CAPITULO 10

Severus Snape miraba con expectativa el semblante de su alumno favorito, Draco Malfoy, quien tenia el rostro tenso y los ojos grises brillantes por el enojo que comenzaba a apoderarse de él.

El Profesor Snape tuvo que explicar a Malfoy, con la mayor paciencia, los motivos de llevar a Hermione Granger como su pareja de baile. Era costumbre que, en ciertas ceremonias del Colegio, el Premio Anual participaba con mayor importancia que el resto de los alumnos. Por supuesto, ese año habían dos premios anuales: Draco Malfoy y Hermione Granger.

Para el prefecto de Slytherin, el motivo era lo más ridículo que había escuchado. Era inaudito que los estúpidos miembros del Consejo Escolar quisieran obligarlo a ir con una hija de muggles. Severus Snape sabía que Draco no aceptaría tan fácilmente, en primera no estaba en la naturaleza del chico aceptar a una impura como su igual y sobre todo siendo amiga de su aun enemigo, Harry Potter.

- ¡Claro que no!.- Bufó Draco con los puños apretados sobre el escritorio de su Jefe de Casa.- No voy a ir a ningún baile acompañado de esa... bruja.

Severus analizó a su alumno con sus oscuros e intensos ojos negros. Una mueca se dibujó en sus labios mientras tomaba un respiro profundo.

- No hay otro remedio.- dijo finalmente Snape después de unos segundos.- Es parte de las costumbres de este colegio y ambos son Premio Anual, por lo tanto el privilegio de recibir a los miembros del Ministerio es de ustedes, eso conlleva a que ambos sean pareja durante el baile.

- Es injusto... una humillación.- Alegó entre dientes.- Si ellos creen que yo...

Draco guardó repentinamente silencio, tragándose la rabia que estaba consumiéndole. Por mucho que Snape fuera un maestro indulgente con él no debía exponer sus verdaderos pensamientos con referencia al Ministerio.

Intentó por todos los medios posibles, controlar la furia que estaba agitándole. Malfoy no era conocido por su paciencia y sensatez, en realidad era un alumno bastante impulsivo cuando su animo estaba al borde de la ebullición.

Pese a esto, Snape mantenía una grata opinión sobre su mejor alumno e hijo de un buen amigo, Lucius Malfoy. Aunque Lucius era seis años mayor que Severus, siempre habían mantenido relaciones amistosas puesto que los Malfoy estaban unidos a los Snape por el matrimonio de unos parientes en común. Todo esto lo encaminaba a un lazo más estrecho con los Malfoy.

Severus miraba a Draco y creía estar viendo a Lucius cuando tenia la misma edad. Él recordó cuando a sus 11 años llegó a Hogwarts y fue recibido en la Casa de Slytherin por Lucius Malfoy, quien era un prefecto en aquellos tiempos. Desde luego al mes, ambos magos habían logrado acoplarse a pesar de la diferencia de edades. Snape tenia un carácter bastante oscuro y peligroso que a Lucius le fascinaba y tal parecía que Draco también encontraba esa fascinación en su persona porque sabia que el muchacho le admiraba.

Draco se colocó altivo mientras las yemas de sus dedos pulgares e índices se frotaban con fuerza. El chico había permanecido callado por varios segundos y era obvio que tenia que decir algo antes de que su profesor se desesperara pero lo único que le venia a la mente era insultar a los miembros del Ministerio y... a Granger, por supuesto.

- ¿Está pensando no asistir al Baile con la Señorita Granger?.- Interrumpió el mago los pensamientos de Draco.

El chico dirigió su mirada a Snape y dejó de frotar sus dedos.

- ¿Qué pasaría si me niego asistir al Baile con ella?.

- No creo que sea lo recomendable en su caso, Señor Malfoy. Lo mejor en estos días es mantener su buen nombre ante el desconfiado Ministerio que tenemos hoy en día.- Snape levantó una ceja.- Su familia sigue siendo respetable en nuestro país pero por causa de algunos rumores que involucran a su padre algunas personas piensan rechazar su candidatura para un puesto vacante dentro del Cuerpo Mágico de Negocios Internacionales.

- Eso no es posible...- dijo el chico sorprendido.- ¿Por qué no habrían de aceptar mi solicitud?.

Snape sonrió de lado e hizo un movimiento rápido con las manos.

- ¿Es por el asunto de los muggles?.- Preguntó el Slytherin con el ceño fruncido.

- ¿Cree usted que hay algo mas?.

- ¡No pueden ignorar mi solicitud solo porque no me agradan los muggles!.

- Después de la Guerra, el Ministerio ha hecho leyes muy estrictas en cuanto a la discriminación. No van a contratar a alguien que desprecie a los magos de sangre muggle.

Draco estuvo a punto de blasfemar pero se contuvo. Snape lo miraba fijamente con aire pensativo, ya se temía que el muchacho no iba a doblegarse.

- El Sr. Halley, jefe del departamento de Cooperación Mágica Internacional, está complacido con sus capacidades Señor Malfoy y lo considera ideal para el puesto vacante pero hay magos que no piensan igual que él. Usted decidirá si quiere echar su carrera a la basura solo por no asistir a un baile.

- Si yo no asisto con Granger pensaran que soy como mi padre y me negaran cualquier solicitud que yo haga... ¿no es cierto?.- dijo en tono frío.

Snape hizo una mueca confirmando las sospechas de su alumno. El rubio bajó la mirada y respiró profundamente. Ciertamente no era justo la manera en que algunos miembros del Ministerio querían analizarlo y buscarle algún absurdo defecto con tal de que él no se apareciese ahí. Sospechaba que tanto alboroto se debía a Arthur Weasley quien era uno de los miembros destacados y donde seguramente seria el primero en protestar sobre la presencia de un Malfoy dentro del Ministerio.

- No acostumbro opinar sobre las personas, Señor Malfoy pero usted tiene un futuro prometedor en los negocios mágicos internacionales. Estoy seguro que pensará cuidadosamente su posición.

El rubio levantó la mirada al momento en que Snape hablo. Sus ojos grises brillaron extrañamente cuando el mago de cabello oscuro terminó de hablar. Se le formó un nudo en la garganta que le impedía decir alguna otra cosa. Estaba sorprendido y furioso por la mezquina trampa que querían hacerle los del ministerio, en especial ese Arthur Weasley. Estaba muy seguro de que su objetivo era ridiculizarlo ante todos y cerrarle las puertas en el mismo ministerio... pero eso era algo que todavía estaba por verse.

- ¿Hay algo mas que desee decirme Profesor.?.- Preguntó el chico recuperando su habitual compostura.

- Es todo, Sr. Malfoy. Puede usted retirarse.

Draco hizo una ceremonial inclinación como despedida y se marchó. Al estar fuera de la oficina del Profesor Snape, apretó con mucha fuerza sus puños para evitar dar un golpe a la pared. Estaba sofocándose y tuvo que caminar apresuradamente para salir de las mazmorras antes de que perdiera decididamente el control.

Estaba casi a punto de explotar y era probable que le diera alguna patada a cualquier mago que se le atravesase en su camino. No estaba de humor para que alguien le dirigiera la palabra, en esos momentos estaba mas preocupado por la postura en la que se encontraba.

Si no asistía a ese baile, los cretinos del ministerio creerían que él discriminaba a los hijos de muggles por lo que desaprobarían su solicitud de empleo y se encargarían de desacreditarlo. Tal parecía que querían orillarlo a salir del país tal como lo había hecho su padre.

Ninguno de los alumnos que caminaban por los pasillos de las mazmorras intentó cruzarse con Malfoy. Sus ojos grises estaban chispeando llenos de ira y con una mueca tan desagradable que amenazaba silenciosamente a quien le viera.

Se preguntaba si Granger también había sido informada y como habría tomado la noticia. En cierta forma, podría decirse que la daba gracia imaginarse sobre lo que diría la Gryffindor y pensaba que talvez seria divertido ir con ella. No era que le agradase ir con Granger, simplemente tenia un sentido de la diversión bastante retorcido. ¿qué mejor que opacarla frente a todos?. Ella no era nada a su lado, inclusive estaría haciéndole un favor en ser su pareja de baile. Lo único que no le gustaba era imaginarse las burlas de los chicos de Slytherin pero eso era algo que podía solucionarlo.

Draco sonrió lleno de malignidad y con el porte altanero caminó hacia las afueras de las mazmorras.



*-*-*-*-*-*-*

La Profesora McGonagall miraba con preocupación a la mejor alumna de Gryffindor. Hermione Granger tenia el rostro pálido y la boca entreabierta. Tuvo que sentarse inmediatamente para evitar que sus piernas le traicionaran y fuera caer directamente al suelo.

- ¿Esta usted bien, Señorita Granger?.- preguntó la profesora con una mínima alteración en su voz.

La chica parpadeó algunas veces antes de asentar con la cabeza. La Profesora miró con intranquilidad a la bruja.

- Entonces ha entendido perfectamente lo que cabo de decirle.

Hermione miró a la profesora con un cierto halo de angustia. ¿Como podían hacerle esto los miembros del Consejo?. ¿No se daban cuenta que la obligaban a ir con el chico mas deshonesto y engreído de todo Hogwarts?. ¿Que pasaría con Justin?. ¿Que dirían Harry y Ron al respecto?.

- El Profesor Dumbledore podría hablar con el consejo y explicarles que yo no puedo asistir con él. Tenemos problemas de compatibilidad y en vez representar un buen papel lo echaríamos todo a perder.- dijo Hermione tragando saliva.

- Me temo que también está en la misma posición que yo, Señorita Granger. El Profesor Dumbledore ha aceptado la decisión del Consejo escolar.

Hermione le miró fijo mientras su mente asimilaba la negación a su petición. McGonagall enfrentó la mirada de su alumna favorita con firmeza. En su interior, pensaba que era totalmente injusto que una chica como Hermione fuera a una ceremonia tan importante acompañada del problemático Malfoy. Sin embargo, al igual que Dumbledore, creía que el muchacho tenia un potencial oculto y que se mostraría en el momento adecuado. Hermione Granger era muy lista y ella sabría como manejar la situación,... o al menos en eso confiaban.

- Pero Profesora, yo tengo pareja para el baile.- dijo Hermione en un último intento por convencer a su Jefa de Casa de que no tener que ir con Malfoy.

- Lo siento, Señorita Granger. No tendrá más remedio que rechazar la invitación que le hicieron. El Consejo Escolar fue muy explicito en sus instrucciones. Los Premios Anuales asistirán juntos al Baile y se reunirán con los Miembros del Ministerio en la misma mesa.

El rostro de Hermione se volvió aun mas sombrío, para incomodes de la Profesora. Tenia un ligero temblor por todo el cuerpo y los ojos nublados. Todo cuanto le había dicho la Profesora le estaba punzando en la cabeza y definitivamente estaba desesperada.

- Profesora McGonagall...-dijo Hermione en voz baja.- ¿Usted sabe lo que Draco Malfoy piensa de personas como yo?.

La bruja no pudo esconder su incomodidad ante la pregunta, sabia a que se estaba refiriendo Hermione pero no quería manifestarlo.

- Usted lo sabe, ¿no es cierto?.- Continuó la chica.

Hermione respiró profundamente al decir esto. No deseaba marcharse hasta no ver realizado el ultimo intento por zafarse de esa locura de formar pareja con Draco Malfoy en el Baile de Halloween. McGonagall la miró fijamente, por un instante vaciló en contestarle. Por supuesto que sabia que el joven Slytherin despreciaba a los hijos de muggles y algunas veces había escuchado de los alumnos que daba muestras de ese oscuro sentimiento a Hermione... pero... era un joven sumamente brillante en clases. ¿No habría la posibilidad de que sin la influencia de su padre él pudiese comportarse diferente?.

- Tengo conocimiento de algunas cosas Señorita Granger. Sin embargo, sea lo que piense el Señor Malfoy no será aplicado en esta escuela.

- ¿No puedo hacer nada para evitar ir al Baile con él?.- Pregunto esperanzada.

- Lo siento.

McGonagall la miró un poco apenada pero volvió a recuperar su respetable y seria compostura. Hermione bajó la mirada mientras tomaba una bocanada de aire.

- Tómelo con tranquilidad Señorita Granger. Sea cual fuere su relación con el Señor Malfoy, él no tendrá mas remedio que comportarse como un caballero con usted frente todas las personalidades que nos visitaran.

La chica ya no comentó nada al respecto. En esos momentos le avergonzaba la idea de seguir objetando lo que dijera McGonagall, simplemente ya no había remedio: Ella iría al Baile con Malfoy.

McGonagall hizo unos últimos comentarios y agradeció a Hermione su compresión. La joven salió de la oficina con un enorme nudo en la garganta. Su corazón estaba palpitando con fuerza y las manos le temblaban por debajo de su capa.

¿Porque tenia que ir al baile con Malfoy?. ¿Porque justo cuando lo ultimo que deseaba era estar cerca de él?.

- Ese engreído, mentiroso, demoníaco de Malfoy...- Murmuró.

Comenzó a dar pequeños pasos mientras soltaba el aire a bocanadas. Los nervios estaban casi a punto de explotarle y tenia que encontrar una manera rápida de calmarse antes de que estallara en un llanto sin sentido.

Estaba inquieta. No le agradaba la idea de ir con Malfoy a una ceremonia que ella había estado esperando para consagrarse como futura empleada en el Ministerio. Además deseaba ir con Justin Finch-Fletchley, ¿qué le iría a decir?. Esa misma mañana el Hufflepuff le había pedido ir con él. A ella le agradaba Justin y le avergonzaba tener que devolverse su invitación como pareja.

Se dirigió hacia el campo de Quidditch, donde estarían Harry y Ron entrenando. Tenia que hablar con ellos, desahogarse y pedir algún consejo que pudiera servirle. Por supuesto que ellos se alterarían con la noticia y no creía que dejarían las cosas tan fácilmente. Probablemente harían unas cuantas amenazas a Malfoy, quien despóticamente los ignoraría, pero el solo hecho de sentirse apoyada por sus mejores amigos le hacia sentirse mas tranquila.

Hermione se limpió el rostro con una mano y ensayó una postura que no evidenciara lo incomoda que se encontraba. Si iba a presentarse ante sus amigos tenia que ser con una mejor expresión para no preocuparles demasiado, claro que con Ron eso seria imposible.

A medida que iba acercándose al pórtico que le llevaría hacia el campo de Quidditch comenzó a meditar en Malfoy y en lo que él estaría pensando sobre no tener más opción que ir al baile con ella. Le daba vértigo imaginarse bailando con él, que seguramente seria una emoción muy distinta a cuando bailó con él en sus sueños mientras estaba en el pasado del Slytherin.

Ya habían pasado varias semanas desde que estuvo en la niñez de Draco y algunas veces pensaba en ello. Cuando le tocaba encontrarse con Malfoy en el comedor o en los pasillos de clases se sentía completamente aturdida y avergonzada. No lograba quitarse de la cabeza a la imagen del niño siendo iniciado en la Orden de la Pureza ni aquel abrazo tan intensamente anhelante que le había dado justo antes de aparecerse ambos en el tren.

Draco, por su parte, también pensaba en ese viaje regresivo. Antes no había pensado en la Orden de la Pureza ni en Irina ni en las múltiples historias que le contaba ella para cuando fuera grande. Esbozó una sonrisa cuando recordó una anécdota que había vivido con su institutriz y... su violín. Aquel viejo... violín que había sido regalo de Irina y que su padre le había obligado a abandonar para que pudiera dedicarse mas a sus estudios.

Sin darse cuenta, mientras se concentraba en sus recuerdos, el rostro de Draco había dejado de estar tenso. Sentía una secreta nostalgia al recordar todo eso. Se cuestionó a si mismo porque no había pensando en su antigua institutriz y que habría sido de ella. Con sinceridad, ella había sido de las pocas personas a quienes le había dado su afecto y después de que ella se fue de la Mansión él jamás volvió a mostrar afecto por nada ni por nadie.

Siendo un fin de semana los pasillos no estaban demasiado concurridos. Solo algunos alumnos se paseaban con sus escobas para volar por los alrededores de la escuela, otros llevaban libros y golosinas para compartir en un pequeño día de campo.

Draco y Hermione se encontraron en la esquina de sus respectivos pasillos, lo que señalaba que ambos iban hacían los campos de quidditch. El chico por un instante la miró fijo sin reaccionar debido a su sorpresa de haberse encontrado con ella. Hermione parpadeó unos segundos mientras intentaba esquivar al rubio y seguir su camino pero no pudo hacerlo puesto que Draco le tomó rápidamente de un brazo.

- ¿Huyendo de mi, Granger?.- dijo burlonamente.

- Trato de evitar tu molesta presencia.- Contesto la Gryffindor con una mueca de hastío.

La joven movió su brazo para zafarse de la pálida mano de Draco pero este la apretó un poco mas.

- ¿Qué pasa Malfoy?. ¿Desde cuando no te molesta tocarme?.- Hermione lo miró con sarcasmo.

- Tengo que prepararme sicológicamente antes de compartir un baile contigo en los próximos días. Tengo que disimular mi nausea.

La joven apretó los labios e intentó nuevamente zafarse.

- ¿Sabes?.- Para sorpresa de Hermione, Draco la atrajo un poco y con cierta cautela acercó su boca al oído de ella.- Creo que estará bien ir al baile juntos.- Susurró.

La chica giró su cabeza para mirarlo a los ojos y encontrar una respuesta a lo que acababa de decir.

- Serás mi elfo domestico particular durante el baile.- dijo con una cínica sonrisa.

- ¡Estúpido!.- Exclamó con enojo.

Draco la soltó y comenzó a reír levemente con una cierta postura divertida y maliciosa.

- Si en tu retorcida mente tienes pensado hacerme quedar en ridículo frente a los miembros del Ministerio, estas equivocado Malfoy. No voy a ser una contrincante fácil de vencer.

El chico apoyó su espalda en la pared y se cruzó de brazos.

- ¿Amenazas?.-dijo clavando con intensidad sus fríos ojos grises.- No te atrevas a pensar que podrás desbancarme del lugar que me corresponde Granger. Una sangre sucia como tú no puede aspirar a mas que ser sirvienta en Mansiones como la mía.

- Algunas veces, Malfoy, creo que eres la persona mas demoníaca y grotesca que he conocido.

- ¿Demoníaco?.- Repitió.- Hace tiempo que no escuchaba ese calificativo en mi persona.

- Demonio...- Susurró Hermione.- Pequeño... demonio... Malfoy.

Draco borró por completo su sonrisa y miró a la chica confundido.

- ¿Algún viejo recuerdo Malfoy?.- dijo Hermione alzando una ceja ante la mirada confusa del muchacho.

- ¿Cómo es que...?.- Draco se alejó de la pared y se acercó un poco a Hermione. ¿Cómo sabia ella que de niño le llamaban "Pequeño Demonio"?.

La chica dio un paso atrás cuando escuchó a unos estudiantes acercarse. El rubio observó con desagrado a los estudiantes que los miraban con cierta curiosidad. Hermione también se sintió incomoda con las miradas por lo que continuó caminando detrás de los estudiantes. Draco quiso detenerla pero no creyó correcto hacerlo delante de ellos, sobre todo por su imagen y reputación.

Hermione respiró profundamente cuando se encontró a unos pasos de los campos de entrenamiento de quidditch. Ron se encontraba descansado en unas bancas mientras el resto estaba en grupos platicando. El pelirrojo al ver a su amiga le sonrió pero dejó de hacerlo cuando notó la seriedad de ésta.

- ¿Que sucede?.- Preguntó Ron estirando las piernas.

- McGonagall acaba de darme la noticia de que estaré junto a los Miembros del Ministerio en el Baile de Halloween.

- ¡Eso es estupendo Hermione!. ¿No deberías alegrarte?.

- Y con Malfoy...- Puntualizó con nerviosismo.

Los ojos azules del Guardián se abrieron sorprendidos mientras intentaba asimilar lo que acababa de decir su amiga.

- ¿Malfoy?.

- Él es Premio Anual, al igual que yo. Por lo tanto, vamos a ser pareja durante el baile. El Consejo Escolar así lo sugirió.

- ¡¿QUE?!.

Hermione casi tuvo que contener los gritos de su pelirrojo amigo para evitar llamar la atención de los otros estudiantes que rondaban por ahí. Harry y Ginny se acercaron inmediatamente para averiguar lo que estaba sucediendo. Al escuchar las razones, Harry fue el siguiente en gritar con enojo. Hermione solicitó a Ginny que le ayudara a controlar a los dos jugadores y la pelirroja hizo lo que pudo puesto que estaba tan aturdida como los otros.

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Durante los siguientes días, Hermione tuvo que soportar los continuos lamentos de sus amigos. Lejos de serle un apoyo estaban comenzándole a irritar. Harry y Ron planeaban múltiples maneras de 'accidentar' a Malfoy para que no asistiera al baile lo que hacia que Hermione se escandalizara cada vez que los escuchaba.

Neville se enteró de lo sucedido por las continuas quejas de los dos chicos y se mostró un poco mas paciente con la noticia, lo cual la chica agradeció.

- Vamos Hermione. Nadie se muere por una pierna rota.-dijo Ron con cierta diversión.

Harry asintió con felicidad.

- ¡Pero que cosas dices!. Por supuesto que no harán eso.... si la profesora McGonagall se entera.

- ¿A quien pueden culpar si se cae de las escaleras?.- dijo Harry alzándose de hombros.

A la chica no le quedaba mas remedio que contener las maquiavélicas ideas de sus amigos pero también se anticipaba a lo peor. Por las noches se imaginaba todos los desplantes posibles que haría el Malfoy y buscaba alguna manera inteligente para esquivarlos.

Malfoy estaba mas insoportable que de costumbre y ahora algunos Slytherins le molestaban todo el tiempo que era posible. Sobre todo aguantaba las continuas bromas maliciosas de Blaise Zabini. La Sala Común parecía ser el único lugar donde podía estar en paz y sin las miradas curiosas de algunos alumnos de otras casas que ya estaban enterados de que un Slytherin y una Gryffindor irían al baile de Halloween juntos.

- ¿Por qué tan molesto Draco?. ¡Iras con la chica mas inteligente de Hogwarts!. Una de las pocas con la que podrías sostener una conversación inteligente.- dijo Blaise con diversión.

- Nunca podría mantener una conversación inteligente con ella, solo hablaría de los vulgares muggles.- Draco frunció el ceño.

- ¿Qué dijeron tus padres cuando se enteraron?.

- Mi madre me pidió que no lo hiciera, que me hiciese el enfermo o algo así. Mi padre me dijo que hiciera cuanto pudiera para evitarlo pero que si no había otro remedio siguiera adelante y pusiera el nombre de los Malfoy en alto.

- Es extraño que tu padre diga eso...- dijo Blaise con cierta curiosidad.

- Mi padre dice que hay que llegar a la cima sin importar los medios. Él espera que haga un buen papel en el baile y no pienso defraudarlo.

- Entonces ya te resignaste de que vas a ir con Granger, ¿cierto?.

- No del todo pero estoy pensando en sacarle provecho.- dijo con una ceja alzada.

- Suena interesante... ¿qué vas a hacer?.

- Simplemente hacerme brillar a costa de ella...- El rubio miró a su compañero con cierta malignidad.- Ya lo veras.... pero no deseará haber estado a mi lado...

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LO SIENTO!!!!!!!!!!!!!!!!!...LO SIENTO!!!!!!!!!!!!!!!!!...LO SIENTO!!!!!!!!!!!!!!!!!... se que me atrase muchisisisisisimo pero es que me fue muy dificil poder escribir este capitulo puesto que he estado ocupada todos estos ultimos dias.

Ojala que les haya gustado este capitulo porque la verdad creo que saca mucho a flote la malignidad de Draco. Siento decirles que en este fic no es tan heroe ni romantico-cursi como Draco malfoy de Draconis pero este draco tambien tiene su encanto... por ahora no se ve... pero lo tendra.

Como siempre, les agradesco todos sus reviews y correos, tambien comentarios por mesenger. Les pido por favor que pasen por alto una que otra mala ortografia y que dejen sus respectivos reviews!!!.

Por favor, no olviden dejar un comentario ok?.. No les cuesta mas que un click... jejeje.. y 5 minutitos de su tiempo.

El proximo capitulo tratara del Baile.,.. asi que ya sabran cuales son los planes malvados que tiene el rubio contra la chica... ¿harry y ron tiraran a draco de la escalera?. ¿que sucedera cuando les toque bailar juntos?.

No se pierdan el proximo capitulo y por favor... sean pacientes con el capitulo de Draconis, ok?.. ando trabajando en ello. pero es que he estado super ocupada!!!

un beso!!!...

visiten mi pagina web y mi livejournal.!!

Jaina

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