-¡Miren lo que hacen! ¡Ya lograron que Miroku volviera a escupir su café! ¡Y no es necesario que repitan su estúpido lema! ¡Ya lo estoy escuchando hasta en mis pesadillas!-, gritó la chica, esta vez, quedando exhausta.

Pero de repente se escuchó un gritó y un fuerte sonido como de platos quebrándose. Una chica intervino en la escena corriendo como loca y empujando a todo pobre idiota que se interpusiera en su camino. Tenía una enorme y llamativa cabellera castaña oscura y vestía de mesera. Lástima que terminó tropezando con el salpicado de café que dejó Miroku, y cayendo justo sobre él. El joven no halló mejor forma de presentarse que la usual, realizando su ritual de masaje reductivo para zonas posteriores, y recibiendo de propina una sonora cachetada.

-¡Maldito pervertido! ¿Pero quien te crees que eres?-, preguntó indignada la mesera.

-Soy Miroku. Un placer conocerla-

-Oye muchacha, para la próxima fíjate por donde vas-, le reclamó Naraku, el cuál yacía tirado en el suelo por un empujón de la chica.

-¿Y quienes son ustedes? No he visto sus credenciales-, dijo la chica.

-Pues no las necesitamos, las robamos-, respondió el Equipo Idiota al unísono.

-Ten cuidado, son criminales muy peligrosos-, le advirtió Kagome a la chica.

-Bah… Eso no importa-

-¿Y si te digo que rompieron el techo del restaurante?-

-¿Qué? ¡Malditos criminales, engendros mal nacidos! ¡Páguenme el techo o se van de aquí!-, gritó la joven mesera.

-¡Bueno, está bien, está bien! ¡Pagaremos!-, trató de calmarla Kagura. –Kanna, tu billetera.-

-¿Porqué siempre yo…?-, reclamaba la pequeña albina, mientras le pasaba un enorme billete a la mesera.

-¿Creen que soy tonta? ¡Es un billete falso! ¡Además dice "Made in China" y está impreso en papel en blanco y negro!-, reclamó indignada la mesera.

-Detalles…-, le contestó la chica del tomate.

La joven mesera estaba furiosa, y no era precisamente por el hecho de que hubiesen intentado estafarla, sino que porque ella sería quien tendría que pagar todos los gastos. Entonces, sacó algo de su bolsillo.

-Escúchenme bien, trío de inútiles, ya me cansaron de esta estupidez-, decía mientras arrojaba algo al aire. -¡Kirara, ve!-

-¿Tienes Pokémones?-, preguntó una soprendida Kagome.

De la Pokébola salió una pequeña gatita, es decir, una muy pequeña y tierna gatita. Caminó lentamente hacia donde estaba el Equipo Idiota. Kagura la observó detenidamente y definitivamente le pareció una monada.

-Vaya… Supongo que debe ser una broma. No creo que ese gato feo pueda hacernos ni un rasguño-, dijo Naraku, bastante confiado.

-¿Ah, si? ¡Pues bien, Kirara, transfórmate!-

La pequeña e inocente gatita dejó su apariencia corriente y se convirtió en un gatote gigantesco. Era como esos felinos prehistóricos con dientes de sable, y le salían llamas de los pies. Al principio Naraku creyó que se estaba incinerando. Mientras que Kagura… digamos que reaccionó de una forma algo exagerada. Simplemente se desmayó.

-¡Kirara, usa embestida!-, ordenó la chica a su Pokémon, el cual mandó a volar al Equipo Idiota por el mismo hoyo que ellos hicieron en el techo.

-¡Guau, eso fue espectacular! ¿Eres entrenadora Pokémon?-, preguntó aún más interesada Kagome.

-Digamos que media jornada-, respondió la chica. Pero luego se escucharon unos gritos provenientes de la cocina. -¡Ah! Es mi jefe. Perdonen la interrupción, debo volver al trabajo-, prosiguió la chica, para luego desaparecer por la puerta de servicio.

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Kagome, Miroku e InuYasha salieron finalmente del local, aunque la chica seguía algo preocupada por la mesera, la cual tendría que pagar los gastos ocasionados por el Equipo Idiota. Pero sus pensamientos se borraron de súbito cuando la chica tropezó con una bicicleta, la cual quedó totalmente destrozada. Créanlo o no, las pompas de Kagome son lo bastante grandes para ocasionar serios daños. En eso, la mesera había terminado su turno e iba saliendo del local.

-¡Aaaahhh! ¡Mi bicicleta! ¿Quién diablos hizo esto?-, preguntó muy exaltada la chica.

Ninguno de los presentes dudó siquiera un segundo en apuntar a Kagome con tal de quitarse la culpa. La culpable quedó al descubierto.

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Buenas... O malas... Este ha sido otro "emocionante" episodio de "PokéYasha". El trasero de Kagome destruyó la bici de la misteriosa moza. ¿Cómo reaccionará frente a esto? ¿Será Kagome capaz de salir ilesa? ¿Podrá InuYasha tener un poco más de protagonismo? Mejor aguántense y véanlo en el próximo capítulo, en donde los chicos tomarán una importante decisión... ¡Y dejen reviews!