Notas, Disclaimer y algo que decir:

Hoy es Martes. No domingo. Me atrasé dos días con la historia de estos dos por dos razones

1. La Universidad no me deja hacer nada

2. Escribo otra y última historia sobre Eren y Rivaille

Esta vez si, Nos leemos los domingos.

Juntos leeremos partituras que crearán hermosas y melódicas emociones


Partitura Diez:

Inicio

-Vete a dormir, Eren- dijo Rivaille sentado en el suelo del departamento del chico. El espacio era cálido, tal como lo recordaba.

Ah claro, claro que el chico podía dormir con el músico delante de él apoyando la frente de sus manos luego de haberle confesado que lo amaba.

-Eso va con usted, señor. Mañana tiene una reunión importante con la profesora Hanji- dijo Eren retirando el café de la mesa.

-Me tomaré el día libre, son las tres de la mañana. – dijo Rivaille estirándose y se giró a observar a Eren.

El chico se cohibió de opiniones y fregó los vasos. Sentía como los rígidos ojos del mayor le seguían a todos lados.

-Gracias por compartir un café conmigo. – comentó Eren. –Le buscaré un pijama.

Cuando ya estaba por irse, algo lo detuvo con firmeza. Cuando los ojos esmeraldas buscaron aquello que lo detenía, era la firme mano de Rivaille quien había agarrado su muñeca.

El corazón de Eren comenzó a latir con fuerza.

-Aún falta algo, chico-dijo Rivaille, agudizando la vista para el chico.

El director tomó al menor sin mucha delicadeza y lo besó. Eren era un poco más alto que el peli negro, pero eso no evitó que la fuerza del hombre lo atrajese. El beso era dulce al principio y luego se volvió fogoso. Las lenguas empezaron a jugar y los labios a sentir.

Como si fuera un dulce juego, ambos se acariciaron. Rivaille sintió calidez y necesidad mientras que Eren una llama interna que le hacía delirar.

Un par de músicos que se te tanteaban con cuidado.

Levi se separó un poco de Eren para apagar la luz del recibo, volvió a su lado para seguir besando al menor. Los suaves gemidos no se hicieron esperar.

Minutos más tarde, Rivaille y Eren habían llegado a la habitación del menor.

Levi estaba firme ante su posición y Eren se dejaba llevar. El mayor dejó que Eren se acostara en la cama primero antes de subirse sobre él mientras lo besaba por todos lados. El pelinegro levantó la camisa de Eren para mirar el bonito cuerpo del chico.

Lamia con suavidad el centro de su pecho haciendo gemir al menor. Riaville quiso ver los ojos de Eren y los consiguió acuosos, sonrojado y sin saber a dónde mirar. Estaba extremadamente apenado. Rivaille besó todo su abdomen y buscó sus labios una vez más. Eren acarició el cabello del mayor, pero este arrebató su mano y la tomó con rudeza. Se incorporó sobre Eren para quitarse su camisa. Se descalzó los zapatos y desabotonó su vestimenta azul oscuro dejando ver al menor sus perfectos abdominales.

Eren no podía creer lo que estaba pasando, Rivaille se quitaba la camisa sobre él y besaba su cuerpo con ansias. El chico estaba confundido, pero le gustaba. Claro que le gustaba que Levi lo tocase. La erección de su entrepierna lo delataba. Quiso tomar al pelinegro, acariciarlo. Pero por alguna razón, el mayor respondía con violencia. Rivaille era muy ágil en cuanto a caricias. Tocaba y besaba todo el cuerpo de Eren conociendo su olor y sus sensaciones. El menor empezó a gemir con suavidad.

Rivaille afiló sus ojos y se dirigió a su pantalón sin rodeos.

-Se..Señor- Trató de decir Eren. Rivaille lo miraba con atención mientras seguía besándolo con pasión.

Mordió un costado de su pecho con suavidad haciendo gemir de nuevo a Eren. El menor soltó pequeñas lágrimas y comenzó a temblar. Entonces Rivaille lo

entendió. El menor era virgen.

Besando con menos rudeza y con más suavidad. Era algo tarde para lo que quería hacer, pero estaba asustando a Eren en su primera vez. Besándolo en la boca, buscó a tientas la sabana

- Lamento decepcionarte, Mocoso. Pero tengo sueño, estoy cansado para esto hoy.- susurró la voz de Levi mientras lo besaba con menos fuerza y más calma. Permitió que el menor acariciase su cabello y dejó de besarle para acostarse cerca de él. Eren agradeció el comportamiento del mayor aunque en el fondo deseara más. No estaba listo.

Además de tener sentimientos confusos luego no sabría qué hacer.

-Muévete- ordenó Rivaille para poder acostarse en la cama de Eren. Era honesto consigo mismo. Deseaba mantener relaciones con el chico, se sentía atraído por el menor. Pero estaba confundido, ¿qué sentía por Eren?

Sentía que no debía arruinar nada de aquello.

Pero, honestamente, moría por estar con el menor. Sentía una atracción mordaz por Eren.

El mal humor volvió antes de quedarse dormido. La erección gratuita no es agradable para ningún hombre. Con mucha más determinación y fuerza mental de la que Levi hubiera imaginado, logro evitar saltar sobre el chico para devorarlo.

Es que era un deseo que ardía en su pecho, uno misterioso y adictivo. Sin embargo, Rivaille consiguió una paz que antes no conocía.

-No me des la espalda.- ordenó Levi. Necesitaba mirarlo y pensar. Eren por su lado se alegró de la petición y observaba los filosos ojos del mayor con calidez y amabilidad. Siempre sonrojado. Los ojos esmeraldas de Eren se cruzaban con su cabello

marrón. Los de Rivaille con su cabello negro.

-Tus ojos verdes son molestos-dijo Rivaille mirando seriamente a Eren

-¿Por qué?

-Son muy curiosos y animados.- dijo la penetrante voz de Rivaille mirando fijamente las esmeraldas de Eren.

A su respuesta, el chico sonrió. Esa descripción de sus ojos era extraña, pero podía entender que le perturbaba su mirada al maestro.

Por su parte, el mayor siguió incomodo por aquella situación y porque estaba su hombría deseando al portador de aquellos ojos verdes. Respiró lo más profundo que pudo e ignoró todas las molestias que podría causarles.

-Muchas veces te observaba con odio. Me molestaba esa determinación tuya, esa molestas ganas de aprender y ese tono de voz. Pero sobre todo, odiaba esos ojos verdes tuyos.- dijo Rivaille suspirando mientras detallaba el rostro de Eren.

Gracias a la hora, fue fácil dormirse para ambos.

Al amanecer, Eren despertó sólo en su cama. Puede que todo lo que haya pasado fuera un sueño, pero era un sueño que no lo dejaría respirar por el resto de su vida. Amo tanto a Rivaille que deseo morir feliz justo en ese instante. Al volver a cerrar los ojos, escuchó con estrépito sus ollas en la cocina.

-Maldición...- escuchó suavemente mientras al persona empezaba a recoger un pequeño desastre del suelo de Eren. El ojos verdes se asomó y detalló que la mano izquierda del otro músico se había quemado Levemente.

-¡Señor! ¿Está bien?- dijo Eren corriendo a la cocina a tomarle la mano al profesor. Al ver que era una herida leve, relajó sus hombros.

Rivaille por su lado se sonrojó con violencia

-No soy bueno en la cocina- comentó finalmente, apartando la mano del chico. Al incorporarse del suelo, acarició el cabello que Eren con la mano no afectada -Iré a bañarme, si me disculpas.

Lo primero que hizo al llegar al baño fue meterse en la tina. Palmó un poco la superficie del agua al principio con timidez, luego vio como las burbujas divertidas se asomaban. Rivaille percibió que a su alrededor todo era muy armonioso. Sonrió un poco y vio la ventana

Algo había cambiado a su alrededor. La presencia de colores se hacía inminente.

"¿Sabes lo que es el amor, Levi? Es ver colores a tu alrededor donde antes prácticamente no existían" Decía una voz en su interior. Recordaba esa voz como la primera chica que le había roto el corazón.

Rivaille bufó y se hundió un poco en la Tina. Podría acostumbrarse a ese lugar.

Sintió como Eren se levantaba del sofá. El pelinegro escuchó como colocaba una las piezas más bonitas de Basch "Aire".

Rivaille se relajó mientras tocaba el agua dirigiendo a una ficticia orquesta. Cuando Levi dirigía se sentía increíblemente poderoso y aunque la estrella sin duda era la orquesta, el director podía coordinar y ayudar a que esas pequeñas estrellas brillaran.

Levi enseñaba a cada orquesta de músicos que pasaban por su dirección a escuchar más que a tocar. A escuchar la voz de los instrumentos y la voz de sus corazones

Las estrellas que él miraba cuando era niño, cuando caminaba solo por las calles que eran las mismas brillantes que lo acompañaban a dormir. Esas estrellas que un día vio y que quería alcanzar. Estrellas que vio cuando Erwin le enseñó a tocar el celo.

Lo demás, Rivaille había trabajado arduamente para lograrlo. Tocaba cuatro instrumentos diferentes y componía música hermosa desde hacía 15 años.

La suave música poco a poco fue entristeciendo el corazón de Rivaille. Aunque el maestro admitiese que disfrutaba el poder y las sensaciones de las piezas fuertes, las suaves domaban su coraje y recordaban momentos duros y solitarios por donde había pasado.

Él amaba a la música con todas sus fuerzas pero al mismo tiempo la odiaba con todo su ser.

Rivaille suspiró y miró la ventana. La música continuaba con ritmo sutil y sencillo. El ritmo de la respiración de Eren la noche anterior, o el ritmo de sus irrespetuosas actitudes ante Rivaille.

La música poco a poco fue bajando y se colocó una de Vivaldi.

"Las cuatro estaciones"

El pelo negro con una velocidad increíble del baño. Las preguntas en el rostro de Eren se hicieron visibles mientras el profesor caminaba hacia el cuarto del menor.

-¿No se había tomado el día libre?- preguntó el chico preparando lo que sería un dulce desayuno

-La verdad no, solo la pospuse un poco. -respondía Levi colocándose la ropa de forma abusiva. Salió del cuarto buscando su cartera y demás elementos privados– Debo irme, no puedo desayunar contigo. Y ¿Qué tanto ves?

El joven no podía quitarle la vista al profesor.

-Nada señor- dijo Eren extremadamente sonrojado. Rivaille le quitó importancia y terminó de arreglarse para salir.

Eren no dijo nada, pero pensaba seriamente en que Rivaille era increíblemente hermoso cuando salía del baño. Su cuerpo era perfecto y bien formado. Aunque de baja estatura, la presencia del director era algo increíble. Sumado a su cabello que era perfectamente negro.

Rivaille ejercía sobre Eren una fuerte atracción

-Nos vemos Mocoso, quería tomarme el día libre. Pero es inevitable que vaya a esa reunión.-Dijo Rivaille caminando apresuradamente hacia la salida.

Eren asintió sonrojándose un poco. El pelinegro lo miró inexpresivo y suspiró un poco. Cerró la puerta tras de él.

Rivaille dejó el apartamento de soltero, Bajó las escaleras y se subió a su Nissan última generación. Así que Levi debía llegar lo antes posible a la reunión. Se colocó los lentes de sol y notó el cansancio repentino.

Recordó los ojos de Eren acuosos ante su peligrosa insinuación la noche anterior. Era una visión agradable, ya que el chico sufría por alguna razón.

El dolor era el delirio de Rivaille

"Vamos, vamos. No puedes hacer eso aún, Levi" se decía a sí mismo con ímpetu mientras conducía al instituto. La reunión sería dentro de una hora, así que debía escribir su idea antes que nada.

Pero, en contra de sus pensamientos, bajó nuevamente de su carro.

Por su parte, Eren se había quedado mirando la puerta por donde hacía quince minutos había salido Rivaille. Estaba perplejo por todo lo acontecido y sobre todas las cosas, estaba ruborizado.

El pelinegro parecía decir la verdad sobre su cuerpo ya que tenía piernas firmes, abdomen definido y espalda ejercitada.

El ojiverde recuperó su aliento poco a poco. Cuando estaba cerca de Rivaille, era como si el mayor absorbiera el aire a su alrededor. El chico se despeinó un poco y preparó el ensayo. Ese día ensayaría el violín del Adagio de Bach. Para entrar un poco en ambiente, decidió ponerlo en su reproductor y con 12 o 13 segundos de espera, comenzó un solitario violín.

Las lecciones con Rivaille habían sido bastante duras para Eren, y ahora que tenían un peso curricular y de defensa de legado, sería la muerte para el joven músico.

El mayor tenía un carácter temible y fuerte a la hora de ensayar.

El mayor…

Las solitarias notas del violín del Adagio trajo a Eren recuerdos de la noche anterior; las fogosas caricias del pelinegro, la sensaciones de su piel mientras que él recorría su cuerpo. Había perdido el sentido y le había costado negarse. Tropezó con el sofá. Los afilados ojos de Rivaille le miraban con deseo, le detallaban el rostro, le observaban el alma.

Suspiró. Debía calmarse y concentrarse en tocar su propia música.

"El solo del mes entrante es importante. El título que ha pertenecido al mejor instituto de música superior de Berlín debe continuar en nuestra escuela"

Por más que tocara, le costaba concentrarse. Desafinaba en las notas básicas, o caía por postura. Se cansaba con rapidez o simplemente interrumpía el sonido del violín. ¿Hasta cuándo duraría en aquel estado de estupor por las caricias de un hombre cuyo encuentro era una amenazante figura sobre él?

Alguien tocó la puerta. Al abrirla, el chico consiguió a Rivaille observándolo con curiosidad. El instructor tomó al chico del cuello y lo besó suavemente.

-Novios- dijo el mayor antes de darse la vuelta sin esperar respuesta del chico.

El agua tibia calmaba esas sensaciones, o para ser precisos, las callaba. El líquido corría por su espalda y lo relajaba con violencia. El chico abrió los ojos. eren Habia entrado a la tina luego que Rivaille se fuera por segunda vez.

Imaginó que las gotas de la regadera eran las manos de Levi que acariciaban su cuerpo, y de la nada, se vio rodeado de los delicados y suaves dedos.

El chico se recostó en su bañera e imagino el delineado cuerpo de Rivaille frente a él. El mayor acariciaba sus manos.

Sus ganas se elevaron desde el fondo de la tina, y Eren acarició con deseo los lugares por donde la noche anterior Rivaille había pasado. El chico se estremeció recordando el abdomen del mayor.

¿Cómo había besado a Rivaille? ¿Cómo lo acarició?

Eren gimió de placer, acariciaba bajo el agua el deseo, tratando de sofocarlo. En sus visiones era observado por los gatunos ojos de Rivaille.

"Mocoso"

Los ojos verdes del chico se nublaron con la cúspide de su deseo, para más tarde dejarlo salir con fuerza. El chico se recostó al borde de la bañera y miró el techo. Debía descansar por completo. O no podría tocar absolutamente nada bien para el interescolar.

Olvidó el ensayo y caminó con ritmo pausado a su cama, sintió como el olor de Rivaille se conservaba en las almohadas del chico. Eren sonrió hasta que cayó dormido sin saber cuándo.

Por su parte, Rivaille anotaba aquellas ideas que le dieron en la tina. Sus muchachos representarían la orquesta de cámara y el evento de los solos.

Eren sería su mayor dedicación.

-¿Otra vez obsesionado, Enanin?- preguntó Hanji, sonriendo mientras abrazaba a Rivaille por detrás.

La chica se percató que el profesor hacía una especie de croqui mental en la hoja

-Suéltame, cuatro ojos. Y no soy un obsesionado-respondió Rivaille de una forma casual.

-Oh, es para el interescolar- dijo Hanji sentándose frente al profesor. – Ya tengo algunas piezas en mente con la orquesta.

-Cuatro ojos, tráeme las reglas.- dijo Levi escribiendo sin césar.

-Aún no están- dijo Irvin entrando. Sus ojos azules se detuvieron un momento en el rostro de Rivaille. Las ojeras pronunciadas del mayor eran irregulares a las nueve de la mañana.

"Alguien no durmió bien"

-El evento será en Hanover. Debemos partir pasado mañana, aproximadamente. Rivaille, tu y yo seremos los encargados de apartar las suites para los estudiantes, su comida y su duración.

-¿Cuánto durará ese evento?- preguntó Levi.

-Fin de semana.- dijo Irvin como si fuera lo más obvio del mundo.

"Menudo fastidio"

-No pongas esa cara, Levi- comentó sonriente Hanji.

-Supongo que es Orquesta, Cámara y Solos- dijo Rivaille frotando su mente.

-Así es. Mañana debemos traer las propuestas de las canciones, tenemos dos interpretaciones por día, de cuatro minutos cada una.

-¿Debo arreglar piezas para cuatro minutos?- preguntó Levi, mostrando su enojo en el papel donde habría escrito con tanto esfuerzo.

-Así parece.- dijo Irvin sin inmutarse ante Rivaille

Siempre lo pensaba, y puede que todos los días, pero ¿Siempre Irvin hacía lo que le daba la gana?

El silencio de Rivaille comenzó la reunión de profesores. Las canciones de miles de autores, las partituras que tocar y los instrumentos que probar. Honestamente, Levi no estaba con ellos. Quería dormir y descansar pero esa reunión amarraba a la vida real.

El profesor entonces pensó en Eren y estuvo muy tentado a sonreír. Sin embargo y como siempre, no le fue posible.

-Irvin. Mañana traigo mi propuesta para revisarla. Hoy en verdad necesito descansar.

El rubio director asintió; normalmente no hubiera dejado ir al profesor pero en verdad se veía agotado. El pelinegro tomó sus papeles, caminó hacia su auto, anduvo hasta su casa, abrió, saludó a su gata y caminó a la habitación.

Al igual que Eren, pero unas horas más tarde. El profesor cayó en un profundo sueño.

En aquel papel que enfáticamente había escrito

"Eren para el Solo. Arreglo de Do menor. Puede tener acompañante"

Más abajo citaba:

"Eren lo hará bien. Confío en él"