Nota de la autora: Lunes, 10 de julio de 2006.

¡Buenas! Me alegra saber que os va gustando el fic. Síiii¡por fin a Hermione le va gustando Harry!. Ya era hora ¿eh? ;-)

Respondiendo a una de las preguntas que me ha hecho una de las lectoras, diré que no, el fic no está basado en experiencias personales mías. Todo lo que contiene la relación amorosa de Harry y Hermione es inventado por mí pero no está sacado de mi vida amorosa.

Os voy a pedir un favor, si me lo permitís. Os agradecería que no insultaseis a los personajes, no me gusta. (Es una opinión mía, no una orden.)

Si pongo a Ginny "de mala" no es para que la llaméis puta y cosas por el estilo sino simplemente para que haya alguien más aparte de Malfoy que cree problemas a los personajes. Lo comento porque ha habido un comentario en el que la han llamado eso mismo, "puta". No sé si algunos os habréis fijado, pero yo procuro tratar a los personajes con bastante respeto. Los malos son malísimos, eso está claro, pero incluso esos malos están tratados de forma digna en mi historia. No intento ponerles en situaciones degradantes ni tampoco humillantes o que os parezcan ridículos para que tengáis que ofenderles o burlaros de ellos (A no ser que la escena donde aparezcan tenga una clara intención cómica). Por eso digo que no me gusta que haya personas que les falte el respeto a dichos personajes. También digo que yo respeto la opinión de todo el mundo, pero de ahí a caer en el insulto fácil, no me parece lógico ni tampoco adecuado. Una cosa es insultar de broma y otra con clara intención ofensiva. Ginny en mi historia será lo que queráis, pero de puta no tiene nada (¿Acaso hay alguna escena donde ella lo parezca, No¿verdad?). Lo dicho, de puta no tiene nada, de loca…mucho. Gracias por vuestra atención, paso a otra cosa.

Considerando que éste es el cap 10 y que ya sólo quedan dos para que termine el fic (eso si no decido hacer un epílogo, que entonces tendría que meter otro cap, pero ya me diréis si queréis o no epílogo) tengo que meter en este, todo el día del martes y también el de el miércoles, más que nada, porque así pongo en el once (el penúltimo si no cuento con el epílogo) todo el jueves, dejando el cap doce para el día del viernes, que es cuando según los cálculos de Hermione, se deshechizarán, y que será también el día en que jueguen el partido contra Slythering. En fin, considerando todo esto, voy a contar muchas cosas en tres caps que faltan para acabar con la historia. Espero que sigáis manteniendo el interés como hasta ahora y os doy las gracias de antemano por todo el apoyo que desde el principio, habéis mostrado siempre tanto a la historia como a mí. Un beso fuerte. RAkAoMi. ;-)


Simbología:

La de siempre.

Música Recomendada:

La que queráis, yo recomiendo para los dos últimos caps del fic "Para tu amor" del genial Juanes y por último, una canción que os recomendé en caps anteriores. Se llama "Válgame Dios" y os recomiendo que con el Emule o Kazaa (si alguno de vosotros lo usa) os la bajéis. La cantante que la canta se llama Niña Pastori. De verdad os digo que esa canción os va a venir genial para los dos últimos caps del fic, además de que es una canción preciosa.


Cap. 10. " Gryffindor contra Ravenclaw."

Lo primero que vio Harry al despertar, fue a Hermione mirándole, eso llamó su atención, aunque también le hizo sonreír como un tonto enamorado, cosa que era, aunque de tonto tenía poco.

- Hey…- pronunció él aún sonriendo.- Buenos días…

- Hola.- respondió ella también sonriendo.

- ¿Has dormido bien?

- Sí, gracias. ¿Y tú?

- Divinamente. Desde hace algunas noches, no he vuelto a tener pesadillas.

- Lo sé. Me pregunto a qué se deberá.

- Ni idea, pero tampoco voy a darle vueltas. Oye…

- Qué, Harry.

- ¿Qué día es hoy?

- Martes. ¿Por qué?

- No, por nada, es que quería saber cuántos días nos quedaban antes de que se terminase el hechizo.

- Ah, sin contar con éste…sólo tres.

- Estoy empezando a recordar la charla de ayer. ¿Crees que de verdad se acabará el hechizo a las diez de la mañana del viernes?

- Supongo que sí. ¿Por?

- Porque…¿qué ocurriría si no fuese así, y si no se acabase a esa hora y siguiésemos pegados incluso durante el partido?

- Sería una gran faena, sobre todo para ti. Pero sabiendo que Malfoy planea hacernos daño durante el juego, no es tan malo después de todo, el que estemos juntos me refiero, porque siendo dos, jugaremos con ventaja respecto a él. Por mucha magia oscura que pueda conocer, seguimos siendo dos contra uno.

- Sin contar con el apoyo que él tendrá con Crabbe y Goyle, claro.

- ¿Ellos también están en el equipo?

- Este año sí.

- ¿Y son buenos?

- Pues no. Pero sólo con saber que están aliados con Malfoy para jodernos la existencia, no me espero nada bueno.

- Ni yo.

- Deberíamos entrenar después de comer, avisaré al equipo.

- ¿No era el viernes el partido contra Slythering?

- Sí, pero mañana tenemos el de Ravenclaw.

- Ah, lo olvidé.

- Así que esta tarde, cuando acabes el castigo de Snape, entrenaremos.

- ¿Tú disfrutas haciéndome sufrir, verdad?

- Por supuesto que no, Hermione, es que tenemos que entrenar antes de un partido, es necesario y tú lo sabes.

- Sí que lo sé pero…creo que nunca me acostumbraré a volar en una escoba aunque seas tú quien la dirija.

- Alguien que la maneja perfectamente y que no dejará que te pase nada malo.

- Eso ya lo sé.

- Deberíamos levantarnos y arreglarnos, tengo un hambre que me muero.

- Yo también. ¿Prefieres ducharte ahora o después del entrenamiento, Harry?

- Me da igual, pero supongo que después del entrenamiento será lo mejor, acabaremos sudando mucho, igual que la última vez.

- Como para olvidarlo. Creo que ha sido una de las pocas veces en que hemos discutido de forma fuerte.

- Bueno, no tanto.

- ¿Qué no?. Harry…te recuerdo que hasta nos gritamos.

- También nos dimos besos.- respondió él algo sonrojado, ella rió un poco al ver esa vergüenza repentina.

- Error, fuiste tú el que me besaste, yo no correspondí.

- Tampoco me apartaste.

- ¿Qué intentas hacer, que me sienta culpable?

- No, sólo trato de demostrarte que ya te gustaba por aquél entonces.

- No, señor Potter, te equivocas del todo. Ahí no me gustabas, empezabas a atraerme, que es distinto.

- Bueno, de cualquier forma, señorita Granger, me alegra saber que ya has admitido que estás empezando a verme como algo distinto a tu mejor amigo.

- Por supuesto que sí, si no lo hiciera no te habría dicho que fuésemos pareja. ¿No crees?

- Lo que yo creo es que tengo una suerte tremenda de tenerte como novia, eso es lo que creo.- Él le dio un beso de los que hacen historia y aunque su boca tenía un sabor un poco amargo debido al despertar, ella ni se quejó. Lo único importante en aquél momento era disfrutar de aquél beso de película que él le estaba regalando.

- Venga, capitán de Gryffindor.- comentó ella en tono animado cuando él dio por finalizado el beso.- Arriba, hay que desayunar y hacer muchas cosas antes del entrenamiento. A propósito¿qué clases tienes esta tarde?

- Ninguna. ¿Y tú?

- Sólo Aritmancia. La tengo a las tres, justo antes del castigo de Snape.

- Estarás agotada cuando terminemos de entrenar.

- Seguramente sí, pero ya pensaré luego en descansar. Si no estuviésemos pegados, me daría un baño largo de agua caliente llena de espuma, eso me devuelve las fuerzas.

- También puedes hacerlo aunque estés conmigo.

- Prefiero hacerlo sola.- "Imagino en qué podría terminar dicho baño ahora que sé lo mucho que me gustas. ¿Y la verdad?. Prefiero no caer en la tentación antes de tiempo." - ¿Crees que Ginny volverá a molestarme otra vez?

- Si lo hace la dejo calva.

- ¿Qué?. Pfjajajajajjaa. Venga ya Harry…

- No bromeo, te juro que si te toca un sólo pelo del cuerpo, le arrancaré todos los pelos de su cabellera pelirroja.

- No seas bestia.

- No lo soy, simplemente defiendo lo que me importa.

- Arrancar pelos humanos no creo que sea algo muy civilizado.

- Tampoco lo es agarrar a alguien del pelo y tirar tan fuerte como para medio incorporarle. Cosa que ella hizo contigo.

- No me lo recuerdes, me duele la cabeza sólo de acordarme.

- ¿Quieres una aspirina?. Tengo algunas…

- No hace falta Harry, era una forma de hablar, no me duele realmente.

- Por cierto…- comentó él mirándola de arriba abajo.

- ¿Qué?

- No te lo dije anoche pero…con ese pijama, estás increíblemente sexy.- Esbozó una sonrisa sensual y ella dio gracias internamente por estar tumbada, pues sintió que le flaqueaban las rodillas al verle sonreír así.

- Gracias.- añadió dándole un beso suave.- Tú tampoco estás mal. Es decir…también estás guapo.

- ¿Guapo?. Hermione, sólo llevo un pijama.

"Uno con el me que dan ganas de comerte."- Sí bueno…pero te sienta muy bien.

- Es el único que tengo de mi talla.

- Pues tuviste buen gusto cuando lo compraste. ¿Nos vamos?. Tengo que ir al baño.

- Yo también.

- ¿Y a qué esperamos entonces?. Tenemos uno bien grande aquí.


Nada más llegar a la mesa, Ron llenó dos platos de todo lo que sabía les gustaba a sus dos mejores amigos. Harry y Hermione no esperaron más para empezar a comer con ganas. El pelirrojo les miró asombrado.

- ¿Hay hambre, eh?

- Mucha.- dijo ella mientras masticaba un bollo de chocolate.

- No hables con la boca llena, Hermione, es de mala educación. ¿Recuerdas?.- Ron le guiñó un ojo, ella le sacó la lengua, que estaba negra debido al chocolate puro que cubría el bollo.

- Desde luego, da gusto verte la lengua.

- Anda y vete al carajo cordialmente.- Y sin decir nada más, le pegó un gran mordisco a la tostada de mantequilla y mermelada de arándanos que le había preparado Ron antes.

Ron rió mientras la veía devorar a velocidad la gran mayoría de cosas que le había puesto en su plato. Cuando miró hacia Harry, se dio cuenta que él también estaba comiendo con ganas, quizás con más que Hermione, pues su velocidad mordiendo y tragando era mucho mayor que la de ella.

- Pero bueno…¿qué os pasa hoy?. Es como si no hubieseis comido en una semana.

- Afgo azí.- contestó el moreno mordiendo una magdalena.

- ¿Y a qué se debe tanta hambre?

- No zé.- dijo ahora Hermione, tragando una magdalena igualita a la de Harry.

Ron bajó la voz cuando hizo su siguiente comentario.

- ¿Habéis hecho el amor?

Tanto Harry como Hermione escupieron la magdalena, que fue a parar a la nariz de su mejor amigo.

- Muchas gracias.- comentó él con fastidio mientras se limpiaba.

- Debería darte un gran coscorrón.- comentó ella- A ver si así tus neuronas despiertan de una vez, parece que aún están dormidas. Mira que decir eso…

- ¿Qué?. No es nada malo. Yo sólo he dicho lo que dice todo el mundo.

- ¿Todo el mundo va diciendo que Harry y yo nos hemos acostado?- Te lo dije.- añadió ella por lo bajo, a Harry.

- No, todo el mundo dice que el sexo siempre da hambre y como más que comer, devoráis, supuse que a lo mejor habíais tenido sexo.

- Ron…empezamos a salir ayer. ¿Crees que íbamos a acostarnos la primera noche de estar juntos como pareja?

- ¿Y por qué no, Hermione?. Hay gente que sí lo hace.

- ¿Lo has hecho tú?.- preguntó ahora Harry.

- No. Y creo que tardaremos en dar ese paso. Luna es bastante tímida.

- Seguro.- dijo ella con ironía mientras recordaba la escena de los terrenos del lago, cuando vieron a la rubia besando con ganas al pelirrojo.

- Pues nosotros tampoco lo hemos hecho, así que deja de decir tonterías.- añadió Harry.- Pásame el cacao, por favor.

- Espera, te llenaré el vaso.

- Gracias.- En cuanto lo tuvo en sus manos, se lo bebió.

- Digáis lo que digáis…algo habéis tenido que hacer.

"Reprimir el deseo sexual."- pensaron tanto Harry como Hermione.

- Porque no es normal veros comer así.

- Es que estamos en época de crecimiento.- añadió la castaña.- Ya sabes lo que dicen, la adolescencia es una época de comer mucho.

- Tú sobre todo. Llevas unos días comiendo a lo bestia. Como no te cuides vas a engordar.

- Ya te lo expliqué en su día, Ron, jamás engordo por mucho que coma. Mi metabolismo es así.

- El metabolismo también puede cambiar, Hermione.

- El mío no. Si no ha cambiado ya, dudo mucho que lo haga luego.

- Yo de ti, igualmente me cuidaría. Es mejor prevenir que curar. ¿No?

- Sí.

- Pues entonces contrólate, mujer.

- ¿Pero a qué viene tanta preocupación por los posibles kilos que pueda coger?

- A nada, simplemente me preocupo por ti.

- ¿Y esa preocupación por qué, es que dejarías de ser mi amigo si me convirtiese en una obesa?

- No digas tonterías, yo nunca haría eso. Es sólo que tengo una madre gorda y me preocupa que acabes igual que ella. La gordura excesiva crea muchos problemas de salud. ¿Sabes?

- Hablas como si tu madre no fuese capaz de entrar por una puerta y tampoco está tan gorda. Sólo está llenita.

- Tú es que la ves con buenos ojos.

- Y tú con superficialidad. La belleza de una mujer no se mide por los kilos que pueda pesar, Ron, sino por lo que tiene en su interior.

- Eztoy de acuezdo con ezo.- comentó Harry aún tragando.

- Pero tienes que reconocer, Hermione, que es más bonita una mujer que esté en su peso ideal que una que tiene de más.

- Chicos…todos sois unos superficiales.- Ella rodó los ojos mientras bebía batido de chocolate.

- ¿Todoz?.- preguntó Harry mordiendo un donut lleno de azúcar glaseada.

- Supongo que hay excepciones.- comentó ella mirándole sonriente mientras se metía en la boca un trozo de tortita con nata.

Harry la miró sonriendo ampliamente mientras ella se reía al verle con la boca llena del azúcar glaseada que tenía el donut.

Ron miró a sus dos amigos como si estuviera viendo un partido de tenis, observó cómo Hermione le dijo algo al oído de Harry para seguidamente besarle en una de sus mejillas. Él se quedó embobado con la boca aún abierta. Ella se la cerró empujando su mandíbula hacia arriba y siguió comiendo como si tal cosa. Ron lanzó una carcajada.

- Desde luego…sois de lo que no hay.- comentó el pelirrojo sirviéndose zumo de calabaza.- Si cuando yo digo que sois la pareja perfecta es porque es verdad.

- ¿Y cómo te va con Luna?.- comentó la castaña para cambiar de tema antes de que algún curioso cercano a ellos, se diese cuenta de lo que había dicho Ron.

- Bien. Como dije, es muy tímida, pero no me importa. En realidad me gusta que sea así, porque cuando se siente en confianza es igual que un volcán.

Ahora sí que escupieron con fuerza lo que tenían en la boca. Ron tuvo el reflejo de echarse hacia atrás antes de recibir "el regalito" de sus amigos.

- ¿Pero qué leches os pasa hoy?

- Nada.- dijo Harry volviendo a beber cacao. "Es que lo del volcán me ha calado hondo."

- Pues yo diría que todo.- Él se acercó a ellos y volvió a preguntar en voz baja.- ¿Seguro que no habéis tenido sexo?

- ¿Quieres probar algo nuevo?.- preguntó Hermione mirándole fijamente. Ron tragó saliva.- Por ejemplo tortitas, están riquísimas.- Ella usó el tono normal, pero con uno especial que sólo él y Harry conocían bien.

Ese tono, sólo lo usaba ella cuando estaba a punto de enfadarse con alguno de los dos, pero mayormente con Ron. El pelirrojo supo sin duda que aquella sugerencia sobre las tortitas significaba en realidad "cambia de tema antes de que te haga tragar el plato de tortitas."

Intuyendo el peligro, Ron actuó como ella esperaba. El resto del desayuno transcurrió con normalidad.

Hablando de cosas sin importancia mientras Ron hacía bromas. Cuando terminaron, los tres se dirigieron a su primera clase, Defensa contra las Artes Oscuras.

Impartida por un nuevo profesor que era incluso más bajo que Flichwick. Cosa que llamó mucho la atención del trío. Pronto se dieron cuenta que el tamaño corporal de aquél hombre, más que un inconveniente era una ventaja en realidad, pues tenía una agilidad y velocidad en sus movimientos como pocas veces habían visto en una persona normal. Aunque tenían que reconocer también, que en el mundo mágico había pocas cosas normales.

Al salir del aula, se dirigieron a Pociones. Aquella mañana tenían dos horas y debido a que ninguno de los tres soportaba a Snape, el humor con el que se dirigieron al aula no era el más alegre precisamente.

- Dos horas aguantando al gilipollas ese es más de lo que puedo soportar.- comentó Harry mientras Hermione y Ron caminaban a su lado.

- No veas lo que voy a alegrarme cuando terminemos el curso y no tenga que volver el año próximo.- apuntó el pelirrojo- Aunque tengo que reconocer que voy a echar de menos este sitio. Aquí me lo he pasado muy bien.

- Yo también. Sin contar con Snape y Malfoy, creo que no me he sentido tan a gusto de estar en un lugar durante un tiempo largo.- volvió a decir Harry.

- Pues yo creo que incluso con ellos, los 7 años que llevamos aquí han merecido la pena. Tenéis que reconocer que incluso ellos, dan vida a Hogwarts.- dijo Hermione.

- Bueno…eso también es verdad.- volvió a decir Ron.- Sin ellos esto sería aburrido. Al fin y al cabo, los enfrentamientos con Malfoy me han hecho mejorar mucho en los duelos y las pociones de Snape también me han venido bien. Incluso soy capaz de preparar algunas sin ayuda…

- ¿Tú?.- preguntó con asombro Hermione.- Pero si siempre me preguntas si está bien antes de enseñársela a Snape.

- Sólo lo hago cuando son complicadas, las sencillitas las hago sin necesidad de consulta.

- Tú y todo el mundo, Ron. Una poción sencilla la hace cualquiera.

- Lo dices porque como no hay nada que te cuesta trabajo…

- Te equivocas, hay muchas cosas que me cuestan, lo que pasa es que no suelo quejarme y como soy muy persistente, no paro hasta que lo consigo.

- ¿Hay algo que no puedes conseguir, Hermione?

- Perder el miedo a las alturas, Ron, eso es un buen ejemplo.

- Mira, por ahí vienen los tres fantásticos.- comentó Harry con sorna cuando vio a Malfoy y sus amigos.- Serán capullos…¿Os habéis fijado cómo andan?. Ni que fueran los reyes del mundo. No he visto chicos tan soberbios y creídos como ellos.

- Malfoy podría creérselo un poco, al fin y al cabo es guapo, rico y atractivo, pero los otros dos…de atractivo tienen lo mismo que los gorilas.- apuntó Hermione.

Ron se rió al escuchar eso último.

- Sí, de hecho…se parecen bastante a ellos.- comentó Harry.

- Si Crabbe y Goyle son gorilas…¿qué animal es Malfoy?.- preguntó el pelirrojo de forma burlona.

- Una serpiente marina.- contestó Hermione.- Es igual de escurridiza y traidora que ellas.

- Ese animal no lo conozco.- confesó Ron.- ¿Qué aspecto tiene?

- Según a qué clase pertenezca, tiene unos colores u otros. Pero todas ellas son largas, pequeñas y veloces. ¿Quieres saber cómo atacan?

- No, pero igualmente vas a contármelo, así que adelante.

- Se hace la muerta, y se queda quieta. Cuando su víctima se acerca a ella y empieza a morderla, ella no hace nada, sólo espera. Justo cuando más confiado está el pez que la muerde, ella ataca de improviso. Da un solo bocado, dos como mucho, y como sus colmillos tienen veneno, el animal queda paralizado, entonces ella se lo traga entero. Luego está varios días sin poderse mover hasta que ha terminado de digerirlo.

- Qué horror.

- Bueno…todas las serpientes, sean marinas o terrestres, comen así. Tragando a su víctima entera. Como no pueden masticar es la única forma que tienen para comer. Engullirlo todo de una vez.

- Pues yo no creo que Malfoy fuese capaz de engullirnos a los tres.- comentó Harry.- Le falta valor hasta para intentarlo.

- No le subestimes tanto, ya no es tan cobarde como cuando era pequeño. Mira lo que hizo con nosotros.

- Ni que el Glueforte fuese un hechizo mortal.- comentó el pelirrojo.- Más bien es algo inofensivo.

- De eso nada.- volvió a decir Hermione.- Te recuerdo que es capaz de pegar los cimientos de una casa, no creo yo que un hechizo tan potente como ese sea inofensivo.

- Yo me refería a que el hechizo no pone en peligro vuestra seguridad vital.

- Bueno…en eso sí tienes razón.- volvió a decir ella.- Pero igualmente pienso que es peligroso. Considero que podría haber sido peor para nosotros, si en vez de lanzarlo Malfoy, lo hubiera hecho un mago más sabio y experimentado. Seguro que con él, las cosas serían muy diferentes. Puede que el efecto no se terminase en una semana, a lo mejor no se terminaba nunca. Recuerda que todo depende de las intenciones de quién lo lanzó. Este hechizo también puede durar toda la vida.

- ¿Quiere eso decir que Malfoy no quería pegaros para siempre?

- No, Ron, quiero decir, que no sé lo que querría, pero está claro que al ser estudiante como nosotros, no tiene la sabiduría ni la experiencia necesaria para hacer que el hechizo dure de forma permanente.

- Ah, vale, lo entiendo. Entonces me alegro de su falta de experiencia.

- Y yo. No querría estar pegada a Harry hasta el día en que muriera.

- ¿Por qué no?.- volvió a preguntar Ron.- Creí que te gustaba.

- Es obvio el por qué. Aún estando pegados por una de nuestras muñecas, es bastante incómodo convivir.

Hay cosas que podemos hacer por nosotros mismos, sí, pero la gran mayoría no. Incluso para vestirnos tenemos que hacerlo con ayuda del otro. ¿Has intentado alguna vez subirte una cremallera usando sólo una mano?. Te aseguro que no es posible por mucho que lo intentes y eso, desde luego, es algo bastante incómodo.

- Supongo que no es algo normal decirle a tu mejor amigo que te ayude con eso.

- No, no lo es. Como tampoco lo es decirle "Harry, abróchame los botones de la camisa." O…"Harry, frótame la espalda." Tampoco es normal tener que usar el desmaius en Harry cada vez que tengo que ir al servicio, porque está claro que no voy a hacer mis cosas con él estando despierto.

- No, claro que no. Pero quitando todo eso que me has comentado…¿No hay nada que sí te guste compartir con él?

- Sí que lo hay, y más de una cosa. Pero ya las compartía cuando estábamos despegados.

Ron abrió la puerta de la clase dejando paso a sus dos amigos. En cuanto entraron en el aula, él se sentó junto a Seamus Finningan mientras Harry y Hermione encontraban un sitio vacío un poco más alejado de su amigo. Por desgracia para ellos, el sitio estaba cerca de Malfoy y su novia oficial. Aquella chica con la que sus padres le habían prometido sin consultarle a él primero.

Un poco después de que empezara la clase, el rubio les vio. En seguida empezó a hacerle muecas y a mover la boca como pronunciando insultos sin que nadie lo oyera. Harry estaba que echaba chispas, pero Hermione insistió en que le ignorase. Él hizo lo que solía hacer casi siempre, hacerle caso.

Sabiendo como sabía, que los dos estaban pegados, Snape no sacó a Harry para usarlo de conejillo de indias. En lugar de eso, sacó a Neville.

Hermione estaba que se tiraba de los pelos, pero no podía hacerlo porque si no, sabía que el profesor se regodearía de lo lindo metiéndose con ella, algo, que según pensaba Hermione, era su deporte favorito.

Cuando Snape ordenó a Neville que tomara una poción que le hizo tener apariencia de mujer, incluso la voz le cambió, provocando así que todo el mundo se riera a su costa, Hermione pensó que ya había llegado al límite de su aguante.

Sin dudarlo un instante, se puso en pie y sacó la varita, apuntando con ella al profesor de pociones.

- Le doy dos segundos para devolverle a la normalidad, señor.

Las risas cesaron de repente y todo el mundo ladeó la cara para mirar a la Gryffindor, que seguía mirando al profesor con una mirada más que dura y severa.

- Como prefecta, no puedo permitir semejante abuso hacia un alumno. Tengo muy claro que ridiculizar a los estudiantes no es algo propio de un profesor. Así que le ruego, no, le ordeno, señor, que devuelva la voz de Neville a la normalidad en este instante o me veré obligada a emplear otras medidas.

- No vuelva a amenazarme, Granger, o ampliaré su castigo como nunca lo imaginó y lo haré durar tanto como hasta el día en que muera.

- Haga lo que crea oportuno, profesor Snape, pero le aseguro, aquí y ahora, que no consentiré que vuelva a ridiculizar a ningún otro alumno de Hogwarts. Con lo que le hizo a Harry tuve suficiente.

El moreno estaba a punto de preguntarle a Hermione a qué se refería con eso, pero no se atrevió.

Primero porque sabía que interrumpirla ahora la pondría de un humor peor. Segundo porque quería saber en qué terminaba aquél enfrentamiento y por último porque conocía muy bien su ira.

Sabía que cuando ella se enfadaba de verdad, podía ser terrible. Quizás no era capaz de hacer explotar las cosas como él, o de controlar los fenómenos atmosféricos, pero desde luego, ver a Hermione Jane Granger furiosa, era una experiencia que nadie podría olvidar y Harry estaba seguro que Snape tampoco lo olvidaría.

- Claaro, claaro…- dijo el jefe de la casa Slythering con sorna.- Cómo iba a perdonar lo que le hice a su querido Harry.- comentó pronunciando el "querido" con exagerado tono dramático. Eso hizo que algunos Slythering se rieran, pero la mayoría de los que estaban allí, tanto Slytherings como Gryffindors, guardaron silencio. Todos estaban demasiado tensos como para atreverse a abrir la boca.

- Devuelva a Neville a la normalidad, profesor, hágalo ahora.- Ella endureció su mirada y afianzó el agarre en la varita. No podía asegurarlo, pero por un momento le pareció ver que Snape tragaba saliva disimuladamente.

- Granger…siéntese y deje de tocarme las narices, o puede que vaya ante Dumbledore y le informe de esta enorme falta de respeto.

- Usted no sabe qué es el respeto, señor.

- Granger…

- Devuélvale-a-la-normalidad.

- No. Y menos todavía porque usted lo ordene. Usted no es nadie para darme órdenes.

- ¡Ni usted tampoco para ridiculizar así a los alumnos!

- ¡No me grite!

- ¡Lo haré si me da la gana!. ¿Quién Coño se ha creído que es para estar siempre burlándose de los que no le gustan y haciéndoles sentir mal con comentarios ofensivos o convirtiéndoles en objeto de risa del resto de estudiantes?. Será todo lo profesor que usted quiera¡pero desde luego no siente el más mínimo respeto por la mayoría de los alumnos a los que usted enseña!

- ¡GRANGER, POR ÚLTIMA VEZ SE LO DIGO, SIÉNTESE!

- ¡NO ME DA LA GANA!

- ¡MUY BIEN, USTED LO HA QUERIDO. PETRIFICUS TOTALUS!

Con un hábil movimiento, ella se apartó antes de que el hechizo le diese. Con más rapidez de la que Snape la creyó capaz, contraatacó con dos potentes hechizos que dieron de lleno al profesor de pociones.

No le causaron un gran daño físico, pero sí el suficiente para que se diese cuenta que ella iba en serio, muy en serio. Snape le dio un frasquito a Neville y le ordenó beberlo, en cuanto el Gryffindor lo hizo, tanto su aspecto como su voz, volvieron a la normalidad. Seguidamente volvió a su asiento por orden del profesor.

- La clase ha terminado. Que todo el mundo salga menos la señorita Granger y el señor Potter.

- Pero Potter no ha hecho nada…- comentó por lo bajo uno de los Gryffindors. Snape lo escuchó igualmente.

- No lo ha hecho, pero tampoco ha intentado que su "amiguita" entrase en razón. ¡Y AHORA VÁYANSE!

Todo el mundo salió rápidamente del aula, todos, menos Harry, Hermione y Ron.

- Márchese Weasley, no le he dicho que se quede.

- Lo sé, señor, pero yo también soy amigo de Hermione y tampoco la he hecho entrar en razón. Así que me quedo.

Snape se acercó a él con paso amenazante. Ron tragó saliva. El profesor se detuvo a sólo milímetros de su rostro.

- Por última vez, Weasley, márchese. Le aseguro que no se arrepentirá.

- ¡Nos vemos luego!.- gritó mientras corría hacia la salida, cerrando la puerta tras de sí.

- Cobarde.- musitó Hermione por lo bajo.

Snape volvió hacia Hermione, quedándose delante de ella, a tan sólo unos pocos pasos.

- Es usted exasperante, Granger.- comentó el profesor de piel cetrina y pálida acercándose más a ella.- Tanto que hasta me quema los nervios.

- No tanto como usted quema los míos.

- Deje de replicarme, Granger, o me olvidaré de la recomendación de Dumbledore.- "Déjales tranquilos, Severus, o seré yo quien te castigue."

- ¿De qué está usted hablando?

- De lo que no le importa. Y ahora…discúlpese.

- No lo haré.

- Hágalo Granger, por su propio bien.

- Discúlpese usted primero por haber convertido a Neville en objeto de burla y por tratar a Harry como lo hizo.

"¿Pero qué fue lo que me hizo?

- Primero, Granger…lo que yo haga en mis clases no es asunto suyo.

- Como prefecta debo…- comenzó ella, pero Snape no la dejó terminar, la interrumpió antes de que terminase la frase.

- Como prefecta, sólo debe mantener el orden y hacer guardia por las noches para evitar que los demás estudiantes hagan cosas inapropiadas.

Pero en ningún momento, tiene usted poder o autoridad sobre ningún profesor o profesora de este colegio. Mucho menos para decirles lo que tienen que hacer o cómo deben tratar a los alumnos. Tampoco puede usted amenazar a los profesores y profesoras. Usted conoce todas estas normas muy bien, la mala memoria no es una de sus características. ¿Verdad, sabelotodo repelente e insoportable?

- Profesor Snape.- dijo Harry poniéndose en pie y mirándole duramente.- No vuelva a insultarla en mi presencia.

- Vaya vaya vaya. Le echaba de menos, Potter. Me preguntaba cuándo se decidiría a abrir la boca. Ya me parecía raro que no apoyase a su "queridísima amiga."

- Deje el tonito, profesor, por su propio bien se lo aconsejo.- Ahora eran dos las varitas que apuntaban a Snape, tanto la de Hermione como la de Harry.- Y sólo para que le quede claro, sí es mi querida amiga. La mejor que tengo y no pienso consentir que usted ni nadie le falta al respeto insultándola como usted acaba de hacer.

- Repito lo mismo que le dije a Granger, Potter. No es usted nadie para amenazarme ni mucho menos para decirme cómo debo tratar a los alumnos.

- Soy el mejor amigo de Hermione, señor.- "Y la persona que más la quiere."- Así que estoy en mi derecho a defenderla todo lo que crea conveniente. Sea ante usted o cualquier otra persona. Discúlpese ahora, o no respondo de lo que le haré como vuelva a faltarle el respeto.

- Vaya, vaya, vaya…no sé por qué, pero esta escena me suena mucho.- comentó Snape con ironía.- Me parece estar reviviendo aquél día.

- ¿Perdón?.- pronunció Hermione sin bajar la varita aún.

- Parece que fue ayer cuando Potter me amenazó de muerte por haberla hecho llorar.

- ¿Cómo ha dicho?.- preguntó ella, pero teniendo la buena memoria que siempre había tenido, comprendió rápidamente que Snape no se estaba refiriendo a ella y Harry, sino a los padres de él. Porque en los 7 años que llevaban en Hogwarts, Harry nunca había amenazado de muerte al profesor porque hubiese hecho llorar a Hermione. Y eso que la había hecho llorar alguna vez que otra.

- Lo que he dicho a usted no le importa, Granger.- respondió después de decidir que a ninguno de aquellos dos adolescentes les concernía saber lo que hubiese podido ocurrir en el pasado, aunque aquél hecho tuviera que ver con los padres de uno de ellos.

- A mí sí me importa. Sobre todo porque tiene que ver con mis padres. ¿Verdad?

- Potter, cállese.

- No señor, no pienso hacerlo. Cuéntenos qué es eso de que mi padre le amenazó porque usted hizo llorar a mi madre.

- No pienso decírselo, eso a usted no le concierne. Es algo que forma parte de mi vida pasada y mi vida, sea la pasada o la presente, no tiene que importarle a usted en absoluto. ¿He sido lo suficientemente claro?

- Sí señor, pero aún así, tengo derecho a saberlo. Ellos eran mis padres. ¿Recuerda?

- Y yo les recuerdo, a los dos, que hace rato que se extralimitaron en su comportamiento para conmigo. Les recomiendo que se marchen de mi aula antes de que olvide que son alumnos y les haga algo demasiado horrible.

- No me marcharé hasta que se disculpe por lo de Neville y Harry, señor.- dijo Hermione para intentar cambiar de tema. Aunque en realidad quería saber qué había ocurrido entre James, Lily y Snape. Pero entonces recordó que tenían el diario de Lily y que allí podrían averiguarlo. Pues seguro que ella lo habría comentado en alguna de las trescientas páginas.

- De acuerdo, pesada insufrible. Si esa es la única manera de perderla de vista, lo haré. Le pido mis más sinceras disculpas, por favor, transmítale también mi disculpa al señor Longbotton.

- Lo haré.- prometió Hermione.- ¿Ve cómo no era tan difícil?- y diciendo eso último, guardó la varita.

- Lo que yo veo es que además de sabelotodo, repelente y pesada insufrible, es también bastante impertinente. Pero no me extraña en absoluto, las personas como usted, tienen mucho de impertinentes, por algo se creen superiores al resto.

- Se lo advertí…- masculló Harry apretando los dientes para intentar contener toda la rabia que sentía.- Le advertí que no se metiera con ella en mi presencia. Es usted un…

- Soy un profesor de este colegio, Señor Potter. Eso es lo que soy por mucho que le pese.

- A usted sí que le va a pesar el no haberse disculpado con ella de forma adecuada.

Antes de que Snape dijese algo más, Harry empezó a lanzarle hechizos de todo tipo, pero sobre todo de los que tenían que ver con el daño físico.

El profesor de pociones no podía hacer más que quejarse cada vez que uno de aquellos potentes hechizos impactaba en alguna parte de su cuerpo.

Podría haber contraatacado, pero cada vez que lo intentaba, un nuevo hechizo le atacaba. Para empeorarlo aún más, los frascos que contenían las pociones que llenaban las estanterías del aula, empezaron a estallar de forma ruidosa y no contento con eso, Harry hizo estallar también el caldero que estaba hirviendo en la chimenea.

Snape no pudo más que correr a refugiarse bajo una de las mesas mientras esperaba que pasara el temporal. Tenía que reconocer para sí mismo, que nunca, en todos los años que llevaba de profesor en el colegio de Magia y Hechicería, había visto semejante poder en un estudiante. Uno que era el hijo del mago y la bruja más brillantes que había conocido.

Cuando Hermione vio que la lámpara que pendía del techo empezaba a balancearse, supo que debía calmar a Harry antes de que ocurriese una catástrofe.

- Harry, ya basta.- pronunció ella con voz suave.- Déjalo ya, por favor.

- No.- fue todo lo que dijo antes de continuar descargando su furia en el aula de Snape.

- Harry, se ha escondido muerto de miedo. ¿Es que eso no te basta?. Por favor, cálmate. Yo estoy bien, de verdad que sí.

- Yo no, no lo estaré hasta que se haya disculpado contigo. Una disculpa en condiciones porque la de antes no lo fue.- Él elevó más el tono de voz para asegurarse de que Snape le escuchara.- ¡No pienso parar hasta que se disculpe mejor, hágalo o juro por lo más sagrado que destruiré su clase de tal manera que ni todos los hechizos Reparo del mundo mágico conseguirán devolverla a la normalidad!

- ¡LO SIENTO!.- pronunció Snape aún desde debajo de la mesa.- ¡SIENTO MUCHO HABERLA INSULTADO, GRANGER!

- ¡SEÑORITA GRANGER!.- rectificó Harry aumentando la destrucción.

- ¡SEÑORITA GRANGER, PERDÓNEME, FUI UN GROSERO. POR FAVOR ACEPTE MIS DISCULPAS!

- ¡Está bien profesor, las acepto!.- respondió, más para conformar a Harry que porque de verdad quisiera perdonar a Snape.

Cuando ella se colocó delante de Harry mirándole suplicante, él bajó la varita, pero Hermione sabía que su ira no se había ido del todo.

- Tranquilízate, Harry, vámonos ya.

- Pero él…

- Él ya se ha disculpado de sobras, al menos para mi opinión. Sólo quiero salir de aquí cuanto antes. ¿Me das ese gusto?

Ahora además de súplica, también había dulzura y cariño en aquellos ojos marrones que le miraban. Él no pudo resistirse a eso.

- Por supuesto. Si quieres que nos vayamos, nos vamos.

Agarrándole de la cintura, Hermione comenzó a caminar hacia la puerta, mientras Harry echaba una última mirada de desprecio al profesor Snape, que ya estaba saliendo de debajo de la mesa mascullando por lo bajo más de una expresión desagradable hacia él. Harry sólo fue capaz de entender una frase de entre todas las que dijo.

- Todos los Potter son iguales. No respetan a nada ni a nadie.

Estuvo a punto de volverse y atacarle de nuevo, pero esta vez no con magia, sino con los puños. Pero en el momento en que escuchó la voz suave de Hermione susurrar a uno de sus oídos "No te pongas a su altura, tú eres mejor que él." Supo sin ninguna duda que no merecía la pena gastar energías en un hombre como aquél. Uno que seguiría siendo un amargado hasta el fin de sus días.


Nada más abandonar la clase, subieron la escalera que les conducía de nuevo a la planta baja del castillo. Donde estaban las puertas de entrada.

Harry miró el reloj y se dio cuenta que ya llegaba tarde a su siguiente clase. Seguramente Hermione también llegaría tarde si es que tenía alguna a esa hora, pero considerando que era ella y no él, quien no debía perderse ninguna clase, preguntó dónde debían ir.

Cuál fue su sorpresa cuando ella no sólo le dijo que no iba a ir a dicha clase sino que además, apresuró el paso hacia uno de los pasillos oscuros que conducían a lugares poco frecuentados por los alumnos más cobardes y muy frecuentados por aquellos a los que les gustaba la aventura y el riesgo. Ellos dos, eran de ese segundo tipo de alumnos.

En cuanto Hermione estuvo segura de que nadie les había visto entrar allí, hizo lo que tanto deseaba hacer desde el instante en que él salió en su defensa.

Harry se preguntaba para qué habrían ido allí, pero dejó de pensar en otra cosa que no fuese la propia Hermione en el instante en que ella le puso contra la pared y comenzó a besarle con ganas. Cuando ella se apartó para tomar aire, él habló.

- ¿Y esto a qué se debe?

- Es mi forma de darte las gracias por haberme defendido ante Snape.

- No tienes que darme las gracias por eso. Lo hice porque quería.

- Ya lo sé, pero igualmente te lo agradezco. Es muy bonito que dieras la cara por mí pero también te digo que te pasaste mucho, Harry.

¿Era necesaria tanta destrucción?

- No, pero no había otra forma de conseguir que te pidiera perdón. Además de amargado es muy orgulloso. Él no se habría disculpado por iniciativa propia, por eso tuve que obligarle.

- ¿Pero es que no había otra forma?

- Supongo que sí, pero en aquél momento no se me ocurrió otra mejor que esa.

- Pues a mí no me gustó. El pobre hombre tuvo que esconderse.

- ¿Pobre hombre, Hermione. Qué tiene de pobre una persona que te insulta como él lo hizo?

- Hay muchas personas que me desprecian e insultan, Harry, pero no puedes ir castigándolas a todas. ¿No crees?

- Sí que lo creo. En mi sincera opinión diré que cualquier persona que te trate mal merece un severo castigo. Y si soy yo quien se lo da, mejor.

- Hablas como si fueras un caballero de reluciente armadura que defiende a su dama.

- Es que tú eres mi dama.

Ella rió un poco ante ese comentario, pero también le obsequió con otro beso que le encantó a Harry.

- Si yo soy tu dama…¿quiere eso decir que tú eres mi caballero de reluciente armadura?

- Sólo si tú quieres.

- ¿Y me protegerás de los dragones?.- pronunció de forma juguetona mientras se preparaba para darle otro beso. Cosa que hizo en seguida.

- Y de todo lo que te amenace, incluso de las serpientes como cierto rubio de piel pálida que disfruta haciéndote sufrir con sus comentarios.

- Ese rubio ya no me causa tanto efecto como cuando era más pequeña.- comentó ella introduciendo su mano libre por dentro del jersey y camisa de él para comenzar a recorrer su pecho con uno de sus dedos. Él se estremeció de puro gusto.- A decir verdad, creo que tiene más miedo de mí que el que pueda tener yo de él.

- De cualquier modo…- pronunció subiendo y bajando suavemente la mano libre por la espalda de ella.- No pienso consentirle ni un solo insulto más.

- Yo tampoco.- Ella volvió a besarle y él correspondió encantado.

- ¿Quieres que volvamos a clase?.- preguntó besando su cuello.

- ¿Tú qué crees?.- añadió ella más como un suspiro que como una pregunta.

- Creo que podría pasarme la vida besándote y acariciándote y nunca me cansaría.

En el momento en que ella intensificó los besos, Harry supo que a ella le había encantado aquella respuesta. Un rato después, salieron de aquél lugar para ir a almorzar. Tuvieron la prudencia de ayudarse a ajustarse las ropas e intentar arreglarse el cabello, aunque sin mucho resultado pues tanto él como ella tenían un pelo bastante rebelde.

Una vez ante Ron, Harry se dio cuenta que su plato estaba mucho más lleno que el de Hermione. Eso no sólo llamó la atención de él sino también la de ella, que en seguida le preguntó por qué.

- Es para que cuides la línea, si no lo haces tú lo haré yo.

- De verdad, Ron, hoy estás de lo más pesado con eso.

- Dentro de unos años me lo agradecerás.

- Lo que sí voy a agradecerte es que me pongas más macarrones con salsa de calabaza.

- Ya tienes de sobra. Además, la pasta engorda mucho.

- ¡Ron, déjate de tonterías y ponme los jodidos macarrones de una puñetera vez!

- Oh, Oh…- pronunció Harry pinchando macarrones.- Está diciendo palabrotas, Ron, eso no es buena señal.

- Ya me estoy dando cuenta, pero no pienso contribuir a que engorde dos kilos más.

- ¡Anda y vete al carajo!.- dijo Hermione. Ella usó el Wingardium Leviosa para dejar la fuente de los macarrones flotando junto a su plato. Agarrando el cucharón que había en la fuente, se echó dos veces, volviendo a dejar la fuente donde había estado antes.- ¡Que aproveche, Hermione. Gracias Ron!.- dijo ella de forma irónica. El pelirrojo no dijo nada, sólo resopló con fastidio.

- Luego no digas que no me preocupo por ti…

- ¡Pero mira que están buenos los puñeteros!. Creo que deberías probarlos, Ron. Venga, abre la boca. Di "Ahhhh".

Cuando él fue a replicar, ella le metió una cucharada llena de macarrones. Él tosió y ella sonrió triunfante.

- Ezzo te enzeñadá a dejadla danquila.- dijo Harry mirando a Ron sin poder ocultar la risa ni la comida que tenía en la boca. Cuando Ron le miró como si le fulminase, el moreno tuvo que taparse la boca para no escupirle los macarrones debido a una carcajada repentina.

Después del almuerzo, tanto Harry como Hermione se dirigieron al aula de Aritmancia. Cuando salieron de allí, volvieron al aula de Snape ya que independientemente de lo que hubiese ocurrido aquella mañana, ella debía seguir cumpliendo con su castigo de limpiarle la clase.

- ¡DESAPAREZCAN DE MI VISTA INMEDIATAMENTE. HOY TAMPOCO HAY CASTIGO!.- pronunció el profesor cerrándoles la puerta en las narices dando un portazo más que potente.

- Bueno, mirémoslo por el lado positivo. Ahora tendrás más tiempo para entrenar si es eso lo que quieres.

- Sí que quiero, Hermione, pero he quedado con el equipo dentro de dos horas. Si lo prefieres podemos dar un paseo o incluso dormir un rato. Supongo que estarás cansada.

- No tanto como creía, como no he cumplido el castigo…

- Entonces…¿qué quieres hacer?

- Me da igual.

- ¿Quieres que adelante el entrenamiento para que terminemos antes?. Así podríamos bañarnos y aún nos sobraría tiempo libre antes de la cena.

- Lo que tú quieras Harry, ahora mismo no tengo preferencias.

- Entonces lo adelantaremos.

Dicho y hecho, en cuanto vieron a Ron, le comunicaron el cambio de planes y en menos de media hora, todo el equipo de Quidditch de la casa Gryffindor estaba preparado escoba en mano para comenzar con el entrenamiento.

- Recordad que mañana jugamos contra Ravenclaw.- comenzó Harry mirando a todo el equipo.- Es imprescindible que ganemos con una buena puntuación si queremos superar a Slythering en los puntos. Como no nos ajustemos los tornillos, se van a llevar las dos copas, la de la casa y la del Quidditch. ¿Queréis eso?

- ¡No!.- gritaron todos a la misma vez.

- Bien. Entonces ya sabéis lo que tenéis que hacer. ¡Comencemos!


El aire soplaba fuerte debido a la velocidad que llevaba la escoba de Harry.

Hermione había dejado de gritar, pero no porque hubiese perdido el miedo sino porque le dolía la garganta de tanto usarla.

Harry se alegraba interiormente de que no chillase, pero también se sentía intranquilo ante aquél silencio femenino.

Se había acostumbrado a escucharla gritar, exaltarse o incluso maldecir cada vez que él giraba, descendía o hacía alguna floritura con la escoba, y a pesar de que el escándalo que ella montaba siempre le resultaba incómodo, la prefería medio histérica a silenciosa.

No sabía muy bien por qué, pero el hecho de que Hermione gritase y se asustase era como una especie de indicador para él de que todo era normal en ella. Lo anormal era lo contrario, que se comportase como si siempre hubiese volado en escoba, sin alterarse lo más mínimo y eso, desde luego, no era normal en Hermione Granger, nada normal.

- ¿Estás bien?.- preguntó él a su espalda.

- No.- Contestó ella con un hilito de voz.

- No te preocupes, en cuanto atrape la snitch terminaremos el entrenamiento.

Ella sólo asintió con la cabeza, él se preocupó más aún.

- ¿La ves?.- cuestionó intentando cambiar de tema para que ella se relajase un poco, porque Harry podía ver que estaba más tiesa que un semáforo.

- No.- volvió a responder con la voz débil.

Harry miró hacia delante, concentrándose en encontrar la snitch.

Tenía el presentimiento de que si no lo hacía pronto, Hermione se desmayaría y desde luego no quería eso. Primero porque se asustaría mucho al verla así y luego porque dirigir una escoba con una persona inconsciente no era lo más recomendable para nadie. Sobre todo porque se convertiría en un peso muerto y dicho peso podría ocasionar una catástrofe, como que la escoba se desnivelara y tanto él como ella acabasen espachurrados en el suelo.

Para su alivio, no tardó mucho en divisar el brillo dorado que caracterizaba el rapidísimo aleteo de aquella pelotita minúscula. En cuanto la atrapó, se acercó a sus compañeros para enseñársela y dar por terminado el entrenamiento.

- ¡Bien jugado!.- fue lo último que pronunció antes de descender lo bastante como para volar cerca del suelo.

Harry pensó que lo mejor sería llevar a Hermione a la enfermería, aunque fuese volando. Si ella había podido aguantar la hora y media que llevaban de entrenamiento, unos minutos más no harían una gran diferencia en su estado. O eso es lo que él pensó. Se dio cuenta que se equivocó en el momento en que el cuerpo de ella se echó hacia delante de forma repentina. Eso sólo podía significar una cosa, se había desmayado.

Él se echó hacia delante también, apoyando su cara en la espalda de Hermione, usándola así de apoyo para ella. Incrementó la velocidad todo lo que pudo hasta llegar a una de las ventanas de la enfermería. Suerte que estaba abierta lo suficiente como para que pudiese entrar.

En cuanto lo hizo, descendió y agarró el cuerpo inconsciente de Hermione dejando caer la escoba al suelo. Su saeta de fuego no era importante en aquél momento, la chica que quería, sí.

- ¡Señora Pomfrey!

La enfermera no tardó en aparecer en la sala de las camas, viendo a Hermione en una de ellas y a su mejor amigo a su lado pero de rodillas en el suelo.

- ¿Qué ha ocurrido, señor Potter?

- No lo sé, estábamos en mi escoba y de repente se desmayó.

- ¿Así sin más?

- Supongo que sí aunque no sé…normalmente ella siempre grita y se asusta mucho cuando vuela conmigo pero hoy…llegó un momento en que dejó de chillar. Más tarde se desmayó, menos mal que estábamos cerca de aquí que si no…

- Habría sido peor, eso seguro. Antes de atenderla, señor Potter, debo hacerle algunas preguntas.

- De acuerdo.

- ¿Es la primera vez que se desmaya o lleva varios días así?

- Es la primera vez, señora.

- ¿La señorita Granger come bien o es de las que no come casi nada?

- Come más que yo, con eso se lo digo todo.

- ¿Y durante el día de hoy, cómo ha comido?

- Muchísimo, como siempre. En el desayuno probó casi todo y en el almuerzo se puso un plato de macarrones con salsa de calabaza que era el doble del mío. Ni si quiera se dejó un poco. ¿Cree usted que le habrá sentado mal y por eso se ha desmayado?

- Puede que sí o puede que no. Su estado puede deberse a un empacho, no lo niego, pero los empachos por comida no suelen producir desmayos en las personas. La otra opción es que algo de lo que ha comido le haya podido producir una reacción alérgica. Eso podría ocasionar que se sintiera mal y se desmayara. A veces las reacciones alérgicas tardan en presentarse. ¿Sabe?

- Pues claro que no lo sé, la enfermera es usted.

- Una última pregunta, señor Potter. ¿La señorita Granger es una persona activa o pasiva?. Me refiero a si es nerviosa o tranquila.

- Ella es más bien nerviosa. Es muy raro verla quieta sin hacer nada. Además, siempre está moviéndose, porque incluso cuando está estudiando, no puede dejar de mover alguna parte del cuerpo, aunque sea el pie para dar golpecitos en el suelo.

- Parece ser que conoce usted sus costumbres muy bien.

- Sí bueno…es que llevo siete años con ella, lo raro sería que no las conociera. ¿No cree?

- No, no lo creo. Hay personas que se tiran toda su vida junto a una misma persona y nunca llegan a conocerla del todo. Se nota que usted sí la conoce muy bien, cosa que agradezco, porque así podré tratarla mejor. Y ahora si me disculpa, debe retirarse. Tengo que examinar a la señorita Granger y necesito privacidad.

- Lo siento, señora Pomfrey, pero no puedo alejarme de Hermione. Malfoy nos lanzó el Glueforte hace unos días y no podremos despegarnos hasta el viernes.

- El Glueforte es un hechizo potente, pero sé como deshacerlo. En un instante les liberaré.

- ¡No!

- ¿No quiere que les deshechice?

- No, señora.

- ¿Puedo saber por qué, señor Potter?

- Bueno es que…digamos que queremos pasar esta semana juntos para conocernos mejor.

- ¿No se conocen bien después de siete años siendo amigos?

- No tan bien como nos gustaría. Por favor señora Pomfrey, no nos deshechice.

- De acuerdo, señor Potter, no lo haré. Igualmente necesito privacidad para examinar a la señorita Granger.

- Miraré a otro lado, lo prometo.

Un poco después, la enfermera avisó a Harry que podía mirar de nuevo. Cuando él lo hizo, vio a Hermione despierta mirándole sonriente.

La sonrisa de Harry no tardó en aparecer también. Tras unas miradas a Harry, y ver la expresión con que miraba a su mejor amiga, la señora Pomfrey comprendió por qué no quería separarse de Hermione antes de tiempo.

El motivo no tenía nada que ver con el hecho de querer conocerla mejor, el motivo era el amor, un amor verdadero hacia ella. Eso lo supo ella sin que nadie se lo explicara, sólo tenía que ver aquellos ojos verdes para darse cuenta que miraban con absoluta adoración a los ojos marrones de la mejor estudiante del colegio.

- Ejem…- tosió suavemente para llamar la atención de los jóvenes. Cuando la miraron, ella explicó lo ocurrido.

- Debo informarles que la señorita Granger se desmayó debido a una bajada de tensión. Como le he administrado un medicamento reconstituyente, no tardará en sentirse bien. Podrán irse en cuanto ella lo diga.

- Gracias, señora Pomfrey- dijo la castaña sonriéndole agradecida.

- De nada, señorita Granger. Sólo hago mi trabajo. Y ahora si me disculpan…debo volver a mis quehaceres. Cuídense.

- Sí señora, lo haremos.- respondió Harry mientras la veía marcharse.

Ni Harry ni Hermione lo supieron, pero la señora Pomfrey no dejó de sonreír durante la poca distancia que separaba la habitación de las camas de la entrada a la enfermería. El motivo de su sonrisa era uno muy simple, la alegría de saber que todavía existían jóvenes que cuidaban los unos de los otros. Unos jóvenes como Harry y Hermione, un mago y una bruja excepcionales que además eran buenas personas.

- ¿Te encuentras mejor ahora?- preguntó él al ver que su piel tenía mejor color.

- Sí. Gracias por traerme.

- No hay de qué, Hermione. Tú también me has traído aquí otras veces. Siempre has cuidado de mí.

- Incluso cuando no lo pediste, pero no hace falta que me pidas ayuda, yo sé cuando me necesitas y cuando no.

- Yo te necesito siempre, no sólo a veces.

- Gracias…

- No me des las gracias, sólo dime que estás bien.

- Estoy bien, Harry, de veras que sí.

- Avísame cuando quieras irte.

- Ahora. Este lugar me deprime.

- ¿Dónde quieres ir?

- A mi habitación, prefiero descansar allí.

- De acuerdo, vámonos.

Harry la habría cogido en brazos pero prefirió no hacerlo pues sabía que ella podría enfadarse y él no quería eso. Cuando llegaron a la habitación, Hermione aplicó el hechizo protector y se fue directa a la cama. Harry lógicamente la siguió. Se acostó a su lado y la tapó para que no cogiese frío, pues la temperatura había bajado considerablemente.

Hermione se colocó de lado, apoyando la cara en el pecho de Harry, él dejó su mano libre en la cintura de ella. Limitándose a disfrutar del simple hecho de estar junto a la chica que más quería.

Cuando la escuchó respirar más despacio, supo que se había dormido. No la despertó hasta que llegó la hora de la cena, pues creyó que después de lo ocurrido, lo más conveniente para Hermione era comer y recuperar fuerzas.

- Hey bella durmiente…- dijo él con dulzura cuando la vio abrir los ojos.- Tenemos que ir a cenar o Ron se preocupará por nosotros.

- No tengo hambre.- pronunció dando un gran bostezo. Él se rió un poco cuando la vio bostezar ampliamente.

- Tienes que comer algo.

- Por una noche que no cene no me pasará nada.

- Pero a mí sí, si no ceno algo mis tripas pronto empezarán a dar un pequeño concierto.

- Eso sería de lo más divertido.- pronunció dejando ver una sonrisa.

- Para ti sí, para mí no, más que reírme sentiría vergüenza así que vámonos, por favor, de verdad que me muero de hambre.

En realidad no era cierto que se sintiera tan hambriento, pero tampoco quería que ella pasara la noche con el estómago vacío.

Por experiencia propia gracias a sus tíos, Harry sabía que estar muchas horas sin comer no era bueno ni tampoco sano y desde luego no estaba dispuesto a jugar con la salud de Hermione sólo por pura cabezonería de ella. Pero sabiendo como sabía que no conseguiría hacerle cambiar de opinión fácilmente, prefirió hacerle creer que se moría de hambre. Supo que su pequeña mentira había tenido éxito cuando la escuchó decir…

- De acuerdo Harry, si tanta hambre tienes, nos vamos a cenar.


- ¿Qué ocurrió?.- preguntó Ron.- Saliste como una bala.

- Es que Hermione se mareó, pero ya está bien. ¿Verdad?

- Sí, sólo fue una bajada de tensión, nada grave.

- Deberías cuidarte más, Hermione.

- Ron, no es por ofender pero…déjame en paz, pareces mi madre.

- Es que me tienes preocupado. Comes mucho, te mareas…¿seguro que estás bien?

- Sí Ron, de verdad. Deja de preocuparte, es adorable que lo hagas pero de verdad que no hace falta. Estoy más sana que una manzana.

¿Me pasas la crema de calabaza, por favor?

- Por supuesto, lo que usted quiera señorita.- Ron bajó la voz cuando pronunció lo siguiente.- ¿Es éste tu primer antojo?

- ¿Perdón?

- Antojos…ya sabes, esos deseos fuertes que sienten las mujeres embarazadas por ciertas cosas en momentos determinados.

Hermione le miró de una forma que para Ron resultó indescriptible, pero una forma que indicaba tensión interna, sobre todo porque le temblaba una ceja.

- ¿Crees que…estoy embarazada?

- Bueno…

- Ron…¿de verdad lo crees?

- No sé…pero podría ser. ¿No?.

- No, Ron, no podría ser mientras no haya mantenido relaciones sexuales y ya te dijimos Harry y yo esta mañana que todavía no hemos dado ese paso. Lo creas o no, lo único que me ha ocurrido durante el entrenamiento es que me mareé y desmayé por culpa de la bajada de tensión que me dio. Eso, unido al pánico que le tengo a volar en escoba fue lo que desencadenó todo.

- Comprendo.

- Te agradecería mucho que no volvieras a pensar algo como lo de un posible embarazo porque eso está muy alejado de la realidad. Al menos la que vivimos ahora él y yo. ¿Me has comprendido?

- Sí Hermione. Todo.

- Me alegro. ¿Podrías llenarme el vaso de zumo de piña, por favor?

- Por supuesto. Toma.

- Gracias.


- Embarazada…¡Embarazada!. ¿Te lo puedes creer?.- preguntó con claro fastidio en su voz.- ¡Cómo pudo pensar algo así, si sólo llevamos juntos como pareja un día, Harry!. ¿Qué chica se queda embarazada el primer día que sale con su novio?. ¡NINGUNA!. Este Ron está loco perdido. Dice cada cosa que…

- Cálmate, Hermione. Él no tenía mala intención cuando dijo eso.- respondió en tono conciliador, sabiendo que estaba a punto de estallar la tormenta.

- ¡Ya lo sé, pero es que es un disparate demasiado grande incluso para un Weasley!- Ella resopló, él le dio un beso en el cabello y afianzó más el agarre que tenía en su cintura, queriendo así evitar que se levantase de la cama donde ambos estaban tumbados.

- Todos los Weasleys son bastantes disparatados en sus ocurrencias, no debería extrañarte que Ron pensara lo del embarazo. Por otra parte…

- Qué.

- Tampoco es una idea tan mala. ¿No?

- ¿Qué no es una mala idea que me quede embarazada al poco tiempo de salir contigo?.- cuestionó con incredulidad levantando la cara de su pecho.

- Pues…

Ahora sí que se apartó del todo de él, hasta quedar sentada en la cama.

- ¡ PERO TÚ TE ESTÁS OYENDO, CÓMO NO VA A SER UNA MALA IDEA, POR SUPUESTO QUE LO ES. YO NO QUIERO SER MADRE TAN JOVEN, SÓLO TENGO 17 AÑOS. ADEMÁS, NI SI QUIERA ESTAMOS CASADOS Y ME NIEGO A TENER UN HIJO CONTIGO O CON QUIEN SEA, FUERA DEL MATRIMONIO!

- Tran…Tranquilízate, Hermione, no pretendía alterarte.

- ¿Y CÓMO QUIERES QUE REACCIONE, DANDO SALTITOS DE ALEGRÍA?. ¡POR FAVOR HARRY, ALGO ASÍ ALTERARÍA A CUALQUIER CHICA!

- Lo siento.

- ¡MÁS LO SIENTO YO!

- ¿Por qué?

- ¡PORQUE DESPUÉS DE SIETE AÑOS, SE VE QUE NO ME CONOCES TAN BIEN COMO YO CREÍA!

- ¿Cómo dices?

- ¡DIGO, QUE DESPUÉS DE SIETE AÑOS CONMIGO, DEBERÍAS SABER QUE SOY UNA CHICA BASTANTE TRADICIONAL EN CIERTOS ASPECTOS. EN LOS HIJOS Y EL MATRIMONIO, SOBRE TODO!. ¿CÓMO PUDISTE PENSAR QUE TENDRÍA HIJOS SIN ESTAR CASADA?

- Deja de gritarme, por favor, me vas a dejar sordo.

- ¡PUES TE JODES!

- Y ahora palabrotas, genial, simplemente genial.

- ¡Es tu culpa!

- Lo siento. De verdad que sí. Lo último que quiero es que te enfades conmigo.

- De acuerdo, intentaré calmarme. Pero es que cada vez que lo pienso…¡me pongo de mala leche!

- Pues deja de darle vueltas. Ya te he dicho que lo siento. ¿Nos vamos al baño?. Todavía no nos hemos duchado y la verdad es que lo necesito.

- Yo también. Pero una cosa te digo. Limítate a bañarte y a dejarme tranquila. No estoy de humor para besitos y achuchones.


Harry cumplió lo que ella pidió. Se limitó a bañarse mientras ella hacía lo propio con su cuerpo.

Hermione sólo pidió su ayuda cuando tuvo que lavarse el pelo y la espalda. El resto del tiempo no contó con él para nada.

Él no se molestó por eso, comprendía muy bien el estado de ánimo de ella en aquél momento. Harry entendía que no quisiera nada con él porque cuando él se enfadaba, tampoco quería saber nada de nadie, al menos hasta que se le pasaba el enfado. Supuso que no le duraría mucho el mar humor, puesto que Hermione nunca había sido rencorosa a pesar de tener un genio terrible.

- Ya he terminado, Harry, cuando quieras nos vamos.

- Dame un minuto más, tengo que terminar de enjuagarme el pelo.

- ¿Quieres que te ayude?

- Sí.- contestó sonriente, sabiendo que al haberse ofrecido a ayudarle, se le había pasado el disgusto.

Con suavidad y delicadeza, así fue cómo Hermione enjuagó el cabello negro de Harry. Él sólo se limitó a cerrar los ojos y dejar que aquellos dedos delicados se entremetieran por su negra cabellera. Aquél masaje capilar fue de lo más placentero para él, pero no tuvo reacciones secundarias puesto que Hermione no se recreó en su cabello. Sólo tardó lo justo en aclararlo.

- ¿Nos vamos?- preguntó ella.

- Sí.- Fue todo lo que se sintió capaz de responder, pues la visión de aquella Hermione empapada, con la melena pegada al pecho del bikini, lleno de gotitas de agua que descendían por distintas partes de su cuerpo, era una vista demasiado excitante para él, como para querer pasar más tiempo en aquella bañera más parecida a una piscina que a una bañera en realidad.

Cuando volvieron a la habitación de ella, usaron el desmaius para cambiarse. Él se puso el pijama de la noche anterior y ella un camisón que le llegaba por encima de las rodillas. Aún siendo un camisón algo infantil por estar decorado con las caritas de Winnie the Poo, Harry tuvo que tragar saliva cuando la vio con aquél atuendo. Se dio cuenta que Hermione no le resultaba sexy por lo que llevase, le resultaba sexy porque era ella quien lo llevaba.

Al igual que la noche anterior, procuraron no mirarse más de lo necesario. Esta vez, fue Harry quien se giró para darle la espalda a ella. Hermione no se quejó, pero hizo algo que no había hecho la noche anterior, pegar su cara a la espalda de él y abrazar con su mano libre, su cintura. Con aquella demostración de afecto por parte de ella, Harry no tuvo ninguna duda de que volvía a ser la Hermione de siempre.


- Buenos días.- pronunció Hermione cuando le vio abrir los ojos.

- Hola.- respondió él sonriente.- ¿Cómo te encuentras hoy?

- Bien. ¿Por?

- Porque hoy es miércoles, y te recuerdo que tenemos el partido contra Ravenclaw.

- ¿No puedes suspenderlo?

- Sí, pero no lo haré. No te encuentras mal para no poder subirte a la escoba. ¿Verdad?

- Sí, estoy bien, no me pasa nada, salvo sentir un miedo horrible con sólo pensar que nos tiraremos Merlín sabe cuánto tiempo…dando vueltas y demás cosas que hacen que se me revuelva el estómago.

- Exagerada, ya has volado conmigo otras veces. Sabes que no te ocurrirá nada.

- Ayer me desmayé.

- Porque te bajó la tensión, no por el miedo a volar.

- ¿Y si me vuelve a ocurrir?

- Entonces te llevaré a la enfermería más rápido que un rayo, te lo prometo.

- ¿Dejarías de buscar la snitch por mí?

- Por supuesto que sí, tú eres más importante.

Complacida con aquella respuesta, ella le dio un beso que él aceptó encantado.

- Aún así no quiero ir al partido, Harry.

- Vendrás, Hermione.

- ¿Y por qué estás tan seguro?

- ¿Recuerdas que te dije que te ofrecería algo que no podrías rechazar?

- Sí. ¿Qué es?

- ¡Accio regalo de Hermione!

En menos de un segundo, el libro salió de debajo de uno de los cajones de Harry y aterrizó en la cama donde estaban ellos. Hermione cogió el libro y lo examinó con atención, en el instante en que lo reconoció no pudo evitar dejar salir un pequeño grito de sorpresa.

- ¡AHH!. ¡EL COMPENDIO DE KLAUS, ES EL COMPENDIO DE KLAUS!

- Sí.

- ¿Este libro…es tuyo?

- No, ahora es tuyo.

- ¿Mío. Me estás regalando el libro?

- Sí, pero sólo si aceptas volar conmigo. Y no sólo durante el partido de hoy, sino también en el de Slythering.

- ¿Aunque estemos despegados cuando llegue ese otro partido?

- Sí.

- ¿Por qué quieres que vuele contigo si sabes que seré más una molestia que una ventaja?

- Porque incluso escuchando tus gritos de pánico me gusta estar contigo. Además, tú sabes más magia que yo. Si Malfoy me hace algo podrás protegerme.

Ella sonrió ante la posibilidad de serle útil.

- De acuerdo, señor Potter. Volaré contigo hoy y el viernes también. Lo prometo.

- Entonces, señorita Granger, puedo comunicarle que el compendio de Klaus es todo suyo. Ahora podrás ser más poderosa de lo que ya eres.

- Con este libro no sólo seré poderosa, Harry, será capaz de protegerte más que antes. Seguro que te seré muy útil en la batalla final.

- Tú no irás a la batalla.

- Iré, y no pienso discutir esto.

Tengo muy claro que exceptuando cuarto año, no me he perdido ni uno solo de tus enfrentamientos contra Voldemort. Esta vez tampoco será diferente.

Es nuestro último año en el colegio, él lo sabe y estoy segura que aprovechará ese conocimiento para intentar acabar contigo antes de que crezcas más y aprendas más magia. Otra cosa que sabe es que conforme creces, tus poderes aumentan. Pienso que no tardará mucho en intentar matarte otra vez. No me extrañaría que lo hiciera al final de curso, algo que ya ha hecho otras veces. Pero esta vez habrá una diferencia…

- ¿Cuál?

- Que no sólo tendrá que enfrentarse a un mago poderoso, sino a una bruja casi invencible porque pienso plantarle cara. Y será gracias a ti que venceremos.

- ¿A mí?

- Has sido tú quien me ha regalado el compendio de Klaus. No sé si habrás leído el libro, Harry, o si habrás oído hablar de lo que enseña.

Supongo que algo sí sabes puesto que me has dicho que seré más poderosa gracias a él. Igualmente te lo voy a explicar, en este libro, se describe la forma de aumentar la magia de cada mago y bruja. También enseña cómo usar la magia sin necesidad de una varita. ¿Entiendes?.

Después de leer este libro no necesitaré una varita para lanzar un hechizo, lo haré usando la mano o quizás con el pensamiento. Eso es lo que hace el compendio de Klaus, enseñar a todo el que lo lee, a ser más poderoso y eficaz.

- ¿Por eso quieres venir a luchar contra Voldemort?

- Por eso y porque siempre he estado contigo, igual que Ron. Es cierto que siempre te has enfrentado a Voldemort tú sólo.

Pero también es verdad que te hemos acompañado hasta que nos ha sido posible. Si no te hemos abandonado durante siete años, no voy a hacerlo en tu última batalla, que será cuando más me necesites. Eso lo tengo más claro que el agua y digas lo que digas, no pienso cambiar de opinión.

- Con lo cabezota que eres, no me extraña nada.

- ¿Cómo conseguiste el libro?

- En Hogsmeade. Lo encontré en una librería vieja.

- ¿Tú en una librería?. Eso no es normal en ti.

- A veces las visito, sobre todo si necesito algo para el colegio o un regalo para ti. Digamos que estaba mirando porque sí y de repente me encontré con el libro. El mago no quería vendérmelo, me dijo que había sido un error, que se equivocó al dejarlo a la vista, pero entonces le ofrecí mucho dinero y no pudo negarse.

- ¿Y lo compraste para mí?

- Sí. Pensaba dártelo como regalo de cumpleaños pero he pensado que era mejor dártelo ahora.

- ¿Porque querías convencerme de que te acompañase al partido?

- Pensé que sería la única forma de conseguirlo.

- Pues pensaste bien. Por un libro como éste, sería capaz de subirme a tu escoba o incluso a la de Malfoy.

- Si te subes a su escoba te bajaré aunque sea a empujones.

- Pfjajajajjajaaaa.

- Ríete lo que quieras, pero te aseguro que hablo en serio.

- A veces eres terrible.

- Ni que tú fueras una santa. También tienes tu genio.

- Más que tú seguro, aunque no soy capaz de controlar los fenómenos atmosféricos o de hacer estallar las cosas.

- Pero sabes pegar buenos puñetazos cuando la ocasión lo requiere. Aún recuerdo el que le diste a Malfoy estando en tercero y estoy seguro que él tampoco lo habrá olvidado.

- Bueno…puedo decir que tú y yo somos tremendos aunque de formas distintas.

- Ya lo dije una vez. Si fuésemos iguales en todo sería la mar de aburrido.

- Vámonos a desayunar, me muero de hambre. ¡Ah, sí!. Gracias por el libro, me ha encantado.- Ella le dio un beso de película.

Harry deseó internamente, que siempre le diese las gracias de ese modo.


- Hoy tienes mejor aspecto, Hermione.

- Gracias Ron. He descansado bien.

- ¿Estás preparada para el partido de esta tarde?

- Sí, qué remedio me queda.

- Conociéndote, no creí que te resignaras.

- No puedo hacer otra cosa.

- Oye Harry…

- ¿Qué, Ron?

- He estado hablando con mi hermana y me he dado cuenta de algo.

- Habla.

- Está obsesionada contigo. Puede que sí hubiera un tiempo donde se enamoró de ti pero hace años que ese enamoramiento pasó a ser obsesión, lo malo es que ella no lo admite, de verdad cree que te ama. Pienso que deberíais tener cuidado con ella, quién sabe de lo que puede ser capaz, sobre todo contigo, Hermione, pues te ve como la persona que le ha quitado a Harry.

- ¡Pero eso no es cierto!

- Lo sé, pero ella lo cree así. Pensé que te veía como su rival en el amor de Harry, pero no es eso. Ella cree que has hecho algo para que él te prefiera a ti por encima de ella. Ten cuidado, Hermione, puede que en apariencia ahora esté tranquila, pero yo creo que trama algo y me atrevo a asegurar que no es nada bueno.

- Genial. Además de Malfoy ahora también tendré que preocuparme de tu hermana.

- ¿Malfoy?

- Luego te lo cuento. Sigue con lo de Ginny, me interesa.

- Decía que ha perdido la razón. Ella ya no es objetiva, su única meta es conseguir a Harry como sea. Pero os aseguro que dentro de lo que esté a mi alcance, haré lo posible por controlarla y evitar que te haga daño.

- Gracias.

- De nada. ¿Para qué están los amigos?

- Eso se merece un gran abrazo.

Ella se medio incorporó y echó su cuerpo hacia delante por encima de la mesa. Harry no quiso dejarse llevar por los celos aquella vez, sabía que no había ningún tipo de malicia en aquél abrazo. Aunque tenía que reconocer que no le gustaba que Ron acariciase la espalda de Hermione ni tampoco que le diese un beso en la mejilla.

- Y ahora cuéntame lo de Malfoy.- comentó el pelirrojo sentándose otra vez.

- Es fácil de explicar.- intervino Harry.- Él planea hacernos algo durante el partido del viernes, aunque no sabemos qué. Pero hemos podido averiguar que lo harán durante el partido y que lo harán parecer parte del juego. Supongo que entre él y sus dos amigotes nos harán la vida imposible. Puede que con bludgers hechizadas o quizás intenten tirarnos de la escoba "accidentalmente". Yo creo que algo así es lo que habrán tramado, pero ni Hermione ni yo podemos asegurarlo.

- Estaré alerta. ¿Quieres que se lo diga al equipo?

- Me da igual, de todos modos tenéis que actuar como si no supieseis nada. ¿De acuerdo?

- Dalo por hecho. Lo que sí te digo es que en el momento en que les vea haceros algo, intentaré ayudaros.

- Gracias Ron.

- Te digo lo mismo que a Hermione. ¿Para qué están los amigos?


- ¡BIENVENIDOS AL PRIMER PARTIDO DEL CURSO, HOY TENEMOS RAVENCLAW CONTRA GRYFFINDOR. SUERTE A LOS DOS EQUIPOS!- pronunció Colin Creevey, pues debido a que Ernie McMillan ya había terminado en Hogwarts, ahora era él quien retransmitía los partidos. Harry sólo pudo esperar que Colin no le pusiera en evidencia delante de todo el colegio. Aunque lo dudaba, pues era sabido por todos, la gran admiración que sentía aquél rubio por "el niño que vivió."

- ¡Y AHÍ VA EL EQUIPO DE POTTER. VAMOS HARRY, DALES CAÑA!

- ¡SEÑOR CREEVEY, CONTRÓLESE!- pronunció la profesora McGonagall

- ¡LO SIENTO PROFESORA!. ¡LA QUAFFLE SE ACERCA AL ARO DE GRIFFYNDOR, GOLPEA SMITH Y…SÍIIIIIIIIII, BUENA PARADA DE RON WEASLEY. CÓMO SE NOTA QUE ES EL MEJOR AMIGO DE POTTER, NO PERMITIRÁ QUE LE GANEN!

- ¡CREEVEY!

- ¡PERDÓN PROFESORA. VAMOS GRYFFINDOR, ENSEÑÉMOSLE A RAVENCLAW POR QUÉ TENEMOS UN LEÓN POR INSIGNIA. A LA YUGULAR CHICOS, A LA YUGULARRRRRR!

- ¡ COLIN, LÍMITESE A RETRANSMITIR DE FORMA OBJETIVA!

- ¡SÍ, PROFESORA. AHÍ VA POTTER, PARECE QUE HA VISTO LA SNITCH. OH OH, EL BUSCADOR DE RAVENCLAW LE SIGUE MUY DE CERCA. VENGA HARRY, ATRÁPALA AHORA!

- ¡CREEVEY!

- ¡DISCULPE, PROFESORA. POTTER GIRA EN REDONDO, JHONS SIGUE A SU LADO, POTTER ESTIRA EL BRAZO Y…OHHHHHH, SE LE HA ESCAPADO. HARRY VAMOS, PARECES DORMIDO!

- ¡COLIN!

- ¡YA LO SÉ YA LO SÉ. AHÍ VAMOS DE NUEVO… POTTER ACELERA Y CAMBIA DE RUMBO¿QUÉ SON ESOS GRITOS? AH, ES SÓLO HERMIONE GRANGER, SIEMPRE LE DIO MIEDO VOLAR…

- ¡COLINNN!

- ¡HERMIONE SE ECHA HACIA DELANTE PERMITIÉNDOLE UNA MEJOR VISIÓN…QUÉ DETALLE POR PARTE DE ELLA. SE NOTA QUE ES SU MEJOR AMIGA¿VERDAD?

- ¡POR ÚLTIMA VEZ, CREEVEY, LIMÍTESE A COMENTAR EL PARTIDO, NO LAS RELACIONES AMISTOSAS DE POTTER!

- ¡SÍ SEÑORA!. ¡OH NO, RAVENCLAW HA MARCADO. VENGA CHICOS, DESPERTAD, COMO NO ESPABILÉIS NOS VAN A GANAR!. ¡OUCH. PROFESORA NO ERA NECESARIO PEGARME UN COSCORRÓN!

- ¡EL PARTIDO, COLIN!

- ¡POTTER DE NUEVO EN CABEZA, CUIDADO CON ESA BLUDGER, HARRY. SÍ, BIEN ESQUIVADA, POR ALGO ES EL MEJOR JUGADOR DE HOGWARTS. NO, NO, PROFESORA, CON LA SILLA NO!

Durante uno o dos minutos, Colin no habló.

- ¡RAVENCLAW MARCA DE NUEVO. VAMOS GRYFFINDOR. HAY QUE REMONTAR. SOCORRO, ESTA MUJER QUIERE MATARME!

- ¡ CREEVEY, COMENTE DE FORMA NEUTRAL O LE ASEGURO QUE ME TIRARÉ EL RESTO DEL CURSO ESCOLAR HACIÉNDOLE LA VIDA IMPOSIBLE!

- ¡ SÍ SEÑORA, SERÉ BUENO. RAVENCLAW CONTRAATACA. GRYFFINDOR DEFIENDE, GOLPEA Y…SÍ, HEMOS MARCADO, HEMOS MARCADO, BIENNN!

- ¡ POR ÚLTIMA VEZ, COLIN, LIMÍTESE A COMENTAR BIEN O NO RESPONDO!

- ¡PERDÓN, PROFESORA. HARRY ACELERA, GRANGER SE VA A QUEDAR RONCA DE TANTO GRITAR, QUÉ PULMONES TIENE.

JHONS SE PEGA A ELLOS DE NUEVO, HARRY DESCIENDE, SE ACERCA A LA SNITCH Y…HERMIONE ESTÁ CASI TUMBADA EN SU TROZO DE ESCOBA. VENGA HARRY, QUE ELLA TE LO HA PUESTO A HUEVO, O SEA FACILÍSIMO. JHONS ESTIRA LA MANO, POTTER SE ACERCA UN POCO MÁS Y… SÍÍÍÍ, LO CONSIGUIÓ, LA ATRAPÓ. HEMOS GANADO, HEMOS GANADO, HEMOS GANADOOO. CHÚPATE ESA, RAVENCLAW!.

Por el altavoz sólo se escucharon sonidos de dolor y la voz de Colin intentando disculparse.


La Sala Común de Gryffindor era un hervidero de jóvenes de séptimo curso gritando y cantando como locos. En un momento de aquella celebración, Ginny se acercó hasta Harry para darle un abrazo. Él no se lo impidió. Al fin y al cabo ella también era parte del equipo.

- ¡Ha sido increíble, Harry!.- dijo la pelirroja entusiasmada.- ¡Ni si quiera hemos estado media hora jugando, y todo gracias a ti!

- Todo el equipo ha jugado bien.

- No es cierto, nos metieron un gol…lo ideal habría sido que no marcaran ninguno.

- Qué más da el gol, lo esencial es que Harry atrapó la snitch.- comentó Hermione con tranquilidad.

- Lo habría hecho antes si tú no hubieras estado con él. Con tanto grito no sé cómo no se desconcentró.

- Ginny…- advirtió Harry.

- Olvidé saludar a Colin. ¡Hasta luego!

- Esa niña está mal, muy mal.- pronunció Hermione cuando la vio alejarse lo suficiente para que no la oyera.

- Creo que debemos tener cuidado con ella.

- Tú no, yo sí. Es a mí a quien odia. ¿Recuerdas?

- Puede que ella piense que me quiere, pero si su hermano dice que es obsesión lo que siente por mí, estaré alerta yo también. Sobre todo por lo que dice el dicho…"Del amor al odio sólo hay un paso". ¿Recuerdas?

- Perfectamente. Y creo que haces bien en estar alerta. No es la primera vez que alguien obsesionado hace algo malo a la persona objeto de su obsesión. El "amor incondicional" que esa persona cree sentir por la otra puede convertirse en "amor mortal" si en algún momento pierde la cabeza.

- Estoy de acuerdo con eso.

- No te preocupes, Harry, no permitiré que te haga daño.

- Yo tampoco a ti.

- ¿Nos vamos al baño?. Necesito quitarme todo este olor a Quidditch.

- Yo también.

- Pero primero vamos a mi habitación a coger las cosas. Tendremos que darnos prisa porque después de cenar tengo guardia.

- ¿ A qué hora?

- De doce de la noche a dos de la madrugada, igual que la última vez.

- ¿Dónde te toca hoy?

- En la Biblioteca, creo, pero no estoy segura. Luego le preguntaré a Charlie. Él es quien reparte las zonas.

- Charlie, Charlie…el prefecto perfecto imbécil a más no poder.

- Pfjajajjajajajajaaaaa.

- Ríete todo lo que quieras, pero es verdad, es idiota integral y como vuelva a mirarte de forma distinta a un compañero de guardias, le voy a hacer caso a Colin y voy a morderle en la yugular.

- Pfjajajajajjajajajajaaaaaaa.

- Para ya, no me gusta que te rías de mí.

- No me río de ti, sino de tus celos. Ni si quiera tienen fundamento.

- ¿Cómo que no?. ¡Tú le gustas, Hermione, yo lo sé, he visto cómo te mira!

- Ya te lo dije una vez, Harry. Charlie no me gusta. Y me da igual cómo pueda mirarme porque no me afectará. Además…- pronunció de forma sensual mientras de forma inadvertida para los demás, usaba el dedo índice para dibujar círculos en su pecho.- ¿Por qué iba a fijarme en otro chico cuando ya tengo uno estupendo que me quiere mucho?

Él le dedicó una sonrisa que la hizo derretirse por dentro.

- Ese chico no te quiere mucho…- pronunció Harry bajando la cabeza y acercándola al oído para responder...- Te quiere infinatemente y haría cualquier cosa por ti y tu protección.

Ella sonrió acercándose también a su oído.

- ¿Ese chico que tanto me quiere, sería tan amable de hacerme un favor?

- Por supuesto. Él hará lo que tú le pidas.

- Sácame de aquí ya, Harry.

Él usó su mano libre para agarrar su mano y cumplir su petición. Llevándosela de allí en seguida pero a una velocidad lo suficientemente moderada para no llamar la atención de los demás.

A cierta distancia prudencial de ellos, Ginny los seguía, pero ellos no lo sabían.

La pelirroja vio cómo desaparecían tras una esquina oscura y cuando pasado un tiempo prudencial se asomó un poco, vio cómo el chico de sus sueños, apoyado en una pared, besaba con desatada pasión a la chica que para Ginny, era la empollona del colegio.

Lo peor era que aquella empollona, sosa y aburrida para la opinión de la pelirroja, parecía corresponder aquellos besos con el mismo ímpetu que quien se los daba. La rabia que sintió Ginny en aquél momento fue tan grande que pensó que la haría estallar.

Su primer impulso fue acercarse a ellos y detenerlos, pero era lo suficientemente lista como para saber que con eso sólo conseguiría empeorar más las cosas.

No…esta vez no se dejaría arrastrar por la cólera y la envidia. Esta vez sería tan fría como el hielo, ocultaría toda esa rabia bajo ese frío glacial y le haría ver a Harry, que ella no era como él creía. Cuando él viera que se había equivocado con ella, dejaría a Hermione y le pediría a ella ser su novia. Sonriendo ante ese último pensamiento, Ginny se retiró mientras, camino de su habitación, comenzaba a trazar los detalles de su plan.

Harry y Hermione siguieron besándose hasta llegar a la habitación de ella. Prepararon sus cosas y se fueron directos al baño de los prefectos.

Hermione seguía teniendo ganas de besar y acariciar a Harry, pero era lo suficientemente lista como para reprimirse y no dejarse arrastrar por la pasión en aquél baño donde todo podría ocurrir.

Ella no quería que ocurriese allí, sino en una cama, y lo más importante, quería que ocurriese una vez que sintiese en su interior, que él y no otro chico, era su pareja. Por el momento no lo sentía, pero sabía ya sin ninguna duda, que cada día que pasaba con él, sus sentimientos hacia él eran más fuertes y claros.

Harry también se reprimió. Limitándose a bañarse y ayudar a Hermione, tal y como hizo la noche anterior.

Era verdad que la noche pasada lo hizo así porque ella se lo había pedido, pero aunque ahora no estuviese enfadada con él y no le hubiese dicho "limítate a bañarte y dejarme tranquila", consideró que era mejor no tentar a la suerte. Sabía que no era el único al que le costaba reprimir la pasión, podía incluso asegurarse así mismo que notaba cómo Hermione también se reprimía en ciertos momentos, pero sin duda para él, cuando más se reprimía ella, era estando en el baño.

Eso le indicaba claramente a Harry, que mientras estuvieran en aquél lugar, ella no haría nada que pudiera ponerles en una situación comprometida y si ella era lo suficientemente prudente como para actuar así, él también actuaría igual. Lo último que deseaba, era provocar una situación tensa entre ellos.

Harry sabía que si metía la pata con el tema del sexo, provocaría un gran conflicto, algo lo suficientemente grande como para provocar en ella no sólo gritos y palabrotas sino un "se acabó" que Harry no estaba dispuesto a escuchar. Por otro lado, la respetaba lo suficiente como para aceptar sus principios morales y éticos, por lo tanto, no iba a intentar llevarla por un camino que él sabía, no estaba dispuesta a seguir por el momento.

Al llegar a la habitación, usaron de nuevo el desmaius. Una vez cambiados con sus respectivos pijamas, se acostaron esperando el nuevo día.

Uno que sería el penúltimo que pasarían pegados, si Hermione había calculado bien, y por lo que Harry sabía de ella, no era una persona que soliese equivocarse en los cálculos.

Totalmente relajado y abrazado a su cintura conla mano libre, cerró los ojos tras recibir un dulce beso de buenas noches que él devolvió encantado. Harry supo que sería una buena noche sólo por estar con ella.


Continuará.


Nota de la autora:

Tenéis que reconocer que ha sido más corto que el cap 8, he intentado complaceros y no hacerlo tan largo.

Bueno, esto ya se va acercando al final. Pero aún queda lo mejor. Jejejejee.

Estoy pensando que puede que con dos caps más me quede corta. Como mucho metería otros dos. ¿Qué me decís, queréis que en vez de doce caps, tenga catorce?. De cualquier modo os agradezco que sigáis el fic, tanto a los que dejáis reviews como a los que no. Es un gusto para mí meterme en las estadísticas y ver que hay más de novecientas personas que ya se han leído el cap nueve, aunque sólo unas pocas de todas ellas, han dejado review. De todos modos si recibiese novecientos reviews no podría contestarlos a todos. Necesitaría mucho espacio (tened en cuenta que el peso del cap incluye tanto el texto del capítulo como las contestaciones a los reviews) y también tiempo. Pues ya sólo con contestar a los reviews me tiro un par de horas y no exagero. Eso sí, lo hago encantada. Me parecería una grosería enorme no contestar cuando la gente se toma la molestia de dejarme el review. Os mando un beso fuerte. RAkAoMi.

P.D. : Venga…decidme…¿Queréis Epílogo? De momento no lo tengo pensado pero si os hace ilusión que meta uno, lo haré. Todo sea por mis lectores/as. ;-)