Mimato


Sexto

Baila conmigo


Cuando ellas bailaban, daban ganas de ir y unírseles. Porque eran atractivas y sus movimientos eran sugestivos, y contagiaban esa alegría a quien sea que las mirase.

La impaciencia parecía estar comiéndose al castaño. Mientras bebía, movía su pierna derecha, golpeando con su talón el hierro que unía una pata con otra en su banco y donde mantenía su pie apoyado, y eso lo irritaba, pero no quiso decirle nada, porque estaba más concentrado en cómo sus amigas bailaban.

El golpeteo insistente de su amigo con el pie cesó al instante, y él, que estaba a su lado, lo miró. Taichi Yagami tenía el rostro todo serio y ligeramente alarmado, como de quien se da cuenta de algo sumamente importante en el momento menos adecuado. No quiso decirle nada a su amigo porque pensó que tal vez no reaccionaría a sus palabras y esperó pacientemente a que reaccionara.

Matt lo vio levantarse del banco e ir hacia las chicas y sintió una leve punzada de envidia. Si tan sólo él fuese así de desinhibido… ¿Qué? No. Él nunca lo sería. ¿En qué pensaba? Ha de suponer que la visión de ambas chicas bailando afectaba momentáneamente su cordura, porque era el sueño de todo hombre: dos chicas endemoniadamente sexys, moviéndose de forma muy sugerente.

Estaba aburrido. Izzy estaba ebrio y Jō le decía que dejara de beber. No quiso inmiscuirse en eso y prefirió seguir observando a los tres que estaban en la pista.

Su amigo ahora bailaba con Mimi, como si no hubiese sido suficiente todo lo que ya habían bailado. Para satisfacción de Matt (aunque no estaba seguro por qué y en verdad no quería detenerse a meditarlo) Tai se puso a bailar con Sora, y después de un momento, Sora lo abrazó, y luego continuaron bailando como si nada.

No supo con exactitud cuánto tiempo había pasado, pero sabía que era mucho. Sora y Tai seguían bailando, envueltos en su mundo, olvidándose completamente de Mimi. La castaña se molestó y frunció el ceño, poniendo los brazos en jarras y fulminando a sus amigos con la mirada. Ninguno de los dos notó y Mimi apretó los puños y la mandíbula, en ese gesto de indignación tan típico en ella. Se alejó de ellos a grandes zancadas y regresó con los demás, ocupó el lugar de Tai, junto a él, y se repantigó sobre la barra.

—Odio que me ignoren —suspiró, y él no supo si le hablaba o si lo decía más para sí misma.

La castaña entonces dejó el banco con decisión y fue hasta Izzy, y lo arrastró consigo. Como el pelirrojo estaba borracho, perdió toda la vergüenza, y bailaba bastante bien para tratarse de un "geek" de las computadoras. Hubiesen seguido bailando todo lo que restaba de noche si no hubiese sido por las urgentes ganas de vomitar que se apoderaron del muchacho y que lo obligaron a perderse en algún cubículo del baño de hombres.

Mimi parecía no querer rendirse, así obligó a Jō a suplantar a Izzy y bailar con ella, pero peliazul era tieso y ella no soportó bailar con él más de una canción.

—Lo siento Mimi —se disculpó Jō. —Pero te dije que yo no soy bueno bailando. Iré a ver cómo le va a Izzy —y se fue rumbo al baño, dejándolos solos.

'Solos otra vez' pensó él.

—Aaah… —suspiró la castaña mientras se sentaba en un banquillo, haciendo un mohín. Él estaba a su lado. —No puedo creerlo —refunfuñó para sí misma. —Debería tener novio.

Ese comentario hizo que a Matt le dieran ganas de reír, y no pudo aguantarse la risa.

—¿Qué es lo gracioso? —le espetó ella con las mejillas encendidas.

—¿Para qué quieres un novio? —preguntó.

—Para que me acompañe a dónde sea que vaya y siempre baile conmigo cuando quiera hacerlo.

—Eso suena más a una mascota —replicó él.

—¡Eso no es cierto!

—Como digas —dijo él. Dio la impresión de que dejaría el tema estar, pero por alguna razón que ni el mismo se explicaba, no se contuvo y dijo: —Tú cambias de novio todos los días —y no pudo evitar emplear un leve tono de reproche.

—¡No hago eso! —exclamó ella.

—Claro que sí. Tienes un enorme fila de tipos babosos por ti, un día eliges a uno de ellos, los usas, y luego lo cambias por otro.

—No es así —dijo ella, temblando de ira, con las mejillas aún más rojas y los ojos brillantes. —Yo no los uso.

—Como sea. Nunca te he visto con el mismo tipo más de dos veces.

¡¿Pero quién demonios se creía ese rubio que era?! Apenas le había dirigido en toda su vida y ahora, que por fin hubiesen podido entablar una conversación que durase más que sus dos minutos promedio, le salía con esto. ¡Y ni siquiera la miraba a la cara! Tenía esa odiosa expresión de indiferencia mientras se dedicaba en pasear su mirada por el lugar y no en mirarla a ella.

Y ella que se había alegrado sólo un poquito por el acercamiento que habían tenido hasta ese momento y había pensado en él como todo un caballero por haberle prestado su chaqueta. Patrañas. Ese rubio seguiría siendo el odioso de siempre, que siempre la vería como lo peor de entre todas las mujeres.

'Como todos' pensó con cierta tristeza, pero no quiso fijarse mucho en ese sentimiento. Él pensaba igual que todos, pero así no eran las cosas, y era frustrante para ella cuando tenía que hacerle entender a un muchacho que ella no era de "esa" manera. Ella quería creer que no era la culpable de que sus citas nunca terminasen bien, sino de los tipos como él que siempre echaban todo a perder.

Estaba molesta, muy molesta. La había ofendido y lo peor era que no sabía cómo responderle porque nunca había sido buena discutiendo.

Mientras pensaba de qué manera contestarle, Matt agregó:

—Eres como… como una especie de… come-hombres —dijo. —Siempre tomando lo que…

—¿Eso es lo que soy? —lo interrumpió.

Sí que estaba en lo correcto. "Come-hombres", eso era lo que todo el mundo pensaba de ella, y él no era La Excepción (Y no es comercial. La Excepción es un fic Mimato de Sakura Tachikawa x3).

'Todos son iguales'.

Él, finalmente, la miró. Mimi mantenía la vista gacha, los puños apretados y el labio inferior temblándole ligeramente.

No supo qué decirle, mucho menos cuando vio como una lágrima se deslizaba por la mejilla sonrosada de ella. Nunca creyó que verla llorar lo conmovería de esa manera, de hecho, siempre la había visto llorar, pero nunca él había sido el causante.

'Es sólo remordimiento, nada más' se dijo a sí mismo para explicarse la mezcla extraña de ¿sentimientos?, ni siquiera sabía qué era, en su interior.

Mimi se giró para quedar de cara a la barra y casi al instante el barman le sirvió otro Cosmo.

—Gracias —murmuró, pero no se lo bebió de inmediato. —Tú haces lo mismo —le dijo al rubio que seguía mirándola sin saber qué decir.

—¿Qué?

—Usar… Así como yo uso a los hombres, tú usas a las mujeres.

—Claro que no —dijo él, molesto.

—¿Y cómo llamas a lo que haces entonces? —dijo ella, elevando el tono de su voz. —Nunca vuelves a salir con la misma chica más de dos veces. Supongo que ser estrella de rock te da ese "privilegio" —pronunció la última palabra con cierta ironía haciendo el gesto de comillas con las manos. —Tener una cita con una chica diferente cada fin de semana y después olvidarte de nombre y de su cara.

—¿Y acaso ser la capitana del equipo de porristas de la universidad no te da también ese "privilegio"? —replicó él, imitándola.

—Calla, por favor —pidió ella, con la voz temblorosa. —No vuelvas a hablarme como si me conocieses ¡Tú no sabes nada de mí! —exclamó. Él no reaccionó. —¡Nos conocemos desde el jardín de niños y jamás te dignaste a hablar conmigo si quiera un poco, ni por las cosas de la escuela, ni por nuestros amigos, nada! Y ahora te crees con el derecho de hablar de mí como si lo supieras todo, pero en verdad no sabes nada, nada de mí ni de lo que me gusta ni de lo que me pasa. No me conoces Ishida, no tienes ni la más remota idea de quién soy yo en verdad porque nunca te molestaste en conocerme, nunca.

—Tú tampoco me conoces y acabas de decir que yo…

—Lo sé, y lo siento. Estaba enfadada y sólo quería decir algo que te molestara, pero no es lo que pienso realmente de ti.

—¿No? ¿Y qué es lo que piensas de mí —preguntó, con un tanto de ansiedad carcomiéndole.

—Pienso que eres muy solitario Matt, y que tú y yo nunca podremos ser amigos.

—¿Por qué dices eso?

—Porque yo soy… soy del tipo de persona que detestas, ¿no? —dijo ella, con una amarga sonrisa.

—¿A qué te refieres con eso?

—Porque mi personalidad es insoportable, porque soy todo lo que no te gusta en una chica: chillona, caprichosa y superficial. Detestable en una palabra.

Matt parpadeó, sorprendido, y un horrible calor le subió a la cara. Estaba avergonzado, recordaba haber dicho esas palabras, hace años... Nunca pensó que ella hubiese podido estar cerca y haberlo escuchado. Ella, todo el tiempo, había sabido lo mal que él pensaba de ella, y en lugar de odiarlo, había sido amable y gentil. Él era un idiota, y estaba arrepentido.

—No es cierto —le dijo, y ella lo miró. —Fui... un imbécil al decir eso.

—No lo dices en serio —dijo ella.

—Perdóname —tenía sus mejillas todas rojas, y había apretado los puños. —Eres... mi amiga. Nunca debí decir eso de ti. Lo lamento.

Ella sabía que le costaba disculparse, se notaba toda la vergüenza que sentía y el esfuerzo que hacía, pero aún así algo dentro de ella dudaba si acaso era una disculpa sincera. Pero qué más daba, debían llevar la fiesta en paz porque por como eran las cosas, se seguirían viendo hasta después de graduarse de la universidad, después de haber conseguido un buen trabajo, e incluso después de haber formado una familia... y a lo largo de todo ese tiempo vendrían miles de reuniones con sus amigos, y se verían, y tendrían que convivir. Era mucho más cómodo soportarse si al menos se hablasen aunque sea lo mínimo.

—Está bien —dijo.

Él asintió, el rubor parecía no querer abandonarlo.

—¿Algo más? —dijo ella al notar que él no dejaba de mirarla.

—Vamos.

—¿A dónde? —por alguna razón se sonrojó, y se sintió tonta por eso.

—A bailar —dijo él.

Ella parpadeó un par de veces.

—¿Hablas... en serio? Tú y yo... ¿bailar? ¿Tú? ¿Bailar?

Él asintió.

—No es como si nunca hubiésemos bailado... tú y yo... —dijo, desviando la mirada.

Era verdad. Todas las veces que fueron elegidos rey y reina del baile, debieron bailar juntos una canción, una tradición tonta de los organizadores del evento.

Él extendió su mano.

Baila conmigo —dijo; sentía un nudo de nervios en el estómago. —Por favor.

Ella volvió a parpadear, avergonzada, pero extendió su mano y aceptó la de él, levantándose del banco. Matt hizo ademán de ir hacia la pista de baile, pero ella le detuvo.

—Espera —dijo. Sin soltarle la mano, se giró para tomar con la mano libre la copa de su Cosmo, y se lo bebió de un sólo trago. Si iba a bailar con él, necesitaba un poco de valor. —Ahora sí.

Él no pudo evitar sonreír, e imitando la acción de ella, tomó del vaso del cuál había estado bebiendo Izzy, una mezcla de algo con no sabía qué. Se sonrieron tontamente, y desviaron las miradas hacia otra dirección cuando fueron conscientes de ello.

—¿Vamos? —preguntó él.

—Mmm —asintió ella.

Cuando estuvieron pisando la pista, y se vieron rodeados de gente, no supieron qué fue lo que pasó exactamente. Ella dijo algo de "adoro esta canción" y él dijo "a mi también me gusta", y después de compartir otra de esas sonrisas tontas, se dieron cuenta de que estaban cerca, de que se mecían al ritmo que dictaba la canción y que comenzaban a sentir los efectos del alcohol: perdieron el bochorno inicial, ahora sólo bailaban, y era la primera vez que él era consciente de qué bailaba con ella, y de cómo bailaba ella, porque todas las veces que habían bailado, nunca se había percatado de ese brillo en los ojos caramelo, o de cómo se movían su cabello, o de cómo parecía que ella expelía ese maravilloso aroma con cada sacudida de su cuerpo. Nunca antes había sido consciente de ella, y aunque más tarde podría considerar aquello como un pensamiento preocupante, en aquel momento sólo se dejó llevar, por esa imagen, por ese brillo, por ese aroma, por esa sonrisa...


Y aquí se acaba la saga "El cumpleaños de Taichi" xD.

No sé cuándo volveré a actualizar... Lo más probable que pasado mañana xD. Necesito pensar qué tema sería bueno para desarrollar en las próximas viñetas, capítulos, whatever xD.

Espero que les haya gustado, yo lo amé x3. Y sé que es largo, y que hay más Mimato que Taiora, pero es que el Mimato siempre está lleno de conflicto y por eso siempre termino alargándolo más, no me odien fans del Taiora, es que me cuesta u-U.

Bueno, me voy.

Gracias por los reviews, adoro lo constantes que son x3.

Lyls