CAPITULO 9

Hoy era el día de la gran carrera y tenía que estar concentrado. Por eso desde esta mañana estaba escondido en mi habitación de todo el mundo. Nos jugábamos mucho en ella, nuestra reputación, el poder de la ciudad y una gran cantidad de dinero. Normalmente ya por si en ellas se jugaba mucho dinero, pero hoy iba a ser diferente. Algunas pandillas de otros estados iban a aparecer para competir, y sería una buena manera de demostrar quien eran los mejores en esta ciudad.

-¿Edward?-esa era una de la voces que más quería evitar esta noche, cada vez que escuchaba la voz de Tania un escalofrió me subía por la columna. Desde que bese a mi pequeño ángel no me había vuelto acostar ni con ella ni con ninguna, las evitaba por todos los medios incluso llegue a darle dinero para que se marchara de compras y así evitar verla durante unas cuantas horas.

Ella se había dado cuenta de que la esquivaba, pero a mi eso me daba igual, yo se lo deje claro ella no era nada mio y en el momento que encontrara reemplazo me olvidaría de ella, y su tiempo junto a mi se había acabado. Sus horas de reina eran contadas desde el momento que empezó a expandir por todos lados su supuesta relación conmigo.

-¿Edward estas ahí?-volvió a preguntar pero yo seguí ignorándola, llevaba ya un rato mirando la foto de Isabella que venía en el archivo que me dio Jasper hace casi una semana, habría leído esas pagina como ciento de veces, incluso sabía palabra por palabra lo que decía en él, pero no me cansaba de ver su foto, era preciosa.

Se la podía ver como su brillante pelo castaño caía hasta por debajo de sus hombros hasta desaparecer de la foto, sus deliciosos labios rojos que aquel día tuve la suerte de degustar como un sediento en un desierto y sus graciosas pecas encima de su nariz. Su piel pálida me demostraba que había vivido en una zona donde no habría mucho sol, y sus tristes ojos color chocolate los cuales eran dos pozos en los cuales podías leer todas las emociones que su cara no transmitían en esa foto.

En parte gracias a este expediente, pude entender cual podría ser la tristeza que transmitían sus ojos. Al parecer sus padres fallecieron hace poco en un accidente quedando a cargo de su tía, por el apellido de su padre no la reconocí al principio. El apellido Swan no era muy común en Chicago, pero el apellido Hale era demasiado conocimos en mi entorno, por eso en parte me maldecía por haberme fijado en ella. Pero no iba a desistir tan fácilmente, podía ser familiar del mismísimo presidente de los Estados unidos que mi pequeño ángel acabaría en mis brazos.

En el expediente además de decir que era una excelente alumna, y sus notas no bajaban del sobresaliente pero había una asignatura que no era del todo buena, Educación física no pasaba del notable, no lo entendí hasta que me acorde del día que nos encontramos en el campo del fútbol. Cuando se callo dijo que no había sido la primera vez, eso me quiso dar a entender que era bastante torpe mi pequeña.

Una pequeña sonrisa se instalo en mi cara al recordar ese encuentro, fue la segunda vez que la vi pero la primera que la tuve en mis brazos, y sus mejillas sonrojadas me dieron tal ternura que quise en ese mismo instante quise acariciarla la cara, hacía tiempo que mi lado tierno no aparecía. Creo que realmente que desde antes de que mis padres muriesen.

Desde entonces junto con la vida tan perra que tuve en el orfanato mi carácter se volvió duro y mi corazón se congelo para no dejar a nadie volver a entrar en él, aunque al parecer esta armadura tenía una pequeña rendija, si no, no me explicaba como esta pequeña criatura había entrado en él desde el momento que me fije en ella.

-Edward soy yo-la voz de mi hermano Jasper se escucho al otro de la puerta, deje la foto de Isabella en la mesilla y me levante para abrirle, era el único al que tenía permitido entrar hoy.-Me estabas empezando a preocupar, llevas todo el día encerrado.

-Sabes que lo de esta noche es importante-dije volviéndome a tumbar en mi cama.

-Es guapa- cogió la foto de encima de la mesilla -cuando te canses de ella podría pasármela-como si hubiera tenido un muelle debajo del culo me levante de un salto y le arrebate la foto mientras le daba una mirada de furia.

-Ella es mía-dije entre dientes.

-Hey tranquilo hermano-levanto sus manos como para protegerse mientras se sentaba en una silla que había en mi habitación-solo te he hecho un comentario.

-Es diferente Jasper- volví a mirar la foto y una sonrisa volvió aparecer en mi cara-ella no es como las putas con las que me he acostado.

-¿Estas enamorado?-dijo Jasper con sorpresa, yo le mire pero aún así no salieron las palabras de mi garganta para negarse lo o afirmarselo-Estas enamorado-volvió afirmar.

-No No lo sé-dije tartamudeando, eran de las pocas veces que me había quedado sin palabras para poder expresarme. Aunque con Jasper nunca había tenido motivos para no poder hacerlo ni mentirle, en este momento que el tema se refería a Isabella no sabía como expresarme- es la primera vez que no se como me siento, y odio sentirme así.

-No hace falta que me lo digas, pero estoy seguro que lo estas-dijo con una carcajada-jamas pensé que vería esto con mis ojos, el gran Edward Mansen enamorado de una chica.

-Shhh no lo digas tan alto-dije yo tapándole la boca con una de mis manos- y no lo sé si estoy enamorado, solo sé que me gusta mucho, y es diferente a las demás.

-¿Cuando fue la ultima vez que la viste?-pregunto él.

-En la fiesta de los Stanly-en ese momento una imagen de Isabella en su precioso vestido azul con su coleta alta apareció en mi mente, junto con sus deliciosas mejillas sonrojadas mientras me despedía de ella después del beso que la había dado-si la hubieras visto esa noche estaba preciosa.

-Ohhh, y bueno cuéntame más de ella ¿cuando la conociste?-en ese momento le mire desconcertado, parecíamos dos niñas contándonos como nos había ido nuestra primera cita.

-El día que fui a revisar el encuentro con él contacto de Demetri-dije aclarándome la garganta.

-¿Ese día?-yo solo afirme con la cabeza-¿Y aún te acordabas de ella?-pregunto extrañando.

-La había visto una semana después cuando acompañe a Emmett al campo de fútbol-desvié mi mirada, esta conversación me empezaba a poner un poco nervioso.

-Tres veces y sin tirártela, es un récord para ti-una sonrisa burlona volvió aparecer en su cara- ¿La has besado ya?.

-No te pases Jasper, te vuelvo a repetir que no es como las otras.

-Ya eso me confirma que sí-se acerco a mi para sentarse a mi lado y darme una palmada en la espalda-el archivo es de ella ¿verdad?-dijo mientras alzaba las cejas un par de veces.

-Si, lo malo que ahí un problema con ella-me levante hacía la caja fuerte que estaba en mi armario para sacar de allí el archivo que me había dado una semana antes y se lo dí para que lo leyera.

-A ver, tiene tu edad, aunque es bastante más joven que tu por meses-dijo mientras leía-vaya también en huérfana.

-Sigue leyendo-estuve unos segundo viéndole como leía hasta que llego a la parte que sabía que no le iba a gustar.

-Los Hale-levanto su cara con asombro-¿estos no serán?.

-Exacto, los amigos íntimos del comisario y activistas del congreso, a parte de la plataforma "mantengamos limpio Chicago de pandilleros" y otros eslogan estúpidos como esos-seguí pensando en ellos -a parte de ser uno de los propietarios de la mayor empresa de seguridad y gran colaborador de los Black otro fabricante de armas que comercia con los militares, vamos una joyita.

-Y gran admiradores nuestros, desde que salieron los informes en el F.B.I. Nos siguen la pista como sabuesos, y están deseosos de echarte el guante, admiradores tuyos-dijo riéndose a carcajadas.

-Veo que has visto mi punto-me tumbe en la cama tapándome los ojos con el brazo sintiendo como Jasper se acomodaba a mi lado de la cabecera-debería olvidarme de ella, pero no puedo.

-Edward, eres mi amigo, y no me gustaría verte en la cárcel por liarte con la sobrina de uno de estos personajes-quite mi brazo y le mire-pero también veo lo que sientes por esa chica, y siempre te he admirado por hacer lo que siempre has querido sin pensar en la repercusiones, por eso ni siquiera te voy a dar un consejo, harás lo que quieras como siempre haces.

Un gran resoplido salio de entre mis labios, no sabía lo que quería, si iba a por ella, quizá pusiera a toda mi pandilla incluso más en el ojo de mira de estos personajes, pudiendo provocar poner en peligro a todas las personas que estaban bajo mi responsabilidad, pero si no lo hacía quizá en un tiempo me arrepentiría por no hacerlo y luchar por algo que realmente quería tener en mi vida por ahora.

Mi gran pregunta era ¿sería Isabella un capricho mio?, la respuesta no tardo en llegar, no, no era un capricho, la chica sacaba de mi esos sentimientos que alguna vez había pensado que había perdido tras la muerte de mis padres. Y creo que por eso valía la pena luchar por ella contra quien se pusiera por medio. Me levante de la cama y habiendo tomado mi decisión mire a Jasper. No hizo falta que le dijera nada, me regalo una de sus sonrisas y chocando su puño con el mio se marcho para dejar que me vistiera. Esta noche sería importante para mí y no quería romperme la cabeza pensando en cosas que ya tenía decididas desde el primer día que la había visto.

No hacía mucho que me había terminado de vestir cuando unos nuevos toques llegaron a mi puerta, sabía que era Emmett por su manera de llamar, la abrí y allí estaba mi gran hermano con su sonrisa tan característica, era de los pocos que me hacían sonreís con unas cuantas palabras.

-¿Que te parece si antes de la gran carrera nos tomamos unas cervezas en el Rock Stand?-dijo mientras elevaba y bajaba sus cejas.

-Tú no cambias ¿Verdad?-dije mientras sacaba el pañuelo de uno de mis cajones.

-Nunca-dijo mientras soltaba una carcajada-tengo ganas de llevarme alguna chica a las carreras, siempre acabáis todos en parejas y yo me quedo a vestir santos.

-Ok iremos a cazarte alguna nena-dije con una sonrisa mientras me guardaba el arma en la cinturilla del pantalón-¿Que haces?-cuando me di la vuelta para mirarle, vi que estaba mirando algo fijamente.

-¿Quien es esta preciosidad? El caso es que me suena de haberla visto en algún sitio-fue cuando me di cuenta de que tenía la foto de Isabella en su mano.

-Emmett déjala-me acerque a él para quitársela pero al parecer no iba a ser fácil-que la dejes coño-empezaba a perder la paciencia al ver que no la dejaba en su sitio.

-Espera ya se quien es-se puso un dedo debajo de su barbilla como pensando-es la castaña del campo de fútbol-en ese momento pude ver su sonrisa burlona, ahí íbamos de nuevo- Con razón me mandabas cada tres por dos al campo de fútbol a vigilar a la rubia, y era por si la volvía a ver-dejo la foto en la mesilla y se acerco a mi-pero que pillin eres, se lo podías a ver dicho al doctor amor y te ayudaba a conseguirla, y no que ahora estas tan obsesionado con ella- se empezó a reír entre dientes haciendo que al final perdiera la paciencia.

-Si eres tan listo, doctor amor-dije con ironía-¿por que no te has liado ya con la zorra rubia?-en ese momento se quedo congelado, pero al poco rato soltó una de sus carcajadas.

-Por que se hace la difícil-no pude evitarlo y empecé a reírme, le palmee la espalda para indicarle que saliera de mi habitación. Hoy dejaría solo unos pocos guardando nuestro refugio ya que quería llevar a la mayoría de mis chicos por si acaso saliera algo mal en la competición de motos, pero primero pasaríamos por la discoteca que quería Emmett por si conseguía según él a alguna nena.

Hoy sería la fiesta de Alice, mis tíos hacía ya tres días que se habían marchado de nuevo, yo estaba feliz por primera vez desde que llegue a Chicago iba a salir a una discoteca con gente que sentía verdaderamente de mi entorno. Las cosas con Rosalie seguían de igual manera o peor. Desde que mis tíos habían desaparecido prácticamente estaba desaparecida y no la veía apenas por casa, por eso no veía la necesidad de decirle nada de hoy.

Alice por su parte estaba emocionada, a primera hora de la mañana le había dado mi regalo, había llorado de alegría al ver que iba de nuevo a ingresar a la universidad por algo que le gustaba, y más al saber que no tendría que pagar nada, claro que al ver lo que valía la matricula y los cursos se enfado un poco conmigo por gastarme tanto, pero había valido la pena por hacerla feliz.

La prometí que hoy me dejaría totalmente en sus manos algo que después me arrepentí, sobre todo cuando llego con todas sus cosas de maquillaje y peluquería, me pregunte que de donde sacaría las fuerzas para cargar todo eso a lo largo de las tantas escaleras hasta llegar a mi habitación, pero al final no se lo pregunte ya que su tortura empezó desde hace dos horas, y todavía estaba aquí sentada delante de mi espejo mientras ella seguía trabajando en mi pelo.

-Bella estate quieta, aún queda un poco-dijo ella volviendo a golpear el suelo con su pequeño pie.

-Alice llevamos dos horas aquí, creo que tengo calambres por todo el cuerpo.

-Dame media hora más y te prometo que termino-cerré mis ojos soltando un pequeño suspiro necesitaba pensar en algo para que no se me hiciera tan pesado el estar aquí sentada.

-¿Donde iremos?-esa pregunta se la hacía todos los días y todos los días se negaba a contestarme, lo único que me respondía era.

-Confía en mi, esta noche tengo un palpito y sé que será memorable-era la respuesta que siempre obtenía de ella.-Bella- abrí mis ojos para fijarme a través del espejo como ella buscaba mi mirada a trabes del reflejo-¿Has pensado en la pregunta que te hice hace días?-Yo solo afirme con la cabeza., lo había pensado y mucho, y ya había tomado mi decisión, solo esperaba que fuera la correcta.-No me la digas-dijo con una sonrisa-pero se que saldrá bien.-dejándome asombrada me dio un pequeño beso en la mejilla haciendo que estas se volvieran rojas.

Sin apenas darme cuenta había pasado media hora y ella había terminado, me tenía preparado un precioso conjunto de pantalón vaquero bastante ajustado y blusa de raso de color azul de tirantes. El peinado que había hecho era un pequeño moño con algunos tirabuzones sueltos, estaba irreconocible, pero cuando vi lo que sacaba del armario me negué, eso si que no me lo iba a poner.

-Ni de coña, yo no me subo a eso- vi las botas altas con un tacón impresionante que había sacado de mi armario, eran bastante altos, lo suficiente para caerme y romperte un tobillo.

-Bella, dame el gusto anda-puso su famoso puchero de cachorrito y no pude evitar negarme, siempre lo conseguía con ese puchero y siempre se salía con la suya.

-Si me mato, que quede en tu conciencia-dije señalándola, consiguiendo que ella diera pequeñas palmadas mientras se reía.

Una vez que terminamos de prepararnos, Alice salio antes que yo, quería saber si estaba todo despejado para poder salir sin que los perros guardianes como ella llamaba a Sam y Emily, no estuvieran presentes para vernos. Ellos eran fieles a mis tíos, y no me gustarían que les contarán que había salido con gente del personal para divertirme un rato.

-Todo despejado-dijo Alice en un susurro.

Salimos como dos ladronas hacía la cocina, de allí saldríamos por la puerta trasera de la casa, sin ser vista hasta el coche de Seth que nos estaba esperando en la entrada trasera y yo me escondería en los asientos traseros para que nadie pudiera verme, ya que sus cristales estaban tintados en negro y no podrían ver el interior del coche.

-Estamos todos listos-dio un pequeño grito Alice, yo hice una aprobación con mi pulgar desde mi escondite y Seth afirmo con su cabeza, poniendo el coche en marcha.

-Si me permite decírselo señorita Isabella hoy esta preciosa-dijo Seth mientras me miraba por el espejo del retrovisor.

-Esta noche solo Bella Seth, soy una más del grupo-dije mientras me colocaba bien en el asiento, habíamos pasado ya la verja de la casa y no había peligro.

-Muy bien Bella, estas guapísima-yo le di una sonrisa sincera y empece a mirar por la ventanilla, por la zona donde se dirigía no la conocía, pero el cambio de ambiente era notable, las casas ya no eran tan espectaculares, eran mas sencillas, pero gente más humilde y trabajadora, poco a poco nos fuimos integrando en esas calles hasta llegar a una zona donde se veía muchos grupos de gente más joven, fue cuando mire a través del cristal delantero del coche y vi como un gran edificio aparecía ante mis ojos.

-Bienvenida al Rock Stand Bella-dijo Alice con una sonrisa enorme.

Yo estaba realmente impresionada, era la primera vez que salia a una discoteca, pero era algo enorme. Casi se podía escuchar la música desde la entrada de ella misma, la gente hacía cola para poder entrar, y su nombre con grandes letras de colores anunciaban la discoteca más grande de la zona sur de Chicago.

-Es enorme-dije impresionada-vaya cola para entrar.

-No te preocupes preciosa, entraremos enseguida-Seth me cogió por la cintura con uno de sus brazos mientras que con otro de sus brazos sujetaba la cintura de Alice. Al acercarnos a la entrada un enorme tío estaba allí parado, al parecer era el guardia de seguridad de la discoteca y era el que dejaba entrar a la gente.

-Hey hermano no esperaba verte esta noche-dijo el enorme chico a Seth.

-He venido a celebrar un cumpleaños-soltó la cintura de Alice y le dio un apretón de manos al chico-déjame presentarte esta preciosidad es Alice-el enorme chico le dio su mano a ella-y esta hermosura es Bella mis amigas-el se volvió a mi y me ofreció su mano lo que yo cogí muy gentilmente-chicas este es mi hermano Phil.

-¿Que tal guapas?-yo le di una sonrisa tímida mientras Alice con su espontaneidad le dio otros dos besos-¿Entráis entonces?-nosotras afirmamos enérgicamente y el quito el cordón de entrada para poder hacerlo.

Al entrar creo que mi boca llego hasta el suelo, estaba lleno de gente bailando, bebiendo y pasándoselo bien, la música te envolvía a bailar ese ritmo que también sonaba, y fue algo que no pude evitar mientras que Seth nos llevaba hacia la zona de las mesas donde se suponía que los amigos de Alice nos esperaban, yo movía mis hombros mientras caminábamos.

Cuando llegamos Alice me presento a todos, pero debo reconocer que soy malisima para los nombres por que no me quede con ninguno, pero debo admitir que era gente amable, no me sentía que destacaba de ninguno, ellos siempre intentaban integrarme en sus conversaciones y era algo que me alegraba. Hasta que uno de sus comentarios me llamo la atención.

-Oye Alice ¿Iras esta noche a las carreras?-dijo un chico moreno de ojos marrones.

-No lo sé, Alex, Bella no esta muy familiarizada con eso-dijo mirándome.

-¿Que carreras?-pregunte por curiosidad, a lo que el chico me respondió.

-Esta noche se correrán unas carreras de motos a unos Kilómetros de aquí, correrán los vampiros y son los mejores, pero creo que esta noche no lo tendrán tan fácil, los Cobras también correrán y no sabes el odio que se tienen. Yo me quede un momento pensando, quizá Edward también iría, pero no sabia quien era su pandilla por eso no estaba del todo segura.

-No la comas la cabeza, ya veremos que hacemos-dijo Alice mirando fijamente al chico-Bella Vamos a bailar.

Me cogió de la mano y prácticamente me arrastro a la pista de baile, yo llevaba ya un par de cervezas y al no estar acostumbrada a beber, se me había subido algo a la cabeza, pero no me importo, me sentía más libre como si pudiera hacer todo lo que quisiera.

Alice y yo empezamos a bailar de una manera muy sensual mientras ella me sujetaba las caderas y se mecía a la vez que yo, sabía que teníamos muchas miradas en nosotros y sobre todo masculinas. Una de las veces ella se giro y yo la sujete con una de mis manos en su estomago para seguir bailando, la verdad es que fue divertido, pero al cambiar la música ella se separo de mi.

-Necesito ir al baño, vete con los chicos enseguida voy-yo afirme y viéndola como se iba me fui hacia las mesas donde estaban los amigos de Alice, pero no logre ir muy lejos, una mano me sujeto de mi brazo y me hizo girar. Al hacerlo me encontré con un chico rubio que tenía su pelo recogido en una coleta, sus ojos azules fueron los que más miedo me dieron, a parte de ver en ellos pura maldad vi como me recorrían de arriba abajo mirándome con lujuria algo que me dio un escalofrió que me recorrió por toda la columna.

-Vamos preciosa te toca bailar conmigo como lo hacías con tu amiguita-me sujeto aún más fuerte por la cintura y yo empece a luchar para que me soltara, pero no pude hacer mucho con su fuerza bruta-una gatita peleona, estas son las que me gustan.

-Suéltame-grite mientras seguía luchando contra el, pude sentir sus manos como me recorrían por toda la espalda, cerré los ojos por que sentía que mis fuerzas me abandonaban pero segui luchando contra su abrazo para intentar soltarme.

-Te dijo que la soltaras-dijo una voz llena de furia mientras notaba que alguien me separaba de él de un brusco tirón, cuando abrí los ojos solo pude ver la espaladas de mi salvador el cual llevaba una chaqueta negra de cuero, pero no podía distinguirlo bien por las luces que estaban demasiado oscuras, llevaba un pañuelo en su cabeza y era bastante alto comparado conmigo, pero él olor que despedía su cuerpo me era demasiado conocido.

-Vamos Ed a esta la había visto yo, ¿Por que no te puedes buscar a otra zorra?-dijo la voz del chico que me había atacado, yo al escuchar sus palabras sin poder evitarlo mi cuerpo tembló y por instinto me abrace a su cintura para que me protegiera de ese bestia.

-Ella es mía, asi que lárgate James si no me quieres ver enfadado- su voz destilaba puro odio pero por su tono parecía más bien una orden, en ese momento otros dos chicos aparecieron y se colocaron a los lados de mi salvador.

-James lárgate, sabes que Ed tiene prioridad-dijo la voz de otro chico rubio que estaba al lado del que me había salvado.

-No será por mucho tiempo cuando se enteré Tania veremos de quien es la chica-dijo entre dientes podía sentir su furia cuando soltaba esa frase-No deberías jugar con alguien tan inestable como esa chica que te esta esperando en la carrera- en ese momento esa frase me tensó ¿quien era Tania?¿y que tenía que ver en esta conversación?.

-¿Me estas amenazando?-en ese momento creí reconocer la voz del chico al cuál estaba agarrada pero con la música tan alta no lograba distinguir bien la voz-Por que si lo estas haciendo sabes que tienes los días contados, y sabes que no me gustan estos jueguecitos.- El silencio entre ellos se me hizo eterno, cerré mis ojos escondiéndome de nuevo detrás de la espalda de mi salvador a la espera de la respuesta del tal James pero nunca llego.

A los pocos segundo, note que alguien intentaba soltarme las manos de su cintura, pero yo me agarre aún más fuerte, apoye mi cara en su espalda con miedo de que me hicieran algo si me separaba de él, fue cuando note las vibraciones de una risa.

-Princesa si me sigues sujetando tan fuerte acabaras axfisiandome-en ese momento fue cuando le reconocí. Y al abrir mis ojos allí estaban esos ojos verdes que tanto me obsesionaban asomadose por encima de su hombro mirándome con alegría y diversión.

-Edward-dije en un susurro impresionada de verlo de nuevo metiéndonos en una nueva burbuja donde todo el mundo desaparecía a nuestro alrededor mientras una sonrisa aparecía en mi cara.