa luna.
— Desde pequeña, siempre he sentido la presencia de alguien, alguien que en las sombras me ha estado llamando desde que fui elegida para salvar al mundo digital. Hubo momentos en los que me resignaba ser llevada por aquella entidad, pero mi hermano, y mis padres me daban fuerzas para continuar
El viento sopla suavemente en el rostro de los niños justo antes de que Hikari continuara.
— Poco después de que comenzáramos a luchar contra el emperador de los digimons, no pudo aguantar más, y tuve que dejarme arrastrar para que me llevaran aquel otro mundo.
— ¿Aquel otro mundo? — Repetía Daisuke, extrañado.
— Tu ya has oído hablar de el, he incluso lo haz visto,
Entonces, Daisuke recuerda la batalla que sus digimons tuvieron contra Demon en la colina de la luz.
— "El mar de las tinieblas"
Hikari asiente tras escuchar a su amigo.
— Miyako me había enseñado a apartarme de aquel mundo, pero, últimamente aquella entidad me ha estado llamando con más fuerza que antes.
Daisuke mira con preocupación a la chica.
— ¿Crees que esto tenga algo que ver con los ángeles caídos?
— Si. — Decía la chica casi tartamudeando. No tengo fundamentos para comprobarlo, pero estoy segura de que así es.
Los ojos de Hikari comienza a humedecerse, lo suficiente para dejar salir una delgada lagrima.
— Tengo miedo de que me lleven otra vez, por que se que si lo logran, esta vez no podre salir nunca de allí. — La chica al fin deja de mirar a la luna y baja la mirada para entregarse a su llanto. — Fue este miedo el que me hizo dudar de nuestra misión como elegidos cuando recorríamos la zona Kernell, después de la supuesta muerte de nuestros amigos.
Daisuke al fin entiende la actitud que Hikari presento en aquel momento.
— No lo permitas. No dejes que te lleven.
Hikari se pone de espaldas contra la pared y lentamente arrastra su cuerpo hasta quedar sentada en el suelo.
Daisuke no tarda en hacer lo mismo, quedando al lado de su amiga, para así consolarla.
— Ya… tranquila. — Le dice con ternura. — No se como, pero todos estaremos a tu lado para evitar que eso pase.
Daisuke abraza de lado su amiga con su brazo sano, a lo que la chica responde inmediatamente recostando su cabeza sobre el hombro del chico, lo que hizo que Daisuke se sonrojara.
Así se la pasaron por un buen rato, sin decir ni hacer absolutamente nada.
Daisuke voltea a ver a su amiga, pero no sabe que responderle. Hikari lo nota y sin tomarle importancia le lanza una sonrisa al chico para luego volver a acorrucarse en su hombro.
— No es necesario que digas algo.
Y lentamente, ambos se levantan. Una vez que ambos quedan frente a frente la chica le lanza otra sonrisa a su amigo.
— Ya me desahogue, muchas gracias Daisuke. — Le decía alegre.
El chico se sonroja y desvía su mirada de los ojos de Hikari mientras se rascaba el cabeza muy apenado.
— Si, cuando quieras Hikari.
La mirada sorpresiva de Hikari hace que Daisuke reaccione de inmediato.
— ¿Qué pasa?
— Esa marca que tienes en el brazo. — Le respondía boquiabierta. — Es la misma que tengo yo.
Rápidamente, Hikari se descubre el brazo derecho para descubrir la misma marca que Daisuke tenia tatuada. El chico mira sorprendido.
***
Mundo Digital, Dark Area
El tamer legendario descansaba sobre el lomo de su digimon que volaba justo por encima del oscuro mar. La neblina opacaba todo a su alrededor, y el frio era casi congelante.
El chico mira su digivaice nuevamente, para descubrir la imagen de Beelzebumon. ¿Qué hacia un digimon como el en esta dimensión?
Tenia que descubrirlo.
***
Odaiba, Japón
Hikari no pudo evitar salir al balcón de su casa para observar la hermosa luna que había visto con Daisuke ese día.
La chica había acordado con Daisuke reunirse con los demás elegidos mañana, muy probablemente alguno de ellos también tenían la marca. Por el momento, la razón del por que ellos la tenían continuaba siendo un misterio.
Una extraña sensación asecha a niña. La oscuridad nuevamente la estaba invadiendo. Pero a diferencia de las otras veces, esta no la llenaba de angustia ni temor. Por el contrario, esa oscuridad la llenaba de paz interior y tranquilidad. Era como si aquel maligno que la llamaba, hubiera sido reemplazado por alguien bondadoso.
Hikari saca su digivaice del bolsillo, y se lo lleva al pecho para sostenerlo.
"Esta sensación es casi placentera."
Se decía Hikari a si misma.
"Pero no importa de quien se trate, prometí nunca mas dejarme arrastrar por la oscuridad"
— Hikar...i — La llamaba su Madre. — Entra, es hora de cambiarte el vendaje.
— Si. —Respondía la niña, apenas consciente. — Gracias mamá, ya voy.
Y justo cuando Hikari voltea, la imagen de un niño cubierto en oscuridad la paraliza. Sin darse cuenta, deja caer su digivaice al observar hipnotizada el rostro del niño.
El sonido del digivaice al caer la hace entrar en razón. Y cuando vuelve a mirar, el niño había desaparecido.
Hikari se queda boquiabierta, mientras sentía como una gota de sudo escurría por su cara.
— ¿Quién era el?
CONTINUARA…
