DÍA 10

La primera en despertar fue Hermione. Se quedo mirando la cara de un aun dormido Harry, se veía tan relajado y sereno, le parecía imposible que fuera el mismo Harry Potter que había conocido en la universidad, parecía realmente increíble.

Todos los detalles de la anoche anterior embargaron su mente. Había sentido muchísimas cosa que ya creía perdidas. Un cariño extremo había circulado entre ambos, se habían sentido a gusto, se conocían. Y ahí era donde estaba el problema. Eso había ido demasiado lejos, no podía dejar que todo se volviera a repetir. Era su mejor amigo, era necesario para su vida no perder eso, pero sabia que había dado un paso en falso. Ella se había auto impuesto el recuperar a Ronald, no quería que nadie mas se metiera en su vida.

Se separo lo mas lentamente posible del calor que el torso y los brazos del moreno la infundían, para dar paso a la fría vuelta a la realidad. Se levanto de la cama sin despertar a quien se encontraba en la cama. Busco su ropa interior que había sido lanzada muy lejos. Se puso el vestido y se metió al baño para por lo menos peinarse, prefería no ducharse allí, el agua de la ducha podía despertar al durmiente y eso no seria bueno para lo que tenia pensado hacer. Salió de nuevo y busco en el escritorio con que contaba la habitación una hoja y un bolígrafo, y se dispuso a escribir lo que pensaba.

Harry:

No quiero estropear nada. Si digo que me arrepiento plenamente de lo que ocurrió anoche mentiría, pero tampoco estuvo bien.

Lo que paso entre nosotros fue algo que ni tu ni yo pensamos lo suficiente, nos dejamos llevar. Lo mejor seria olvidarnos de ello. Yo tengo que arruinar una boda, y tu volver a ser el mismo casanova que eras hace un tiempo. Dentro de unos años lo recordaremos y nos reiremos, y seguramente le echaremos la culpa al alcohol.

Vuelve a Londres. La empresa con Sirius solo y sin ti corre riesgo a quedar en quiebra. Ya nos veremos cuando vuelva y te contare como me ha ido todo. No se si necesitare una copa para celebrarlo o una para desahogar la penas, pero espero que tu me acompañes a tomarla.

No me llames en estos días en los que me quede en Dublín, ya hablaremos cuando nos veamos en Londres. Ya buscare yo algo para decir porque no estamos prometidos y el porque tu te has ido.

Gracias por toda tu ayuda.

Un beso.

Te quiere.

Hermione.

Al terminar la carta la dejo sobre la almohada donde ella había pasado la noche y dejando encima el supuesto anillo de compromiso, cogió las sandalias de Tonks en una mano, el bolso en otra, y salió de la habitación sin hacer ningún otro ruido. Llamo a un taxi y se fue.

Al llegar a casa de sus primos se dio cuenta que aun era muy temprano y que estos seguían dormidos. Eso era lo mejor, así no tendría que dar explicaciones ni mentir descaradamente, no tenia la mente entera para poder dar buenas excusas. Subió a su habitación, se quito el vestido y se lanzo sobre su cama. Ya tendría el resto del día para poder analizar bien lo sucedido y sobre sus decisiones. Cerro los ojos y se durmió profundamente.

Un par de horas después de todo esto, Harry se despertaba intentando tocar la suave piel que sabia que tendría que estar a su lado, pero no encontró nada. Sus manos tan solo llegaron hacia una hoja de papel y un anillo puestos encima de la almohada. La cogió, abrió los ojos intentándose acostumbrar a la claridad que entraba por el ventanal, se puso las gafas y leyó la nota dejada por Hermione.

Al terminar tan solo pudo arrugarla entre una de su manos y lanzarla lo mas lejos que podía. Estaba furioso, decepcionado y triste, aun no sabia porque. Si ella le pedía eso, eso seria lo que el hiciese.

Lo primero que hizo al levantarse fue llamar al servicio de habitaciones para poder pedirles que le cogiesen el primer vuelo hacia Londres que saliese ese día. Cuando le confirmaron la hora miro el reloj y dijo que le reservasen un pasaje. Se vistió y recogió todo lo que se encontraba en la habitación haciendo de nuevo su maleta. Guardo el anillo en su bolsillo del pantalón, no quería verlo en ese momento. Bajo a recepción y pago la cuenta. Llamo un taxi y se fue dirección al aeropuerto, aun le faltaba dos horas para que saliese su vuelo, pero no podía permanecer mas tiempo en esa habitación, no con todo lo que allí había vivido.

Durante el vuelo estuvo pensando en todo lo que le carcomía por dentro, no sabia que era eso que sentía, nunca antes había experimentado nada así. Le dolía la decisión de Hermione, le dolía todo lo que le puso en la nota, y le dolía aun mas el no haberse despedido de ella.

Ya por la tarde llego a su casa, donde seguramente se encontraba su padrino. Pero eso a el le daba absolutamente igual. Lo único que quería era no pensar en nada mas. Con lo que había sacado en claro en el avión le era suficiente por un día.

Se tiro sobre el sofá y tapándose los ojos con uno de sus brazos. Hasta que alguien, al oír la puerta principal, se acerco al moreno.

-¿Ya estas aquí? Creía que te pensabas quedar hasta la boda, si es que esta se realizaba.- dijo Sirius.

-Y se realizara. El idiota de Ron esta muy enamorado de Luna. Algo muy fuerte tiene que pasar para que esta no se llegue a celebrar.

-Entonces, ¿por qué has vuelto?

-Problemas.- dijo simple y llanamente.

-¿Qué tipo de problemas?

-Personales y de otras personas. Es una historia muy larga para contar ahora.

-Tengo tiempo.

-Pero yo no tengo ganas.

-Como quieras.- y el moreno mayor se dispuso a salir del salón para realizar lo que estaba haciendo antes de que su ahijado llegase.

Harry seguía en la misma posición que cuando esa conversación empezó. El brazo no se había movido de sus ojos, no quería ver a nadie. Recordó algunas palabras de su padrino antes de que se fuera hacia Dublín. También la insistencia que siempre había tenido Hermione para que se abriese mas con su padrino. Prefirió hacerla caso, aunque esas palabras perteneciesen a la Hermione del pasado, eran importantes. Además, necesitaba desahogarse con alguien y el mas cercano era el loco irresponsable de Sirius.

-Tenias razón.- le dijo antes de que el del pelo largo saliese por la puerta.

-¿En que tenia razón? Es muy raro que tu me des la razón.

-En todo lo que me dijiste antes de que me fuera a Dublín.

-¿Me puedes refrescar la memoria?

-Tenias razón en que la echaba de menos, en que me mentía e intentaba convencerme a mi mismo. Tenias razón en todo lo que me decías de Hermione.

Sirius al escuchar esas palabras fue donde su ahijado, se sentó en el suelo al lado del sofá mirando fijamente la cabeza del menor.

-¿Me puedes explicar que quieres decir con todo eso?

Harry quito por fin el brazo de su cara y giro la cabeza para mirar fijamente los ojos grises que le observaban intentando leerle la mente.

-Estoy enamorado de Hermione.- cuatro simples palabras salieron de sus labios, pero cargadas de mucho significado.

Ninguno dijo nada mas. Harry al haber ya soltado en voz alta lo que llevaba dentro decidió dirigirse hacia su habitación y deshacer la maleta, esa que había dejado tirada en algún lugar de la entrada.

Sirius no se movió del sitio, seguía sentado en el suelo apoyando la cabeza en el brazo del sofá. Su pequeño ahijado por fin se había dado cuenta de lo que ya casi todo el mundo sabia, ya era un paso importante. Solo faltaba saber lo que pensaba Hermione, pero también sabia que no tenia que haber pasado nada bueno para que Harry volviera tan rápidamente y ella permaneciese allí, aun con la idea de recuperar a su antiguo amor. Esto seria muy complicado.

De nuevo en Dublín, Hermione seguía dormida, no había bajado ni a comer, estaba realmente agotada. Ya por la tarde abrió los ojos, de nuevo las imágenes de la noche anterior aparecieron por su mente.

-Espero que Harry no se haya enfadado mucho conmigo.- dijo en voz alta.

-¿Y por que se debería enfadar? ¿Qué le has hecho?- Tonks se encontraba en la puerta mirando si su prima estaba bien, se había preocupado al ver que no había bajado a comer.

Hermione no sabia que contestarla, lo mejor era decirla la mitad de todo lo que había pasado y parte de lo que tenia pensado decir al mundo.

-Voy a decirles a todo el mundo que no estamos prometidos.

-¿Y como lo vas a hacer?

-Aun no lo se, lo tengo que pensar.

En eso su teléfono sonó. Rogó a todos los dioses existentes que no fuera el moreno quien llamase, si era así no se lo cogería. Miro la pantallita y vio, para su alivio, que era Ronald.

-¿Diga?- dijo con voz esperanzada.

-¿Qué te parecería pasar esta noche tranquila e ir a cenar algo de lo que a nosotros nos gusta?

-Una muy buena idea.- eso era lo mejor que necesitaba en ese momento.

-Genial. Luna y yo te iremos a buscar dentro de un rato. Dile al miope de tu prometido que se apure, así iremos los cuatro.

¿Por qué el pelirrojo tenia que haber nombrado a Harry? Sus ánimos se esfumaron, le había vuelto a recordar lo que tenia que decir e imaginarse hipotéticamente, lo que el moreno estaría haciendo en ese momento.

-Esto...Harry no esta. Se ha tenido que ir a Londres.

-Vaya, ¿y eso? Me empezaba a caer bien ese cuatro ojos.

-Cosas del trabajo. Esto...Ron, luego te tengo que contar algo relacionado con Harry.

-Vale. Bueno, pues iremos los tres. ¡Yo solo con mis dos chicas favoritas! Me gusta el plan.

-Jejeje. No te emociones o Luna se enfadara seriamente contigo.

-Tienes razón...no le digas nada de lo que he dicho, jejeje.

-Será un secreto.

-Hasta dentro de un rato, Herms. Te quiero. Un beso.

-Un beso Ron. Yo también te quiero.

Y colgó dejando el teléfono sobre la cama y ella volviéndose a recostar en ella.

-¿Vas a salir?- le pregunto Tonks que seguía en la puerta.

-Si. Se puede decir que tendremos una noche tranquila. No cenare aquí, pero si vendré pronto.

-De acuerdo. No te preocupes.- y la morena le brindo con una dulce sonrisa.

-Me voy arreglar. Parece que hoy he estado más desnuda que vestida.- dijo mirándose y viendo que estaba en ropa interior.

-¿Y eso por que?- le pregunto Tonks.

-No...esto...no pienses en cosas que no son, jejeje.- se sonrojo en extremo la castaña e intento desviar la atención de su cuñada.- Lo digo porque como desde que llegue anoche he dormido así, pues...

-¡Oh! Vale. Si será mejor que te cambies.- y dicho esto salió.

Hermione suspiro. Había hablado de mas, menos mal que supo salir bien del percance. Se ducho y vistió con unos vaqueros y una camiseta azul marino. Bajo al salón donde se sentó con Remus para hablar un rato con el hasta que la viniesen a buscar. Mas que los novios y amigos, parecían un contrato de taxis con ella.

Al final aparecieron y se había reunido uno mas con ellos, Draco también había sido invitado y no se pudo negar, por lo que había sido arrastrado.

Ronald propuso a Remus y Tonks que les acompañaran pero ambos se miraron de reojo y declinaron la oferta. Hermione se sentía mal. ¿Que podía hacer? Solo esperaba que no interrumpiera nada cuando llegase por la noche.

Así los cuatro se fueron a cenar al local preferido de Ronald, un pequeño restaurante pero acogedor.

En un momento dado Hermione dijo que iba al baño y Luna insistió en acompañarla. Ya en el pequeño baño la rubia decidió entablar una de esas conversaciones que tanto le gustaban, llenas de sinceridad.

-Hermione, te quiero contar algo.

-Me alegro que por lo menos hayas elegido un lugar no tan reducido como un ascensor.

-Siento eso de verdad. No sabia que lo estabas pasando tan mal.

-¿Mi palidez no te dijo nada?

-Creí que era un poco exagerado. Lo siento de verdad, espero que no me guardes rencor.

-No te preocupes, todo esta olvidado, tu no sabias eso.

-Gracias.

-¿Qué es lo que me quieres decir?

-Nada importante. Solo que me parece imposible que en realidad me vaya a casar con Ron en 5 días. Somos tan diferentes...

-Ya...pero, ¿en que te sientes diferente con el? Parecéis coordinaros muy bien.

-En algunos gustos. Por ejemplo, ¿tu sabias que a Ronald le encantan los karaokes?

-Si. Siempre le han gustado. Muchas veces íbamos Draco, el y yo a uno con algunos compañeros mas a pasar un buen rato.

-Pues la verdad es que yo odio cantar. No tengo oído, desafino en todas las notas, ni siquiera encuentro el ritmo bien. Soy un desastre.

Hermione miro a la chica, la verdad parecía realmente apenada por no cantar bien. Y por esa misma imagen un brillo se asomo a los ojos de la castaña, esto seria interesante.

-Por cierto, que me estoy dando cuenta ahora, no llevas el anillo de prometida.- prosiguió la mas joven.

-¿Ah?- se miro la mano y efectivamente recordó que había dejado el anillo con Harry. Un poco de melancolía cubrió las facciones de su rostro.- Si, esto...mejor lo cuento en la mesa. No quiero recordarlo mucho.

-Esta bien.

Las dos salieron y se volvieron a reunir con los dos hombres que les esperaban en la mesa. Ronald había devorado el solo la mitad de lo que habían pedido.

-Jijiji. Mi amor.- le llamo Luna.- Me encanta ver como disfrutas comiendo.

-Es que me gusta mucho esto.

-Ya lo notamos todos, Ronald. No hace falta que lo jures.- hablo Draco.

Todos se rieron. Al final Luna miro a los ojos a Hermione y se volvió de nuevo hacia su prometido.

-Ron. Hermione nos tiene que contar algo sobre su prometido.- Ronald dejo de comer para mirar alternativamente de Luna a la castaña y luego de nuevo a Luna. Draco se acomodo mejor, tenia curiosidad para saber porque habían dicho que ella y uno de sus socios estaban prometidos cuando no era verdad.

-¿Qué pasa, Herms?

-Nada importante.- Hermione pensaba que decir en ese momento.- La verdad es que Harry y yo no estamos prometidos.

A Ronald eso no le gusto mucho. Su cara se volvió lo mas seria que podía ser. Quería saber que era todo eso.

-¿Me lo puedes explicar?- dijo.

-Pues el caso es que el en realidad me lo pidió.- mentía descaradamente.- Pero yo no le di una respuesta clara. No dije que si, pero tampoco que no. Así que el asumió que era una afirmación. Cuando se presento aquí y lo dijo delante de todos no podía montar una escena, así que me lo callé. Pero anoche lo hablamos, le devolví el anillo y el volvió a Londres donde su padrino le necesitaba con urgencia. Eso es todo.

-¿Por qué no me lo contaste?- le reprocho el ojiazul.

-Ron, no quería preocuparte con tonterías mías. Además estos son tus días, disfrútalos.

-Pero no son tonterías. ¿El te molestaba? ¿Te obligo a decir delante de todos que si lo estabais?

-¡No! Fue decisión mía. El no tiene la culpa de nada, de nada.- las dos ultimas palabras las dijo demasiado bajo, cosa que solo el rubio logro escuchar ya que se sentaba a su lado.

-¿Estas bien?- pregunto asustada Luna.

-Si.- levanto al cabeza.- Todo esta bien. ¿Que os parece si os llevo a un lugar que se me acaba de ocurrir? Nos lo pasaremos bien.

Todos aceptaron, por lo que pagaron todo lo que comió el pelirrojo y los platos de Draco y Luna. Hermione no había comido nada, no tenia hambre, parecía que el apetito había desaparecido, un nudo muy incomodo se le alojo en la boca del estomago, y aun no sabia porque era.

Hermione y Draco andaban por delante, la pareja feliz les seguía unos pasos mas atrás. Entonces Draco quiso saber que era todo lo que allí pasaba.

-Herms.- la llamo.

-Tu nunca me llamas así. O por lo menos no sueles llamarme así.¿Qué pasa?

-¿Por qué mientes de esa manera?

-¿A que te refieres?

-La historia de lo de que no estas prometida, no es cierta.

-No, no lo es. Harry jamás me ha propuesto nada. Ni siquiera somos pareja.- eso hizo que el nudo se agrandara un poco mas.

-¿Entonces por que hicisteis toda esa función? ¿En realidad por que vino el a Dublín? ¿Qué es lo que esta pasando?

-A lo que vino si era cierto. Viajo a Dublín por mi cumpleaños, en los últimos años siempre lo hemos celebrado juntos, el mío y el suyo. El resto...lo siento Draco, aun no te lo puedo contar. Pero te prometo que algún día te lo contare, cuando todo esto pase.

-De acuerdo. Esperare la verdad con paciencia.

-Siempre has sido muy paciente. Jejeje. Bueno ya hemos llegado.

Los dos se dieron la vuelta para mostrar a la pareja donde habían llegado. Draco al ver el cartel sonrió, a Ronald se le ilumino la cara y se le dibujo una extensa sonrisa de felicidad en la cara. Luna solo puso cara de terror, empalideció y miro a la morena realmente asustada.

El cartel que había encima de la puerta, luminoso y brillante, decía todo por lo que la ojiazul se había puesto pálida, este decía: KARAOKE CHEER´S

Ronald entro arrastrando a su prometida, hacia muchísimo tiempo que no entraba en un karaoke y le apetecía muchísimo pasar un buen rato hay dentro con sus amigos y todavía novia.

El local estaba bastante lleno pero consiguieron encontrar una mesa libre donde se sentaron los cuatro. Ronald derrochaba alegría mientras que Luna se sentaba en su silla intentando pasar desapercibida.

La gente cantaba las canciones que en la pantalla aparecían, todos bastante bien había que reconocer. El micrófono pasaba de una mesa a otra, y para desgracia de Luna, el tan diabólico objeto, a su parecer, llego a la mesa de ellos.

Ronald lo cogió y dijo unas palabras.

-Amigos.- llamo a la concurrencia.- Hoy quiero decirles que dentro de 5 días me caso y tengo a mi lado a mi fabulosa futura esposa.- todos los que en el local se encontraban estallaron en gritos y felicitaciones para la pareja.- Y me encantaría que ella cante una canción. Por favor Luna...

-No, no, no. Ronald, por favor no me hagas esto. Yo no quiero cantar.- decía muy asustada la mas joven.

-No seas vergonzosa cariño. Canta solo una canción.- le dijo el rubio.

-No es por vergüenza es que...

-Ya Ron.- se metió Hermione.- no ves que no quiere, no la insistas mas.- y quito el micrófono de las manos de su amigo.

Ronald se sentó en su sitio mirando a Luna con cara preocupada. Nunca la había visto de esa forma y eso le preocupaba muchísimo.

-Bueno, vemos que la muchacha es un poco vergonzosa.- empezó hablar la morena por el aparato.- Pero no hay de que preocuparse.- todas las miradas de hombres en su mayoría se clavaban en ella.- Porque la muchacha cantara para todos ustedes, ¿a que si Luna?- y haciendo un movimiento con el micrófono se lo paso a la rubia.

Esta fue levantada con ayuda de Ronald y roja como un tomate. Miro a Hermione con cara acusatoria. No sabia que hacer. Todos la aplaudían y pareció que surgió efecto, porque se envalentono y comenzó la letra.

Desde el ruido del mundo,
desde el giro de un carrusel,
de la piel a lo más hondo,
desde el fondo de mi ser.
de este inútil orgullo,
y del silencio que hay en mí,
desde estas ganas mías de vivir...

Empezó a cantar en voz baja, apenas se la escuchaba, pero los tres que estaban mas cercanos a ella pudieron apreciar que en realidad no tenia dotes para la música. Literalmente, estaba destrozando la canción.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte que eres mío,
que no te cambio por ninguno,
que por tenerte desvarío.

Quiero decirte que te amo,
porque eres tan igual a mí,
cuando por nada discutimos,
y luego te cierras en ti.

Fue subiendo poco a poco el volumen. Todos estaban callados, pero Hermione estaba segura que pronto vería chorros de sangre salir de las orejas de todos los allí congregados a causa de la rotura de los tímpanos. Apenas se escuchaban la respiración de los espectadores.

Del peor de mis fallos,
del error por el que pagué,
de un teléfono del centro
de mis ganas de vencer.
De la dicha que siento,
y de esta fiebre mía por ti,
desde que me enseñaste a sonreír...

Ronald la miraba con los ojos bien abiertos al igual que la boca. Su prometida cantaba realmente mal, mejor pensado, eso era quedarse corto. Luna se giro hacia el, y al saberse la canción y con la confianza ya bastante en alto, le cantaba a el, se la estaba dedicando. Hermione solo miraba eso. La verdad es que Luna podía afrontar cualquier cosa que se le presentara.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte: estoy aquí, (estoy aquí)
aunque me aleje de tu lado
tras la ventana de un taxi.

Debo decirte que te amo
porque es mi única verdad, (mi única verdad)
tú no me sueltes de la mano,
aunque podamos terminar.

Se escucho otra voz que iba haciendo los coros. Hermione se asombro al ver a Ronald de pie al lado de Luna cantando con ella, pero dejándola el protagonismo, con una sonrisa de enamorado en sus labios. Draco comenzó a dar palmadas para apoyarles siguiendo el ritmo de la melodía.

Desde el blanco de la página,
desde mi fragilidad,
desde mi carta te cuento,
de mi sinceridad.
Quiero decirte que te amo,
quiero decirte que eres mío, (que eres mío)
que no te cambio por ninguno,

que por tenerte desvarío.

Ya todo el bar seguía el ejemplo del ojigris y empezaron a dar palmas para apoyar a la pareja. Hermione miraba atónita, todo el mundo apoyaba a Luna, y su verdadera intención había sido dejar un poco en ridículo a la prometida de su mejor amigo. Tenia que reconocerlo, la muchacha tenia valentía. Se le escapo una risa divertida, y resignada empezó a dar palmas con los demás y a cantar la canción como ya hacían todos, incluido Draco.

Quiero decirte que te amo
quiero decirte estoy aquí, (estoy aquí)
aunque me aleje de tu lado
tras la ventana de un taxi.

Quiero decirte que te amo,
quiero decirte que (eres mío), (que tú eres mío)
que no te cambio por ninguno,
porque eres como yo, porque...

quiero decirte que te amo, te amo
te amo.

La canción había sido finalizada por un beso apasionado de la pareja, que seguía de pie delante de todos quienes les vitoreaban y aplaudían eufóricos. Al terminar la velada salieron del karaoke para dirigirse ya a sus casas. Los cuatro riéndose por el principio de ridículo de Luna, que luego no había terminado como tal.

-Mi amor, cantas verdaderamente mal.- le dijo Ronald a la mala cantante que estaba agarrada a su brazo.

-Cada uno tiene sus defectos. ¿Tan mal lo he hecho?- le pregunto.

-No, al final no ha estado tan mal.

-¿De verdad?

-No.- movió la cabeza el pelirrojo negando.- Cariño, lo haces realmente fatal.- y ambos se echaron a reír.

Por su lado Draco escuchaba la conversación de los prometidos, al igual que Hermione, con una sonrisa en la cara por lo bien que se llevaban.

-Has sido muy cruel.- le dijo a la castaña.

-¿Qué?

-Estoy convencido de que sabias que Luna no cantaba bien y odiaba esos sitios.

-Me conoces bien.- le contesto ella.- Pero al final no ha sido tan catastrófico.

Draco sonrió y siguieron andando. La primera en ser depositada en casa fue Hermione. Se despidió de los otros y entro a la casa. Remus y Tonks tendrían que estar ya durmiendo, así que se dirigió a su cuarto, se puso el pijama y se tumbo en la cama. La tarde había sido muy divertida, ella también hacia una eternidad que no iba a un karaoke. Tendría que llevar a Harry a uno. Pero deshecho la idea cuando recordó de nuevo todo. Seguro que el ya estaba en Londres odiándola por lo que le había hecho. Mejor se ocupaba de eso cuando volviese. Y después de esto se dispuso a dormir, aunque fue muy intermitente no permitiéndola descansar como ella desearía.


FELIZ AÑO NUEVO!

Se que llevo unas cuantas semanas sin actualizar y lo siento muchisimo espero que no esteis muy enfadados.

Espero que os haya gustado el capitulo y he de decir que la cancion es de Laura Pausini, no es mi cantante preferida (Soy mas de Rock y Heavy), pero la cancion me pegaba totalmente para el capitulo.

Quiero dedicar este capitulo a mi mejor amiga Mai, que ultimamente no lo estamos pasando muy bien con algunas personillas, pero oye, si cayesemos bien a todo el mundo la vida seria muy aburrida, jejejeje, la cancion es muy romanticona pero si quitamos la parte de amor y la ponemos de amistad...mmm, que amistad mas empalagosa, jajaja. Te quiero mucho y lo sabes!

Para el resto, muchas gracias por los reviews, para los que me añadís como favorito (a mi o a mis historias) no sabeis lo que animais y la ilusion que me hace el que os guste alguna historia mia.

Espero actualizar el siguiente capitulo mas rapido la proxima vez.

Un besazo para todos!