CAPITULO 10
RUMBO A PARÍS Y AL HOGAR DE PONY
PARÍS
— Señora llego este telegrama para usted.
— ¿Dónde está Candy?
— En el jardín señora.
— Estaré en el despacho que nadie me moleste. Annette asistió y se retiró del lugar
Señora Hinault
Debo de hablar con usted en privado, referente a la señorita Candy White.
Llego pasado mañana con el señor William Andrew.
Puede mantener este encuentro en secreto.
George Johnson.
— George Johnson, el secretario del señor William que tiene que ver con Candy, tenía que entrevistarme con él en Chicago. Y viene con el señor William el excéntrico multimillonario, nadie lo conoce hasta ahora, bueno tendré el privilegio de conocerlo, también se ha creado una especie de misterio a su alrededor.
Geraldine guardo el telegrama en la caja fuerte, no le diría a Candy de la visita del señor Johnson y William Andrew.
CHICAGO
Archie se había quedado con la tía abuela en Chicago, tendría que partir al hogar de Pony, estaba preocupado por su tía desde que hablo con Albert su tía había permanecido en su habitación no quería ser molestada. Inclusive a su nieta preferida no quiso recibirla, hecho que enfureció a Eliza que iba dispuesta a pedirle dinero a su tía.
Toc toc toc
— Dorothy dije que no quería ser molestada.
— Soy Archie tía abuela. Archie al ver el estado de su tía pareciera que había envejecido en esos días de encierro.
— Tía abuela te sientes bien, quieres que llame al médico.
— No Archie, estoy bien, pensaba llamarte ya que estas aquí, pediré té.
— Dorothy tráenos té.
— Si, señora.
— Bueno tía me quitas un peso de encima, estaba preocupado por tu salud.
— Lamento haberte preocupado hijo.
— Le sirvo el té señora.
— Si Dorothy y quédate también quiero hablar contigo.
Eso sorprendió a Archie y Dorothy, y el cambio en el semblante de la tía abuela pareciera que había salido de un trance, su expresión era otra.
— No me miren así pareciera que han visto un fantasma.
— Bueno tía tanto Dorothy como yo estábamos preocupados por tu salud, llevas varios días encerradas, un caminata por el jardín no te caería mal. Me iría tranquilo.
— Tranquilo, a dónde vas Archie.
— Bueno voy al hogar de Pony, es un encargo que me dejo el tío William.
— Cuando piensas partir.
— Mañana mismo.
— Dorothy háblame de Candy desde el momento mismo que llegó a la casa de los Legan, tu estuviste ahí fuiste testigo de lo que Candy vivió a manos de Sara y sus hijos.
— Bueno señora yo…
— No tengas miedo de hablar Dorothy, Archie también es testigo de lo que vivió Candy.
— Desde el momento en que la señorita Candy llegó, el señorito Neal y su hermana le aventaron a la señorita Candy un balde de agua fría desde el segundo piso, la señorita Candy traía con ella una cuerda y enlazo al señorito Neal de la muñeca y le gritaba pide perdón o te haré caer, por todo el escándalo que se hizo, salió la señora Sara y se presentó la señorita Candy, al soltar la cuerda el joven Neal se cayó golpeándose la cabeza con el jarrón. La señora Sara pidió a la señorita Candy que se disculpara con el joven Neal, la señorita Candy pidió disculpas, pero la señorita Eliza le dijo que tenía que hacerlo hincada. En ese momento Dorothy no paraba de llorar recordando que la señorita Candy se había arrodillado pidiendo perdón por ella.
La señora Sara al ver que la señorita Candy no acataba sus órdenes, la amenazo con despedirme sino pedía perdón de rodillas. Perdóneme señora solo de recordar todo lo que vivió la señorita Candy en esa casa es muy duro para mí, como se ensañaron con una niña huérfana, eso fue solo el principio de lo que la señorita Candy vivió con la familia Legan, las constantes burlas y maltrato de ambos hermanos no pararon, después la hicieron sirvienta a su corta edad, solo por el hecho que la señorita Candy prefería estar con nosotros en la cocina, aprendió a cocinar pan. Le dieron un duro trato, en varias ocasiones la mandaron a dormir sin cenar, pero nosotros nos la ingeniábamos para llevar un pedazo de pan con leche, la señora Sara nos tenía medida la despensa y si nos descubrían podíamos perder nuestro empleo, Candy nos decía que no le lleváramos la cena, no quería que por su culpa fuéramos despedidos, ella aguanto todo lo que le hacían no quería regresar al hogar, ella ya estaba grande para ser adoptada y regresar sería una boca más que alimentar. Fue muy cruel la señora Sara, usted estaba ahí cuando fue acusada de robo.
Dorothy se para y sale de la habitación echa un mar de lágrimas. Archie miraba hacía al jardín sus ojos estaban rojos había llorado por el relato de Dorothy.
— Todo lo que dijo Dorothy es verdad tía abuela, Anthony, Stear y yo fuimos testigos. Por eso le pedimos al tío abuelo William que de abuelo no tiene nada, que la adoptara. Usted también…
— Yo también habla Archie.
— Usted la acuso de la muerte de Anthony, fue injusta con ella sin Candy tener la culpa Tía. Candy necesitaba tener la imagen de una madre, alguien que la guiara, pero usted no quiso conocerla, siempre creía lo que Eliza y Neal le decían.
— Archie tú te enamoraste de Candy.
— Los tres nos enamoras de Candy en su momento, ahora la veo como una hermana.
— Qué hay de tu relación con Annie Britter.
— Termine con ella hace como un mes.
— ¿Y eso por qué?
— Annie siente celos de Candy, ella cree que sigo enamorado de ella, no sé si el tío William le contó que nosotros lo visitamos en el departamento donde vivía con Candy.
— No me comento nada, solo que ya sabías su identidad.
— Muchas veces dejamos plantados a Albert y Candy, así lo conocí como Albert el amigo de Candy me deje convencer por Annie y me aleje de Candy. Candy y Albert vivían con lo justo, le pedí dinero a George para comprarle vestidos a Candy y darle algo de dinero, conociéndola sé que no lo iba aceptar, por eso pensaba llegar con los vestidos a su departamento, ahí fue cuando me di cuenta quién era en realidad Annie Briter, Candy la quiere como una hermana.
Pero Annie no la ve como su hermana es más se avergüenza de Candy. Annie se puso celosa, cuando le pedí que me acompañara a comprar los vestidos para Candy. Después que termine con Annie fue al departamento pero estaba vació. Y el señor Thomas no supo darme datos de Candy y Albert. El mes que Albert estuvo internado en el hospital, Candy lo busco por todos lados pensando que algo malo le podía haber pasado. Dese la oportunidad de conocer a Candy tía abuela o perderá a mi tío y a mí, yo apoyo su relación sé que mi tío hará feliz a mi gatita.
— Lo haré hijo, tienes mi palabra y para empezar mañana iré contigo a conocer el lugar, nos iremos a Lakewood y de ahí partiremos.
— Mi tío me dijo que está en remodelación.
— Le diré a Dorothy que nos acompañe.
Chicago amanecía esplendoroso un sol radiante, Annie Britter acababa de darse un baño, desayunaba… En su pensamiento traía a Albert, no podía quitarse la imagen de él. Era un pobre diablo, ¿de dónde saco dinero para comprarse un traje así? pero las palabras que le dijo su amiga Bianca retumbaban en su mente, ella después de terminar con Archie tuvo un desliz con el hijo de uno de los socios de su padre, "señorita" esa palabra había quedado tiempo atrás. Sé arreglo y fue a visitar a Candy. Su primera sorpresa fue al ver que subían muebles al edificio, pensado que sería un inquilino nuevo subió las escaleras, al llegar a la puerta del departamento de Candy no podía creer que los muebles que estaban subiendo eran para Candy, eran de una tienda exclusiva del centro de Chicago, solo gente pudiente podía darse el lujo de comprar ahí. Los muebles eran traídos de Europa.
— ¡Buenas tardes! Señorita se le ofrece algo. Annie no podía creer el cambio del departamento que una vez le dijo cuchitril, con esos muebles exclusivos, ahí estaba ese sillón que a ella le había gustado. Acaso Albert gana muy bien para darse estos lujos con la pobretona de Candy.
— Señorita se siente usted bien.
— Sí, disculpe los dueños del departamento…
— Lamento no poder darle esos datos, señorita.
— Aquí vive una amiga que es como mi hermana. Casi se muerde la lengua Annie al mencionar la palabra hermana.
— No estoy autorizado para dar información de los inquilinos, si me disculpa tenemos que seguir con nuestro trabajo.
Annie bajo buscando al señor Thomas.
— Señor Thomas.
— Dígame señorita Britter.
— Estoy buscando a Candy y Albert. George se había encargado de pedirle al señor Thomas no dar información de Albert y Candy a nadie.
— Ellos ya no viven aquí, hace tiempo se mudaron no sabía decirle donde.
Annie con sus celos y envidia, se decía y yo que pensé que ese lavaplatos muerto de hambre había remodelado el departamento para Candy.
— Gracias señor Thomas. Annie salió con la frente en alto se iba riendo sola, como pude pensar que esos lujos eran para esa.
HOGAR DE PONY
Archie, la tía abuela y Dorothy llegaban al hogar de Pony, había mucho movimiento de gente trabajando, unos niños corriendo, la risa era contagiosa. En eso vieron una carreta era Jimmy y todos los niños formaron una fila, eso dejo atónica a la tía abuela mientras el automóvil se acercaba.
— Hey chicos les he traído la leche no pude traerla más temprano, estaban naciendo unos terneritos. Pero aquí está sin falta. Eso alcanzó la tía abuela escuchar. Luego la alegría de júbilo de los niños, los más grandes cargaban un bote lechero y Jimmy otro, los más pequeños iban atrás formados, eso conmovió a la tía abuela, tuvo que aguantarse para no llorar.
— Jimmy que alegría hijo pasa, niños ya saben que tienen que hacer. El mayor de los niños le da un vaso a cada uno, mientras Jimmy vertía la leche en sus vasos.
— ¡Buenas tardes! Se escuchó en la entrada de la puerta, la señorita Pony y la hermana María no reconocían a la señora que estaba de pie en su puerta muy elegante.
— ¡Buenas tardes! Adelante, niños si ya terminaron de tomar su leche regresen a sus clases.
— Mi nombre es Elroy Andrew, él es mi sobrino Archie y mi dama de compañía Dorothy.
— Andrew, dijo la señorita Pony.
— Disculpe señorita Pony, me tengo que ir, -gracias Jimmy, los niños te esperaban.
— Acompáñenme por aquí, usted dirá, le paso algo a nuestra pequeña traviesa Candy.
— Oh no, ella se encuentra bien, solo quería conocer el lugar y ver el avancé de la construcción.
— El señor William ha sido muy generoso, el orfanato se está expandiendo, nuestros niños recibirán clases de pintura, música, y con su apoyo los niños que no puedan ser adoptados serán becados para que continúen sus estudios tengan una profesión. Hemos recibido donaciones anónimas que nos han permitido por primera vez, comprarles ropa a nuestros niños, nos llegó hace unos meses un donativo con una fuerte cantidad, solo firmado con unas iniciales G.H. Si ustedes pueden reconocer la firma nos encantaría agradecerle a esa persona, gracias a su ayuda llevamos a nuestros niños a la feria era la primera vez que salían del orfanato.
— Me permite la carta hermana maría, dijo la señora Elroy.
Señorita Pony
Encontré a un ángel blanco que me habló de ese maravilloso lugar, ojala un día pueda conocerlo, sé de las necesidades que hay en el orfanato, acepte mi ayuda. Haga feliz a los niños comprándoles juguetes, ropa, lo que necesiten. Mis negocios me reclaman en mi país de origen.
Dios las bendiga por tan loable labor y ser unas buenas madres para esos niños.
G.H.
— Se siente bien señora.
— Si hermana, la carta me conmovió.
— Como vera no podemos darle todo a los niños eso sería malcriarlos, gracias a ese donativo y a otro que llego hace poco, no hemos molestado al señor Andrew, eso se lo comentamos al señor Johnson que no era necesario que nos dejara dinero teníamos suficiente, así que con la ayuda de los niños hicimos unas parcelas, enseñarles a cultivar las verduras. Gracias a esos ángeles ahora los niños son alimentados mejor y pueden repetir postre si lo desean.
Dorothy estaba llorando, pensando en la señorita Candy.
— ¿Cuántos niños hay en el orfanato?
— Tenemos veinte en total, nos acaban de dejar en la puerta a una bebita de seis meses. Los niños están encantados con ella la cuidan mucho. Sé cómo se sienten es fuerte saber que en algunas partes de nuestro país hay niños, adultos que no tienen que llevarse a la boca. Nosotros gracias a Dios con los niños que han sido adoptados como Jimmy que nos trajo leche y Tom que nos trae despensa hacemos hasta lo imposible porque nuestros niños tengan algo en su estómago. Y mi pequeña Candy cuando puede nos manda su ayuda, sabemos que ella se ha abierto camino sola.
La tía Elroy no paraba de llorar junto con Dorothy, Archie se tuvo que mantener fuerte.
PUERTO LE HAVRE
Albert y George llegaban al puerto Le Havre para tomar el tren que lo llevaría a París.
Continuará…
Albert rumbo París más cerca de Candy
La envidia que siente Annie por Candy, lo mejor esta por venir...
¡Muchas gracias por sus comentarios!
PD. Saludos a las chicas de Facebook, han formado un grupo ameno. Espero compartir más con ustedes dentro de mis posibilidades.
Nos leemos XOXO
