Sugerencia: tener a la mano esta canción:

Everytime we touch (slow remix)- Cascada

10ma noche- Esta noche es para amar

La luna adornada el cielo oscuro con su imponente luz. Y esta luz iluminaba la habitación, cuyo ventanal dejaba pasar la luz del satélite. Dentro de la habitación se encontraba un mueble con varios libros de todos los tamaños, a su lado un escritorio lleno de papeles y una pluma sobre ellos, con su silla respectiva. Además de una amplia cama, donde se encontraban dos figuras, ambas viéndose fijamente a los ojos; la mirada esmeralda llena de sorpresa y confusión, mientras la mirada violeta reflejaba tristeza y anhelo.

-¿Qué dijiste?- profirió finalmente la figura poseedora de la mirada esmeralda, viendo con la mirada temblorosa la figura de la mirada violeta.

-Gomen…-dijo con voz dolida- trate de convencerlo pero… no fue suficiente. Él no tiene ningún poder sobre ordenes de este tipo… no podía hacer nada…- bajo la mirada apretando fuertemente el vuelo de su vestido.

-¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué después de tanto tiempo…viene a pedir eso?- pregunto la voz varonil en tono amargo, notando un brillo familiar en el pecho de la muchacha, proveniente de un colgante.

-No lo se… - confeso mientras llevaba una de sus manos al colgante y lo pegaba a su pecho.

Días antes…

Meilin se encontraba tomando una refrescante ducha en su baño. Mientras dejaba que el agua fresca recorriera su cuerpo ella pensaba felizmente que le daría a su querido pelirrojo dentro de pocos días. Después de todo en pocos días cumplían medio año de estar juntos. Vaya que el tiempo pasaba volando, pero a lado de Lavi esos 6 meses no pasaban en vano. A pesar de que ocultaban su relación a toda la Orden, podían darse el lujo de compartir las comidas del día, entrenar de vez en cuando, o conversar cuando se topaban en los pasillos. Encubriendo su relación amorosa por una de "amistad". En pocas palabras, ante los ojos de los demás, entre la exorcista pelimorada y el bookman pelirrojo, solo había amistad.

Agradecía cuando Komui los enviaba -por simple casualidad tal vez- a las misiones, juntos. Los dos solos. Sin buscador u otro exorcista. Pocas veces iban con el hermano de la muchacha. Y cuando Lavi trataba de demostrarle su "amor" con simples cariños, se ganaba una mirada de muerte por parte de su ahora cuñado. Y cuando este los sorprendía haciendo ese tipo de cosas que solo pasan entre parejas (no vayan a pensar mal ¬¬); bueno dejemos que Meilin salvó muchas veces el cuello de Lavi, literalmente.

-Jejeje todavía recuerdo cuando fuimos a decirle a Yuu-niichan…- pensó divertida la chica Kanda, procediendo a perfumar su piel con un jabón dulce, al mismo tiempo que empezaba a recordar el momento en que le dijeron sobre su relación al temperamental exorcista.

La ahora pareja, conformada por Lavi y Meilin, se dirigían a la habitación del hermano mayor de Meilin. Cuando llegaron a su destino, se encontraron con que el peliazul todavía no estaba para dormir.

-¿A dónde estará a estas horas?- pregunto sorprendido Lavi, y una parte de el rogaba por no encontrarlo...-De no haber sido por que ella me lo pidió, juro por mi mamita que no lo hubiera hecho- pensó asustado él. Mei libero un sonoro suspiro de cansancio.

-Mou… siempre es asi de testarudo…- dijo resignada, conociendo a la perfección a su único hermano.

-¿Qué pasa? ¿Se fue a una misión?- pregunto esperanzado Junior.

-No. Todavía sigue entrenando- respondió ella, acabando con las esperanzas de su novio. Retomaron su camino, pero hacia la sala de entrenamiento donde se encontraba Kanda. El pelirrojo sudaba frio con tan solo imaginarse el tipo de cuñado que tendría, y lo que le haría cuando se enterara de lo suyo con su "hermanita". El pasillo que llevaba a las áreas de entrenamiento se encontraba obviamente vacío. Factor que Meilin aprovecho, para tomar la mano de Lavi, deteniéndolo antes de entrar al salón.

Lavi la vio con intriga, pero ella le respondía con una mirada de apoyo, junto con una dulce sonrisa. Bastándole al muchacho para que el miedo se fuera, y entrara con determinación. Devolvió la acción tomando el también su mano, llevándola con el adentro. Al abrir la puerta y poner un pie dentro de este, toda la determinación se fue y el miedo regreso al avecinarse uno de los insectos de Kanda hacia el y ella. Para evadirlo doblo su espalda hacia atrás; no sin antes, haberla empujado a Meilin hacia un lado para no recibir el ataque. Al final el insecto desapareció. Lavi sentía como su alma se quería desprender de su cuerpo, y un color azul adorno su frente.

-¿Qué hacen aquí?- pregunto la voz amarga del espadachín, enfundando su Mugen, como si nada hubiera pasado. Lavi recobro su postura viéndolo acusadoramente, el le devolvió la mirada con indiferencia.

-Yuu-niichan…- el ambiente entre ambos se disolvió al escuchar la frágil voz de Meilin. Que se encontraba sentada en el suelo ante el reflejo de protección por parte de Lavi. Y como niño que corre por dulces, Lavi se acerco a ella y ayudo a levantarla. Kanda viéndolo con molestia, y su curiosidad empezó a aparecer cuando ambos se acercaron a él.

-¿Qué quieren?- pregunto cortante Yuu.

-Oye…bueno…veras…- empezó a tartamudear nervioso Junior. Meilin lo vio de reojo, contagiándosele un poco el nerviosismo de Lavi. Kanda los miraba expectante, sin una ligera sospecha de lo que trataba de decirle el pelirrojo. Cansado de su tartamudeo le dijo:

-Habla de una vez, maldito conejo…- dijo grosero. Meilin le dirigió una mirada de reprimenda ante la grosería.

-¡Yuu-niichan!- dijo en reproche.

-Tch- la ignoro. Cansado de esperar, decidió irse. Sin importarle que Meilin se quedara a su lado. Teniendo la mano en la puerta para salir, la voz de Lavi lo detuvo, mejor dicho lo que le dijo.

-Vine a decirte que a partir de ahora Meilin va a ser mi novia- la tomo instintivamente por la cintura, y la pego a el- Y no me importa lo que digas o hagas, no vas a hacer que me separe de ella- Meilin se sonrojo ante las palabras dichas por él, viéndolo con alegría en la mirada.

-Lavi-kun…- murmuro ella complacida de sus palabras, a los segundos regreso su mirada a Kanda que se había quedado estático en su lugar. El silencio reinaba en el lugar. Kanda giro un poco la mirada viendo de reojo a la pareja, notando la determinación en el único ojo del muchacho. Y la mirada de Mei reflejando ternura e inocencia, tomando con fuerza la chaqueta del Bookman Jr. Volvió la mirada asimilando lo que acababa de decirle. Giro el rostro completamente, enviándole la mirada más asesina y aterradora que ambos hayan visto.

-Si no quieres despertar con mí Mugen en tu cuello, ya sabes lo que tienes que hacer….- dijo en tono sádico con una sonrisa burlona en el rostro al ver la expresión de ambos. Meilin la cambio rápidamente a una de alegría, al entender el mensaje oculto (entiéndase la ironía) en las palabras de Yuu. Por otra parte, Lavi se había congelado ante la amenaza del espadachín. Notando la reacción del pelirrojo, Kanda sonrió y se giro. Como por arte de magia Junior volvió a la normalidad, mostrando una sonrisa tonta.

-Lo tomare en cuenta, cuñadito- y de pronto…

-¡MUGEN ACTIVATE! ¡KAICHOU ICHIGEN!- el furioso Kanda con una vena palpitante, envió sus insectos infernales hacia el pelirrojo- ¡VUELVE A REPETIR ESO, CONEJO!

-¡AHHHHHH!- grito asustado Lavi, mientras huía del ataque.

-¡MOOOUUU YUU-NIICHAN!

-Pero aun asi…Yuu-niichan se lo tomo bien- admitió ella, acercándose a su guardarropa sacando de este su uniforme, lo tiro sobre su cama y empezó a secarse su estilizado cuerpo, una vez seco envolvió su húmedo y largo cabello en otra toalla y procedió a colocarse la ropa. Ya limpia y fresca se hecho en la cama, sintiéndose extrañamente feliz. ¿Cómo no? ¿Si dentro de poco vas a ver a tu novio después de tanto tiempo sin verlo, no estarías feliz? Pues Meilin estaba emocionada. Giro su cuerpo quedando acostada lateralmente, con la mirada a la pared, estiro su mano para alcanzar un peluche que adornaba su cama.

Era un conejo. Con grandes y brillantes ojos verdes y muy blanco. Lavi se lo había regalado el día que cumplieron su primer mes (mesversario como yo le digo xDD). Fue muy precavido al esconderlo de ella y de su maestro, mas del ultimo por obvias razones. Ella lo recibió contenta y feliz, sobre todo porque el conejo le recordaba mucho a él.

-Se llamara… usa-chan, y se parece mucho a ti Lavi-kun.

-¡¿Eh?!- una burbuja de pensamiento apareció sobre su cabeza y en ella aparecía la imagen de Lavi, el signo "=", y el peluche. A los segundos de asimilarlo una enorme equis roja se coloco encima del pensamiento- No me parezco a ese peluche…- dijo con una gota en la cabeza.

-Si se parece, mira tiene unos enormes y lindos ojos verdes... como los tuyos- comento inocentemente. Sonrojándolo al pelirrojo- Y eso es bueno.

-¿Por qué?

-Porque cuando te vayas a una misión sin mi…- abrazo fuertemente al peluche contra su pecho- ya no me sentiré sola…- en ese momento la burbujita volvió a aparecer, la equis desapareció y apareció Meilin abrazando al conejito en un fondo de corazones, y después salió otra Meilin tomando el rostro de Lavi y abrazándolo contra su pecho, la equis fue reemplazada por un visto verde. Su ojo se volvió de corazón y dijo:

-¡STRIKE!- y de su nariz empezó a chorrear sangre.

-¿Are?- pregunto confusa Meilin.

-Ne usa-chan… pronto llegara Lavi-kun…-abrazo el muñeco, al cual le había agregado el detalle de una bufanda naranja-… debemos ir pensando en que darle, debe ser algo que el quiera y que recuerde siempre… ¿me pregunto que podría ser?- se pregunto la joven. Pensando cuidadosamente en las cosas que podrían gustarle al pelirrojo- Todavía tengo algo de tiempo… debo darme prisa. Yuu-niichan debe estar esperándome…- Mei soltó al conejo dejándolo en su lugar, saliendo de su habitación hacia la cafetería.

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En otra parte del mundo. Un muchacho de cabellera albina, con las ropas algo desgastadas, llevaba una bolsa llena de víveres. Su rostro se relajo al divisar su hogar, desapareciendo al instante, sabiendo que recibiría una gran y dolorosa reprimenda en cuanto entrara. Grande fue su sorpresa cuando abrió al puerta y no había nada volando hacia el.

-Algo raro esta pasando…-murmuro en tono sombrío. Dejo la bolsa en una mesita de la sala, inspeccionando el lugar en busca de la persona que lo acompañaba. Entro a la habitación principal y encima de la cama, rodeado de varias botellas de licores muy caros, se encontraba una nota. El albino la tomo con su mano y la leyó:

Fui a hacer una entrega
Quiero verte 10:00 p.m. en Barú

-No de nuevo…- suspiro con pesimismo, con una nube de azul oscura rodeándolo y lagrimas en su rostro.

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Lavi y Bookman se acercaban a la oficina de Komui. El mas joven con su típica sonrisa y el viejo con su usual perfil serio y tranquilo. Llevando como todo exorcista el reporte de la misión al Supervisor, junto con una novedad por parte del panda.

-Bienvenidos Lavi, Bookman- saludo el hombre una vez que los dos miembros del Clan Bookman entraron.

-Hola Komui- saludo el viejo, Lavi solo hizo una seña con su mano- Traemos el reporte de la misión.

-¿Hubo algo fuera de lo normal?- pregunto intrigado Komui.

-Lavi, retírate- ordeno el maestro de Junior.

-¡¿Eh?! Yo también soy un Bookman, tengo todo el derecho de- fue cortado con el golpe de una garra panda en la cabeza- ¡OUCH!- se quejo el muchacho, tomando suavemente con sus manos el enorme chichón.

-¡Te dije que te fueras!- ordeno severamente. Lavi lo vio con recelo y no tuvo más opción más que salir de la oficina. Recordando lo que hacia después de cada misión. Algo sumamente importante. Ya fuera de la vista de los dos mayores Bookman dirigió una mirada seria al Supervisor.

-La verdad, este fenómeno esta fuera de algún registro. Es 100% seguro que no tiene nada que ver con la inocencia. Por varios días la energía de este fenómeno se mantenía constante, varios sucesos, desde objetos vivientes hasta personas que parecía ser controladas, se daban.

-¿Cómo lograron controlarla?- pregunto mas interesado Komui.

-Si bien su fuente no es inocencia, nos fue fácil controlar la situación. Demasiado diría yo, con la simple presencia del martillo de Lavi o mi inocencia, todo parecía volver a la normalidad. No tiene relación con la inocencia, pero con que todo se calmara con su sola presencia, quiere decir que puede ser su opuesto; por eso, tratamos de averiguar de donde provenía esta fuerza, pero tuvimos que detenernos. En los días siguientes nada se salía del límite de lo normal.

-¿No hubo ningún suceso extraño?

-Asi es. Y Komui…acerca de esos individuos…

-¿Algo mas?

-Muy poco. Esto es solo mi teoría. Puede que los individuos que atacaron a Meilin, Lavi y Kanda; tenga relación sobre esta energía.

-Puedo entenderlo. Ninguno de los dos casos tiene relación con la inocencia. Aparecen cuando se trata de los exorcistas y para llamar nuestra atención- Komui quedo pensativo unos minutos- Bookman, tendrás una nueva misión. Después de 2 días, los suficientes para que descanses, regresaras de nuevo a ese lugar. Necesito que me indiques el lugar hacia donde se dirigió esa energía.

-¿Para que necesitas saber eso?

-Un rastro, una pista. Puede que esto nos guie hacia algo que nos responda nuestras preguntas.

-Entendido- acepto el ojeroso Bookman. Emprendió su camino fuera de la oficina, Komui se quito su gorrito y se recargo contra el sillón. Liberando la tensión de su cuerpo.

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Después de una buena comida, y una ducha; Lavi se dirigía a la torre más alta de la Orden Oscura. Subió por las escaleras, y saliendo una fresca ráfaga de viento golpeo su rostro, junto con el dulce e inconfundible aroma a fresas. Una sonrisa adorno su varonil rostro, reconociendo el olor que varias veces lo había vuelto loco.

-Bienvenido a casa, Lavi-kun- dijo la dulce voz de su novia. Giro su rostro para encontrarse con el sonrojado de Mei, que siempre lo recibía con una hermosa sonrisa.

-Estoy en casa- respondió sorpresivamente él. Sabiendo que ahora su hogar era junto a ella. Acentuando la felicidad en el rostro de Meilin, corrió a su lado y lo abrazo fuertemente. Lavi rodeo su menuda cintura con sus fuertes brazos, pegándola a su cuerpo lo que más podía, apoyando su mejilla sobre el suave cabello de la pelimorada, aspirando el aroma que emanaba. Después de unos minutos de estar en esa posición, se separaron. Meilin con sus manos sobre su pecho.

-Ne ¿Cómo te fue en tu misión?

-Se podría decir que bien. Aunque la misión en si fue muy rara- le conto mientras se apoyaba en el barandal del balcón, con uno de sus brazos abrazando su cintura.

-¿En serio? ¿Por qué?

-Bueno muchas cosas cobraban vida…- Lavi elevo la mirada pensativo, y a Meilin se le colorearon las mejillas de azul- varias personas fueron poseídas- un aura rodeo la cabeza de la chica- y solo era en la noche.

-¡FA-FA-FA-FA-FA-FANTASMAS!- grito asustada la muchacha, como acto de reflejo estiro lo más que pudo sus brazos hacia arriba, provocando que el pelirrojo también se asustara ante tremendo grito.

-¡¿QUE SUCEDE?!- dijo observando como Meilin retrocedía torpemente con las manos en puño a cada lado de su azulado rostro, y los ojos en blanco.

-¡E-e-e-estoy se-se-se-segura de que e-e-esos e-eran fa-fa-fan-fantasmas!- tartamudeo nerviosamente. Lavi analizo la repentina actitud de su novia, y al encontrar la razón detrás de tremendo grito, no pudo hacer nada más que contener su risa- ¡N-no t-t-e-te ri-ria-rias!

-Jaja lo siento es solo que jaja- se llevo una mano para contener la risa- jaja me parece increíble que le tengas miedo a los fantasmas jaja

-¡Mo-mou La-la-vi-kun e-e-res mu-mu-muy cruel!- acuso Mei con el cuerpo temblando. Lavi se acerco a ella, llevando sus manos a las caderas de su novia.

-Tranquila. Los fantasmas no existen- persuadió con una mirada tranquila, Meilin lo veía con lacrimales en los ojos blancos que se movían como si de charcos de agua se trataran (ya saben típico como se mueven los ojos cuando se quiere llorar)

-T-to-do e-el mu-mu-mundo me lo di-dice… pe-pe-pero…

-Pero nada. Los fantasmas no existen. Además lo que causaban esos sucesos no eran fantasmas. No sabemos cual era la fuente de todo eso- Meilin ahogo un grito. Lavi apoyo su frente con la de ella- pero ten por seguro que no eran fantasmas.

-¿Me lo prometes?- pregunto insegura con un tono de voz que a Lavi le pareció adorable, cerró su ojo y Meilin le siguió al sentir la calma y tranquilidad que Lavi desprendía.

-Si- afirmo seguro, prosiguiendo a besarle la frente dulcemente. Desprendió sus labios de la piel de Mei, volviendo a la posición anterior. Frente con frente. Dejando en el olvido el tema de la misión y de los fantasmas.

Meilin abrió un poco sus ojos, con las mejillas sonrojadas. Encontrándose con el brillante ojo esmeralda de Lavi. Perdiéndose en la mirada del otro, disfrutando de estar en la cercanía del otro. Aquellos momentos en los que las miradas lo decían todo, eran los que la pareja disfrutaba mas, habiendo desarrollado algún tipo de conexión donde los sentimientos se reflejaban en las pupilas de los dos; sentimientos llenos de un amor puro y sincero. Demostrándolo con un suave beso. Alargando el beso lo más que sus pulmones les permitían.

Es como si en esos momentos solo existieran los dos en el mundo. Solo ellos. Ellos y el amor que se profesaban. No exorcista, no Bookman. Cosas como la inocencia, el Conde y los akumas no existían cuando los adolescentes se unían en un contacto con sus labios. Sumergiéndose en su propio mundo. Un mundo donde solo importaban ellos, donde el amor se sentía; sin temor a que algo lo destruyera. Aquel mundo donde nada ni nadie destruiría su amor, protegiéndolo.

Sus pulmones rogaban por aire, obligándolos a separarse. Regresando a la realidad, pero al parecer sus cuerpos no habían regresado con ellos. Aun permanecían juntos. Mei lo reforzó apoyando su cabeza en el pecho del pelirrojo, escuchando el palpitar de su corazón, el que a lo largo del tiempo había memorizado. Tranquilo y acompasado. Asi era el ritmo del corazón de su novio. Al igual que Meilin, Lavi se perdió en el olor dulce y calidez que desprendía el frágil cuerpo de la exorcista. Nunca cansándose.

-¿Y que hiciste durante mi ausencia?- pregunto Lavi, esperando que la conversación profundizara el momento.

-Extrañarte…- le dijo casi inconscientemente.

-Eso ya lo se- dijo en un tono casi orgulloso.

-Ayudar a Yuu-niichan con su entrenamiento. A veces me encontraba tan aburrida que ayudar a niichan fue una buena idea, de paso, hace tiempo que no pasaba tiempo de calidad con él.

-¿Are? ¿Acaso yo tengo la culpa de que estés algo distanciada de Yuu-chan?- dijo fingiendo ofensa.

-Si Yuu-niichan te llegara a escuchar…

-No esta por aquí… además es muy divertido verlo enojado- comento divertido, recordando las reacciones que tenia el hermano de su novia. Meilin recordó entonces un momento de su infancia donde decía las mismas palabras que Lavi.

-¡ITAI!- grito Meilin con los ojos en equis y tapándose su nariz-¡Mou! ¡Ezo fue cruel Yuu-kun!

-¿Cuántas veces tengo que decirte que no hagas eso?

-Unas 70 vezez- le respondió sonriendo. A Kanda solo se le resalto una venita en la frente por el tono de voz que uso.

-"unas 70 veces"- repitió- ¿y todavía no entiendes que no debes hacerlo?- mas la sonrisa de Meilin se amplio.

-Ez que ez muy divertido verte enojado- se justifico- te vez lindo- esto causo que Kanda se atragantara con la soba, buscando su te y dándole un gran sorbo. Su venita resalto más.

-¡¿Quién es lindo?!- le grito enojado, parándose frente a ella pegando sus rostros.

-Jejeje creo que tienes razón.

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Los dos días habían transcurridos y Bookman se había ido para su misión. A la par que la joven Lee había vuelto de una misión, contenta de regresar a casa. Como siempre se dirigía a la oficina de su hermano, donde recibiría su cálida bienvenida, junto con los demás miembros del cuerpo científico. Lo que hacia diferente esa rutina de llegada, era que en la entrada de la Orden. Lenalee como buena secretaria que es la tomo entre sus manos para llevársela a su hermano.

-Me pregunto de quien podrá ser…-dijo mientras trataba de revisar el remitente. En la parte frontal del sobre ponía un nombre. Inconfundible para la peliverde- ¡Esto es!- profirió al reconocer el nombre.

Apresurando el paso hacia la oficina de Komui.

-¡Tengo que enseñarlo a Komui-niisan!- dijo mientras corría- ¡Tiene que ser sumamente importante!- paso de largo a todos los habitantes de la orden. Dejándolos sorprendidos con la urgencia con la que iba. Lenalee entro a la oficina de su hermano, y este:

-¡LENALEE! ¡BIENVENIDA A CASA!- se lanzo a ella con los brazos abiertos para darle un abrazo. Lográndolo, restregando su mejilla contra la de su hermana menor- ¡MI HERMOSA Y QUERIDA LENALEE! ¡POR FIN VOLVISTE A LOS BRAZOS DE TU NIICHAN!

-Estoy en casa Komui-niisan- dijo Lenalee, dejando llevar unos instantes por el momento, recordando después cual era la urgencia con la que había llegado- Niisan yo…

-¡NO SABES LO PREOCUPADO QUE ESTUVO TU HERMANO! ¡ MI HERMOSA LENALEE! ¡¿QUE HUBIERA SIDO DE MI SI ALGO TE PASABA?!- las quejas amorosas del supervisor se vieron interrumpidas por una patada en la cabeza de su hermosa Lenalee con una vena en la cabeza- Ouch…

-No hay tiempo para eso. Komui-niisan esto….-dijo mostrándole la carta, especialmente el nombre. Komui tomo el sobre y sus ojos se reflejos por acto de reflejo en el nombre, abriéndolos de par en par. Lenalee al ver la cara seria de su hermano prefirió dejarlo solo, para que pudiera leer el contenido de la carta tranquilamente.

Y asi Komui Lee, Supervisor Científico de la Rama Central de la Orden Oscura; recibió la carta que nunca había pensando recibir tan pronto.

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-¡Ya te he dicho que no me llames asi!- el asesino reclamo del samurái peliazul resonó en la cafetería. Toda su furia- representada en un aura oscura y tenebrosa- rodeaba su figura. Lavi con una sonrisa divertida se encontraba frente a él con un plato de comida acabado, a su lado se encontraba su novia, todavía devorando los descomunales platos de comida tranquilamente.

-Si Meilin te puede llamar "Yuu-niichan" ¿Por qué yo no te puedo llamar Yuu-chan?- pregunto burlón el pelirrojo. Acentuando el "Yuu-niichan" y el "Yuu-chan"; aumentando la furia del espadachín. Meilin por su parte seguía comiendo, con los ojos en rayas, llevándose a la boca un enorme plato de ramen hirviendo.

-Tu te lo buscaste conejo- dijo mientras desenfundaba su Mugen, pasando sus dedos por el filo de esta y activándola- Ya estaba esperando para hacerte estofado de conejo- comento sádico.

-¿Estofado de conejo?- repitió inconscientemente Meilin llevándose a la boca su adorado postre de fresa, unas flores la rodeaban, y sus mejillas estaban sonrojadas- Después de mi postre…-dijo como si estuviera en las nubes- yo quiero algo de estofado.

La frase asusto a Lavi y saco una sonrisa siniestra a Kanda, preparándose para atacar.

-¡Espera, Yuu!- suplico el pelirrojo que por alguna extraña razón le salieron orejas de conejo.

-Mugen…actívate- la invocación basto para que Lavi corriera fuera de la cafetería, buscando algún lugar seguro. A los segundos Kanda volvió su Mugen a su funda, tomando asiento y terminar su almuerzo. Meilin seguía en su propio mundo rosa, lleno de muchas fresas. Emitiendo sonidos muy extraños, y una que otra risa tonta. El momento fue interrumpido con la aparición del golem plateado de la chica.

-¿Are? ¿Tsuki-chan?- dijo con las mejillas totalmente rojas.

-Meilin Kanda, se te solicita en la oficina del Supervisor Komui- anuncio una voz proveniente del golem. El sonrojo en las mejillas de Mei desaparecieron de golpe mirando a su golem, Kanda seguía comiendo su soba.

-¿Komui-san? Mmmm probablemente sea una misión, no me han dado ni una en este tiempo- le comento a Kanda, aunque pareciera que este no le prestara atención.

-Entonces no te quejes- argumento el peliazul una vez que termino su comida, tomo su Mugen y salió a entrenar; seguido por Meilin. Tomando la misma dirección que llevaba al área donde entrenaba Kanda y a la oficina de Komui.

-Tienes razón- caminaron hasta llegar a la primera parada que era el destino de Mei, ella se giro un poco y se despidió de Yuu con la mano, y este seguía su camino, obviamente notando la acción de ella. Pero como estamos hablando de Yuu Kanda, hizo parecer que no lo noto.

Meilin entro en la oficina, como siempre los papeles se encontraban tirados en el suelo y el sillón en el centro rodeado de los documentos. Komui detrás de su escritorio con la carta recibida esa mañana en las manos, mirándola seriamente a Meilin. Ella capto inmediatamente que el asunto era serio.

-Komui-san…

-Meilin…

-¿Sucedió algo? ¿Apareció otra inocencia?

-De hecho sí. Sucedió algo, pero no es nada referente a la inocencia. Se trata sobre ti –le dijo serio el chino.

-¿Sobre mí?- repitió la pelimorada confundida, y ligeramente asustada de que algo estuviera mal con ella- ¿Qué pasa conmigo?

-Creo que no hace falta decirte que desde que tienes memoria la Orden Oscura siempre ha sido tu hogar- empezó Komui tratando de sonar suave.

-Si- afirmo ella amarga- no hace falta recordarlo…

-Y supongo que también te dijeron que tú no fuiste encontrada por alguno de nuestros generales…

-También…

-Ya me lo imaginaba… siempre todo es calculado fríamente- comento Komui, internamente irritado ocultándolo con un tono de indiferencia.

-¿Calculado fríamente? ¿A que te refieres?

-La verdad…

-¿La verdad?- repitió cansada de sus vacilaciones- ¿De que verdad hablas? Fui encontrada por uno de los buscadores de la Orden y me trajo aquí- dijo irritada de tener que recordar cosas que no la complacían- Fin de la historia.

-Nunca fuiste encontrada por un Buscador… Quien te encontró y te trajo aquí fue uno de los 5 generales…

-¿Qué?- profirió sorprendida y absorta, con su mirada tembloroso reflejando la mirada de Komui.

-Fuiste traída aquí en los brazos de un General- Meilin empezó a analizar la información. Si bien ella había sido encontrada por un general…

-¿Por qué me mintieron? ¿Por qué no me enviaron con el general? ¿Por qué me mantuvieron encerrada aquí todos esos años?- soltó preguntas con melancolía y tristeza, recordando los dolorosos tiempos de su niñez.

-Para serte sincero…lo mas seguro es que mantuvieron esto en secreto por ti y por el general. Cuando llegue aquí, me puse al tanto de las cosas que sucedieron antes de que yo tomara el mando. Entre esas cosas lo que tuviste que pasar en tu niñez- un escalofrío recorrió el cuerpo de la muchacha. Llevando sus manos a cada brazo, abrazándose a si misma.

-¿Y? ¿Qué tiene que ver mi pasado con todo esto?

-Piénsalo un poco… Se que es muy molesto recordar esas cosas, al igual que para mi. Lenalee también fue sometida al mismo trato…- dijo con enojo en la voz. Meilin no se movió de su posición, su cerquillo cubriéndole la mirada.

-¿Qué lo piense?

-Asi es. Tu inocencia siempre fue un misterio para la Orden, mantenerte aquí era lo más conveniente para ellos. Si seguías aquí ellos podrían seguir con…la investigación- murmuro dudoso si era la palabra mas adecuada- de tu inocencia. Si el General llegaba y te llevaba con él, las investigaciones culminarían.

-Una parte de mi hubiera preferido eso…-murmuro acongojada.

-Cualquiera hubiera preferido eso- concordó el chino.

-Lo se… pero aun asi… si el General hubiera llegado a mi "rescate"- mostro una sonrisa irónica- nunca hubiera conocido a Yuu-niichan…

-Meilin…-profirió sorprendido Komui.

-De alguna manera, muy extraña diría yo, se lo agradezco. Por nunca haberse acordado de mí…-un silencio se formo entre los dos, Meilin levanto la mirada un poco mas calmada- ¿Y por que por el general?

-Bueno… este General es algo especial… créeme que en ese tiempo no se hubiera encargado de un bebe recién nacido. Pero Meilin… no fue solo para eso que te llame…

-¿Hay mas?

-Sí. De hecho esta mañana recibí esta carta. De tu General.

-¿Y que quiere?

-Quiere que…- dudo en decírselo, pero era un General quien se lo estaba pidiendo, y no podía objetar sobre eso- te vayas de la Orden por un tiempo, para que puedas entrenar con él- lo dijo. Meilin se quedo muda ante lo dicho por el Supervisor, sus ojos se abrían hasta mas no poder y sus pupilas se contraían.

-¿Qué me…vaya?- repitió incrédula Mei. Komui trato de seguir impasible.

-Sí.

-Pero… ¿Por qué? ¡¿Por qué?!- finalmente su miedo apareció- ¡Yo no me quiero ir de aquí! ¡El no puedo aparecer asi de la nada, y decirme lo que tengo que hacer! ¡¿Por qué ahora Komui-san?!

-Yo tampoco lo se- se mantuvo tranquilo- pero son ordenes de tu general, Meilin. Y como su alumna tienes que acatarlas al pie de la letra…

-¡PUES NO LO HARE!- las lagrimas por fin aparecieron en su rostro- ¡No permitiré que alguien tan "especial" como él, me aleje de aquí! ¡No me encontrare con el!

-¡Son ordenes Meilin! ¡Tienes que- Komui trato de responderle enojado, pero ella contraataco mas furiosa.

-¡¿Si Lenalee-san estuviera en mi lugar, seria capaz de decirle lo mismo que me estas diciendo a mi?!- golpe bajo para el Supervisor. Quedándose mudo unos instantes, al no oír respuesta Meilin se giro para irse, pero la voz del pelimorado la detuvo.

-Si lo haría- Meilin lo miro con la mirada temblorosa y sorprendía, con las pupilas opacadas por las lágrimas- A pesar de ella sea mi hermana menor…ella es una exorcista de la Orden- aquellas palabras resonaron en la cabeza de la chica Kanda- ¿Acaso tu tampoco eres una exorcista?

La pregunta pareció quedar en el aire, pero fue oída claramente por su receptora.

-Exorcista…- recordó cuando ella se propuso a si misma convertirse en una exorcista, y ser una excelente. Al igual que su hermano… solo para protegerlo a él y a…- Yo…yo…- se giro para ver a Komui con la mirada acuosa y su labio inferior tembloroso. Sus piernas pesaban, tanto que tuvo que arrodillarse en el suelo, con sus manos cubriendo su lindo rostro.

-Ara…Yuu-niichan se esta haciendo muy fuerte- le dijo con admiración- Ya veras que seré igual de fuerte que tu.

-…Veremos- Meilin lo escucho e inflo sus mejillas en señal de molestia.

-¡¿Cómo que veremos?! ¡Mou! ¡Ya veras Niichan!- reclamo la niña.

-Yo soy una exorcista…-murmuro entre los brazos de Komui.

-Y una con bastante coraje- halago mientras acariciaba su cabeza.

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Después de aquel encuentro, Meilin había estado muy deprimida, concentrándose en entrenamientos, aparecer ante todos durante las comidas y seguir entrenando hasta altas horas de la madrugada. Preocupando a mas de uno, entre ellos a Kanda y Lavi. No solo por que apenas aparecía, sino el aspecto que tenía durante lo poco que la veían. Su piel estaba más blanca de lo normal, contrastando unas pequeñas ojeras. No andaba en una postura erguida, como si el cansancio fuese una carga enorme.

Aunque el espadachín no hacia notoria su preocupación por la chica, ya mas de una vez la había visto tambaleándose. Pero su personalidad le prohibía mostrar esa preocupación. Y aunque en el interior quisiera preguntarle que sucedía, sabía muy bien que ella le diría:

"No pasa nada, estoy bien"

Y le mostraría una sonrisa falsa. Conociéndola como es, se ahorraría esa escenita. Sospechando que la causa de aquel comportamiento en ella, tendría que ver con la reunión que tuvo con Komui hace unos días. Ya descarto que Lavi haya podido lastimarla.

Ya que el pelirrojo estaba peor que él. La chica a la que él orgullosamente proclamaba como su novia, se estaba alejando de él. Muchas veces trato de hablar con ella, pero siempre lo evadía. Y su aspecto solo aumentaba su preocupación. Hace días que no le hablaba, lucia muy triste y casi no la veía. Quiso saberlo por boca de Yuu, pero pronto se desilusiono ya que ni el mismo sabía que le pasaba. Lo mas triste del asunto, es que; ya no veía a la sonriente Meilin que conocía. Cada día que pasaba la chica se distanciaba más.

-¿Cómo demonios puedo saber que le pasa? Y eso que mañana...-mañana era el día en el que cumplían 6 meses de una feliz relación amorosa. Junior se encontraba acostado boca arriba en su habitación, observando ningún punto en específico del techo- ¿Qué sucede contigo Meilin?- la imagen del rostro sonrojado y alegre de la mencionada cruzo por su mente. Llevo su mano al cajón de la pequeña mesita de noche, lo abrió y de allí saco una pequeña bolsita blanca adornada con un lazo plateado.

-Tengo que ver una forma de cómo dárselo…- pensó. Después de todo, tenia razón, si Meilin lo seguía evadiendo de la misma forma, no encontraría una forma de dárselo, a pesar de que sea ese día- Mei…-susurro con la voz adormilada, tanta preocupación lo tenia algo estresado. Su vista se volvía borrosa hasta que el sueño lo venció. Su mano cayó sobre su pecho, con el presente rodeado por su mano.

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Al mismo tiempo…

-No pude hacer nada más…- la débil voz de Meilin se escucho. Se encontraba en la habitación de Kanda, y este que hasta hace unos momentos se encontraba sorprendido había recuperado la calma de siempre- ¿Crees que estuvo bien lo que hice?

-Si tu crees que es lo correcto, hazlo. Es lo que tu quieres hacer…-le dijo- no soy nadie para detener lo que quieres hacer…

-Si lo eres, eres mi hermano mayor. Tienes todo el derecho de detenerme si estoy cometiendo una estupidez.

-Es lo que tu deseas, puedes hacer lo que se te de la gana. Desde donde lo veo no estas cometiendo una estupidez…

-Pero Yuu-niichan…

-Es tu deber como exorcista…- mostro una sonrisa con superioridad- ¿no que querías ser igual de fuerte que yo ?- pregunto burlón.

-¡Mou! ¡Ya veras, Yuu-niichan!- la joven inflo sus cachetes, Kanda en esos momentos veía a la pequeña niña que una vez fue Meilin- Voy a ser mas fuerte que tú/Voy a zer maz fuerte que tú- escucho de la Meilin actual, con la voz de la Meilin de 5 años contrastándola (espero que se entienda el efecto), ambas con la misma mueca.

-Ya lo veremos- provoco con su sonrisa Made in Kanda, mientras colocaba su mano sobre la cabeza de Meilin. Permanecieron unos minutos en esa posición, cuando Kanda levanto levemente su mano, y le dio un coscorrón a la muchacha.

-¡ITAI!- grito mientras se acariciaba el chichón- ¡¿Y eso por que fue?!

-Tch.

-¡Yuu-niichan!- exigió tratando de golpearlo en el pecho, pero era detenida fácilmente por el dedo índice del mayor. Hasta que se canso. Quedando un silencio, que pronto se vio interrumpido por la pelimorada- Quisiera que no llegara mañana…

-Pides lo inevitable…

-Entonces… también es inevitable que tenga que decirle a Lavi-kun…

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Los rayos del sol iluminaban el nuevo día. Un día que para algunos era el esperado, pero para otros que no quería que llegara. Un par de ojos violáceos se abrían, cerrándose al instante tratando de acostumbrarse a los fuertes rayos solares, llevándose su blanca mano para cubrirse un poco y mirar a su alrededor. Como si estuviera en otro lugar. Se levanto, quedando sentada en la suave cama. Procediendo a restregarse el ojo. Viendo con tristeza el paisaje fuera de su ventana.

-Después de todo… siempre hay un mañana…- removió las sabanas de su cuerpo y se levanto hacia su guardarropa-Tendré que seguir actuando indiferente… mou… se enojara mucho contigo- pensó triste y arrepentida la pelimorada.

Al mismo tiempo que la alta figura del pelirrojo se encontraba frente al ventanal, que dejaba pasar los mismo rayos que en el cuarto de Meilin. El tenía su antebrazo apoyado en el borde de la ventana, con su cabeza apoyada en su mano y su ojo cerrado. La otra mano en el bolsillo de su pantalón.

-Hoy es el día…- dijo dirigiendo su mirada a su cama, donde se encontraba la bolsita blanca- Mei…

Volviendo a la habitación de Meilin, específicamente en el baño de esta. Mientras el agua limpiaba su cuerpo, de alguna forma sintió como era llamada, giro y no encontró a nadie.

-Lavi-kun…-murmuro ahora ella- Creo que fue mi imaginación… haber escuchado su voz…- pensó para volverse a concentrar en su baño.

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Meilin caminaba en puntitas hacia la cafetería, asomo un poco su cabeza y busco una mata de cabello roja. Suspiro aliviada al no encontrarla.

-Buenos días…- se escucho detrás de ella. Paralizando su cuerpo con una gota en la cabeza, giro su cabeza como si estuviera trabada. Encontrándose con el rostro del pelirrojo. Como siempre llevando su banda que removía sus cabellos de su rostro, el parcho en el ojo correcto, la bufanda que siempre cargaba y su uniforme, todo en orden.

-Bue-bue-buenos días…- tartamudeo, aunque en un tono seco. Lavi lo noto al instante, reflejando cierta incomodidad- la cual nunca pensó sentirla estando cerca de ella- en su verde pupila. En una normal situación esperaría a que ella se le lanzara en los brazos y le dijera palabras dulces. Pero no se encontraba en una situación normal. No desde que Meilin empezó a actuar de esa manera. Salió de sus pensamientos al notar que Meilin se acerco a la ventana donde siempre se encontraba Jerry.

-¡Waa! ¡Buenos días Mei-chan!- saludo enérgico el cocinero.

-Buenos días, Jerry-san- saludo educada la joven. Lavi trato de convencerse a si mismo que lo que acababa de ver no era cierto.

-¿Acaso ella… solo se comporta asi conmigo?- se pregunto ya que con el cocinero, Meilin le había contestado de la forma que solo Meilin contestaba. Dulce y serena. El pelirrojo se puso atento con cada movimiento que realizaba la pelimorada. Aun si poder creer que ella, poco a poco volvía a actuar como era ella. Después de haber saludado al cocinero y haberle pedido la comida de siempre, tomo su carreta y se sentó a lado de Kanda que había entrado hasta hace poco.

El se acerco a la ventana para pedir su desayuno, el cocinero también lo saludo pero Lavi lo ignoro. Su mente y vista se concentraba en la exorcista del arco, sorprendiéndose y confundiéndose con cada uno de sus gestos. Frente a sus ojos estaba la Meilin de siempre, la Meilin de la que se había enamorado. Ella se encontraba conversando alegremente con su hermano, y este, bueno… seguía comiendo su soba. Ya con su bandeja de comida comenzó a acercarse, algo inseguro.

-Si es seguro de que su forma de actuar…es por mí…entonces…-se detuvo frente a la mesa, ocupada mayoritariamente por los platos de la comida de Mei. Meilin dejo de engullir los platos al sentir la presencia del pelirrojo cerca suyo. Lo miro de reojo, cosa que causa que el pelirrojo se sintiera nervioso bajo su mirada- Mejor comprobare si es verdad…- se sentó a su lado. Pero ella no pareció inmutarse ante su presencia, molestándolo levemente al pelirrojo. Pasaron los minutos y ni una palabra salía de la boca de la pareja. Ella seguía comiendo su comida, igualmente Lavi solo que él la veía de reojo. Hasta que finalmente la muchacha termino su desayuno y se levanto para irse.

-¿Acaso no tienes algo que decir?- dijo el pelirrojo. Meilin estaba de espaldas a él.

-Creo que ahora si ya se enojo…-pensó tristemente ella- todavía no es la hora… todavía no se lo puedo decir…- giro lateralmente su rostro para mirar la temblorosa pupila de Junior- En realidad…si tengo algo que decirte…- trato de sonar lo mas seca posible.

-¿Y de que se trata?- pregunto dejando los cubiertos de un lado, parándose de su asiento.

-Ahora no te lo puedo decir, solo espera…- Lavi golpeo con su palma la mesa provocando un sonido sordo. Provocando que los sentidos de Kanda se pusieran en alerta, cubiertos por su rostro de indiferencia frente a la discusión.

-¡Ya estoy cansado de esperar!- ante el reclamo Meilin se estremeció un poco, regreso la vista hacia el frente con sus ojos algo acuosos.

-Solo espera un poco mas- le dijo con un enorme nudo en la garganta- Yo… te buscare…- le aviso con la voz levemente agitada. Lavi se dio cuenta del cambio de su tono de voz, pensando que había actuado mal y haberse dejado que el cansancio de verla actuar de esa forma lo agobiara. Trato de remediar su error, alargando su mano hacia su hombro.

-Yo- faltaba poco para tocar su pequeño hombro pero ya fue muy tarde. Ella ya se había alejado de él y salió de la cafetería con el paso acelerado. Lavi regreso su mano y la observo, notando los leves temblores- Me pase…-pensó arrepentido. Con las misma mano removió sus cabellos, buscando una forma de liberar la tensión de su cuerpo…-Tengo un mal presentimiento con todo esto…- elevo la mirada hacia el techo.

-Ahora que me doy cuenta, nos hemos visto tantas veces que ni siquiera sabíamos nuestros nombres… ¿Cómo te llamas?

-M…Me…Meilin

El súbito recuerdo de cuando ella le dijo su nombre azotó su mente, abriendo su ojo sorprendido y consternado.

-¿Por qué llego a mi mente ese recuerdo?- ahora el se encontraba solo en la mesa. Kanda también se había ido.

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Las horas habían pasado. Unas horas muy largas y exasperantes para Lavi. Desde la cafetería Meilin como siempre había vuelto a desaparecer. No había rastro alguno de ella. Y aunque ella le dijera que ella lo buscaría, su preocupación no desaparecía; tanta fue, que empezó a buscarla por toda la Orden. Empezando por donde solían encontrarse secretamente, después el departamento científico, el departamento medico, los salones de entrenamiento, y la lista seguía. Opto por preguntarle a Kanda, mala opción. El espadachín estaba de mal humor por "alguna extraña razón". No le había dicho ni un monosílabo cuando él lo vio con una mirada de "te acercas y te mato". La señal más clara que no tenia que preguntarle nada.

Junior soltó un suspiro recargándose contra la silla de su escritorio y llevándose las manos a su nuca.

-También intente por saber algo de ella preguntándole a Sheryl-sensei- recordó a la doctora negando la cabeza apenada- Quedándome en las mismas…-giro el rostro hacia su ventanal, viendo preocupado el cielo oscuro. Sí, ya había anochecido. La luna se alzaba alta y esplendorosa, Lavi volvió la vista hacia los papeles que estaba regados por el escritorio, junto con algunos libros, a los cuales les estaba sacando algunos resúmenes para matar el tiempo. Tiempo que en realidad lo estaba matando a él.

-Quiero verte feliz, Lavi-kun….-levanto la mirada llena de lagrimas-quiero volver a verte sonreír…-le dijo sonriéndole entre triste y feliz.

-¡Maldición!- se dio una palmada en la frente- Cada vez esto se esta volviendo mas molesto…- espeto refiriéndose a los recuerdos que lo acosaban- la palabra mas adecuada según él- últimamente. Inhalo y exhalo, calmándose. Empezó a remover los papeles sobre el escritorio, como buscando algo entre ellos. Una sonrisa de satisfacción surco su rostro al encontrar lo que estaba buscando.

Entre los papeles en blanco y negro, sobresalía una foto muy peculiar. En ella se podía contemplar los rostros felices de Lavi y Meilin. Él tenia su ojo cerrado y el rostro sonriente, su mano en la cintura de Meilin formando un abrazo, mientras que la otra mostraba el signo de la paz con sus dedos, inclinándose hacia ella, la pierna derecha estirada y la izquierda levemente doblada. Ella sonrojada, con los ojos llenos de felicidad y una sonrisa dulce, su puño derecho sobre su pecho, y su mano izquierda sobre el pecho de Lavi.

Se quedo observando la foto por un largo momento, la dejo delicadamente sobre los papeles y se llevo su mano a su bolsillo. Sacando de este el presente para su novia. Viéndolo fijamente…

-Mei…

-¿Qué sucede?- pregunto.

-La inocencia… ¿la traes contigo?- una parte de Lavi se decepciono ante la pregunta, aunque el no sabia porque.

-Si, ya mismo la llevo donde Hevlaska…-contesto el.

-Ya veo…- Lavi escucho la voz de Meilin muy cerca de el, se giro para encontrarse a Meilin sonriéndole levemente. Acerco su rostro al de el y le planto un tierno beso en la mejilla. Lavi y Kanda se sorprendieron. El primero se sonrojo y el segundo…bueno quería partir en dos al primero con su Mugen. Meilin alejo sus labios de la piel del pelirrojo y le dijo- Bienvenido a casa, Lavi-kun…

Lavi se levanto estrepitosamente de la silla, apretando fuertemente el regalo con su mano.

-Ya me canse de esperar…

Toc-Toc

-¿Lavi-kun?- el sonido de aquella suave voz junto con los golpes de la puerta entraron en los tímpanos de Lavi. Y como si hubiera sido hechizado con esa voz, se acerco a la puerta y la abrió; revelando asi, la figura de Meilin. Sin saber que, algo dentro de Lavi lo impulso a tomarla del brazo –con el que al parecer había tocado la puerta- y halarla dentro del cuarto, cerrando de golpe la puerta. Meilin se quedo pasmada ante su actitud- ¿Lavi-kun?- pregunto ahora confundida ante su actitud.

El la acorralo contra la puerta, una mano a lado de su cabeza y la otra en su mejilla. En segundos sus labios ya estaban sobre los de ella, la pelimorada todavía no entendía por que Lavi estaba haciendo todas esas cosas. Aun asi ella le respondió, cerrando lentamente sus ojos y coloreando sus mejillas. Había pasado días sin probar los labios de Lavi, lo mismo iba para él. El pelirrojo llevo sus brazos a rodear la cadera de la muchacha, acercando a él y encajando sus cuerpos en un tierno abrazo. Sin desprenderse de sus labios.

Durante el tiempo que duro el beso, Lavi se dio cuenta de cuanto había extrañado aquellos suaves y dulces labios, solo aquellos carnosos labios causaban en él un temblor placentero. Solo ella causaba todas esas reacciones en su persona. Ella y nadie más que ella. Y nada ni nadie la alejarían de su lado.

Separaron lentamente sus labios. Lavi aprovecho y le planto un beso en su mejilla roja, el cual ella lo recibió sin reproche alguno. Finalmente sus rostros se separaron, mirándose fijamente. Meilin fue la primera en hablar…

-Ano…yo…- pero fue interrumpida por uno de los dedos de Lavi sobre sus labios.

-Antes que nada… tengo que darte algo- elevo su puño hacia Meilin. Ella lo vio sin entender, Lavi sonrió y abrió su mano, mostrándole el regalo que había guardado hace tiempo. Su sonrisa se amplio cuando en el rostro de ella vio la misma expresión cuando el le regalaba algo. Una expresión llena de embelesamiento y felicidad. En esos momentos era como si la indiferencia por parte de ella no hubiera existido.

-Lavi-kun…esto…- profirió consternada. Ahora la sonrisa de Lavi era una de felicidad.

-Feliz...- se quedo en silencio unos segundos- ¿Felices 6 meses?- dijo divertido. Para después darle otro beso en sus labios, solo que uno corto.

-Si… unos muy felices…-murmuro ella halagada.

-Ábrelo…

-Ok…- procedió a desanudar el lazo plateado, removiéndolo delicadamente, le dio la vuelta y de la bolsita blanca salió un hermoso pendiente plateado. Abrió los ojos risueña, con el brillo característico de sus ojos. El colgante tenia la forma de una media luna con unas alas que se desprendían a su lado.

-Lavi-kun…es hermoso- le dijo mientras recorría delicadamente el contorno del colgante. Lavi lo tomo entre sus manos y abrió el seguro.

-Voltéate- la orden fue captada y Mei se giro, Lavi coloco bien el collar y ella levanto su cabello –que lo cargaba en una coleta alta- para que él lo asegurara- Ya esta- Meilin soltó su cabello y volvió a darle frente al pelirrojo, llevándose una mano y tomando entre sus dedos la luna- Te ves bien con él.

La muchacha se sonrojo por el cumplido.

-Gracias, en verdad es muy hermoso Lavi-kun- el nombrado volvió a acercarse a ella, pegando su boca con el oído de la pelimorada. Le susurro en un tono lento y seductor:

-No tanto como tú- el cálido aliento del muchacho se pego contra la piel de Mei, ocasionándole un temblor por todo su cuerpo y encendiendo sus mejillas. Aunque la seducción no hacia falta, después de todo el la tenia completamente seducida. Sintiéndose orgulloso por eso.

-E-e-etto…La-La-Lavi-kun –Junior soltó una risa divertido de sus nervios; a pesar de que, como él había dicho, tener 6 meses de estar juntos. En el interior Meilin se sentía muy feliz de verlo contento a Lavi, pero después de decirle la noticia –si es que se podía llamar asi- que tenia para él…

-Estoy segura que no estará muy contento…- pensó desanimada Meilin, elevo la mirada para ver el aun sonriente y sonrojado rostro de su novio, sacándole a ella una leve sonrisa. Que como apareció se desvaneció- Lavi-kun…- lo llamo en tono serio. Lavi paro su risa, enviando su mirada esmeralda a la de su chica. Internándose en las orbes violetas.

-Es verdad. Solo viniste a decirme algo- recordó amargo.

-Bueno… eso es solo la primera parte…

-¿Primera parte?- repitió confundido. Ella entrecerró los ojos.

-Creo que lo mejor seria tomar asiento- ofreció ella mientras se sentaba en el borde de la amplia cama del Bookman pelirrojo. Este solo la siguió, expectante a lo que le tenía que decir. Meilin empezó a jugar con sus dedos, sintiendo como los nervios empezaban a aglomerarse en su ser. Lavi movió ligeramente su pupila hacia abajo, viendo como la chica se tomaba los dedos.

-¿Y bien?- pregunto ocultando su desesperación.

-Es que… no se como comenzar…- admitió avergonzada.

-Por el principio seria mejor- propuso él, suavizando su tono al notar los nervios de ella. Ella lo vio de reojo.

-Tienes razón- concordó ella. Inhalo el aire suficiente como para llenar sus pulmones, lo retuvo y después lo exhalo. Los nervios bajaron un poco- ¿Recuerdas que te dije, que yo nunca fui encontrada por un General, sino por un buscador?

-Sí- afirmo.

-Hace unos días… Komui-san me llamo a su oficina, pensé que se trataba de una misión. Estuve muy equivocada. Komui-san, me dijo que la Orden me estuvo mintiendo todo este tiempo.

-¿La Orden? ¿Te refieres a los altos cargos?

-Sí. Me mintieron sobre como llegue aquí. Todo este tiempo… no fue un buscador quien me encontró…había sido un General.

-¿Esa fue la razón por la que estuviste rara todo este tiempo?- Lavi frunció el ceño ligeramente molesto, Mei negó.

-No completamente.

-Explícate- pidió el joven. La mirada de la joven empezó a temblar, también su rostro se encogió ligeramente de miedo.

-Ese día…también había llegado una carta… era…una…- su voz empezó a entrecortarse y bajo la mirada, con su pelo cubriendo su cara- era una…carta…del General… que me encontró- le dijo con la voz ahogada. Lavi abrió su ojo sorprendido, sospechando de lo que trataba de decirle Meilin.

-¿Qué… decía?

-Decía…- susurro ella, en sus ojos ya se aglomeraban las lágrimas.

-¿Tu mente es capaz de responder pero tu corazón no lo permite?- pregunto suavemente la muchacha.

-Mi corazón… Yo no tengo un corazón, ni siquiera necesito de uno- contesto frio y con la mirada dura, sin emoción. Meilin abrió sus ojos sorprendida.

-¿Qué?

-Decía…- volvió a murmurar con un nudo en la garganta.

-Puedo verlo, Lavi-kun… aunque trates de disimularlo… puedo ver en tus ojos, que tu en realidad no quieres decirme todas estas cosas… tu no quieres estar solo… y aunque trates y trates no puedes deshacerte de tu corazón tan fácilmente…

-Decía que… me fuera de la Orden para poder entrenar con él- soltó de golpe, a la vez que las lagrimas caían de sus ojos a sus manos.

-Ya para…

-No lo hare Lavi-kun… tu eres lo que eres gracias a tu corazón, el empeño que nace de tu corazón es el que te permite seguir tu camino de aprendiz de Bookman… a mi me gusta que seas como eres… el Lavi-kun que esta frente a mi el que posee un corazón bueno, el Lavi-kun que me salvo de la soledad ese día que nos conocimos.

Toda la habitación se quedo en silencio. Como si el tiempo se hubiera detenido. Ni las respiraciones de los dos se escuchaban. Meilin contenía sus sollozos pero no que sus lágrimas siguieran cayendo. El ojo de Lavi se abrió y los retazos de recuerdos dejaron de molestarlo. Se boca también se abrió queriendo que alguna palabra saliera de esta, lastimosamente ni una se atrevía a salir de sus cuerdas vocales (o bucales?, disculpen mi ignorancia). Volteo lentamente la cabeza, viendo como el cuerpo de Meilin temblaba notoriamente, su cabeza agachada y las gruesas lágrimas caían.

-¿Qué dijiste?- profirió finalmente, su ojo al igual que Meilin empezó a temblar, todavía sin creerse lo que había escuchado.

-Gomen…-dijo con voz dolida- trate de convencerlo pero… no fue suficiente. Me di cuenta de que Komui-san no tiene ningún poder sobre ordenes de este tipo… por eso no podía hacer nada…- bajo la mirada apretando fuertemente el vuelo de su vestido. La ira y la impotencia crecían en Lavi. Ira, porque cada vez que Meilin trataba de ser feliz, siempre había algo que se lo impedía y la lastimaba. Impotencia, porque no sabia que hacer para calmar su dolor. Y encima de todo eso, varias preguntas se formaban en su mente.

-¿Por qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué después de tanto tiempo…viene a pedir eso?- pregunto la voz varonil en tono amargo, notando como el colgante que le había regalado brillaba por la luz de la luna.

-No lo se… - confeso mientras llevaba una de sus manos al colgante y lo pegaba a su pecho. Las lágrimas seguían marcándose las mejillas de la pelimorada, los sollozos se empezaron a escuchar; que, aunque sonaban débiles, para Lavi eran desgarradores.

-¿Se va a ir? ¿Se va ir de la Orden? ¿De mi…?- empezó a preguntar asustado, cuando la pregunta del millón cruzo por su mente- ¿Cuándo te vas?- Meilin se encogió sobre si misma, dudosa en responderle o no. Pero se prometió a si misma, decirle la verdad.

-Mañana…- le dijo con la voz entrecortada.

-¡¿Mañana?!- grito consternado.

-Si…Lavi-kun… yo… en verdad no me quiero ir… si me voy… eso significa que me iré de tu lado… ¡Y no quiero separarme de ti!- la muchacha admitió, irguiéndose para lanzarse a sus brazos y abrazarlo. Sintiéndose totalmente necesitada por él en esos llanto sonó más alto, aferrándose lo más que podía al cuerpo del muchacho. Lavi inmediatamente la rodeo con sus brazos, también aferrándose a ella.

-Yo tampoco quiero que te vayas…- le dijo dejándose llevar por el momento.

-Soy muy feliz contigo, Lavi-kun. Muy feliz… quiero estar por siempre contigo… todo este tiempo junto a ti, lo único que he podido sentir es una inmensa felicidad, y un gran amor. Este amor con el paso del tiempo fue creciendo y creciendo… ¡y lo sigue haciendo! Incluso ahora…

-Meilin…- ella se separo un poco de él, para mirarlo fijamente a los ojos. Con las mejillas rojas y la mirada acuosa y temblorosa pero no de tristeza o de miedo… había algo más en esos orbes violetas que provocaban el temblor en ellas. ¿Anhelo? ¿Dulzura? ¿Amor? ¿O todas juntas?

-Lavi-kun… aunque la distancia nos separe… nuestro amor nos unirá ¿verdad?

-Sí- afirmo enternecido. Sus mejillas adquirieron un tono levemente rojo. Pero no tanto como las de Meilin, que le hacían competencia al cabello de Lavi.

-Porque… yo… a pesar de que estemos separados… yo a… Lavi-kun… yo… te… yo…-la pelimorada empezó a tartamudear, a la par, que acercaba su rostro al del pelirrojo. Este sentía el cálido aliento de su novia contra sus labios- Yo… te amo…- sello sus labios con los de ella. Hubo un momento en el que Lavi no le respondió, pero después, sintió una mano sobre su cabeza, profundizando el beso en uno mas apasionado. Alargándolo lo más que podían. Un beso totalmente diferente. Una nueva experiencia. Ambos se separaron, Lavi apoyo su frente sobre la de ella.

-En estos momentos… todavía me es difícil creer, que este así, junto a ti… abrazándote, besándote… Nunca se pasó por mi mente la sola idea de que algún día una persona tan hermosa, tanto por fuera y más aun por dentro, se llegaría a fijar en mí…

-Lavi-kun…- le dijo ruborizada.

-En mi apariencia obviamente todas morirían por mi…- a Meilin le cayo una gota por su cabeza, todo el escenario romántico se hecho por la borda, por tremendo comentario.

-A veces… Lavi-kun… puede llegar a ser muy idiota…- pensó sombría la muchacha.

-Pero… no solo fue eso… Meilin… tú fuiste la única que pudo ver a través de esta mí, a pesar de que trate de no abrirme mucho contigo… había algo en ti que no me lo permitía, llegaste a conocerme mas de lo que, en esos tiempos, hubiera permitido. Todavía me pregunto que fue lo que hizo que te enamoraras de mí. Agradezco tener eso. Porque de no haber sido así, y por aquel día que me dijiste de tus sentimientos por mi persona… Yo nunca me hubiera dado cuenta de los míos.

Mei abrió los ojos sorprendida. Sin moverse de su posición.

-Eso quiere decir…

-He sido muy feliz…soy muy feliz- se corrigió- desde el día en que nos conocimos, hasta el día de hoy… y los días que nos quedan de nuestras vidas, quiero seguir a tu lado… como me dijiste aquel día… quiero seguir a tu lado por amor. El día que nunca imagine que iba a llegar, llego. Ese día en el que jamás creí poder ser capaz de amar a alguien… tú lo hiciste posible y real. No tengo miedo de decirlo… decirte con solo dos palabras, todo lo que siento por ti…

-Lavi-kun…-murmuro ella, ansiosa de escuchar esas dos palabras salir de su boca.

-Te amo… y aunque estés lejos… te voy a seguir amando…- pequeñas lagrimas se escaparon de los ojos de Meilin, pero a diferencia de las otras, estas era unas de felicidad. Lavi volvió a acercar sus rostros para poder besarla. Hacerla saber que sus sentimientos eran sinceros y verdaderos.

Rompieron el beso, volviendo a conectar sus miradas.

-Quisiera… que esta noche nunca se acabara- dijo la muchacha, como si le estuviera rogando a Dios- Pero es imposible… siempre habrá un mañana, aun asi, esta noche será el recuerdo mas preciado que tendré. Cuando me sienta sola, me acordare de esta noche; asi, te recordare a ti… esta es… mi noche perfecta- le hablo totalmente ruborizada, enterrando su rostro en el cuello del pelirrojo.

-¿Quieres… que esta noche… sea mas que perfecta?- propuso inseguro Lavi. Fuertemente sonrojado, tanto que podría confundirse fácilmente con su cabello. Al sentir la cabeza de Meilin moverse de su lugar, lo hizo desaparecer rápidamente.

-¿Eh?- espeto confundida.

- Yo también quiero que esta sea nuestranoche perfecta.

Y un profundo silencio se escuchó, un silencio que se dejo interrumpir por un suave beso en los labios de la pelimorada.

-Lavi-kun…- dijo la joven una vez que sus labios se separaron de los de él, al mismo tiempo en el que Lavi empezó a ascender sus manos, dejando un sendero de caricias tiernas y firmes. Sintiendo el leve temblor en los brazos de ella, cubiertos por la tela de su chaqueta.

-Meilin, por favor. Escúchame- lentamente acarició una de sus suaves mejillas, rozando sus dedos cuidadosamente con esa delicada, suave y cremosa piel bajo su tacto – Mañana te iras de la orden… te iras de mi lado… y no se después de cuanto tiempo podre volverte a ver…-le costo decirle aquello, pero mas bien le era difícil creer lo que había dicho, sabiendo que sus palabras no eran mas que la mera verdad.

-Lavi-kun…- dijo afligida.

-Pero… si esta es mi única oportunidad de estar contigo, yo…- pero su voz fue callada al sentir uno de los finos dedos de Mei posarse en sus labios.

-..No tienes que decir mas…- respondió la chica con una sonrisa sincera. El pelirrojo unió sus labios, con una sutil caricia en el labio inferior de Meilin le pidió permiso. Ella abrió levemente su boca para dejar entrar la lengua de Lavi en su interior. Mei podía sentir la suave lengua de su amante recorrer su cavidad bucal, poco después empezó a jugar con su propia lengua. El frio de la habitación empezó a ser reemplazado por el calor del momento. Las hábiles manos del Bookman se acercaron a los botones de la chaqueta de ella.

Removió sus labios, y empezó a colocar besos por todo su rostro. Empezando por su frente, sus ojos, la punta de su nariz, sus mejillas. Al final su mentón, allí fue donde sus manos empezaron a actuar, abriendo los botones de su chaqueta. Entonces Lavi se acerco a su cuello, rozando delicadamente sus labios por toda la piel que la chaqueta no cubría. Ocasionando temblores placenteros en la muchacha, dejando escapar suspiros de complacencia. Y sin saber como ambos cayeron en el lecho de noche. Junior comenzó a besar el cuello de la muchacha, unos eran suaves y superficiales, otros eran profundos; una idea cruzo por su mente. Beso fuertemente en el espacio entre su cuello y su hombro, escucho a Meilin hacia de todo para reprimir los gemidos, pero él quería escucharla gemir; por lo que, mordisqueo la piel. Su deseo fue hecho realidad y Mei libero un gemido.

Se levanto apoyándose en sus brazos- que se encontraban a cada lado de los hombros de ella. Observando a la persona debajo suyo, notando como el pecho de ella subía y bajaba, su rostro ruborizado, su boca abierta ligeramente permitiéndole dar delicadas bocanadas de aire. Su chaqueta abierta y mal puesta dejo a relucir la marca morada sobre su piel, sacándole una sonrisa picara al muchacho. Cuando cayó en cuenta de algo importante… Meilin es virgen. Por lo tanto…

-¿Estas segura?- pregunto. Aunque irónicamente fue el quien empezó.

-¿Eh?- respondió sin tener en claro lo que quería decirle. Ya que su mente estaba nublada por el calor y el placer que Lavi desprendía de su cuerpo.

-¿Estas segura… con esto? Digo… no te voy a obligar a hacerlo- internamente el quería que aquello continuara- respetare si tu decisión es- fue interrumpido cuando ella empezó a levantarse de la cama, Lavi temió que ella terminara con lo que estaban haciendo. ¿Cuál fue su sorpresa? La pelimorada se deshizo de su peinado, dejando caer su larga cabellera sobre su espalda y hombros, lo mismo hizo con su chaqueta, cayendo en quien sabe donde. Alzo su mirada y con seguridad en la voz le dijo:

-Lavi-kun… yo te amo… yo quiero que tu seas el primero… y el único…- sus mejillas se encendieron más- asi que…por favor- le dijo casi en suplica.

-Meilin…-susurro- Te amo…

Lentamente fueron rompiendo distancia, acercándose hasta sentir los labios del pelirrojo rozar nuevamente contra los suyos. Podía sentir el suave y pausado aliento del pelirrojo, como pidiéndole a gritos que tomara esos labios dulces. Pero espero, y quien recibió tan tierna caricia fue ella. Volviendo a recostarla en la cama, se posiciono mejor colocando las piernas a cada lado de las caderas de la muchacha. Se separaron después de un tiempo que ni ellos mismos supieron cuanto duró, solo les importaba ese momento. Tal vez su última oportunidad de estar juntos, tal vez la última ocasión de mirarse a los ojos y decir "te amo" sin temor a represalias. Tal vez…

Se aventuro de nuevo en el blanco cuello de la muchacha, besándolo y absorbiendo el dulce y exótico sabor de su piel. Meilin sintió que debía devolverle las caricias que estaba recibiendo por parte de él. Con algo de inseguridad enredo sus manos en las hebras carmesí, la banda se convirtió en un estorbo, subió lentamente sus manos removiendo en su paso la banda. Una vez fuera de la cabeza de su dueño la dejo de lado, regresando a su trabajo de acariciar su cabello, revolviéndolo sin querer. Pudo sentir como las fuertes del pelirrojo comenzaban a subir lentamente por sus piernas, tropezándose con la tela negra que las cubría, a la par de la necesidad de él por deshacerse de ese obstáculo, y poniéndola nerviosa a ella.

Sin apuros siguió subiendo, notando como el pequeño cuerpo bajo él se movía ligeramente ante todo aquello que recibía, las caricias que recibía él también se hicieron un poco torpes. Estaba nerviosa, lo sabía. Un nuevo beso, esta vez un poco más impaciente y apasionado que el anterior surcó sus labios, tratando de alejar el nerviosismo del momento. Seguía subiendo por sus largas y finas piernas, pasando por sus firmes muslos y finalizando en el filo de las medias de ella. Sin prisa tomó la suave tela negra y la fue bajando lentamente, disfrutando del contacto de su piel con la de ella. A me dio camino, ella se separo con algo de brusquedad.

-¿Qué sucede?- preguntó él extrañado de la reacción de la joven, separándose del cuello de ella.

-Lavi-kun, yo… no sé cómo hacerlo- dijo en voz baja casi como avergonzándose de sus palabras. El pelirrojo solo sonrió y sin quitar sus ojos verdes de los de ella delineó la curvatura de sus labios con uno de sus dedos.

-No importa…- se acerco a su odio y en tono lujurioso y prepotente le dijo- A diferencia tuya, yo se donde poner las manos- prosiguió a lamerle sensualmente el oído de ella y mordisquear el lóbulo de esta. Provocando que otro gemido, esta vez uno mas fuerte que el anterior, salió de su garganta. Meilin de pronto sintió como el frio de la habitación recorría sus piernas. ¿En que momento retiro completamente sus medias? Una corriente eléctrica se desplazo por toda su columna cuando su piel desnuda era recorrida por las manos del bookman, y no pudo contener otro gemido que se dejo perder en el aire.

Sintió como sus mejillas ardían, tal vez del pudor, o tal vez de la vergüenza de no saber qué hacer. Sea como sea no pasó mucho tiempo cuando un nuevo beso atrapó sus labios con los suaves de él. Llevo sus manos a sus pálidas mejillas, recorriendo el contorno de su rostro. Encontró algo de pelo cubriendo una zona de su mejilla, la acaricio de arriba hacia abajo sobre el pelo, para después removerlo de esta.

-¿Quieres que te diga un secreto?- susurro en su oído, acariciando una de sus piernas y la otra su cintura. Meilin trato de contener los gemidos que se avecinaban al sentir las manos de su novio sobre ella, tocando con picardía y sensualidad su muslo.

-¿Qué…co…sa?- pronuncio con dificultad sin que los sonido producidos por las caricias de Junior salieran de su boca.

-Fresa…- con parsimonia acaricio los labios de ella con los de él- Siempre me sabias a eso…- la beso apasionadamente, introduciendo su lengua en su boca de nuevo. Se apartaron y se miraron fijamente por unos segundos. No había necesidad de tantas palabras para demostrarse el amor que tanto tiempo les costó ocultar por temor al mundo y al "qué dirán". No. Mejor dicho al "que harán". No solo por eso, sino que el destino les tenía planes completamente diferentes, y en ellos solo había lugar la soledad. Pero no ahora.

No esa noche.

Esa noche era de ambos, y de nadie más.

Se besaron, lentamente sintió como las fuertes manos masculinas volvían a ascender por sus piernas, junto con una nueva labor. El muchacho quería sentir el calor que desprendía el vientre de la joven. Adentro sus manos debajo de las ropas de la muchacha, sintiendo cada curva en su paso. Jugando a hacer circulitos alrededor de su ombligo, ascendiendo hasta toparse con el filo de su sujetador. Otro obstáculo.

Por otra parte, Meilin estaba fuera de sí. Cada beso que era robado, cada caricia sobre su cuerpo, poco a poco alejaba el poco sentido común en ella, dejando solo el placer. Abrió sus ojos lentamente cuando sintió una mano de él posarse sobre su mejilla ruborizada, también encontrándose con el orbe esmeralda cubierta de placer y seguridad.

-Te amo…

Sus ojos no cabían de la emoción por las palabras que sus oídos escuchaban. Sonrió por quien sabe cual vez. Lavi siempre encontraba la forma de reconfortarla. Esta vez con un "te amo". ¿Como dos simples y pequeñas palabras pueden significar tanto? ¿Como solo con pronunciarlas pueden causar tanto en una persona? ¿Cómo?

-Yo también te amo…Lavi-kun- respondió. Esta vez, Lavi llevo sus manos a la espalda de Mei, esta ultima no se quedo atrás, haciendo lo mismo que Lavi, lo acerco a ella besándole el oído, jugueteando con sus labios con la argolla en el lóbulo de él. Excitando al muchacho. Lavi con una habilidad desconocida tomó su cierre y comenzó a bajarlo. Lento, disfrutando del contacto de su piel y la poca tela que ya iba cayendo. Se alejo de ella, mirándola. El ceñido vestido negro comenzó a molestarle de sobremanera, posó ambas manos en sus hombros, y de sus tirantes le iba quitando el vestido, no sin antes dedicarle otra dulce mirada en señal de confianza. Ella captó la señal le devolvió el gesto rozando la comisura de sus labios con los de él. La noche era joven y quería disfrutarla.

Sus ojos parecían querer salirse de sus orbitas al observar lo que sus manos habían tocado, verla a ella en ropa interior solo pudo describirla en una sola palabra. Hermoso. Un delicado sujetador negro cubría sus pechos, y una pequeña braga del mismo color también le chocaba la vista. Su cuerpo semidesnudo era atrayente, cada curva lo invitaba a la gloria. Todo en ella era perfecto. Meilin tembló al sentir la mirada lujuriosa de él sobre ella. Junto con un tumulto encima de su muslo, bajo la mirada para averiguar que era. Fue interrumpida cuando la mano de Lavi se coloco sobre uno de sus senos, apretándolo delicadamente. Liberando un sonoro gemido, casi como un pequeño grito. El causante del sonido sonrió con orgullo.

Sumergiéndose de nuevo en su cuello –dándose cuenta que le gustaba acariciar esa parte de la anatomía de su novia- lo beso innumerables veces, a la vez, que la marca que le planto la hacia mas oscura. Siguió acariciando el pecho de la muchacha, para arrancarle muchos gemidos, que eran una melodía para sus oídos; su otra mano, se ocupaba de acariciar su cadera, jugando con el filo de su braga.

-La…La…ah…Lavi…hmp-ah…kun…ah- pronuncio sus nombre entre gemidos. Despertando la hombría del pelirrojo. El no se aparto de su cuello, y desde esa posición le dijo:

-Meilin…-la llamo- esta noche… deja el –kun de lado. Quiero ser solo Lavi esta noche- empezó a bajar sus besos.

-¿Solo…Lavi?- pregunto ella con la mirada nublada de placer. Logrando enfocar como el rostro de Lavi se acercaba peligrosamente a su pecho.

-Ha. Solo Lavi- sus manos sigilosamente se habían acercado al broche del sujetador negro, abriéndolo. Meilin se sorprendió con la habilidad que tenía el bookman para quitarle la ropa, una vez que el había retirado el sostén que cubría sus atributos. Su sorpresa se fue y llego la vergüenza. Lavi se apoyaba sobre sus manos observándola fijamente. Ella no sabía como interpretar aquella mirada, pero no sabia que el joven había quedado maravillado con la vista frente a él. Mei avergonzada trato de llevar sus brazos para esconder su pecho, sin embargo, fue detenida por Lavi.

-No lo hagas…

-Pe-pero… tal vez… no sean de…tu agrado…-el inocente comentario provoco una risa en el muchacho. Confundiendo a la chica- ¿Qué…?

-Jajaja en serio Jajaja te ves muy linda siendo tan inocente Jajaja- ella se sonrojo por lo que le dijo, Lavi se calmo y continuo- Pero es esa inocencia lo que me gusta de ti… además Meilin… no me interesa si las tienes grandes o pequeñas…que hablo soy un suertudo que las tenga de ese tamaño, aun asi yo…aun asi yo te voy a seguir amando, tal y como eres.

-Lavi-k…-se detuvo cuando el dedo índice del joven se movía de un lado al otro lado, negando.

-Te dije que solo Lavi- le recordó.

-Pero…- reprocho.

-¿Nani?... me parece que tendré que obligarte a decirlo- refuto en tono juguetón y pícaro. Coloco sus manos en su cintura y las elevo.

-¿Qué vas a…? ¡Agh!- la pregunta no fue completada, debido a que el tacto de Lavi ya se encontraba acariciando sus senos. Coloreando como un tomate el rostro de ella. Lavi hacia movimientos circulares y delicados a su seno izquierdo, acerco su boca al seno derecho tomando entre sus diente el rosado pezón, jugando con el y endureciéndolo. Pronto se dejaron escuchar los gemidos de la chica. Las manos de ella se hundieron en el cabello rojo, halándolo suavemente pero con firmeza. Lavi sonrió sobre su piel, sabiendo que el placer empezaba a dominarla, dejándose llevar. Pero eso no era lo que quería. Quería escucharla decir su nombre, gemirlo… ¡gritarlo con placer! Se tomo unos segundos en observar su rostro, viendo como la muchacha trataba inútilmente de callar sus gritos de placer mordiéndose su labio inferior. Lavi sonrió con malicia.

-No creas que te libraras de esta…-cambio de posición. Esta vez endurecía el pezón izquierdo, y con su pulgar seguía estimulando el derecho. Excitándola todavía mas a la pelimorada. Agudizando sus oídos pudo escuchar entre sus gemidos como trataba de pronunciar su nombre.

-Mmgh…La…a-ahg…ah…La…agh-mm…Lavi…a-ah…-aquello no basto para el mencionado. Pero decidió esperar, mas adelante podrá oir todos los gritos que el quisiera. Meilin tenía la mente totalmente en blanco, para ella en ese momento solo existían ellos dos y el inmenso placer que los rodeaba. Algo dentro de ella le decía que lo dejara continuar, que el miedo era innecesario. Después de todo, ella estaba disfrutando de lo que Lavi le hacia a su cuerpo, nunca antes había sentido estas sensaciones dentro de su cuerpo, le gustaba. Y el hecho de que fuera Lavi quien provocara todo eso, solo incrementaba sus ganas que el muchacho siguiera. Pero aun faltaba algo.

¿Por qué él seguía con toda su ropa, y ella con tan solo una diminuta tanga?

Tal vez, ya era la hora en donde ella le devolvería el mismo placer que recibió de su parte.

Empezando por besarlo hasta dejarlo sin aliento. Ahora fue ella la que se introdujo en la boca de su compañero, notando el sabor salado y a la vez dulce de su interior, rozando su pequeña lengua con la de él. Esta vez las manos de ella, hábiles y discretas, acariciaron el cuello blanco del pelirrojo, notando como dentro de su boca ahogo un gemido. La joven sonrió aun besándolo. Subió su mano derecha mientras la izquierda bajaba tocando los músculos del muchacho. La mano derecha recorrió el rostro del pelirrojo, desde su mentón, pasando por su mejilla; deteniéndose en el parche de este. Acariciándolo lentamente, dando vueltas en el contorno del parche, admirándolo embelesada. Ese parche siempre le había causado curiosidad. Y no había duda que en Lavi le daba un toque misterioso y más varonil. Cuando los pulmones de Junior rogaban por aire, ella se separo de este, pero no paro allí. Regreso su mano a la mejilla de él y comenzó a acercarlo, besando cuidadosamente el parche, inconscientemente pegando sus caderas con las de él, volviendo a sentir un bulto chocando contra su feminidad. El roce provoco un escalofrío en el cuerpo de Lavi. Mordió el cuello de la chica para retener el gemido, oyendo un gemido de su garganta.

Mei aprovecho la distracción, retirando la mano sobre su mejilla la envió al borde de la camisa. Decidiéndose a explorar el torso de su pelirrojo. Subiendo por su abdomen, tocando cada musculo bien formado en él, los besos en su cuello aumentaban según ella avanzaba. Mientras sus manos ascendían, su camisa también permitiéndole ver todo lo que tocaba. Siguió palpando el cuerpo bien trabajado del muchacho, el cual, si bien antes lo había visto nunca se había imaginado el haber podido tocarlo. Desde su misión en Clisson, no cabía duda que el muchacho se había dedicado a tonificar sus músculos. Ya había llegado a sus pectorales, y según podía sentir, también se encontraban en muy buena forma. Su camisa ya no ascendía más, lo que significaba que tenia que retirarla del cuerpo de él. Sintiéndose ligeramente tímida, el muchacho lo noto y alzando su rostro conecto sus miradas.

Acercó una mano hasta alcanzar un mechón purpura que le impedía ver su rostro, rojo cual tomate dejando notar todo el nerviosismo de una primera vez. Aprovechó para acariciar su blanco cuello, casi parecido al marfil, y otra sonrisa la invitaba a seguir y a no tener miedo.

Con un ligero temblor siguió con la labor pendiente, ahora desasiéndose completamente de la camisa de él- con un poco de la ayuda de este. Vio su bien formado pecho y casi sintió como se quedaba sin aliento. Sus mejillas se colorearon mucho más al tener tan cerca ese cuerpo. Creía que se desmayaría en cualquier momento. Con algo de temor posó ambas manos en los formados pectorales masculinos, escuchando como el pelirrojo reprimía un gemido ronco ante el contacto. Recorriendo con sus dedos la forma de estos, a la vez que esparcía besos tiernos en su cuello y pecho. La piel tersa y erizada por el desliz de los finos dedos femeninos se delineaba con unas ligeras gotas de sudor que resbalaban desde su cuello hasta perderse en su abdomen. La temperatura del lugar estaba subiendo estrepitosamente y no se detenía ¿o era solo su imaginación? Algunas gotas de sudor caían de la frente del bookman al pecho de la muchacha, perdiéndose en el pecho femenino. Volvió a tocar sus músculos hasta llegar a rozar su fuerte abdomen, logrando sacarle uno que otro gemido ronco al pelirrojo. Encendiendo más el fuego en ella.

Una sonrisilla pícara se formó en sus labios, al tiempo que acariciaba su cintura y cadera, logrado en él una expresión que denotaba todo el placer que recibía. Bajó hasta alcanzar el filo de sus pantalones y sin que se diera cuenta comenzó a bajarlos junto con los bóxers. Una fuerte sensación eléctrica le dio de lleno al sentir el cuerpo ya desnudo del pelirrojo sobre ella. Cada vez el pudor era menos, y las ansias más grandes. Su rostro se coloreo fuertemente al bajar la mirada y encontrarse con la hombría de Lavi.

Ahora era el turno de él para vengarse. Con desespero deslizó sus curiosos dedos por el vientre de ella mientras por inercia sus labios volvían a atrapar aquellos rosados que tenía a su merced. Acarició su tersa piel hasta posesionarse sobre sus bragas. Procurando no ser muy brusco, comenzó a deslizar la pequeña prenda por sus piernas, no sin también rozar sus muslos en el acto. Un gemido reprimido por el beso no se dejo oír al sentir el calor que aquellas manos le brindaban. Era simplemente demasiado excitante, nada se le podía comparar. Estaba frente a la persona que amaba, ahí, besándose apasionadamente y con amor; tal y como Dios los trajo al mundo. Ya sin ningún obstáculo en su paso, ambos pudieron contemplar con un poco de tranquilidad el cuerpo de su amante.

Lavi contemplo sus tersas y firmes piernas, sus caderas anchas, su estrecha cintura, su pecho…bueno, a simple vista era lo que mas le gustaba, sus pequeños y delicados hombros; y por ultimo su inocente rostro; con sus labios rosados, que lo volvían loco al besarla; sus rojas mejillas, que lo único que hacían eran hacerla ver mas hermosa; y sus grandes y brillante orbes violetas, que lo enamoraron.

Para Lavi, Meilin era perfecta. Esta estaba en las mismas. Su único ojo esmeralda, que reflejaba alegría; sus finos labios, que la habían llevado a la locura. Sus anchos hombros, sus pectorales bien formados, el trabajado abdomen, su cadera masculina marcada; sus fuertes brazos, siempre brindándolo amor y ternura con sus abrazos, también apoyo y por sobre todo una gran e infaltable seguridad. Al ser rodeada por sus brazos, todos sus temores se iban, sintiéndose como su tesoro más valioso, el cual protegería con su vida.

Bueno… ojala que eso no pase.

Salieron de su trance al sentir como su hombría se desesperaba por profanar aquel templo sagrado e inmaculado, que era el interior de Meilin. La pelimorada liberaba gemidos que trataba de contener, a causa del choque de la hombría de Lavi contra su feminidad latente. Llegando a la parte mas importante del acto. Donde ambos se convertirían en uno. El bookman tomo sus piernas y las acomodo de tal manera que el pudiera caber perfectamente entre ellas, el roce intimo entre ellos se profundizo. Gimiendo una vez más. Sabiendo que Meilin no tenía ni idea de lo que debía hacer, el tomo la iniciativa; colocándose en la entrada de ella.

-Etto…Lavi…-lo llamo algo preocupada.

-¿Qué pasa?- le respondió tranquilo, pero su tranquilidad no podía esperar tanto. Ya quería estar dentro de ella.

-¿Acaso…todo eso va a…va a entrar…?-pregunto asombrada debido al tamaño de la hombría de Lavi. Este solo sonrió divertido.

-Sí. Todo esto va a entrar.

-¿Y… dolerá?- tachan. La pregunta del millón. Siendo la primera vez de ella, ciertamente le dolerá. Encerró sus labios en un tierno beso, separándose de ella le dijo.

-Si, como eres virgen te va a doler. Hare todo lo posible para ser suave, asi el dolor será menos. Pero Mei… esto no solo dependerá de mí…- los ojos violáceos se abrieron con asombro.

-Acabas de…

-¿Ah?

-Acabas de llamarme… Mei…- si bien la chica recordaba, él nunca le había acortado el nombre, siempre la llamaba "Meilin". Su nombre acortado y en ese tono tan dulce, hizo que su corazón se encogiera de ternura. Sin embargo el pelirrojo se avergonzó de llamarla asi. ¿Por qué? Quien sabe… solo pudo sonrojarse fuertemente.

-Aaaaaa yo…no…yo…quería…es que…- los nervios la invadieron, y sus tartamudeos fueron interrumpidos con la risita infantil de su compañera.

-Kawai… me gusta como dices mi nombre de esa manera. Ne yo te llamare Lavi, solo si tu me llamas Mei- el rubor adornaba tiernamente las mejillas de ella, sonriéndole tiernamente. La sonrisa pudo calmar a Lavi, asintió para poder continuar en donde se quedaron. Beso sus labios rojos, hinchados ya de mucho haberlos besado, también entrelazo sus manos con las de ella. Lentamente y con mucho cuidado se fue adentrando en ella, como le había dicho, siendo suave. Mei cerró fuertemente los ojos con un ligero dolor mientras Lavi entraba en ella. Él siguió avanzando hasta que se encontró con una barrera que lo detuvo, retrocedió un poco y tomando fuerza rompió el impedimento, de forma instantánea noto el dolor en la expresión de la chica, junto con unas lagrimas y un grito desgarrador. La había lastimado.

Arrepentido de haberla lastimado, empezó a besarle el hombro distrayéndola y calmándola del dolor. Segundos después subió su rostro para retirar las lágrimas de ella con sus besos, los sollozos iban bajando de tono. Todo el tiempo sin hacer algún movimiento brusco que pudiera lastimarla, aunque el calor y lo estrecho que era su interior no ayudaba mucho. Pero fue paciente, para que se acostumbrara a tenerlo dentro ella. Continúo besándola dulcemente hasta que sintió como la cadera de ella se frotaba contra la suya, invitándolo a continuar. Primero tenía que asegurarse.

-¿Ya no te duele?- ella negó, sin atreverse a mirarlo a los ojos- Mei…-le dijo en tono sospechoso.

-Solo…un poco…- respondió mientras llevaba sus manos a su ancha espalda, acercándolo a su rostro y besándolo apasionadamente, haciéndole notar lo desesperada que estaba. Con las manos de él rodeando su cintura, continúo con su trabajo, entrando más en ella. Se dio cuenta que ya no podía avanzar mas y dio marcha atrás, sin salir completamente de ella; antes de volver a entrar…

-Relájate…- aconsejo. Los músculos de Meilin se relajaron, aliviando al pelirrojo. Sintiéndose con confianza para avanzar un poco mas rápido. Se preparo para la nueva ola de sensaciones que Lavi, encima de ella, le provocaba. Salía y entraba una y otra vez. Variando las embestidas, a veces eran unas lentas y suaves, otras fuertes y firmes. Con el tiempo, las embestidas se fueron tornando mas fuertes y rápidas, Meilin mordió su labio inferior para tratar de apagar su voz, ya que los gritos de placer se desesperaban por salir, y con esfuerzo solo dejaba salir gemidos discretos cada vez que Lavi se movía sobre ella. Su espalda se arqueaba más en cada embestida.

Siguieron con movimientos rítmicos. Inconscientemente, Meilin rodeo la cintura de Lavi con sus piernas, arañándole su espalda en cada embestida. Su suave pecho restregándose contra los pectorales de él, al igual que sus caderas, solo incrementaban el placer que ambos se brindaban. Un brillo leve se notaba en el cuerpo de ambos, producto de la capa de sudor que los cubría.

Meilin nunca se imagino que podría ser tan feliz, y que no hubiera sido capaz de entregarle a un hombre todo lo que una mujer podía ofrecerle. Le dio sus sentimientos los cuales el los acepto, su corazón el cual siempre cuido, le dio su cuerpo el cual el supo tratar y por sobre todo le dio su virginidad, su tesoro mas preciado. Todo eso se lo dio a Lavi. El hombre que ahora estaba sobre ella haciéndola experimentar lo maravilloso que podía ser el sexo, el hombre que llenaba de alegría sus días. El hombre…al que ella ama con todo su corazón y su alma. Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir como su cuerpo estaba por llegar al clímax.

Lavi entrelazo su mano con la de ella. Queriendo llegar a la cima juntos.

-¡Lavi!

-¡Mei! –gritaron ambos cuando las paredes del interior de ella se contrajeron contra él, señal del orgasmo. El primero. Meilin arqueo su espalda y su cabeza si inclino hacia atrás. Lavi incapaz de contenerse dio una embestida mas, causando que ella diera un pequeño grito de sorpresa cuando sintió algo cálido derramarse en ella, pero no le importo. Sus cuerpos se relajaron y empezaron a recuperar el ritmo normal de su respiración, Lavi con su frente apoyada en el hombro de su chica con un brazo rodeándole la cintura, con sus antebrazos se apoyaba en la cama para no aplastar el frágil cuerpo de Mei con su peso; Meilin con su mano libre arrugaba fuertemente la sabana bajo ella. Sus pechos chocando entre si al calmar sus alocados corazones y desacompasadas respiraciones. El pelirrojo acoplo fuerzas y levanto el rostro para observarla fijamente. Sus mejillas seguían coloreadas de rosa, su boca abierta permitiéndole inhalar el aire que le faltaba, sus ojos cerrados, y las gotas de sudor resbalaban de su frente y se perdían en su cuello. Al instante, lentamente abría sus ojos dirigiéndolos hacia él. Junior le dedico una sonrisa orgullosa. Ella llevo su mano hacia su rostro, removiendo los cabellos que cubrían su húmedo rostro. Su ojo verde tenía un brillo que nunca antes había visto en él, diferentes a los demás.

No tenían que decirse nada, solo tenían la necesidad de besarse. Se besaron, se besaron hasta quedar sin aliento. Hasta que por inercia fisiológica sus cuerpos se lo pedían, pero sus almas seguían unidas en aquel bello sentimiento. El amor eterno. Un amor que fue consumado aquella noche.

Lavi salió de salió de su interior y se acomodo a su lado, halándola con su brazo. Ella se acomodo sobre su pecho, pudiendo escuchar el palpitar del corazón de él.

-Dokun*…dokun…dokun…-pensó ella, su mano todavía se encontraba entrelazada con la de él, yaciendo a un lado de su rostro y sobre el pecho de Lavi. Bookman tomo las sabanas y cubrió sus cuerpos desnudos y cansados. Una vez hecho esto, coloco su mano cobre la cabeza de Meilin acariciando su cabello suavemente, con su mejilla apoyada en su cabeza. Los ojos de la pelimorada poco a poco fueron cediendo ante el sueño, las caricias del pelirrojo y la melodía de su corazón solo acentuaban el sueño. Sin energías para resistirse cayo en brazos de Morfeo, no sin antes haber escuchado las siguientes palabras:

-Lo hiciste bien, Mei…- Lavi sintió como la muchacha ya había caído rendida en sus brazos. Los parpados ocultaban sus hermosos ojos violetas y su pecho subía y bajaba tranquilamente, él sonrió conmovido. También se encontraba cansado, Meilin era una inexperta total en ese campo pero supo como devolverle el placer, casi volviéndolo loco con sus caricias y besos. Finalmente Lavi la siguió a la tierra de los sueños.

La única testigo de la consumación del amor entre estos dos amantes, fue la Luna.

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La separación fue inevitable para Lavi y Meilin, y para la última fue peor al no solo tener que separarse del hombre que amaba; sino también de su hermano. Pero era su deber como exorcista, y aunque el destino siempre la hacia sufrir, también le tenia una sorpresa preparada cuando estuviera bajo la tutela del General. Experimentando y atravesando por muchas cosas, en tan corto tiempo.

Próximo Capitulo de Corazón Condenado:

¿Donde estas, Allen-chan?

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(omake)

-Se abre el telón-

Chibi-Kanda se sienta a comer su soba, en eso aparece chibi-Mei con un gorro de chef, un delantal y un cucharon en su mano.

-Provecho Yuu-niichan- Kanda no le presta atención y empieza a comer la soba- Espero que te guste la "Soba especial de Mei-chan"- en eso los cachetes de Kanda se colorean de verde, sale corriendo dejando atrás a Mei.

Lavi entra a la cafetería y por su lado una nube pasa volando.

-¿Are?- se acerca a la chica que tiene el plato de soba en sus manos con una expresión triste- ¿Qué sucedió?

-Mou…a Yuu-niichan no le gusta la "Soba especial de Mei-chan"- comento con lágrimas en los ojos, Lavi miro sospechosamente la soba.

-¿Y que tiene esa "soba de especial de Mei-chan"?

-Es la soba normal…-su rostro brillo don raros destellos de este- ¡solo que con habas!- las mejillas de Lavi se tornaron azul.

-¿Por qué… habas?- pero Meilin solo rio.

-Se cierra el telón-

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*Dokun: pum-pum

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Waaaa me hizo llorar este cap T_T increible que yo misma me haga llorar… jejeje bueno esta también esta un tantito largo… pero con escenas asi me emociono jijiji. Bueno como siempre les digo perdónenme si hay algún error o algo que no sea de su agrado. Ojala que la idea del lemon haya sido bien recibida. No te olvides de dejar tu review que esa es mi medicina y mi apoyo para seguir escribiendo. Ah, y les tengo una pregunta, por favor respóndemela en tu review.

¿Quieres que continúe escribiendo asi de largo, o que vuelva a menos de 10,000 palabras?

Ah y para esa persona, jejeje gomen pero trate de hacerlo suave como te lo prometí. Ojala que te agrade.

PD: se que dije que el cap se llamaría hasta luego pero por razones de mucha palabra no alcancé a poner la escena donde explicaba ese nombre, y creo que el de ahora esta mejor. Pero pondré esa escena en el sgte cap.

PD2: mientras leas el lemon escucha la canción, ya que el lemon es muy largo para la canción. Cuando hagas lo que te digo me entenderás. ¿O no?