RECORDANDO VIEJOS TIEMPOS

En menos de dos horas, ya todos se encontraban con su equipaje listo y dispuesto para partir, llevaban bastantes provisiones de alimento y agua (e incluso algo de vino) sobre una carreta jalada por dos caballos, tres más llevaban seis carpas para que ahí pudieran pasar las noches.

Fue así como tan pronto todos estuvieron listos, a cada uno de ellos se les brindo un caballo; a excepción de Frodo, Sam, Pippin y Merry, ya que a ellos se les ofreció un poney adecuado a su tamaño, el que tampoco acepto un caballo, fue Gimli, así que Legolas propuso que una vez más viajara detrás de él.

-Realmente agradezco su oferta mi señor elfo, y la aceptaré gustoso siempre que Aragorn no tenga inconveniente. Dijo el enano.

-Por supuesto que no Gimli, además sé que sería muy grato para Legolas que lo acompañaras. Respondió el montaraz.

Así fue como esa misma tarde la agrupación partió, aunque este hecho no pasó desapercibido por el reino de Gondor, puesto que diversos aldeanos salieron a despedir a sus reyes entre aplausos y gritos.

Durante el camino, ocho de los 16 guerreros elfos iban a la cabeza de la comitiva, detrás de estos cabalgaban los altos elfos (Galadriel, Celeborn, Elrond y Thranduil) quienes conversaban entre sí, detrás de estos conversando animadamente iban Aragorn, al lado de Legolas y Gimli, además de Elledan y Elrohir, en tercer lugar venían Eömer junto a Faramir y Eöwyn (la gran mayoría, ya se había percatado de que Faramir y Eöwyn pasaban juntos la mayor parte del tiempo, pero preferían seguir sin decir nada). Atrás de ellos montaban los hobbits al lado de Gandalf que jugaban y bromeaban entre ellos, y por último los restantes soldados elfos, entre ellos Tauriel.

Por algunas horas, la compañía continuó con su camino, hasta que finalmente el sol se ocultó tras las montañas, así que Aragorn indico que era un buen momento para detenerse y descansar. Así lo hicieron, mientras que Legolas, Gimli, Eömer, Faramir, Elledan y Elrohir se encargaban de levantar las tiendas, Aragorn, Eöwyn y los cuatro medianos, se encargaron de hacer la cena.

Dado que eran solo seis tiendas las que había, se vieron en la necesidad de compartir, así que luego de cenar, Celeborn, Thranduil y Elrond durmieron en la primera, Frodo, Sam, Pippin y Merry en la segunda, Elledan, Elrohir, Eömer y Gandalf en otra, la siguiente fue para Legolas, Gimli, Faramir y Aragorn, la tercera quedo destinada para las únicas tres mujeres que los acompañaban, Galadriel, Eöwyn y Tauriel, y finalmente, la última y más grande se reservó para todos los soldados del Bosque Negro, los cuales harían guardia por la noche, se dividieron en dos grupos los cuales cambiarían durante el transcurso de la velada.

La noche estaba ya bien entrada, y la luna se encontraba en su máximo esplendor; Tauriel era parte de la primera guardia, por lo que se encontraba aun despierta y subida sobre uno de los árboles mirando desde ahí que todo estuviese en orden. Pero justo en ese momento un pequeño ruido entre las ramas la hizo voltear inmediatamente, cuando se dio la vuelta vio a algunas ramas moviéndose pero no vio a nadie más, por lo que pensó que seguramente había sido algún ave y no le dio mayor importancia; pero justo cuando la elfa Sindar volvió a voltearse, alguien le apuntaba con una daga.

-¡ME HAS ASUSTADO! Reclamo Tauriel a su viejo amigo.

De pie frente a ella se encontraba Legolas, juguetonamente apuntándole con su daga.

-¿Acaso 60 años lejos de mi te hicieron lenta? Bufo el elfo volviendo a guardar su arma.

-Por lo visto no recuerdas que tú siempre fuiste el único que podía sorprenderme, es por eso que nos volvimos amigos ¿recuerdas?

-Por supuesto, recuerdo que yo gustaba de entrenar en los salones de arquería, un día mientras entrenaba te vi acercarte, no te conocía y en ese entonces era muy tímido, así que me escondí, pase casi una hora mirándote entrenar, quede impresionado por tu manera de disparar, así que finalmente me atreví a salir y me acerque a ti con la intención de felicitarte, pero en cuanto dije hola, tu dejaste escapar un grito y luego caíste de espaldas. Narro Legolas recordando el acontecimiento mientras ambos reían.

-Era la primera vez que alguien conseguía pillarme en toda mi vida ¿Cómo esperabas que reaccionara? Cuestiono Tauriel sonriente.

Legolas rio aún más al escuchar esto.

-Y por cierto ¿Cómo conseguiste escabullirte hasta aquí sin que los guardias se dieran cuenta? Pregunto Tauriel sorprendida.

-Te sorprendería descubrir todo lo que un par de gemelos me enseñaron durante mi estadía en Rivendell. Hizo saber Legolas con un pícaro gesto.

-Es bueno ver que en 60 años, ni siquiera la guerra por el anillo consiguió cambiar tu inquieta personalidad. Respondió la elfa entre risas.

Luego de eso, ambos se quedaron en silencio descansando en una rama por algunos minutos, hasta que Tauriel volvió a hablar.

-Hoy por primera vez pude sentir lo mismo que tu debiste haber sentido cuando me mirabas interactuar con Kili. Confeso la elfa.

Esto desconcertó un poco a Legolas quien le miro extrañado.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Me refiero a ver a la persona que te gusta con alguien más… Respondió la Elfa con un suspiro.

-Es que yo…. ¿yo aún te gusto? Pregunto el elfo atónito.

-Jamás dejaste de gustarme. Admitió Tauriel. –Es solo que…luego de lo que paso con tu padre, te vi fuera de mi alcance y temí lastimarme a mí misma y a ti si me encaprichaba contigo. Ahora entiendo que fui muy cobarde al renunciar a ti tan fácilmente. Hizo saber la elfa mientras escalaba al árbol continuo.

Legolas la siguió, igualmente trepando.

-Creo que ambos lo fuimos, yo tampoco tuve el valor de pelear por ti. Dijo el joven príncipe sin dejar de subir al árbol.

-Sin embargo si lo tuviste para luchar por Aragorn.

-Tauriel…

-Descuida. Lo tranquilizo la elfa. –Hay que aceptarlo, quizás no era nuestro destino estar juntos.

-Pudimos estarlo.

-Si, tal vez en otra vida y en otro mundo. Dijo Tauriel sonriendo.

-Lamento no poder corresponderte ahora…

-Lo sé, tú amas a Aragorn, y por lo que me dijo tu padre, él te ama profundamente a ti.

-Debes pensar que es una locura el hecho de que haya terminado enamorándome de un mortal y más siendo ambos varones.

-No te voy a negar que al principio me sorprendió; sin embargo, entiendo bien que el amor no respeta razas, y por lo visto tampoco sexos. Respondió Tauriel con una sarcástica sonrisa.

-Para serte sincero, nunca creí que un mortal consiguiera robar mi corazón, cuando estoy a su lado mi mundo entero gira alrededor de Estel, jamás me había sentido así con nadie. Confeso el elfo mirando a la nada.

Ante tal confesión, Tauriel bajo su mirar, Legolas lo noto.

-Perdón, yo no quise…

-Tranquilo… estás enamorado y es completamente entendible. Dijo la joven comprensiva. –Puede que en algún momento estuve enamorada de ti pero… por sobre todo esta nuestra amistad, y es demasiado valiosa para mí como para perderla mellon, créeme cuando te digo que lo que más ansió es tu felicidad. Me alegra que hayas podido encontrar a alguien que te amé tanto. Comento Tauriel sinceramente.

-Gracias… por todo. Respondió Legolas con una amplia sonrisa.

-No tienes nada que agradecer. Dijo su amiga abrazando al elfo más joven.

Legolas correspondió el afecto, permanecieron así por algunos segundos más hasta que Tauriel se separó.

-Espero que tu marido no quiera golpearme por esto. Dijo haciendo reír al príncipe.

-Yo también lo espero. Respondió divertido.

Luego de eso, ambos bajaron del árbol en donde se encontraban subidos y Legolas volvió a entrar a su tienda mientras que Tauriel también entro a la suya dispuesta a dormir.

-¿En dónde estabas? Pregunto su esposo un poco adormilado, cuando Legolas se metió en la cama con él.

-Trepaba por entre los árboles con Tauriel. Respondió Legolas sin más.

-¿Y por qué con ella? Pregunto Aragorn ya un poco más despierto.

-Hacía mucho tiempo que no la veía, fue grato poder conversar un poco con ella, ¿por qué?

-Por nada. Contesto Estel volviéndose a acomodar en la cama. -¿Pero por qué debieron apartarse de todos para hablar? Pregunto enderezándose un poco.

-Sabes que siempre me ha gustado trepar, y a ella también, recordábamos como jugábamos antes. Explico el joven príncipe. -¿Acaso estas celoso? Pregunto con una divertida sonrisa.

-¡¿Yo celoso?! ¡Claro que no! Respondió el montaraz.

-Es bueno escucharlo, entonces no te importara saber que ambos entramos al rio a nadar desnudos. Dijo el elfo (queriéndole jugar a su marido una pequeña broma).

-¡¿QUÉ USTEDES QUÉ?! Cuestiono Aragorn enderezándose completamente y de inmediato en la cama.

Acción que hizo que Legolas se comenzara a reír bajamente con esa dulce risa que deleitaba a todo el que la escuchaba.

-¿Acaso quieres despertar a Gimli y Faramir? Cuestiono el elfo tranquilizando a su consorte. -¿Con que no estas celoso? Pregunto el joven sarcástico y cruzándose de brazos.

-De acuerdo me atrapaste, lo estoy, pero es solo porqué realmente temo poder perderte, después de todo, a los ojos de tu reino nuestro matrimonio aún no ha sido sellado, así que tu aun podrías dejarme si lo deseas, sé que alguna vez estuviste enamorado de ella y me pregunto si esos sentimientos podrían volver a renacer.

-Si mi señor Aragorn, mañana mismo Tauriel y yo planeamos escaparnos y casarnos en secreto. Bufo el elfo sarcástico mientras se giraba a mirar a su consorte. –….Sabes que no sería capaz. Dijo nuevamente ya hablando en serio. –Yo te amo Aragorn, no estaría aquí si no fuese así, deseo compartir el resto de tu vida estando a tu lado. Aseguro Legolas mientras besaba tiernamente a Ellesar en los labios.

Con el acto, Aragorn giro sobre si, posicionándose sobre el elfo.

-No puedes culparme, tengo al más codiciado y hermoso elfo de toda la tierra media entre mis brazos. Dijo provocando que su consorte se sonrojara.

Acto seguido paso una de sus manos dulcemente por el rostro del elfo y beso nuevamente sus labios, aunque esta vez un poco más apasionado. Cuando ambos se separaron, Aragorn regreso a su posición y volvió a cubrirse con las mantas, dejando un poco desconcertado a Legolas.

-¿Qué ocurre? Pregunto Estel notando la confundida mirada que tenía su pareja.

-Nada…solo que pensé que….

-¿Qué intentaría tomarte? Pregunto Aragorn.

-Para ser sincero, sí, eso pensé.

-Prometí esperarte todo el tiempo que necesitaras Legolas, y así lo hare. Aseguro el mortal con una reconfortante sonrisa. –Así que…buenas noches. Dijo acomodándose nuevamente para dormir.

Para Legolas, aquella acción fue una que realmente lo conmovió, pues el hombre renunciaba a sus propios deseos por asegurar el bienestar de él, cualquier otro hombre lo hubiera tomado sin preguntarle si quiera si quería o no, después de todo estaba consciente de que la gran mayoría de los mortales darían lo que fuera por estar con un eldar; sin embargo, Aragorn era diferente.

Esa noche ambos durmieron abrazados, mientras que esta vez, fue Legolas quien se atrevió a abrazar al mortal.

Mientras tanto; algunos metros alejados del campamento montado por la compañía, dos pares de ojos miraban atentamente y en silencio los movimientos de cada uno de ellos, escondidos en el penetrante y obscuro manto de la obscuridad.

-Tal vez puedamos hacer caer a Gondor sin si quiera acercarnos a él. Se escuchó decir a una voz en un lenguaje no muy usual.

-¿Tienes algo en mente? Pregunto otra voz en el mismo idioma, el de Mordor.

-Si el rey cae, su reino lo hará con él… Respondió el huargo sonriendo sádicamente.

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Me gustaría aprovechar este capítulo para agradecerle sus rewiens, créame que en verdad me da mucho gusto saber lo que piensan de esta historia, y me da mucha más alegría siempre que veo que hay uno nuevo (para empezar ni siquiera pensé que tendría :P). También muchas gracias a los que siguen la historia, actualizaré en la semana ;D.