Encuentro inesperado

Solo podía morder su labio inferior, se sentía mal y quería retroceder el tiempo para poder evitado aquel atroz error.

Estaba en el suelo con su vestido ya acomodado y se había sentado recargada en el árbol para no caer, sentía que sus piernas les fallaban y que sus brazos le temblaban. A duras penas quiso su cuerpo responder y se paro firme, no temblaría, no lloraría, tenia que salir.

-Mejor… chao.

Lo último que miro fue a un demonio estático y sin deseos de moverse con la vista en el suelo. Ella no se quedaría y lloraría, se había prometido ser más fuerte, al menos en frente de las personas. Camino, luego corrió como sus pies le permitieron, pero no fue lo mucho, así que decidió caminar rápido, pronto llegaría a la cascada y de ahí en adelante tenia que concentrarse solo en su misión y nada mas, eso la reconfortaba.

Lloraba en silencio mas de sus ojos no salía ni una lagrima y al mismo tiempo se reprochaba por creer después de todo este mundo siempre la trataba mal ¿Por qué esperar que aquí le fuera bien? ¿Por qué ilusionarse? No podía creer nada.

-Una pequeña itako, jaja espero que sirvas para jugar un poco.- una voz retumbo en todo el bosque y Usagi solo dejo de correr para concentrarse en su nuevo acechante.- Como quiera no importa, mi misión es llevarte a mi amo.

¿Acaso era un juego de la vida? ¿Por qué esto pasaba? Este día no llegaría a ser peor ¿o si?

-¿Quién te envió maldito ogro?- no tenia humor de nada y quería ir al grano.

-Jaja veo que tienes tu carácter. La información no es algo que te pueda conceder.

Antes de volver a hablar salió entre los arboles un gran ogro azul, tenia la estatura de un ciclope pero lo que capto la atención fue una hacha en su mano izquierda.

-Valla, están desesperados por borrarme.

-Itako tonta.

Sin esperar más el hacha paso cerca de la cabeza de la joven evitándolo tirándose al suelo. No tardo mucho el ogro para atacar de nuevo tratando de aplastarla con sus pies o agarrarla con su mano libre, sus movimientos eran lentos y toscos más no torpes, su hacha no era problemas para él y la manejaba con facilidad, mientras Usagi esquivaba muy a duras penas cada golpe, nunca había tenido que enfrentarse a un ogro en un lugar tan escondido como un bosque, ese lugar no era ventajoso para ni uno de los dos o eso es lo que pensaba. Sin pensarlo dos veces se fue detrás de un árbol para idealizar un plan.

"Maldita sea, ese ogro parece conocer este bosque. Si intento atacarlo, me ganara sin duda alguna. Tengo que… inmovilizarlo y ver una manera de matarlo."

Escondida aun el árbol fue partido en dos, algunas veces por tu mente pasa que los tiempos no pueden empeorar pero es mentira, al menos para muchos.

-.-.-.-

-Rei, creo que Usagi se aleja mucho de nosotras… yo quiero estar como antes.

-Minako no seas llorona tienes que madurar.

La pequeña rubia lloriqueaba por la falta de comunicación entre todas, solo un capricho tal vez, o solo preocupación.

-Pero… yo quiero que seamos las mismas de antes, no quiero madurar, si pienso así siento que no seria yo, que me preocuparía como ustedes de un futuro que no existe en realidad por el hecho que estamos aquí encerradas. Me deprime pensar que luchamos por algo que es inalcanzable.- Minako siempre era infantil y juguetona pero en su mente había muchas preocupaciones y estaba llena de ansias. Nunca se quejaba de ello para no ser una carga más, no quería deprimir a las personas quería que sonrieran como antes.

-Tal vez tengas razón… pero recuerda que…

-Ya, ya.- se alejo de su amiga para irse a su lugar de dormir. Y pensar en que todo es un sueño como siempre lo hacia.

A veces el ser humano cree que sufre mucho y que es una victima del destino pero nunca vemos a nuestro alrededor para ver quienes sufren más. Tenemos los ojos vendados y solo sentimos nuestro propio dolor, si nos quitáramos esa venda veríamos el verdadero mundo tal y como es y veríamos que no somos los únicos que sufrimos. El ser humano es egoísta por naturaliza y también egocéntrico ¿Cuándo se quitara? Nunca, es nuestra naturaleza.

.-.-.-.-

-Tsk…

-¿A dónde huyes tonta? – ese ogro no hacia mas que fanfarronear y alagarse.

La chica corría hacia la cascada o a algún prado cercano, no sabía en realidad pero tenía que encontrar otro lugar donde poder atacar. Pero no pudo hacer mucho, mientras corría no se percato de una piedra y tropezó con ella haciéndola rodar por el suelo llenándose de raspones y heridas leves. Antes de seguir corriendo la sujeto y la alzo al cielo para examinarla.

-Eres muy pequeña y débil tal vez me equivoque de persona.

-CÁLLATE.- odiaba cuando le decían débil. Recordaba aquellos tiempos donde no era capaz de ayudar a nadie y solo miraba como todos daban lo mejor de si para que al final ella solo purificara o terminara el trabajo. Saco un pergamino y le tiro al ojo de la bestia para quemárselo.

-MALDITA BRUJA.

La tiro con fuerza hacia el suelo de una forma para desquitar su furia y hacerla pagar y le intentaba pegar con su mano inútilmente ya que no se concentraba por el dolor. Solo aventaba su mano por los aires intentando dar un golpe sin mucho éxito.

-ME LAS PAGARAS BRUJA.

-Mph, creo que te morirás antes.

Terminaría ya con todo, con un conjuro. Saco un pedazo de metal y le pego un pequeño pergamino para a continuación recitar un pequeño conjuro, al terminarlo el metal se transformo en una espada.

Con un movimiento ágil y rápido intento atacar y matar al demonio de una estocada y terminar con su problema. Antes de llegar a su cometido se escucho un choque entre espadas.

-Que niña tan impulsiva.- una voz conocida, era un hombre que reconoció fácilmente. Esos ojos azules tan oscuros y fríos como los recordaba.

-Tú… tú no deberías.

-Disculpa, pero ¿te conozco?

Por un instante se olvido del ogro y que estaba en medio de una pelea, esa persona estaba entre los dos, el ogro aun seguía sumergido en su dolor sentado y sin preocupación de ser exterminado.

-Ma… Mamoru.- callo al suelo sobre sus rodillas con los ojos llenos de lagrimas e impactada con lo que veía, lo estaba observando parado frente a ella vestido con una armadura y con su espada aun en guardia.

-¿Cómo sabes mi nombre?- bajo la guardia, se preocupaba por la reacción de la chica y por como supo su nombre sin conocerse.

-Mamoru!- sin mas se tiro a llorar y se pare abalanzándose sobre él para llorar escondida en su pecho.

No se dio cuenta que todo lo que estaba sucediendo fue visto por Seiya que estaba entre los arboles.