Título: Helga en Hogwarts

Resumen: Helga se caracteriza por ser una Slytherin, ellos hacen cualquier cosa para conseguir lo que quieren, y Helga no es la excepción a la regla, hace lo que esta a su alcance para conseguir a cierto Hufflepuff del que lleva enamorada muchos años. Esta historia se trata de las locuras que llega a hacer por el amor o la amistad.

Notas: Los personajes no son míos, ni Hey Arnold, tampoco el mundo de Harry Potter. Solo soy una gran fan, la historia si me pertenece.

Aviso importante: Quiero decirles que me gustaría que me digan que animal creen que concuerde con la personalidad de cada personaje (si, planeo hacer un capitulo con los chicos aprendiendo a hacer su Patronus y no sé qué animales usar) eso es todo. Gracias por leer.

N/A: Aquí y en algunos otros capítulos la historia de Arnold y Helga se mezcla con la historia de Harry Potter y en como esto influencia la vida de ellos.

Capítulo 10. Helga y sus más profundos miedos.

Helga tenía millones y millones de miedos, e inseguridades por montones, más eran cosas que ella podía ocultar.

Tras su fachada de niña ruda puede ocultar los problemas en su casa, sus complejos y preocupaciones. Ella es ruda, es parte de ella, es fuerte, es parte de su personalidad. Pero también es una niña dulce, con problemas de confianza, confianza hacia los demás y hacia ella misma. También es un alma sensible, con un poderoso corazón, uno que únicamente busca ser comprendido y amado.

Por eso, cuando el profesor Remus Lupín trajo a un Boggart a la clase de Defensa Contra las Artes oscuras, Helga se sintió aterrada.

Anoto en su cuaderno las cosas importantes sobre un Boggart. Un Boggart es un ser de forma cambiante que es capaz de adaptar su forma a lo que sea que su espectador más le tema en el mundo. El profesor Lupín también explicó otras cosas que Helga ni siquiera escuchó, todo porque miraba a través de la ventana. Que miedo. Que miedo que le daba el miedo. Que miedo que le daba sentirse débil, por más que en el interior ella lo fuera.

—¿Helga? ¿estas bien?

Su más fiel amiga pregunto, con preocupación en su voz. Helga trato de despreocuparla.

-Sí, calma Phoebs, es solo... olvídalo, algo estúpido.

—Si te incomoda el Boggart esta bien, no creo que a muchos les guste que el resto de la clase sepa cuál es su mayor miedo.

—Lo sé... bueno... aquí vamos.

Suspiro, cuando les toco a todos pasar, primero fue Rhonda, que le tenía miedo a... ¿ella misma? Si, a ella misma pero más fea. Una vez que uso el encantamiento Ridikkulus como Remus le había dicho, ella se convirtió en una flor con cara que cantaba canciones estúpidas. Helga pensó que en serio todo podía suceder cuando tenías la magia de tu lado. Después fue Harold (ese chico le tenía miedo a todo) pero el Boggart se decidió por un fantasma, uno enorme, pero que para la rubia, se parecía a una sábana blanca con ojos pintados. ¿Cómo se podía ridiculizar eso?

Bueno, eso ni siquiera era importante, después paso Phoebe, Helga, siendo lo más amable que pudo le dio ánimos.

Las peores pesadillas de Phoebe eran el desaprobar (como el miedo de la otra chica de cabellos atolondrados, ella que Helga creía que se llamaba Hermione o algo así) pero frente a la asiática apareció una gran prueba y en su parte superior con letras rojas aparecía una gran F. Phoebe se sintió tan mal, tan expuesta, pero todo cambio cuando hizo el hechizo y esa gran prueba se mojó entera, siendo nada más que papel desarmado.

Cuando Gerald paso, una pelota de básquet estaba por aplastarlo, una forma de simbolizar que tenía miedo de fracasar en el deporte, seguramente, dedujo la Slytherin, cuando dijo Ridikkulus, la pelota se desinflo y se fue volando por toda la habitación.

Cuando paso Arnoldo y sus más profundos miedos se revelaron a Helga se le rompió el corazón.

—No te queremos Arnold.—le decía su madre. Mentira. Se lo decía el Boggart con la forma de su madre.

—Te abandonamos y nunca regresaremos por ti.—le decía el Boggat a Arnold, transformado en su padre.

Arnold ni siquiera pudo hacer el encantamiento, porque se salió de la clase. Helga no dudó en seguirlo.

—Arnold, ¡Arnold detente!

Ni siquiera cuando Arnold se metió en el baño de chicos Helga se detuvo, entro después de él, y puso una mano en su hombro, el estaba de espaldas.

— ¿Qué quieres, Pataki?

Su tono de voz era distinto, ya no estaba a punto de llorar, ahora parecía que estaba al borde de estallar de la rabia.

—Sabes bien que es mentira.

— ¿Que es una mentira? ¿Lo que mis padres me dijeron allá?

—Lo que el Boggart te dijo allá. Tus padres nunca te lo dirían porque no lo sienten, estoy segura de que ellos te aman.

— ¿Y a ti?

— ¿A mí?—Helga se sorprendió por la pregunta.

— ¿A ti te aman?

—... No lo sé...

—Así de la misma forma que tu no lo sabes, yo no lo sé. Por lo menos a ti decidieron conservarte, criarte...

—A veces más que una decisión el criarme para ellos pareció una obligación.—dijo, con tristeza, la rubia.

Ambos se quedaron callados.

—Tus padres no son perfectos—le dijo Arnold. —Pero aprovecha que tú tienes los dos contigo.

Otra vez el silencio se hizo presente, un chico entro corriendo al baño, vio a Helga y le dijo "Hey, niña, mejor ve..." antes de que pudiera terminar la oración Helga ya le estaba respondiendo con un grosero grito y el dedo medio de su mano levantado. Al chico le dio tanto miedo que salió corriendo. Entonces la rubia vio al camarón con pelos y este tenía una sonrisa muy pequeña y muy sincera en los labios, hasta que le dijo:

—Hay una gran posibilidad de que mis padres no me hayan querido y por eso me dejaron.

—Y hay otra gran posibilidad de que ellos te amaran y las circunstancias los hayan obligado a dejarte.

Ese silencio no era incomodo, para nada, curioso si, incomodo no. A Helga el baño de chicos no le parecía el lugar más romántico ni indicado para hablar de sentimientos, pero esa vez lo dejaría pasar.

— ¿Cuál habría sido el tuyo?

—¿Mi qué?

—¿Tu peor miedo?

Ella imaginó muchos escenarios, ella era compleja y tenía muchos miedos, pensó en Arnold de la mano con Lila, pensó en sus padres abrazando a Olga y olvidándose de ella, pero esta vez definitivamente. Pensó en Arnold gritándole lo egoísta que ella era. Hasta que finalmente dijo:

—Ratas.

— ¿Ratas?

—Ratas. Ese sería mi peor miedo.

No era del todo falso, a Helga le daban pánico las ratas.

— ¿Estas mejor ya, cabeza de balón?

—Mucho mejor.

—Entonces volvamos a clases.

—Pero antes...

— ¿Si?

—Gracias, Helga.

—De nada, Arnoldo.

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Cuando habló con Phoebe ella le contó que la clase al final se había interrumpido cuando Harry Potter (el niño que vivió) hizo que el Boggart se transformara en un dementor, el señor Lupín se había puesto frente al Boggart y había controlado la situación.