CAPITULO 10
Oírla gritar era música para sus oídos, sentir la carne
abrirse bajo su tacto le hacia estremecer de placer, ver como su
sangre llenaba el suelo era como una obra de arte. Todo eso y más
pensaba Kate mientras torturaba a Lenore.
Los vampiros por regla
general no solían hacer ese tipo de cosas, a diferencia de lo que
pensaban los cineastas, no eran tan sádicos. No al menos con los de
su propia raza. Eran como los humanos, buscaban pareja y la
conservaban hasta que el final de los tiempos, lloraban si algún
integrante de la familia moría e incluso se dejaban morder para
alimentar si así podían salvar a un integrante.
Solo había una norma.
No traicionar a los de tu especie.
Por eso no sentía el más mínimo ápice de culpabilidad cuando esa bruja sollozaba cuando Ángel le cosía los dedos y esperaba a que cicatrizaran para luego volver a cortárselos. Ni se sentía sucia ante las sodomías del resto del grupo. No sentía la más mínima empatía por ella. Porque Lenore era una traidora a su raza.
Bebió de la joven moribunda de su regazo mientras se deleitaba en el castigo y regañándose a si misma por decirle a los esbirros que fueron a terminar el asunto Winchester que mataran al mas joven de ellos. No es que quisiera convertirlo como a su hermano pero sin duda seria algo digno de ver como Dean torturaba y destrozaba a Sam con sus propias manos delante de sus ojos.
Una pena, si señor.
El cuerpo inerte choco contra el suelo haciendo un ruido sordo que no consiguió acallar los gimoteos de la traidora. Kate estaba a punto de unirse a la fiesta cuando la puerta de se abrió, dejando ver a uno de los vampiros que había encargado el trabajo.
Sabía que todo había ido mal antes de que abriera la boca.
…
A Sam le hubiera gustado dormir un rato después de la intensa sesión de sexo que acababa de tener pero la verdad era que no podían. No al menos en ese bungalow de la muerte y mucho menos podían irse sin adecentarlo un poco. Ambos estuvieron de acuerdo en que debían deshacerse de los cuerpos y desmontar las trampas que había puesto por toda la casa.
De hecho fue Dean el que había insistido en esa última parte, alegaba que alguien podía activar una por equivocación y descabezarse. Sam se maravillo del efecto que había causado su sangre en el. Por regla general los vampiros no suelen tener ese tipo de pensamientos hacia las personas. La única preocupación de un ser de la noche es alimentarse, no que algún pobre excursionista se matara.
-Tanta sangre desperdiciada por el suelo. -le había dicho nada mas decirle que tenían que desmontarlas.
Rio como un colegial al ver como Dean hacia un puchero al imaginarse a alguien caer en esa sangre. Sin duda su hermano había cambiado, no se engañaba. El noventa por ciento de él era un vampiro despiadado, pero aun así había un diez por ciento del antiguo Dean que conseguía que el ser de la noche se molestara en quitar las trampas.
-Seria un desperdicio ¿Verdad?. Toda esa sangre tirada por el suelo, desperdiciada.- Le pico solo para ver que decía.
-Sip....aunque no soy delicado para comer, siempre puedo tirarte al suelo e impregnarte en ella como si fueras un trozo de pan para luego lamerte entero.-
¿Que se suponía que tenía que decir después de eso?... ¿Eh?.... ¿Qué?..... A su opinión solo podía hacer dos cosas: O retarle diciéndole que no era capaz de hacer eso o dejarlo pasar y empezar a trabajar.
Le costó sangre y gloria pero opto por la segunda opción.
Y ahí empezó otra discusión tonta.
Dean decía que cavaria la fosa mientras que el hacia el trabajo de
bricolaje de desmontar las trampas. Aun era de día por lo que Sam se
negó en rotundo a que su hermano saliera fuera. Discutieron sobre
ello. Dean le recordaba que los vampiros podían soportar la luz
solar siempre que no fuera muy fuerte y Sam le respondía que no
quería arriesgarse, que el se encargaría de cavar y de desmontar.
Pero claro...hablaba con Dean Winchester y no iba a darse por
vencido tan fácilmente. Sobre todo cuando hay un árbol tan frondoso
y cerca de la puerta de la cocina que podía salir sin ningún
problema a quemarse.
Al final tuvo que claudicar y aceptar el
repartirse el trabajo. No porque Dean hubiera adquirido el poder de
convencerlo con su recién adquirido estatus de vampiro sino porque
el plazo que había pagado de alquiler cumplía esa misma tarde.
Estuvo a punto de decapitarse el solo dos veces por culpa de que
estaba más atento a lo que su hermano hacia que a lo suyo.
Gracias a Dios terminaron relativamente pronto, a las dos de la tarde. El tiempo justo de poder comer algo, meter a Dean en el coche envuelto en una manta (a pesar de las protestas de este) y dejar las llaves en recepción. Todo eso sin contar que a Dean le entrara un ataque de hambre y ambos terminaran tirados sobre la mesa de la cocina con Sam jadeando debajo, estirando el cuello hacia atrás para dejarle mejor acceso al vampiro que bebía con ansia mientras le clavaba la erección en la cadera.
Al final se pusieron en camino a las cuatro.
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-Joder, te digo que el sol no me hace daño.- gruño el vampiro quitándose la manta y desechándola al asiento trasero.
Dean por una parte comprendía el miedo casi irracional de su hermanito, sinceramente a él tampoco le hacía gracia el convertirse en la antorcha humana pero tampoco podía ir así por la vida. Ahora era más fuerte y más rápido, vale que tuviera que mantener el cuello lejos de los objetos afilados pero... ¿Del sol? Mientras que no se bajara del coche en pleno desierto no había problema.
Miro por la ventana completamente ausente a la situación en la que estaban metidos, disfrutando por completo del verde paisaje y de como el sol lo hacía brillar.
- He estado pensando en llamar a Bobby.-
- ¿Para qué? - pregunto volviendo la vista hacia Sam, olvidándose por completo de lo apacible que se veía el bosque.
- Según tu no conocía a ninguno de los que nos ha atacado. Kate ha demostrado ser lo suficientemente lista como para cogerte y convertirte. No sería de extrañar que hubiera buscado ayuda uniéndose con otros vampiros. - Soltó de un tirón, dejándolo maravillado ante la explicación tan buena y plausible. Sin duda Sam hubiera sido un gran abogado, uno de esos implacables que no solo le queda bien el traje sino que te destrozan en el estrado. Dean se permitió el lujo de fantasear con su hermano vestido de traje de chaqueta con un libro de leyes en la mano y haciendo un alegato digno del mismísimo Perry Mason, claro está nunca terminaba a convencer al jurado porque el (Dean) se bajaba del estrado y se lo follaba contra la mesa del juez.- ¿Qué opinas?-pregunto sacándolo de su fantasía.
- No creo que llamar a Bobby sea la solución.- respondió hundiéndose en el sillón, intentando hacerse más pequeño si podía.
- ¿Qué?.... ¿Porque?....Reconoce que nos vendría muy bien su ayuda.-
Dean volvió a mirar hacia el paisaje, frunció el entrecejo al ver que el sol no brillaba tan fuerte a pesar de la hora y que el verde parecía haberse apagado. Miro la ventana y se extraño ante lo que veía. ¿Era cosa suya o el cristal se había oscurecido?
-¿Dean?-
-No podemos ir a Bobby por lo que soy.-mascullo olvidándose del tema de la ventana y mirando de nuevo a su hermano.
-¿De qué hablas?-pregunto con esa sonrisa de: No puedo creerme que no me hagas caso
-Sammy, Bobby es de la antigua escuela. La misma de papa y creo que no hace falta que te diga lo que papa pensaba de cualquier cosa que no fuera normal.-
-Si es sobrenatural ahí que matarlo.- resoplo con fastidio.
-Exacto.... ¿Como según tu, vamos a hacer que Bobby no se dé cuenta de que soy un vampiro?-
El
psíquico guardo silencio durante un largo periodo de tiempo en el
que Dean aprovecho para investigar sobre sus poderes de vampiro.
Había matado a suficientes seres de esos como para saber lo que
supuestamente eran capaces de hacer, incluso mientras estaba en la
granja con Kate y los suyos pudo vislumbrar algo de su poder al
olfatear a la joven pelirroja cuando aún estaba a kilómetros de
distancia. La única diferencia era que en ese momento no era
consciente, utilizaba sus poderes como el que respira, sin siquiera
darse cuenta de que lo hace. Ahora quería ver que podía hacer.
Cerró los ojos y se concentro en Sam, en su respiración furiosa
porque lo de llamar a Bobby no había dado resultado. De ahí paso a
oír su riego sanguíneo, no corría loco, es mas, parecía pasear
tranquilo por sus venas. Nadie diría que estaba enfadado por como la
sangre le corría.
Una sonrisa dulce se dibujo en su rostro al
oír el Bom Bom de su corazón, latía lento y con seguridad. Tomo
nota mental de que la próxima vez que estuvieran de cacería le
prestaría más atención a ese retumbar. De seguro que era
intoxicante oírlo golpear con fuerza contra las costillas, la
sonrisa paso de dulce a lobuna cuando cambio la idea de oírlo en una
cacería por hacerlo mientras lo penetraba. Se imagino a si mismo
rodeado por esos kilómetros de piernas, empujando con todo su cuerpo
dentro de Sam mientras oía como el corazón parecía estallarle en
el pecho.
-¡¡Ya está!!...- el repentino grito le hizo dar un salto en el sitio. Antes, cuando Dean era humano, de seguro que habría alzado los puños para defenderse de una posible amenaza pero ahora, que era vampiro, no hizo tal cosa, sino que saco sus filosos dientes a la vez que bufaba. -Tío...pareces un gato.- ironizo Sam quitándole importancia al asunto, como si no hubiera estado a punto de arrancarle la nuez por sobresaltarlo de esa manera.
-Sí....un gato.-gruño.
-¿Tendré que pasarte el cepillo después para que me ronronees?-pico el psíquico con esa sonrisa de medio lado.
-El que te va a pasar el cepillo soy yo pero no para que ronronees sino para que supliques.-
-Claro...Claro...- asintió de forma fingida, como si le diera toda la razón sin dársela.
Una sonrisa divertida se pinto en el rostro del mayor, le gustaba este Sammy que le seguía las bromas y le picaba, no es que el anterior no lo hiciera pero este....este conseguía sacar lo mejor que tenia dentro, cosa que era muy buena considerando su nueva naturaleza.
-Bueno... ¿Qué es lo que está?-retomo el tema de conversación para evitar que terminaran parando el coche en la cuneta para dejarle claro que no solo podía hacerlo suplicar, sino sollozar, gimotear, temblar y todo tipo de cosas.
-Ah...si...he estado pensando en eso de Bobby.-
-¿Todavía estas con eso?-
-Reconócelo, Dean...necesitamos ayuda. No sabemos cuánto son, además, si Kate lleva planeando esto tanto tiempo de seguro que serán bastantes.-
-Sí, estoy de acuerdo contigo en eso pero ya te he dicho porque no podemos llamar a Bobby.-
-Si...me has dicho que si sabe que eres un vampiro de seguro que te mata pero.... ¿Y si no lo sabe?-
El ex-cazador parpadeo sin comprender.
-¿De qué hablas?-
-Hablo de que cuando te alimentas de mi pareces prácticamente humano, de eso hablo.-
-¿Así queeee...?-
-Así que solo tenemos que guardar un poco las apariencias y mantenerte alimentado.- Sam volteo la vista y con una sonrisa llena de hoyuelos dijo:-Tranquilo...yo me ocupo de esa parte.-
-Dame el teléfono.-
…
- Dame
el teléfono.- juguetea con el aparato en las manos mientras vuelve a
mirar por la ventana, de verdad juraría que están mas oscuros.-
¿Sam los cristales del coche son más oscuros o me lo parecen a
mi?
- Será tu vista Dean, los vampiros tienen los sentidos diferentes.
- Será… El caso es que… Bueno, no tiene importancia.
Dean sigue pensativo y Sam le saca de su ensimismamiento para recordarle, volverle a insistir, que llame a Bobby. Cuando finalmente lo hace se pasan al teléfono un buen rato. Dean pone al veterano cazador al tanto de casi todo lo que ha pasado, obviando su propia situación y cuando finalmente cuelga apenas tiene que explicarle nada a Sam porque el menor ha seguido atentamente la conversación.
- ¿Crees que llamará a más cazadores?
- Sí, al menos a Ellen y aunque no vendrá mal la ayuda, cuantos más ojos entrenados me observen peor.
- No te preocupes, das el pego.
- No me preocupo… En el fondo sé que "vivo" tiempo prestado, soy un monstruo sobrenatural… Caza legal.
-
No diga eso. - Le interrumpe Sam.
Dean hace un gesto "Como
quieras / lo que digas" y aunque no insiste se le nota que no
cambia de opinión.
- Sólo espero acabar con ellos antes de irme, te quieren muerto Sam y no quiero que sean una amenaza para ti.
Sam no dice nada pero aparta la vista de la carretera, tiene demasiadas cosas en la cabeza y no va a discutir con su hermano en ese momento, "las cosas de una en una" piensa, pero nada, NADA, le va a apartar de Dean.
Un par de horas después aparca en un bar a un lado de la carretera. Dean seguía distraído escuchando música y mirando por la ventana, un poco indolente, ciertamente el sol agota a los vampiros porque Dean ha cabeceado durante todo el día.
- ¿Por qué paramos? La casa de Bobby está muy cerca ¿no puedes esperar? - Sam le mira sonriendo, a veces le parece una criatura, a pesar del resplandor salvaje que domina su mirada, fulgor de muerte, de peligro, de animal, de ser de la noche sin duda.
- Yo puedo esperar, pero ahora mismo cualquier cazador que no te conociera sospecharía que tienes "algo" sobrenatural, los que te conocen estarían seguros. Mejor bajamos cada vez que tú te alimentas yo necesito alimentarme… Creo que acabaras conmigo... Y lo peor es que me gusta.
Dean le mira, comprende y se acerca a su hermano, es un gesto más de amante que de hambre, sus labios le rozan el cuello sin demanda, lame suavemente su garganta y baja rozando apenas hasta esconder la cara, un poco más abajo del cuello de su camisa, donde no se verá la marca, y justo ahí succiona, aun sin romper la piel, dejando que se acumule sangre y forme una moradura, marcándole como suyo, como propio.
- Deja de jugar Dean, no tenemos tiempo.
- ¿No te apetece?
- No he dicho eso, digo que no tenemos tiempo.
Sam siente, más que oír, la risa burbujeante y contagiosa de su hermano y antes de que le dé tiempo a disfrutarla vuelve a notar cómo le desgarra la piel, como le succiona la vida, por un momento desea que le lleve hasta el final, acabar, descansar, formar parte de él. Se nota más débil a medida que Dean bebe, más débil y menos el mismo, como si algo de la humanidad que gana el vampiro la perdiera él, antes de que le dé tiempo a analizar lo que significa, nota como lentamente los colmillos abandonan su garganta y sólo quedan los labios y la lengua del rubio restañando la herida con sus caricias, devolviéndole al mundo con la suave fricción de su cuerpo, con el ligero roce de sus manos.
Abre los ojos (ni siquiera sabe cuando los cerro) y vuelve a sorprenderse del milagro. Hay esta, otra vez… Dean, su Dean… Palpitante y vivo… En apariencia.
…
Apenas media hora después están aparcando en el taller de Bobby.
- Ya hemos llegado, ahora la gran prueba… Bobby.
- No te preocupes, nadie notara nada viéndote.
- Ya pero no se trata de nadie. Se trata de Bobby. Quiero a ese cabrón pero no dudo en hacerte beber agua bendita y no dudara en… bueno ya sabes, si sospecha no dudara… Papa no habría dudado y se parecen más de lo que ninguno de los dos admitiría.
Llaman a la puerta del veterano cazador y, aunque lo niega, Sam se siente nervioso, está casi seguro de que no reconocerá eso en lo que se ha convertido su hermano. Casi seguro, preferiría estar seguro al cien por cien. Cuando Bobby abre la puerta y les invita a entrar mira primero a Sam con una sonrisa y cuando su vista se fija en Dean esta se desvanece, como si lo supiera… Sam no puede evitar observarle un poco más de lo habitual, espiando cualquier gesto de su experimentado amigo, vigilando que no se convierta en un peligro para Dean, odiaría haberle convencido de meterse en una trampa. Al ver como mira al nuevo vampiro se da cuenta de que no va a funcionar.
CONTINUARA
