Holis!
No tengo perdón, han pasado meses, y lo lamento mucho. Ojala no hayan olvidado el fic, y por ahí espero que sigan habiendo amantes del Ita/Dei.
Bueno, ya le queda poquito al fic, a lo máximo 2 o 3 capítulos. Espero este les guste, que me costo sacarlo.
Gracias a quienes se han dado el tiempo por leer el fic, tanto a los anónimos como aquellos que me dejan comentarios.
Advertencia de Lemon jojojo
Abrazos y mucha luz!
Perverso Tormento
Décimo Capítulo
El auto aparcó a un lado de los elegantes edificios departamentales. Afuera reinaba un silencio casi sepulcral, y sólo se podían ver las luces de diversos faroles encendidos por todos los lugares del recinto. Deidara ahogó un gemido de anticipación, casi ni podía respirar con todo el peso de la adrenalina recorriéndole las venas. Ladeó un poco la cabeza, y las entrañas le ardieron. Itachi lo estaba mirando como si fuera a caer sobre él de un momento a otro, y sólo Dios sabía lo mucho que el joven esperaba que lo hiciera. Era el depredador más magnifico que conocía, y ahora no sentía ni una pizca de recelos o dudas por él. Mucho menos después de aquella sorprendente confesión en plena vía pública, luego de la cual lo cogió de una mano y prácticamente lo obligó a ir junto a él en su costoso automóvil.
-No hay nadie hn-susurró el rubio. Estaba completamente seguro de que tenía las mejillas encendidas. Cohibido y excitado no podía apartar los ojos de los suyos.
Itachi tensionó los labios, su sensual boca se le antojo irresistible. No sonrió del todo, pero el rubio estaba seguro por el brillo de sus ojos oscuros, que algo lo estaba divirtiendo verdaderamente.
-Ordené que tan sólo se quedaran algunos guardias. Soy dueño de todo el complejo. No quiero a nadie merodeando cerca de mi pareja.
El menor rio, y su risa le calentó el alma al empresario.
-¿Tu pareja hn?-dijo él como pensándoselo-Te recuerdo, Itachi, que no has hecho nada como para que lo sea-lo retó con los ojos azules brillantes. Se sentía pletórico después de conocer los sentimientos del Uchiha.
Él se movió en su dirección, y en seguida Deidara, que ya había colocado antes la mano en la manilla de la puerta, la abrió con rapidez, saliendo disparado hacía el exterior.
-Cobarde-lo oyó murmurar.
Deidara lo observó paciente salir del vehículo. Al instante le dio un vuelco el corazón. Al ver aquella forma alta y musculosa, notó la agitación en el estomago, como alas de mariposa rozándole las paredes. Parecía un guerrero de antiguas épocas, peligroso, intimidador y aún así apuesto y sensual. El joven estudiante siguió cada uno de sus movimientos, la forma despreocupada y fluida con la que se movía al acercarse. Su cuerpo tembló de pura anticipación.
-Estás loco por mí-afirmó él atravesándolo con sus profundas pupilas ónix.
El rubio intentó contener la risa, pero le fue imposible. Itachi Uchiha era todo lo que podía desear. Incluso su petulante satisfacción masculina y autoritaria seguridad, todo en conjunto, eran demasiado atrayentes como para fingir lo contrario.
-Ya te gustaría hn.
-No puedes evitarlo. Sin duda se debe a que soy guapo e irresistible para ti.
Él volvió a reírse, y empezó a alejarse en dirección a los imponentes edificios, pero no consiguió avanzar demasiado. El moreno se había movido con una velocidad increíble y ahora lo alcanzaba por detrás con sus zancadas fáciles y fluidas. Le rodeó la cintura con el brazo y se inclinó para rozarle el lado del cuello con el calor de su boca.
-No huyas de mí, pequeño cobarde. Sabes que te necesito con urgencia.
La excitación recorrió el cuerpo de Deidara sólo con aquel contacto. Itachi olía a limpio y fresco, y sus ropas estaban inmaculadas, atrayéndolo cada vez más a él.
-Hombre arrogante hn-replicó con indignación fingida. De repente, no importaba su fanfarronería juguetona. Tenía una fuerte necesidad de él, sentía como un rayo deshacía sus entrañas y las convertía en lava fundida, jamás había sentido tanta necesidad por alguien.
Itachi lo atrapó con sus fuertes brazos y se adentró con el menor por la entrada de la residencia donde tenía su Loft. Apenas y tuvo completa consciencia Deidara de cómo avanzaron tan velozmente, ni de por cuáles pasillos pasaron, si tomaron el ascensor o no, simplemente notó como el moreno buscó su boca con una fiera dominación que topó con las apasionadas exigencias de los labios sedosos de el mismo. Ambos acababan de ingresar a una habitación, que supuso era la alcoba del mayor, pero al rubio ni siquiera le importo ese detalle.
Las manos de Deidara aparecían por todas partes, y le quitaban la ropa, insistiendo en deshacerse de ella. Una vez quitada la camisa de diseñador de él, siguió el contorno de sus hombros, de sus pectorales y costillas, y de la amplia espalda también. El menor exploró la piel de Itachi con la punta de los dedos para asegurarse de que era real, de que lo estaba sintiendo, de que estaba allí, a su lado.
Su propia ropa, una simple camiseta azul, le parecía pesada e incómoda, un fastidio para su piel de pronto tan sensibilizada. Ayudado por el Uchiha la levantaron y la sacaron por sobre su cabeza con desesperación, para luego bajar el cierre de sus jeans, que fueron a parar al piso hasta dejarlo sólo con sus bóxers blancos. No quería que nada se interpusiera entre él y la dura figura de Itachi, pues le gustaba tanto sentirlo estrechándolo entre sus brazos. Se acurrucó más a él, pues lo quería hundido a fondo en su interior, que ocupara todo resquicio de piel suya.
-No te puedes llegar a imaginar la magnitud de lo que siento por ti-le dijo él. Su voz sonaba ronca mientras llevaba a cabo su propia exploración. Se hincó de rodillas delante suyo, y alzó la vista a su mirada azul y provocativa, al fuego y las llamas de sus ojos.
Itachi lo cogió con firmeza por sus delgadas caderas, y lo empujó hacía delante para poder tocar cada centímetro de sus muslos de satén, pues acababa de bajarle de un tirón la ropa interior. Era como si el tiempo se hubiera paralizado para él y le concediera un momento aparte del universo, un instante que podía durar eternamente, para ser consumido por completo por esa maravilla de chiquillo que había conocido de manera tan imprevista, por la firmeza de sus músculos, la suavidad de su piel, el brillo y la seda de sus cabellos, la sensualidad ardiente en la profundidad de sus ojos azules como zafiros, e incluso por sus largas pestañas, rubias e impenetrables. Le parecía tan hermoso, tal milagro de luz y alegría en su vida, que por un momento las lágrimas amenazaron con desbordar sus ojos antes de tener ocasión de pestañear para disimularlas. Kakuzu, su amigo, siempre había tenido razón. Enamorarse era lo mejor que te podía pasar en la vida.
Descansó la cabeza sobre sus muslos, mientras sus manos, para nada ociosas, iban en busca de acariciar todo a su paso, con extrema dulzura, casi como si le estuviera rindiendo un tributo. El menor se estremeció, conmocionado por la marea de emociones que lo atacó.
Entonces, Itachi encontró con su boca el calor de un muslo sedoso y dejó un largo rastro de besos, cada uno de ellos en agradecimiento por lo que le habían concedido. Seguía admirado por haberse atrevido a confesarse a Deidara. Su amor por él. Había pronunciado en serio aquellas palabras, con todo su ser. Definitivamente el compromiso de ambos iba más allá de lo imaginable. Estrechó con manos posesivas su pequeño trasero, lo atrajo hacía él. El corazón del rubio lo invocaba, y su aroma tan dulce, a flores, sólo lo incitaba a aliviar su necesidad. Itachi solamente quería procurarle placer, que todo fuera perfecto para él en su primera vez: la propia noche, el contacto con su boca, sus manos, su cuerpo dentro del suyo, enlazándose como deberían haber estado desde los orígenes del tiempo.
Deidara gritó al sentir el primer contacto de sus labios en la parte más sensible de su anatomía. Su cuerpo ya no parecía suyo, pertenecía al Uchiha, para que lo acariciara y tocara, para que lo besara y explorara. Él encontraba lugares secretos cuya existencia desconocía, puntos tan placenteros que no tenía otro remedio que aguantar indefenso mientras él anegaba su cuerpo con oleadas de un éxtasis inconcebible. Tuvo que rodear con sus dedos la gruesa melena de cabello oscuro para mantenerse sujeto al piso, y no caer tembloroso ante ese majestuoso hombre.
Buscando aire entre jadeos, Itachi se levantó y le cubrió la boca con los labios, a la vez que sus manos lo tocaban ansioso, y lleno de hambre. Entonces, caminando hacía atrás empezó a echarlo sobre la blanda cama que había en la habitación. Él se libró de sus últimas prendas, y se acomodó sobre el menor. Tenía el cuerpo endurecido y agresivo mientras le separaba los muslos con las manos y lo obligaba a rodearla la cintura con las piernas, mientras sus manos se escabullían entre medio de sus piernas iniciando una tortuosa preparación. Le arañó el cuello con los dientes, complacido de los interminables gemidos que hizo brotar en el rebelde jovencito, para después descender por la garganta hasta encontrar los rosados pezones, que lo incitaban a tomarlos con su boca.
Deidara se apretó aún más contra sus dedos, pues quería tomarle en su interior, retenerlo como parte suya para siempre. Su anhelo era tan riguroso y doliente, una necesidad tan intensa que tuvo que atraer la cabeza de él hacia arriba para poder encontrar su piel con la boca. Sus pezones ahora eran torturados por las manos grandes y cálidas del moreno. El rubio ahogó un gemido entre el dolor y el placer, cuando notó cómo se estremecía el cuerpo de Itachi al deslizarse dentro de él. El joven empujó sus caderas con la intención de forzar la penetración completa, pero el Uchiha se negaba a moverse, en cambio, lo agarró por la nuca y lo elevó hasta que sus bocas se fundieron del todo, y sólo entonces se hundió a fondo en su interior de una sola estocada, llevándose entre sus labios aquel primer gemido, aquel primer momento que lo volvió suyo para siempre.
Itachi oyó su propia voz gritando ronca, el placer era tan intenso que no podía permanecer callado. Apretó las manos, una en el cabello de Deidara, y la otra extendida sobre su trasero. Cuanto más a fondo lo penetraba, más desenfrenada era la respuesta. La fricción, fiera y apasionada, lo retenía y luego lo soltaba con un erotismo tremendo.
Deidara movió el cuerpo al ritmo del suyo, con desenfreno, sin inhibición. Le quería a él tan dentro como fuera posible. Itachi le estaba tocando lugares inconcebibles, y tirando por tierra sus simples ideas sobre erotismo, y sexualidad. Él le cogió al instante las muñecas y estiró sus brazos hacía arriba, para sujetarlo debajo, mientras inclinaba la cabeza hasta su torso. El rubio soltó un gritó cuando el mayor pegó la boca a su erecto pezón, ya dolorido y sensitivo por la terrible necesidad. Itachi respondió hundiéndose aún más, penetrándolo con más fuerza, manteniéndoles al borde de la consumación.
-Itachi…. por favor…hn-se encontró susurrando Deidara, con convulsiones cada vez más fuertes.
Él desplazó la boca hasta su garganta y jugueteó sobre su piel, primero con los dientes y a continuación con la lengua. Dejó un rastro de besos en la parte inferior del pecho, y a continuación los dientes encontraron la tierna piel. Le dio un breve mordisco al que siguió el calor húmedo de su boca. Deidara pronunció entre jadeos su nombre e intento liberarse de sus brazos para poder atraerle hacia sí y forzarle a aliviar las llamas que lamían toda su piel, el fuego que ardía descontrolado entre sus piernas.
Entonces lo mantuvo quieto, embistiendo todavía más a fondo con su cuerpo, con las líneas del rostro marcadas por el ansia. Era un estado salvaje, igual que su pasión y necesidad. Lo penetró aún más, y con más dureza, precipitándose dentro de él una y otra vez.
-Te deseo tanto. Creo que moriría sin ti. Me gusta como estás, frenético de necesidad, incapaz de estar sin mí-se inclinó para prodigar atención a sus pezones, que succionó con fuerza-No quiero que esto se acabe, jamás.
Su erección era tal, que su miembro estaba tan hinchado por su semilla y la ferocidad del fuego entre ambos, que el cuerpo de Deidara parecía a punto de explotar. Se arqueaba recibiendo una descarga tras otra, como si aquello nunca fuera a acabar. Acabar. Gritó a viva voz al alcanzar el clímax blanco interminable, temeroso de que si se prolongaba mucho moriría de puro placer. El moreno continúo de todos modos con la boca en su garganta.
-Te quiero así, gritando mi nombre para que te suelte, pero deseando que siga eternamente-murmuró contra su piel-Rogándome para que ponga fin a esto, y suplicando que no finalice nunca.
Lo poseyó por completo, su mente y su corazón; su cuerpo y su alma, su mismísima sangre, declarándolo suyo mientras mantenía su orgasmo, hasta que la tormenta de fuego también lo consumió a él, y su cuerpo reaccionó a los ruegos desesperados del menor. Impulsó sus caderas una y otra vez y se enterró a fondo vertiendo su semilla dentro de él. Enredó la mano en su cabello para sujetarlo mientras su cuerpo alcanzaba la liberación, llevándoselo consigo, dando vueltas sin control hasta que ya no fueron ni Deidara ni Itachi, hasta que se convirtieron en éxtasis y fuego, unidos en un solo ser.
Deidara yacía atrapado debajo de él, incapaz de creer la explosión vivida entre ellos, incapaz de creer que él pudiera provocar dentro suyo una reacción física tan demoledora para su mente. Incluso ahora, sucesivas oleadas reverberaban en su cuerpo, y sus músculos convulsos continuaban aferrándose a su gruesa erección.
Itachi permaneció tumbado un momento, con la boca en su garganta, hasta que se inclinó un poco más para tomar posesión de su pezón, tan tierno y firme. Con cada succión, notaba el calor líquido que se precipitaba entre sus piernas como respuesta, desde su mismísimo núcleo. El cuerpo de Deidara estaba tan excitado que el mero roce de sus dedos sobre su piel lo hacía jadear. Le pasó los labios con delicadeza, sin la menor agresividad, con un ritmo sosegador que pretendía calmarlo.
Notaba como aún lo sujetaba, la manera en que su cuerpo lo retenía. Itachi continúo moviéndose con suavidad y ternura, aliviando cualquier irritación que hubiera causado su ruda conducta para una primera vez.
-Me encanta sentirte. Eres un milagro en mi vida, Deidara-siguió con las manos los elásticos músculos de la piel de seda del menor.
Deidara entrelazó las manos tras la cabeza de Itachi, y cerró los ojos, entregándose al suave balanceo de aquel cuerpo, a la fricción aterciopelada que prometía dar alivio a las terribles exigencias que aún notaba en su cuerpo. Con un fluido movimiento, el moreno se giró llevándoselo con él, temeroso de que su peso fuera excesivo para el joven. El artista se sentó al instante, cambió de posición para poder arquear la espalda, cabalgando sobre él a su propio ritmo. Cada movimiento lo acercaba más al objetivo que tenía en mente.
Le gustaba observar el rostro de Itachi, su sonrisa de satisfacción, la admiración en su mirada oscura. Tenía los ojos absortos en él, contemplando la línea de su garganta, su cabello, y su torso oscilante. Le hacía sentirse infinitamente sensual, mientras movía así las caderas, aceptando toda su erección dentro de sí, observándolo mientras lo observaba. Ahora su cuerpo volvía a arquearse de placer. Arrojó la cabeza hacía atrás, y rozó con su pelo la piel de Itachi, lo cual intensifico su reacción, y él embistió a fondo dentro suyo, una y otra vez, aumentando la fricción hasta alcanzar el siguiente clímax, aún más demoledor. En esta ocasión lo experimentaron al unísono, en perfecta sincronía, y los arrojo a los dos juntos por un mar de color y belleza.
Deidara soltó un lento suspiro, apoyándose sobre el torso de él, jadeante.
-No….no puedo creer que estemos juntos de esta manera. Sin duda estaremos acabados de aquí a un par de años hn-le dijo mientras delineaba círculos con sus uñas por su piel.
Itachi cerró los ojos por un momento, disfrutando el momento. Tenerlo a su lado, era todo lo que podía querer de la vida.
-La pasión entre nosotros no hará más que crecer con los años, pequeño-le respondió con una sonrisa burlona y del todo petulante.
-No sobreviviré hn-advirtió el rubio, echándose el cabello detrás del hombro con un aire sensual, con sus ojos azules aún ardiendo de pasión, y llenos de amor.
Aquella noche el Museo Contemporáneo de Tokio, abría una nueva exhibición que pretendía mostrar técnicas del antiguo Teatro Kabuki, unidas al celebre arte de marionetas del artista Sasori, reconocido en toda Asia y Europa. Como la fiesta de apertura era financiada en conjunto por el Museo y la revista Vogue Japan, en ese momento la crema innata de la sociedad se encontraba reunida. Era la oportunidad perfecta para que artistas, famosos y gente de elite, se engalanaran.
El acto de inicio, luego del discurso del director del Museo, tendría lugar en uno de los patios centrales, donde por lo general se ponían las esculturas más grandes. En esos momentos allí, había un par de marionetas gigantes, con unas expresiones en sus rostros que hacían creer que estaban vivas.
-El maestro se demoró casi siete meses en terminarlas ¿No te parece que son magnificas hn?
Itachi Uchiha giró su rostro hacía su acompañante que observaba embelesado las marionetas, y aunque reconocía la vibrante chispa del Arte en las figuras, sus preferencias personales iban por gustos más clásicos, y aquello le parecía demasiado monumental e innecesario, sin contar con que no le agradaba para nada el autor de dichas obras.
-Supongo-musito distraído, mientras bebía un sorbo de la copa de Champagne, que sostenía con natural elegancia.
Deidara chasqueó la lengua, y meneó la cabeza un par de veces.
-Eres un aburrido Uchiha hn.
Itachi le sonrió socarrón, y lo cogió de la mano, entrelazando sus dedos. Al instante, el rubio sintió un agradable calorcito recorrerle las entrañas.
-¿Y cuál fue tu ayuda?-lo cuestionó, mirando a su alrededor. La estancia estaba llena de gente, elegantemente vestida, como él, que llevaba un clásico traje Valentino negro, impecable de pies a cabeza. En cambio, su acompañante, al que tuvo que obligar a vestirse, iba con un traje Armani de pantalón negro, camisa blanca y chaqueta burdeo, sin corbata. Desfachatado y artístico como su personalidad- No veo ninguna escultura tuya por aquí. Eso es lo que me gustaría ver, no esas feas marionetas.
Deidara soltó una risita, y cuándo se preparaba para responderle, comenzó la presentación interrumpiendo sus palabras. De un momento a otro, el lugar se llenó de luces de colores que contrastaban, y una música, con remixes de los últimos artistas Pop, cambió el ambiente hasta que las marionetas comenzaron a moverse al estilo Kabuki. La audiencia exclamo sorprendida, al ver la inusual danza entre las marionetas.
El rubio ensanchó una sonrisa traviesa, contando los segundos por lo que se aproximaba. Apretó la mano de Itachi, y lo miró con complicidad.
Un estruendo junto a sonoros aplausos se oyó a sus espaldas, pero el par no les prestó atención. Por el rabillo del ojo Itachi vio las luces de colores de los juegos artificiales iluminar el cielo nocturno. Allí estaba la colaboración explosiva de su artista. Iba a soltar una oscura carcajada, pero los labios impulsivos del menor se lo impidieron. Respondió el beso con vehemencia, fascinado por su gusto y la forma que tenía de encenderlo.
-Eres precioso-le susurró contra los hinchados labios al separarse.
Deidara se sonrojo adorablemente.
Rato después, dentro de una de las galerías de pinturas, Itachi observó a una distancia prudencial como su amante felicitaba al pelirrojo. No pudo evitar la ola de celos, pero esta vez los controlo mejor. No tenía motivos para dudar o sentirse inseguro por el menor, si ya desde hace varios días estaban completamente juntos. El artista ya no era rival para él.
Un momento antes de marcharse hacía sus respectivos hogares, el rubio se ausento para ir al baño mientras Itachi lo esperaba. Una figura, que ya se esperaba, se acercó a él, mirándolo con extrema seriedad.
-Felicitaciones por la exposición-lo saludó el Uchiha con su habitual seguridad, y con un ligero tono malicioso.
Sasori se guardó un insulto para sus adentros. No estaba allí para armar una escenita como la que protagonizaron en el departamento de Deidara tiempo atrás.
-Tú ganas, Uchiha. Dei te escogió, y yo no me interpondré-le dijo calmadamente-Pero si lo haces sufrir, te golpeare hasta dejarte irreconocible, y después lo conquistare y me quedare con él.
-Esta bien-le respondió, mientras estiraba la mano como si estuvieran sellando un acuerdo de caballeros. Sasori se la estrechó, y ambos se miraron desafiantes-Lastima que no te daré la oportunidad para hacerlo-le habló socarrón antes de soltarlo.
El pelirrojo estuvo a punto de replicar, pero se calló al ver al rubio venir hacía ellos. Cuadrándose de hombros, se despidió con un ligero gesto de manos, y se alejó de la pareja. Quería a su alumno con un amor que nunca antes había sentido por nadie, y prefería ahorrarse el dolor de verlos juntos. Tenía que aprender a dejar ir a Deidara.
-¿Qué hablabas con Sasori hn?-lo cuestionó el menor una vez llegó a su lado, mirándolo suspicaz. Había visto a su maestro irse, como si huyera de ellos. Y aunque lo apenaba no haber sido capaz de corresponderle a sus sentimientos, se sentía feliz al lado del arrogante moreno ¿Quién lo hubiera dicho antes?
Itachi lo miró con dulzura, derritiéndolo. Él hacía que se sintiera privilegiado pues sabía que el empresario era frío en su trato, y sólo en su presencia se ablandaba.
-Dejábamos los asuntos en claro. Nada por lo que debas preocuparte-le comentó antes de acercarse al rubio, y estrecharlo entre sus brazos, en un cálido y reconfortante abrazo a la vista y paciencia de quien quisiera verlos.
El menor correspondió el gesto entregado, antes de escuchar al moreno murmurarle al oído con voz ronca.
-Deidara, quiero que vivas conmigo.
Mis agradecimientos especiales a quienes me dejan reviews. SON UNOS AMORES:
-Karu-suna: Hola, bella. Mucho tiempo, lo siento. Ojala te haya gustado también este capí, y bueno no quería a Madara como alguien malo XD, por fin todo esta tomando el orden que debería. Ahora falta la boda, y que sea Dei quien diga si ama o no al Uchiha. Saludines!
-kurumy3: Sorry por la tardanza...y al fin el lemon! de aquí en adelante pondre lemon en todos los capis q queden jojojo. Gracias por el apoyo!
-andiee: Ahhh Gracias por tu tiempo! Me gustan mucho tus reviews jajaja, y espero no haberte decepcionado con el capítulo. Vere si aparecer tu amigo Madara en el próximo capítulo jajaja. Al fin Itachi fue un seme 100% jajaj. Cuidate, y ojala no estes con tantos examenes. Abrazos!
-Nana-chan Yamamoto: Que bello tu review! GRACIAS XD. Ufff espero que este lemon te haya gustado, y me hace feliz que el fic te haya dejado encantada, se le pone el corazón para escribirlo :). Ya me contaras que tal el capí. Muchas bendiciones, y suerte en todo. Espero que este bien tu corazón, no queremos que te nos enfermes.
-Skyrus no Danna: Gracias por leer el fic, y esperar por el hasta el final, ya le queda poquito. Falta que Dei se declare jajaja. Gracias por darte el tiempo de dejar un comentario, y ojala te siga gustando. Besos!
-AiyumeritaNf: Holaaaaaa! tus reviews son muy importantes para mí, y es una pena lo que paso con el tema del dibujo, pero si aún quieres hazlo como más te parezca, esa es tu colaboración creativa, y lo dejó en tus manos. Muchas bendiciones para ti también, que todo te salga como más lo quieras. Gracias por tu constante apoyo y preocupación. Grandes abrazos, y espero saber de ti!
-Derama 17: Gracias! es muy agradable saber que lees el fic. Cariños!
-ddeiSmile: Ohhh OMG Mi infiel prometida apareció jajajaja. Te habías perdido igual que yo jajaja. Bueno se desnudaron bastante aunque no fue en plena luna de miel jajaja, ya veremos como nos va con la nuestra ¿Dónde nos vamos a casar?. Quiero una despedida de soltera con Itachi desnudo, bien activo y lleno de chocolate ¿Ya?. Abrazos, Dei, y no te pierdas tanto que me dejas llorando por tu amor en los rincones, y termino embriagada con tequila 0.0. Besos.
-ShinigamiXD: Aloha! XD que genial que hayas encontrado el fic, y te haya gustado. Ufff sí que pasaron por cosas la parejita, del odio al amor hay un solo paso, y es la dinamica de ambos. Mmm antes de terminar Sasuke hara una visita jojojo pero no puedo adelantar si solito o acompañado jajaja. Y de Hidan con Kakuzu bueno queda lo más importante, la super boda. Cruzo los dedos porque te haya gustado la continuación. Grandes abrazos! Bye.
-mirnadei: Hola! A todos se nos olvida de vez en cuando leer fics, la vida real como que a veces te absorve. Que rico que te gustara la declaración y el mousse de cholocate jajaja., y Madara no era malo, sólo un tío retorcido que fastidia a sus sobrinos XD. Deidara ya no se va a quedar solito, pero si Sasori ¿Lo quieres? :). Cariños, y gracias por comentar. Nos leemos!
-Ashuri: Ohh Gracias por encontrar bueno el fic! Espero sigasa leyendolo. Cariños!
