(Como veréis esté fanfic es la primera parte del episodio de Born this way, aunque con algunas variantes + Faberry - Finchel)
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Los chicos estaban en la sala de actos del instituto, en una de las clases del Glee Club.
- De acuerdo, chicos. Faltan solo unas semanas para las Nacionales, y es hora de ponerse manos a la obra – les advirtió - En las Regionales cantasteis de forma impresionante, pero bailar... – puso cara de contrariado – Es hora de bailar – todos los chicos comenzaron a mover la cadera - Vamos allá. 5, 6, 7, 8 – Todos comenzaron a moverse con no demasiada alegría - ¡Esforzaos, chicos. Vocal Adrenaline no hace prisioneros!
En un desafortunado gesto de Finn, golpeó en el rostro a Rachel, quien cayó al suelo. Como si fuese un acto reflejo, Quinn, fue corriendo, se agachó, y la abrazó, ante la más que perpleja mirada de algunos de los miembros de Glee Club. Santana fue la segunda en agacharse, para ver el estado de la morena.
- Lo siento – se acercó Finn.
- ¡Aléjate de ella! – gritó con rabia Quinn – ¡Maldita sea Finn! No podías ser más torpe.
- ¿Estás bien? – le preguntó Santana a la Diva, mientras que Quinn aun estaba con el instinto animal de protección a flor de piel. La rubia parecía una fiera protegiendo a su cría.
- Estoy sangrando – contestó desconsolada Rachel, tocándose la nariz.
Ante esas palabras Quinn se desató el pañuelo que llevaba atado a su muñeca y se lo dio a su chica.
- Vamos a llevarte al médico – dijo Will Schuester.
- La llevo yo – dijo Quinn, que estaba ayudando a Rachel a levantarse.
- Pero Quinn, tú tienes clases – contestó Will – Así que es mejor que le acompañé un profesor, o sea, yo.
- No creo que pase nada por perderse unas clases ¿no? – preguntó Santana– Creo que ahora lo importante es la salud de Berry – dijo acercándole a la diva una bolsa de hielo, que había ido segundos antes, corriendo, a recoger, del botiquín de la sala.
- Sí, supongo que no pasa nada – claudicó finalmente Will, aunque por su manera de actuar, se notaba que no se estaba enterando del porque de la insistencia de Quinn en ser ella quien la llevase al médico.
Antes irse hacia el hospital, Santana puso su mano en el hombro de Quinn.
- Se pondrá bien, no te pongas tan histérica.
- No puedo verla sufriendo – dijo alzando una ceja.
- Lo sé, y lamentablemente yo tampoco, pero has montado un buen numerito – le comentó.
- Creo que con los cerebros que hay por aquí nadie se ha enterado de nada – contestó irónica.
- Sí, ahí también te doy la razón – dijo con una sonrisa – Cuida de ella ¿vale?
- No temas, se pondrá bien – le dijo con una sonrisa.
Era obvio que Santana también se había puesto nerviosa viendo a Rachel sangrar por la nariz, su lado duro no iba a dejar que lo demostrara ante nadie más que a Quinn, pero la rubia sabía que la latina le había cogido cariño a "Berry".
Ya en la consulta del médico, Quinn y Rachel esperaban a que este viniese para darles los resultados de las radiografías.
- Mis padres estarán aquí en 15 minutos – dijo Rachel con la nariz hinchada - No te tienes porque quedar Quinn – dijo tratando de no mirarla.
- No, quiero esperar a ver qué dice el médico – dijo acercándose a ella – Rach, eres mi chica, debo estar aquí.
- ¿No te buscarás problemas no asistiendo al examen de ciencias de hoy, por sentarte a esperar junto a mí?
- Estoy de pie – dijo con una sonrisa – Y me da igual en que problema me pueda meter, tú eres más importante.
- Pero… ¿tu beca? – preguntó Rachel preocupada.
- Tranquila, Will responderá por mí, él le dirá al profesor de ciencias que me he saltado el examen por una causa mayor – dijo cogiéndole de la mano.
- Esta rota – dijo el médico nada más entrar. De la impresión, Rachel soltó la mano a Quinn - Es una rotura limpia, no tengo que colocarla – Rachel miró alarmada a Quinn - Considerando tu tabique desviado, valoraría esto como una fantástica oportunidad para un pequeño ajuste por vanidad.
Quinn no podía creer lo que estaban oyendo, no reaccionó porque pensaba que era una mala pasada de su cerebro, no esperaba que ningún doctor fuese capaz de decirle algo así a un paciente.
- ¿Me está sugiriendo que me opere la nariz? – preguntó indignada Rachel.
- ¿Tienes 16 años, verdad? – Rachel afirmó con un gesto de su cabeza - A esa edad es cuando les di a mis hijas las suyas. Es como un derecho para las chicas judías.
- Primero, me gusta como soy.
- ¿Le gusta cómo eres a tu novio? – preguntó el doctor.
Rachel miró a Quinn, esperando una respuesta, pero la rubia estaba tan enfadada que sí contestaba en aquellos momentos, quizá acabaría yendo a la cárcel. Estaba completamente indignada, así que no se dio cuenta de la mirada de Rachel.
- Vale, y en segundo lugar, no quiero hacer nada que vaya a afectar a mi voz. Mi carrera en Broadway depende de ello.
- No va a afectar a la voz. Solo es un mito. El hecho es que, abrir un poco ese tabique, te permitirá tomar más aire al respirar, lo cual significa que podrás alcanzar notas más altas.
- Pero Barbra... – preguntó Rachel desilusionada.
- Es genial. Pero es una entre un millón. El tema es que si realmente quieres ser una actriz, querrás considerar una apariencia y una voz que sean lo mejor posible. Tengo un hueco libre la semana que viene. ¿Te apunto?
- Deje que me lo piense – le pidió Rachel.
Cuando salieron de la consulta Quinn le preguntó a Rachel.
- ¿De verdad estás pensando en operarte la nariz?
- No, es sólo que no sabía cómo reaccionar, me duele demasiado la nariz como para pensar.
- Te llevaré a casa – dijo abriéndole la puerta del copiloto.
- Gracias por venir conmigo – dijo entrando en el coche.
- No me des las gracias.
El camino a casa de Rachel fue muy silencioso, Quinn estaba preocupada porque veía realmente dubitativa a Rachel, esperaba que no le hiciera caso a ese doctor, aun así tampoco era una decisión que ella pudiera tomar por su chica, debía ser la diva quien decidiese.
La despedida fue rápida, no hubo ni siquiera un beso, porque Rachel retiró la cara cuando la rubia iba a besarle tiernamente en la frente.
A la mañana siguiente Rachel no apareció por el instituto, y el día de Quinn fue realmente largo, teniendo que quedarse a la hora de almorzar a hacer el examen del día anterior.
A la hora del Glee Club, cuando ya todos estaban sentados en sus sillas, Rachel hizo su aparición. Fue una sorpresa para todos, pero Quinn pudo ver la determinación en su mirada, cuando se puso delante de todos.
- ¡Oh Dios Mío! ¿Vas a operarte la nariz? – preguntó Quinn, la conocía lo suficiente como para saber cuál iba a ser la respuesta de la diva.
- Estoy considerando, hacerme una cirugía menor, para arreglar mi tabique desviado – fue la respuesta de Rachel, hacia todos sus compañeros, mientras tanto, intentó no mirar a Quinn.
- O lo que es lo mismo, vas a hacerte una operación de nariz – dijo bastante molesta Santana.
- Mira, soy... soy feliz con mi apariencia. – contestó mirando a Santana - Y he aceptado mi nariz. Pero digamos que quisiera tener una nariz más discreta – miró a Brittany pidiendo comprensión, pero ella tampoco parecía de acuerdo - Como la de Quinn, por ejemplo – la latina resopló - Nunca cambiaría mi apariencia por vanidad pero,- miró a Quinn- el médico dijo que probablemente mejoraría mi talento, lo que nos podría ayudar a todos en las Nacionales.
- ¿Probablemente? ¿Y qué pasa con los riesgos? – preguntó afligido Will - Tu voz es increíble tal como es, Rachel.
Santana volvió a hablar, comenzando a resoplar otra vez.
- Esperad – dijo llamando la atención a los allí presentes - ¿Podríamos ser realistas un segundo? He oído que Rachel tiene la nariz un poco grande – Quinn la miró con desaprobación y la latina intentó corregir sus palabras, a su manera - Quiero decir, no lo sé, porque, como si fuese Medusa, intento evitar el contacto visual con ella – Quinn seguía mirándola confusa, la latina acababa de comparar a la Diva con un ser mitológico con serpientes en la cabeza, lo que no era nada bueno - ¿Podemos dejar de mentir sobre las cosas que no cambiaríamos de nosotros mismos? Quiero decir, estoy segura de que Sam ha ido al médico y le ha pedido panfletos sobre reducción de boca – Quinn miró como Sam se tapaba la boca, aquello había sido cruel, incluso viniendo de la latina, Sam era su mejor amigo, y ya eran dos de dos, había llamado Medusa a Rachel, y se había vuelto a meter con la boca de Sam - Probablemente Artie haya pensado en amputarse las piernas, ya que de todos modos no las usa. Quién sabe, a lo mejor hay otras cosas más que quisiera amputarse porque tampoco le funcionan – Quinn miró otra vez a la latina, aquello volvía a ser algo muy fuerte que decir, vio como Artie la miraba con cara de odio, y Brittany la miraba con cara de reproche - Y estoy definitivamente segura, de que Tina ha considerado someterse a una "desinclinación" de los ojos.
- Eso es extremadamente racista – le increpó Tina.
- Estoy siendo realista.
Quinn volvió a mirar a su amiga, no entendiendo que estaba tramando con todo aquello, Santana había insultado a sus compañeros, lo que la dejaba totalmente confusa. La rubia miró a Rachel, quién miraba boquiabierta a Santana. Desde luego era muy difícil entender las estratagemas de la latina.
- Disculpa Santana, soy una bella persona – le advirtió Tina Estoy a gusto conmigo misma, no cambiaría nada de mí.
- ¿Es por eso que llevas puestas lentillas azules hoy, Tina? – preguntó Mike, confundiendo a su novia.
- Mi forma de baile me molesta – dijo Finn - Oh, por poco mató a Rachel, pero me gusta cómo me veo.
"Además de desastre, prepotente" – pensó Quinn. Pero Santana volvió a sacarla de sus pensamientos.
- ¡Oh, por favor! – exclamó la latina- Tienes pezones raros, hinchados y piramidales. Parece que estén rellenos de natillas, o que podrías espolvorearlos con azúcar glaseado y podrían pasar por algún tipo de postre.
Quinn empujó suavemente el hombro de Finn, intentando calmarle. Aunque fuese un desastre y un prepotente, Santana acababa de golpearle donde más dolía. Mientras, Sam miró a Finn intentando saber si era cierto.
- Mira, quizás a Rachel no le importe tener un pico enorme. Quizás lo necesita para romper semillas duras. Lo que quiero decir es que si te miras en el espejo y no te gusta lo que ves, deberías cambiarlo. – terminó Santana.
Quinn le puso cara de pocos amigos, no sabía que estaba tramando pero podía intuir que tramase lo que tramase, estaba haciendo daño a Rachel.
- ¡Guau, chicos! – exclamó Will Schuester - Estoy consternado por lo que oigo. Va en contra de todo lo que el Glee club representa. Os lo aseguro, la cosa que más os gustaría cambiar de vosotros mismos, es vuestra parte más interesante.
- Bueno, quizás, pero en este colegio, lo que te hace diferente, es aquello que usa la gente para aplastar tu espíritu – expresó triste Mercedes.
Quinn casi no pudo soportar, cuando vio a Rachel al borde de las lágrimas, mirando a Will, y después acercándose a sus compañeros para sentarse. Quiso acariciarle el pelo, darle una señal de que estaba allí, apoyándola, pero Rachel apartó su mano. Odiaba al médico que le había ofrecido esa posibilidad, como si Rachel no fuese lo suficientemente preciosa, y para ser sinceros, odiaba a Santana porque no entendía de qué iba todo aquello. Con este pensamiento, miró a la latina, y esta simplemente se encogió de hombros.
Cuando acabó la clase, Quinn quiso ir a hablar con Rachel, pero la morena salió corriendo, y ella no fue capaz de encontrarla, a quién si encontró, ya en los pasillos vacios, fue a Santana. En cuanto la vio no pudo más con su rabia y la empujo con todas sus fuerzas contra una de las taquillas, el golpe que se llevó la latina fue duro.
- ¡DIOS! ¿TE HAS VUELTO LOCA? – preguntó Santana enfurecida.
- ¿QUÉ DIABLOS HA SIDO LO QUE HAS HECHO HOY EN EL GLEE CLUB?
- Estas enfadada por eso – intentó parar los golpes de Quinn – Claro, estás enfadada por eso.
- ¡JODER! ¡LE HAS HECHO DAÑO! – dijo volviendo a empujarla.
- ¡Y QUÉ! ¡NO TENGO LA CULPA DE QUE TU NOVIA SEA IDIOTA! – la empujó esta vez.
Sam las vio pelear y las apartó, poniéndose él en medio.
- ¡Venga chicas parad! – pidió él – Sois amigas, estas peleas ya quedaron atrás hace mucho.
- ¡Lárgate de aquí!- le gritó con rabia Quinn.
- No, hasta que no pare la violencia.
- Si te quedas aquí no pararas la violencia, simplemente acabarás recibiendo tú – le advirtió de nuevo la rubia.
- ¡ES QUE NO SÉ DA CUENTA DE LO QUE HE INTENTADO AHÍ DENTRO! – exclamó con desprecio Santana.
- ¿EL QUÉ? ¿DESTROZAR LA POCA CONFIANZA QUE LE QUEDABA A RACHEL? – volvió a empujarla.
- No, Quinn – intentó pararla otra vez – He intentado demostrarle que todos estamos llenos de complejos, joder incluso tuve que insultar a Sam.
- Hablando de eso… - dijo el chico.
- Más tarde – contestó Santana señalándole que parara con la mano.
- No has conseguido más que hacerle daño – intentó calmarse.
- ¿Y tú qué has conseguido Quinn? Le dices cada día lo hermosa que es, pero se lo debes decir con poco convencimiento, porque si no, no dudaría tanto. Además… ¿qué quiere tu nariz? ¿Qué tontería es esa? – preguntó Santana - Tu chica está muy confusa, yo tengo fama de ser la zorra más grande de este instituto, sólo estaba jugando mi papel, si con palabras bonitas no la convences, quizá insultando a los demás, yo si lo conseguía.
- ¿Es así como pensabas hacerlo? ¿LLamándola Medusa? ¿Pico grande? ¿y ese tipo de cosas? – preguntó rabiosa.
- Tanto tú, como yo, estábamos allí dentro, yo la ataque ¿por qué no la defendiste? ¿Acaso tienes dudas de lo que sientes?
- Santana, sabes que no tengo dudas, pero también sabes por lo que he pasado, y dudo mucho que tú hubieras defendido a Brittany, si hubiera estado en el lugar de Rachel.
- Perdona, pero a mí manera he defendido a tu novia, y hubiera atacado a cualquiera que hubiera dicho algo estúpido de Brittany. ¡Por el amor de dios, si le he dicho a Artie que no le funcionaba la p…!
- Sí, para atacar eres un genio – dijo aun molesta Quinn – Pero Rach…
- Chica es bien sencillo – dijo haciendo sus aspavientos típicos - Haz que le ayudas, demuéstrale hasta que punto estas dispuesta a llegar por ella, demuéstraselo – le aconsejó - Rachel no se va a operar, aunque sea en el último instante ella se echara para atrás. Odio decir esto, pero Berry es mucho más fuerte de lo que pensamos, y no va a hacer caso a un estúpido doctor.
- ¿Estás segura? – preguntó Quinn, odiándose por no poder odiar a Santana.
- Puede funcionar – dijo Sam – Si algo he aprendido, es que la mente maquiavélica de Santana a veces funciona de una manera incomprensible, pero casi siempre tiene razón.
- Gracias Sam, es un placer que me apoyes de esa manera tan incondicional, y siento lo de meterme con tu boca, debía decir cosas horribles, para que Rachel… para que Berry, reaccionase.
Por la noche, Quinn estaba tumbada en su cama, pensando en todo lo que había ocurrido aquel día. Si hubiera sido en otra época, que Rachel hubiera dicho que quería la nariz de Quinn, habría sido una buena excusa para Santana y para ella, para burlarse de Rachel. Pero ahora sólo le hacía sentirse triste, esperaba que la latina tuviese razón y que al final no se operase, pero no estaba nada convencida. Lo que la tenía muy agobiada.
Su móvil sonó.
- Hola Quinn – dijeron desde el otro lado de línea telefónica, nada más descolgar.
- Rachel ¿cómo estás? – preguntó turbada.
- Bien, pero quería pedirte un favor – contestó nerviosa.
- Dime.
- ¿Podrías venir mañana conmigo a la consulta del doctor? Quisiera que te hiciera unas fotos, para unos fotomontajes con mi cara y tu nariz.
- Rachel, es un poco raro… - Quinn estaba triste porque Rachel hubiera tomado aquella decisión, pero también recordaba las palabras de Santana, no es que siguiera como ordenes los consejos de la latina, si le pedía que se tirase de lo alto de un precipicio, ella no lo iba a hacer, pero, y a pesar de que aquello le parecía más o menos el mismo estilo de locura que tirarse desde lo alto de un precipicio, sólo por esta vez, seguiría su consejo – Sí, claro, iré.
- Tengo hora mañana después de clase en el hospital– le reveló.
- Allí estaré – fue una firma profesa, lo que no quitaba que fuera doloroso.
(Visto por Santana)
Al día siguiente Santana estaba tomando café con Kurt, Blaine, Tina y Mercedes. Estaba bastante ausente de la conversación, por dos razones, la primera, es que tenía en otra mesa, no demasiado lejos de allí, a Brittany haciéndole carantoñas a Artie, y segundo, porque estaba preocupada por Quinn, impaciente también, esperando que Rachel no tomase la decisión más estúpida de su vida. Se distrajo de sus propios pensamientos, cuando escucho a Mercedes preguntarle a Kurt, sí no había ninguna manera de que volviera con ellos al instituto.
La verdad es que ella también echaba de menos al chico, y además sería importante para ganar las Nacionales.
- Se lo dije, estaría si no fuera por Karofsky – contestó Blaine.
Santana lo miró analizando sus palabras, y de repente se le encendió una bombilla.
- Espera ¿qué has dicho? – preguntó la latina.
- Kurt necesita estar a salvo – le contestó Blaine.
- Vale, ¿podemos cambiar de tema, por favor? – Kurt estaba incomodo.
Todos miraban a Santana, pero ella se había quedado callada y pensativa. Había dado con la clave para la solución de todos sus problemas, si conseguía que Kurt regresase a la escuela y al Glee Club, sería una especie de heroína, porque incrementaría las posibilidades de ganar en las Nacionales, Brittany la miraría con otros ojos, porque le habría demostrado que no era la zorra que había llegado a ser, y Quinn le perdonaría completamente, porque Kurt y Berry eran muy amigos, así que tenerlo en el instituto también ayudaría a la Diva en sus momentos de dudas. Y todo pasaba por Karofsky, aunque le diera asco, ese era el tema que debía solucionar, tenía que domesticar a aquel imbécil, y sabía, que no había nadie mejor para hacer ese trabajo que ella misma.
Se levantó decidida, debía irse de aquel lugar para trazar bien su plan.
- Tengo que gay… irme… tengo que irme – se lamentó por su confusión.
Mientras en la consulta del médico.
- Bueno, ¿cómo es? – preguntó Rachel ilusionada, pero Quinn no entendía la pregunta - ¿Verse como tú te ves?
Otra vez aquella estúpida pregunta golpeó a Quinn, no podía comprender como Rachel podía mirarse en el espejo, y no verse todo lo bella que ella la veía. Aquello estaba siendo estúpido, sentadas ambas en el sofá de la consulta, esperando, y aquella pregunta, no sabía cómo responderla.
En aquellos momentos llegó el médico.
- Está bien. Entonces, ¿estamos listos para apretar el gatillo?
Quinn tenía serios problemas para controlarse y no abofetearlo.
- No, no... no lo suficiente todavía. Yo, tenía la esperanza de que podría daros una idea de cómo quiero que me quede después del procedimiento – explicó Rachel nerviosa, la rubia tenía ganas de vomitar, ya que veía cada más cerca el terrible error que iba a cometer su novia - Esta es mi amiga Quinn.
- Bonita nariz – contestó el médico con una sonrisa.
- Gracias.
- Muy bonita – volvió a insistir el médico, mientras que Quinn, cada vez más, se tenía que contener para no montar un numerito.
- Sí, bueno, Rachel la quiere – contestó fastidiada, pero intentando dibujar una sonrisa en su rostro, mientras miraba a Rachel.
- No hay problema – contestó el médico - Entonces tomaré algunas fotos, y haré algunos montajes. Estaremos listos para rocanrolear.
Mientras le hacían fotos, Quinn tenía ganas de llorar, tenía ganas de parar aquello, no podía creer que su novia estuviese en una camilla, mientras le dibujaban el contorno de su nariz, para cambiársela. Para Quinn, Rachel era perfecta, defectos incluidos, todo eso estaba siendo muy duro. La diva la idolatraba, para ella era el canon de belleza, pero había tantas cosas que quería decirle en ese momento.
Cuando salieron de la consulta, Quinn no podía permanecer al lado de Rachel sin echarse a llorar, sin rogarle que no lo hiciese, pero sabía que no debía ni verla llorar, ni rogarle que no lo hiciese, Rachel era la que debía tomar la decisión. Así que se inventó una estúpida excusa, de que debía ir a recoger a su madre a la peluquería y se fue en su coche, vagando sin rumbo, cómo no hacía demasiado había hecho.
Se sorprendió al encontrarse frente a la casa de Santana. Pero sabía que necesitaba a su amiga más que nunca. Aparcó, salió del coche, se dirigió a casa de la latina y llamó al timbre, esperando que le abriese Mama Lopez, pero fue la propia Santana la que abrió.
- ¿Cómo ha ido? – preguntó preocupada.
Ante esa pregunta, todo se convirtió en algo más real, hasta ese momento, en su interior, pensó que tal vez sólo se trataba de una pesadilla y que tarde o temprano despertaría, pero no era una pesadilla y no podía despertar, así que se vino abajo, abrazó a Santana echándose a llorar.
- Lo va a hacer, lo va a hacer – era lo único que podía repetir.
Santana la abrazaba con cariño, como quien abraza a una hermana pequeña, acariciándole el pelo, y tratando de calmarla. Si alguien le hubiera dicho a Quinn, hacia tan sólo un año que iba a estar en aquella situación, jamás se lo hubiese creído. Hacía un año Rachel era Man Hands, y Santana era su enemiga en las animadoras. Ahora todo había cambiado tanto.
- Entra Q, vamos a mi habitación – dijo poniendo un brazo sobre sus hombros y guiándola hacia dentro de la casa.
- ¿Está todo bien? – preguntó la madre de Santana al ver a Quinn llorando, y a su hija abrazándola.
- Sí, mama, pero vamos a estar un rato en mi habitación, que nadie moleste – ordenó.
- De acuerdo.
Cuando entraron en la habitación, Santana hizo sentarse en la cama a Quinn, y ella se sentó en una silla frente a ella. Pero la rubia no podía parar de llorar.
- No lo va a hacer – le intentó animar.
- Sí, lo va a hacer Santana, se va a cambiar, y no hay absolutamente nada que yo pueda hacer al respecto – dijo con la voz entre cortada a causa de las lágrimas.
- Todo va a salir bien – volvió a intentar animarla.
Pero Quinn seguía llorando, no había nada que Santana pudiera hacer, ni decir, para animarla, así que permaneció en silencio, poniendo una mano sobre su hombro, esperando que la rubia se tranquilizase. Al cabo de un rato, Quinn consiguió apaciguar sus lágrimas.
- Fue tan horrible – dijo secándose las lagrimas – Estuvimos allí, y a ella le iban dibujando el contorno de la nariz, mientras a mí me hacían fotos, y después le hicieron fotos a ella, no quiero que se cambié. Ella es perfecta.
- Bueno, creo que Berry, dista mucho de ser perfecta, pero en serio, creo que no lo hará. Conseguiremos de algún modo que no lo haga.
- Pues yo ya no sé cómo hacerlo – dijo descompuesta por la tristeza.
- Tengo planes – contestó segura de sí misma.
- ¿Y qué planes son esos? – preguntó Quinn dudosa.
- Cree en mí, por favor Quinn. Todo a su debido tiempo, pero todo va a salir bien. Te lo prometo.
- ¡Dios! Si me hubieran dicho hace un año que te vendría llorando a causa de esto – dijo exasperada.
- Somos amigas.
- Te he hecho tragarte todo mi drama – dijo avergonzada.
- Sigo diciendo que eres mi amiga.
- Pero aun así…
- Cuenta conmigo ¿vale? Ya no soy como solía ser hace un año, y tú, tampoco.
- Lo sé, pero…
- ¡Dios que difícil es convencerte! – exclamó impacientada – Ya sé que voy a hacer, te lo cantaré a ver si así te queda claro.
- ¿Qué vas a cantar? – preguntó extrañada.
- Creo que deberías recordarla – le sonrió y comenzó a cantar.
Cuenta conmigo en lo bueno y en lo malo
Una amistad que no terminará nunca
Cuando tú estés débil, yo seré fuerte
Ayudándote a continuar
Llámame, yo estaré allí
No tengas miedo
Por favor, créeme cuando te digo
Que puedes contar conmigo...
Quinn le sonrió, recordaba perfectamente esa canción, cuando eran pequeñas y tenían algún problema, aquella era su canción, cantaban como si fuesen la propia Whitney Houston, y tenían sueños de grandeza, intentando olvidar todos aquellos problemas que de niñas les atormentaban. Santana siguió cantando, mientras sonreía, sabía lo que aquella canción le estaba haciendo recordar a Quinn, que a pesar del dolor, a pesar de las peleas, de los celos, de las envidias, de los años, ellas dos seguían en el mismo lugar, unidas en los momentos difíciles. Aunque aquellos momentos difíciles fuesen una operación de nariz por parte de la Diva de Glee Club, a la que ellas mismas habían insultado en el pasado y ahora tanto apreciaban. Santana siguió cantando:
Puedo ver qué te está hiriendo
Puedo sentir tu dolor
Es difícil ver la luz del sol a través de la lluvia
Sé que a veces parece como si nunca fuera a terminar
Pero conseguirás superarlo,
Simplemente no te des por vencida.
Quinn y Santana cantaron esta vez:
Cuentas conmigo en las buenas y en las malas
Una amistad que nunca terminará
Cuando tengas flaquezas
Yo te daré fuerzas,
Y te ayudaré a continuar
Llámame y allí estaré
No tengas miedo
Por favor, créeme cuando te digo
Puedes contar conmigo
Cuenta conmigo, sí, lo harás (cantó Santana, estrechándole la mano a Quinn)
Sé que a veces parece como si estuviéramos completamente solas
Pero saldremos adelante,
Porque nuestra amistad no nos dejará caer.
Cuentas conmigo en las buenas y en las malas
Una amistad que nunca terminará
Cuando tengas flaquezas
Yo te daré fuerzas,
Y te ayudaré a continuar
Llámame y allí estaré
No tengas miedo
Por favor, créeme cuando te digo
Puedes contar conmigo
Hay un lugar dentro de todos nosotros
donde nuestra confianza en el amor comienza
Busca hasta encontrar la verdad en tu corazon
Las respuestas están allí dentro,
Sé que la vida puede hacerte sentir
que es mucho más difícil de lo que realmente es
Pero vamos a conseguir superarlo,
simplemente no te des por vencida
Cuenta conmigo...
Oh, sí que tú puedes, sé que puedo, estoy segura de que puedo,
me alegro de que puedo, me alegro de que puedo, Cuenta conmigo
Al finalizar la canción Santana sonrió a Quinn de nuevo, la rubia había recuperado la compostura, y le sonreía también. Iba a ser duro, pero entre las dos conseguirían que Rachel se olvidase de esas estupideces de la operación, además Quinn ahora estaba convencida de que podía tener la amistad y el apoyo de Santana.
- ¿De verdad crees que todo esto acabará bien? - Quinn aun seguía con dudas.
- No, Quinn - la rubia la miró extrañada - Soy Santana, yo no creo, yo sé - le dijo con una sonrisa contagiosa.
(Fin del capitulo 10)
Espero que os haya gustado, y gracias por vuestros comentarios. Este capítulo es el 10, pero se podría decir que es el 10a
Como siempre os dejo el link de la canción del capitulo:
http: /NJ0pnFTe-WU
Quiero leer vuestros comentarios. Eh! LOL. Qué os está pareciendo el fanfic? qué os ha parecido este capitulo?
Saludos a tods mis lectores. :)
