"La hija del Fuhrer"
Riza y Havoc estaban en la oficina de Roy mientras este leía algunos documentos que ambos les habían traído. Estaba muy pensativo y concentrado, algo que la Teniente Primera consideraba muy extraño, pero no podía sorprenderse: después de todo, el documento era sobre Scar.
"A pesar de que Kimbley ya tiene aquí algunos meses, no hay indicios de que Scar se haya acercado al Este" dijo mientras le daba la vuelta a una página.
"A menos que no lo sepa", sugirió Riza mientras se llevaba una mano al mentón.
Roy se le quedó viendo por algunos segundos antes de hablar. "Es casi imposible, es un rumor que se ha cuidado se esparza y cualquier State Alchemist que él se encontrara debía decírselo. Ha matado 12 alquimistas desde entonces. Es imposible que no lo sepa".
"¿Y si ya no le interesa Kimbley?" le dijo Havoc mientras se quitaba el cigarro de la boca. "¿A lo mejor está vengando al pueblo de Ishbal en general y ya no le importa tanto vengar a su hermano?"
"Podría ser" dijo Roy bajando la mirada a los documentos. "O podría ser que piensa matar a todos los State Alchemist y guardarlo a él como trofeo… lo cual no me importaría si no fuera por la primera parte".
Havoc y Riza se vieron por unos momentos. Roy debía tener razón, seguramente Scar estaba guardando a Kimbley para ser su última víctima.
Antes de alguno pudiera decir otra palabra, la puerta se abrió dejando ver al General Raven seguido de algunos oficiales que lo escoltaban. Roy se puso de pie sorprendido al tiempo que él, Riza y Havoc saludaban al General.
"Coronel Mustang, he venido a pedirle que me acompañe. El Fuhrer quiere hablar con usted" le dijo el hombre mientras se daba la media vuelta.
Riza y Havoc voltearon a ver a Roy un tanto sorprendidos, pero no lo estaban más que él. El coronel salió de la oficina al lado del General dejando a unos preocupados subordinados adentro. Mientras caminaban, Roy volteaba a ver de reojo al General Raven. Parecía muy tranquilo, por lo que intentó serenarse, después de todo, iba a estar delante del Fuhrer.
Al entrar a la enorme oficina de King Bradley, Roy se mantuvo firme pero por dentro sentía que algo no estaba bien. No tenía miedo del Fuhrer, pero no le gustaban las circunstancias en que lo llamaban. Cuando el hombre apareció entrando de una puerta, todos los presentes saludaron.
"Descansen, soldados" les dijo el Fuhrer amablemente. "Por favor, déjenme a solas con el Coronel Mustang".
El General Raven parecía sorprendido al igual que todos los subordinados, ni hablar de Roy, sin embargo, obedecieron rápidamente dejando al Coronel parado en medio de la oficina solo frente a Bradley.
"Coronel Mustang, debe estar preguntándose qué hace aquí". Mustang simplemente asintió tratando de no mostrar alguna emoción que lo delatase. "Bueno Coronel, debo informarle que tengo que pedirle un favor muy personal".
"…¿Un favor?", Roy no puedo evitar abrir los ojos de par en par.
"Así es" le dijo mientras se ponía de pie y le entregaba una carpeta. "Nadie aparte de yo o el General Raven sabe acerca de esta información, así que le voy a pedir mucha discreción"
"Claro señor, pero ¿de qué se trata todo esto?"
"Todos los detalles se encuentran en esa carpeta, pero se trata de que la vida de mi hija está en peligro", Bradley puso ambos brazos en su espalda y dirigió la mirada hacia la ventana. "Unos hombres han amenazado con secuestrarla si no cumplía con sus demandas y ya ha habido un intento que salió mal simplemente porque mi hija es una buena peleadora, a pesar de que llevaba una escolta".
Roy miraba el reporte un tanto consternado. ¿La hija del Fuhrer? Habría que estar demente para intentar lastimar la hija del Presidente del ejército.
"Así que lo que quisiera pedirle, era su permiso para pedirle ayuda a su hijo" le dijo ocasionando que Roy diese un respingo. "Si, lo he visto luchar, he leído sus reportes en las misiones, además tiene una edad en la que puede acompañar a mi hija sin verse sospechoso. Quisiera que él fuese su escolta. Tiene 15 años, ¿no?"
Si hubiese alguien a su lado seguramente le hubiese pedido que lo pellizcara para saber si de verdad el Fuhrer había dicho lo que él creyó haber escuchado. "En tres meses los cumple, pero ¿Usted quiere que Edward sea la escolta de su hija?" el Fuhrer asintió, Roy guardó silencio por algunos segundos. "Bueno, creo que debo comunicárselo antes de poder confirmárselo, señor", le dijo finalmente saludándolo.
"Significaría mucho para mi esposa y para mí que el chico aceptara hacerlo"
Roy caminaba de regreso a su oficina. Se sentía…bueno, difícilmente podría explicarlo. ¿El Fuhrer quería a Edward para ser escolta de su hija? ¿Y no se lo había ordenado?. "Qué día tan extraño".
…………….
"¿Guardaespaldas de una niña?" Edward veía a su padre incrédulo. "Tiene que ser una broma"
Roy sonrió un tanto apenado. "Pues no lo es, créeme, yo también no podía creer lo que escuchaba". Le dijo mientras le entregaba la carpeta. "No ha sido una orden, siempre puedes decir que no, pero el Fuhrer – O sea, el presidente del ejército – me lo ha pedido personalmente".
Edward lo miró un tanto maliciosamente. "Es decir, no le quieres quedar mal al Fuhrer", Roy no pudo evitar rolar sus ojos sabiendo lo que eso quería decir. "¿Qué me ofreces a cambio?"
"…Lavaré la ropa y limpiaré la casa una semana entera"
Ed se llevó la mano al mentón analizando la propuesta, luego levantó su mano alzando un dedo. "Un mes"
"¡¿QUÉ?!" reclamó Roy poniéndose de pie golpeando el escritorio con sus manos.
"Al parecer esto es indefinido" le dijo mientras leía el reporte. "Así que un mes"
Roy lo miró matadoramente por algunos segundos ante la risa maliciosa del adolescente. Sin embargo, se dio por vencido y dio un suspiro. "De acuerdo".
Edward asintió en señal de victoria. "Bien, iré a leer esto entonces, nos vemos al rato" le dijo mientras se daba la media vuelta y salía de la oficina.
"…se parece demasiado a mi"
……….
Edward caminaba por los pasillos leyendo el reporte concentrado. "Winry Bradley…14 años. Mm, pensé que sería más chica", Edward caminaba sin poner atención simplemente leyendo los documentos y esquivaba habilidosamente a quien se le atravesaba, parecía acostumbrado a hacerlo. En el camino se encontró a Havoc, quien parecía curioso de lo que Edward leía.
"Hey, Ed, ¿qué traes ahí?" le dijo poniéndose el cigarro en la boca.
Ed lo miró de reojo. "Havoc-San, ya te he dicho que no me gusta que fumes cerca de mi, ese olor me marea"
Havoc entrecerró un ojo ofendido. "Bueno, bueno, que malhumorado" el hombre tomó el cigarro y lo tiró en un cenicero.
En ese momento, vieron enfrente de ellos como una escolta se venía acercando hacia ellos. Sin embargo, una rubia resaltaba mucho en medio de todos los hombres uniformados. Ed notó que platicaba animadamente con algunos oficiales, parecía contenta. Tenía ojos azul celeste y un cabello rubio un tono más claro que el suyo amarrado en una alta coleta con dos mechones que caían por sus hombros.
Nunca había visto a una niña en el lugar, pero después de todo, él era el único adolescente en el cuartel. Havoc, por su parte, tenía otras ideas.
"Que niña tan bonita, ¿no?" le dijo murmurando después de que se alejaran por la espalda. Edward volteó a verlo casi en shock. "Hey, Hey, no soy un pedófilo, me refería para ti".
Ed lo vio confundido "¿Para mí qué?"
"Que, ¿acaso no te pareció bonita?"
El chico sintió que su temperatura aumentaba y seguramente se había sonrojado por la sonrisa maliciosa que Havoc tenía en su rostro. "¡¿DE QUÉ ESTÁS HABLANDO?!"
"Oh vamos, tienes casi 15 años, es totalmente natural fijarse en chicas", le dijo Havoc sin dejar de sonreír maliciosamente, sabía que con eso hacía enojar a Ed.
Pero el chico abrió la carpeta de nuevo y siguió leyendo. "Como sea".
Havoc le puso una mano en la cabeza irritándolo aún más, pero no dijo nada. El Teniente se limitó a sonreír satisfecho.
…………
"Tengo que agradecerte de antemano que hayas aceptado, Edward"
El Coronel Mustang y Edward estaban de pie frente al Fuhrer, solos de nuevo. Bradley sonreía complacido mientras Ed se mantenía serio durante toda la conversación.
"Te daré algunas indicaciones", el Fuhrer le entregó algunos documentos,"Y algunas recomendaciones". El joven asintió tratando de escuchar atentamente. "Mi hija asiste a la secundaria Taisei , por lo que tendrás que hacerte pasar por un alumno para poder estar cerca de ella durante sus horas escolares".
Tanto Roy como Edward abrieron los ojos como platos. ¿Ir al colegio?¿al CO-LE-GIO ? Ed notó que su padre puso todo su empeño en no dar una risa lo que lo hizo mirarlo matadoramente.
"Señor, hace años que no asisto a una escuela" le dijo Ed un tanto preocupado por la situación.
"Lo sé, Edward. No te preocupes, no tendrás que cumplir con ninguna responsabilidad más que asistir a clases con ella. El ataque que sufrió fue saliendo del colegio por lo que no puedo correr ningún riesgo" le dijo el Fuhrer de una manera muy seria, por lo que Ed no dijo nada más.
"Más cosas sobre las actividades que ella realiza está en esos documentos" le dijo Bradley sonriendo. "Síganme, te la presentaré".
El Fuhrer salió de su oficina seguido por Roy y Ed atrás de él. El chico estaba malhumorado…¿cómo es que había aceptado esto? Veía de reojo a su padre quien parecía tener una sonrisa llena de satisfacción…o de burla. Irritado, le señaló dos dedos con la mano, a lo que Roy abrió los ojos como platos.
"Dos meses"
El Coronel se limitó a dar un suspiro de resignación, era demasiado tarde como para echarse atrás. Entraron en lo que parecía una habitación autorizada solamente para personal de rangos mayores que el del coronel Mustang, ya que ninguno de los dos la conocía.
Al entrar, Edward vio con sorpresa a la misma niña que había visto en el pasillo rodeada de oficiales. Parecía algo aburrida de estar esperando.
"Winry, querida, he venido a presentarte a tu escolta", le dijo Bradley acercándose a ella y poniéndole una mano en el hombro.
La chica se puso de pie y saludó cordialmente. "Mucho gusto, mi nombre es Winry Bradley, espero no causarle muchos problemas"
"Debes prometerme que no te meterás en líos innecesarios, Winry" le advirtió su padre bastante serio.
Ella simplemente asintió, sin embargo, se acercó a Roy sonriente "Prometo ser muy cuidadosa para que no tenga que arriesgar su vida", agregó haciendo una pequeña reverencia y sonrojándose un poco. 'Es guapísimo y se ve que es muy valiente, ¡que suerte tengo!'
Tanto el Fuhrer como Mustang y Ed se quedaron en silencio por algunos segundos, hasta que Bradley decidió hablar. "Querida, tu escolta es el muchacho rubio, Edward Elric"
"¿Qué?" Winry volteó a ver a Edward un tanto confundida, pero el chico se ofendió mucho cuando la mirada de la niña denotaba desilusión. "¡Pero si es un enano!"
'¡¿ENANO?!', Edward sintió una punzada de rabia y frunció el ceño ofendido, pero Mustang le advirtió con la mirada que no dijese nada.
"Ten más respeto, Winry, él es un State Alchemist".
Winry no parecía convencida y Edward se sentía demasiado ofendido como para ver la mirada de advertencia de Roy, "Pero Otoosan, la última vez yo me defendí sola, ¿para qué ocupo una escolta?"
"Exacto, ahora saben que no serás fácil de capturar" le dijo el Fuhrer mientras se acercaba a ella y ponía sus manos en los hombros de ella. "Hija, anoche me volvieron a llamar", Winry entonces bajó la mirada resignada. "No correré ningún riesgo".
Le hizo una seña a la que parecía ser su secretaria y ésta se acercó a Edward dándole una bolsa..grande.
"Aquí tienes el uniforme escolar así como un maletín para cargar tus utensilios" le dijo la muchacha sonriente para luego retirarse.
"Bueno, Edward, te veo mañana en mi casa a las 8 de la mañana, mi hija entra a las 8:30 al colegio", El Fuhrer aún sonreía alegremente, pero Edward miraba a la decepcionada Winry y no le hacía mucha gracia.
Al salir de la oficina, el Coronel y Ed caminaban por el pasillo sin decir ni una palabra. Sin embargo, Roy no pudo aguantarlo más y echó una risa que intentó ahogar con su mano provocando que el chico pusiese unos ojos endemoniados.
"¡No te atrevas a reírte!" vociferó Edward irritado haciendo que Roy intentase ahogar la risa con más fuerza. "Nunca debí haber accedido a esto"
"Nadie te obligó", le recordó Roy ocultando su sonrisa muy bien mientras intentaba parecer serio.
"¿Tu cara de cachorro no fue una forma tuya de obligarme?", le dijo Ed mientras sacaba el uniforme para saber cómo era, pero tuvo que detenerse al sentir un golpe fuerte en la cabeza que lo hizo llevarse ambas manos para aliviar el dolor. "¡¿Por qué me golpeaste?!"
Roy lo miró bastante ofendido. "No vuelvas a decir que puse cara de perro" le dijo sin una pizca de risa en su tono.
Edward lo miró un tanto apenado sobándose la cabeza con una mano. "Lo siento" Se agachó para levantar la bolsa ya que la había dejado caer al llevarse ambas manos a la cabeza.
"Así que a las 8 de la mañana", Roy se llevó una mano al mentón. "¿Estás seguro que te podrás levantarte tan temprano todos los días?"
Edward lo miró de reojo molesto. "Si sigues haré que sean 3 meses"
Roy tosió una vez y luego se llevó los brazos a la espalda para caminar en silencio mientras un irritado Edward checaba su uniforme. Al menos era totalmente negro con unas discretas marcas naranjas y no un azulito chillón que había visto en la calle de alguna escuela. No pudo más que dar un suspiro de resignación.
……………
¡Sorpresa! XD
¡Gracias por leer:D
