Hola a todos!!!!!
Bueno, pues he vuelto con la conti de mi fic.
He de decir que este ha sido uno de los capítulos que mas me han gustado hasta ahora, porque podría haber mejores. Estoy muy contenta de haber llegado hasta este capitulo que era como una de mis metas en este fic, marca el inicio y el término de una etapa, creo que si leen se darán cuenta de que hablo.
Y bueno, solo espero que les vaya a gustar el capitulo ^^
Capitulo 10: No te perderé.
-La perdí… la perdí para siempre.
Unas lágrimas salían de los ojos azules del rubio, todo había salido pésimo el día de hoy, desde el regreso a Ayumi, hasta la noticia de la boda de Hinata con Gaara ¿Por qué fue tan estúpido y no hizo algo antes? Ahora ya era muy tarde, demasiado… era seguro que Hinata no sentía nada por él si había decidido casarse con el pelirrojo, ya todo estaba perdido.
-¡Mierda! – Se dejó caer de rodillas al suelo golpeándolo con sus puños, los cuales quedaron algo lastimados –. Hinata… ¿Por qué?
En ese momento, y como si no faltara más, comenzó a llover intensamente, acompañando las lágrimas de Naruto, dejándolo empapado en tan solo segundos. Pero él no se movía del lugar, parecía una estatua ahí, solo y triste.
He perdido las ganas de seguir
Buscando una verdad
Cruel destino, lejos te llevó
Sin aviso ni razón
Cada noche te apareces y me ves sonreír
Sé que no es real pero te puedo sentir
El Rubio comenzó a caminar desolado por las calles, sin importarle la lluvia que lo mojaba. Estaba mal.
-¿Por qué fui tan idiota? ¿Por qué tuve que perderte Hinata?
Y las preguntas no dejaban de rondar su cabeza y una y otra vez se reclamaba por ser tan idiota, por haberlo arruinado todo.
Y tú te vas, entre las sombras de ayer
Y tú te vas, no hay nada más que nos pueda salvar.
Los recuerdos, que nunca volverán
Me atraen más a ti
Te he buscado tantas veces no parece haber fin
Solo quiero unos segundos para estar junto a ti
Y tú te vas, entre las sombras de ayer
Y tú te vas, no hay nada más que nos pueda salvar
Ohhh
Cada noche te apareces y me ves sonreír
Solo quiero unos segundos para estar junto a ti
Y tú te vas, entre las sombras de ayer
Y tú te vas, no hay nada más que nos pueda salvar
Si tú no estás, no me puedo salvar.
Siguió caminando hasta llegar al lugar donde había dejado estacionado su auto, se subió a él con la mirada perdida y encendió el motor.
-Toda mi vida es una basura…
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Hinata por su parte, había quedado desconcertada con la mirada de Naruto ¿Por qué la miró de esa forma? Era como si algo en su interior se hubiese roto, pero Hinata no se lo explicaba.
-¿Qué debo hacer? ¿Habré tomado la decisión correcta al aceptar casarme con Gaara-kun? – Se preguntó la ojiperla mientras se dejaba caer de espaldas sobre su cama, vistiendo ya su ropa de dormir.
Dirigió su mano derecha hacia su corazón y lo sintió latir con fuerza al recordar los únicos besos de Naruto, los que la hicieron tan feliz y tan desdichada al mismo tiempo.
-Naruto… ¿Por qué tengo que amarte así? – Ese sentimiento ¿Qué sacaba con casarse con otro si ese sentimiento por Naruto aun seguía ahí, intacto? A pesar de querer olvidarlo… -. ¿Por qué es tan difícil?
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La noche había sido larga y dolorosa para Naruto, había estado tomando como nunca, porque ya nada iba a ser igual en su vida, la había perdido para siempre a ella, a su Hinata.
Y así llegó el día, acompañado de los tenues rayos del sol, las nubes negras en el cielo, y el dolor en los corazones de Naruto y Hinata.
La ojiperla se levantó temprano para irse al trabajo y de paso seguir investigando sobre lo recién descubierto, quería hablar directamente con Shikamaru y así disipar todas sus dudas. Al salir se extrañó de que Naruto aun no estuviese listo, ya era bastante tarde incluso para ella, era el colmo que aun no saliese de casa.
-Este Naruto ¿Cuándo aprenderá? – Se preguntó como si estuviese hablando de un niño al que tuviera que cuidar para que no hiciera travesuras –. Mejor voy a verlo – Golpeó la puerta pero no obtuvo respuesta, la volvió a golpear pero sucedió lo mismo.
Ya al tercer golpe le pareció extraño, así que decidió entrar con la llave que comúnmente Naruto escondía bajo el tapete, por si se le llegaban a perder sus llaves.
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Sasuke ya estaba en la comisaría arreglando algunos asuntos sobre casos de asesinato, muy recientes y todos muy parecidos. Estaba tratando el asunto con una enfadada Sakura que evitaba en lo más posible su mirada, aun no podía olvidar lo del otro día.
-¿Dices que a todos les faltaba algún órgano del cuerpo? – Preguntó el azabache a lo que la pelirrosa solo asintió con el ceño fruncido.
-Se trata de un típico caso de tráfico de órganos supongo yo, aunque no se muy bien cual es el patrón por el cual se guía el asesino, la verdad es que no encuentro conexión entre ninguna de las víctimas – Mientras decía esto cruzó una de sus piernas por encima de la otra y Sasuke se le quedó viendo en ese momento, con cara de idiota.
-Eh… si, tal vez no haya un patrón definido – Desvió su mirada hacia unas plantas, reprochándose lo pervertido que se había vuelto al estar viendo las piernas de Sakura, eso era propio de Naruto, no de él –. Como sea lo más importante ahora es encontrar al responsable de esto.
-Si, ya lo se – Dijo Sakura dando un hondo suspiro –. Pero se ve algo difícil – Se puso de pie dejando la carpeta que tenía en sus manos sobre el escritorio de Sasuke –. Espero que podamos encontrar al culpable.
-Si, yo también.
Sasuke se le quedó viendo mientras ella abandonaba la oficina sin decirle nada acerca de lo del otro día. Parecía como si ya lo hubiese olvidado, o como si nunca hubiese pasado, y eso lo dejó muy frustrado.
-¿Así que a eso quieres jugar? – Dijo mirando la puerta entrecerrada –. Pues entonces atente a las consecuencias.
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Sai había ido como nuevo recadero a dejar un informe al capitán Kakashi, como Tenten aun estaba convaleciente, el comisario había decidido convertirlo en su secretario personal.
-Si no fuera por Sakura ya te habría matado Sasuke Uchiha – Decía muy molesto al entrar en la academia.
Se dirigió a donde estaba la oficina de Kakashi y entró sin golpear la puerta, no era su costumbre ser muy educado.
-Eh, has entrado sin golpear – Lo regañó el peli plateado, mientras aprovechaba de esconder su preciada novela.
-¿y eso que? – Le preguntó el moreno.
-¿Qué tal si estoy haciendo, ejem, algo privado y tú entras así? Para la próxima vez por favor golpea – Dijo mientras se aclaraba la garganta.
-Bueno, yo solo venía a dejar esto – Dejando los informes sobre el escritorio –. Ahora me voy, tengo cuentas que arreglar con el Uchiha bastardo ese.
-Uh, parece que no se llevan muy bien – Bromeó Kakashi. Sai solo le dirigió una mirada que lo dejó helado, así que prefirió quedarse calladito.
Sai salió de la oficina, y se quedó mirando por un momento las instalaciones.
-Bueno, ya que estoy aquí nada pierdo con echar un vistazo antes de irme – Comenzó a caminar por un pasillo.
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Botellas de alcohol tiradas en el piso, todas vacías, eso era lo que había encontrado Hinata al entrar al apartamento del rubio.
Caminó hasta su cuarto y lo encontró tirado boca abajo en la cama, apretando con fuerza otra botella.
-Naruto, cielos – Se le acercó para despertarlo –. Naruto despierta ¿Cómo es posible que estés así?
-¿Hinata… eres tú? – Balbuceaba el rubio, abriendo lentamente sus ojos azules, y demostrando el estado tan lamentable en el que se encontraba.
-Claro que soy yo – Le respondió la ojiperla en tono de regaño -. ¿Qué creías que estabas haciendo? Estás muy borracho Naruto – Le decía mientras lo ayudaba a levantarse para llevarlo a la ducha y que espabilara un poco.
-Perdóname Hinata…
-Que te perdone nada – Le quitó la botella que aun aferraba con su mano derecha –. Deja eso, voy a ayudarte – Comenzaron a caminar hacia el baño -. ¿Por qué te has puesto así?
-Porque… ya estoy harto de todo… ya no quiero seguir con esto… - Respondía débilmente, aun mareado por el efecto del alcohol. Hinata no entendió muy bien sus palabras y se limitó a tratar de despertarlo.
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Al salir a la calle Sakura suspiró con pesadez. Hacer como si nada hubiese pasado no era nada fácil, pero ya estaba harta de reaccionar como él siempre se lo esperaba, era como si Sasuke leyera sus movimientos, y ya no iba a darle en el gusto.
-Muy bien Sakura, deja de pensar en idiotas y mejor ponte a trabajar, es un caso difícil – Se dijo para animarse, y comenzó a caminar hacia el estacionamiento.
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-Es inútil, soy pésima.
Ino se lamentaba en la sala de práctica de tiros, no podía dar en el centro y con suerte le daba a la figura. Siempre había tenido una pésima puntería, pero esperaba mejorar aunque sea un poco esta vez, solo que al parecer su voluntad de hacerlo no era suficiente.
Volvió a tomar la pistola entre sus manos delgadas para volver a obtener el mismo resultado, un tiro que no llegó ni a tocar la mitad de la figura humana a la que debía disparar.
-Oh, maldita sea – Dejó el revolver sobre la plataforma, muy enfadada por su falta de puntería.
-Debes hacerlo de esta forma – Alguien le habló al mismo tiempo que levantaba el arma y disparaba hacia el blanco, dando en el centro perfectamente. Ino se quedó impresionada sin mirar aun al ejecutante de aquel tiro -. ¿Ves? Debes fijar tu vista en el objetivo y así lograrás darle – Él puso el arma entre las manos de la rubia y fue cuando ella lo observó detenidamente.
-"Cielos, ¿Pero quien es? Es muy guapo" – Enseguida sus mejillas tomaron un tono rojizo –. Di-disculpa ¿Cómo te llamas?
-Puedes llamarme Sai – Respondió él, situándose a espaldas de la joven y sosteniendo el arma con sus manos y las de ella a la vez –. Mira con atención el objetivo.
-Ajá – Ella asentía tratando de poner atención en sus palabras y de evitar en lo más posible el sentimiento de vergüenza que estaba sintiendo al tener tan cerca a ese chico.
Según sus instrucciones disparó y si bien no dio en el centro, esta vez lo hizo mucho más cerca que las veces anteriores. Sai se alejó de ella dándole una sonrisa.
-Lo has hecho mejor esta vez.
-Gracias – Le dijo ella con una sonrisa animada, estaba feliz de haber hecho un buen disparo y de haber conocido a alguien tan lindo –. Soy Ino Yamanaka.
-Bueno, yo ya te dije mi nombre – Sai le volvió a sonreír de su forma tan característica –. Debo irme ahora, pero sigue practicando, lo harás bien.
-Hai – La rubia le hizo una especie de saludo militar, llevando una mano a su frente.
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Hinata le llevó una taza de café a Naruto que ya se veía algo más recuperado. Aun tenía el cabello mojado pues Hinata lo había metido bajo la ducha.
-¿Ya estás mejor? – Preguntó sentándose a su lado.
-Si, gracias Hinata, y perdón por hacer que tengas que cuidar de mí como si fuera un niño – Mientras le daba un sorbo a su café.
-No es nada – Le sonrió Hinata con una gotita en su frente.
-Así que vas a casarte con Gaara – Dijo Naruto de pronto. El tema tomó desprevenida a Hinata, no se esperaba que Naruto fuese a sacar algo así tan de repente.
-Así es, vamos a casarnos muy pronto… aunque aun no se cuando – Respondió bajando la mirada, le dolía tener que decirle al hombre que amaba que se casaría con otro.
-¿Y estás feliz por eso?
-¿Eh? – La ojiperla lo miró sin comprender su pregunta, pero de todos modos quiso sonar convincente –. Claro que lo estoy.
-Debes estar muy enamorada de él, Gaara tiene suerte – Naruto volvió a dar un sorbo a su café, mientras el ambiente se tornaba incómodo para ambos, pero más para ella.
-Po supuesto, cuando alguien se casa es porque está realmente enamorado – Decía la ojiperla aun mirando hacia abajo –. Porque… ¿De que sirve casarse si no se quiere a esa persona? Y pues… ya sabes, yo lo quiero mucho.
-¿Pero lo amas? – Las preguntas de Naruto se estaban volviendo en un tono cada vez más demandante, y ahora la miraba directamente esperando una respuesta. Hinata se sentía demasiado incómoda con esa mirada, era como si intentara ver en su interior.
-Si… - Respondió finalmente después de un rato de silencio, aunque sabía bien que mentía.
Naruto volvió a desviar su mirada - ¿Por qué no me lo habías dicho antes? Es decir… que estabas enamorada de él.
-¿Y por que habría de hacerlo? – Le preguntó Hinata ahora ella sosteniendo una profunda mirada que incomodaba a Naruto, pero aun así él la observó.
-Porque somos amigos ¿O no? – Respondió el rubio viéndola fijamente a los ojos.
-Si lo somos… pero tú tampoco me hablaste de Ayumi jamás.
-¿Qué tiene que ver Ayumi en todo esto?
-Todo – Respondió Hinata poniéndose de pie, ya muy molesta porque aun Naruto no entendía nada –. Naruto… ya me voy a la comisaría, tengo algo muy importante que hacer y como te veo mejor entonces ya no tengo nada que hacer aquí.
-Está bien, luego nos vemos.
-Hai – La chica salió del apartamento, y una vez afuera se apoyó de espaldas contra la puerta, dando un suspiro –. Naruto baka, no cabe duda de que eres un idiota.
-Hinata… - Decía Naruto con tristeza aun sentado en el sillón y viendo el sillón vacío de enfrente, donde estaba sentada Hinata, y donde había estado Ayumi –. Ayumi… - Bajó su cabeza -. ¿Qué voy a hacer con mi vida?
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Sasuke estaba sentado bebiendo una taza de café, al terminarla se puso de pie y salió de la oficina. En ese momento vio llegar a Hinata.
-Hinata, pensé que no ibas a venir.
-Tenía que hacerlo ¿Me puedes dar el teléfono de Shikamaru-kun? Quiero hablar con él – Le dijo seriamente.
-De acuerdo – Sacó su celular para buscar el número en la agenda -. ¿Qué hay de Naruto? Lo necesito, se ha presentado un nuevo caso.
-No creo que tenga cabeza para eso – Respondió Hinata entornando los ojos con cierto sarcasmo en su voz, recordando al Naruto borracho de esta mañana. Le molestaba demasiado que hiciera esas cosas, y más porque no entendía por que lo había hecho.
-¿Qué? ¿Se volvió a emborrachar? – Sasuke vio como la ojiperla asentía con la cabeza –. Era de esperarse. Bueno, aquí tengo el número que querías – Justo cuando iba a pasarle el número del abogado Nara llegó el agente Lee corriendo como un loco.
-¡Uchiha-san, han aparecido, esta vez se trata de un asalto a un banco, han tomado rehenes! – Gritó haciendo una pose militar a penas llegó frente al comisario.
-¿Akatsuki? ¿Así tan descuidadamente? – Se quedó impresionado.
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-¡Todos al suelo o disparo! – Gritaba Hidan, miembro de Akatsuki, con un revólver en su mano derecha.
-Deja de hacer escándalo – Le dijo su compañero Kakuzu –. La idea es solo distraer a los policías, pero no tienes que llamar tanto la atención – Mientras se frotaba las sienes con fastidio, teniendo también un arma en su mano derecha.
-Cállate maldito charlatán, aun no te perdono por hacerme trampa el otro día en el juego de póker, además como tú dijiste, solo los estoy distrayendo, ¿A que soy bueno? – Dijo esto luego de disparar junto a una persona aterrada, la bala pasó rozando su cabeza.
-Contigo no se puede – Suspiró Kakuzu.
Los autos de la policía comenzaron a rodear rápidamente el banco central de Konoha, deteniendo el avance del tráfico y de la gente hacia esa zona, pero como siempre estaba rodeado de curiosos. Algunos agentes trataban de mantener el orden alejando a la gente y alegando que se trataba sobre un operativo.
-Salgan con las manos en alto y no les haremos nada – Se escuchó una voz desde afuera del banco, amplificada con un altavoz.
-La fiesta comenzó – Dijo Hidan riendo de forma sádica.
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Al mismo tiempo en otro lugar, cerca de un gran edificio en ruinas, se encontraban algunos autos estacionados, todos ellos eran negros y poseían vidrios polarizados.
-Aquí está la parte del trato – Apareció Itachi, vistiendo ropa y lentes oscuros. Atrás de él había unos tipos que parecían ser guardaespaldas.
-¿Cómo lograste disipar la atención de este lugar? No se ve ni un solo poli cerca – Dijo el extraño sujeto con el cual Itachi hacía su "negocio". Estaba sonriendo con satisfacción.
-Solo hice un pequeño teatro para distraerlos, ninguno de ellos interrumpirá nuestro trato –. Itachi también sonrió, pero de forma oscura y sombría.
-Es una pena que él no haya podido venir.
-Tiene unos asuntos muy importantes que atender en este momento, pero no te preocupes Nagato, yo estoy aquí en su lugar – El joven Uchiha volvió a sonreír mientras dedicaba una mirada a la hermosa joven que acompañaba a Nagato, la cual estaba atrás junto a los guardaespaldas del susodicho. Ella sólo le hizo un desprecio y miró para otro lado, el gesto causó un tanto de gracia al joven.
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-Demonios, ¿Por qué nadie me avisa de cosas tan importantes? – Naruto corría hacia su auto. Se había enterado por la televisión sobre lo ocurrido en el banco central de Konoha, y claro, no quería perderse la acción –. Ese maldito Sasuke, es un egoísta.
Se subió al auto y arrancó a toda prisa para no perderse el espectáculo.
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Desde el interior del banco se podían oír disparos y explosiones a lo loco. Sasuke estaba furioso, no podía contener su rabia, deseaba entrar y patear el trasero de todos esos tipos, pero si lo hacía de frente ellos matarían a toda la gente que aun quedaba, porque por lo que había oído, seguramente ya habrían matado a muchos.
-Maldición – Empuñó su mano.
-Cálmate Sasuke – Le aconsejó Hinata, quien estaba junto a él –. Voy a entrar – Dijo mirando hacia el frente.
-¿Estás loca? Esto es muy peligroso, te matarán.
-Voy a estar bien, entraré por la salida de emergencia – Hinata sonrió amablemente, luego de eso cargó su arma y le quitó el seguro –. Si llega Naruto dile que ya lo he dejado atrás – Dijo antes de partir.
-Demonios, Hinata, ojalá y no te pase nada – Dijo preocupado.
En el interior…
-Kakuzu ya me estoy aburriendo de esta mierda – Decía Hidan mientras disparaba al aire. Había sangre en el piso, y personas tiradas también, pero aun había gente viva, a salvo o heridos. Pateó un escritorio y bufó escandalosamente.
-Deja de hacer teatro Hidan, aun tenemos que estar aquí un rato más, hasta que Itachi acabe el trato con el representante de Shigure, deja de quejarte y de matar a los rehenes, idiota – Lo regañó serio el hombre cuya boca estaba cubierta por un pañuelo.
-Déjame en paz, puto aburrido, Itachi me dijo que podía matar a todos los que quisiera, así que mientras aun queden no tengo otra cosa que hacer – Hidan comenzó a jugar con su arma, haciéndola rodar en su dedo índice. De pronto la detuvo y apuntó a una persona que lo miraba aterrada –. Parece que ganaste el premio mayor amigo.
-P-por favor señor… - Rogaba el hombre de rodillas.
-Adiós – Sentenció con una sonrisa. Solo se oyó un nuevo disparo, mientras una chica escondida detrás de un escritorio se cubría los oídos con ambas manos, temblando de miedo, con los ojos cerrados. Su cabello castaño caía sobre sus hombros, estaba aterrada.
-"Por favor Naruto, ayúdame…" – Pensó la castaña.
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-¡Nos vemos después Hanabi! – Se despidió una chica a las afueras de una universidad.
-¡Si, no olvides la tarea! – Se despidió Hanabi con una sonrisa. Iba saliendo a almorzar, ya eran cerca del medio día y tenías bastante hambre.
Revisó sus bolsillos y con pesadez se dio cuenta de que había olvidado algo importante.
-Ay no, mi celular se quedó en clase – Se dijo molesta, dispuesta a devolverse, pero al darse la vuelta chocó de lleno contra una persona, cayendo al suelo adolorida –. Auch.
-Lo siento señorita ¿Se encuentra bien? – Le preguntó una voz ronca. Hanabi iba a levantarse a maldecir a ese hombre, pero cuando lo vio no pudo evitar el sonrojarse y quedar paralizada.
-E-estoy bien – Actuaba casi como Hinata al jugar con sus dedos. El joven de cabellera roja alborotada y ojos negros le ofreció una mano para ayudarla a ponerse de pie.
-Soy nuevo en la universidad, mi nombre es… Kei Takayama, mucho gusto señorita – Le dijo con una sonrisa. Hanabi estrechó su mano y se puso de pie, muy nerviosa.
-S-soy Hanabi Hyuuga – Respondió ella un tanto sonrojada.
-Hyuuga… - Sonrió él ante el apellido de la joven ojiperla –. Bueno, debo irme, ojalá nos volvamos a ver Hanabi-san – Hizo una leve reverencia y se alejó de ella.
Caminó hasta un lugar solitario y sacó su celular, marcó un número y esperó a que le contestaran.
-¿Qué tal? ¿Ya la tienes Sasori?
-Fue más fácil de lo que pensé, es solo una niñita, esto será pan comido, será mi muñequita muy pronto, Itachi.
-Recuerda sacarle la información que necesitamos, debemos destruir las pruebas que encontró su madre, y una vez que lo hayamos hecho nada nos detendrá – Se le oyó sonreír –. Es una suerte que tu rostro no sea conocido por los medios, así puedes infiltrarte fácilmente en cualquier lugar.
-Si, supongo que es una suerte – Rió sarcástico –. Al menos nadie trata de matarme al verme – Dijo pensando en el hermano de Itachi, que de seguro estaría desando matar a su hermanito del alma.
-Cállate – Se le oyó de mal humor –. Debo colgar, estoy atendiendo "ese" asunto.
-Ok, adiós – La llamada terminó. Sasori rió mirando al cielo –. Hanabi Hyuuga, serás mi nuevo juguete.
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Hinata caminaba sigilosamente por un pasillo, hasta que llegó al lugar donde estaban los dos criminales de Akatsuki, aquellos dos eran Hidan y Kakuzu, los que estaban en la categoría de más peligrosos debido a su violenta forma de ser. La ojiperla se horrorizó al ver la sangre regada por todos lados, a la gente que aun quedaba asustada, temblando del miedo. Tragó saliva, también estaba nerviosa.
-Debo hacer algo – Susurró.
En ese momento Hidan descubrió a la castaña escondida tras el escritorio. La haló de los cabellos para obligarla a verlo.
-¿Acaso estabas escondiéndote de mi? – La tomó violentamente poniendo el arma cerca de su cara -. Pero que linda chica, mira Kakuzu.
-Es verdad - La castaña lloraba asustada. Cuando Hinata la vio no pudo evitar el sorprenderse.
-"¿Ayumi-san…?" – Se preguntó abriendo sus ojos al máximo.
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-¡Sasuke! - El rubio al fin había llegado junto a Sasuke, el cual aun trataba de razonar con los tipos por medio del altavoz, sin obtener resultado.
-Naruto, por fin llegas ¿Qué demonios estabas haciendo? – Le preguntó muy irritado.
-Lo siento, el motor de mi auto falló y tuve que correr – Miró para todos lados -. ¿Dónde está Hinata?
-Ha entrado, dijo que… - Sasuke no alcanzó a terminar su frase cuando vio a Naruto salir corriendo del lugar -. Maldita sea ¡Naruto! - Corrió tras él.
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-"Hinata, Hinata" – Naruto no podía pensar en nada más en ese momento, no podría soportar que a Hinata la fuese a pasar algo, aunque ella no lo amara, aunque ella legase a despreciarlo, si ella moría, él no sabría que hacer.
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-Por favor señor - Rogaba la pobre Ayumi mientras era sostenida por el cabello. Hidan la miraba y se relamía los labios, desando ver correr la sangre de esa hermosa chica.
-Escucha preciosa, se que te verás aun más linda… - Puso su arma contra la sien de Ayumi, dispuesto a disparar a quemarropa –. Cuando la sangre cubra todo tu cuerpo – Rió de forma sádica. Ayumi sentía que ese era su fin, maldita la hora en que se le ocurrió ir a ese banco. Sólo pudo oír un disparo, pero abrió sus ojos y se dio cuenta que la mano de su opresor, la que antes sostenía el revólver, ahora estaba sangrando, mientras el otro sujeto se ponía alerta.
-¡¿Quién mierda ha hecho eso?! – Gritó furioso Hidan, soltando a Ayumi y dejándola caer al suelo -. ¡Sal maldito bastardo! – Agarró su arma con la otra mano y comenzó disparar hacia el supuesto lugar de donde había venido la bala. Hinata apareció desde el extremo contrario y volvió a dispararle, dándole en la pierna derecha esta vez -. ¡Maldita mujer! – Gritó Hidan al verla.
-Estás muerta – Kakuzu comenzó a dispararle, pero Hinata se escondió tras el escritorio agachándose y pegando su cuerpo contra el mueble.
-Hinata… -san… - Murmuró Ayumi sorprendida al verla.
--¡Hija de puta! – Gritó Hidan histérico -. ¡Ven que te mataré y te arrancaré la cabeza! – Ayumi aprovechó su instante de locura para alejarse de ellos y ocultarse junto a unas plantas y a otras personas que veía aterrorizadas la rabieta del asaltante.
-¡Hazlo si puedes! – Hinata volvió a dispararle y a ocultarse simultáneamente, pero esta vez no le dio.
-Señorita policía, no le haremos daño si se entrega por su voluntad – Dijo Kakuzu caminando lentamente -. Pero si lo quiere hacer difícil - Al pasar junto a una joven, la tomó del cabello igual como Hidan había tomado a Ayumi -. Tendré que matar a esta jovencita.
-¡Ah! - Hinata se sintió frustrada y dejó caer su arma al piso, no quería que más personas murieran, y menos si ella podía evitarlo -. Está bien – Salió de su escondite -. Pero por favor suelte a la muchacha, ella no tiene nada que ver en esto.
-Mira a quien tenemos aquí, es nada más y nada menos que la hermosísima Hinata Hyuuga - La reconoció Kakuzu -. Si la mato ahora no tendremos problemas después.
Hidan, quien estaba parado tratando de contener su sangre sonrió al ver que Kakuzu se disponía a matar a esa osada que le había disparado, aunque hubiese preferido hacerlo él. Kakuzu por su parte apuntó a la joven Hyuuga soltando a la chica que tenía de rehén. Hinata cerró sus ojos.
-Muere… - Profirió Kakuzu antes de disparar, pero el disparo no llegó a darle a Hinata, porque antes de eso, se incrustó en el hombro de alguien más -. ¿Qué?
-¿Hinata estás bien? - Preguntó un adolorido Naruto por el impacto de la bala en su hombro derecho, al haber protegido a Hinata con su cuerpo. Ella no lo podía creer, él la había protegido, él estaba herido por su culpa.
-¡Naruto! – Gritó preocupada y saliendo de su estado de shock. Lo abrazó instintivamente.
-Naruto… - Alcanzó a murmurar Ayumi, impresionada por el acto cometido por el rubio.
-Ese maldito Uzumaki - Dijo Hidan con fastidio.
-¡Manos arriba malditos Akatsuki! – Gritó Sasuke apuntando con su arma, en ese momento más oficiales llegaron, todos habían entrado por la puerta de emergencia sin que los dos criminales lo notasen.
Sasuke se sintió impotente al ver a tanta gente sacrificada, sin haber podido hacer nada por ellos, pero no bajó su arma. Le decepcionó no encontrar a Itachi.
-Mierda, nos han acorralado - Dijo Hidan levantando las manos.
Kakuzu hizo lo mismo, pero al hacerlo, habló por un pequeño radar que estaba entre su ropa -. Ahora Deidara.
En ese momento una fuerte explosión distrajo la atención de todos, por lo cual ambos aprovecharon de escapar en medio del humo y la confusión creados.
-¡¿Mierda donde han ido?! – Gritó el comisario enfurecido -. ¡Otra vez se han escapado! – Golpeó el piso con sus puños.
-¿Naruto estás bien? – Le preguntó Hinata. Tenía lágrimas en sus ojos, estaba preocupada por él. Naruto le sonrió cerrando un ojo por el dolor.
-Estoy bien, solo me importa que tú nos hayas sufrido ninguna lesión.
-Estoy bien gracias a ti… - Lo abrazó más fuerte –. Muchas gracias.
-Naruto… - Ayumi lo observó con ambas manos en su pecho, estaba triste, por haber comprendido una verdad, lo que realmente sentía Naruto por Hinata.
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-Y así es como termina el peor día de tu vida… - Decía Tenten apagando el televisor. Había estado todo el santo día en casa, aburridísima, y lo peor era que se había perdido el operativo que acababa de salir en la televisión -. Demonios, yo debería haber estado ahí – Se dijo con fastidio.
Bajó las escaleras de su casa con dificultad. Maldecía la hora en que había sido atropellada, no había sucedido nada emocionante en su vida desde entonces, solo exceptuando el haber conocido al primo de Hinata.
-¿Pero en que tonterías estás pensando Tenten Ama? Tonta, en lugar de estar pensando en hombres, mejor debería hacer algo para no aburrirme, ah ya se, llamaré a Hinata.
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-Naruto es un idiota… - Decía Sasuke en la sala de espera del hospital -. Mira que dejarse alcanzar por una bala.
-No es así – Lo corrigió Hinata -. Él me salvó, si no fuera por él tal vez la que estaría aquí sería yo. Soy una tonta, ¿Cómo pude permitir que sucediera esto? – Se reprochó a su misma mientras una lágrima se asomaba por sus ojos. El flequillo de su cabello lograba cubrir gran parte de esos ojos, pero la lágrima se deslizó hasta su barbilla.
-Hinata… - El Uchiha llegó a conmoverse con su sufrimiento -. No ha sido tu culpa tampoco, solo intentaste salvar a esa chica.
En ese momento se acercó Ayumi a ambos policías. Traía un semblante triste, pero eso se explicaba después de la pesadilla que había vivido.
-Hinata-san… ¿Cómo está Naruto? – Preguntó sin mirar a Sasuke.
-Aun no lo se – Respondió la ojiperla. Sasuke observó a Ayumi en silencio por unos segundos, sintió un extraño dolor en su pecho, ella… la chica que había amado, tanto o más que su mejor amigo, esta ahí.
-Ayumi…
-Sasuke – Ella por fin se dignó a mirarlo -. Cuanto tiempo sin verte, te ves bien – Le dijo sonriendo, pero con algunas lágrimas en sus ojos debido a la preocupación por Naruto.
-Tú también – Le correspondió el gesto el azabache.
Hinata no entendía por que se conocían, y no quiso preguntar por no ser imprudente.
En ese momento sintió que su celular vibraba, lo había dejado en silencio para no molestar en el hospital.
-¿Bueno?
-¿Bueno? ¿Hinata? – Se oyó la voz de su amiga Tenten desde el otro lado.
-¿Sucede algo Tenten-chan?
-No, solo estoy tremendamente aburrida ¿Estás muy ocupada?
-Estoy en el hospital, Naruto-kun sufrió una herida de bala y en este momento se la están extrayendo – Respondió un poco cohibida al observar a Ayumi.
-Ah ya veo, ni modo que te pida que vengas estando así, debes estar muy preocupada por él, se cuanto lo quieres…
-Eso ya no tiene importancia… yo… voy a casarme con Gaara-kun – Le contó. Al oír estas palabras Ayumi se sorprendió disimuladamente, pero trató de no hacer ningún gesto.
-¡¿Qué?! – Gritó Tenten sin poder contener su asombro - ¡¿Me estás hablando en serio?! Es que no lo puedo creer, de verdad no me esperaba esto.
-Ni si quiera yo me lo esperaba – Confesó dando un suspiro. En ese momento el doctor que atendía a Naruto salió para dar aviso del estado del rubio -. Ya está el doctor aquí, luego hablamos.
-Hinata espera… etto… ¿Podrías darme el teléfono de tu primo? – Se le oyó un tanto avergonzada.
-¿Para que? – Preguntó la ojiperla sorprendida.
-Solo hazlo, por favor.
-De acuerdo– Mientras Hinata le dictaba el número de su primo a Tenten, Ayumi y Sasuke ya habían ido a hablar con el doctor.
-¿Cómo está Naruto? – Preguntó la desesperada castaña por saber algo de él.
-Está fuera de peligro, por suerte la bala solo dio en su hombro y no dañó ningún nervio ni vaso sanguíneo, él estará bien en unos pocos días – Respondió el doctor sacándole a más de alguno un suspiro de alivio.
Hinata también había alcanzado a oír que Naruto estaba bien y ya había finalizado su llamada con Tenten, pero cuando iba a preguntar al doctor si podía pasar a ver a Naruto Ayumi se le adelantó. Hinata no pudo rechistar, después de todo, ella era solo su amiga, en cambio Ayumi parecía ser algo más.
-Que tonta eres Hinata Hyuuga – Se dijo a así misma.
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Temari estaba muy contenta, hace unas horas atrás se había enterado de que su hermanito se casaría con Hinata, así que decidió salir de compras para apaciguar tanta emoción, después de todo este era su ultimo día en Konoha, ya mañana estarían de vuelta en Suna preparando la boda.
-Que emoción, tendré que comprar un hermoso vestido para la boda – Se decía caminando por las calles con un par de bolsas en ambas manos -. Esto será grandioso.
Iba tan alegre que no notó cuando un tipo pasó junto a ella y le robó una de sus bolsas. Rápidamente comenzó a seguirlo con sus ojos encendidos de furia.
-¡Espera maldito ladrón, te asesinaré! – Gritaba histérica.
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Hinata estaba saliendo del hospital muy desanimada, de seguro Naruto ni se interesaría en verla. Solo la había salvado porque ese era su deber, nada más que eso, o a lo sumo, porque eran amigos.
Al salir se dio cuenta de que Gaara estaba afuera, apoyando su espalda contra un poste de luz y fumando un cigarrillo, parecía dispuesto a entrar justo antes de verla a ella.
-¿Gaara-kun, que haces aquí? – Preguntó algo sorprendida.
-Vi las noticias en la televisión, dijeron que Naruto salió herido y que tú también estabas ahí, me preocupé por ti, pero también vine a ver a Naruto – Le explicó mirándola fijamente –. Por la expresión de tu cara veo que nada bueno ha sucedido con él – Inquirió algo preocupado, después de todo Naruto también era su amigo, aunque ambos no se hubieran llevado tan bien este ultimo tiempo.
-Él está bien, debe estar con Ayumi-san ahora – Respondió Hinata con desgano -. Pero si quieres puedes ir a verlo – Se esforzó por sonreír y sonar tan normal como siempre, pero le resultaba una difícil tarea.
-Si dices que está bien no lo veo necesario, y no se quien sea esa Ayumi – Le dijo el pelirrojo separándose del poste de luz y quedando frente a su prometida.
-Es su novia – Respondió Hinata en un tono bastante frío, como si estuviese realmente afectada por el tema, y Gaara sabía que era así.
-Ya veo, tampoco tenía idea de que Naruto tuviera novia, pero bueno, bien por él – Dijo esto mirando a Hinata, para ver que expresión ponía, pero ella no hizo nada más que asentir –. Hinata, si quieres podemos ir a cenar, mañana temprano debo regresar a Suna y ya no nos veremos por un tiempo, debo atender los asuntos de la ciudad – Le explicó con una sonrisa.
-De acuerdo – Asintió ella mientras sonreía.
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-No tenía idea de que también estabas ahí – Le dijo Naruto a Ayumi. Ya llevaban un rato hablando, debido a que él estaba consciente.
-No te preocupes, no había manera de que lo supieras – Le sonrió ella -. Naruto… cuando vi que te habían herido… me sentí tan asustada, pensé que ibas a morir… - Decía Ayumi comenzando a soltar unas lágrimas -. Pensé que volvería a perderte.
-Ayumi…
-Naruto, Naruto por favor dame una oportunidad – Le rogó arrojándose a sus brazos -. Se que puedo hacer que me vuelvas a querer, así que por favor… te lo pido…
El rubio no sabía que decir, estaba tan sorprendido como confundido. ¿Confundido por que? ¿Por Hinata? Pero si ella iba a casarse con otro, Hinata ya no tenía ninguna relevancia en su vida, no podía negarse a las demás personas solo por Hinata. Aun cuando salvó su vida no era ella, sino Ayumi la que estaba ahí con él, siempre había sido Ayumi la que estaba con él, incluso aunque hubiera desaparecido.
El rubio sonrió y con las yemas de sus dedos secó las lágrimas de la castaña.
-Ya no llores Ayumi, ya no te dejaré sola – Decía abrazándola más fuerte. La chica solo reaccionó a posar sus labios sobre los del rubio.
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-¡Maldito ladrón de mierda devuelve mis bolsas! – Temari estaba tan histérica y desesperada por recuperar sus bolsas que corrió casi a la velocidad de la luz y en un pestañeo alcanzó al tipo que la miró aterrado. La rubia solo le propinó un par de llaves -básicas en el entrenamiento de policía- y lo dejó tumbad en el suelo -. Eso te pasa por tratar de robar a una oficial.
-Demonios… - Balbuceaba el tipo en el suelo.
-Wow cuanta violencia por parte de una dama – Se escuchó una voz masculina. Temari se dio la vuelta con una vena marcada y al hacerlo sus ojos se posaron en los negros de un hombre de aspecto despreocupado -. ¡Tú! – Lo reconoció enseguida.
-Oh, pero si eres la chica problemática del otro día – Le dijo mientras encendía un cigarrillo y la miraba con una sonrisa un tanto arrogante.
-¿Problemática yo? – Se preguntó Temari con una vena saltada -. Para que sepas, mi nombre es Temari, y no soy ninguna problemática.
-Bueno, no te enfades, Temari – Decía en tono divertido -. Soy Shikamaru, Shikamaru Nara, un placer.
-Hmp, ya debo irme, mañana regreso a Suna y no tengo tiempo que perder – La rubia comenzó a caminar dándole la espalda, aprovechando de quitarle su bolsa al hombre del suelo.
-Espero verte de nuevo – Le dijo Shikamaru una vez que ella ya estuvo alejada, así que no pudo oírlo.
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El tiempo pasa volando como dicen por ahí. Ya habían pasado dos meses desde lo acontecido. Las cosas habían cambiado mucho en todo este tiempo.
Un ejemplo de ello eran Naruto y Ayumi, que ya estaban juntos y supuestamente felices. La verdad era que Ayumi a veces sentía que Naruto era demasiado indiferente con ella, sobre todo a la hora de ver pasar a Hinata, quien lucía radiante este último tiempo.
La ojiperla estaba con todos los preparativos de su boda que ya estaba próxima. La verdad no querían esperar demasiado, ni ella ni Gaara, aunque lo suyo fuese más por la necesidad de alejarse del rubio, ya que le dolía demasiado que él y Ayumi estuvieran juntos. Por otro lado había hablado con Shikamaru sobre el tema de su madre, las cosas eran malas, las pruebas perdidas podían ser un arma definitiva en contra de Akatsuki, pero también en contra de su propia familia.
Sasuke por su parte estaba cada vez más furioso viendo el infantil comportamiento de la pelirrosa, quien solo lo ignoraba mientras trataba de provocarlo, lográndolo la mayoría de las veces. Se retorcía de los celos cada vez que Sakura y Sai estaban juntos, pero su orgullo era demasiado grande.
Sakura y Sai ya tenían más confianza que antes, siempre estaban juntos y hablaban de casi todo. La pelirrosa, a pesar de seguir enamorada de Sasuke, de alguna forma se estaba sintiendo muy atraída por este nuevo pretendiente. Sai por su parte ya le había declarado la guerra al Uchiha.
Gaara había regresado feliz a Suna hace dos mese atrás, estaba muy ocupado para organizar la boda así que dejó todo en manos de su hermana, quien se veía un poco extraña desde que habían regresado de Konoha. Por su lado, Kankuro aun no podía creer que su hermano se hubiera comprometido con Hinata, para él Hinata siempre había sido una chica muy hermosa, simpática, pero inalcanzable debido a lo que todos sabían que ella sentía por Naruto.
Otra persona que se veían realmente feliz era Hanabi, con su nuevo "amigo" al cual veía más allá de eso. Todas sus amigas de la universidad la envidiaban por esto, pero a ella no le importaba mucho lo que decían.
Ino no había dejado de pensar en su extraño y misterioso "entrenador de tiro al blanco" y andaba muy risueña por los pasillos de la academia.
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Al fin el día en que Hinata se iría a Suna llegó, donde tendría que afinar los últimos detalles y poner una fecha específica junto con Gaara. Estaba nerviosa mientras preparaba su maleta y hablaba con Tenten por su celular, sin dejar de realizar lo primero.
-Si, ya lo se pero estoy muy nerviosa – Decía viéndose muy agitada pues al parecer estaba bastante apurada.
-Ay Hina, te juro que te envidio, vas a casarte con un papasote, nada más imagina la noche de bodas – Dijo en tono pícaro, lo que hizo sonrojar de sobremanera a la ojiperla.
-Tenten-chan, no digas eso por favor, que pena – Le reclamó con su rostro encendido -. Además aun no pienso en eso, ni si quiera hemos puesto la fecha definitiva – Decía mientras estiraba un vestido y sostenía el celular apoyándolo entre su cabeza ladeada y su hombro, luego dobló su prenda y la guardó en la maleta cerrándola.
-Si fuera tú estaría ansiosa por casarme con él, no estaría aun pensando en Naruto.
Ante este comentario la ojiperla se sintió triste y bajando su cabeza solo suspiró pesadamente.
-Yo ya no pienso en él. Naruto es muy feliz con su novia y yo no tengo cabida en su vida, así son las cosas y las he aceptado desde hace ya tiempo, ahora debo colgar porque ya es hora de irme, mi vuelo está por salir y estoy atrasada.
-Que te vaya bien Hinata, y disculpa por lo que te dije yo-
-No te preocupes, bye.
La ojiperla terminó su llamada y bajó su maleta de la cama. La tomó del mango y salió del departamento cerrando con llave. Al darse la vuelta pudo ver a Naruto parado frente a ella, al parecer esperaba a Ayumi.
-¿Ya te vas?
-Si, en poco tiempo la fecha de mi boda estará puesta – Le respondió tratando de no mirarlo a los ojos -. Estoy algo atrasada, así que con permiso – Comenzó a caminar para alejarse de él.
-¡Deseo que seas muy feliz! – Le gritó Naruto.
-Lo voy a ser – Dijo ella.
Cuando el ascensor se abrió se vio a Ayumi salir de él. Hinata le sonrió y entró y mientras las puertas se cerraban la vio abrazar a un rubio que parecía ido.
-Naruto, mi amor ¿Qué te pasa? – Le preguntó Ayumi cuando se dio cuenta de la forma en que se encontraba el rubio, como si no estuviese allí, tan indiferente otra vez.
-Nada Ayumi, nada… - Respondió tratando de sonar normal, pero ella podía verlo en sus ojos, ese sentimiento de tristeza mezclado con frustración, con rabia y con deseos de ir tras esa chica de ojos perla, de no dejarla ir.
-Si de verdad la amas… no la dejes ir – Dijo la castaña con todo el dolor de su alma y con la voz resquebrajada.
-¿Eh? – Naruto la miró confundido -. ¿Qué dices Ayumi?
Ayumi levantó su mirada mientras varias lágrimas corrían por sus mejillas, las cuales contrastaban con su sonrisa amable.
-Esto no funciona así, Naruto yo se que tú no me quieres, deseas estar con ella más que nada en este mundo, lo se por la forma en que la miras, la manera en que brillan tus ojos cuando estas cerca de ella… porque aquella vez en el banco no dudaste en salvarla arriesgando tu propia vida.
-Ayumi… - El rubio no sabía que decir, ella tenía toda la razón, él sentía todas esas cosas, pero no quería que Ayumi sufriera por su culpa, ni que Hinata sufriera, aunque eso significara que él sufriera con todo esto -. Por favor perdóname.
-No hay nada que perdonar – Dijo aun soltando lágrimas de dolor -. Porque tú la amas y eso no tiene remedio – Acercó sus manos a el rostro de Naruto, limpiando una pequeña lágrima que se había asomado por su rostro, acariciando luego sus rubios cabellos -. Lo único que no voy a perdonarte es que no luches por ella, lo que de verdad voy a reprocharte es que la estés dejando ir.
-Pero yo… - Fue interrumpido.
-Naruto, no dejes que se vaya, ve y búscala, y dile lo que sientes de una vez, te juro que te apoyaré, así que solo ve – Volvió a pedir amablemente, sonriendo una vez más para ver al rubio asentir y segundos después salir corriendo hacia el ascensor. Cuando Naruto por fin se hubo dio, Ayumi se dejó caer al suelo apoyando su espalda en la pared del pasillo, estallando en un incontrolable llanto -. Te deseo suerte, te amo tanto…
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Hinata ya se encontraba llegando al aeropuerto, el taxi la dejó justo en el lugar preciso. Bajó mientras el chofer sacaba su equipaje del maletero. La ojiperla dio un suspiro mirando hacia atrás, antes de pagar y tomar su maleta dando las gracias al hombre, pero no alcanzó a entrar al aeropuerto cuando sintió que la llamaban.
-¡Hinata!
-¿Naruto? – Se preguntó. Al voltearse pudo ver al rubio, deteniendo su auto justo delante de ella. Lo siguiente que pudo ver fue cuando él se bajó del auto y subiéndola a ella sobre su hombro la obligó a entrar. Hinata no racionó hasta que estuvieron alejados del aeropuerto, era como si de pronto le hubieran dado un golpe en la cabeza y hubiese despertado en otro lugar. Naruto la llevaba a través de la carretera principal de Konoha hacia quien sabe donde.
-¡¿Naruto donde me llevas?! – Gritó exaltándose.
-Las secuestradas no hacen preguntas y tú, estás oficialmente secuestrada Hinata Hyuuga – Le respondió en tono divertido a lo que Hinata abrió una boca como de veinte metros mientras trataba de decir algo, pero no sabía que -. Llegamos señorita rehén – Volvió a decir con el mismo tono de antes. Orilló al automóvil y bajó. El paisaje era una larga carretera y ellos estaban en un lugar bastante solitario y arenoso, donde de vez en cuando pasaban los autos a gran velocidad. También se podían ver algunos cerros a lo lejos.
-¿Este es el camino al país de las olas? – Preguntó la ojiperla mientras bajaba del auto -. ¿Por qué me has traído aquí Naruto? ¿No ves que por tu culpa he perdido mi vuelo? ¿Qué voy a hacer ahora? – Se preguntaba preocupada, pero se exasperó al ver que Naruto no decía nada, él solo la miraba en silencio, con una expresión muy seria en su rostro -. ¿Qué te sucede?
-¡Hinata! – Gritó finalmente decidido – Te traje aquí para decirte… que… ¡No te cases con él!
-¿Qué? – La ojiperla se quedo boquiabierta y desconcertada, no sabía que decir, como reaccionar, ni si quiera a donde mirar. Solo podía sentir que su corazón aceleraba el ritmo desmesuradamente, haciéndola tambalearse por unos segundos -. ¿De que estás hablando?
-Hinata – Naruto esta vez se acercó a ella, acorralándola contra la portezuela cerrada del auto, presionando con fuerza su cuerpo sobre el de ella y poniéndola nerviosa – No te cases con Gaara Hinata, quédate conmigo.
Ahora si que no entendía nada ¿Esto era un sueño?
-¿Qué quieres decir?
Al no encontrar mejores palabras que las más simples y sinceras, Naruto soltó su verdad sin más preámbulos.
-Te amo – Por fin lo había dicho, y se sentí tan satisfecho como Hinata sorprendida. Ella no alcanzó a salir de su asombro cuando sintió los labios que tanto deseaba, los que tanto había soñado, volver a posarse sobre los suyos, volver a besarla con intensidad. Y lo sintió temblar en sus brazos, mientras el beso pasaba de lento a apasionado y ella rodeaba su cuello con ambos brazos.
Continuara…
Avance:
Gaara se entera del "secuestro" de su prometida y decide tomar cartas en el asunto yéndola a buscar personalmente. Naruto y Hinata ya se han declarado y olvidando todo lo demás han decidido escapar por un tiempo para estar juntos. Sakura y Sai comienzan una relación que traerá más de un dolor de cabeza al Uchiha menor, mientras Akatsuki está cada vez más cerca de lograr su cometido: Encontrar las pruebas que dejó la madre de Hinata y Hanabi, y para ello se servirán de los medios más sucios y bajos.
Próximo capitulo: Solo mía.
Ufff larguísimo y con avance
¿Qué creen que vaya a pasar ahora con el Naruhina? ¿Se habrá cumplido o esta malvada autora aun los hará sufrir? Cofcoflaprimeracofcof, bueno, será mejor que esperen para ver xDDD.
Como ven, Ayumi no era tan mala como todos creían y los que tal vez pensaba que era un personaje de relleno, pues la verdad no, como vieron fue fundamental para que Naruto al fin tomara el valor necesario para ir a por Hinata.
Pero no se alarmen, que a esto aun le queda mucha historia, así que solo esperan y verán.
Sin nada más que agregar, a excepción de que acepto todo tipo de sugerencias así como también críticas y demás y darles las gracias a todos lo que leen y comentan y a los que solo leen también. Por ustedes se crea este fic, porque aunque me mate día a día la cabeza pensando en que poner, gracias a sus comentarios me animo a seguir ^^
Bye!!!
