Bueno esta vez no tarde tanto en actualizar por falta de imaginación, por falta de ánimos ni nada por el estilo sino mas bien por falta de tiempo, en estas fechas festivas he estado ocupada con la familia y con una familia que ni siquiera sabía que tenía, apenas hoy tuve tiempo para mi solita y escribir para poder actualizar todos los fic´s que tengo pendientes. Sin más explicaciones aquí está el fin del fic "El secreto de la caja"

REGRESAMOS A CASA

Ya era de día en aquella posada donde el equipo de artistas pasaron la noche después de su misión de matanza, en este caso, Deidara y Sasori estaban vistiéndose, dispuestos a regresar a la guarida de Akatsuki para poder reportar que su misión había sido un total éxito. Iban caminando por los pasillos, con sus manos entrelazadas.

Atravesaron el jardín, salieron de la posada y esperaron a que la hermana de Sasori llegara, puesto que tenía cerca de media hora de retraso y eso que sabía que su hermano mayor odiaba esperar.

-donde carajos estará Mitzuki- decía molesto el marionetista, mientras Deidara lo veía. No se dieron cuanta de que alguien estaba detrás de ellos, asechando, prediciendo cualquier movimiento, entonces, unos brazos aparecieron por detrás de ellos, uno abrazo el cuello de Deidara y el otro el de Sasori. Entonces se escucho.

-¡¡¡buenos días, pequeños ruidosos!!!- dijo Mitzuki de manera burlona a lo que los otros dos no dijeron nada, solo se sonrojaron de una manera bastante notable, se giraron lentamente, miraron a la muchacha que tenia una graciosa sonrisa y un leve sonrojo en las mejillas.

-¿nos escuchaste?- pregunto Deidara, mientras una gota de sudor le bajaba por la cien.

-todo el que paso por ahí los escucho- comenzó a caminar dejando a los otros dos atrás, quien caminaban a paso lento para poder tener un momento de "privacidad", sin que nada ni nadie los molestara, asta que de repente Mitzuki se detuvo en seco, se giro con una mirada de preocupación y poniendo sus manos en el estomago, los otros dos le miraron extrañados. Su boca se abrió para poder pronunciar unas palabras.

-tengo hambre- a Deidara y Sasori les bajo una enorme gota de la cabeza, caminaron sin darle importancia a lo que la chiquilla había dicho, al pasar a su lado Sasori le dijo –aguanta hasta que lleguemos a la guarida- Mitzuki hizo una cara de gatito y se colgó de la pierna de su hermano, impidiéndole caminar con facilidad, en más de una ocasión estuvo a punto de caer y en todo el camino gritaba algo parecido a "aliméntame" dejando a todos los que podían escuchar aturdidos.

Cuando por fin se pudo visualizar la guarida de los Akatsuki, Mitzuki se levanto y corrió como alma que se lleva el diablo rumbo a la cocina. Sasori se puso detrás de Deidara y lo abrazo por detrás, el artista explosivo lo miro y observo su graciosa expresión de fastidio.

-no se si podre soportarla las veinticuatro horas en mi vida…supongo que me acostumbre a vivir sin ella- Deidara le sonrió y recargándose en su hombro le dijo a manera de consuelo una buena propuesta para su problemita.

-Tal vez Pein le asigne algo que la mantenga ocupada- caminaron, entrando la obscura cueva, aun abrazados, el Akasuna le dijo a su amado que iría a tomar un baño para poder relajarse y se separaron.

Deidara aprovecho para poder ir a hablar con Konan, mientras pasaba por uno de los pasillo le pareció haber visto a Itachi sentado en un rincón, abrazando sus rodillas y diciendo algo que no alcanzo a escuchar.

Llego hasta la habitación de su amiga y sub-líder, toco un par de beses la puerta, golpeando sus nudillos con la madera, la puerta se abrió permitiendo ver a un alegre Konan del otro lado del marco de la puerta.

-Me alegro que ya hayas regresado, Deidara-kun- le dijo la bella mujer de cabellos azulados al verlo, Deidara le sonrió, el también estaba feliz de verla, además de que tenia muchísimas cosas que contarle.

Toda la tarde se la pasaron platicando y dijeron todo lo que tenían que decir de sus respectivas parejas, les agradaba saber que siempre podían contar el uno con el otro. Al ver la hora supieron que era la hora de cenar. Bajaron a la sala y a la primera persona que observaron fue a Mitzuki que estaba viendo la tele muy alegre comiendo palomitas junto a Tobi.

-Mitzuki ¿podemos hablar?- le dijo Konan, la chiquilla se levanto de donde estaba sentada y camino hacia ellos, fueron al comedor que aun estaba solitario. Se disculparon por todo lo que había pasado.

-no se preocupen, Deidara-san, Konan-sama, yo no les guardo rencor, jamás le he dado mi rencor a nadie, no me gustaría que ustedes fueran los primeros- les sonrió y entonces entro Hidan quien interrumpió el momento de paz y de alegría gritando que tenía hambre.

El tiempo pasó, para ser exactos dos meses, las cosas cambiaron mucho, empezando por la relación entre la hermana de Sasori y el artista explosivo. Lo único que no cambio fue la relación entre este y Sasori, y por primera vez en toda su vida Sasori estuvo de acuerdo con su hermana en su teoría del arte.

"el arte es todo aquello que es efímero pero que con el paso del tiempo puede ser eterno,

Lo mismo es con el amor. A veces puede ser muy efímero pero si le prestas atención, si lo cuidas y lo admiras como puedes admirar una bella obra de arte, este amor efímero puede ser eterno y no desaparecer nunca"

-FIN-

Sin nada mas que decir solo les deceo tengan un feliz y prospero año nuevo, y que la navidad se la hayan pasado junto con todas las personas a la que quieren y que Kami les de lo mejor del mundo.

Atte: Saso-chan y Dei-chan