Primero que nada quería daros las gracias a todos los que leéis mi fic y sobre todo a los que dejáis reviews, soy muy feliz de que os guste esta historia ^^
Al leer tantos reviews me emocioné y quise subirlo mucho antes pero me puse mala así que solamente he podido publicarlo hoy.
Espero que os guste.
Nota: Leed las notas finales
Capítulo 10: Muerte
Seguíamos luchando cuando sentimos unos chacras muy fuertes, miré a mis amigos, ellos estaban tan alarmados como yo, la verdadera batalla todavía no había comenzado. Miramos a nuestro Kakashi y a Yamato, ellos asintieron, sabían la misión que nuestra Hokage nos había encomendado. Desaparecimos en un remolino de hojas para volver a aparecer en el despacho de mi maestra. Ella estaba mirando por la ventana la lucha entre los ninjas de nuestra aldea y los de Akatsuki. Se giró y nos miró fijamente, pude apreciar el dolor y la preocupación en su mirada. Enseguida aparecieron el resto de mis amigos y compañeros, todos teníamos heridas leves, nada serio.
–Haced todo lo que podáis para acabar con ellos. Confío en vosotros y sé que nos salvaréis, que acabaréis con esta maldita guerra.
La fuerza y la confianza que demostraba Tsunade inundó nuestros corazones de valor y confianza en nosotros mismos.
–¡Ganaremos! Aunque perdamos la vida, no dejaremos que ellos acaben con todo aquello a lo que amamos.
Las palabras de mi mejor amigo estaban llenas de determinación y confianza. Lo miré con orgullo, él acababa de actuar como un kage, sin duda se había convertido en un gran hombre. Yo sabía que ganaríamos, éramos especiales, pero no pensé en lo que podríamos perder, no quería ni pensar en que alguno de nosotros desapareciese, de no volver a verlo, me daba demasiado miedo como para si quiera pensarlo.
–Neji, Hinata.
Los primos Hyuga asintieron y activaron sus byakugans, con los años ambos habían conseguido una visión que alcazaba toda la aldea. Se concentraron buscando a los Akatsuki.
–Están todos juntos, van a entrar por el norte – dijo Neji.
Todos nos íbamos a poner en marcha hacia el lugar cuando las palabras de mi amiga de ojos color perla nos detuvieron.
–Madara Uchiha va hacia le barrio Uchiha
Todos nos sorprendimos, miramos a nuestra líder.
–Los Uchiha se ocuparán de él.
Asentimos y desaparecimos en un remolino de hojas. Antes de desaparecer pude ver los ojos de mi maestra, nos miraba como si fuese la última vez que nos iba a ver. Mi corazón se encogió, tenía miedo, miedo de que las cosas no acabasen tan bien como yo quería. Miedo a perderles, miedo a morir, miedo a que las cosas no volviesen a ser como antes, miedo a fallarles a mis amigos.
Fuimos a la puerta norte. Y ahí, entre la multitud de ninjas estaban ellos, eran trece, todos desprendía un gran instinto asesino y sus chacras parecían muy poderosos. Cuando nuestras miradas se encontraron con las suyas fue como si el tiempo se detuviese, tragué con fuerza, apreté los puños, estaba dispuesta a luchar con uñas y dientes. No me rendiría, me esforzaría en protegerles, tenía que hacerlo, si no lo conseguía me moriría por dentro.
Antes de que los golpes entre nosotros y ellos llegasen, apareció Misako junto con Karin, Suigetsu y Juugo. Misa me sonrió de lado, ella estaba preparada para la batalla, junto a sus dos gatos.
Los Akatsuki se sorprendieron de verla con nosotros, sobre todo uno de ellos, un chico joven que reconocí como el compañero de mi amiga cuando la encontramos. Ella lo miró fijamente, sabía que quería convencerlo para que no luchase, no quería hacerle daño.
Uno de ellos invocó a dos osos enormes, Naruto sonrió e invocó a dos sapos también enormes, uno naranja y otro verde, uno llevaba una gran katana y otro una vara. Mi mejor amigo se subió al naranja, su capa blanca con llamas se movía con el viento, los ninjas más viejos lo miraron, tiempo después me enteré de que en ese momento mucho vieron al mismísimo Yondaime. Él comenzó a luchar contra el que había hecho la invocación. Decidí no quedarme atrás y golpeé el suelo para que se separasen, cuando lo conseguí cada uno de mis amigos, yo incluida, nos abalanzamos contra ellos.
Mi contrincante era una mujer, de unos treinta y pocos años, su pelo era negro y sus ojos azules. Ella comenzó a hacer sellos, me preparé para su ataque, dos bolas de fuego aparecieron en sus manos y de ahí comenzaron a salir misiles llameantes, los esquivé con dificultad. Entonces comencé a hacer sellos, unos pinchos hice que unos pinchos saliesen de la tierra, ella los iba esquivando, pero conseguí que uno de ellos le rozase. Saltó y comenzó a hacer sellos, el fuego comenzó a rodearla, pronto me di cuenta de que tenía forma de dragón. Maldecí, y posé mis manos en la tierra, el ataque se dirigía a mí, pero un muro de tierra me protegió, me costó mucho aguantar ese ataque pero lo conseguí, aunque salí propulsada hacia atrás. La mujer aprovechó eso para acercarse a mí a una velocidad sorprendente y atacarme, me dio un puñetazo en el estómago, pero cuando iba a golpearme la cara detuve su golpe. Comenzamos una lucha basada en taijutsu, estábamos muy igualadas, nuestro golpes eran igual de rápidos y precisos, nuestros reflejos también estaban al mismo nivel. Me di cuenta de que de ese modo nuestra batalla no acabaría nunca así que decidí que tendría que vencerla usando mi inteligencia, un genjutsu sería un buen plan pero no podía crearlo mientras evitaba sus ataques. Entonces se me ocurrió, tenía que dejar que me golpease y entonces crearlo, sonreí para mis adentros. Dejé que me diese una patada en el abdomen, entonces creé mi ilusión, ella cayó de lleno. Le hice creer que de repente aparecían muchos ninjas y comenzaban a atacarla, sonreí al ver que ella lanzaba ataques.
–¡Chicas!
Sakura detuvo su historia al oír esa voz, ella y su hija miraron a la persona que corría hacia ellas.
Sasuke seguía en su dojo, estaba sentado con las piernas cruzadas, enfrente suyo habían dos niños y su mejor amigo, Naruto Uzumaki. Los tres escuchaban atentamente al hombre de pelo y ojos negros como el carbón. Él estaba contándoles lo que pasó cuando comenzó la batalla que decidiría el resultado de la guerra.
Entrar a la aldea fue fácil, lo hicimos por los túneles que conducían al barrio Uchiha. Llevamos con nosotros a los anbu de raíz y los dejamos con la técnica de sellado de Sayuri en una de las casas. Supusimos que Madara entrarían por el mismo lugar que nosotros, y no nos equivocamos.
Y ahí estaba, un hombre que nos sacaba más de cincuenta años, aquel que estaba consiguiendo burlar a la muerte, él ya debería haber muerto. Su chacra era el más poderoso que he sentido en mi vida, nosotros estábamos algo intimidados por su presencia, sabíamos que era muy poderoso, nos preocupaba no poder vencerle. Los tres nos pusimos en posición de batalla, él sonrió de lado y nos miró con arrogancia.
–Oh, si es Itachi-kun, tiempo sin verte.
Mi hermano le dirigió una mirada llena de odio, ese hombre era el verdadero asesino de mis padres, aunque de todas formas no era el culpable de sus muertes. Los cuatro activamos nuestro sharingan al mismo tiempo. Esperamos a que él atacase, con una sonrisa prepotente comenzó a hacer sellos e invocó un águila enorme. Itachi y Sayuri me miraron de reojo, sin perder de vista a Madara, era mi turno. Comencé a hacer sellos e invoqué a Shyder, mi serpiente preferida. Me subí encima de ella y juntos atacamos al águila. Mientras tanto los tres Uchiha que quedaban en tierra comenzaron una lucha basada en diferentes ninjutsus. Por fin el animal invocado por nuestro enemigo desapreció, entonces, todavía subido en mi serpiente, ataqué a Madara, salté en el último momento, iba a clavarle mi espada pero él la esquivó en el último momento. Me iba a atacar pero Itachi impidió el ataque usando su propia espada, mientras tanto mi cuñada comenzó a hacer numerosos sellos. Nosotros nos apartamos con tiempo pero la técnica de ella consiguió rozar uno de los brazos de él. Un grito lleno de dolor salió de la garganta del enemigo, su brazo se había vuelto negro. Nos miró con furia, pero en sus ojos ya no estaba el sharingan, ahora en sus tenebrosos ojos brillaba el mangekyo sharingan. Los tres activamos los nuestros antes de que nos afectasen sus ojos, la verdadera batalla acababa de comenzar. Su amateratsu se dirigió hacia nosotros pero usamos los nuestros para contrarrestarlo, pasamos a usar genjutsu. El muy rastrero reprodujo lo que sucedió el día de la masacre de nuestro clan, fue muy duro psicológicamente para Sayuri y para mí, ambos caímos de rodillas. Por suerte mi hermano lo soportó y se deshizo de la ilusión, intentó ayudarnos pero Madara se lo impidió, sé que ellos empezaron una dura batalla en ese momento, la verdad es que duró lo suficiente como para que pudiésemos salir del genjutsu.
Pero por desgracia cuando alzamos la vista vimos a mi hermano, con el mangekyo activado, estaba tirado en el suelo y tosiendo sangre. Nos alarmamos mucho, Sayuri corrió hasta él para ayudarle, yo lleno de odio me lancé contra mi enemigo. Me enfrenté a él, luchamos con las katanas, cuando nos cansamos usamos el sunano. Nada más comenzar a luchar con esa técnica supe que era el final, que todo dependería de como acabase la lucha con nuestros sunanos. Mientras tanto mi hermano estaba siendo curado por mi cuñada, ella lo estaba sanando lo suficiente para que Itachi no se muriese ahí mismo.
Mi batalla contra Madara estaba resultando muy duro, yo estaba agotado, pero saqué fuerzas de donde pude y me seguí enfrentando a él. Sonreí al ver que él también estaba sin fuerzas, nuestros chacras se agotaban, pero ninguno de los dos pararía hasta acabar con el otro.
–Sasuke, ahora.
Me sorprendí mucho al ver al sunano de Sayuri sujetando al de Madara, esa era mi oportunidad, y sin dudarlo, clavé mi katana en el corazón de mi enemigo, acabando de ese modo con su vida.
Al conseguirlo mi susano desapreció y caí al suelo exhausto, antes de perder el conocimiento escuché la voz de Sayuri llamándome y entonces todo se volvió negro.
–Vaya esa sí que fue una batalla dura – habló el mayor de los niños.
El otro asintió, mostrando de este modo que estaba de acuerdo con su hermano. Naruto miró a su mejor amigo, ese día fue muy duro para ambos, aunque después hubo días peores, también mejores, pero los peores aún atormentaban sus mentes.
Sakura y su hija miraban a la mujer que estaba en frente de ambas, la cual no era otra que Ino Yamanaka, llevaba su hermoso pelo rubio unos centímetros pro encima de los hombros, sus ojos seguían tan azules como siempre. Parecía que los años no pasaban en ella, pero si la mirabas bien podías ver pequeñas arrugas en su rostro además de que en sus ojos no quedaba rastro de inocencia.
–¿Qué quieres, cerda?
Ino sonrió de lado ante el nombre que había usado su todavía mejor amiga, y es que aunque pasaran los años la relación entre ellas apenas había cambiado. La niña suspiró, su madre y su tía Ino siempre se hablaban de la misma manera, y además a veces tenían peleas estúpidas.
–La kage os estaba buscando.
–Dile que se espere, le estoy contando la batalla contra Akatsuki.
La rubia se sorprendió por lo que le había dicho su amiga, no pudo evitar admirarla, ella no era capaz de contar todo su pasado, habían cosas demasiado dolorosas.
–De acuerdo, le diré que luego irás a verla.
Besó la frente de la niña, le sonrió con amabilidad y se despidió de su amiga. Ino se pasó una mano por la frente, no había podido evitar pensar en lo que pasó ese día, el día que marcó un antes y un después en su vida. Una lágrima rebelde recorrió el rostro de la mujer.
Sakura miró a su hija, la niña estaba mirando el cielo, esperando a que su madre siguiese con la historia de su pasado. Algunos pensarían que era raro que una niña de diez años se interesara tanto por el pasado de su madre, pero ella quería conocer la historia, quería poder hablar sin miedo a hacerlo sin saber.
Busqué al resto de mis amigos, quería saber si ellos estaban bien, me sentí muy feliz al ver a Naruto peleando en perfectas condiciones. Miré a mi alrededor, algunos enemigos se acercaron a mí, con unos cuantos golpes acabé con ellos. Estaba ocupada intentando encontrar al resto de mis amigos cuando sentí un chacra en mi espalda, me giré justo a tiempo y detuve el ataque de mi enemiga. Maldecí mi suerte, ella había escapado de mi ilusión. Seguimos con nuestra pelea basada en taijutsu, lo cierto es que me estaba resultando agotador, tenía que acabar cuanto antes con esa situación. Entonces en medio de tantos golpes ella cometió un fallo, lo aproveché y le di un puñetazo en el abdomen, le di una patada haciendo que cayese al suelo, me coloqué encima suyo, concentré chacra en mi puño. La miré a los ojos, dudé en si matarla o no, yo nunca había matado a nadie. Apreté los ojos con fuerza, era peligrosa, tenía que acabar con su vida, y con una firmeza d ella que no me creía capaz le di un puñetazo en la cara, provocando su muerte inmediata.
Me levanté del suelo, me sentí aliviada de haber acabado con mi enemiga. Sonreí al ver que Neji había acabado con su enemigo y ayudaba a Hina a acabar con el suyo, que al parecer era algo más fuerte. Por otro lado el equipo Ino-Shika-Cho se había unido y con un excelente trabajo en equipo se encargaban de sus oponentes. Lee peleaba contra le suyo, lo mismo hacían Tenten, Shino y Kiba. Mi corazón dejó de pesar tanto cuando vi que ellos estaban vivos, pero se encogió al recordar que no había visto a Sai. Desesperada busqué a mi amigo, recorrí el lugar de batalla en su búsqueda, en el camino dejé inconsciente a más de un enemigo. Un grito desgarrador se escapó de mi boca al verlo tirado en el suelo, cubierto de sangre y medio muerto.
–¡Sai!
Corrí hacia él, su oponente estaba a su lado, muerto. Me arrodillé al lado de su cuerpo, concentré chacra en las manos e intenté sanarlo, mis ojos se llenaron de lágrimas al ver que el estado de mi amigo era muy grave, demasiado como para que sobreviviese, pero aún sabiendo eso intenté curarlo.
–Déjalo, Sakura.
Lo miré al oírle hablar, tenía los ojos medio cerrados pero en su rostro había dibujada una sonrisa, empecé a llorar con más fuerza al ver esa sonrisa llena de sentimientos.
–Sabes que voy a morir.
–No, no lo harás, yo te curaré.
El negó con la cabeza, intenté calmarme, intenté ser racional, y con un gran dolor en el corazón y en el alma dejé de sanarle.
–Sakura quiero que me hagas un favor.
–Haré lo que sea.
Mi buen amigo sonrió, comenzó a escupir sangre, mi corazón dio un brinco, Sai se estaba muriendo, esa sería la última vez que vería su sonrisa, la última vez que hablaría con él. Tenía que dejar de llorar, la última imagen que él se iba a llevar del mundo no iba a ser mi rostro lleno de lágrimas.
–Cuida de Himeko y dile que la amo, que ella es lo mejor que me ha pasado en la vida
–No te preocupes, lo haré.
Le sonreí, él hizo lo mismo. En ese momento llegó mi mejor amigo, él había acabado ya con la mano derecha de Madara, un tío que invocaba cualquier cosa y que poseía una gran cantidad de chacra.
–¡Sai! - gritó.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas, se arrodilló al otro lado de nuestro amigo.
–Me alegro de haberos conocido – dijo con dificultad.
Nosotros sonreímos en medio de las lágrimas y el dolor, cogimos ambas manos, estaban frías. Y de ese modo la vida de amigo se apagó
Al acabar de hablar Sakura miró a su hija, la niña tenía el rostro lleno de lágrimas, y trataba por todos los medios de evitar derramar más. La mujer de cabellos rosas la abrazó y juntas lloraron.
En un lugar cerca de donde estaban ellas se encontraba Ino, con ella estaban dos niñas, ambas la miraban con curiosidad.
–¿Qué nos quieres decir? - preguntó la mayor de ellas.
La niña que acababa de hablar tenía trece años, sus ojos eran del mismo color que los de su madre, su piel era morena y su cabello castaño, tan liso como el de su progenitora y al igual que esta cuando tenía su edad lo llevaba recogido en una coleta alta.
–Os voy a contar algo que viví, una situación que fue muy dura para mí, algo que aún me duele pero quiero que vosotras sepáis lo que pasó con detalles.
–Te escuchamos – habló la otra niña.
Ella tenía la misma edad que la hija de Sakura, su pelo era rubio como el de su madre con algunos mechones castaños, llevaba el pelo corto, como Ino en esos momentos, sus ojos eran azules, pero eran más oscuros y su piel era blanca, aunque no tanto como la de su madre.
La mujer rubia asintió y miró a sus hijas, respiró hondo y se preparó para hablar.
El día de la batalla contra Akatsuki perdí a dos personas muy importantes para mí, dos hombres a los que yo quería mucho, su muerte me destrozó el corazón.
Me uní con mi equipo para acabar con más rapidez con nuestros enemigos pero después de varios ataques acabamos separándonos. Mi oponente era un hombre de unos cuarenta y tantos, era un renegado de la aldea oculta de la roca. Su poder era inmenso, controlaba la tierra con una maestría que jamás olvidaré. Luché con mucha energía, usé la técnica de confusión y entonces aproveché para inmovilizarlo con las espinas, si se movía mucho ellas oprimirían su cuerpo hasta matarlo, esa técnica siempre ha sido una de mis favoritas. Acabé con un par de mercenarios y busqué a mis amigos, Shikamaru estaba luchando, parecía que no tenía demasiados problemas. Pero Chouji se estaba enfrentando a uno de los Akastukis cuando un mercenario lo atacó por la espalda, el Akatsuki se aprovechó y lo atacó. Un gritó desgarrador salió de mi garganta y corrí hacia mi amigo mientras comenzaba a hacer sellos. Hina y Neji estaban luchando cerca de nosotros y al ver lo que le había pasado a mi amigo corrieron hacia el enemigo, y juntos acabaron con el mercenario, yo me ocupé del Akastuki, su batalla con Chouji había sido dura, estaba débil, por lo que no me costó mucho acabar con su vida, me coloqué en su espalda y le corté el cuello. Sé que os parecerá muy sádico pero estaba furiosa, quería acabar con ese maldito y lo hice. Me arrodillé junto al malherido cuerpo de mi amigo, le habían atravesado el abdomen y el tórax.
No me había falta usar mi chacra médico para saber que él no saldría de ahí, sabía que iba a morir, mis ojos se llenaron de lágrimas, agarré su mano y la apreté con fuerza. Shikamaru acabó con su contrincante y vino con nosotros, él también lloraba, hizo lo mismo que yo y cogió la otra mano de nuestro amigo. Hina me abarzó mientras yo lloraba amargamente, Neji se quedó mirando la escena en silencio.
–Chicos no me olvidéis – habló mi amigo.
Más lágrimas fueron derramadas pro nuestra parte al oír la amable voz de nuestro amigo. Yo quería pasar más tiempo con él cuando todo acabase, como en los viejos tiempo, pero eso no iba a poder ser. Se estaba muriendo.
–Nunca te olvidaremos ¿verdad Ino?
Asentí con fuerza ante lo que acababa de decir Shikamaru. En el rostro de nuestro amigo apareció una sonrisa, que desapreció cuando comenzó toser sangre.
–Ino, evítale el dolor.
Asentí y utilicé una técnica que funcionaba como un sedante quitándole el dolor y el sufrimiento. Y la vida de amigo se apagó como una vela, me aferré a Hinata con fuerza, estaba destrozada, mi alma se había roto por completo, había perdido a uno de mis mejores amigos. La angustia me podía, lloré desesperada en el hombro de mi dulce amiga.
Las hijas de Ino miraron a su madre, y al igual que la hija de Sakura ellas también sintieron la muerte del amigo de su madre. Con ese relato habían sentido el dolor de su progenitora. Las tres se fundieron en un abrazo.
–Este recuerdo me duele mucho pero hoy me he dado cuenta de que debía contároslo.
–Has hecho bien – dijo entre sollozos la mayor de las niñas.
Hay cosas que es mejor compartir con los hijos, porque al contarles tus recuerdos, darles a conocer como te sentiste ante ciertas situaciones te unirá más a ellos. Pero Sakura e Ino les habían contado eso a sus hijas no sólo con ese objetivo, no, ellas iban más allá, ambas no querían que sus hijas se criasen en un mundo de color rosa como ellas. Sus hijas tenían que saber como era el mundo ninja, porque ellas tenían que ser mucho más fuertes que sus madres, porque por desgracia habían nacido en un mundo peor que el de sus progenitoras.
Gracias por leer!
¿Qué os ha parecido?
Sé que a algunos les hubiera gustado leer algo más de acción pero en este fic me he concentrado más en los sentimientos, son más importantes para la historia.
Cuando estaba escribiendo las dos muertes casi lloro, os lo prometo, lo pasé muy mal.
El próximo capítulo será el último de la primera parte de la historia, lo quiero hacer muy largo, no sé cuanto tardaré pero lo subiré lo más pronto que pueda.
En el capítulo siguiente os explicaré como va a ser la segunda parte, la subiré una semana después de subir el último capítulo de "Guerra: El comienzo"
Bueno me voy a contestar vuestros reviews!
Nos leemos ^^
Cuidaos todos =)
