El tiempo fue pasando sin previo aviso y pronto la nieve sorprendió a los tranquilos habitantes de Hillwood. Contemplaba la nieve caer mientras escuchaba las risas de Arnold y Caroline desde la sala, sonrió mientras se imaginaba un futuro así, junto a él, su hija y un pequeño bebé rubio con cabeza de balón y de ojos azules, de inmediato se le vino a la mente que no le había dicho a su novio la verdad sobre Caroline; lo había estado pensando por semanas y consideró que esa noche sería perfecta para ello y con está decisión dándole vueltas en la cabeza se dirigió a la sala con una bandeja de la bebida humeante, se sentó en el sofá y les paso la taza a cada uno.

Estuvieron aproximadamente una hora así, jugando, bebiendo, siendo felices hasta que la pequeña se durmió y Helga la llevo hasta la habitación, mientras tanto Arnold se dispuso a recoger el reguero de juguetes que quedó en el piso, esa era ya una rutina para él los días de descanso en el hospital : ir a ver a su novia, jugar con la pequeña hasta que se durmiera y después hablar y besar a Helga hasta entrada la noche; unos pasos interrumpieron sus pensamiento he inmediatamente se sentó en el sofá y se apodero de su cintura, con suma ternura la acerco hasta sí para besarla, durante unos minutos pasó de la misma forma, besándose, separándose de vez en cuando para tomar aire y después volver a la tarea anterior. Helga se separó lentamente de él y mirando a los ojos comenzó a hablar:

-Arnold, necesito decirte algo-él la miro preocupado, pero se quedó callado y dejó que continuara- No se como lo tomaras, pero no es justo para ti que te guarde secretos, es decir somos una pareja debemos confiar en el otro…

-¿Qué pasa? Pareciera como si me fueras a confezar que asesinaste a alguien- dijo en son de broma logrando que ella sonriera.

-Caroline no es mi hija-pronuncio a bocajarro dejando a Arnold con una mirada confusa y la boca entreabierta.

-¿Cómo?

-No es mi hija… bueno no biológica, la encontré cuando estaba recién nacida, la dejaron en la puerta del apartamento, y la madre dejó una carta en la que decía claramente que no quería a la pequeña y pues…hubiera sido criminal si la dejo sola, y para mí es mi hija, no pude evitarlo, espero que lo entiendas-al ver la cara confundida de su novio bajo la cabeza, tal vez con temor a una reacción inesperada o impropia de él que se antojaba de salir en ese momento, pero contrario a todo pronostico sus palabras fueron un alivio.

-Desde que teníamos nueve años supe que no eras como aparentabas, es decir si eras muy mala con todos, pero sabía que debajo de esa imagen insensible, y ruda se escondía una persona frágil, amable y muy insegura, lo descubrí aquella noche en Industrias Futuro, después de eso supe todo lo que hiciste por mí en todos esos años, claro que del diario me enteré cuando ganaste aquel concurso y nunca me acerqué a ti en plan de novios fue porqué en cierta forma tenía miedo e inseguridad. Me siento muy feliz de ser tú novio ahora, y a mi no me trae inconveniente que Caroline no sea tú hija biología porque sabes que madre no es la da vida sino la que cría, ante todos eres su madre y eso me demuestra lo maravillosa que eres; pero sabes que le tienes que decir la verdad pronto porque si se lo dices cuando esté mayor se va enfurecer, se que aterra pero créeme que no se alejara de ti ni mucho menos, por eso yo te ayudaré a desrícelo-ante esto lo abrazó fuertemente y le regalo un beso en los labios, que poco a poco iba subiendo de intensidad, pero Arnold lo detuvo y mirándola a los ojos le preguntó-¿Eres virgen?

-S…í, sí-respondió totalmente apenada y ese sentimiento se demostró en su rostro al tornarse rojo, él al notar el poco tacto usado en sus palabras también s sonrojo-¿Te decepciona?

-No…no para nada- y tras estas pocas palabras regresó a su antigua labor.

Después de aquella noche el tiempo siguió igual, imparable y una noche se vieron deslumbrados por la belleza que irradiaba la ciudad vestida acorde a la época, y una canción resonaba recordándoles que diciembre llegó, junto con las risas de los niños y el ajetreo de lo padres con tal de conseguirles aquellos juguetes tan deseados que no todos los niños eran afortunados en recibir.

En una casa se respiraba la tranquilidad que queda cuando una persona está totalmente sola, escuchando los susurros que tiene que de decir la soledad, acompañada de los finos versos de Pablo Neruda, cuando el timbre de su puerta sonó de un modo algo quedo, como si supiera que el visitante no tiene buenas intenciones con su visita; su dueña se preocupo, eran más de la once de la noche y la única persona que podría ir estaba de guardia, aún así se levantó y fue hasta allí, espiando por el ojo de gato, se tranquilizó un poco al ver aquellos ojos azules, pero no duro mucho con esa sensación su corazón empezó a correr desbocado y algo le decía que no abriera, que cometía un error, la ignoró.

-Hola Frederick-saludo una vez que hubo abierto-Me sorprende tu visita, es algo tarde.

-Sí, pero hay algo muy importante que te quiero decir y te interesa- su tono de voz no era amigable, más bien parecía querer infundir miedo en ella y sin esperar una invitación siguió directo a la sala, tomando una foto donde estaba Helga y su hija cuando está tenía unos cinco meses- un hermoso cuadro madre e hija, sino fuera que tu no eres su madre claro está.

-¿De qué estás hablando? Claro que soy su madre- un miedo le recorrió la espina dorsal y trato de contener un grito, recordándose que su hija dormía en el piso de arriba.

-Oh vamos Helga, deja de mentir ambos sabemos que la encontraste en la puerta de tú departamento, créeme lo sé, investigue y ¿sabes por qué?-no dio tiempo para que le respondiera, siguió hablando totalmente relajado-Ella es mi hija y la mujer que la regalo era Jazmín Taylor-esto simplemente la dejo sin habla, sintió como el aire se escapaba de sus pulmones, como el piso desaparecía bajo sus pies, una gran opresión impedía el acceso del aire, sus piernas luchaban por sostenerla, su mirada se nublo de un momento a otro.

Todo lo que había luchado se estaba derrumbando frente a sus ojos, se sintió traicionada, sola, confío en él, bajo la guardia y se preguntó cuando se había vuelto tan confiada, confío en él como no lo había hecho en nadie a parte de Phoebe y Arnold, y la traición es lo que más duele, no se puede soportar; preferimos que muera antes de que nos traicionen.

La traición, tan vieja como la humanidad, tan fácil de ejecutar, duele más que una bala; todos estamos propensos a sufrirla o a cometerla y en esos momento es lo que Helga sentía, cerro lentamente los ojos y se obligo a coger una bocanada de aire cuando los abrió apareció aquella mirada fría que ha estado oculta por tanto tiempo.

-Veo que has despertado del letargo, bien para hacerlo más corto porque tengo hambre, así que te propondré un trato: Le haremos un prueba de ADN a la mocosa, llevaremos esto a los tribunales dirás que Jazmín te la entrego personalmente y no te dejo otra opción que registrarla como tuya; por mi parte representare mi papel de padre anegado que por fin encontró a su pequeña, te daré la mitad de la custodia, me hago unas fotos con la enana, papel de padre e hijo feliz cobró la herencia y te dejaré en paz. ¿Qué dices?

-Parece razonable-contesto con sarcasmo e ira-pero me niego, no dejare que le hagas daño y luego te vayas como si nada-una sonrisa triunfal aprecio en su rostro, pero fue borrada inmediatamente…

-Iras a la cárcel por engañar a las autoridades de Chicago, suplantar la identidad de madre y la niña se ira a un internado o aun orfanato…lo que salga más barato.

-Eres un desgraciado ¡Esto es criminal! Te aprovecharas de la inocencia de una niña solo para apoderarte de una fortuna que no te corresponde, la lastimaras ¿Sabes el daño que le causara todo esto?

-Como te dije no me importa, tienes hasta mañana para darme una respuesta y si no lo haces cuando venga a las seis de la tarde, te denunciare y se escapas te irá peor-mientras amenazaba a la joven se dirigió a la salida- hasta mañana querida-diciendo esto ultimo dio un fuerte portazo, dejando a Helga sola, quien cuando se dio cuenta de esto se dejó caer de rodillas sobre la alfombra.

Su cerebro trabaja a mil por hora, esperando alguna solución que le cayera del cielo, sollozos se empezaron a escuchar al pie de la escalera e inmediatamente busco con su azul mirar la fuente, rebelando a una pequeña niña con una pijama de dos parte rosada, con un conejo d peluche firmemente abrazado, su cara inundada de lágrimas mostraba confusión y dolor.

-Caroline-su nombre salió tan débil que se pregunto si la había escuchado.

-Tú no eres mi mamá-no era una pregunta, más bien era una afirmación dolorosa, llena de resentimiento, pero esas palabras no eran nada a sus sucesoras, que salieron tan lastimadas, dispuestas a angustiar a la mujer que estaba en el piso y que dolieron más que cualquier otra herida del pasado-¿Dónde está mi madre?

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No tengo perdón de Dios y la angustia no me deja en paz, espero que perdonen mi tardanza y merecen la explicación:

Tenía planeado actualizar el veintiséis de julio, pero la locura de la gradeció comenzó (fue el 31), más el cumpleaños de mi mamá (28), mi curso de computación, empecé en el gimnasio que me lleva buna parte de la tarde y después los días posteriores a la graduación me tomó la melancolía desprevenida. El domingo primero de agosto mi computadora se infectó de un gusano cibernético y mi computadora solo servía para escribir, pero me empezó a borrar todas las carpetas, después vino la fiesta de graduación (La mejor noche de mi vida) y pues el humo de la miniteca, del cigarrillo de mis compañeros y el frío de la noche m causaron un infección respiratoria que todavía tengo la tosecita. Gracias a Dios que mi mamá me regalo una laptop que se llama George (le pongo nombre a mi cosas, por ejemplo mi guitarra se llama Danny y la computadora grande se llama Black) y me llego el miércoles siguiente, pero como estaba enferma pues no tenía ganas de estar frente a George, después me di cuenta que no tenía instalado el Microsoft oficie y tuvimos que contactar a un técnico para eso (y ahí se fue otra semana). Después el tiempo que me tocó pasar el capitulo, editarlo y darle el visto bueno, aquí lo tienen.

Le di un pequeño giro (que no tenía previsto, simplemente se escribió sólo) y en una ocasión dije que sería veinte, pero creo que ahora serán quince (dos de batallas legales, que serán amplias y les tengo sorpresas por ahí que aguardan en mi libreta y he reducido a quince y un epilogo.

Espero sus comentarios y la aceptación de esté capítulo, espero que les guste.

Besos y cuídense.

Att: AthenaMalfoyBlack08