EL FINAL Y EL PRINCIPIO
(Porque el final de una historia, siempre es el inicio de otra)
Han sido horas muy difíciles en la cima de aquella colina a las afueras del pueblo. Y nadie se había atrevido a decir una palabra. Sólo un silencio, que se hacía cada vez más incómodo. Y todos esos sentimientos, se habían ido transformando en uno sólo… en miedo.
Ella se encontraba repleta de pensamientos, todos ellos eclipsados por un gran temor, el hecho de que Shifu se encontraba allá adentro, y de no saber si aún seguía con vida. Al igual que ese niño… ella no podía evitar sentirse culpable por él. Ya que había sido ella quien lo había enviado hasta aquí, aún en contra de la voluntad de su hermano. Tigresa entonces dirigió su mirada hacia el Jaguar, quien estaba sentado en el suelo, dándoles la espalda a ambos… Se veía perdido.
TIGRESA: -¿Por qué lo envié aquí? ¿Por qué…? ¿Qué he hecho…? -Pensaba ella, al tiempo que volvía su mirada al frente.
Por otra parte, el Jaguar había entrado en una especie de transe. Desconectado del mundo entero, e incluso de su propio cuerpo, el cual se encontraba gravemente lesionado tras la batalla de hace unas horas.
Él se miraba las manos. Y estas no paraban de temblar… Pero ahora, eso no importaba… ni su estado, ni su futuro, ni este pueblo… ni su propia vida. En cambio, lo que Tigresa le había dicho antes, era muy cierto. Y esto se lo seguía repitiendo a sí mismo dentro de su mente, una y otra vez: Que él no podía morir… no hasta recuperar a Jin. Y entonces… sólo entonces… podría tener un descanso.
De pronto, una extraña sensación recorrió su pecho, siendo esto lo primero que lograba sentir, después de haber pasado horas completamente adormecido. Entonces, él bajó la mirada…
Era sangre.
El vital líquido brotaba de su pecho sin parar. Y una alarmante cantidad lo empapaba aún más, proveniente de una profunda herida abierta, justo en medio de su pecho, hasta su abdomen, y continuaba brotando de él.
Po entonces miró con extrañeza como aquél sujeto no paraba de mirarse el pecho, y se extrañó.
PO: -¿Qué te sucede? –Le preguntó entonces. Tigresa oyó esto, y ella también lo volteó a ver. El Jaguar entonces reaccionó, y viéndose de pronto acosado por las miradas de ambos, cerró su camisa rápidamente, ocultando su pecho en ese momento.
JAGUAR: -Nada… no es nada.-
PO: -¿Estás seguro? -Preguntó él, inocentemente. Y el Jaguar se esforzó, poniendo su más fría expresión.
JAGUAR: -Estoy seguro. –Al ver esto, Po se puso un poco nervioso.
PO: -Ok… tranquilo. –Y entonces Po volvió su mirada al frente, para juguetear nerviosamente con sus dedos.
Sin embargo, Tigresa notó algo raro en el comportamiento de aquél Jaguar, y continuó mirándolo detenidamente. Y él, al ver los ojos de ella insistente clavados sobre él, le respondió con una mirada penetrante, misma que la dejó impactada. El ver a los ojos del Jaguar, era casi como… si él la estuviera acusando. Como si pudiera ver toda su culpa, y la estuviera apuñalando con ella, sin usar una sola palabra… "¿Por qué le hiciste esto a mi hermano…? ¿Por qué le hiciste esto a Jin?". Eran los pensamientos que invadían a Tigresa. Y asustada por esto, ella se vio forzada a apartar la mirada, tratando así de evitar las acusaciones dentro de su mente, generadas por sus propias culpas, y por la mirada del hermano mayor de Jin.
Y así permanecieron los tres. Sentados en el suelo, mirando en distintas direcciones. Los tres en un profundo silencio. Pero dentro de sus mentes, todo era un caos.
Los minutos siguieron pasando, y la noche abrió paso al alba.
Po se esforzaba por no mirarla, pero no dejaba de voltear a ver a Tigresa, mientras debatía consigo mismo dentro de su mente.
PO: -¿Pero qué estaba a punto de hacer…? -Pensaba Po. Y entonces, volteó a ver al Jaguar. –Si él no hubiera interrumpido, quién sabe qué le habría dicho… no sé qué habría pasado… -Y tras pensar esto, él volvió su mirada de nuevo hacia Tigresa, contemplándola por varios segundos, tras los cuales, exhaló un suspiro.
PO: -No… Debo estar loco… o, debo seguir mareado… -Pensó él entonces, mirándola a ella, quien permanecía sentada, suspirando ocasionalmente. -Sí… Eso es. Seguro estoy delirando… Al menos me alegro de no haber hecho nada que… Ella seguramente me odiaría… Bueno… ya se me pasará. –Pensaba el panda.
Hasta que de pronto, el Jaguar habló:
JAGUAR: -¿Cuánto tiempo más hay que esperar?-
Entonces Tigresa, quien se encontraba contemplando las puertas del Palacio detenidamente, finalmente reaccionó al oírlo decir esto.
TIGRESA: -¿Qué?-
JAGUAR: -¿Que cuánto más tenemos que quedarnos aquí?-
PO: -Es cierto Tigresa. Tenemos que hacer algo pronto.-
TIGRESA: -Lo que tenemos que hacer es seguir esperando. Los demás ya deben estar por llegar.-
JAGUAR: -Yo no veo a nadie por aquí. Sólo estamos perdiendo el tiempo.-
PO: -Él tiene razón. Y Shifu no tiene mucho tiempo. -El Jaguar miró entonces a Po, con algo de enojo, poniéndolo un poco nervioso. -Y, claro… también tu hermano.-
Tigresa entonces se mostró molesta ante la impaciencia de ellos.
TIGRESA: -Tenemos que esperar, y analizar la situación.-
PO: -¡Vamos Tigresa! ¡¿Es en serio?!-
JAGUAR: -¡Ya hemos perdido demasiado tiempo!-
TIGRESA: -¡Cállense los dos!-
Ambos entonces quedaron en silencio, algo asustados al verla perder la calma. Y en ese momento, se escuchó un ruido proveniente del Palacio.
Las enormes puertas se abrieron, y del interior del lugar, salieron dos Jabalíes, que caminaban escaleras abajo. Po, Tigresa, y el Jaguar, los miraron desde la distancia, algo extrañados. Y entonces Tigresa volvió su mirada hacia los dos impacientes.
TIGRESA: -Esperen aquí. Yo me encargo. –Y diciendo esto, ella comenzó a caminar rumbo al Valle. Y tanto Po, como el Jaguar, quedaron bastante extrañados, mirándose mutuamente, para luego mirar a Tigresa, alejándose colina abajo. Y luego de esto, ambos guardaron silencio por un momento… hasta que el Jaguar dijo:
JAGUAR: -Con todo respeto… tu novia da miedo.-
Y al escuchar esto, Po quedó boquiabierto, mientras el Jaguar se daba la vuelta, y se sentaba nuevamente en el suelo. Y el panda simplemente tragó saliva, mientras observaba a Tigresa, alejándose hasta perderse al pie de la colina.
PO: -M… mi… ¿n… novia? –Murmuró entonces, temerosamente.
Mientras tanto, en las calles del Valle de la Paz. Los Jabalíes se encontraban hurgando dentro de las casas, y saqueando todo lo que encontraban. Tigresa, por su parte, se escondía detrás de una de las casas, observándolos a ambos en completo sigilo.
JABALÍ #1: -Me pareció haber visto joyas en alguna de estas casas.-
JABALÍ #2: -¡Bien! Yo me llevaré todo lo que hay por aquí. Tú revisa por allá. -Le dijo al otro, mientras se alejaba a escudriñar un edificio. Y repentinamente, al pasar por una esquina, una mano lo tomó por el cuello, y tiró de él. Entonces el Jabalí fue azotado contra la pared. Abrió los ojos, y quedó aterrado al ver a Tigresa, apuntando sus garras directo hacia él, a pocos centímetros de su rostro.
TIGRESA: -Ahora tú vas a hablar. –Dijo ella entonces.
JABALÍ #1: -¡S… sí! ¡Por… por favor! ¡No me lastimes! –Exclamó suplicantemente el Jabalí. Y en ese momento, ella apretó su cuello con fuerza, haciéndolo dejar de hablar.
TIGRESA: -Guarda silencio. –La frialdad en la voz de la Maestra, era solo superada por su fuerte agarre al cuello del criminal, el cual simplemente asintió con la cabeza, hasta que ella relajó un poco su mano.
TIGRESA: -¿Por qué vinieron aquí? –Preguntó entonces.
JABALÍ #1: -Sólo… vinimos a robar algunas cosas. -Le respondió, totalmente aterrado.
TIGRESA: -Piensa bien lo que me estás diciendo. Porque podría ser lo último que dirás en tu miserable vida.-
JABALÍ #1: -¡E… es cierto! No teníamos ningún plan… hasta que aparecieron los otros.-
TIGRESA: -¡¿Quiénes?!-
JABALÍ #1: -¡Los Lobos…! ¡Y… y los que venían con el Cocodrilo…! ¡Por favor… no me mates!-
TIGRESA: -¡Entonces habla!-
JABALÍ #1: -¡Está bien…! Está bien… Todo fue idea de ellos… El Cocodrilo, y el jefe de los Lobos… Ellos llegaron a un acuerdo… Y nosotros, solamente quedamos involucrados.-
TIGRESA: -¿Qué clase de acuerdo?-
JABALÍ #1: -Acordamos tomar la ciudad, para construir armas en el Palacio… y luego venderlas a los pueblos en guerra.-
Después de esto último, ella lo empujó con su antebrazo contra la pared.
TIGRESA: -¡¿Y los prisioneros?!-
JABALÍ #1: -¡Shifu…! Él… él está encarcelado en una de las celdas… Ellos planean usarlo… -Esto último puso nerviosa a Tigresa. -En… en cuanto tengan el primer contrato… lo usarán para una demostración… Ellos van a matarlo.-
Tigresa quedó entonces pasmada al escuchar esto. Ahora sabía que Shifu corría un grave peligro. Lo que tenían planeado para él, era simplemente terrible. Pero había algo más, que la tenía aún preocupada…
TIGRESA: -¡¿Y qué hay del niño?!-
JABALÍ #1: -¿E… el niño?-
TIGRESA: -¡El niño! ¡¿Qué harán con él?!-
JABALÍ #1: -¡N… no… no lo sé…! -El Jabalí empezó entonces a llorar, completamente intimidado por Tigresa. –No lo sé… no lo sé… por favor… déjame ir. -Dijo entre sollozos. Y ella entonces lo observó por unos instantes, llena de una enorme rabia. Una que apenas podía contener.
TIGRESA: -No tienes honor.-
El Jabalí entonces abrió los ojos de par en par, al ver el puño de Tigresa, dirigiéndose a su rostro a toda velocidad, hasta que todo se volvió negro para él.
De vuelta en la cima de la colina. El Jaguar hacía presión con ambas manos sobre su herida, tratando de detener el sangrado. Mientras que Po, se encontraba sentado dándole la espalda. El Panda se mostraba bastante triste y melancólico, y dibujaba sobre el suelo con su dedo. Unas figuras muy peculiares, con forma de corazón.
Y en ese momento, llegó Tigresa.
TIGRESA: -Hay que moverse. –Dijo ella, al tiempo que llegaba al sitio donde ambos se encontraban sentados. Y al escuchar su voz, Po se asustó bastante, y rápidamente comenzó a borrar lo que estaba dibujando con la mano. Entonces se dio la vuelta, y vio a la Maestra acercarse hacia ellos. Ella se veía aterrada.
JAGUAR: -¿Qué pasó?-
TIGRESA: -Rodearemos el Palacio, y entraremos sin ser vistos.-
PO: -¿Por qué? ¿Qué pasó? –Entonces Tigresa se detuvo por un momento, y suspiró.
TIGRESA: -…Porque ellos planean asesinar al Maestro Shifu. -Po se levantó inmediatamente del suelo al oír esto, completamente horrorizado. Y el Jaguar se levantó también, muy exaltado.
JAGUAR: -¿Y mi hermano? ¿Qué hay de Jin?-
TIGRESA: -Yo… no lo sé… -Contestó con una voz seca.
Y al decir ella esto, el Jaguar se estremeció por completo, bajando su mirada hasta el suelo, y llevándose ambas manos hasta su cabeza, totalmente hundido en el pánico. ¿Qué le podría estar pasando a Jin en estos instantes? Y de esta manera, el Jaguar permaneció por varios segundos… interminables segundos. Inmerso en sus más atroces pensamientos, mientras respiraba agitadamente, tratando de recuperar la calma. Y finamente, luego de esto, él logró tranquilizarse apenas un poco.
JAGUAR: -Está bien… él está bien… yo iré por él… yo iré… iré… -Se repetía a sí mismo, hasta que volvió a la normalidad. Po y Tigresa se mostraron bastante inquietos entonces ante el arrebato de estrés del Jaguar. Hasta que lo vieron quitarse las manos de encima de la cabeza, y levantar el rostro, mirándolos a ambos.
JAGUAR: -Está bien, hay que ir ahora.-
Pero en ese momento, el Jaguar quedó extrañado al verlos a ambos. En ese momento, tanto Po como Tigresa lo miraban con horror… y esto lo dejó confundido.
JAGUAR: -¿Qué? –Preguntó él entonces.
PO: -Tú… tú… -Po titubeaba, levantando temerosamente su mano, y apuntando a la cabeza del Jaguar. Y entonces, él se dio cuenta.
Su cabeza estaba cubierta de sangre, tras haberse llevado las manos ahí, empapándose él mismo, tras haber intentado detener su propia hemorragia hace unos minutos.
JAGUAR: -Oh, esto… No pasa nada. -Dijo él en ese momento, mirando a su herida en el pecho. Pero al verla, Po y Tigresa se mostraron aún más exaltados. Esa era una herida muy seria, una demasiado profunda… y que aún seguía sangrando.
TIGRESA: -Estas herido. -Dijo ella, apenas logrando articular las palabras.
JAGUAR: -Sí, ¿Y qué?-
TIGRESA: -¿Por qué no dijiste nada? –Exclamó ella entonces. Sin embargo, el Jaguar guardó silencio por un momento, mirando a Tigresa de manera retadora.
JAGUAR: -Tú ocúpate de tus asuntos. Yo debo rescatar a Jin. –Y entonces, él comenzó a caminar, en dirección al Palacio de Jade. Sin embargo, Tigresa alzó la voz en ese momento diciendo:
TIGRESA: -Necesitas ayuda. –Exclamó, con un ligero enojo en su voz. Y al escuchar eso, el Jaguar se detuvo en seco, y se dio la vuelta lentamente.
JAGUAR: -Yo no necesito tu ayuda… -Tigresa quedó sorprendida al ver su reacción. Cuando él finalmente dijo: –No después de lo que le hiciste a Jin.-
PO: -¿Qué? –Po estaba sorprendido. Y Tigresa, por otra parte, se encontraba paralizada.
JAGUAR: -Tú fuiste quien le causó esto.-
Tigresa no podía reaccionar en ese momento. Eran justo las palabras que ella temía tanto escuchar. Pues era exactamente esa misma culpa, que la estaba azotando.
PO: -¡Oye! ¡Nada de esto es culpa de Tigresa! -Le reclamó entonces al Jaguar, para luego voltear a verla. -¿Verdad que no es así? –Sin embargo, la expresión en el rostro de Tigresa decía todo lo contrario. Y esto preocupó a Po. -¿Tigresa? –Entonces, llena de pena, ella bajó la mirada, ante un Panda atónito, que la miraba con una triste preocupación; y el hermano de Jin, quien la miraba juzgante, con su rostro cubierto de sangre, y aún más, brotando de su pecho.
JAGUAR: -Sí… ella lo sabe bien. –Y con estas palabras, él finalmente se dio la vuelta, y comenzó a caminar nuevamente en dirección al Palacio, dejando un rastro de gotas de sangre detrás de sí, mientras avanzaba.
Luego de esto, hubo varios segundos de completo silencio, hasta que Tigresa, comenzó a caminar también, siguiendo silenciosamente al Jaguar. Po entonces se quedó muy desconcertado, observando a Tigresa, avanzar con la mirada por los suelos.
PO: -Tigresa… -Murmuró él entonces… Las cosas no podrían ser más confusas para el Panda en estos momentos.
Dentro del Salón de los Guerreros. El líder de los Lobos se encontraba gritándole al pequeño Jin, el cual tenía grilletes en las manos, unidos por una pesada cadena.
LOBO ALFA: -¡Ya me cansé de esperar, mocoso! ¡Te di una orden!-
Entonces, Jin permaneció en silencio, y con la mirada por los suelos, aún con el intimidante Lobo gritándole justo frente a él. Y él, observaba con gran rabia cómo el niño lo ignoraba.
LOBO ALFA: -¡Se me agota la paciencia, insecto! –Y en ese instante, el Cocodrilo jefe entró por la puerta del Salón, y ambos lo voltearon a ver.
COCODRILO: -¿Por qué tanto escándalo? -Le preguntó al Lobo, mientras caminaba hacia él.
LOBO ALFA: -¡Este mocoso no quiere escucharme!-
COCODRILO: -¿Con que aún no quieres cooperar, eh? -Le preguntó amenazantemente a Jin, acercándose hacia él.
Y al ver a esa horrible criatura aproximándose, Jin cerró los ojos con temor. Entonces el Cocodrilo guardó silencio por unos instantes, contemplando al niño fijamente.
COCODRILO: -Acabo de recibir un informe. Me dicen que hay tres intrusos rondando a las afueras del pueblo… Un Panda, un Tigre, y un Jaguar. –Y al escuchar esto último, Jin abrió los ojos, mostrándose enormemente sorprendido. Y al ver esta reacción, el Cocodrilo esbozó una sonrisa. -¿Alguno te suena familiar? –En ese momento, Jin estaba claramente asustado. –Sería una lástima que algo les pasara, ¿no lo crees?-
JIN: -¡No! –Exclamó finalmente, gritando asustado.
COCODRILO: -Entonces, ¿harás lo que te digamos?-
Jin comenzó a temblar en ese momento, ante la fría mirada del Cocodrilo. Sus afilados dientes, y de la sola idea… de que algo pudiera pasarle a su hermano. Entonces, el pequeño reunió fuerzas, y por fin respondió:
JIN: -Está bien… haré lo que digan…-
Aquello fue una gran satisfacción para el Cocodrilo. Sin embargo…
COCODRILO: -Lo siento, pero eso ya no será suficiente. –Dijo él, con una diabólica sonrisa. Y esto extrañó un poco al Lobo, así como puso aún más nervioso a Jin.
COCODRILO: -Hay algo más que tendrás que hacer ahora. –Entonces, tanto el Lobo como Jin, miraron al Cocodrilo con expectativa… hasta que este mostró sus colmillos, en una mueca burlona y llena de ansia, justo antes de espetar las palabras: -Tú… vas a asesinar al Maestro Shifu. –Dijo finalmente.
Jin se estremeció en ese instante… completamente horrorizado por varios segundos. Hasta que con gran dificultad, logró articular en sus labios una sola pregunta:
JIN: -¿P… p… por qué? –El oír la voz del pequeño, entonces provocó una gran sonrisa en el Cocodrilo. El cual contempló a Jin por un momento, para saborear el sufrimiento en su expresión, por el mayor tiempo posible. Hasta que le respondió:
COCODRILO: -Porque si no lo haces, tus amigos de allá afuera pagarán el precio de tu desobediencia, con su sangre. –Y tras decir esto, el Cocodrilo clavó una mirada asesina al pequeño. Una mirada ante la cual, Jin solo pudo cerrar los ojos con fuerza, conteniendo sus ganas de llorar.
Entonces el Cocodrilo se dio la vuelta, y comenzó a caminar a la salida, seguido por el Lobo. Y de camino a la puerta, el Lobo le preguntó al Cocodrilo:
LOBO ALFA: -Oye, ¿por qué le toca al niño asesinar a Shifu? -Ante esta pregunta, el Cocodrilo sonrió, y soltó una leve risa.
COCODRILO: -Porque una vez que lo haga, este niño será nuestro para toda la vida. -Le respondió, mientras ambos abandonaban el lugar, dejando solo al asustado niño, que se acurrucaba en el suelo, al no tener un mejor lugar a dónde ir.
A las afueras del Valle de la Paz, alrededor del Palacio de Jade.
TIGRESA: -Tenemos que seguir moviéndonos. -Dijo ella, mientras avanzaba seguida de Po, y por el Jaguar. Po se veía cansado, jadeante, y apenas podía seguir el paso.
PO: -¡Pero dijiste eso hace casi una hora! ¿Por qué no solo… vamos por la puerta? –Se quejó él.
TIGRESA: -Alto… -Tigresa alertó entonces. Y Po y el Jaguar se detuvieron en ese instante, mostrándose bastante extrañados.
PO: -¿Qué sucede? –En ese momento, Tigresa dirigía su mirada hacia unos arbustos.
TIGRESA: -Hay alguien ahí.-
Y con un rápido movimiento, ella se abalanzó sobre los arbustos. Y entonces se escuchó un gemido. Po y el Jaguar se miraron mutuamente en ese instante, y rápidamente fueron tras Tigresa. Ambos atravesaron los arbustos, y miraron con sorpresa de lo que se trataba.
Tigresa tenía sometido a Grulla, y él se encontraba en el suelo, atrapado en una firme llave de ala, y gimiendo de dolor. Hasta que entonces ella se dio cuenta de quién se trataba, y rápidamente lo liberó.
GRULLA: -¡Au! ¡Au! ¡¿Tigresa?! ¡¿Pero qué haces?! -Se quejó él, mientras Tigresa se levantaba del suelo, limpiándose el polvo.
TIGRESA: -Deberías ser más precavido, y no confundirte con el enemigo.-
GRULLA: -Sí, claro… ¿Por qué no mejor admites que te confundis…? –Pero en ese instante, Grulla dejó de hablar repentinamente, al ver a quien se encontraba de pie detrás de ella. Y en ese momento, Víbora, Mono, y Mantis, salieron de los arbustos detrás.
VÍBORA: -¿Qué sucede Grulla? -Pero, de igual manera, ellos quedaron pasmados con lo que vieron.
En ese momento, Po miraba la sorpresa de sus amigos, con una sonrisa.
PO: -Hola chicos. –Los saludó entonces.
Y en ese momento, solo uno de ellos logró reaccionar… para exclamar emotivamente:
MONO: -¡PO!-
Y entonces, los cuatro Maestros saltaron hacia Po, y lo abrazaron fuertemente, hasta tirarlo al suelo.
VÍBORA: -¡Po…! ¡Estás…! ¡estás…! -Sus palabras eran cortadas por el llanto.
GRULLA: -¡Po! ¡Me alegra tanto verte amigo! -Las lágrimas también corrían pos ojos de Grulla. Y luego de un largo abrazo, todos se apartaron de Po, y Mono colocó su mano sobre la espalda del Panda.
MONO: -Estás de vuelta amigo. –Dijo mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos con su otra mano. Y Po no podía parar de sonreír en estos instantes.
PO: -Sí… ya alguien me lo había dicho. –Dijo entonces Po, volteando a ver a Tigresa. Y ella entonces miró a la sonrisa del panda, y no pudo evitar sentir un ligero rubor en sus mejillas, viéndose forzada a desviar su mirada rápidamente.
Pero de pronto, se escuchó un extraño ruido proveniente del suelo, y todos volvieron sus miradas hacia abajo.
Era Mantis, quien se encontraba ocultando su rostro ante todos, mirando hacia el suelo, y limpiándose las lágrimas de sus pequeños ojos.
VÍBORA: -Mantis… ¿Estás… llorando? -Mantis reaccionó entonces al oír esto. Levantó la mirada, y vio a todos mirándolo. Él se puso nervioso, y exclamó:
MANTIS: -¡¿Qué?! ¡No…! ¡Yo no estoy…! -Pero se dio cuenta de que no engañaba a nadie. -¡Síííí…! ¡Lo estoy…! -Y dejándose llevar por las lágrimas, Mantis saltó sobre el estómago del Panda. –¡Te extrañé tanto amigo…! –Y Po, entonces simplemente lo abrazó.
PO: -Y yo a ti, amigo… -Po entonces dirigió su mirada hacia el resto de los Cinco. -Y a todos ustedes. –Dijo entonces. Y con enorme emoción, todos lo abrazaron nuevamente, dejándose llevar por el momento. Entonces, Víbora volvió su mirada, y notó que Tigresa se encontraba apartada del grupo. Y que ella se encontraba simplemente ahí, de pie, mirándolos a todos; silenciosa como siempre. Tigresa entonces se perdió por completo, sonriendo al mirar a sus amigos abrazar a Po. Pero entonces volvió en sí, solo para darse cuenta de que todos ellos la estaban observando. Y esto la puso algo nerviosa.
VÍBORA: -¿Tigresa…? –Ella dijo entonces.
TIGRESA: -¿Qué? –Dijo ella, tímidamente.
VÍBORA: -Por fin estamos todos juntos. –Le dijo.
TIGRESA: -¿Y qué hay con eso? –Respondió ella. Y entonces, Víbora sonrió.
VÍBORA: -Ven aquí amiga. -Le dijo entonces, invitándola a ser parte del abrazo grupal hacia Po. Pero Tigresa desvió la mirada en ese momento, poniendo su fría expresión de costumbre.
TIGRESA: -Bueno, ya estamos todos juntos, pero eso no es motivo para… -Y las palabras de Tigresa quedaron cortadas, cuando de pronto, sintió cómo todos ellos la rodeaban en un fuerte y cálido abrazo, incluyendo a Po. Y ante esto, ella se mostró bastante desconcertada.
Nuevamente estaban reunidos, como no lo creían posible… Los Cinco Furiosos, y el Guerrero Dragón. Pero mientras esto acontecía; observando, apartado de todos ellos, se encontraba el Jaguar. Con una sólida expresión, él se veía en extremo enfocado, con un rostro pálido, y una sólida expresión, mientras oprimía con fuerza su mano sobre su herida en el pecho. Y esto llamó la atención de todos.
VÍBORA: -Oye… ¿estás bien? –Le preguntó ella, mostrándose algo preocupada al verlo.
Pero sin que pudiera contestarle, el Jaguar simplemente se desplomó ante la mirada de todos, interrumpiendo su abrazo grupal. Y rápidamente, todos fueron hacia él.
MANTIS: -¿Pero qué le pasó a este sujeto? -Exclamó Mantis, mirando a la enorme herida sangrante en su pecho. La expresión de todos en ese momento mostraba una gran consternación.
VÍBORA: -Yo… No creo que vaya a lograrlo. –Dijo ella, dirigiendo su mirada hacia Tigresa, quien también se mostraba preocupada.
Y en ese momento, de en medio de la maleza, salía El Dragón de Komodo. Y todos voltearon a verlo, mientras él miraba fijamente al Jaguar tendido en el suelo. Entonces se acercó lentamente hacia él, mientras yacía sobre retorciéndose, apenas respirando entre muy forzados jadeos, cada uno de ellos reflejando un dolor inenarrable, que podía sentirse con tan solo mirarlo. Komodo se agachó junto a él, y acercó sus manos hacia el Jaguar, pero antes de siquiera tocarlo, este reaccionó violentamente, levantándose del suelo, apoyándose con sus manos, mientras la sangre fluía de su pecho casi a borbotones. Su cuerpo entero temblaba descontroladamente, y dirigía su mirada hacia todas partes frenéticamente, como buscando con desesperación, al tiempo que gritaba:
JAGUAR: -¡Jin…! ¡JIN…! ¡JIIN!-
Sus violentos movimientos aterraban a los Cinco Furiosos y a Po. Y todos ellos sólo podían permanecer ahí, observando completamente paralizados ante la impresión que les causaba. Todo lo que sucedía ante ellos. Mientras que sus arrebatos de dolor, solo le impedían a Komodo el poder hacer algo… no dejándole otra opción… Entonces, con un rápido movimiento, Komodo golpeó al Jaguar en la parte central de su espalda, usando únicamente dos de sus dedos, realizando un movimiento muy familiar para los Cinco Furiosos. Y al golpear el punto de presión, el Jaguar quedó inmovilizado, y su cuerpo se tensó por completo. Y un instante más tarde, él se desvaneció por completo, cayendo sobre el charco formado por su propia sangre en el suelo… entonces todos quedaron en silencio. Jamás habían presenciado algo similar.
Varios minutos más tarde, el Jaguar comenzaba a abrir los ojos, costándole mucho trabajo en un principio. Y lo primero de lo que logró percatarse, era que estaba recostado sobre el suelo, y que había un Lagarto sentado junto a él, colocándole vendajes en el pecho. Sus ojos se cerraron nuevamente, y cada vez que volvía a abrirlos, lograba distinguir un poco más de su entorno. Notaba a los Cinco y al Panda, conversando junto a él; y también escuchaba parte de lo que hablaban:
TIGRESA: -¿Y los ciudadanos?-
VÍBORA: -Vimos el Valle desde lo lejos. Así que todo mundo se quedó escondido en el bosque… Pero dígannos ¿qué pasó aquí?-
Con la mirada bastante borrosa, el Jaguar miraba cómo Tigresa suspiraba ante esta pregunta.
TIGRESA: -Todo estaba así cuando llegué aquí. Fue obra de una horda de criminales… tomaron el Palacio de Jade, y la ciudad.-
GRULLA: -¡¿Y el Maestro Shifu?! -Pero ella permaneció en silencio por un instante.
TIGRESA: -Lo tienen atrapado en el Palacio… y planean asesinarlo…-
MANTIS: -¡¿Qué?! –Exclamó él con preocupación. Y Tigresa solo bajó la mirada. Y en ese momento, Po intervino:
PO: -Pero no se preocupen chicos. Vamos a rescatarlo. -Afirmó él, con una gran confianza en su voz.
Y segundos más tarde, Víbora preguntó:
VÍBORA: -¿Y qué hay del niño? -Entonces, todos voltearon a verlo.
El Jaguar podía sentir las miradas de preocupación de todos ellos sobre él. Y finalmente, comenzó a desmayarse nuevamente. Todo se volvía oscuro, pero antes de quedar completamente inconsciente, alcanzó a escuchar algo más:
TIGRESA: -Ellos… también capturaron a Jin…-
Finalmente, luego de esto, el Dragón de Komodo se levantó del suelo, y mirando a los seis guerreros delante de él, se aproximó hacia ellos. Sus ojos no se apartaban del Panda. Y Po se dio cuenta de esto, mostrándose algo extrañado. El extraño lagarto se acercaba hacia él, mirándolo fijamente. Quedando a muy corta distancia de él. Po entonces esbozó una sonrisa nerviosa. Y Komodo… le respondió con una ligera, y algo perturbadora sonrisa.
KOMODO: -Asique, eres tú. -Po se extrañó aún más con este comentario.
PO: -Jejé, sí… -Entonces Po se inclinó hacia un lado, para susurrarle al oído a Mono: -Oye, ¿quién es este sujeto? Me está poniendo nervioso. -Komodo continuó sonriendo después de esto, y entonces se volvió hacia Tigresa.
KOMODO: -Deben planear muy bien su siguiente movimiento. -Tigresa se extrañó un poco al escuchar esto. Pero quedó más sorprendida aún, al escuchar lo siguiente que el reptil le diría: –Yo me adentraré al Palacio de Jade, y sacaré a los prisioneros de forma segura. Entonces, ustedes podrán entrar a hacer lo suyo.-
GRULLA: -¡¿Qué?! –Komodo entonces se volvió hacia el confundido maestro, mientras éste le preguntaba: –¿Está… está usted seguro?-
KOMODO: -Absolutamente… aún siento que les debo un favor… -Todos los presentes se encontraban bastante atónitos ante la sugerencia de Komodo.
VÍBORA: -Pero… no tiene que hacerlo. No es necesario que se arriesgue. –Pero al escuchar esto, Komodo soltó una ligera risa.
KOMODO: -Bueno… en ese caso, no tienen de qué preocuparse. –Les dijo entonces a todos. Solo para dejarlos mirándose unos a otros, no sabiendo qué pensar al respecto.
Minutos más tarde, ocultos a las afueras del Valle; tanto Los Cinco, como Po, miraban absortos cómo el Dragón de Komodo caminaba tranquilamente por las escaleras hacia el Templo, acercándose por el frente poco a poco. Y entonces, observaron a la distancia, cómo las puertas del Palacio se abrían. Y del interior, salía una docena de Lobos y Jabalíes. Todos ellos armados, apuntando con sus afiladas lanzas hacia el pasivo Maestro, quien únicamente caminaba entre ellos, con una inmutable tranquilidad. Hasta que entonces, un Cocodrilo salió del interior del lugar. Y Komodo finalmente se detuvo ante este sujeto, para entonces ambos mirarse el uno al otro por un momento.
Komodo analizó detenidamente al Cocodrilo, que posaba una mirada retadora sobre a él, hasta que finalmente le dirigió la palabra:
COCODRILO: -¿Tienes algún asunto aquí? -Komodo parecía inmutable, a pesar de estar completamente rodeado de enemigos.
KOMODO: -Así es… y vine aquí porque recibí un llamado, de que en el Palacio de Jade se solicitaba a un médico. Y estoy aquí para cubrir ese puesto.-
COCODRILO: -¿Y es usted médico? -Preguntó él, mostrándose incrédulo. Y ante esto, Komodo hizo una ligera reverencia, asintiendo con la cabeza. El Cocodrilo lo miró por varios segundos, con una expresión seria y desconfiada.
COCODRILO: -Por supuesto… sea usted bienvenido, señor…-
KOMODO: -Maestro… -Le corrigió. -…Maestro Komodo.-
COCODRILO: -Muy bien… "Maestro Komodo". -El Cocodrilo se dio vuelta entonces, y comenzó a caminar al interior del Palacio. Entonces, varios Jabalíes se acercaron hacia él, y comenzaron a atarlo de manos, para luego, llevárselo casi arrastrando hacia el interior, y tras ellos, cerrar las puertas del Palacio de Jade.
Desde la distancia, los seis guerreros miraban con bastante asombro lo que acababa de suceder.
MANTIS: -Guau…-
MONO: -¿Crees que le pase algo? -Le preguntó a Tigresa.
TIGRESA: -Él va a estar bien. -Afirmó ella. Entonces, todos ellos se dieron la vuelta, y se adentraron en el bosque. A excepción de Po. Quien permaneció ahí, con una confundida expresión. Y unos segundos después, él reaccionó, y corrió tras sus amigos.
PO: -¡Oigan…! ¡Amigos! ¿Les importaría explicarme algo…? ¡¿…Lo que sea?! –Y esto último, lo gritó un poco más molesto.
Mientras tanto, dentro del Palacio de Jade. Komodo era llevado como prisionero. Los Jabalíes lo escoltaban hacia su celda. Y entonces, mientras caminaba por la explanada central del Palacio, a la distancia, el reptil notó algo muy peculiar… Se trataba de un pequeño Jaguar; un niño que se encontraba haciendo las labores de un esclavo. El pobre Jin tiraba de una gran carreta, repleta de cuchillas recién forjadas, y aunque ésta era más grande, y mucho más pesada que él, el niño se veía forzado a llevarla a lo largo del enorme Palacio, ante las frías miradas amenazantes de varios Lobos.
En ese momento, Jin se dio cuenta de la presencia del Komodo, y miró desde la distancia cómo los Jabalíes llevaban prisionero al extraño Lagarto. Y en ese instante, ambos se miraron mutuamente. Un contacto visual, que dejó a Jin perplejo, y el Dragón de Komodo, sólo lo miraba fijamente, hasta que fue llevado lejos de ahí por sus captores.
Uno de los Lobos entonces vio a Jin, quien se había detenido de repente, y se acercó hacia él para amenazarlo:
LOBO: -¡Ya ponte a trabajar! -Le gritó entonces, al mismo tiempo que daba una patada a la carreta. El ruido del golpe asustó a Jin, e instantáneamente él continuó tirando de su pesada carga.
Y en ese momento, dentro de la celda, el Maestro Shifu continuaba encadenado contra la pared, mirando hacia todas partes. Sin embargo, no parecía encontrar la forma de escapar. Entonces, él escuchó el ruido de unos pasos acercándose, acompañados por cadenas. Al oír esto, él dirigió su mirada hacia la entrada de la celda, llevándose una enorme sorpresa, al ver a un par de Lobos llevar como prisionero, a nadie menos que al Dragón de Komodo. Estos celadores entonces abrieron la celda, para luego encadenarlo contra la pared, del otro extremo de la habitación. Y Shifu no podía creerlo, mientras veía a Komodo ser encadenado. Y él, veía a Shifu directo a los ojos, sin decir absolutamente nada. Y finalmente, cuando terminaron de encadenar a Komodo, se apartaron de él, volviendo sus miradas hacia el sorprendido Maestro Shifu.
LOBO: -Ahora tienes un compañero, Shifu. -Dijo entonces, de una manera burlona, al tiempo que Shifu y Komodo se miraban fijamente, aún sin decir nada. Entonces los Lobos se disponían a marcharse de la celda, cuando en ese momento, el Cocodrilo llegó al lugar.
COCODRILO: -Vaya, vaya… me costó trabajo reconocerlo… -Él hablaba mientras ingresaba a la celda. Mostrando un aire muy soberbio, antes de decir: –"Dragón de Komodo". -Le dijo a Komodo, colocándose justo frente a él. -El gran maestro de las pociones… inmune a todo veneno que hay en este mundo… "El Maestro Komodo… El inmortal". -Estas palabras dejaron pasmado a Shifu.
SHIFU: -¿I… inmortal? –Murmuró en ese momento.
Komodo permaneció en silencio después de esto, observando detenidamente al Cocodrilo frente a él.
COCODRILO: -Esto… es… ¡Guau…! Parece que nuestra suerte se está multiplicando, ¿no es así chicos? -Le dijo entonces a los Lobos que se encontraban detrás de él. Y estos rieron afirmándolo. -Justo cuando creí que estábamos en la cúspide de nuestra gloria, aparece usted. Como si el destino quisiera otorgármelo todo en bandeja de plata… increíble… ¡Increíble! -Se repetía a sí mismo, mientras caminaba al exterior de la celda. Y los Lobos iban detrás de él. Pero justo antes de salir, el Cocodrilo se detuvo. -Ah, por cierto… será mejor que descanse ahora, "Dragón de Komodo", porque a partir de hoy, sus días serán algo "agitados" por aquí. -Y luego de decir esto, ellos finalmente cerraron la celda, dejando solos a los dos maestros, encadenados a los muros de la prisión.
El silencio de apoderó del lugar.
KOMODO: -Qué gusto verlo de nuevo, Maestro Shifu.-
SHIFU: -T… tú… -Le costaba articular las palabras, hasta que finalmente lo logró: -¡Tú causaste todo esto, Komodo! ¡Mira lo que le has hecho al Valle de la Paz! ¡Has acabado con toda una vida de sacrificios¡ ¡Con todas nuestras tradiciones! ¡Has acabado con todos nosotros!-
Komodo, sin embargo, permaneció en silencio, inmutable ante los gritos del Maestro Shifu. Y momentos más tarde, Shifu paró de gritarle. Para jadear agitadamente, e intentar tranquilizarse. Fue entonces cuando Komodo decidió hablar:
KOMODO: -No tiene por qué alterarse, Shifu. Aquí yo no soy su enemigo… Nunca he pretendido serlo.-
SHIFU: -¡No quiero oír tus engaños! ¡Tú te llevaste a los ciudadanos del Valle! ¡Tú liberaste al prisionero, y escaparon juntos!-
KOMODO: -¿Prisionero? –Preguntó, mostrándose confundido.
SHIFU: -¡Sí! ¡Tu cómplice…! ¡El Topo! -Y al escuchar esto, Komodo quedó perplejo. Y Shifu lo observaba, aún jadeante, y con una mirada asesina.
KOMODO: -Ahora entiendo… Usted debió creer que él y yo actuábamos en conjunto.-
SHIFU: -¡Porque así es!-
KOMODO: -Usted se equivoca, Maestro… Los motivos que tenía ese Topo no tenían nada que ver con mi presencia aquí… y yo no tuve nada que ver con lo que le sucedió al Valle de la Paz.-
SHIFU: -¡¿Y por qué habría de creerte?!-
KOMODO: -¿Dígame entonces, por qué habría de mentirle? -Estas palabras pusieron a pensar a Shifu, en medio de aquél pesado silencio. Hasta que finalmente, Komodo continuó hablando: -Maestro Shifu, usted tenía razón antes… -Al escuchar esto, Shifu se mostró extrañado. –Acerca de mi pasado… -Dijo Komodo. Pero Shifu, aún no comprendía. -Fui yo quien destruyó todas esas vidas… Fue por culpa mía, que pereció el pueblo de Shui. -Shifu quedó atónito. La frialdad con que él confesaba esto, era desconcertante.
SHIFU: -Entonces… el Topo…-
KOMODO: -Él era uno de mis estudiantes… y el último de ellos en quedar con vida. Lo que él le había contado a usted, era cierto. -Toda esta información era algo difícil de asimilar en ese momento, y era claro que le costaba trabajo a Shifu entenderlo. Pero poco a poco, las cosas iban quedando más claras para él.
SHIFU: -Eso quiere decir… que usted mintió, con lo que me había dicho…-
KOMODO: -No, Maestro Shifu. La historia que yo le conté es también cierta… Como sabrá, el pueblo de Shui fue víctima de una "maldición", o eso es lo que ellos creyeron…
Lo que realmente ocurrió, si puede recordarlo, es que las enfermedades eran causadas debido a un gran campo repleto de las plantas tóxicas, situadas a unos kilómetros de ahí. El viento llevaba las esporas, y éstas llevaban las enfermedades a esa gente… Yo fui quien sembró ese campo…
Y una vez que la maldición cobró vida, sólo fue cuestión de tiempo, para que docenas de expertos como yo se interesaran en ese pueblo… y así pude finalmente aprender de cada uno de ellos, todas sus más antiguas y ocultas técnicas.-
SHIFU: -¿Entonces ese era su propósito… conocimiento? ¿Cree usted que eso vale la vida de un pueblo entero?-
KOMODO: -No Shifu. Mi propósito era mucho más simple que eso. Yo buscaba llenarme de los conocimientos suficientes, para entonces poder quitarme la vida.-
SHIFU: -¿Q… qué?-
KOMODO: -Tal como lo oyó, mi nombre resuena por todas partes de China, como una leyenda… "El inmortal Dragón de Komodo…" Esa es mi maldición. Y es una agonía constante, con la que despierto cada día que abro los ojos.-
Y luego de esta explicación, ambos guardaron silencio… por un largo rato.
SHIFU: -Hábleme acerca de ese pueblo. –Dijo Shifu finalmente.
KOMODO: -Por supuesto… Una vez que descarté hasta el último de ellos, me di cuenta de que no era suficiente… y finalmente, no encontré la respuesta que estaba buscando.
Fue entonces cuando decidí entrenar a mis propios alumnos, y a cada uno de ellos le impartí mis conocimientos. Pero había uno… uno en especial, que se destacaba como ningún otro…-
SHIFU: -El Topo.-
KOMODO: -Precisamente… Él demostró aptitudes que superaban todas mis expectativas. Y finalmente, él me devolvió la esperanza… sabía que si alguien encontraría "esa" respuesta, tendría que ser él… Pero…
Pero yo estaba equivocado… mi forma de entrenarlo, fue más de lo que cualquier mente pudiese soportar. Y lo que conseguí al final, fue crear a un monstruo. Y lo demás, como sabrá… es historia…-
SHIFU: -Pero… ¿qué ocurrió con él…? ¿Entonces, fue él quien se llevó a los ciudadanos? -Le preguntó a Komodo de manera nerviosa.
KOMODO: -Por favor, mantenga la calma Shifu. Él ya no será un problema, nunca más. -Shifu entonces comprendió el significado de estas palabras, guardando silencio por un momento.
SHIFU: -Ya veo… ¿Y qué hay de…?-
KOMODO: -Los ciudadanos del Valle de la Paz se encuentran a salvo, no muy lejos de aquí… Y ahora mismo, sus alumnos están trabajando para solucionarlo todo. Y yo estoy aquí, para asegurarme de que todo salga de acuerdo al plan.-
SHIFU: -Ahora veo… -Shifu estaba asimilando todo lo que acababa de escuchar. Y le tomó varios segundos, hasta que finalmente, Shifu soltó sus manos de los grilletes contra la pared, y pudo tocar el suelo. Y entonces, comenzó a liberar sus pies, mostrándose muy concentrado mientras lo hacía. En ese momento, él levantó la mirada, y observó a Komodo, directo a los ojos.
SHIFU: -Ya comprendo todo.-
KOMODO: -Me alegra que lo haga… Ahora, tenemos que concentrarnos en salir de aquí. Pero primero, debemos rescatar a ese niño que vi afuera. -Shifu asintió con la cabeza entonces.
A las afueras del Valle. Po y los Cinco se reunían donde se encontraba el Jaguar, quien seguía tendido sobre el suelo, recuperándose de la herida que Komodo recién había ayudado a curar.
VÍBORA: -Muy bien, ¿qué haremos ahora?-
GRULLA: -Puede haber cientos de guardias ahí dentro. Tenemos que entrar sin alertar a nadie. -Po se mostraba muy entusiasmado.
PO: -Esto va a ser genial… por fin veré algo de acción. -Dijo él, apenas conteniendo su emoción. Pero entonces, Tigresa lo miró un tanto preocupada.
TIGRESA: -Tú no irás, Po. -Estas palabras le hicieron perder el entusiasmo por completo a Po en ese instante.
PO: -¿Qu… qué? -Los demás entonces voltearon a ver a Tigresa, igual de confundidos que él. -¿Por qué no? –Preguntaba el panda.
TIGRESA: -Po, lo siento, pero no puedes pelear aún. -Po se encontraba estupefacto. Cuando Víbora se acercó hacia ella.
VÍBORA: -Tigresa, ¿y por qué no? -Tigresa miró al Panda por un momento, con bastante de preocupación marcada en el rostro.
TIGRESA: -Po apenas acaba de despertar, tras haber estado varios días… bajo tierra. -Esto último le costó un poco más trabajo en decirlo.
PO: -¡¿Y qué hay con eso?! ¡Yo aún puedo pelear! –Argumentó Po, poniéndose en postura de combate.
TIGRESA: -No, no puedes… Aún te encuentras débil. –Dijo ella con firmeza.
PO: -¡¿Qué?! ¡No! ¡Eso no es cierto!-
Entonces, Mono se acercó hacia él, y lo empujó ligeramente, con la mano sobre su pecho. Y este ligero empujón, sacó de equilibrio al Panda, haciéndolo caer de espaldas al suelo. Entonces, Mono se acercó hacia él, y lo miró directo al rostro.
MONO: -Ella tiene razón amigo. Lo siento. Pero no puedes pelear ahora. -Ante este comentario, Po se mostró muy desconsolado, mientras Mono lo ayudaba a levantarse.
TIGRESA: -Aún no te has recuperado, y esta misión será muy peligrosa… Si algo sale mal, no sólo nosotros corremos peligro, sino también el Maestro Shifu, y Jin. -Le dijo entonces a todos.
JAGUAR: -¿Y qué hay de mí?-
Todos escucharon de pronto esto, y rápidamente voltearon a ver. El Jaguar se estaba levantando del suelo, mostrando algo de dificultad, mientras se sujetaba el pecho con la mano.
JAGUAR: -Hay que rescatar a Jin, y no dejaré que lo hagan sin mí.-
TIGRESA: -Tú no puedes venir con nosotros. -Exclamó ella, un tanto molesta. El Jaguar entonces se puso de pie, y preguntó:
JAGUAR: -¿Y por qué no?-
TIGRESA: -¿Escuchaste lo que acabo de decir…? Tus heridas no han sanado, y sólo entorpecerías las cosas. -Este comentario, solo molestó al Jaguar.
JAGUAR: -¡¿Entorpecer?!-
PO: -Bienvenido a mi mundo. -Le dijo entonces Po al Jaguar.
VÍBORA: -Lo lamento, pero así tiene que ser.-
GRULLA: -Sí. Deja que nosotros nos encarguemos de esto. -Le dijeron ambos maestros al Jaguar. Y tras algunos segundos de un incómodo silencio, Tigresa se dio la vuelta, y ella, junto con el resto de los Cinco, comenzaron a encaminarse hacia el Palacio de Jade, dejando solos a Po y al Jaguar, sobre aquella colina. Hasta que de manera repentina:
JAGUAR: -¡No lo acepto! -Le gritó entonces a los Cinco, mientras ellos se alejaban. Y al escucharlo, todos ellos se detuvieron en ese instante, para entonces volverse lentamente hacia él, un tanto confundidos. A excepción de Tigresa, quien entonces solo se mostraba enojada. Ella y el Jaguar entonces se miraron a los ojos, de manera desafiante…
A partir de aquí, la historia se divide en dos . . . Dos alternativas. Ambas de ellas ciertas.
