Este fic esta clasificado como M así que sus razones ha de tener, así que lean bajo su propio riesgo. Este fic es una reescritura casi total del anime CROSS ANGE dando mas participiacion a personajes secundarios.
CROSS ANGE: El duelo entre ángeles y dragones (クロスアンジュ 天使と竜の輪舞) no me pertenece y partes de esta historia tampoco, solo los giros ocasionales totalmente fuera de la trama original
[Capítulo 9]
Hilda no podía hacer otra cosa sino recordar aquellos preciados momentos vividos a lado de su madre en el huerto, donde su única preocupación era que su padre llegara pronto y su madre terminara de hacer la tarta de manzana que tanto adoraba y que con el pasar de los años parecía una posibilidad cada vez más remota. Sacudió la cabeza y alejó esos pensamientos, su padre estaba muerto y aun así le guardaba rencor junto a Tusk, a pesar de que el último era inocente y víctima de las circunstancias igual que ella.
De camino a casa paró en una tienda donde muy gentilmente "compró" un vestido de un diseño similar al que ella usó el día que se la llevaron al Arsenal y comenzó a reflexionar sobre lo que había pasado en esos tres días con Ange y Momoka, definitivamente les estaba comenzando a tomar cierta clase de cariño y eso le asustaba, no había querido más que a las chicas del Arsenal y las únicas que realmente la querían eran la dupla de Ersha y Vivian, de eso estaba segura. No comprendía porque quería a Rosalie y a Chris cuando estas le temían y mucho menos entendía por qué le contó a Ange acerca de lo que ella misma había descubierto de su padre y de Tusk, incluso le habló de las bitácoras de su padre, posiblemente era debido a que no se conocían lo suficiente y no habia tema de conversación. Igualmente Ange le platicó gran parte de su vida, como las costumbres con sus padres, el accidente de su hermana, como descubrió que era norma y cosas por el estilo, apoyado de complementos de Momoka.
Definitivamente Ange y Hilda se habían conocido mucho más en esos tres días que en el medio año que Ange llevaba en el Arsenal.
Ange por su lado ya estaba en su tierra natal, había llegado en el atardecer y ahora residía junto a Momoka oculta debajo de un puente, era fácil que las reconocieran por lo que se escondían en un lugar que nadie iría por diversión. A menos que fueran un par de amantes en busca de cosas nuevas.
—Lo siento, me quedé dormida—Se disculpó Momoka abriendo los ojos exaltada.
—Tranquila, descansa lo que necesites, te mantenido sin dormir—Lo último figuraba a una disculpa—Nos moveremos al anochecer—Dicho esto Momoka durmió más tranquilidad.
Si en su cumpleaños le hubieran dicho que se volvería soldado y luego escaparía de la "base" para rescatar a su hermana de ser ejecutada por culpa suya nunca lo hubiera creído y posiblemente hubiera perdido su porte elegante del ataque de risa que le hubiera dado. Comenzó a pulir las entradas de las armas que utilizaría para, de alguna manera, mantenerse despierta y asegurarse que nada le fallaría.
Sus pensamientos le llevaron a cierta pelirroja, su vida parecía sacada de alguna novela dramática que antes le gustaba leer.
—Me pregunto… Si Hilda ya se habrá encontrado con su madre—dijo en voz alta mirando a su reflejo en el agua.
Naga y Kaname aparecieron dos kilómetros de la Isla que contenía al Arsenal. Como solo ellas dos habían sido transferidas el portal no había sido lo suficientemente grande para ser detectado además de que el Agua ocultaba su presencia. Volaron todo lo que su energía les permitió y nadaron cerca de cuatro horas sin descanso hasta finalmente llegar a la playa del Arsenal y esconderse entre las rocas que eran los pilares del Arsenal y pasar lo que quedaba de la noche ahí.
Despertaron con el feo cantar de Vivian en las mañanas, no era por ofender pero esta niña en lugar de cantar fuerte gritaba como dragón agonizante. Cosa que les llamo la atención, era muy similar al cantar del dragón, que era capaz de anular el mana.
—Si Sala-chan estuviera aquí ya hubiera salido a abrazar a esa niña—dijo Kaname un poco burlona.
—Puede ser coincidencia, aún tenemos ciertas cosas que robar ¿sabes? —pregunto Naga.
—Prefiero el término "Tomar prestado"—dijo haciendo comillas con sus dedos.
—Pues "tomaremos prestadas" varias cosas sin pedir permiso—le dijo ella rodando los ojos mientras asomaba la cabeza y la volvía a meter—Hay cerca de cuatro normas fuera y el comedor debe estar lleno, según las observaciones de Sala todas dejan las habitaciones dentro de media hora.
— ¿No crees que Sala-chan se está encariñando mucho con esa norma sin conocerla? —preguntó preocupada por su amiga refiriéndose claramente a Ange.
—No soy nadie para juzgarla, además tarde o temprano se reunirán, por más que no lo quiera reconocer deben hacerlo—la castaña asintió.
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Ange ya había comenzado con su improvisado plan para rescatar a su hermana. Fue moviéndose de manera silenciosa utilizando a Momoka como su abre puertas por lo cual ninguna alarma sonaba, todo estaba sumamente tranquilo y le daba mala espina. Llegaron a la sala de mantenimiento del equipo que la rubia antes conformaba, encontró a su compañera Akiho realizando el mantenimiento, tal como lo recordaba. Fue atacada por una terrible decepción al notar que aquella que se proclamaba su mayor admiradora le delato con las autoridades, no tuvo más opción que dejarle atada y dejar el sigilo de lado.
Tomando un Earia comenzó a ir con Momoka deslizándose por las alcantarillas contemplando como el imperio había cambiado.
Mientras tanto en otra dimensión Salamandine observaba los eventos simultáneamente, temía lo que pudiera pasarles a ambas norma. Nada permanece tal cual de manera permanente pero parecía que ninguna de ellas lo comprendía, era como si conservaran la inocencia de un niño.
Hilda llegó a su casa y de recibimiento solo tuvo un "estoy esperando a mi hija, ya casi esta lista la tarta de manzana, por si gustas esperar" y quedarse fuera enfrente del árbol que solía trepar, ahora estaba mucho más grande pero sin duda no le costaría nada de trabajo escalarlo. Las sillas del huerto tenían un diseño diferente, el pasto seguía igual de cuidado y más rosales habían sido plantados. Cuando su madre partió a la cocina solo pudo abrazar al árbol y llorar.
—Finalmente he vuelto a mi hogar.
Ange continuó con la ruta al castillo pasando por el pilar del amanecer y como película los recuerdos de aquel día visitaron su mente y le aturdieron, pero dicho aturdimiento no duró mucho gracias a la emboscada policial de la cual no le quedó más remedio que hacerse paso a disparos.
Por otro lado apenas Jurai entró a su antiguo imperio vio a todas las unidades policiales hechas un lío y en las grandes pantallas se veía la imagen de la princesa Angelise junto a la leyenda de "Se busca, tenga precaución si se llega a topar con ella"
—Me lo temía—suspiró— ¿No le enseñaron acerca del sigilo o la infiltración? Del autocontrol no pido nada, después de todo es igual a mí y a Sophia. Supongo que no puso atención—se quejó mientras el igualmente tomaba una pequeña motocicleta con el mismo sistema de las patrullas policiales en dirección al palacio, si estaba correcto con sus suposiciones era más que seguro que la antigua princesa iba al castillo. Tapó su rostro con un pasamontañas dejando solo ver sus orbes azules y comenzaba su carrera.
Angelise igual no lo tenía fácil, cerca de cinco patrullas iban tras ella en esa alocada persecución donde uno de los oficiales trató de inmovilizar a Momoka con una red de mana, pero parecía que olvidaron que su antigua heredera era norma, pues se sorprendieron cuando logro romper dicha red. Pero segundos después comenzaron con redes físicas mientras dos naves encima de ellas le alumbraban y aun así con las granadas que llevaba del Arsenal logro contrarrestarles haciéndoles explotar.
En la sala del trono Julio veía bastante divertido el recorrido que hacía su hermana mayor acompañado de Riza. Sonrió al ver el pasaje que utilizó, aquel con el que solía escaparse.
—Que predecible—se mofó el príncipe ante la fría mirada de la peli-gris.
—Definitivamente he crecido mucho para que mi madre no haya logrado reconocerme—dijo Hilda bastante contenta mientras su madre llegaba disculpándose por la tardanza sirviéndole el pay comiendo junto a ella.
— ¿Sucede algo? —Preguntó la mujer observando la mirada llena de añoranza de la pelirroja.
—Pues veras… yo soy…
—Himelda—le interrumpió mientras otra niña pelirroja entraba arrebatándole la esperanza de que su madre le hubiera reconocido—Bienvenida—se confundió, ¿Quién era ella?
— ¡Feliz cumpleaños mamá! —Le dijo ella otorgándole una rosa.
—Oh vaya, lo recordaste—La abrazo cariñosamente ante la perplejidad de Hilda, no podía aceptar tal cosa. Su madre había peleado contra los guardias que se la llevaron, se comunicó contra todo pronóstico con Zola y le pedía protegerla, le prometió liberarla junto a su padre, todo eso era una realidad ¿Qué había cambiado? ¿Por qué llamaba a esa niña Himelda?
—Pues claro, somos familia—dijo y sus ojos azules observaron la tarta— ¡Tarta! ¿Puedo comer?
—Pues claro, pero primero lávate las manos, no te avergüences frente a tu amiga.
—Mamá, ¿Quién es ella?
— ¿No es amiga tuya? —preguntó observándola ante el quiebre de Hilda.
— ¿Por qué? —Preguntó con la mirada en la mesa en voz baja— ¡¿Por qué la llamas Himelda?! —Preguntó con coraje levantándose de la mesa completamente furiosa y decepcionada—Yo soy Himelda, tu hija, Himelda Hildegart Kalheer Schlievogt, hija de Albert Kalheer y Hilberta Schlievogt—dijo de manera desesperada para que su madre la reconociera sin darse cuenta de que ya lo había hecho y se aterraba cada vez más—Nos separamos hace trece años, soy yo tu hija—dijo casi al borde de las lágrimas.
—Sigues viva…—dijo incrédula.
—Mamá
— ¿Por qué volviste?
— ¡Porque te extrañaba mamá! ¡Porque prometiste que nos volveríamos a ver!
— ¡Vete! ¡Vete ahora mismo y no regreses! —Gritó abrazando más fuerte a la niña de ocho años— ¡Yo no tengo nada que ver con Albert y menos contigo!
—Pero si ella es tu hija mayor yo soy su hermana—apeló la niña.
— ¡No! —Dijo histérica abofeteando a la niña ante la sorpresa de Hilda, su madre no era así— ¡Y no vuelvas a decir eso! ¡Ella es un monstruo!
— ¿Un monstruo? —Repitió el adjetivo que su madre utilizo en ella al momento en que esta creaba un escudo ignorando el llanto de sus dos hijas— ¿Una barrera? Espera yo…—Dicho escudo incrementó su tamaño pero al Hilda tocarlo lo rompió como lo hizo años atrás reavivando el pánico de su madre, si es que todavía podía llamarle así—Mamá…
— ¡Aléjate! —Exclamó ella—Por fin había olvidado esa pesadilla, esas noches de sufrimiento cuando me llegó una carta de Zola donde me informaba que habías muerto, traté de volver a ser feliz con tu padre pero él me dejó por una norma, trató de rescatarte pero yo no lo quería, ya estabas muerta pero él se negaba a creerlo—su voz era tan fría como la de un glaciar—Hay cosas en este mundo que no pueden remediarse ¿verdad? Por favor vete, no le diré a nadie que estuviste aquí, te lo prometo—pidió en una reverencia al piso llorando.
Las lágrimas aparecieron en el rostro de Hilda. No podía creerlo, la persona a quien más amaba, la que era su esperanza para olvidar el sufrimiento del Arsenal y escapar la estaba negando, le estaba deseando no haber nacido ¿Por qué el mundo debía ser tan cruel con ella? ¿Por qué el no tener mana era algo tan malo? Seguía siendo humana, era capaz de sonreír, de llorar, de enojarse, de enamorarse como todos. Sufría con las palabras como cualquiera. NO era justo, definitivamente no lo era.
Dolidos ojos azules miraron los vacíos orbes lavanda antes de pronunciar las peores palabras para su primogénita: — ¡Tú no debiste haber nacido! ¡Desaparece de mi vista! —le lanzó la tarta que antes comía rompiendo más el corazón de la pelirroja que ante la presión solo pudo salir corriendo del lugar al momento en que la lluvia comenzaba a caer—Perdóname… Perdóname…—pedía la mujer de avanzada edad a nadie en especial aun llorando mientras sostenía la que ella consideraba su única hija—Perdóname…—pidió con más vehemencia mientras su mano se movía sola y abría frente a ella la pantalla que permitía llamar a las autoridades, lloró más fuerte al momento que presionaba "Emergency Call"
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En el balcón de la vieja habitación de Ange, Sylvia estaba siendo aprisionada por los guardias de protección real más Ange se encontraba acabando con ellos y sus defensas uno a uno hasta que finalmente la menor se vio libre y bajó lentamente con la cara de alegría más grande que su hermana le hubiera visto una vez, pero había algo diferente en su mirada, algo que jamás vio en ella y era incapaz de reconocer: Odio.
—Sylvia…—menciono su nombre sin atreverse a creer lo que acababa de pasar segundos atrás.
Su preciada hermana menor había tratado de clavarle una navaja que tenía escondida en su silla flotante pero por reflejo lo esquivo más aun así le corto el brazo y quedó bajo el suelo de la impresión sin comprender lo que había pasado.
— ¡Tú no eres mi hermana! ¡Monstruo! —El mismo adjetivo despectivo que Angelise había usado varias veces le era devuelto ahora por su adorada hermana que solo le recriminaba el haber nacido y que el desastre que era el reino así como la muerte de sus padres era únicamente culpa suya. Le echó en cara su accidente y le culpo cuando nunca antes le había hecho.
El quiebre emocional para Ange fue terrible y los guardias aprovecharon para tomarla junto a Momoka. No hubo mayor problema gracias a que la de ojos rojos no hizo movimiento alguno. El shock en el que se encontraba era grandísimo.
—Te ves patética—Dijo Julio caminando tranquilamente mientras aplaudía.
—Julio…—pronuncio su nombre sin saber realmente que lo hacía.
—Sí, así es. Realmente quería ver esa cara en ti. Valió la pena traerte hasta aquí—se acercó aún más—Que comience el juicio por el crimen de tu existencia.
Hilda caminaba sin ser consciente de nada por la larga carretera mientras la lluvia le mojaba por completo. Había perdido el sentido de su vida vidas antes, hubiera preferido quedarse eternamente en el Arsenal antes que enfrentar la cruel realidad, para su madre no era más que un error.
Patrullas de policía se detuvieron en cuanto la vieron y al tiraron al suelo más ella realmente no le importó, no era más que un cuerpo sin alma, le había sido arrebatada horas atrás, la comenzaron a golpear con la mayor fuerza que podían y cada vez más hombres llegaron sumándose a ese acto infame.
—Me pregunto si Ange habrá logrado rescatar a su hermana—dijo a la nada mientras sentía como uno de ellos comenzaba a rasgar el vestido que usaba pero no hizo absolutamente nada ¿Qué más daba ya?
— ¡Eso debes preguntárselo tú! —exclamó una voz masculina deslizándose al lugar quitando de encima de la pelirroja al hombre que intentaba realizar el más bajo de los actos y subía a la norma en la copa de un árbol.
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Kaname y Naga no la habían tenido fácil infiltrándose en la enfermería, más que nada por la cantidad de normas que había ahí, era casi el triple de la población de mujeres y dragones de su mundo. ¿Cómo cabían todas en una isla? Sin duda debería darle reconocimiento a quien dirigiera el lugar, estaba perfectamente organizado. Debido a que la persona que investigarían se encontraba en la primera tropa su pieza estaba desocupada la mayor parte del día pero optaron entrar en la hora del almuerzo y casi se van de espalda al ver la pieza.
La habitación de Vivian estaba conformada por dos camas, o mejor dicho una y media dado a la que era obvio que era suya, por el desastre y las ropas encima de esta era una clase de "hamaca" que se sujetaba desde el suelo, debajo de esto había un montón de envolturas de comida y más ropa tirada, un tic surgió en la ceja de Kaname, igual a Naga y ella junto a Salamandine siempre terminaban limpiando su habitación del castillo, pero cuando iban a la casa de sus familiares, de verdad, pobres de ellos.
En el otro lado había una cama común y corriente, correctamente hecha y las ropas correctamente dobladas, frente a la cama había un escritorio donde yacía una lámpara de noche, una computadora, unas gafas de lectura junto a varios artículos de oficina así como frente a la cama/hamaca había un armario lo suficientemente grande para guardar ropa para dos personas. Separando ambas camas estaba una pequeña cómoda donde había un bote lleno de paletas y una flor en un jarrón.
—Es como si hubiéramos entrado a nuestra habitación—dijo Kaname con los ojos como platos.
—Calla—se sonrojó Naga acercándose a la cómoda, abrir el bote y sacar una paleta, la envolvió en un papel y la guardó en el pequeño morral que estaba cargando. Por su lado Kaname sacudió la almohada dejando caer varios cabellos rosas/rojizos y tomarlos para igualmente guardarlos en su morral.
— ¡Te digo Ersha eso fue sorprendente! —se oyó una voz infantil acercándose cada vez más a la puerta.
— ¿Qué hacemos? —Pregunto Kaname
—Escondernos—dijo despues de descubrir que la ventana estaba atascada.
— ¿Debajo de las camas?
— ¿Estas loca? —ante el girar del pomo de la puerta vencidas por el pánico se metieron en el armario.
—Me siento dolida de que nos hayan dejado ¿Sabes? —Respondió la mencionada Ersha mientras entraba a la habitación y cerraba la puerta.
— ¡Pero fueron sorprendentes! —dijo Vivian moviendo sus manos mientras exclamaba que tenía la razón—Pero las extraño…—dijo de la nada—Hilda y Ange hacían muy buena pareja a la hora de pelear, ¡Si son las mejores soldados de la historia! —De nuevo volvio a exclamar, era claro que las admiraba.
—Yo igual las extraño—admitió Ersha—Bien sabes lo mucho que las quiero a todas ustedes—continuó—Pero al parecer ellas no se desprendieron de su antigua vida como yo lo hice—dijo y las dragonas pudieron escuchar su voz volverse algo melancólica.
—Ersha…—llamo Vivian.
—Dime
Seguido de este diálogo hubo un breve silencio y por más el que el joven matrimonio quiso saber que pasaba se tragaron su curiosidad.
— ¡Vi-Vivi-chan! —Se oyó el reclamo de la mayor ante la risa de la menor.
—Ya, ya, Cálmate—dijo ella con la voz aun contenta. Se oyó como claramente como Vivian saltaba de la cama y abría el bote con paletas y despues de unos segundos lo cerraba—Debemos irnos, ahora que Hilda y Ange no están las demás están de un humor…
— ¿Por qué nunca sueltas esas paletas? Te nos vas a asfixiar un día de estos.
—Desde que llegué aquí Maggy me las dio, dijo que era necesario para no perder el control o algo así, así que le creo—respondio y entonces ambas dejaron la pieza. Por su parte Kaname y Naga se quedaron mudas y quietas dentro del armario procesando lo que sus oídos habían escuchado.
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Ange no fui consciente en qué momento los guardias le quitaron sus ropas para ponerle un viejo trapo, tan sucio y roto como ella se sentía en ese momento. Mucho menos se enteró del momento en el que le ataron de pies y manos como un peso muerto en la horca hasta que sintió como el látigo que portaba su hermana se unía en su piel dejando marcas en ella.
— ¡Sylvia-sama, detenga esto por favor! ¡Es demasiado cruel! —exclamó Momoka tratando de ir hacia ella pero las esposas de mana con la que la retenían los guardias no se lo permitieron.
— ¿Cruel? —Pregunto Sylvia mirando confundida a la sirvienta—Las normas son desagradables monstruos violentos y antisociales. Y mi adorada hermana mayor resultó ser uno ¿No sería eso crueldad? —comenzó a llorar mientras continuaba latigueando a su hermana mientras que el pueblo le hacía más bullicio y apoyaba tal acto.
—Debería de darte las gracias Momoka—dijo Julio el cual estaba sentado en el trono que Jurai Asuka Misurugi había ocupado durante su reinado—Después de todo fuiste tú quien nos dio la oportunidad de administrar justicia—Dijo ante la sorprendida cara de la ojos miel—Fui yo quien expuso la identidad de Angelise como Norma durante su ritual de bautismo.
Los ojos de Ange comenzaron a brillar en ira y odio contra su hermano menor el cual reía mientras contemplaba el anillo que su madre le había dado.
—Después de dieciséis años, por fin la Familia Real se había librado de esa peste y lo único que faltaba escuchar era la noticia de que había muerto devorada por un monstruo en el infierno, pero para mi sorpresa no murio y continuaba con vida—respondió el rubio mientras señalaba a su hermana mayor despectivamente. Entonces miró a Momoka con una sonrisa un tanto sádica—Por eso te envié a ti Momoka ¿Realmente llegaste a pensar que una simple sirvienta lograría llegar hasta donde residía una norma que anteriormente fue princesa? Verte actuar todo este tiempo sin saber que fuiste controlada por nosotros fue realmente muy divertido.
—No… No puede ser posible.
La mente de Momoka se quebró en ese momento, no podía ser posible que le controlaran. Era su deseo estar con Angelise, era su deseo servirle, otorgarle algo de felicidad y por supuesto permanecer siempre con ella. Después de todo el mana no era tan perfecto como lo pintaban, era el mana quien causaba el conflicto en los mismo humanos, no otorgaba la paz, sino la desgracia. Miles de familias dejaron a sus hijas, miles de mujeres habían sido mandadas a la muerte para proteger a los humanos cuando en realidad estos eran los verdaderos monstruos, peores que las escorias y crueles por naturaleza.
—La emperatriz murio tratando de proteger a la Norma despreciable frente a sus ojos y el emperador cobarde fue ejecutado por engañar a su pueblo—Declamó Julio haciendo crecer más y más la rabia de Ange—La abominable norma que lleva la sangre real, Angelise Ikaruga Misurugi, limpiará la purificación de la Familia Real cuando este juicio termine. Y entonces nacerá el Nuevo Imperio Misurugi por lo que yo Julio I ordeno que esta norma sea ejecutada
El pueblo vitoreó su eterno acuerdo a las palabras del nuevo emperador y los guardias que no custodiaban a Momoka le llevaron hasta la horca ante las risas de las antiguas amigas de ambas y el abucheo de aquellos que realmente estaban hundidos en un rencor mal justificado. Ange de verdad no comprendía por que el no poseer mana era algo tan malo, eran iguales, con mana o sin él, seguían siendo humanos. Los ojos sangre miraron con completa frialdad el huevo que le fue lanzado por Akiho y sus oídos presenciaron los falsos reclamos de aquellas que fueron sus compañeras y compañeras de equipo. La lealtad que le juraron meses antes fue destruida más rápido de lo que duraban los enfrentamientos con los Dragones, aquellos humanos no conocían la lealtad que muchas veces le fue mostrada por todas las normas en el Arsenal.
Eran las Norma más humanas que los humanos. Eran los humanos quienes deberían ser considerados monstruos.
— ¡Por favor paren! ¡Angelise-sama no ha hecho nada malo! —Les gritó Momoka— ¡Yo encontré la felicidad gracias a Angelise-sama! —Les gritó ya con lágrimas en ella. Pero solo consiguió que igualmente pidieran su cabeza.
Angelise sonrió con amargura observando a su sirvienta y recordando su convivencia con Hilda, Ersha, Vivian, Salia, Chris y Rosalie. Era verdad que con las últimas tres peleaba la mayoría del tiempo pero nunca se juzgaron sin razón y nunca se traicionaron realmente. ¿Realmente valía la pena seguir protegiendo a semejantes cerdos horribles, irracionales y estúpidos? ¿Por qué las norma debían morir y mantenerlos con vida? Todo era tan injusto. Apretó la mandíbula con fuerza hasta que sus dientes rechinaron y apretó sus puños tan fuertemente que sus nudillos se volvieron blancos.
La ira le arrastraba hasta el fondo del lodo y las palabras de su madre le sacaron de ahí. Canto la canción de la luz que su madre le había enseñado y que solo ella podía cantar: Towagatari.
Por más que los guardias que le sostenían trataban de detenerla ella caminaba firme, aunque de manera lenta a donde se encontraba su hermano. Le apuntaron firme con sus armas para detenerla pero al observar sus ojos cayeron en una especie de trance que no les dejó moverse. Pero aquellos que albergaban más odio dispararon a una de sus piernas y clavaron la espada de dichos fusiles en el hombro de la antigua princesa y esta, cegada por el dolor fue llevada hasta la cuerda y fue colgada sin dejarle maldecir siquiera.
— ¿Qué haces aquí Tusk? —Pregunto Hilda en la copa del árbol al que el mencionado le hizo subirse mientras los hombres se reagrupaban para igualmente atacarlo a él.
—Vengo a rescatarte, es mi deber como hermano—respondió él.
—Tú no eres mi hermano—respondió ella.
—Puede que tú no me consideres tu hermano, pero yo si te considero mi hermana, Himelda—respondió él posando una gabardina sobre los hombros de la pelirroja.
—Hilda…—dijo ella en un susurro y este asintió para después bajar y hacer frente a los hombres dejando a la norma pensativa acerca del porqué él le estaba ayudando, un tercer factor debería de haber y estaba casi segura que dicho factor era el Arsenal.
Pero una cosa era segura, no dejaría al castaño llevarse todo el crédito acerca de vencer a más de cincuenta hombres. Así que ella igualmente saltó y comenzó a impartir puñetazos y patadas a diestra y siniestra, con la única discriminación a Tusk. Ya hablarían más tarde acerca de su drama familiar, pero por ahora solo descargaría su rabia, ira frustración y tristeza en cada golpe a las autoridades.
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—¡Tenemos intrusos! —se escuchó por los Alto parlantes de Arsenal haciendo a todas cargar con sus armas y emprender la búsqueda a las dos dragonas que habían fallado en mantener el sigilo por un error al acceder al historial permanente de Vivian, de la cual no se necesitaba mucha prueba después de la conversación. Con mucho sigilo corrieron a la bahía pero ahí una par de peli-rosas junto a Maggy y Jill les esperaban por lo que se detuvieron y casi al instante ya estaban siendo rodeadas pero antes de que alguien pensara siquiera en dispararles el par de jóvenes crearon el canto de dragón lo suficientemente alto para aturdirlas y salir volando, esperando poder abrir la abertura a tiempo pero para su sorpresa ya habían previsto ese movimiento y Chris y Rosalie les perseguían en sus Para-Mail por lo que lo tenían bastante dificil.
El disparo que llegó por parte de Salia logró dar en el ala de Naga, la cual había protegido a Kaname ya que dicha bala iba directo a su cráneo. Comenzó a caer y por más que Kaname intentó no pudo con ambos cuerpos además de las cosas que habían hurtado y cayeron al mar.
Más para-mail comenzaron a llegar y justo cuando pudieron someterlas una abertura inter-dimensional se abrió justo encima de ellas obligándoles a soltarles. Cerca de ocho dragones salieron de ahí pero ellas solo pudieron reconocer a cierto dragón rojizo y de ojos azules y se montaron en su espalda para despues pasar la abertura mientras los otros siete quedaron batallando pero al tomar desprevenidas a las Mail-Raider, las cuales no llevaban armas, pudieron dejarles en malas condiciones y escapar.
Llegaron Vivian y Ersha como apoyo a sus otras tres compañeras las cuales se sentían impotentes. Seguramente si Ange o Hilda hubieran estado ahí podrían haberles detenido y no habrían dejado a esas dos escaparse.
Una bengala iluminó todo el área de ejecución perteneciente al imperio Misurugi logrando dejar a todos los presentes ciegos momentáneamente, tiempo el cual un hombre aprovechó para lanzar un gancho desde el tejado más cercano y clavarlo en el arco de madera que sostenía a Ange en una cuerda y cortarla gracias a una de las navajas que llevaba en sus ropajes.
El hombre, que llevaba su rostro enmascarado y sus ojos cubiertos por unas gafas (para que la luz de la bengala no le afectara) se deslizó lo más rápido que las leyes de física/gravedad se lo permitieron logrando arrebatarle el anillo jade a Julio de una y liberar Momoka de los guardias y llevarla consigo para soltarle al momento en el que la bengala dejo de brillar y el cuerpo de Ange cayó directo en sus brazos.
—Momoka, dale primero auxilios a Angelise—ordenó el hombre mientras le quitaba las esposas con su propio mana y quitándose sus gafas observando el dorado mirar de la guardiana del príncipe otorgando un mensaje que solo ellos pudieron comprender, puesto que ella y él eran los únicos que no fueron cegados.
Tras un ligero asentimiento la mujer de cabellos grises y vestimenta roja ordenó el capturarles pero no estaban preparados para que Ange recuperara la consciencia.
— ¡Mátenle si es necesario pero no deje que escape! —Exclamó Julio histérico una vez que recuperó la vista junto a los demás en el lugar. Ange con dificultad logró inmovilizar a dos guardias debido a las heridas anteriores mientras que Momoka le servía con su escudo de mana. El enmascarado por su parte lanzó las granadas a las naves del lugar y con agilidad se posó detrás de Julio y su guardiana, Riza, y los dejó inconscientes con un golpe en la nuca, y tras murmurar unas palabras en el oído de Sylvia igualmente la dejó inconsciente.
Los guardias confundidos se dividieron en socorrer a las autoridades reales y atrapar a los otros tres. Con un nuevo disparó ahora de dos ganchos el enmascarado cargo a Ange mientras le otorgaba el otro gancho a Momoka y se dejaban guiar por ellos mientras veinte balas de humo dejaron a todos sin visibilidad de donde se habían escondido.
— ¿Se puede saber en qué estaban pensando? —Reclamó la sacerdotisa de Aura a Kaname, Naga y Salamandine. La segunda tenía vendada su ala mientras que la última se veía bastante agotada pero con una paleta en la boca— ¡Pudieron haber muerto ahí y ustedes son las únicas capaces de conducir las unidades Ryuu-Shin-Ki que son la esperanza para rescatar a Aura!
—Lo sentimos mucho—Pronunciaron las tres avergonzadas, era verdad que lo que hicieron fue algo demasiado impulsivo pero no se podía evitar tratándose de la posible hermana menor de la princesa dragón.
—Salamandine-sama ¿Cómo has logrado transformarte de nuevo en humana tan rápidamente? —pregunto la sacerdotisa. Pues el dragón en el cual Kaname y Naga se habían montado era en realidad Salamandine.
—Es la paleta que estoy ingiriendo—confesó ella—Es en parte la razón por la que Kaname y Naga fueron. Tal parece que las norma han mantenido a una de nosotras haciendole pasar por una de ellas y les mantienen en su forma gracias a estas paletas.
— ¿Cómo ha sido eso posible? —preguntó ella.
—Posiblemente los dragones que no mueren los transforman, pero no podría estar segura—dijo—Ademas de que esto nos da una clave importante—agregó ante la mirada confundida, no solo a la sacerdotisa, igualmente a sus amigas/guardianas—Si esto es realmente capaz de alterar el ADN dragón, es posible que los supervivientes puedan volver a ser hombres.
— ¿Realmente crees que podamos lograrlo? —pregunto.
—Estoy segura—respondió ella mientras ocultaba su mirada entre sus cabellos antes de pronunciar: —Dentro de una semana atacaremos directamente a las NORMA y les dejaremos fuera del juego, nos acercamos cada vez más a Aura—Aunque siendo sinceros el rescate de Aura no era lo que preocupaba realmente a Salamandine en esos momentos.
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Momoka, Ange y su salvador se encontraban escondidos en las alcantarillas del imperio Misurugi. Momoka vendaba la pierna de su señora mientras que el hombre enmascarado le vendaba el hombro y le daba unos cuantos analgésicos para disminuir el dolor pero no lo suficientemente fuertes con el propósito de dejarle lo suficientemente lúcida.
— ¿Quién eres y porque me ayudas? —Pregunto Ange mirando fijamente los ojos azules del hombre que se le hacían tan familiares. En respuesta el hombre se quitó el pasamontañas dejando a Ange más que sorprendida.
Cabellos de un claro castaño, ojos de un azul cielo, tez como la suya y clara voz componían a Jurai Asuka Misurugi, el primer emperador del Imperio Misurugi, que a su vez, era el padre de Ange.
— ¿Qué clase de padre será si dejase morir a mi hija? —Pregunto él con una sonrisa ante el shock de su hija y de su sirvienta que igualmente le consideraba una hija.
—Ju-Jurai-sama.. —Momoka tartamudeo su nombre en sorpresa.
—Pa-Papá—Lágrimas brotaron de los ojos de Ange mientras abrazaba al hombre—Julio dijo que te habían ejecutado…
—Eso es lo que él cree, te explicaré con más detalle, pero primero debemos regresar al lugar del que escapaste—le ofreció el uniforme militar del Arsenal, la rubia lo tomó y se lo colocó, había perdido su lugar de origen, su nombre, a sus hermanos, a su madre, pero por lo menos aún le quedaba su padre.
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—Toma—le ofreció Tusk a su media hermana el uniforme del Arsenal.
—Sabía que ellas te habían ordenado regresarme ¿Quién fue, Jill? —Pregunto con aspereza mientras se iba detrás del árbol a cambiarse.
—Sí, nos ordenó a mí a Jurai-san regresaros a ti y a Ange con vida.
— ¿Por qué? ¿No era más fácil dejarnos morir? —Pregunto Hilda mientras salía y encaraba a su medio hermano.
—Al parecer Jill no se rige así.
—Es por el LIBERTAS ¿No es así? —Pregunto ante la sorpresa del castaño—Sé más de lo que crees. Comprendo que rescaten a Ange ya que es la única que puede conducir al Villkiss ¿Pero a mí por qué?
—Justo por eso—respondió el—Eres demasiado lista, una verdadera joya en cuanto militar se refiere—halagó.
—No por esto creas que te trataré cariñosamente de la nada—advirtió.
—Sé que no eres así—dijo riendo nervioso—Así que comenzaremos con una amistad ¿Te parece? —preguntó él mientras extendía su mano, ella le miró dudosa pero terminó aceptando el contacto.
—Me parece—Puntualizó ella.
Seguido de esto se montó al peculiar tipo de Para-Mail de Tusk y emprendieron rumbo al Arsenal, ya no tenía un lugar al que regresar más que ese, solo le quedaban Ange y Momoka, su madre la negó y la reemplazó, Zola le había arrebatado su inocencia y no había podido despedirse de su padre pero aun así tenía el encargo que este le hizo.
Hilda había perdido muchas cosas, pero había ganado un amigo, que muy pronto podría llegarlo a considerar lo que en realidad era… su hermano.
Como habrán podido notar junté los capitulos 9/10 (bueno 3/4 partes del 10) y eso es porque tengo algo preparado para el siguiente, que aquí es 10, lo podrían considerar un 10.5 o un intermedio, no es relleno pero si será especial (o por lo menos eso espero) ¿Quien esperaba que el padre de Ange estuviera vivo y formara parte del Libertas? ¿Que opinan de que Hilda (de alguna manera) acepto llevarse mejor con Tusk? ¿Será acaso que Salamandine piensa vengarse con las norma o raptar a Vivian? ¿Dejaré de hacer tantas preguntas? Creo que no xD
¿Que piensan del rumbo que ha tomado el fic hasta ahora?
Nos leemos en la próxima amigos y amigas :D
