Hola a todos queridos lectores, me alegra el tener todavía su atención o al menos de unos cuantos. Perdonen por la demora del capi, tuve un problema que me ha dejado deprimida las últimas dos semanas: mi gato se extravió. No ha vuelto desde ese lapso, lo he buscado por todos lados y nada. Ahora me queda la resignación. En fin, espero que ustedes estén bien y disfruten de este nuevo capítulo. Saludos a todos.

Capítulo 10

Pequeños shinnobis

Tanto Kiba como Shino creyeron que se demorarían menos al vencer al grupo de ninjas renegados que los habían atacado, sin embargo el laboratorio entró en un estado de caos cuando se dio aviso que los niños habían escapado junto con unas kunoichis. Ahora la misión de ambos ninjas era impedir que aquellos a quienes sus captores enviaron a perseguirlos, los encontrarán. Como bien auguró Hinata, pudieron quitar las máscaras de algunos una vez que los derrotaron y darse cuenta que eran los mismos hombres que buscaban al creerse que eran desaparecidos de la Cuarta Guerra.

- "Maldición, son demasiados."- soltó Kiba molesto mientras trataba de evitar que alguno de ellos escapara de ese lugar.

Shino atacaba con sus insectos en silencio, inmutable en sus movimientos y preciso en sus ataques. Todos se lanzaban sobre él creyendo que lo tomarían por sorpresa ya que aparentaba tener la guardia baja, una vez que los tenía lo suficientemente cerca, un enjambre de insectos explotaba justo en sus caras dejándolos fuera de combate irremediablemente. Kiba se pegó a él para seguir repeliendo a los enemigos.

- "A este paso nos quedaremos sin chakra, sólo espero que Hinata y Sakura se hayan llevado a esos mocosos lejos de aquí."- comentó Kiba.

- "Aún así debemos aguantar un poco más, podremos vencer a este grupo seguramente."- Shino ya tenía más insectos listos para atacar en cualquier momento.

- "Y si hay más hombres ¿qué haremos? ¿quedarnos como tontos hasta que nos vuelvan a atrapar?"- se quejó su compañero seguido del ladrido de aprobación de su perro. Hombre y bestia tenían los mismos pensamientos de pesimismo.

Shino no supo cómo responder, Kiba tenía la razón en sus temores, sin embargo él no tenía intención alguna de que esos hombres siguieran a las chicas, estaba seguro que ellas podían defenderse por sí mismas; el verdadero problema lo representaban los niños, eran tantos ninjas que con un sólo descuido atraparían a los pequeños de nueva cuenta y entonces todo sería en vano.

Su breve charla se vio interrumpida abruptamente por la llegada de más enemigos de los que podían manejar. Ambos lo sabían, sus posibilidades de ganar se veían cada vez más reducidas debido al enorme gasto de chakra que ya habían realizado los dos en sus diferentes estilos de jutsus, sin embargo tenían que dejar de lado el cansancio y seguir en pie de lucha no importando qué. Sus primeros esfuerzos resultaron exitosos al dejar a un grupo de shinobis sin posibilidades de seguir peleando, pero sólo eran unos pocos de los que se abalanzaron contra ellos y todo parecía haber acabado. Shino fue el primero en darse cuenta de ello al ver que sus insectos caían uno a uno debido a la falta de chakra o por lo menos eso pensó en un inicio hasta que volteó a ver Kiba y Akamaru, quienes ya estaban tendidos en el suelo sin fuerzas de un momento a otro.

- "Un aroma muy fuerte viene hacía acá… Sh… Shino… Trata de… de cubrir tu nariz."- aconsejó el ninja debilitado a su compañero, quien no parecía darse cuenta del todo aun del peligro que se aproximaba.

- "¿De qué peligro hablas Kiba? ¿Vienen más enemigos?"

- "No… no… lo sé… sólo sé que… mi nariz y la de Akamaru no soportan ya ese olor. Me estoy…"- repentinamente Kiba cayó rendido antes de terminar lo que tenía que decir con Akamaru a su lado.

Shino trató de despertarlo sin resultados, una de las cualidades más importantes de Kiba era su poderoso olfato y si él decía que algo peligrosos estaba en el aire, seguramente era verdad. Al echar un vistazo a su alrededor, se percató que sus enemigos estaban en la misma situación que Kiba. Ese aroma del cual fue advertido, se estaba impregnando en el aire de manera rápida dejando a la gran mayoría fuera de combate. A su cuerpo aún no lo afectaba debido a la gran cantidad de insectos que residían dentro de él y eran los que recibían el somnífero que los estaba dejando literalmente en el suelo. Tocó uno de sus insectos para corroborar que sólo estuviesen dormidos, su mente quedó bloqueada al notar que no era así: los preciados y diminutos huéspedes que se alimentaban del chakra su propio cuerpo, ahora estaban muertos. Se apresuró para tratar de despertar a Kiba nuevamente, lo que estaba inhalando no era otra cosa más que un veneno que lo mataría lentamente. Pero eso le hizo preguntarse a Shino ¿qué clase de monstruo mataba a sus mismos hombres sólo para que dos rehenes como ellos no escapasen? Shino había conocido muchos ninjas que se adecuaban a ese tipo de descripción, sin embargo después de terminada la Cuarta Guerra Ninja creía que todos estos habían muerto.

Varios hombres salieron rodeados de una cortina de humo, todos ellos cubrían sus rostros con una máscara que evitaba que pudieran inhalar el veneno. De entre todos ellos, sobresalía una persona de aspecto tétrico y una sonrisa burlona, un largo cabello negro y alborotado enmarcaba el rostro poco afable del hombre. Vestía con una bata blanca, por lo cual se podía deducir que era uno de los científicos a cargo de ese extraño lugar. La respiración de Shino se volvía más agitada, los insectos en su cuerpo estaban menguando lentamente y pronto el veneno que ya se había propagado por todo el lugar acabaría con él también.

- "¡Vaya, vaya! Tenemos a alguien que se resiste a mi bello veneno."- exclamó el hombre de blanco socarronamente, la vista que Shino tenía del rostro de ese desconocido era borrosa, sin embargo su voz era lo bastante irritante como para tener un exacerbado deseo de darle un buen puñetazo. Debido a la lamentable situación del shinobi, eso tendría que esperar, claro, si es que salía con vida de ese crítico momento.

- "¿Quién… quién eres?"- preguntó Shino con las últimas fuerzas que le quedaban.

- "Eso no tiene importancia, pronto estarás muerto tanto tú como ese perro y tu compañero ninja. Ahora si me disculpas, debo recuperar a mis pequeños soldados."

- "¿Soldados?"- la debilidad y la confusión era lo único que quedaba en la mente de Shino, por ello fue la única pregunta que pudo articular.

- "Sí, esos niños que ustedes dos y ese par de mocosas se llevaron consigo son mis futuros shinobis, yo mismo les dí la fuerza de cualquier ninja de élite. Son ejemplares maravillosos a quienes les he dedicado años de mis investigaciones. Iré a recuperarlos para darles sus queridos dulces. Seguramente ya deben estar en camino de vuelta, no pueden vivir sin ellos."- la sonrisa torcida en el rostro del hombre se hizo más grande y bizarra.

Shino no podía pronunciar una sola palabra más, sus pulmones parecían cerrarse por la falta de aire puro, en cualquier momento iba a desfallecer sin remedio. El hombre dio instrucciones para que algunos shinobis que lo acompañaban se dedicaran a limpiar ese lugar, lleno de cuerpos inhertes ya sea por la pelea que él y Kiba habían sostenido con ellos, o debido al veneno, incluso era posible que fuesen ambos motivos. Seguramente también se iban a deshacer de ellos, pensó Shino. Lo último que vio fue la blanca figura del hombre desaparecer por la puerta de salida que tanto habían protegido.


Shikamaru tuvo que contenerse a la hora de atrapar a esos niños por medio de su jutsu, Hinata le había pedido encarecidamente no lastimarlos. Mientras Naruto y él escuchaban de los labios de la kunoichi todo lo que había ocurrido desde que la misión que les había sido encomendada tuvo que tomar un rumbo distinto al previsto, Naruto ayudó para contenerlos por medio de sus clones al inmovilizar a algunos pequeños. Veía que la mirada de Hinata no podía ocultar la angustia que sentía por esos niños, Shikamaru notó que dicha reacción había calado hondo en Naruto, quien en un momento así no podía hacer mucho por ayudar a su ¿amiga? ¿novia? Era difícil de decir para el joven Nara, tan ajeno a todo lo que entrañara asuntos del corazón. En verdad que prefería la fría lógica, gracias a ella todo le era más sencillo de resolver. Si su padre le hubiese enseñado un poco más sobre el corazón de las mujeres, puede que la relación de esos dos le resultase más sencilla de definir. Lo único que sabía del amor en palabras de su propio progenitor, es que era la cosa más complicada y molesta de todas ¡vaya manera que tenía Naruto para meterse en problemas! Ahora ya no podía actuar de una forma tan impulsiva como lo hubiese hecho antes, tenía que ponerse a pensar en los deseos de ella y sus sentimientos.

"Así que este es el Naruto enamorado. Un novio bastante considerado al parecer."- pensó Shikamaru mientras una leve sonrisa dibujaba su rostro- "No está mal, se vuelve cada día menos tonto."

- "Gracias por no herirlos, Shikamaru-kun. Perdónenme ambos por ponerlos en esta situación pero debemos esperar a Sakura-san, sé que suena descabellado pero sólo les pido que me escuchen y tengan un poco de paciencia."- dijo Hinata con una mirada llena de auténtica pena.

- "No tienes que preocuparte por eso Hinata, todo saldrá bien ¡Sabes que yo nunca dejaría a estos niños solos dattebayo! ¡Cuenta conmigo!"- contestó Naruto a la par de que sus múltiples clones le daban un gesto de aprobación a Hinata acompañado de una enorme sonrisa, típica de él.

Shikamaru vio con recelo esta acción pues hasta hace un momento, el mismo Naruto estaba actuando de forma impulsiva como siempre al intentar noquear a los niños con un rasengan ¿por qué él nunca lo convencía tan fácilmente de seguir sus peticiones? ¡Siempre debía hacerlo a su manera! Ponía peros a todo y generalmente, se salía al final con la suya. Tal vez Naruto estaba madurando después de todo, y esa madurez implicaba tener a Hinata a su lado, únicamente cuando estaba ella sus deseos de comportarse como hombre y no como un niño eran evidentes. Volteó a ver ambos rostros sólo por un segundo, ninguno de los dos hablaba, únicamente intercambiaron miradas entre sí. A pesar de la falta de palabras entre la pareja, Shikamaru por un momento sintió como si su presencia estuviese de más en ese lugar. Trató de evitar esa sensación y se concentró en su misión: mantener a raya a los niños. Hinata les proporcionó un poco más de calmantes, aunque si el efecto se agotaba les iba a ser imposible suministrarlos de nuevo ya que de lo contrario sería peligroso.

Tanto Shikamaru como Naruto parecían bastante confiados en lograr que todos los pequeños estuviesen tranquilos hasta el regreso de Sakura, además Hinata ayudaba calmando los nervios y desesperación que muchos de ellos presentaban. Eso en verdad les quitaba un gran peso de encima, pues ninguno de los dos parecía tener la paciencia de lidiar con niños adictos a una droga con tales efectos. Ella en verdad era buena con esos niños, Shikamaru tenía que reconocerlo.

El tiempo pasó lentamente en espera de Sakura y los demás hasta que los sonidos del bosque fueron reemplazados por el murmullo de voces extrañas. Naruto pudo notar que Shikamaru intentó deshacer su jutsu para ponerse en posición de ataque, pero Naruto se adelantó y dejó todo en manos del estratega para mantener bajo control a los pequeños. El rubio entró en modo sabio para detectar de manera más sencilla la presencia de los extraños. Hinata por su parte no pudo reprimir un ligero gesto de miedo al activar su byakugan y darse cuenta de la identidad de quienes se acercaban.

- "Nos han encontrado, parece que pertenecen al grupo de shinobis que nos capturaron."- aseguró la kunoichi.

Naruto no dijo nada, miró a Shikamaru dándole a entender que él se encargaría de la situación. Shikamaru por su parte odiaba tener que aceptar el hecho de no tener alternativa por esta ocasión.

- "Espérenme aquí, será mejor que los intercepte antes de que se acerquen a los niños. Podrían llegar a lastimarlos."- Naruto se dispuso a partir cuando fue tomado de la mano por Hinata, deteniéndolo brevemente.

- "Iré contigo Naruto-kun, deseo ayudarte."

Naruto sonrió ante la acción de ella y Shikamaru nuevamente sentía que estaba sobrando en una escena como esa.

- "Quédate con los niños, es obvio que les haces mucha falta. Shikamaru parece no tener mucho tacto con ellos."- Naruto le pidió gentilmente a Hinata para después centrar sus ojos en su compañero.

- "Tú eres el menos indicado para hablarme de tacto. Ahora vete, que aquí nos las arreglaremos entre los dos."- dijo con una cara de fingida molestia, pues pareciera que Naruto ahora era quien lo sermoneaba a él. Shikamaru siempre creyó que era lo suficiente maduro para su edad, puede que algo perezoso en muchos sentidos, pero trataba de mejorar en ese molesto aspecto de su personalidad, sin embargo ahora sentía que se quedaba rezagado en relación con sus demás compañeros.

Naruto mostraba un lado muy sensible con Hinata que él jamás hubiese imaginado, veía que la chica se había convertido en una parte vital de su vida, ella era a quien más deseaba proteger de todo mal; Hinata extrañamente mostraba un lado maternal con esos niños y en variadas ocasiones, era una guía importante para Naruto en los momentos más críticos y especialmente al dudar de sí mismo; Sakura se superaba como una gran ninja médico a pesar de su corta edad, dándose un aire bastante profesional y adulto; Kiba y Shino eran reconocidos por toda la aldea como de los mejores ninjas rastreadores, habiendo encontrado en los último dos años a varias personas rezagadas y devolviendo la esperanza a sus familias. Todos ya parecían tan mayores y él no se sentía así, aun sabiendo que era el actual líder de su clan.

Tenía que recuperar la compostura y no perder la concentración para mantener la ejecución de su jutsu, por raro que pareciese, le fue imposible no pensar en las palabras más certeras que le hacía cierta chica en sus momentos más vulnerables: "Sólo soy un bebé llorón ¿verdad Temari?"


Kiba se vio obligado a abrir los ojos de golpe al sentir una horrible sensación en la boca. Era lo más amargo y horrendo que haya tenido que probar en toda su vida, además su delicado sentido del olfato no hacía más fácil el asimilar el hecho de que sus compañeros le hicieron tomar un extraño antídoto de golpe, porque el olor era todavía peor que su sabor. Por el rostro compungido de Akamaru, tanto amo como can compartían el disgusto de ser despertados de tan abrupta manera.

Antes de que pudiera mostrar su notoria molestia a su compañero Shino, un buen golpe en la cabeza le hizo darse cuenta que Sakura y Sai también estaban a su lado. La presencia de Sakura le resultaba extraña ¿es que acaso no estaba ella con los niños y Hinata? ¿qué demonios hacía allí? ¿los habían capturado nuevamente? Muchas preguntas rondaban por la mente del shinobi que, aunque sonase ridículo, no le hizo cuestionarse qué es lo que Sai estaba haciendo en un lugar como ese. Hasta que el mismo Sai fue quien tuvo que recordarle que él estaba presente.

- "Muchos dicen que no eres muy brillante Kiba, por ello te diré el porqué estoy aquí."

Kiba cruzó la mirada con Sai y fue cuando cayó en cuenta que el pálido joven no estaba en su misión inicial. Aunque en lugar de preguntarle directamente la razón de su presencia, el obvio insulto fue captado con un ligero retraso.

- "¡¿Quién demonios dice eso sobre mí Sai?! ¡Ten cuidado con tus palabras que le estás hablando al próximo Hokage!"- Kiba enfurecido señalaba a Sai con su dedo amenazándolo, mientras que Sai mantenía una sonrisa inmutable en su rostro.

- "Kiba cálmate, Sai tiene que ponerte al día con asuntos más importantes."- habló Shino en un intento por calmar a su compañero.

- "Shino tiene razón, es muy importante que sepas que el próximo Hokage será Naruto. Eso es lo que dice todo el mundo y está mal que engañes a la gente."- aseguró Sai seguro de que había comprendido lo que Shino quiso decir.

- "Eso no es lo quise decir Sai."- quiso precisar el ninja.

- "¡Retira lo dicho tú…"- Kiba no prestaba atención a los intentos de su compañero por calmarlos tanto a él como a Sai, sin embargo entre todos habían terminado con la paciencia de Sakura y no era para menos, la kunoichi tenía en su mente asuntos mucho más apremiantes que las simples peleas iniciadas por Kiba y Sai.

Sakura se interpuso en el camino de un molesto Kiba quien ya tenía a Sai tomado de sus ropas. Empujó a ambos con fuerza y los fulminó con la mirada terminando así con el malentendido.

- "Kiba, tú y Shino estuvieron a punto de morir envenenados, les he suministrado ya el antídoto pero hay otras personas que lo están esperando y si no nos damos prisa, puede que todos nuestros esfuerzos hayan sido en vano al rescatar a esos niños. Antes de regresar aquí, tenían intenciones de volver debido a su adicción a una droga disfrazada de dulces."

La especialidad de Kiba era oler, no escuchar precisamente, pero por primera vez en su vida tuvo que prestar atención a todo lo que Sakura le estaba revelando. Se le formó un nudo en la garganta al enterarse de la clase de monstruo a quien se estaban enfrentando. Tenían que volver cuántos antes para ayudar a Naruto y los demás.


Sakura subió a la gran bestia invocada por Sai, en su mochila cargó con todos los documentos que incriminaban a un científico de nombre Dokuma quien en el pasado sirvió fielmente a Sunagakure antes de que ocurriera la Cuarta Guerra Ninja. La ninja médico había leído sobre ese nombre únicamente en un par de ocasiones, la primera vez se le reconocía como uno de los ninjas que había hecho grandes avances en el desarrollo de los shinobis, pues conocía fórmulas más efectivas que las píldoras del soldado para hacer rendir al cien por ciento la fuerza de un ninja en las batallas. A Sakura esa información le parecía por demás fascinante, sin embargo conforme fue leyendo sobre sus métodos comprendía el porqué sus avances fueron desechados y él quedó en el total olvido: para llegar a sus logros como médico, una gran cantidad de personas murieron en el proceso. Decir "personas" era un eufemismo para suavizar sus acciones, ya que la edad de sus sujetos de prueba no rebasaba los doce años.

¿Cuál era el propósito de usar a niños en lugar de adultos? Tenía una ligera respuesta como hipótesis, pero deseaba escuchar de los propios labios de Dokuma la razón de tal aberración y así actuar en consecuencia, no sin antes descargar la furia que estaba sintiendo por dentro. Sakura sabía que el veneno suministrado a los niños era el mismo del que había leído en sus libros de medicina, el cual hacía más fuerte y resistentes a los shinobis adultos a costa de desgastar más rápido su tiempo de vida. Los efectos en los niños apenas los estaba descubriendo de una forma dolorosa.

Lo único que deseaba es que Sunagakure estuviera totalmente desconectada de todo este asunto, que tanto sus ninjas de élite como el Kazekage no hubieran ordenado tal proceder, pues de lo contrario no quedaría remedio que informar al Hokage y nuevas turbulencias entre ambas aldeas se suscitarían sin lugar a dudas. Eso sería terrible para la lenta estabilidad que estaba logrando el mundo ninja a paso lento.

Pensó en Naruto, él jamás dudaría de Gaara y su buena voluntad, pero a pesar de ello, las instalaciones seguían perteneciendo a Sunagakure y eso podía prestarse a malos entendidos. El gran pájaro invocado por Sai comenzó el descenso hacia el punto donde se encontraban los niños, Sakura tomó fuertemente su mochila para no dejar caer uno solo de los frascos que tanto esfuerzo le tomó elaborar para contrarrestar el veneno, así como la fórmula que había conseguido del antídoto en ese laboratorio. Ella sabía muy bien que allí llevaba la vida de todos esos pequeños.

- "Allí está Naruto."- la voz de Sai la sacó de sus latentes preocupaciones y le hizo notar la presencia de su amigo rodeado de varios enemigos, entre ellos sobresalía la figura blanca de un hombre alto.

- "¡Ese es el maldito que está detrás de todo esto! ¡Debemos impedir que llegue hasta donde están los niños!"- gritó Kiba de forma enérgica y señalando al hombre cuya presencia Sakura había notado desde un inicio. Al irse acercando, las facciones del hombre mostraban el mismo rostro que Sakura había visto plasmado en esos libros de medicina cuyos datos la horrorizaron.

La kunoichi suspiró de alivio al ver que Naruto controlaba la situación, pero eso no mermaba sus deseos de darle un buen puñetazo a ese hombre con toda la fuerza de sus puños.


Tal como le había prometido a Hinata, esos hombres no se iban a acercar un paso más a los niños, al menos no los que ahora quedaron tendidos sobre la nieve al dejarlos fuera de combate por medio de sus múltiples kagebunshin. Lo que pensó Naruto después de ver al hombre vestido impecablemente de blanco fue que se trataba de un demente. No dejaba de gritar y vociferar una vez que todos sus hombres se vieron vencidos por el rubio.

- "¡Devuélvanme a mis shinobis! ¡He empleado los mejores años de mi vida en esos mocosos y ustedes no me los arrebatarán!"

"¿De qué demonios hablaba el hombre? ¡Esos niños no eran shinobis!" Los gritos del hombre se volvían insoportables a medida que veía sus esperanzas mermadas con respecto a recuperar a sus sujetos de experimentos.

- "¿Acaso crees que te dejaré llegar hasta donde están ellos? Lo que les has hecho a esos niños es..."- Naruto se vio interrumpido por las protestas del hombre.

- "Lo que les he hecho es darles un poder que no podrán encontrar en ningún otro lado, no sólo los beneficiará a ellos, todo el mundo ninja me estará agradecido algún día. Serán los futuros soldados de cualquier guerra. Ellos ya están a la par de cualquier shinobi en fuerza y habilidades, cualquier nación ninja requerirá de sus servicios, por supuesto que de por medio cobraré una módica cantidad por cada uno de ellos.

El rubio no podía creer lo que escuchaba, ese hombre había creado por medio de sus experimentos pequeños shinobis que usaría como armas humanas. Eso era abominable.

- "Ninguna nación ninja pagaría por algo así..."- dijo con rabia Naruto.

- "Puede que por ahora no, por desgracia uno de mis clientes fue capturado antes de que llegáramos a un buen trato. No me sorprende, después de todo Garyo era un total imbécil, pero estoy seguro que con el tiempo llegará un mejor prospecto."- el hombre respondió a Naruto con tono arrogante, muy seguro de sus palabras.

El ninja sabía de quién a hablaba, Garyo era el mismo a quien habían capturado Sai y él en su misión pasada. Le resultó fácil convencerse de las palabras de ese loco, personas como Garyo existían y no podía dejar a esos niños caer en manos de seres con tan terribles intenciones. Naruto estuvo a punto de atacarlo para que de una vez por todas se callara cuando a lo lejos en el cielo, divisó a Sai y los demás volando a bordo de las bestias que él mismo ex-Anbu era experto en invocar. De las aves de tinta bajaron junto con Sai, Sakura-chan, Shino y Kiba. Naruto se sintió aliviado al ver a todos sus compañeros con bien. Quien tenía un gesto bastante sombrío y serio en su rostro, era su compañera de equipo.

Sakura-chan se acercó con paso seguro al hombre y le propinó un puñetazo tan fuerte que era seguro que algunos de sus dientes quedaron desperdigados por el lugar.

- "Ahora nos dirás para quién trabajas, sé quién eres y lo que haces. No saldrás con bien de todo esto, Dokuma. Ahora contesta ¿algún miembro de Sunagakure te ha enviado a realizar tan espantosos experimentos?"- la pregunta de la kunoichi tomó por sorpresa a Naruto.

¿Sakura-chan conocía la identidad de ese hombre? Naruto no podía creer que Sunagakure estuviese involucrada en algo así, era imposible que Gaara lo permitiese. El tal Dokuma rió sin reparos a pesar del duro golpe mientras todos esperaban expectantes una respuesta.