No se si hay alguien que sigue leyendo esta historia, pero no se acaba hasta que se acaba jaja, fue mi error, cambié la contraseña de la cuenta por seguridad, y... la olvide e.e pero ya la recuperé! Por un momento estuve a punto de continuar la historia con otra cuenta, pero no quería hacerlo porque tenia tanta historia en este y pues nada, lo bueno es que ya la tengo de nuevo.
PD. Cuando elijan preguntas de seguridad, pongan respuestas fáciles Y_Y
Peeta POV.
Primrose es la única que podría lucir como una princesa en esta Toga obscura.
-Sigo sin creer que en dos horas nos dan nuestros certificados –masculla Glimmer a mi lado.
-Creí que solo te preocupabas por la fiesta –le digo mientras termino de arreglar mi cabello.
-Necesito el certificado para restregárselo a mi hermana, nunca creyó que lo lograría.
-Bien, pues entonces te acompaño.
-¿Pueden callarse? –Interviene Annie-. Sigo estudiando el discurso, ¿Lo recuerdan?
Sonrío.
Estamos en una habitación de hotel, rentamos este cuarto por hoy porque está alado de nuestra Universidad, y así podríamos tener tiempo de arreglarnos para nuestra graduación y estar cerca de la escuela para no perder tiempo. Sobre todo porque todas las chicas fueron a peinado y maquillaje desde la mañana y no quieren acalorarse.
En una hora tenemos que irnos, porque hay que llegar a registrar nuestra asistencia, así que ya comenzaron los últimos preparativos. Glimmer sigue quejándose de la toga, y las tres chicas aborrecen la idea de ponerse el birrete, pues les arruinará el peinado de cien dólares que se hicieron.
-¿Por qué se lo hicieron tan temprano? –les había preguntado cuando fui por ellas a las diez de la mañana, eso quiere decir que estaban en el salón de belleza mínimo desde las 7am, y eso es excesivo dado que la ceremonia es hasta las cinco y media, y la fiesta de graduación, la cual Glimmer ayudó a planificar, empieza a las ocho de la noche.
-Estaban todos los horarios ocupados, y eso que reservamos desde hace dos meses.
-No voy a entender jamás todo lo que hace una mujer –exclamé.
Habíamos estado el resto del día en el hotel, llevábamos dos botellas de champagne solo entre nosotros cuatro, así que nuestro día se estaba poniendo mucho mejor.
Voy y me recuesto en la cama para dejarles el espejo a las chicas, que se siguen quejando de la toga y el birrete.
Se ve un poco gracioso el hecho que su rostro esté maquillado de una manera exquisita, que sus peinados sean estéticos pero modernos y que debajo del cuello no lleven más que una playera y jeans. Lo bueno es que las cubre la toga.
Ninguna de las tres quería batallar con un vestido largo debajo de la toga y tacones, así que aunque su rostro esté magnifico, van vestidas como lo hacen diariamente.
Terminando la ceremonia regresaremos aquí, para que ellas terminen de cambiarse, yo no tengo mucho que hacer, pues ya tengo mi esmoquin puesto.
Glimmer nos sirve la última copa de champagne y se recuesta a mi lado, cuidando de no arruinar su cabello.
-Sabes si… ¿Vendrá tu padre? –masculla.
-Me mandó cinco mil dólares para mis "gastos de graduación" y una tarjeta de felicitaciones –contesto sonriendo.
-Lo siento –dice Prim, quien se está sentando a mi lado.
-Descuida, no esperaba que lo hiciera, de hecho, no esperaba que se enterara sobre la graduación.
-No importa –interviene Glimmer-. Nos tienes a nosotras.
-Lo se –admito.
Sin estas chicas no se que haría, se convirtieron en mi familia casi desde que llegue a esta ciudad, y nunca me han dejado solo.
Después de un último brindis como estudiantes nos vamos a la escuela, solo tuvimos que cruzar la calle, y nos dimos cuenta que no solo a nosotros se nos ocurrió la brillante idea de rentar una habitación en el hotel.
Las togas y los birretes están por todo el campus, hay familias enteras, jóvenes esperando graduar y autoridades.
Apenas llegamos y nos comienzan a ordenar por apellido, así que estaré dos horas separado de mis amigas.
El auditorio está completamente llena, y al fondo las personas comienzan a quedarse de pie pues ya no alcanzaron asiento.
Llegan las autoridades, todos nos ponemos de pie y comienza la ceremonia.
La verdad es que no presto atención hasta que Annie da el discurso, un precioso discurso de hecho. Y después la entrega de papeles comienza.
Es malo apellidarte Mellark, pues están dentro de los últimos en ser mencionados. Siento lastima por el chico de mi clase de biología que se apellidaba Zergers.
Por fin dicen mi nombre, y lo único que puedo pensar es que no quiero caerme.
Paso las escaleras con éxito, tomo mis papeles, saludo a las autoridades, me toman la foto y bajo. Y por fin me siento exitosamente graduado.
Regreso a mi lugar a esperar a que terminen de entregar los papeles uno por uno, y por fin todo termina.
Todos nos ponemos de pie, los ahora ex alumnos comienzan a buscar a sus familiares y yo me muevo entre la multitud para llegar al lado B, en donde Glimmer nos dijo que nos reuniéramos una vez que se hubiera terminado todo.
Aun estoy a varios metros cuando entre todos los cuerpos que pasan frente a mi localizo a mis amigas. Glimmer está platicando alegremente con su hermana, Annie abraza a su padre y Prim está llorando de felicidad mientras su hermanita se cuelga de su toga y su madre lee los papeles.
Sonrío. Durante un tiempo fue difícil para mi ver a mis compañeros disfrutando todo con su familia, pero ahora que me doy cuenta que también tengo una familia, en cada una de las chicas, dejé de preguntarme por qué me tocó una vida así. Y doy gracias por lo afortunado que soy.
Me detengo, para darles un espacio a las chicas y cuando doy mi siguiente paso, entre todos los cuerpos que me impiden moverme con facilidad, lo miro a él.
Vistiendo un traje gris obscuro, con una corbata a juego, y pareciendo que pensó en ese atuendo porque combina con todas las tonalidades de gris en sus ojos, está Gale Hawthorne.
Su rostro está adornado con una barba fina y estética que le da un aire mucho mas maduro, su cabello peinado le da un toque de seriedad, y la comisura elevada de sus labios remarca lo apuesto que es.
No recuerdo cuando fue la ultima vez que lo vi, bueno, la verdad es que recuerdo exactamente cuando fue la ultima vez que lo vi; Hace un año y tres meses, pero me refiero a que parece como si hubiera pasado mucho mas que eso, como si hubiera vivido un vida entera sin verlo y ya no pudiera recordarlo, aunque recuerdo cada fracción de su cuerpo como si nunca se hubiera ido.
No me doy cuenta que estoy caminando hacia él hasta que tengo que empujar a las personas y chocar varios hombros para moverme.
Me detengo, dejando un espacio suficiente entre nosotros para que pueda escucharme. Saca sus manos de las bolsas y su mirada se vuelve mas intensa, no se si es por su postura, o porque ahora puedo ver con exactitud cada color de su pupila, y es que tiene todas las tonalidades de gris que puedas imaginar, como si sus ojos hubieran sido pintados fragmento por fragmento.
-Estás aquí –mascullo, incrédulo. De verdad incrédulo porque aunque al principio fue muy difícil concentrarme en otra cosa que no fuera él, porque no tenía idea de lo que él estaba viviendo, o su paradero, o siquiera si había logrado subir a ese tren, después de que comenzaron las clases, y mis últimos meses en la universidad, logré apartarlo un poco de mi mente y concentrarme en mi vida presente. Pero ahora su presencia me golpeaba con fuerza, su rostro, que aunque era igual al Gale de hace un año, me daba una bofetada porque mis recuerdos no le habían hecho justicia.
-Lo había prometido –dice, y volver a escuchar su voz hace que instantáneamente mi corazón se acelere-. Y siempre cumplo mis promesas.
Quisiera lanzarme a su cuerpo, abrazarlo, sentirlo entre mis manos, tocarlo, tocar su rostro, sus labio, inhalar su aroma, sujetar su cabello y besarlo, pero estoy congelado en el suelo, quizá luciendo patético a comparación con su imponente porte. No es el mismo Gale que conocí, quiero decir, se ve exactamente igual, a excepción por lo que el tiempo le hizo a su cuerpo, que solo le dio mas atractivo, pero… no lo se, no puedo explicarlo. La manera en que se para, la forma en que se vistió, sus voz… esté Gale nunca estuvo en un hospital psiquiátrico, este Gale no es el tímido chico que consideraba mas frágil que yo. No es la persona deprimida que deseaba morir, a quien le quité un bote de pastillas. No es el chico que hacia sentir lastima. Este Gale tiene vida. Sus ojos brillan de vida. Su piel no está pálida, su barba no está descuidada, ni su cabello. Su porte no es incomoda, su voz es firme y aunque solo dijo un par de palabras, no batalló en salir.
-Jamás me imaginé que estarías aquí –logro decir.
-No podía perdérmelo –sonríe-. Nunca.
Da un par de pasos y hago lo mismo, cortando la distancia con desesperación.
Envuelvo mis brazos en su cuerpo y coloco una parte de mi mejilla sobre su pecho, pues la altura sigue sin favorecerme.
Me abraza con fuerza, con tanta fuerza como si quisiera unirme a él, pero sin llegar a hacerme daño. Lo escucho inhalando y hago lo mismo, pues su aroma es exquisito. Huele a Gale. No puedo creer que olvidé todo esto. Que olvidé como se sentía y como olía.
-Dios –masculla-. Te he extrañado tanto.
No puedo hablar porque tengo un nudo en mi garganta y lucho por no llorar.
Cuando nos separamos y lo veo a los ojos me es imposible contener las lágrimas de felicidad al ver su rostro rojizo y sus ojos llorosos.
Sonríe y se limpia las lágrimas que acababan de brotar.
-¿Cómo estás? –le pregunto-. ¿Cómo está todo? ¿Qué pasó con el hospital?
-Tranquilo –me silencia poniendo sus manos sobre mis hombros-. Tendremos tiempo para hablar de todo eso.
-¿Lo tendremos?
-Lo tendremos –asegura-. Pero ahora es tu momento.
-No quiero que sea mi momento, necesito saber de ti.
-Lo único que necesitas saber ahora, es que ya estoy aquí, y que todo está bien.
Me quedo mirándolo, aun sin poder creerlo.
Quizá si me hubiera avisado que vendría estaría menos en shock, y podría pensar con coherencia.
-Podemos hablar ahora y…
-No –me interrumpe nuevamente-. Ve con tus amigos, yo estaré aquí.
-No voy a dejarte –replico.
-No iré a ningún lado. Mira a todos aquí –su mirada se desvía y comienza a apreciar todo el lugar-. Están compartiendo este momento con sus compañeros y sus amigos. Nunca volverás a graduarte. Tendremos tiempo para nosotros.
-Ven conmigo –mascullo-. Te los presentaré.
-Escuché que hay una fiesta en un par de horas, ¿Te parece si disfrutas este momento y después hablamos todo lo que deseas? Te prometo que no volveré a dejarte.
-No puedo, Gale. Te he esperado por tanto tiempo –me quejo-. No puedo ahora solo hacerte a un lado. Quiero compartir este momento contigo. Por favor.
Aunque la verdad, ahora no me importaba nada, solo quería estar con él. Necesitaba respuestas, necesitaba saber que sucedió.
Estoy a punto de hablar de nuevo cuando una cabellera rubia aparece y me envuelve entre sus brazos.
-Lo hicimos, ahora si se siente mucho más real –exclama Glimmer en mi oído.
Se separa de mi, y me doy cuenta que Annie y Prim también están aquí
Me abrazan y les devuelvo el gesto; busco a Gale con la mirada, sigue en el mismo lugar, sonriendo.
Sin prestar atención a lo que están diciendo aclaro mi garganta y les digo:
-Chicas, les presento a Gale Hawthorne… -me quedo trabado, sin saber exactamente que decir después de su nombre.
Este da un paso adelante y extiende su mano hacia Prim, la primera entre él y yo.
-Soy un viejo amigo de Peeta –dice.
-Hola, Peeta no… no nos habló de ti –masculla Glimmer mientras estrecha su mano.
Me limito a sonreír, nervioso, y Gale solo se encoje de hombros.
-¿Irás a la fiesta? –le pregunta Annie antes de que el silencio se vuelva incomodo.
-bueno, yo no…
-Si –aseguro-. Va a ir.
-Bien, pues, andando, se me está arruinando el maquillaje aquí –Masculla Glimmer.
Las chicas comienzan a salir y me quedo al fondo con Gale, caminando tras de ellas.
-¿Fue incomodo? –pregunta en silencio.
-No tanto como me lo imaginé –aseguro.
Afuera el clima no es frio, es cálido de hecho, el cielo está despejado, aunque el sol está por esconderse.
-¿Nos acompañarás a la habitación? –le pregunta Annie a Gale.
Y bueno, se que será muy incomodo para ellas el que otro chico esté en la misma habitación en donde estarán semidesnudas cambiándose.
-No –le respondo-. De hecho, tenemos mucho sin vernos, y estaba pensando en ir a comer por ahí, ¿Les parece si nos vemos en la noche?
-Okay –acepta Annie-. LA limosina pasará por nosotros a las ocho y media.
-Estaré ahí antes –aseguro.
Me despido de las chicas con otro abrazo, y las tres le dedican una sonrisa a Gale, además de insistir en que vaya a la fiesta.
-¿A dónde vamos? –me pregunta él una vez que quedamos solos.
-Tenemos un par de horas antes de la fiesta –digo-. Suficiente para hablar.
-¿Tienes un lugar en mente?
-¿Quieres comer?
-Me gustaría un lugar más… privado –dice.
-Okay, pues todos los lugares de la ciudad estarán llenos ya que a todas las universidades se les ocurre graduar el mismo día. Podemos pedir algo y llevarlo a mi casa –sugiero.
-Me parece bien –acepta sonriendo.
-Dios Gale, no se como… eres… no pareces tu –balbuceo.
-Pues mírate a ti, te ves mejor de negro –me guiña su ojo. Gale Hawthorne me hizo un guiño.
-Mi coche está en el estacionamiento del hotel.
-Podemos ir en él mío, está aquí cerca.
-Me parece bien, así las chicas tendrán algo en que moverse si algo pasa.
-Bien, pues, por aquí –coloca su mano en mi espalda y me guía entre las personas que salen del lugar, que se toman fotografías y que gritan por todos lados.
Envío un mensaje a Glimmer diciéndole que les dejaré mi coche y después me detengo cuando Gale deja de caminar.
-Adelante –dice indicándome con su mano que suba.
-¿Aquí? –pregunto como idiota.
Gale presiona algo con su mano y la alarma del coche se quita.
No esperaba ver a Gale conduciendo, y mucho menos si el coche que conduce es un Audi.
Me abre la puerta y entro, el interior es mucho más lujoso que el exterior.
-¿Este es tu coche? –le pregunto una vez que entra al auto.
-Si, bueno la verdad no. Era de Ethan, mi tío –corrige-. Pero se lo quité. Bueno lo compró con mi dinero, así que prácticamente me pertenecía.
-Gale, necesito saber que pasó –exijo.
Enciende el coche y lo pone en marcha.
-Esperemos un poco mas –masculla.
Insistía en que compráramos comida para llevar, pero no lo dejé pues tengo demasiadas preguntas en mi cabeza, así que me limito a guiarlo hasta mi casa.
Bajamos del auto, que desentona totalmente con el edificio en donde vivo, y nos adentramos.
Una vez que cruzamos la puerta me doy media vuelta y lo encaro.
-Creo que espere suficiente –digo firmemente.
-Podemos esperar un poco mas –susurra, y antes de que pueda replicar sus labios ya están entre los míos.
Sujeta mi cintura y junta nuestros cuerpos, pierdo el aliento mientras lo beso con desesperación.
Me quita el saco y lo deja caer al suelo, y rápidamente mete sus manos agiles debajo de mi camisa.
-Gale –mascullo cuando logro hablar, pero vuelve a silenciarme con sus labios.
Deja caer su saco también y regresa sus manos a mi espalda.
-Gale, necesitamos hablar –balbuceo, y entonces sus labios encuentran mi cuello y pierdo por completo el control de mis pensamientos.
Desabrocho su camisa y se la quita mientras yo hago lo mismo, y la piel de nuestros torsos desnudos comienza a rosarse.
Coloca su mano sobre mis glúteos sin dudarlo y aprieta mi cuerpo contra el suyo; se me escapa un gemido instantáneo y me lo arrebata con sus labios.
No se como llegamos a mi habitación, pero Gale ya se está recostando sobre mi, sujetando mi muslo con su mano y moviendo su cuerpo contra el mío.
-Gale –susurro cuando comienza a desabrochar mi pantalón.
-Había soñado por tanto tiempo como sería volver a tocarte –dice contra mis labios-. Volver a sentirte, a olerte…
Vuelve a juntar nuestros labios y en cuanto su mano comienza a acariciar mi entrepierna se que estoy ahora completamente entre sus manos, además de literalmente, puede hacer conmigo lo que le plazca.
Me quita el pantalón y a los pocos segundos también está quitándose el suyo, rueda en la cama y me recuesto sobre él, acariciando su muslo con mi mano y sujetándolo contra mi.
Coloca sus dos manos sobre mis glúteos y los aprieta hacia él, haciendo que otro gemido se escape de mi garganta.
Subo mi mano de su muslo hasta su abdomen y después comienzo a bajar lentamente hasta que puedo sentir el elástico de su ropa interior.
Está besando mis labios aun, así que no dudo cuando meto mi mano entre su bóxer y sujeto su erección por unos segundos.
Y digo por unos segundos porque soltando un gemido se da media vuelta y me recuesta contra el colchón, suelta mis labios y se sienta sobre mi pubis, agitado.
-¿Qué? –le pregunto sin aliento.
-No… no ahora –masculla.
-¿Es en serio? –pregunto incrédulo.
-Es solo que… creo que no estamos listos.
-Cuando intento detenerte me dices que me necesitas, y ahora dices que todavía no –al final la afirmación se convierte en pregunta.
-Te necesito –afirma-. Pero ese es el problema, te he estado necesitando por mucho tiempo, y la desesperación está consumiéndome. Nos consume a ambos, y no quiero que nuestra primera vez sea así.
Aunque me siento frustrado esbozo una sonrisa.
-¿Tendremos una primera vez? –pregunto a media broma.
-Tendremos muchas primeras veces –contesta recostándose de nuevo sobre mi y juntando nuestros labios, pero ahora muy despacio y calmado.
Suspira y se deja caer a mi lado.
-Me va a dar cáncer de próstata –mascullo.
-¿Por quedarte con las ganas?
Rio entre dientes y el también, no creí que lo entendiera.
-Lo haremos –asegura, apoyándose en su codo y colocando su otra mano sobre mi pecho.
Cierro los ojos y suspiro para tranquilizarme.
Pero su mano comienza a hacer círculos en mi pectoral y parte de mi cuello, la sangre comienza a hervirme nuevamente y decido que es hora de levantarme.
Me paro de la cama y él se sienta en el borde.
-Debemos hablar –le digo.
-Estoy de acuerdo –concuerda poniéndose de pie.
Se acerca a mí y me quita el pantalón de las manos.
-Pero quédate así –dice-. Te ves precioso. Quedémonos así.
-No podré concentrarme si cada vez que te mire voy a verte únicamente cubriendo tus partes con ese bóxer que seguramente es como cinco tallas mas chicas.
Esboza una amplia sonrisa y me ayuda a recoger la ropa del suelo, la colgamos en un par de ganchos y nos sentamos en la cama.
-No se como comenzar –masculla.
-Comienza por el principio –le digo-. ¿Qué pasó después de que nos despedimos? Me vas a dar muchos detalles, así que piénsalo bien.
Toma mis manos y comienza a jugar con ellas.
-¿Te han dicho que tienes un color de piel hermoso? –dice mientras acerca mi palma a su rostro.
-Gale… -lo presiono.
-Ya, lo siento. Bueno… -busca las palabras unos segundos y continua-. Después de que nos despedimos seguí caminando y no voltee para atrás. Tenia miedo de que tu siguieras ahí, si hubiera volteado y te viera al fondo hubiera regresado, así que tuve que tomar la decisión mas difícil que había tomado en mucho tiempo y me limite a seguir caminando. Llegue a la estación y el primer tren llevaba a Wichita, llegando ahí tomé un autobús a chicago. –guarda silencio y suspira-. Llegando a Chicago lo primero que hice fue ir a mi casa, estaba sola, abandonada y obscura. Busqué ropa limpia y dormí ahí. Me debatía entre ir a enfrentarme a Ethan yo mismo, pero decidí que no era buena idea. Busqué a un amigo de mi padre, es abogado, y me ayudó en todo lo que necesitaba. Decidimos que teníamos que armar todo antes de ir por Ethan y ahí se perdió gran parte de mi tiempo, pero valió la pena. Cuando me enfrenté a mi tío obviamente lo primero que hizo fue llamar a la policía, alegando que yo debería estar en un hospital psiquiátrico, mi abogado me respaldó y después de muchas discusiones llevamos todo a juicio. Fue difícil, pero teníamos todo para ganar. Al final, con toda la presión que había, y ofreciéndole un trato para que no perdiera su licencia permanentemente, el doctor que Ethan contrató declaró lo que habían hecho. Lamentablemente Ethan fue encarcelado, la verdad no me importa, pero tampoco quería llegar a eso. Me regresaron todo lo que mis padres habían dejado, mi fideicomiso y el de mi hermanita quedó a mi disposición, las propiedades… todo. Así que tenía mucho pápelo por hacer, y pasó otro tiempo largo entre firmas y papeles. Además la empresa de mis padres seguía perteneciéndome, aunque es una sociedad, pero los demás sesión fueron amigos de papá y se alegraron de que yo estuviera ahí. No puedo hacerme cargo aún de ella porque necesito terminar mis estudios y capacitarme, pero estoy en proceso. Yo… me enteré que se acercaban las graduaciones a Kansas, que todas las universidades graduaban al mismo tiempo, así que decidí aparecerme. No fue difícil encontrarte.
-Vaya Gale –me tomo un minuto para aclarar mis pensamientos-. ¿Cómo estás? –es lo único que puedo decir, y la verdad lo único que me interesa saber.
-Ahora bien, pero te he extrañado demasiado, había momentos en que te necesitaba, que sentía que ya no podría seguir…
-Gale, me hubieras hablado, yo hubiera estado ahí contigo. Siempre… siempre intenté buscarte pero no sabía nada de ti.
-Lo se, lo lamento. De todas formas, tenia que hacerlo yo solo. Pero ya ahora se ha estabilizado todo.
-Si… ¿Si no te hubiera enterado de la graduación no hubieras venido?
Sonríe.
-Hace una semana pedí el permiso en la empresa de mi padre para estudiar y capacitarme, estaba buscando una universidad en Kansas para poder hacer mi especialización, y así me di cuenta.
-¿Eres de Chicago y buscabas universidades en Kansas? ¿De verdad?
-Quería estar contigo –dice.
Se inclina, me inclino, y nos damos un beso lento en los labios.
-Solo quiero saber que estás bien –mascullo.
-Lo estoy. No te preocupes por eso. Y bueno, ya no hay nada que pueda separarnos, solo tu.
-¿Yo? Yo nunca nos separaría.
-Eso espero –sonríe.
Vuelvo a inclinarme sobre el y comienzo a besarlo hasta que cae de nuevo en la cama.
-Creo que deberíamos ir a cenar antes de la fiesta –dice mientras me aparta lentamente.
-Estoy de acuerdo.
-Vamos –palmea mi pecho y nos levantamos.
Comenzamos a vestirnos y Gale saca su teléfono celular. Se ve tan normal, como si no hubiera sido el chico que vi en el hospital, como si ese chico nunca hubiera existido. Y quizá sea así, quizá ese Gale no existió, no debió de existir.
-Todo debe estar llenísimo –digo una vez que termino de vestirme y comienzo a peinarme.
Me siento tan fuera de lugar con Gale aquí y arreglándonos para una fiesta.
-Puedo conseguir un lugar –dice vagamente mientras teclea en su teléfono-. Voy a estar abajo, te espero en el coche.
-Oaky –acepto. Me dedica una sonrisa y se marcha.
Termino de arreglarme, pues Gale no necesitó más que pasar su mano por su cabello para quedar listo, pero yo tengo que utilizar un cepillo y cera estilizadora.
Cepillo mis dientes, apago las luces, y me dirijo hacia el coche de Gale.
Las luces se encienden y abro la puerta para entrar.
-Así que ahora eres rico –mascullo cerrando la puerta y poniéndome el cinturón.
-No lo creo –contesta sonriendo y comenzando a conducir-. Mis padres dejaron dinero, si, pero no va a durarme toda la vida. Tengo que prepararme para trabajar la empresa, y hacerla crecer más. Esto… -palmea el volante del auto-. Fue un lujo que yo jamás hubiera adquirido. Pero Ethan ya lo había pagado todo, así que me lo quedé. Perdería dinero si lo vendía, y… pues está bonito.
-¿Bonito? –Resoplo-. Está increíble. Quien iba a decir que el Gale Hawthorne que no sabía tocar el piano ahora maneja un Audi ultimo modelo, me atrevo a adivinar.
-No es el ultimo modelo del Audi –replica sonriente-. Y todo se lo debo a mis padres, ellos…
-No, Gale –lo interrumpo-. Esto es gracias a ti. En donde estás ahora… es gracias a ti.
Asiente y eleva la comisura de sus labios.
-No sabes cuanto me alegro de estar contigo de nuevo –masculla.
-Yo igual, Gale. Yo igual.
Continúa conduciendo y conversamos un poco antes de que entre a un estacionamiento.
-¿sabes a donde vas? –le pregunto.
-Si, ¿tu no?
-No reconozco el lugar, ¿Lo conoces?
-Mi IPhone lo conoce –responde-. Por cierto, vi que salió el IPhone 6, no puedo creer que me perdí el lanzamiento.
-¿Eres de esos que se aficionan con los productos Apple y esperan los lanzamientos y todo eso?
-No, pero necesitaba cambiar mi teléfono –sonríe.
No se por qué me parece raro ver a Gale usando un teléfono celular, conduciendo o hablando incluso sobre negocios. Si mi memoria no me falla él solo pasó ocho meses en el hospital, antes de eso tenía una vida normal, era un joven normal, fue a la escuela, tenia amigos, tenia internet y computadoras, conducía, iba a fiestas… no se en que momento olvidé eso, no se como es que verlo haciendo cosas normales me parece extraño. Quizá porque la primera vez que lo vi parecía tan ausente que te hacia llegar la idea que nunca tubo una vida antes, pero si la tuvo, y la está teniendo ahora. Y no debería asombrarme por acciones tan sencillas, como fue el buscar un restaurante en internet, o que está conduciendo un auto correctamente.
Bajamos juntos del Audi y nos dirigimos al edificio, no reconozco el lugar, pero por fuera se ve sencillo, una fachada común y una entrada metálica y con cristales.
Una vez dentro me doy cuenta que la razón por la que no conozco el lugar es porque no es un puesto de hamburguesas o una pizzería, sino que es un restaurant elegante, en donde nos recibe una recepcionista, una joven recepcionista la cual recibe discretamente dinero de la mano de Gale y acción siguiente nos guía hasta una mesa al fondo.
-¿Sobornaste a la recepcionista? –le pregunto sorprendido.
-No teníamos reservación, supuse que no te molestaría.
-No debiste gastar dinero en eso, pudimos haber ido a cualquier otro sitio.
-Tu graduación no es cualquier cosa, debemos celebrarla.
-¿Estás celebrando mi graduación? –inquiero sonriendo.
-Lo hago desde que te vi subiendo al escenario a recoger tus papeles.
-Nunca pasó por mi mente que pasaría mi noche de graduación así –mascullo.
-¿Así como?
Antes de que pueda responder se acerca una chica y nos entrega la carta.
-¿Desean algo para beber? –pregunta.
-Whiskey en agua mineral, por favor –le pide Gale.
-Solo agua mineral para mi –le digo.
Gale me mira sonriendo.
-¿Qué? –le pregunto.
-Nada –sonríe más ampliamente-. ¿Qué harás después de la fiesta?
-Pues seguiremos el after party, pero solo un grupo intimo de amigos. Por supuesto que quiero que vayas tú.
-Si quieres que vaya ahí estaré.
-Cuanto… -aunque no quería preguntarlo, tenía que hacerlo-. ¿Cuánto tiempo estarás por aquí?
-Por ahora no nos preocupemos de eso. Pagué toda la semana en el hotel; tendré… tendré que regresar a Chicago por papeleo de la empresa, pero aun no se nada de eso.
-¿Puedo… preguntarte que tipo de empresa tenía tu padre?
Sonríe.
-Es una historia larga, mi papá trabajó en Nueva York en la bolsa de valores durante muchos años, cuando vivía el solo. Después junto con un par de amigos pusieron su propio negocio de compra-venta de acciones, les fue muy bien, demasiado bien que se confiaron, y uno de ellos tomó el control del lugar y los despidió. Mi padre dijo que había batallado mucho después de eso, pero había aprendido a moverse en el mundo de las acciones, y entonces encontró una empresa en Chicago que estaba a punto de quebrar, e invirtió todo su dinero en ella, no era mucho, la empresa era pequeña y estaba por dejar de existir, pero mi padre apostó por ella. Se fue a Chicago y comenzó a levantar el lugar. Era una empresa extractiva, extraía madera de los bosques y la distribuía. Pero mi padre veía en grande, era joven y ambicioso, así que comenzó a conseguir inversionistas. Amigos que se había hecho mientras trabajaba en la bolsa, y estos invirtieron con él. Convirtió la empresa rápidamente en extractora de algodón, papel, cartón. Y poco a poco fue creciendo. Ahora digamos que si es algo grande, y se considera un Holding, o sea, que se dedica a varios giros. Es tanto extractora de materia prima como procesadora y de servicios. Cuando… cuando papá murió acababa de firmar un contrato para extraer petróleo en unas islas cerca de México –se encoje de hombros-. La verdad no se mucho de eso, nunca tuve la necesidad de aprender, o de que me explicara, aunque él siempre quiso hacerlo. Pero ahora… tengo que. Tengo que sacara a delante eso por lo que mi papá lucho tanto.
-Vaya Gale, yo… yo solo te deseo mucho éxito. Se que tu puedes con eso, puedes con muchas cosas.
Sonríe.
-Dejemos de hablar de eso, es tu noche y…
-No hay nada mas que quiera hacer que saber de ti, diablos, te extrañé demasiado.
-Tendremos tiempo para hablar, recuerda que tu graduación es algo que debes mantener en tu memoria por siempre.
-Lo haré, créeme –aseguro sonriendo.
Pedimos de cenar, y nos atienden bastante rápido, aunque estuvimos conversando y actualizándonos el uno al otro, nos vamos lo más pronto posible del restaurante, pues Glimmer me había sancionado con que llegara junto con ellos y ya estaban en camino.
El coche de Gale es veloz, y él maneja bastante bien, un poco descuidado, como todos los jóvenes, pero es seguro.
Cuando llegamos al salón, que tiene una alfombra roja desde la calle hasta la puerta principal, y las personas caminan sobre ella mientras van llegando, Gale comienza a hacer fila en la larga cola de coches.
-El estacionamiento está por el otro lado –le digo.
-Voy a dejarte en la entrada –masculla sonriendo.
-El portero necesita verme para dejarte pasar, no está abierto al público.
-Yo… yo no me voy a quedar.
-¿Qué dices? –inquiero, inquieto.
-Voy a dejarte aquí –sonríe-. Y cuando termine pasaré por ti.
-¿Por qué? ¿No quieres quedarte?
-Es tu noche, Peeta. No quiero intervenir en ella.
-¡¿Estás loco?! ¿Crees que podré disfrutar esta fiesta sabiendo que tu estas por ahí?
Sonríe.
-Tus amigos querrán pasar tiempo contigo y…
-Gale –lo silencio-. Por favor, te necesito ahí.
Frunce los labios.
-¿Estás seguro? –me pregunta.
-Te quiero ahí –replico.
Amplia su sonrisa y con una maniobra rápida saca el coche de la fila y se da una vuelta en U para regresar a la calle.
Lo guio hasta el estacionamiento y el portero nos deja entrar.
-¿No quieres quedarte? –le pregunto-. Si no quieres quedarte solo dímelo.
-No es eso –masculla-. Es solo que… aparecer sin avisar… no quiero cambiar tus planes… y entrometerme.
-Gale, los cambiaste, si. Pero para bien. Eres… la única familia que tengo.
Sus labios se curvean ligeramente y acorta la distancia entre nosotros.
-No tienes idea el efecto que ejerces sobre mí –susurra, acercándose más a mí.
-Creo tener idea –mascullo-. Quizá sea igual que el que tú tienes sobre mí.
Después de eso unimos nuestros labios.
Me separo solo cuando siento su mano en mi mejilla.
Sus ojos grises intensos están fijos en los míos.
-¿Puedo hacerte una pregunta? –susurro.
-Por supuesto –contesta.
-¿Qué somos?
Sonríe ligeramente, pero no como de felicidad, sino de confusión.
-No lo se –admite.
-Quiero decir, esto… yo… -me tomo unos segundos para aclarar mis ideas-. En el hospital era diferente, no teníamos que preocuparnos por mucho, y fue una bonita aventura. Pero ahora, estamos en el mundo, yo… yo no puedo hacer esto –elevo mi mano y coloco mi dedo índice sobre sus labios-. Y seguir siendo amigos. O ni siquiera definirnos. Quiero… quiero saber que somos. Como… como debo presentarte a mis amigos, o por lo menos, saberlo yo mismo.
-¿Quieres ser mi novio? –pregunta, pero no el tipo de pregunta que se responde con un "Si quiero" o un "no quiero" mas bien como una duda real. Y me hace sonreír.
-No lo se –admito-. Es… más complicado que eso, ¿No lo crees?
-Si, no confío en la palabra "novio" –sonríe-. Se me hace algo… infantil.
-Para mi también. Es como si… no puedo verte como mi novio. Pero no eres mi amigo. Eres algo más que eso.
-Algo más que esas dos definiciones juntas –concuerda.
-Si, me confunde.
-¿Y si lo descubrimos sobre la marcha?
-Creo que eso hicimos desde el inicio, y nos ha funcionado. Es solo que… no quiero equivocarme. No quiero hacerte sentir incomodo. Debes decirme como tratarte en público.
Esboza una sonrisa.
-no tienes que cambiar, quiero decir, no tenemos que cambiar frente a las personas. Si tú no lo quieres, por supuesto.
-No lo quiero –me apresuro a decir-. No me importan las personas.
-A mi tampoco. Entonces… solo se tu. Solo seamos nosotros dos –se inclina y vuelve a besarme.
Después de unos segundos nos obligamos a bajar del auto.
La entrada para mi no es por la puerta principal, sino por la de servicio, pues Glimmer nos espera a todos ahí.
Cuando llegamos ya solo me esperaban, así que casi escucho los suspiros de alivio.
-Lo lamento, nos retrasó el trafico –les digo.
La salita está llena, estamos nosotros, y aparte están los amigos de las otras chicas organizadoras. Vamos a dar inicio al baile, las cuatro chicas organizadoras tendrán la palabra frente al publico, y nosotros estaremos tras de ellas en el escenario.
Me doy cuenta del silencio que hay y las miradas que dirigen hacía mi. Bueno, no hacía mi, sino hacia mi mano entrelazada con la del chico a mi lado.
Nunca me había sentido más orgulloso, frente a todas estas chicas de revista, y chicos de portada. Y no solo por que un poco de atención no le hace daño a nadie, sino por el chico apuesto que sujeta mi mano con seguridad.
-Comencemos –dice Glimmer, interrumpiendo el silencio. Y antes de salir de la habitación me hecha una mirada del tipo "vamos a hablar después".
Antes de que subamos al escenario le pido a Gale que me espere aquí, esboza una sonrisa.
Subimos todos, el Dj nos presenta como "la sociedad de alumnos" y las chicas toman los micrófonos mientras nosotros nos acomodamos en la parte trasera.
A pesar de aun ser temprano, el lugar está lleno. No lleno como para que no haya espacio para caminar libremente, pero si lo suficiente como para no ser capaz de fijar la vista en alguien en especial pues los rostros se pierden entre la multitud.
Hay gritidos, chiflidos y un ambiente de éxtasis que incluso antes de que empiece la fiesta comienza a envolverte. Y solo tengo cinco segundos aquí.
La presidenta de la sociedad comienza a hablar, es un bonito discurso de hecho, pero seguramente fue escrito por alguien profesional, por que es el tipo de chica de cabellera rubia, vestido largo elegante y un aire de amistad que jamás mostró durante todo el tiempo de la universidad. La Queen A.
El mensaje termina pero antes de que bajemos del escenario dice las últimas palabras:
-Y por supuesto, un baile de graduación no es un baile de graduación si no hacemos la apertura con el tradicional baile inaugural. Así que, chicos, tomen a sus parejas. ¡Y que el baile comience!
Después de un efusivo aplauso y silbidos comienza la pista.
Bajamos del escenario y nos separamos, pues todos buscan iniciar el baile también.
Y mientras yo planeaba quedarme de pie a un costado de la pista, Gale se acerca a mí y me tiende su mano.
Lo miro, y no puedo creer que lo esté haciendo.
No me avergüenza si los demás me ven. Pero no soy el tipo de personas que hacen escenas.
Pero al ver al chico frente a mí, quien tiene una sonrisa coqueta, vestido exactamente para la ocasión, y con su mano firme esperando mi respuesta, no puedo negarme. Nunca podría negarle nada a esos ojos grises.
Por un segundo pasó por mi cabeza un debate sobre como tomarlo para bailar o como me tomaría el, y creí que terminaríamos enredándonos entre nuestros movimientos. Pero no: Sujetó mi cintura, pase mis brazos por sus hombros y por detrás de su cuello, por supuesto que es más alto que yo. Pero ahora esta diferencia de altura parecía perfecta.
La pista era perfecta para un baile lento, y aunque estoy seguro que había mucho ruido después de la música, yo solo escuchaba nuestros pasos, nuestras respiraciones, y la melodía moviéndonos lentamente de un lado a otro.
No nos fuimos al centro de la pista de baile, no nos iluminó una luz como en las películas ni tampoco todas las miradas estaban sobre nosotros.
Estábamos en nuestro propio espacio. Y nada mas existía.
Por un momento fuimos solo Gale y yo.
Si sigues leyendo, espero tu review!
